Capitulo 7 – La fiebre lo oculta todoEdPOV

–bueno, como están? –les dije una vez ya en el jeep–pensé que llegarían mañana

–si pero nos adelantamos queríamos darle una sorpresa a todos, ¡pero no sabíamos que tú ibas a estar! – habló Rose– que grata sorpresa a nosotros.

–bueno se me ocurrió lo mismo–reí

–EGEM…–carraspeó Emmett llamando nuestra atención–disculpen que interrumpa pero…, no nos vas a presentar a tu novia? – miré a Bella y la vi ruborizarse, la idea de mi hermano de pronto me gustó.

–si claro, Emmett, Rose… ella es Bella Swan– presenté, pero no desmentí lo que era mi novia, quería que lo fuera. Volví a percatarme de que Bella me miraba fijo y asombrada, luego bajó la cabeza y saludó tímidamente.

–mucho gusto–dijo–pero no soy la novia de Edward

–que!!.. Hubiera jurado que Edward tenia a todas las chicas del país a sus pies, como para que no lo estén si él es el más…–Emmett iba a meter la pata

–no exageres Emmett y no quiero seguir con el tema, eso es caso cerrado, OK?! – le dije en tono enojado, después le explicaría. En eso el celular de Rose sonó

–disculpen–nos dijo mientras atendía y bajaba el volumen de la radio, lo que agradecí, no quería repetir lo del auto cuando íbamos a casa a cenar–Si? Hable…? –silencio–aha… si… no…ok… lo intentaré–medio rió–ok nos vemos en 5–dicho eso alejó el auricular del oído y carcajeó un poco, ya sabía yo quien podía ser causante de esa reacción "Alice" no debía preocuparme ella ya había informado a Rosalie del secreto. Ya le había agradecido por ocultar mi realidad ante Bella en la cena, ahora debería agradecerle de salvarme de esta, por suerte ya llegábamos a casa.

–bien niños!! –anunció Emmett con su gran voz–hemos llegado– a lo que Rosalie le devolvió una mirada fría y reprobatoria de cómo la había llamado–bueno… bueno…– se retractó–mi dulce amor, tú no eres una niña, más bien eres mi mujercita–la embarró– mi… mi mujer súper sexy que logra que me excite a penas te pones en mi campo de visión…–corrigió, mire con susto a Bella, lo que estaba escuchando no era apropiado– si mi Diosa sabes hacer como lev…

–Basta!! –corté–no tengo la intensión de saber cómo es su vida sexual así que si tienes que disculparte hazlo mientras no estemos presentes–dije mientras abría la puerta del jeep, que ya estaba estacionado en la cochera y ayudaba a una totalmente avergonzada Bella–lo siento, siempre son así, te acostumbrarás, pero de seguro lo evitarás–medio reí. Para mi sorpresa Bella me miraba con un brillo en los ojos que no supe definir, pero estaba radiante

Achis…Achisss…. Estornudé, el temporal seguía igual de tormentoso y me estaba pasando la cuenta.

Dejé a todos saludándose y me fui a tomar el teléfono, debía llamar a una grúa, no podía dejar mi auto allí, pero la maldita línea daba ocupada en algunos y en otros me decían que no tenían el servicio hasta mañana por la mañana. Por último encargué a una que se encargaría de mi auto al día siguiente y corté furioso.

Achisss volví a estornudar

–hijo vas a enfermarte–me llamó la atención Esme–ve a cambiarte inmediatamente de ropa, estas empapado y te hará mal… a demás–se acercó mamá y me susurró– no queremos que te afecte o Irina nos cortará la cabeza–me guiño el ojo. Irina era mi nueva manager y era de temer, muy buena en los negocios, buen cuerpo, pero lo que tenia de talento le faltaba de humildad, eso me desagradaba , pero eran negocios.

–Bella? Donde está? –pregunte mientras recorría la sala

–Alice fue a prestarle un camisón y a indicarle una de las habitaciones de huéspedes para dormir, no voy a permitir que salgan de nuevo en estas condiciones– regañó–ahora ve! O te enfermarás.

Subí a cambiarme de ropa, si permanecía así, seguramente me enfermaría. Ya en mi pieza me saque la camisa mojada y busque ropa limpia, me daría una ducha de agua caliente y me iría a dormir, después de empujar el auto y toda esa lluvia encima me habían dejado agotado. Y no pude evitar recordar lo que Bella me había contado de su madre, pensé en Esme, "mamá", me quedé allí frente al espejo de mi habitación imaginando me vida sin su apoyo y el sufrimiento de Bella, frente a esa situación, nuevamente sentí un escalofrío correr mi cuerpo y mi pecho encoger, decidí no pensar más en ello y salí rumbo al baño.

Estaba tan ensimismado que solo percate en su presencian al intentar ambos abrir la puerta del baño.

–lo… lo siento–me dijo, levante la vista–entra tu primero–continuó.

Ahí estaba Bella, en un camisón azul francia de raso, la tela se deslizaba por su piel hasta medio muslo dejando al descubierto aquellas piernas que solo había imaginado desnudas, era como un babydoll, se veía increíblemente dulce, con el lazo bajo el busto y las pequeñas puntillas en sus mangas, pero no podía decir lo mismo de la encaje alrededor del escote, este hacia relucir lo tremendamente sexy que podía ser ella. De pronto me tensé y sentí como mi miembro comenzaba a endurecerse. En un segundo había logrado sacarle una fotografía y hecho de esa imagen un afrodisiaco. Tragué en seco.

–Pasa tu primero Bella, yo esperaré lo que quieras–logre articular, aunque mi voz salió algo ronca por la excitación que comenzaba a tener y mis palabras traicionaron un poco mis deseos, Bella sonrojó "por qué?" y entró sin decir nada.

Debía tranquilizarme, apoyé mi espalda en la pared y me deslice hasta el suelo. Podía ver lo largo del pasillo hasta las escaleras, la puerta de mi habitación y las puertas de las piezas de huéspedes y mi mente cayó en picada "Rayos!" la habitación de Bella daba frente a la mía, ¿es que acaso todo tenía que atentar contra mí? sería un prueba de control. Unas suaves manos se posaron en mi hombro y pude sentir quemar la piel contra la piel.

–ahora puedes pasar Edward–oí decir a Bella. Me levante rápidamente y tan así, que no medí la distancia, Bella retrocedió y tropezó, alcancé a tomarla por la cintura para que no cayera de espaldas, "error" todo el control que había tomado se fue por el caño y no pude evitar acercarla más a mi cuerpo, estaba a punto de intentar besarla cuando noté su cuerpo tensar y el sonrojo de sus mejillas llamó mi atención, la solté a mi pesar y puse espacio entre nosotros.

–Adorable…–murmuré mientras le acariciaba las mejillas, sentí más calor bajo mis dedos– buenas noches Bella–me alejé–que descanses–dije antes de cerrar la puerta del baño, tenía que escapar.

Abrí el agua caliente de la ducha y la dejé formar vapor, me apoyé pesadamente sobre el lavabo, ahora no solo mi cuerpo pesaba si no que la ropa mojada pesaba aun más, me desnudé para bañarme y relajarme. Tenía el cuerpo tan frio que el agua me quemó al principio, pero después se acostumbró a la temperatura, y no pude dejar de pensar en ella nuevamente, su delicado cuerpo entre mis brazos, su pequeña cintura, esas piernas de piel de porcelana, comencé a excitarme, no podía aguantar más la tensión sexual que tenia, la imagen de su sensual escote que sin mostrar sugería tanto fue la gota que colmó el vaso.

El agua caliente me caía encima y el jabón liquido me recorría el cuerpo, su perfume había quedado en el aire y se mezclaba con el vapor nublándome, no soporté más…, tomé mi miembro ya duro entre mi mano y comencé a masajear la cabeza "… Bellaa…", imaginando como podía ser el toque de sus delicadas manos envolviéndolo, lo tomé entero y comencé en un vaivén imaginando como se sentiría entrar en ella y tener todas sus paredes rodeando mi pene, caliente, como se sentiría probar sus pechos con mi boca, me relamí los labios y aumenté el ritmo y el placer. Una última foto me vino a la mente, ella vestida en su camisón azul y sus mejillas sonrojadas "adorable", me paré en seco y abrí el agua fría.

Recibí la ducha como hielo en mi espalda más no me importó eso ayudo a mi cuerpo a no cometer una locura. Había estado a punto de cometer un acto de egoísmo total, profanar la imagen de Bella con mi perversión y me odié por eso, "que te está pasando Edward!?" me reproché. Ya había sido suficiente, salí de allí.

….

No podía dormir "las 3:00 de la madrugada", estaba cansado de dar vueltas en la cama pero el dolor de cabeza me estaba matando, no quería levantarme pero debía tomar algo para apaciguarlo, si no, no solo tendría ojeras en la mañana.

Salí de mi habitación cerrando la puerta, tratando de hacer el menor ruido posible, tal vez en la cocina encontrara aspirinas, era la casa de un doctor después de todo, pero al pasar por la pieza de Bella escuché sollozos, despacio me acerque para escuchar mejor y apoyé mi oreja en la puerta, se que estaba mal lo que hacía pero no podía soportar escucharla llorar, si eso era lo que hacía.

–NO…no!!! –se quejó–MAMA…!!! Despierta mamá!! –¿con que estaba soñando? Me sentía culpable por remover todos esos dolorosos recuerdos. La tormenta seguía en pie y lo que yo había hecho era volver al presente esos miedos, que estúpido había sido–papá! No me dejes papá!

Toc…toc… toc…

–Bella, ¿estás bien? – golpee su puerta pero no obtuve respuesta, entonces un agudo dolor me atravesó la sien, y el corazón se estrujó. No sabía si la responsable era mi cabeza o escucharla así.

–Aléjate!!! NO…!! No me toques!!! No…no… –Bella estaba luchando contra algo, no lo pensé dos veces y entré en la habitación.

Las sabanas estaban desparramadas por el suelo y ella se movía inquieta en la cama, sus manos descansaban a ambos lados de su cabeza pero parecían combatir contra una fuerza invisible, Bella estaba teniendo una pesadilla no podía permitir que ese hermoso ángel soñara cosas que no la hicieran feliz, me senté en el borde de la cama e intenté despertarla

–Bella…Bella despierta! – pero ella seguía con su pesadilla, quejándose, la agarré por los hombros moviéndola despacio, pero eso lo empeoró, sus brazos me alejaron frenéticos

–suéltame!! No… no me toques!! Por favor…– suplicó, ella pensaba que era su atacante

–Bella soy yo! Edward…!! despierta por favor! – pero cada vez era peor, solo conocía dos formas de despertarla, lo había leído en internet, no podía darle una cachetada, nunca le levantaría la mano a una mujer y menos a una tan hermosa como ella, así que quedaba la otra opción.

–no…no…–balbuceaban sus labios, sus apetecibles labios, tal vez con un beso lograra despertarla, la pagina decía que el mismo causaba un impacto en la persona, que despertaba aun más los sentidos, otro tipo de shock, esperaba que por lo menos le sacara las pesadillas. Tenía tantas ganas de besarla, de probar sus delicados labios, pero tal vez luego se enojaría pero aun así no podía soportar verla así. Si lo pensaba demasiado no lo haría, entonces la besé.

El imaginar besarla no hacia juicio al sabor dulce y suave que desprendía su boca, estaba en las nubes, era el paraíso, mi pesar se fue, el dolor también y ella sabía a gloria. Tomé su rostro entre mis manos y profundicé el beso, era adictivo y ella respondió a el, yo quería más, no había sido consentido pero funcionó, Bella se iba relajando y muy a mi pesar me separé de ella.

–Bella… Bella despierta–le dije suavemente, aun seguía con los ojos cerrados. Se despertó sobresaltada y se sentó en la cama con la respiración entrecortada y la mirada perdida–Bella? –la volví a llamar, un trueno retumbó en el cielo oscuro e hizo vibrar los vidrios de las ventanas causando que ella diera un pequeño respingo, ahí por fin me miró.

–Edward? –preguntó apenas en voz, temí asustarla por lo que me levanté de la cama, sus ojos estaban clavados en los míos y se mostraban a punto de quebrarse en llanto.

–si Bella, soy yo… estabas teniendo una pesadilla–le expliqué–¿te encuentras mejor? –Pero no obtuve respuesta, quizás necesitara un momento a solas–te traeré un vaso de agua–le dije mientras me giraba rápido para ir a la cocina, no debí haber hecho eso.

Una punzada me atravesó nuevamente la sien y el cuerpo me tembló ante aquello, pero no tuve mucho tiempo de pensar en ello. De un momento a otro ahí estaba Bella rodeándome en un abrazo y escondiendo su rostro en mi pecho mientras comenzaba a llorar descontrolada.

–Sshh… Bella, tranquila–le dije mientras la guiaba a la cama de nuevo–ya pasó, todo estará bien–trataba de consolarla.

Ella hacía estragos en mi, con su tacto me olvide de todo, solo estaba ella, solo quería hacerla sentir mejor pero no sabía como, ella seguía llorando, lo sabía porque a pesar de que escondía su rostro podía sentir sus lagrimas caer en mi pecho. Eran frías y cálidas en mi piel, podría haberme sentido avergonzado por estar así con bella, medio desnudo, pero ahora me preocupaba.

–Bella mírame–le dije mientras suavemente levantaba su mentón, para verle a los ojos, esos hermosos ojos color chocolate–te traeré un vaso con agua y algo para dormir, ¿de acuerdo? – no asintió, pero aun así me levanté despacio deshaciéndome de su abrazo con cuidado, eso me costó horrores, perder su tacto, ella seguía mirándome, la recline en la cama y la tape con las colchas– en un momento vuelvo–le avisé y me dirigí a la puerta

–no te vayas–me detuvo sosteniendo mi mano–haces que se vallan, si te vas las imágenes volverán, no quiero que vuelvan, por favor no te vayas–suplico en un precioso puchero, no podía resistirme a lo que me pidiera, menos en ese momento, menos cuando eso significara que ella se sentiría mejor, aunque yo fuera el culpable de desenterrar todo eso de lo que ella sufría.

Me sentía culpable nuevamente, me quedé. Rodeé la cama y me acosté a su lado. Bella se acercó y besó mi mejilla, lo sentí como fuego "hermosa" pensé. Aquella situación no era para sentirse feliz, pero yo me sentía bien, Bella se acurrucaba en mi pecho y yo la rodeé con mis brazos, acaricié sus suaves cabellos y tarareé una nana, le canté suave hasta que se durmió

–Duerme mi dulce princesa–besé su frente y mientras me perdía en su aroma, en algún momento me quedé dormido.

BellaPOV

WOW… es hermosa Alice–comenté, la habitación era bellísima

–te gusta? Yo ayudé a mamá a prepararla– dijo orgullosa.

Las paredes era de un tono azul francia y todos los muebles eran de madera oscura caoba, la cama de dos plazas estaba frente a un gran ventanal hasta el piso en el centro de la habitación, las cortinas corridas de color verde esmeralda estaban corridas y si no hubiera tormenta estaba segura que el paisaje a través de ella seria impresionante, por toda la cama había cojines en tonos azules y verdes que combinaban con los mismos colores del acolchado, todo armonizaba a frescura y calidez "impresionante"

–Bueno Bella–llamó Alice– esta será tu pieza, ahí sobre la cama hay un camisón y no te preocupes en devolverlo, es un regalo por todo

–por todo? – pregunté confundida por su comentario

–si por todo… te explico cada piso de la casa tiene un baño y el de este está al final del pasillo, la habitación del frente es de Edward, en el segundo piso están las piezas de papá y mamá, de Rose y Emmett y por supuesto de Jasper y mía, en la mañana te vendré a despertar, procura descansar bien, buenas noches Bella– "un torbellino" eso fue lo que se ocurrió al escucharla hablar tan rápido, explicarme todo y desaparecer.

Presté atención a la cama, sobre esta había una delicado camisón de raso azul, me reí internamente, incluso yo combinaría con todo allí adentro, me encantó, era un poco corto para mi gusto pero agradecí que no mostrara mucho. Dejé mi ropa y me probé la prenda, justo, ni que hubiera sabido mi talla salí rumbo a donde se encontraba el baño "a que se referiría a un regalo por todo?" luego se lo preguntaría. Aun en mi mente me manejé en automático y caí en lo que Alice había mencionado, la pieza de Edward estaría en frente. Camine si percatarme hasta que topé con la mano de él, levante la vista y no pude más que enrojecerme, ahí estaba Edward con el pelo y sus pantalones mojados y ¡sin camisa! Desvié la mirada, no quería que se diera cuenta de que lo miré demasiado

–lo… lo siento–le dije en casi un susurro–entra tu primero

–Pasa tu primero Bella, yo esperaré lo que quieras–me dijo y noté un tono extraño en su voz "Oh por DIOS!!" yo estaba en camisó! Rápido entre al baño. Tuve que lavarme la cara varias veces para salir del estado en el que me había dejado al verlo así.

Cuando salí lo encontré en el piso, se veía sexy así, con modelo de revista, no me extrañaría que en eso fuera en lo que trabajara, que otra cosa podría ser?

–ahora puedes pasar Edward– le dije mientras llamaba su atención tocando su hombro desnudo, que puedo decir me tenté. Se levantó tan rápido que me asustó y me tropecé cayendo hacia atrás, pensé me golpearía, pero unas fuertes manos me sostuvieron por la cintura, y ese contacto con él ardió en mi como llama, lo sentí acercarse y me tensé, no se porque lo hice, tal vez pensé que intentaría besarme, pero rápidamente borre esa idea de mi mente, como podría fijarse en mi de esa manera, aun así sentí mi cara arder

–Adorable…–susurró mientras me acariciaba la mejilla, aun más roja sentí ponerme – buenas noches Bella, que descanses–me dijo y se alejo entrando al baño–justo como yo lo veía era imaginación mía.

Esa noche definitivamente entre lo que pasó en la tormenta y la tormenta misma, no se si dormiría bien, estaba nerviosa, algo en mi corazón me inquietaba "todo irá bien Bella" me dije y me metí en la cama.

Intentaba desperezarme cuando sentí un peso fuera de lo común en mi cadera y bajo mi cabeza, entonces todo volvió a mí, las pesadillas, el abrazo a Edward y yo… y yo pidiéndole que se quedara. Lentamente bajé la vista hacia el peso extra, ahogué un grito. Ahí estaba yo, con las sabanas en el suelo, en la cama de dos plazas, con el camisón azul de Alice medio subido y con el brazo de Edward rodeándome la cadera, rápidamente me removí acomodando el largo para cubrirme, pero él no se despertó.

¿Qué debía hacer?¿despertarlo? pero su tacto se sentía tan excitante, sentía los latidos de su corazón contra mi espalda y su respiración me hacía cosquillas en el cuello, mi mente comenzó a trabajar mil por hora imaginando como me gustaría todas las mañanas poder despertar así. Despacio me di vuelta, por un minuto sentí mi corazón detenerse, Edward estaba desnudo, digo…, tenía solo puesto la parte de abajo del pijama y ahora podía ver a mis anchas lo que toda su ropa ocultaba, un perfecto tórax marcado, "tentador". Me dejé llevar y me acerque a su oído

–Cariño… despierta Edward– no me pude contener en mencionarlo así, era eso o decirle "amor" y no estaba preparada para su rechazo. Sentí como fortalecía su agarre y me traía más a él, me estaba haciendo subir al cielo y yo estaba jugando con fuego, hasta que habló.

–Tanya, no te vayas amor… dime…–sus labios fueron precisos, él pensaba que yo era Tanya y mi mundo se cayó, era muy bueno para ser cierto, sentí las lagrimas asomarse

–no Edward, soy Bella–dije con voz ahogada

–no, te muevas, no me dejes–suplicó, algo no andaba bien lo sentía.

–Edward, levántate –ordené, me estaba lastimando con su abrazo, apretaba muy fuerte y quemaba, su frente estaba perlada de sudor y su piel quemaba, me preocupé–Edward basta!

–Bella…? –llamó pero no despertó, ni aflojo su agarre, intenté abrir sus brazos pero no cedieron, estos también hervían.

Tock tock tock, la puerta se abrió de golpe dejándonos a la vista del intromisor

–Bella…!! Es hora de levantarse!! – se anunció Alice, quien al vernos se quedó petrificada en la entrada, con la mano aun en el pomo y a medio paso de entrar en la pieza–Oh…OH…lo siento–se disculpó dispuesta a salir.

–Alice!! Alice! No es lo que piensas–grite, no logrando que se detuviera–Alice Cullen ven aquí inmediatamente!– le dije en tono demandante, que resultó–Alice es Edward– Mi tono de preocupación la hizo entrar en un santiamén–ayúdame a zafarme, no me suelta

–eso quisieras, cual es el drama–dijo bromeando mientras se acercaba y desasía con mi ayuda el abrazo de Edward, lo que la hizo notar la temperatura de su cuerpo, eso hizo cambiar su expresión.

–uguh… no… como…Tany–balbuceó Edward

–Bella está ardiendo en fiebré!!

–lo sé Alice!! –le dije–Edward… Edward–intente de nuevo, nada. Vi a Alice salir corriendo y gritar desde las escaleras

–PAPÁ…!!!!! Carlisle!!!!

Todo era mi culpa, yo había querido llegar a casa y por meterse bajo la lluvia Edward estaba enfermo, corrí unos cabellos de sus ojos, su semblante mostraba malestar.

–que sucede Bella–me sorprendió Carlisle entrando en la pieza, lo miré con cara de disculpas por tener a Edward en mi pieza y él pareció entender–eso no tiene importancia–dijo y se sentó en la cama, tomo la muñeca de su hijo y miró su reloj– Alice… dile a tu madre que traiga mi maletín de trabajo, despierta a Emmett y dile que venga aquí–comenzó a delega. No percaté en que Ali se encontraba atrás y al darme vuelta había desaparecido–Bella?

–si?

–dime que pasó

–bueno no sé Dr. Cullen–estaba nerviosa–empezó a balbucear cosas que no entendí–mentí, pero al caso no venia– intenté despertarlo pero no log…

–aquí esta cariño–entró Esme con el maletín y vi al Dr. sacar un termómetro y un estetoscopio y comenzar la revisión

–continua –animó

–pero no logré despertarlo cuando noté lo caliente que estaba y bueno lo llamamos– explique resumidamente, Esme se sentó al otro lado de la cama y tomó la mano de su hijo.

–Bella, quiero que vayas al baño y la llenes de agua fría, Esme quería trae compresas de hielo si?, pronto–nos apremió y eso hice, fui al baño y comencé a llenar la bañera.

–Que!!!! –escuche gritar a una voz gruesa y fuerte, momentos después vi entrar a Emmett cargando en brazos a Edward, me corrí haciendo lugar para que él pudiera meterlo en el agua, así con ropa y todo, claro el enfermo se quejó de la temperatura– espero que esto sirva–comentó el grandote mientras sostenía a su hermano que intentaba salirse

–tiene más de 40ºgrados de fiebre hay que bajarla, Bella ve, nosotros nos encargaremos.

Bajé a la cocina aun en camisón, allí estaban las chicas que preparaban el desayuno, pero solo tomé un café, no tenia hambre. Después de un rato en silencio vimos bajar a Emmett, con las magas arremangadas y el pelo mojado.

–bueno ya le ha bajado la fiebre a 38.9 sigue siendo alta pero es mejor– anunció–ahora tengo una duda…– dijo mientras me miraba "oh oh.."–¿que hacia mi hermano en tu pieza picarona…?–soltó, así de golpe, se estaban imaginando cosas que no eran, una era que yo lo hiciera y otro distinta era que ellos pensaran eso, que estaba pensando.

–bueno yo estaba teniendo pesadillas y bueno…– balbucee–Edward me despertó, y como seguía intranquila se quedó hasta que me dormí–informe, un poco alterado de los hechos pero era en parte verdad

–mmmm… –Emmett sugería otra cosa–seguro?

–si Emmett, yo sabría si…–me paré en seco, este chico hacia que yo confesara cosas que no quería!

–Ouch … amor, eso duele–oí a Emmett quejarse, Rose le había propinado un golpe en la cabeza por su comentario, me guiño el ojo

En eso Carlisle bajó por las escaleras, estaba preparado ya con su maleta para ir al hospital deduje

–Bueno todo esta más tranquilo– anunció– su madre se quedó con Edward, si llega a subir nuevamente la fiebre, llévenlo al hospital directamente, pero ahora está controlado, Bella? –me llamó– me voy al hospital, ¿quieres que te alcance? –aun estaba preocupada por Edward, pero también deseaba ver a mi padre, la indecisión me atacó

– yo la llevo Carlisle–saltó Rosalie–Edward me pidió que revisara la camioneta de Bella, que ayer no andaba, luego de desayunar iremos por alla

–entonces me despido, cuídense bien–y con ello se fue.

Mire a Rose, agradeciendolé internamente

–no hay de que…–dijo– en cuanto a ti–regaño al grandote– te quiero en la pieza ahora mismo! – y con eso los dos subieron las escaleras. Llevaba mi café por la mitad pero no pasaba más de mi garganta, decidí no forzar.

–Alice voy a cambiarme– anuncié

– así en cuanto eso, te dejé ropa sobre tu cama

–ropa?

–si la tuya estaba sucia y la puse a lavar, no puedes llevar tanto tiempo las mismas prendas Isabella, ve no te quejes sabes que tengo razón–si, sabia que tenia razón, estaban húmedas la noche anterior

–gracias

–no hay de que.

Alice estaba loca, si pensaba que me podría ese diminuto conjunto de lencería, pero no tenia más opción, tal vez la loca sería yo por hacerle caso. Una vez bañada y vestida con el jean ajustado y la camisa de seda que Alice me dejó me proponía a bajar las escaleras, cuando vi a Esme salir de la recamara de su hijo

–oh cariño, que bueno que estas aquí… me haces un favor voy a buscar más compresas de hielo, te puede encargar por un minuto–preguntó refiriéndose a cuidar de Edward

–si no hay problema señora

–Esme, Esme no señora, me hace sentir muy vieja–me sonrió y bajo las escaleras.

Al entrar en la habitación de él, su colonia me embargó. Lo vi recostado en la cama, medio tapado, con un paño en la frente, su semblante estaba más tranquilo pero seguía agitado; el nudo volvió a mi estomago. Me senté a su lado en la cama, remoje y escurrí el pañuelo de su frente y lo volví a colocar en su lugar

–Bella…? Donde? –preguntó y me sobresalté, pero seguía durmiendo. Tomé su mano y algo me impulso a besar sus nudillos, lo sentía mucho, todo el susto que les hice pasar, y el apretó mi mano, lo miré confundida, ¿estaba despierto o no?

Mientras esperaba algo me llamó la atención, sus labios murmuraban, me acerque para escuchar pero no pude oir nada, solo sirvió para que me tentara más de besarlo, justo como lo había hecho anoche al encontrarme con él en el baño o esta mañana al despertar juntos, tal vez si probaba y me acerque un poco "solo un roce" pensé, si hacia eso "pensar" dudaba que lo hiciera así que lo besé. Algo me movió el suelo nuevamente, estaba aturdida por ese toque, quemaba como si ya hubiera probado sus labios, pero eso era imposible, ese era mi primer beso, me reí de mi misma, mi primer beso con un chico y este yacía inconsciente.

–gracias cariño–dijo entrando Esme a la pieza, me separé rápidamente a lo que ella solo sonrió y no dijo nada–Rose dice que ya esta lista para que puedan irse

–gracias Esme… por todo y mil disculpas por las molestias y los disgustos, realmente no fue mi intenc..

–sh… no tienes nada que agradecer ni de que preocuparte, solo cuídate fue un placer para mi tener tu compañía, ven a visitarme si?

–claro–le dije mientras le abrazaba y me despedía de ella

–Bella…? –llamó Edward, fue solo un susurró pero escuche.

–cariño asegúrate de venir ms tarde, de seguro Edward se sentirá culpable por no haber podido despedirse–no sabía como, pero estaba segura de que Esme sabia más de mis sentimientos por su hijo que yo misma.

Tal vez más tarde si vendría de visita, ahora debía cuidar a mi padre…