Para Bo y Lauren…

Por encima de todo, ellas son nuestras mejores musas.

"Doccubus forever"

Y para vosotros, queridos lectores, un premio espera a aquel que haga la review número cien… se unirá a los cinco magníficos (Enrique, Lannister, Eric, Aure y Neshlud) y crearemos un nuevo personaje para el fic con su nombre. Si alguno de los mencionados hace la review número cien, correremos el puesto hasta que toque un lector nuevo.

Dependiendo de lo que nos guste la review, será un magnífico guerrero indio destinado a la mayor de las glorias, o un retorcido vaquero que apenas sobreviva unas líneas.

Y para los cinco magníficos…que no piensen que su cometido en este fic ya ha terminado. Aún les quedan cosas por hacer a nuestro trampero y sus pizpiretas asesinas y a nuestros dos vaqueros.

Leed y lo sabréis.

Saludos desde Nankoweap.

Samwell123 y Kimba68.

LITTLE WOLF´S FIRST TRIP

¡Hermanas! —"Nube Blanca" sacude la cabeza intentando entender la verborrea inconexa en la que se halla sumida Bo luego de despertar de su ligero desvanecimiento—. Tentada está de llamar a "Alce Negro" y que el venerable anciano evalúe el estado de su amiga, más que nada por saber si Bo puede haber sido víctima de una intoxicación con alguna planta alucinógena o algo por el estilo. Aunque "Nube Blanca" está segura que su abuelo no va a ver más allá de lo que ella ha visto al revisar el estado de su amiga.

Para alivio de la Gran chaman el primer chequeo que le hizo a una, todavía desvanecida Bo, descartó uno de sus grandes temores: Que Bo hubiera enfermado debido al constante contacto con los enfermos del poblado. Los síntomas de la enfermedad, brillaban por su ausencia. Así que fue cuestión de tumbarla en un lugar fresco y cómodo y esperar a que la brava mujer despertara de su sueño. "Pequeño Lobo", más asustado que la propia Chaman, trajo agua fresca del pozo y ayudó a "Nube Blanca" a colocar pequeñas compresas mojadas en agua fresca en la frente de Bo. La Gran Chamán no salía de su asombro al ver la celeridad con la que el chiquillo obedecía todas las órdenes que le daba. Un ligero vistazo a los chispeantes ojos del muchacho le bastó a "Nube Blanca" para darse cuenta de que lo imposible había ocurrido: El deslenguado "Pequeño Lobo" denotaba un genuino cariño y una gran preocupación por su, otrora, enemiga. —"Los inescrutables caminos del amor" —se dijo, ahogando una suave sonrisa—. Tras un eterno rato y unas cuantas compresas, Bo despertó. Y la Gran Chamán hubiera dado cualquier cosa porque su amiga hubiera estado desvanecida un buen rato más…

—¡Para ya! —"Nube Blanca" posa uno de sus dedos en los labios de Bo, obligándola a mantenerse en silencio—. Respira hondo, relájate y empieza a contarme por que te has desmayado, pero esta vez de manera que lo pueda entender.

—La mancha negra —Bo murmura las palabras con un ligero temblor de labios—. Esa mancha que tienes en la espalda. ¿Te la has visto alguna vez?

—Claro —responde "Nube Blanca" con tranquilidad—. No es más que una pequeña mácula en mi piel. Nada de lo que preocuparse. No es el signo de ninguna enfermedad rara, ni designio de los espíritus, ni nada parecido. Es una simple mancha. Así que no veo motivos para tu desmesurada preocupación.

—No lo entiendes —Bo sacude la cabeza, alterándose de nuevo—. Esa mancha es la marca de mi familia. Todos la tenemos. Bueno, no todos —Bo baja la cabeza, con cierta vergüenza—, yo no la tengo. Mi padre me dijo que no la tenía porque era especial. Y ahora va a ser que la persona especial eres tú.

—Sigo sin entenderte —la Gran Chaman se descubre incapaz de entender lo que está diciendo Bo y esto la enerva un poco.

—Te estoy diciendo que eres hija de mi padre. Que somos hermanas…o eso creo.

—Ahora si que te vas a tener que explicar bien —"Nube Blanca" se remueve, bastante enojada por las palabras de Bo.

—Escucha —Bo posa una de sus manos en el brazo de su amiga, intentando calmarla un poco antes de continuar, pero la Gran Chaman retira el brazo, cortando el contacto—. Tienes la marca de la familia y los indios te encontraron entre los restos quemados de una caravana. Es de suponer —Bo sacude la cabeza con amargura ante la perspectiva de que la persona de la que está enamorada sea sangre de su sangre, algo que anularía por completo todas sus esperanzas—que mi padre no tenía una hija, si no dos. Él solo pudo ponerme a salvo a mí. Y en el incendio perecieron, o eso cree él, su mujer y su otra hija.

—Yo no soy hija del Doctor MacCorrigan —"Nube Blanca" le hace un pequeño gesto a "Pequeño lobo" para que se detenga. La conversación está tomando un cariz bastante tenso y lo que allá se está tratando no es algo para los oídos de un mocoso. El chiquillo, que ha ido a por algo de comer para su "Demonio Nocturno", y está de regreso, vuelve sobre sus pasos y se aleja de las dos mujeres—. Yo soy hija de Nankoweap. Ellos me encontraron, ellos me criaron, a ellos me debo —los ojos de la Gran Chaman brillan con una dureza infinita.

—O puede —Bo apenas escucha las palabras de "Nube Blanca" sumida, como está, en encontrar una explicación que la satisfaga—, que solo tú seas su hija. Yo no tengo la marca, así que puede que mi padre, devastado por la pérdida de su familia, me hubiera acogido y criado como a la hija que perdió. Eso sería duro, pero estaría mejor —Bo se debate entre la posibilidad de que ambas no sean hermanas y la enésima certidumbre de que su padre puede que la haya estado engañando—. Tenemos que regresar —sentencia la mujer morena con seguridad, recuperado todo el aplomo y la compostura de la que Bo suele hacer gala. Tenemos que enfrentar a mi padre, tú y yo. Y conocer la verdad.

—No —la seca respuesta de su amiga detiene los acelerados pensamientos de Bo—. Te repito que yo no soy hija del doctor MacCorrigan y, aunque lo fuera, no me importa no saberlo. Este es mi hogar, mi sitio, mi gente. No quiero saber nada de tu padre.

—Preguntemos a tu abuelo —Bo se está empezando a enfadar ante la postura inflexible de su amiga—. Él puede que sepa algo. Incluso —la morena baja la voz, consciente de que lo que va a decir es algo sumamente peligroso— puede que ellos mismos fueran los que atacaron la caravana. Mi padre me dijo que les atacaron unos indios y "Alce negro" es precisamente eso, un indio.

—No puedes presentarte ante "Alce Negro" con esas sospechas —el fuego arde en los ojos de la Gran Chaman. Realmente su amiga está empezando a ir demasiado lejos con su desabrida historia—. Y no puedes hacerlo por dos razones. La primera es que yo ya tengo respuesta para eso. Mi abuelo es una de las personas más bondadosas que existen sobre la faz de la tierra y es impensable que haya podido ordenar hacer algo como de lo que le estás acusando. Y hago extensible la liberación de esos cargos a todos los habitantes de Nankoweap, guerreros incluidos. La misión de este poblado va más allá de atacar caravanas de rostros pálidos. Aquí tenemos una sagrada misión que cumplir y a eso y, a nada más, nos dedicamos. Y a segunda razón que te expongo es que ir a mi abuelo con esas acusaciones es algo deshonroso y te pondrá en una posición muy delicada aquí, en Nankoweap.

Los ojos de Bo brillan con impotencia al ver todas sus necesidades cortadas por la inflexibilidad de "Nube Blanca"…

Los ojos de la Gran Chaman arden ante la osadía de las palabras de Bo.

—De acuerdo —Bo cede llevada por el amor que siente por esa hermosa mujer de duros ojos color avellana que la está robando los sueños—. No hace falta que me acompañes. Yo regresaré al pueblo y lo aclararé todo con mi padre. Y aprovecharé para saber de la situación de nuestros amigos. Te recuerdo que hace ya bastantes días que no sabemos nada de los guerreros que mandaste de vuelta al pueblo a ayudarlos.

—No puedes abandonar Nankoweap —"Nube Blanca" sacude la cabeza con cierto pesar.

—¿Qué sucede? —en la mirada de Bo empiezan a anidar violentas chispas de airada incomodidad—. ¿Acaso soy tu prisionera? Después de todo lo que he hecho por los enfermos y lo que he ayudado a conseguir que este lugar sea un más acogedor de lo que era cuando llegué me vas a decir que todavía no soy digna de la confianza de abandonar Nankoweap sin el temor de que revele vuestro secreto.

—No eres mi prisionera —la Gran Chaman dulcifica sus palabras, consciente del daño que le está haciendo a su amiga—eres mi invitada.

—Pues tu invitada dice que gracias por todo y que hasta aquí hemos llegado. Que es hora de volver a casa.

—Escucha, Bo —"Nube Blanca" es ahora la que intenta coger la mano de Bo—. La mujer morena es quién la rechaza—. Yo confío en ti por completo y no tengo ningún problema en dejar que regreses, pues se que contigo, nuestro secreto está a salvo. Pero no debes olvidar que, aunque soy la persona más importante del poblado, no detento el poder absoluto. Todas las decisiones que conciernen a la seguridad de Nankoweap tienen que ser consensuadas con mi abuelo y con "Oso feroz". Estoy segura de que mi abuelo no duda de tus intenciones. Él siempre se ha fiado de mi buen criterio a la hora de tomar decisiones y está vez no va a ser diferente. Pero —"Nube Blanca" coge aire para continuar con lo difícil—no todos en el poblado te conocen tan bien como yo lo te conozco. Todavía hay gente que te ve como al enemigo, especialmente los guerreros que tienen que defenderse de los ataques de tus semejantes. "Oso feroz" se negará a que abandones el poblado. Todavía es pronto para que confíe en ti. Dale un poco más de tiempo y lo hará. Entonces le plantearemos la posibilidad de que abandones el poblado.

—Me voy —Bo se levanta con brusquedad. Todo el orgullo y la ira de las que ha hecho gala la mujer morena durante tanto tiempo, vuelven a aflorar, como un río desbocado. Todo su ser se rebela ante la posibilidad de que sea un indio quien dicte lo que puede hacer y lo que no.

—Te perseguirán —la voz de la Gran Chaman tiembla de preocupación ante las palabras de su amiga—. Si abandonas el poblado sin el consenso de todos, "Oso feroz" mandará a sus guerreros a darte caza. Creo que hasta él mismo se pondrá al frente de la partida. Y, créeme Bo, contra ellos nada podrás hacer. Acabaras muriendo en sus manos pues te conozco y se que no te rendirás así como así.

—Piensa en tus amigos —Bo no cede en su empeño e intenta encontrar otra razón que haga que "Nube Blanca" ceda en su negativa y la permita marcharse sin arriesgarse a una huida casi suicida—. Puedo entender que no te importe saber si eres hija de mi padre, pero no entiendo que estés aquí tan tranquila sin tener noticias de nuestros amigos. Puede que hasta están muertos a estas horas. Tú no sabes de lo que es capaz mi padre.

—Mandaré exploradores —la Gran Chaman hace un intento de calmar la ira que embarga a su amiga—. Ellos nos traerán noticias de nuestros amigos. Hasta entonces te pido que olvides la idea de abandonar el poblado. Te prometo que si algo malo les ha sucedido entonces será la hora de abandonar Nankoweap e ir en su ayuda.

—Tienes siete días, "Nube Blanca" —Bo se aleja a grandes pasos de la Gran Chaman, dominada por una mezcla de ira e impotencia—. El tiempo que se tarda en ir y volver al pueblo. Al amanecer del octavo día, si no tengo noticias de ellos, ensillaré mi caballo y dejaré este lugar. Y me da igual que mandes tras de mi a toda la nación india. Siete días, recuerda…

"Bo nunca llegó a ensillar su caballo al amanecer del octavo día, pues mediada la tarde del tercer día un nutrido grupo de guerreros indios hizo su entrada en Nankoweap. En medio de los guerreros cabalgaban, sucias y sudorosas, las chicas del farol rojo. A su vera Kenzi y Hale…

No había rastro ni de Tamsin ni del reverendo…"

##

—¡Kenzi! —el grito, mezcla de alivio al ver a su amiga y de seca ira al comprobar, conforme se va acercando, que algo ha ido mal…realmente mal, acompaña a Bo mientras recorre los últimos pasos que la separan del centro del poblado. Los dos guerreros que hacen guardia al final del camino hacen un ligero ademán de impedir el paso de Bo, cumpliendo las órdenes de su Gran Chaman de que nadie que esté en contacto con los enfermos retorne al poblado, pero un leve gesto de una sofocada "Nube Blanca", que no ha podido alcanzar a su amiga en todo el camino y se encuentra unos pasos por detrás de ella, evitan ese último encontronazo y Bo se funde en un intenso abrazo con la muchacha morena—. ¡Dios mío, Kenzi! —Bo deja que la calidez del cuerpo de su amiga la conforte. Separa su cuerpo y posa sus manos a ambos lados de la cara de la muchacha, depositando un fuerte beso en los resecos labios de Kenzi—. Chicas, Hale —Bo recorre con la mirada a las mujeres del farol rojo y le dedica un amable gesto al hombre negro que, justo en ese momento está recibiendo un cálido abrazo por parte de "Nube Blanca"—. ¿Dónde están Tamsin y el reverendo? —Bo se vuelve a abrazar a su amiga, dichosa de tenerla de vuelta con ella.

—Lo he perdido todo —Kenzi se derrumba en brazos de su amiga y amargas lágrimas anegan sus ojos, compitiendo con las violentas sacudidas de su cansado cuerpo—.

—A que te estás refiriendo —la Gran chaman se libera del abrazo de su amigo de color y se acerca a Kenzi, acariciando con suavidad el hombro de la mujer morena.

—El fuego se lo ha llevado todo —Kenzi apenas puede hablar pues su voz está tomada por salvajes hipidos que amenazan con cortarle la respiración—. Tu padre… —Kenzi se abraza a Bo y deja que la amargura la domine—. Fue tu padre, Bo. Él le prendió fuego al farol rojo para hacernos salir de la casa y poder atraparnos.

—¡Por todos los espíritus! —"Nube Blanca" sacude la cabeza con gran pesar.

—Pagará por ello. Puedes estar segura Kenzi. Yo lo sacaré a patadas de su rancho y te daré un nuevo hogar, a ti y a las chicas. Y ahora —Bo seca con suavidad las lágrimas de los ojos de Kenzi— cálmate un segundo y dime donde están Tamsin y el reverendo.

—Ellos se quedaron en la casa —Hale le hace un gesto con la mirada a Bo y esta deja que su amiga se refugie en los cálidos brazos del hombre que la ama— para cubrirnos las espaldas y facilitar nuestra huida.

—Se sacrificaron por nosotros —Zee acaba de desmontar del caballo y habla justo antes de tomar un cuenco de bebida que una mujer india le acaba de traer obedeciendo las órdenes de "Alce Negro" que camina detrás de las mujeres que llevan agua y comida para todos los viajeros. Con un leve gesto de la mano, el anciano hace que los guerreros se retiren, llevándose los caballos y el resto del poblado amplia el círculo en el que estaban inmersos los recién llegados, dejándoles espacio y tiempo para recuperarse de tan duro viaje.

—Si olvidar a Eric, el amigo de Tamsin, y sus dos hijas —Crystal deja salir un suspiro de pena antes de morder una tira de carne seca que le acaban de poner en la mano—. Ellos vinieron a ayudarnos y también estaban en la casa.

—¿Los visteis morir? —los ojos de Bo brillan con una ira inconcebible—. Decidme. ¿Alguno de vosotros los vio morir? ¿Visteis derrumbarse la casa o esta solo estaba en llamas cuando escapasteis?

—Bo —Hale le habla a su amiga con suavidad, intentando calmar la tormenta que puede adivinar se está formando en el interior de la mujer morena—. La casa ardía por los cuatro costados cuando nos marchamos. Es imposible que hayan sobrevivido.

—¡No! — Bo sacude la cabeza con determinación—. Tamsin es dura, muy dura. Es, de largo, la mujer más fuerte que jamás haya conocido. Que esté muerta es algo que no acepto. Escucha —Bo se vuelve hacia "Nube Blanca" y baja la voz, tratando de que sus palabras solo las oiga la Gran Chamán—. Es hora de que tu pueblo deje atrás todos los temores que pueda tener sobre mí. Ya no se trata de lo que hablamos hace tres días. No se trata de descubrir secretos ocultos. Ahora se trata de las vidas de nuestros amigos. Puede que ellos estén vivos y necesiten de nuestra ayuda. ¡Que diablos! —Bo imprime a sus palabras una urgencia exasperante—puede que hasta mi padre los haya atrapado. Tienes que dejarme ir en su busca, y necesito que tus guerreros me acompañen.

—Bo —"Nube Blanca" posa sus dos manos en los hombros de su amiga, intentando calmarla.

—Recuerda que Tamsin ha estado muy cerca de aquí —la ira de Bo amenaza con hacer estallar a la mujer morena—. Ella llegó hasta el borde del acantilado cuando perseguía a Hale. Piensa en la posibilidad de que mi padre la tenga en su poder y que ella hable…

—Tienes razón, Bo. Ahora se trata de nuestros amigos. Esto lo cambia todo —la Gran Chamán se muestra conciliadora—. Deja que Kenzi y los demás tomen un descanso después de tan arduo viaje. Dejémosles que disfruten de la hospitalidad de Nankoweap. Te prometo que esta noche reuniré al consejo y trataremos el asunto con la urgencia que se merece.

—Esta noche pienso estar en medio de la llanura, camino del rancho de mi padre —la voz de Bo asemeja el siseo de una serpiente a punto de atacar—. ¡Oídme todos! —Bo se separa de "Nube Blanca" y se dirige al centro del círculo que se ha formado en medio del poblado—. Y sobre todo escúchame tú —Bo levanta el dedo y señala a "Oso Feroz", posando su airada mirada en el jefe de los guerreros que acaba de llegar al centro del poblado— que creo que eres de los más reticentes a confiar en mí. Vuestra Gran Chamán abandonó la seguridad de Nankoweap en busca de un demonio bicolor que amenazaba la seguridad del poblado. Un demonio que los espíritus le mostraron, al cual tenía que encontrar y averiguar, si esto era posible, si existía un modo de conjurar el peligro que conllevaba. "Nube Blanca" encontró a su demonio, pues soy yo misma —un murmullo apagado se extiende por todo el poblado. "Nube Blanca" hace ademán de acercarse a Bo para acallar sus palabras, pero una fría mirada la detiene a medio camino—. Pero no debéis preocuparos por nada pues vuestra Gran Chamán encontró la manera de conjurar a ese demonio. Me trajo aquí, a Nankoweap. Me hizo ver con mis propios ojos aquello que ansiaba destruir. Me hizo trabajar con los enfermos del poblado para que pudiera darme cuenta de que vosotros no sois salvajes sin alma, que sois personas merecedoras del mayor de los respetos. Ella, con sus actos y sus palabras, conjuró la amenaza que yo representaba, pues me convirtió en Nankoweap. Yo ya no soy más el demonio bicolor. Ahora soy "Demonio nocturno", tal y como he sido llamada por "Pequeño Lobo", un mocoso indio al que muchos conocéis y que, os juro por los sagrados espíritus, ha conquistado mi duro corazón. Tal y como él no teme nada de mí, vosotros tampoco debéis temer nada, pues ahora yo soy Nankoweap tanto como lo podéis ser vosotros. Y os digo todo esto —Bo pasea su mirada entre los habitantes del poblado, intentando calibrar el alcance de sus palabras. Detecta un ligero cambio de actitud, como si los indios empezaran a mirarla de otra forma, como si, poco a poco, igual que la suciedad del cuerpo es arrastrada por el agua limpia, ellos empezaran a verla como la persona en la que se ha convertido—, porque cuando vuestra Gran Chamán estaba ahí afuera, escondida entre los rostros pálidos bajo el nombre de Lauren, personas como estas —Bo señala a sus amigos que, atónitos, asisten al discurso de su amiga— fueron las que la ayudaron a mantenerse a salvo y, en última instancia propiciaron que pudiera escapar y retornar al poblado. Algunas de estas personas, como mi amiga Kenzi —Bo da un par de pasos y hace levantarse a la muchacha morena para que el poblado entero la contemple—lo han dado todo para proteger a vuestra Gran Chamán. Su hogar ha desaparecido, pasto de las llamas que buscaban hacer arder a "Nube Blanca". Otras personas, sin embargo, no han tenido tanta suerte. Mi amiga Tamsin y el reverendo Vex fueron dos de las personas que más empeño pusieron en proteger a "Nube Blanca y ahora están en paradero desconocido. Puede que muertas bajo los escombros de la casa de Kenzi, puede que vivas y retenidas en el rancho de mi padre. Ellos, con sus actos —Bo se deja llevar por el momento e imprime a sus palabras un tono de intensidad que los habitantes del poblado pocas veces han oído—se han ganado el derecho a ser Nankoweap tanto como cualquiera de los aquí presentes. Y es nuestro deber ir en su búsqueda. "Nube Blanca" —Bo se vuelve para fijar su mirada en su amiga—, necesito permiso para salir de Nankoweap y rescatar nuestros amigos. "Oso Feroz", necesito todos los guerreros que puedas dejarme, sin comprometer la seguridad del poblado, para esta misión de rescate. "Alce negro" —por primera vez desde que llegó al poblado, Bo no baja la mirada la enfrentarse al venerable anciano—, necesito tu bendición para esta empresa, pues yo, "Demonio nocturno" soy Nankoweap y Nankoweap no está completo. Faltan dos de sus habitantes y es justo y necesario que los traigamos de vuelta. Hasta los espíritus, si se hicieran presentes en este momento, estarían de acuerdo con mis palabras.

Un espeso silencio se apodera del centro del poblado…

Un silencio atravesado por miradas escrutadoras. "Nube Blanca" fija su mirada en su abuelo, con una muda pregunta pintada en sus ojos. El anciano responde con un leve movimiento de cabeza…

Un silencio roto por el suave roce de los pies de "Oso Feroz" al acercarse a su Gran Chamán…

—¿Es cierto lo que ha dicho? —susurra el fiero guerrero al oído de "Nube Blanca"

—Si no fuera por todos ellos yo estaría muerta —"Nube Blanca" conoce muy bien a "Oso Feroz" y por el tono de sus palabras se da cuenta, con gran alivio, que el discurso de Bo acaba de abrir la única puerta que todavía se mantenía cerrada. Ahora Bo si que podía ir al rescate de sus amigos. Algo que llena de dicha a "Nube Blanca", pues a pesar de sus obligaciones para con Nankoweap, la Gran Chamán esta sufriendo la misma zozobra por el destino de Tamsin y Vex que embarga a su amiga.

—¿Te parece bien que la acompañen "Pequeño Hombre" y veinte guerreros?

—Será suficiente —la Gran Chaman se separa de su fiel guerrero y se acerca al centro del círculo, allá donde está parada Bo—. Tienes permiso para abandonar Nankoweap —los ojos de "Nube Blanca" brillan al pronunciar estas palabras—. "Pequeño Hombre y veinte de nuestros guerreros te acompañarán y te ayudarán a encontrar a Vex y a Tamsin.

—Gracias —murmura Bo con gran alivio.

—Y ahora —la Gran Chaman se vuelve para dirigirse al resto del poblado—es hora de que les demos una cálida acogida a los nuevos habitantes de Nankoweap.

Los indios se ponen manos a la obra y uno a uno van reclamando la atención de Kenzi, Hale y las chicas, con el objeto de ofrecerles todo aquello que puedan necesitar. "Nube Blanca, tras dedicarles unas palabras a sus amigos se dirige en dirección a su abuelo.

—Espera —Bo va tras su amiga y le hace detenerse un segundo—. Has dicho "Pequeño Hombre" y veinte guerreros. ¿Acaso tú no vienes con nosotros?

—No tengo razón de ir, Bo —"Nube Blanca" se dirige a su amiga con suavidad, pero con firmeza—. Es una expedición de rescate y, como tal, solo precisa de los mejores guerreros para llevarla a buen término. Yo no soy guerrera, soy la Gran Chaman de Nankoweap y mi sitio está aquí, con los enfermos.

—Pero…mi padre —Bo sacude la cabeza, angustiada por el hecho de tener que separarse de la mujer a la que ama.

—Tú misma me lo has dicho, Bo. No se trata de descubrir secretos, se trata de rescatar a nuestros amigos. Además, te lo repito, no tengo interés alguno en saber nada de lo que tu padre tenga que contar. Yo se lo que soy. Soy Nankoweap… y nada más quiero ser. Y ahora vete a prepararte, pues debéis de partir cuanto antes y yo tengo que hablar con mi abuelo—"Nube Blanca" se aleja de Bo a grandes pasos.

—Niña —la calidez de la voz de "Alce negro" envuelve a la Gran Chaman cuando esta llega a su altura. El anciano abre sus brazos para acoger a "Nube Blanca" mientras no deja de mirar a una pasmada Bo que, plantada en medio del poblado, parece no saber que hacer— ese brillo en los ojos lo reconozco.

—Me preocupa el destino de mis amigos, nada más —"Nube Blanca" se deja envolver por el cálido abrazo de su abuelo.

—Mis ojos también han brillado alguna vez de esa manera. Y se perfectamente lo que significa. Es la razón flotando sobre el corazón, hija mía.

—No se a que te refieres, abuelo.

—Mírala —"Alce negro" deshace su abrazo y, con suavidad, obliga a "Nube Blanca" a girarse para contemplar como una apagada Bo arrastra sus pies en dirección a "Oso feroz" y sus guerreros—. Has hecho un buen trabajo conjurando el demonio que acechaba Nankoweap. Ahora ella ya no conlleva peligro alguno para la seguridad del poblado, pero solo has hecho la mitad del trabajo. Y el brillo de tus ojos delata que tú lo sabes tan bien como yo.

—No te entiendo, abuelo —"Nube Blanca" se deja llevar por la ligera tristeza que le produce ver marchar a su amiga.

—Ella tiene demonios en su interior —sentencia "Alce negro" con suavidad—. Demonios muy poderosos que la destruirán si no lo evitamos. Solo tú tienes el poder de conjurar sus demonios y acabar el trabajo. Los espíritus te mostraron un demonio que acechaba a Nankoweap y tu misión era conjurar ese demonio. No solo debes salvar a Nankoweap, cosa que ya has hecho, debes salvarla a ella. Tú sitio ahora está junto a esa mujer de ojos bicolores. Ella lo sabe, yo lo se, tú lo sabes.

—¡Abuelo! —"Nube Blanca" lucha entre lo que la razón le dicta y la necesidad, pequeña y enterrada muy dentro de su corazón, de acompañar a Bo y ayudarla a encontrar su "verdad" de manos de su padre— mi sitio está aquí en Nankoweap, con los enfermos.

—Yo puedo cuidar de los enfermos —el anciano dicta sentencia con voz firme—. La epidemia está casi controlada y ya se como usar las medicinas del hombre blanco. Marcha con ella y ayúdala a conjurar sus demonios interiores.

—¿Y si ese camino me lleva a encontrar mis propios demonios? —"Nube Blanca" se estremece al pensar en lo que pueda averiguar del padre de Bo.

—Creo saber a lo que te refieres —el anciano vuelve a abrazar a su querida chiquilla—. Y se que tú sabes perfectamente quien eres y sabrás como hacerles frente. Y ahora no hable más y prepárate para la partida…

##

—No hables. Y mucho menos me sonrías así —"Nube Blanca" acaba de recorrer los últimos pasos del camino que sale a la llanura y se encuentra con el grupo de guerreros que, junto con Bo, han abandonado Nankoweap un rato antes que la Gran Chamán. "Nube Blanca" ha preferido dejarles partir con antelación y permitirse el cabalgar a solas un rato, ordenando sus pensamientos, antes de encontrarse con su amiga y los guerreros—. Si dices algo fuera de lugar me vuelvo por donde he venido y allá te las apañes tú sola.

—¿Viste a "Pequeño Lobo" antes de partir? —a Bo le cuesta esconder la sonrisa de triunfo que la delata desde que supo que su amor la iba a acompañar en el viaje. Junto a "Nube Blanca" todo era mucho más fácil para ella—. Es increíble que durante días y días no puede evitar su pegajosa compañía y, ahora que necesitaba despedirme de él, el jodido mocoso parece haber desaparecido de la faz de la tierra.

—Te había cogido mucho cariño —"Nube Blanca" se encoge de hombros, dando a entender que no ha visto al pequeño indio— y supongo que no le habrá gustado que te vayas y estará escondido en alguna parte, llorando tu marcha. No te preocupes, que seguro que se volverá apegar a ti cuando regresemos. Y ahora —la Gran Chaman le hace un gesto a "Pequeño Hombre"—al galope. Se nos está echando la noche encima y quiero alejarme lo más posible de Nankoweap antes de acampar…

##

—Nos siguen —las palabras de "Pequeño Hombre" rompen la monotonía en la que se ha instalado el grupo de jinetes desde hace tres días. Cabalgar de sol a sol y descansar lo justo por las noches es lo único que han hecho los guerreros indios desde que abandonaron Nankoweap.

—¿Quién? —Nube Blanca justo ha acabado de ensillar a Shadow para dar comienzo a un día más de cabalgada. A su lado, Bo se dedica a lo mismo. El resto de los guerreros se afanan en recoger el exiguo campamento.

—Uno o dos hombres a lo sumo —el fiero guerrero sentencia con voz firme—. Es la segunda noche que veo una pequeña hoguera arder a un par de horas de distancia de nosotros.

—¿Puede ser tu padre?

—No lo creo —responde Bo con seguridad—. Si mi padre tuviera a Tamsin y esta hubiera hablado, cosa que dudo, puede que él hubiera mandado exploradores a verificar sus palabras. Aún así no tiene sentido que nos sigan. Si son exploradores de mi padre nos evitarían para llegar cuanto antes al rancho y trasmitirle a mi padre sus noticias. No es lógico seguirnos, pues su objetivo es Nankoweap, no nosotros.

—¿Qué opinas, "Pequeño Hombre"?

—Que tiene razón. No creo que sean los hombres de su padre, pues ellos nos evitarían y sea quien sea el que enciende esa hoguera, está siguiendo nuestro camino. Incluso se para cuando nosotros nos paramos. Quizás deberíamos mandar unos cuantos hombres a capturar a quien quiera ser y así salimos de dudas.

—De acuerdo, "Pequeño Hombre". Demoraremos nuestra partida para que puedas capturar a quien sea que venga detrás nuestra. Sin tomar riesgos. Tú decidirás si merece la pena capturarlos o matarlos. Quizás con saber quienes son no sea suficiente…

Un par de horas después cinco guerreros indios con "Pequeño Hombre" al frente regresan con un prisionero. El responsable de aquella hoguera que luce en la oscuridad de la llanura por detrás del grupo de guerreros indios. Montado en un pequeño potro, con la cabeza gacha y evidentes signos de haber recibido un par de pescozones, pequeño adelanto de la que le aguarda cuando se vea enfrentado a las dos mujeres que esperan junto al resto de jinetes. Bo no puede reprimir una gran carcajada al ver a su lado a su misterioso perseguidor…

"Pequeño Lobo"

—¿Qué demonios haces aquí? —"Nube Blanca" arde de indignación al ver al pequeño mocoso plantado delante suya—. ¿Sabes el peligro que has asumido al salir de Nankoweap siguiendo nuestros pasos? ¿Acaso eres consciente del retraso que tu presencia ha causado a esta expedición? ¿En qué demonios estabas pensando, chiquillo?

—Te estaba obedeciendo, Gran Chamán —el pequeño salvaje murmura las palabras con suavidad, pero con el descaro que siempre le ha caracterizado.

—No juegues conmigo, niño, o dejaré que "Pequeño Hombre" te azote el culo con una vara hasta que se te vaya la piel del mismo. Yo no recuerdo haberte ordenado seguirnos.

—Me ordenaste —"Pequeño Lobo" levanta la cabeza y fija su mirada en una divertida Bo que no puede parar de sonreír ante la osadía del muchacho—que hasta que dijeras lo contrario fuera el guía de "Demonio Nocturno". Que siempre estuviera atento a sus necesidades. Y te marchaste sin ordenarme lo contrario. Luego aquí estoy, listo para cumplir el cometido que me habéis encargado.

—¡Por todos los espíritus! —el chiquillo ha colmado la paciencia de su Gran Chaman—. "Pequeño Hombre", dale una buena tunda al tunante y mándalo de vuelta al poblado con la lección bien aprendida.

—No puedes mandarle de vuelta —Bo intenta ahogar la sonrisa que tiene pintada en su cara y mostrar la seriedad necesaria para acompañar sus palabras. Apenas puede lograrlo—. Hay tres días a caballo hasta Nankoweap y no debes olvidar que el chiquillo conoce la ubicación del poblado. Bastante suerte es que nadie lo haya atrapado hasta ahora como para dejar que vuelva a tentar a su suerte.

—Pues entonces lo mandaré de vuelta contigo —. Ya que veo que te hace mucha gracia tenerlo aquí y que el chiquillo parece que tiene como único cometido servirte, creo que os haríais buena compañía camino de Nankoweap.

—"Nube Blanca" —Bo menea la cabeza, dándole a entender a su amiga lo absurdo de la idea.

—Te vas a encargar tú sola de cuidarlo. Y tú, mocoso —vas a encargarte de montar y desmontar el campamento todos los días. Agua, leña y comida incluida. Ah y no se te olvide atender todas las necesidades de tu "Demonio Nocturno". Y ahora, a caballo…

##

—Quieto y que no te vean —Bo le hace un pequeño gesto al chiquillo para que este baje la cabeza e impida que los habitantes del pueblo los vean. "Pequeño Lobo", con los ojos como platos, contempla por primera vez en su vida un asentamiento del hombre blanco. En primer término los restos del farol rojo. Más allá la calle principal del pueblo, atestada de gente a estas horas de la mañana—. Vamos. Ya he visto todo lo que necesitaba —Bo se gira y se arrastra lejos del pueblo, en dirección a los caballos y el resto de la expedición. "Pequeño Lobo" le sigue los pasos.

—¿Has visto algo? —"Nube Blanca", impaciente, acaricia a Shadow mientras presta a tención a las palabras de su amiga.

—El farol rojo totalmente quemado —Bo apenas puede disimular la ira que la embarga—. Rodeemos el pueblo por la parte del bosque y acerquémonos al rancho a ver si podemos saber el paradero de nuestros amigos.

El grupo de jinetes se pone en marcha, con Bo a la cabeza y el chiquillo pegado a su vera. Detrás de ellos cabalga "Nube Blanca", en medio de sus fieles guerreros. "Pequeño Hombre" vigila la retaguardia. Con sigilo se introducen en el bosque que rodea el rancho por uno de sus lados y, poco a poco se van acercando al rancho…

Un leve crujido alerta a uno de los guerreros que rápidamente se gira y coloca una flecha en el arco. Más guerreros los imitan, pero Bo le hace un gesto a "Pequeño Hombre" para que detenga a sus guerreros. Hay tres rifles asomando de la espesura apuntando al grupo.

—Habéis tardado mucho —con un leve movimiento un hombre blanco vestido de pieles aparta las hojas y se enfrenta a los indios. Del otro lado de la espesura surgen dos figuras idénticas, dos pequeños diablos, espejo una de la otra.

—¿Eric? —"Nube Blanca" no ha olvidado las palabras que pronunciara Crystal el día que sus amigos llegaron a Nankoweap.

—Y sus hijas —Bo tampoco ha olvidado las palabras de la rubia y deja escapar un suspiro de alivio. Si el amigo de Tamsin y sus hijas están vivos, lo más seguro es que Tamsin y el reverendo también hayan sobrevivido. Y la presencia de los tres en las cercanías del rancho, junto a sus palabras, hacen albergar grandes esperanzas a Bo. Esperanzas compartidas por "Nube Blanca". Bo no necesita hablar con su amiga para saberlo. Con solo cruzar sus miradas está claro que las dos piensan lo mismo.

—¿Tamsin? —"Nube Blanca" susurra el nombre de su amiga con cierto temor.

Eric gira un poco la cabeza, señalando con un gesto las cabañas del rancho que se encuentran al otro lado del bosque…