siento la demora... este capitulo es un poco mas subido de volumen, espero llene sus espectativas
Capitulo 13 – Yo te enseñaré…
EdPOV
Y ahora estaba aquí, totalmente hipnotizado ante la visión que me envolvía de una "sirena"
Flashback…
Desperté solo en mi habitación y sentí un vacio dentro de mí, había dormido tan bien a su lado, junto a Bella, incluso su perfume todavía estaba en la almohada, respiré profundo ese aroma. Me di vueltas de espalda y sentí el dolor penetrante de mi hombro, por la ventana el atardecer me señalaba que había dormido demasiado y no podía escuchar ningún ruido en la casa, tal vez todos hubieran salido, incluso si Bella lo había hecho no podía culparlos, eran vacaciones como para quedarse sin hacer nada aquí.
Me levante despacio, si bien ya podía mover el brazo aun me dolía el golpe y el mal movimiento de hacia un rato, había comenzado un palpitante malestar en el. Con cuidado me fui cambiando de ropa a unos pantalones livianos, pero al querer colocarme la remera no pude moverme del dolor que me causó intentarlo "genial! De vacaciones e inútil" solo a mí se me ocurría lesionarme.
Baje las escaleras frustrado por mi fracaso y fui a la cocina por un jugo de naranja para tomar más analgésicos, evidentemente el efecto de los anteriores ya estaba pasando. Abrí el refrigerador y saque la botella de "Naranja", noté que en la puerta había una nota con la letra de Alice
"Hermanito:
No hemos querido despertarte, nos fuimos a cenar al centro y luego iremos a bailar!,
descansa, tienes la casa para ti "solo", no la arruines!
Besos ***
PD: no nos esperes… "
Me lo imaginaba, no se quedarían de brazos cruzados, ¡pero tampoco era como que iba a prenderle fuego a la casa! "…no lo arruines…" si claro…tome unas cuantas pastillas y me las lleve a la boca junto con el jugo.
El ruido de un chapoteo desde la pileta me llamó la atención, "no se habían ido todos?" volví a leer la nota, por lo menos eso me daba a entender. Salí con total sigilo hacia al patio para buscar el motivo de aquel ruido.
Y ahora estaba aquí, totalmente hipnotizado ante la visión que me envolvía de una "sirena"
Otra vez mis ojos se deleitaban con la hermosa figura de Bella, ella estaba nadando bajo la superficie clara de la pileta y sus movimientos eran tan gráciles que me recordó a las sirenas, aquellas criaturas que tentaban a los marineros a tirarse al mar con el fin de encontrarse con ellas. De seguro este sentimiento magnético que me llevaba hacia ella era por esa causa. Ella se parecía a una sirena.
Sin dejar de observarla, prendí la decoración de la glorieta y un sinfín de lucecitas como campanillas brillaron como enredaderas por el techo y las paredes del lugar, quería crear la atmosfera más perfecta para "mi princesa". Sin que se percatara, me fui acercando a Bella rodeando la pileta y manteniéndome a su espalda, ausente de mis pasos hacia ella, al salir del agua, pude ver su deliciosa figura contrastante con el sol del atardecer que casi se ocultaba del todo, las gotas de agua recorrían su piel como diamantes y brillantes y le daban un aire etéreo y sublime.
Al verla así, con aquella prenda azul cubrir solo lo necesario de su cuerpo, mi cuerpo respondió con deseo ante aquella imagen, nunca había deseado tanto a una mujer como en ese momento deseaba a Bella.
–mmm…Bella–incapaz de soportar esa visión se escapo de mi un gemido de deseo, ¿Qué hacia ella que ejercía tanto descontrol en mi?
–Edward…! Lo siento, no quise despertarte, yo… solo… yo solo… se me apeteció nadar un poco, lo siento si use la pileta, de veras no fu…–"todas esas disculpas innecesarias" acercándome tape sus labios con un dedo, "tan suaves"
–shh… Bella, no hay porque disculparse–acaricie sus labios mojados, aquellos seductores labios, tan deseables, tan apetecibles de volver a probar; apartando la vista de ellos, ambos nos quedamos atrapados en nuestras miradas. Sus ojos que mantenían ese brillo que me hechizaban, se habían oscurecido en chocolate más negro y tentador.
A lo lejos, la suave música del piano de un crucero lo envolvió todo y como quien no es dueño ya de su cuerpo, acorté toda la distancia que nos separaba. Suavemente pose y roce apenas su boca en un beso, mis manos tocaron su pelo aun empapado, mojandolas, aun así siguieron su camino por sus delicados hombros, sus brazos, sus manos. No podía dejar de mirarla, sus ojos estaban cerrados y un suspiro se escapo de su pecho, esas cumbres perfectas que ansiaba envolver de besos, pero debía ir despacio. Tome sus palmas entre las mías y las bese tiernamente, coloque una sobre mi hombro derecho, omitiendo el dolor que ello me causaba, y extendiendo la otra en el aire, la invite a una danza
–bailas conmigo?
–yo… yo no se bailar–dijo ruborizándose tenuemente
–descuida… yo te enseñaré–le dije citando sus palabras. La acerque más a mi decidido a no dejar un centímetro sin su contacto, había olvidado que aun estaba mojada por nadar en la pileta y con ello logre que su cuerpo empapara el mío, entonces caí en la cuenta que yo no llevaba camisa, su humedad… pensar en su cuerpo húmedo apretado al mío hizo que el mío quemara por dentro. De pronto debía controlar la palpitación de mi miembro excitado "tranquilízate Edward, baila con ella, déjate llevar por la música" me dije a mí mismo "trátala con la delicadeza que se merece un ángel" me repetí, pero estaba dividido entre lo que me decía mi mente y las acciones de mi cuerpo, incluso involuntariamente había colocado ambos brazos de Bella alrededor de mi cuello y posado mis manos en su baja espalda, así bailábamos al compas de la música que llegaba a nosotros, pero para mí no era suficientemente cerca.
Contra toda razón de juicio, comencé a acariciar su espalda, su piel rociada de las gotas de su cabello era una tentación para mis dedos, su aroma se había intensificado y me embriagaba.
–te he mojado Edward, te estoy mojando–me susurró, aun habiendo cortado el silencio… su voz sonaba a canto de sirena, la apreté más a mi cuerpo
–esto es la gloria Bella…eres canto de sirena…me embriagas sin licor… me inundas de perfumes… me envuelves en tu seducción…
–yo… yo no… mi intención…– tenía que besarla, no podía aguantar más, con un beso necesitado, demandante fundí nuestros labios, sus dedos entrelazaron mi cabello en respuesta y ello mando una corriente eléctrica por todo mi cuerpo. La sujeté levantándola unos centímetros para besarla mejor y las puntadas de dolor se desprendieron de mi hombro, jadeé en su boca, la mescla de placer y padecimiento me inundaron con una oleada de nuevo deseo.
Sin dejar de besarla ni separarme de ella, deshice ambos nudos de la parte superior de su bikini, mis manos recorrieron ávidas a sus anchas la suavidad de su espalda y ella no dejaba de acercar mi rostro al suyo con el ímpetu de profundizar más el beso, tomé su cadera y la acerque más a mi palpitante miembro, la escuche gemir. El apetito por Bella creció en mi como fuego recién avivado y mis dedos sin mi permiso comenzaron a recorrer el borde de su única prenda puesta, aquellas tiras que rozaban la línea de su bajo vientre eran la última barrera hasta su feminidad, si tiraba de ellas, su desnudez se levantaría en perfección para mí. Acaricié aquella cicatriz de su piel, roce la seda de su cuerpo y me deleite…
Me tomó un instante comprender lo que pasaba, Bella estaba a dos metros de mi manteniendo con un brazo el sostén sobre sus pechos y cubriendo con la otra mano su cicatriz
–Bella? –"demasiado rápido Edward!" me regañe a mi mismo, Bella estaba pálida y levemente temblorosa "acaso no escuchaste lo de esta tarde? Idiota!" –Bella… no te haré daño, nunca te lastimaría–le dije despacio mientras me acercaba, pensé que se alejaría de mi, pero Bella permaneció en el mismo lugar
–yo nunca…, yo no he estado nunca con… con…–sus mejillas se tiñeron de rosado, adorable
–Bella, tranquila… yo no haré nada que tu no quieras, no voy a forzarte– traté de explicarle, ya había acortado la distancia que nos separaba tan lejos, pero no me atrevía a tocarla–ven…–la guié hasta un armario y saqué una toalla para envolverla, procurando evitar cualquier contacto, no quería que me tuviera miedo, tenía miedo a ello.
–Edward…–llamó, pero no levante mi vista a su rostro, no deseaba ver su perturbación
–si? –silencio
–Edward, mírame–pero no lo hice– por Dios! Levanta la cabeza y veme a los ojos–me dijo exasperada mientras tomaba mi rostro entre sus manos guiándolo hacia ella–Edward yo no te tengo miedo… más bien tengo miedo de…del acto–reveló, la miré incrédulo–yo nunca he estado con un hombre se esa manera, Edward, así… dulce, como sale en las novelas que tanto leo–trato de explicarse.
–tienes miedo de hacer el amor? – no pude evitar sentirme mal al hacer esa pregunta, Bella bajo su cabeza y pude vislumbrar un tenue rubor en sus mejillas, una ola de sentido de protección me embargó–Bella eres virgen? –su rostro se torno aun de más color y ello respondió silenciosamente a mi pregunta
–si–dijo tan bajo que casi no pude escucharla. Estaba sorprendido, ella era una mujer adulta, hermosa, de veintitantos años y aun era inocente. Sus manos cálidas ya no sostenían mis mejillas, sostenían la toalla fuertemente contra su pecho visiblemente avergonzada ante su declaración.
Tome una de sus manos y la bese por el dorso, me incline y deposite un casto beso en su mejilla. La sensación que sentía mi cuerpo era indescriptible, era una mezcla de pasión, sexualidad, completa ternura, dicha y amor que me embargaba, ella en verdad era un ángel.
–Vamos Bella, comamos algo, debes tener hambre después de tanto nadar–le dije tratando de evitar que se sintiera así, ella negó con la cabeza pero su estomago gruño delatándola, reímos por ello–sip hambre.
Juntos comimos en silencio unos sanguiches que ambos preparamos, la falta de palabras era cubierta por una paz acogedora. Cuando terminamos, volví a tomar sus manos y la guié escaleras arriba, al llegar a la puerta de mi pieza me detuve y pude sentir el leve apretón que Bella le dio a mi agarre
–Solo dormiremos Bella–le aclaré mientras colocaba un mechón de su cabella tras la oreja–no podría dormir si no, mi princesa, ¿de acuerdo? Si te incomoda puedo…–me paré de seguir, su sonrisa me llenaba el pecho
–si, dormir como esta tarde, realmente descanse–adoraba…realmente adoraba su inocencia–pero debes darme unos minutos para ser humana–me dijo medio riendo, haciendo alusión al momento en la piscina.
–claro mi sirena
–no te burles de mi, en el agua no soy tan torpe como en la superficie, no puedo caerme por eso me gusta nadar, pero no me gusta que me miren por… en fin, voy a darme una ducha
–no me burlo Bella–le di un beso en la mejilla–simplemente me hipnotizas como tal– comenzaba a tener curiosidad de cuantas veces podría llegar a hacerla ruborizar antes de que colapsara, reí internamente pero Bella se había quedado quieta mirándome–sucede algo?
–bueno yo… no he tenido tiempo de recorrer la casa y no se donde Alice a dejado mi equipaje ni tampoco donde está la ducha
–Tranquila, todo solucionado–la conduje hasta el baño de mi habitación y abrí la canilla de agua caliente–mientras te bañas yo buscaré valija.
Así la deje en la ducha, como aquella primera vez la imagine de mil formas junto a mi bajo el agua, rápido aparté aquellos pensamientos de mi mente, no quería ocasionar más traumas a "mi amigo" si es que esta noche dormiría con ella, "solo dormir Edward". Busque en todas las habitaciones, hasta que ubique el pareo azul que Bella estaba llevando en la tarde, esa debía ser su pieza. Tomé la valija más cercana y la abrí para asegurarme que fuera la correcta, agradecí que nadie pudiera verme porque el calor que sentí en mi rostro de seguro lo teñía de colorado, esa era seguro la valija correcta, de ropa interior. "Si Emmett me viera sus bromas continuarían hasta el fin del mundo" pensé.
–Bella? te he traído tu equipaje–le dije mientras golpeaba suavemente la puerta y la abría solo un poco para pasarlo por la ranura.
–gra..gracias, en un momento salgo
Me senté en la cama, de pronto todo el cansancio volvía a mi cuerpo, me toque de tras del hombro para cerciorarme si ya comenzaba a doler el golpe, efectivamente si, hice una mueca de malestar
–estas bien? te duele? –Bella estaba parada junto a mi envuelta en una toalla desde su busto, pero eso no me inquietó, si lo hizo su mirada, cargada de preocupación y culpa
–no es nada Bella, solo recuérdame no acostarme de ese lado–reí y ella me acompaño en mi broma, pero no llego a sus ojos. Me levante y la envolví en un abrazo–lista?
–este… en realidad… ¿esta era la única maleta?
–de hecho si, ¿no era esa?
–si, gracias, solo que es solo de… bueno no encuentro la ropa de dormir en ella y Alice debe haberla guardado
–Bueno puedo decirte donde la encontré con una condición–su expresión de cuestionamiento me cargo de gracia
–una condición? Cual?
–que regreses–su sonrisa se amplio y eso me reconfortó, en verdad deseaba estrecharla entre mis brazos esa noche, aunque solo fuera eso
–de hecho tengo una mejor idea–fruncí el seño ante la idea de que no aceptara mi condición, pero su cara era divertida, que le entretenía? –Alice ha armado mi maleta y ciertamente a colocado todas esas prendas de dormir que no cubren nada, así que tal vez puedas prestarme una de tus remeras, de seguro me cubrirá porque me quedara grande y no tendré que salir de la pieza–efectivamente esa idea me gustó más. Me separé de ella y busque una camiseta de mangas cortas blanca, cómoda y liviana
–hecho–dije mientras se la entregaba, nuevamente la vergüenza la cubrió y no entendía porque
–puedes darte vuelta–mencionó Bella en un bajo susurro, entonces comprendí el porque Cielos! Me sentía como un adolecente vergonzoso de descubrir la desnudez de su novia.
–Claro–me di vuelta y como si me hubieran tapado los ojos, todos los demás sentido se me pusieron alerta, escuche la toalla caer al piso y el roce de la tela al moverse y el aroma de su piel y…
–Listo–estaba exquisita, así con mi remera que le quedaba excesivamente grande, cubriendo hasta un poco más arriba de medio muslo, dejando al descubierto sus piernas delgadas y finas, el traslucido de sus pezones bajo la tela, su cabello apenas húmedo. Extendí mi mano en una invitación a que me acompañara
–vamos a soñar Bella… pero definitivamente no habrá sueño más reparador que tenerte a mi lado, ven a dormir a mi lado Bella… pero definitivamente no habrá un sueño más hermoso que tu presencia acompañándome–ella tomó mi mano y despacio la acerqué a mi pecho envolviéndola en un abrazo, de algún lado podía escuchar música, no se de dónde venía, pero lenta comencé a mecerme con ella, inspiré profundo y suspiré–Bella?
–si?
–…te quiero mi dulce princesita
–yo también te quiero Edward– no pude más que apretarla más contra mí, esas palabras en verdad me llenaban de júbilo, dichas así sin inhibiciones.
Nos acostamos uno frente al otro, sin apartar nuestras miradas, nos envolví en las sabanas y la acerque a mi para besarla, un dulce beso en esos delicados labios rosas.
–que descanses princesa
–dulces sueños mi ángel–reí mentalmente ante como me había llamado, yo… ¿un ángel? Todo lo contrario, ella lo era. Me quedé mirándola hasta que sus ojos cayeron rendidos, todo en ella irradiaba paz y poco después la seguí en sueños.
…
Tomé consciencia de una molestia en mi hombro, ahí estaba de nuevo; desperté sintiendo la presión de las manos de Bella alejándome de ella, "que…?"
–Bella? –la llamé somnoliento, pero ella no respondió, seguía empujando, enfoque mi vista y la vi con el semblante contraído, sus boca se movía en palabras, pero no salían ningunas de ella–Bella, que sucede? –me apoye en un codo y amarre sus muñecas con mis manos omitiendo lo otro, y eso debió de disparar algo en ella porque gritó alarmándome–Bella! Bella! despierta!
Sus ojos húmedos me miraron tensos por unos minutos y luego se fijaron en mi agarre, solté mi apriete y extendí mis dedos para recoger una lagrima furtiva en su mejilla, ella todavía no decía nada, desee poder leer su mente para saber que era lo que la atormentaba así
–Bella, amor, dime que sucede, que pasa, que estabas soñando? –suplique por saber
–oh Edward–dijo mientras se escondía en mi pecho y comenzaba a sollozar
–Bella…–acaricie sus cabellos y bese su frente–cuéntame amor, te sentirás mejor–luego de un silencio ella por fin habló, tal vez la hiciera sentir mejor que me contara, pero nadie dijo que me haría sentir mejor
–estaba soñando con ellos, los que… los que me marcaron como suya, ellos querían… volvían a tocarme y sus manos estaban sucias, su agarre me lastimaba, pero no soltaban, sus asquerosos besos… su toque en mi…–sentía la sangre hervir de la rabia, como podía existir gente así, deberían matarlos a todos…quería matar a todos ellos–me siento sucia Edward– me reveló–me siento indigna y esta marca me lo recuerda siempre–dijo mientras se descubría y señalaba su cicatriz. Pose mi mano sobre la suya y la corrí para poder mirar donde me señalaba, recorrí aquella línea rosada que había dejado la herida con apenas un toque de mis dedos, respire hondo ante lo que le iba a preguntar, su respuesta lo cambiaria todo
–Bella…? –llame en un susurro–Ellos… Ellos llegaron a…en verdad no llegaron a más? Te lastimaron?–no pude seguir, el nudo en mi garganta me lo impidió
–no…–el alivio me inundó en cierta medida, pero ella continuo–de igual forma… mi madre…Edward esto para mi es difícil, dos veces Edward… dos veces casi sucede, una peor que la otra, no sé cómo lidiar con esto–dijo mientras se incorporaba en la cama– no se si sea buena en esto del tacto Edward, yo no te tengo miedo a ti, quiero que entiendas, pero no conozco en persona algo bueno de este tipo de situaciones, solo libros, fantasías, no sé si son reales…–al silencio nos envolvió por un momento
–Bella–ella me miró con ojos tristes, yo no quería ver eso en su corazón–recuéstate Bella–y así lo hizo, no deje de mirarla, quería que me leyera, que encontrara en mi el profundo amor que yo sentía por ella, porque me estaba enamorando perdidamente de ella–quiero que me respondas con sinceridad, ¿de acuerdo?—asintió con la cabeza–me tienes miedo? –negó–confías en mi?
–si
–entonces déjame mostrarte lo que debería ser una verdadera caricia, déjame mostrarte como es que deberían tocar a un ángel, déjame intentar ser digno de tocarte Bella–suplique, mi cuerpo se encendió en una llama, por mi recorría una sentimiento de ternura ante aquella criatura bajo mi cuerpo y la pasión de mis venas se marcaba en cada poro de mi piel
–Bésame –fue su respuesta, y así lo hice
Besé sus tiernos labios suavemente, probando su suavidad, cuando sentí su suspiro me abrí puertas en su boca degustando su sabor, su dulzura. El beso cada vez se volvía más eufórico, demandante. Me deslice de sus labios a su cuello en cortos y húmedos besos, el perfume de su piel se volvía más fuerte con cada respiración, mis manos recorrieron suave y lento la longitud de sus piernas hasta llegar a su cadera, seguí un camino de besos por sobre la tela de la camisa, estaba tibia o a mi me quemaba su toque, continué bajando hasta su ombligo y levanté la remera con lentitud, mire a Bella pidiendo su permiso y ella acaricio mi rostro, cerré los ojos ante ese delicado contacto "hermosa", volví a su vientre "seda" su piel parecía seda, más abajo me encontré con una sensual prenda de encaje blanco, traslucida dejaba ver el color de su piel y fue tremendamente sugerente, eso encendió un fuego y algo más en mi, acaricie con mis labios esa marca en tiernos besos y pude escucharla jadear
–hermosa… eres hermosa Bella–respiré hondo sintiendo el aroma de su sexo, era embriagante, no pude evitar acariciarla sobre la tela y para mi gusto estaba empapada de sus jugos
–Edward yo…–podía ver la contradicción se sentimientos en ella, pero yo no haría nada de lo que Bella no estuviera segura
–sh… mi amor, no haremos nada–le dije mientras colocaba mi palma sobre su sexo–solo te enseñaré lo placentero que puede llegar a ser una caricia...
Esta noche le enseñaría a Bella lo que en verdad podría ser una caricia de placer y así me llevara toda la noche, le mostraría su primer orgasmo en mis manos…
gracias por la paciencia que me brindan,
realmete me gusta escribir pero la verdad el tiempo es complicado, pasa demaciado rapido jeje
bueno espero que les haya gustado este capitulo, a mi me ha encantado escribirlo, queria mostrar un poco lo despacio que pueden ir las relaciones
no siempre es acostarse y ya, el juego previo es verdaderamente frustante, que si , que no, que mas luego y eso es atrayente en mi para escribir
otra vez recibo criticas de como ha quedado
que les valla bien y nos leemos en el proximo
besos
