bueno aqui tiene un capitulo mas, siento la demora y espero llene aunque sea un minimo de espectativas de reconciliacion, todos sabemos que ellos no pueden estar tanto tiempo separados jejeje, asi que aqui lo tienen
MIl pero MIL gracias por todos sus mensajes, me ponen muy contenta al igual que cuando me agregan en sus alertas, besos
Capitulo 17 – Buscando en tu corazón
BellaPOV
la pierna me dolía horrores, pero todo estaba tan negro y me sentía tan cansada, descubrí que podía oír levemente, la lluvia pegaba en algo solido, la lluvia, no me gustaba la lluvia, que alguien la apague, que alguien la aleje, volví a sentir la punzada en mi pierna derecha y no pude más que soltar un leve quejido
–Bella? – una voz a lo lejos, muy lejos, no pude distinguir de quien era, quise preguntar pero no salían palabras de mi boca, la punzada nuevamente, volví a quejarme, cada vez era más fuerte, sentí un pitido en mi oído– tranquila, ya pasará–me dijo aquella voz en tono dulce, escuche otras pisadas, el murmullo de la lluvia que menguaba y un cálido toque en mi frente y luego me volví a sumir en la inconsciencia…
…
Una presión amorosa sujetaba mi mano, sentía el cuerpo pesado pero aun así abrí los ojos. Por la ventana apenas entraba algo de luz, y supuse que estaba amaneciendo, el apretón en mi mano fue más evidente y giré mi cabeza para ver quién era… "Alice" su rostro se veía cansado y el semblante de su frente preocupado, cerré los ojos fuertemente por el ataque de un repentino mareo, el olor a desinfectante era tedioso, despacio volví a mirar "donde estaba?"
–todo estará bien Bella, tranquila
–qu.. –tenia la garganta terriblemente seca–que paso? donde…? –me detuve incapaz de pronunciar más palabras con la boca seca
–estas en el hospital querida
–co..como…
–como llegaste? Pues Emmett y Edward te encontraron–explico señalando con la cabeza–ellos te trajeron inmediatamente y …
Alice siguió explicándome no se que, pero yo solo pude prestar atención a donde ella había señalado, allí en aquel sillón para una persona, estaba un durmiente Edward, se notaba algo pálido e incomodo, su rostro ya no reflejaba la paz de las noches anteriores ¿Por qué? Entonces algo me alarmó, parte de su camisa y pantalón estaban manchados de rojo oscuro, parecía… parecía… "sangre! Porque? Estaba lastimado, no, no podía ser, si no, no estaría allí durmiendo"
–Alice? Porque Edward tiene la ropa manchada? Que fue lo que paso? –le pregunté en susurro para no despertarlo, ella rió por lo bajo y yo la mire ceñuda
–hay Bella, es lo que acabo de explicarte, ¿Dónde estaba esa cabecita?
–que? –no extendía, recién me explicaba? ¡¿que cosa? Alice suspiró como resignada
–tienes que admitirlo Bella…–pero yo aun seguía sin entender a lo que ella se refería –solo basta con que sepas que él no se ha querido separarse de ti, cuando entré, las enfermeras me dijeron que no hiciera ruido porque él, al parecer, recién se dormía–"estuvo despierto toda la noche" mire por la ventana, claramente estaba más de mañana– esta así… porque bueno, no ha querido regresar a casa para cambiarse, por lo que le he traído ropa, Bella…–desvié mi mirada de aquel rostro perfecto y miré a Alice quien parecía preocupada–Bella… yo..
–mmhh…–me quejé, una oleada de punzadas arremetieron en mi pierna
–te duele? Mucho? –saltó Alice nerviosa de haberme hecho daño, solo pude asentir con la cabeza–iré a buscar a la enfermera–miró a Edward y luego a mi y luego se marchó
Seguí mirando a aquel hermoso hombre como para distraerme, sus piernas estiradas descansando en el suelo, su cuerpo levemente sentado al borde del sillón, un brazo colgando casi tocando el suelo y el otro apoyado sobre su estomago, la cabeza inclinada sobre uno de sus hombros, pero sin ningún apoyo, incomodo, se veía incomodo, no me atrevía a despertarlo, no quería que estuviera allí, pero… no era que no deseara que estuviera conmigo, pero en esas condiciones en las que estaba… cansado de seguro, con la ropa así… tenía algunas imágenes vagas de lo que había ocurrido que no quería profundizar en ellas ahora, las punzadas aumentaron justo cuando silenciosamente se abría la puerta. Una enfermera regordeta y de aspecto cariñoso se acercó con una jeringa y la introdujo en la intravenosa
–Descuida muchacha, pronto no dolerá–me tranquilizo–solo puede quedarse un momento más–le dijo a Alice antes de retirarse de la habitación
–Bella?
–si? –aquello si era rápido, pronto comencé a sentirme más cansada y con sueño, pero ya no dolía
–Bella quiero pedirte un favor…–silenció, veía su suplica silenciosa, ¿Qué quería pedirme? –escúchalo! –pidió suplicante–Bella se que mi hermano no se ha comportado como debiera, tal vez hasta cierto punto lo entiendo, pero tienes que dejarlo explicarse, las cosas no son como tú piensas– su voz cada vez se me hacía más lejos, aunque aun la oía–luego tú decides si terminas con esto o lo dejas estar a tu lado
–mm…–respondí casi al borde de dormirme y creo Alice lo notó
–de acuerdo Bella, duerme–escuchaba a Ali mientras la sentía acariciar tiernamente mi cabello–veras que luego te sentirás mejor–los ojos se me cerraron del sueño y lo último que oí fue a ella tratando de despertarlo "Edward"
…
Cuando volví a abrir los ojos, la luz de afuera ya había menguado, de seguro era de tarde, me gire hacia el sillón de la habitación sintiendo que mi última conversación había sido irreal, solo un sueño, que en verdad Edward no se encontraba allí, a él no le importaba como me lo había demostrado aquel día que me fui de la casa de playa, sin embargo allí estaba, sentado y tranquilo, con la cabeza apoyada en el puño de su brazo, lo ojos cerrados, pensé estaba descansando pero un largo suspiro salió de su pecho y despacio abrió sus ojos y cuando lo hizo nos encontramos…
No sé por cuánto tiempo me perdí en esa mirada de verde esmeralda, el silencio nos envolvía y ambos temíamos perturbarlo, hasta que él habló con su aterciopelada voz
–hola–murmuró
–hola–también murmuré, ¿Qué más le podía decir? El silencio nuevamente nos aprisionaba y el nudo de mi garganta no habría más opciones para empezar una conversación y de todos modos ¿Qué podíamos decirnos? El no confiaba en mi. Y cuando pensaba que todo se quedaría así, hizo algo que me dejo pasmada, acortando la distancia que nos separaba tomó mi mano sana entre las suyas y se la llevo a la mejilla, como queriendo sentir mi calor, como queriendo convencerse de que en realidad yo estaba allí
–Bella…–su voz sonaba agónica, y en ese momento pude percibir las lagrimas que escapaban de sus ojos "Edward está llorando? Por mi?"
–shh… shh,,, ¿por que lloras? tranquilo Edward… shh–traté de consolarlo mientras acariciaba su cabello, tan suave como lo recordaba–shh…
–pensé… pensé que te perdía–me aclaró besando mis dedos–cuando te vi allí, en el suelo, mi corazón se detuvo, lo siento, en verdad lo siento, perdóname Bella, por favor–pidió, pero yo todavía no podía reaccionar–te amo, te amo tanto…
Estaba sumida en el mutismo, el no podía amarme, como podría si yo… ¿quien era yo comparada con él? Lo miré a los ojos aun perdida, su rostro reflejaba tristeza y se notaba como rendido
–comprendo si después de ocultarte eso de que canto y la fama y todo eso no me correspondes, por ahí es que ya no sientes lo mismo que yo pero…
–no es eso–lo interrumpí, su mirada cambió y pude vislumbrar algo de brillo en ella, sentía mis mejillas rojas, ¿es que nunca podría superas eso cuando me mirara así? –es que no entiendo cómo es que… como es que quieres estar conmigo– pude ver su incertidumbre reflejada
–hay mi amor… nadie se ve como en realidad es
–es verdad Edward, soy una persona común, con un pasado perturbado, sin gracia y tú eres… tú eres un famoso y tan hermoso y podrías tener a la chica que quisieras, bonita y esbelta…
–no puedo creerlo Bella–me dijo en tono enojado, pero no le di importancia–Bella tú eres…
–alguien mejor que yo–explique, pero de pronto ya no me dejó continuar, sus suaves labios estaban en los míos y me besaba tan cálido, derritiéndome, haciéndome flotar
–Bella…– dijo llamándome entre besos, cada vez más intensos, cada vez más demandantes, solo separándonos por la falta de aire–me perdonas mi Bella? –tal vez esos besos me hicieran flaquear pero no contesté
–HOLA pequeña! –la voz de Emmett nos hizo separarnos, sentí mi rostro quemar escarlata
Todos Alice, Rose, Jasper, Emmett incluso Esme había ido a saludarme, me preguntaban cómo me sentía, si estaba bien, contándome cosas que ocurrieron cuando no nos vimos, todo el tiempo hablando, pero yo prestaba atención a medias, el momento que habíamos tenido Edward y yo se esfumó y no se había aclarado nada, bueno algo así.
–hola–una voz que conocía muy bien me saludo desde la puerta, era Charlie, ¡estaba allí!
–Bueno Bella debemos irnos, los dejamos un momento a solas–nos dijo Alice, haciéndole señas evidentes a los demás–adiós Charlie, nos vemos luego–le saludo entusiasta, estaba nerviosa en quedarme sola con él, ¿qué le abrían dicho?
–oh, adiós Alice, cuídense todos y no se metan en problemas–"papá" el "policía de adentro" siempre le salía a flote
Mientras veía a todos saludarme, podía notar que Charlie se ponía algo incomodo "y como no" pensé. El último en irse fue Edward, se despidió en silencio, con un beso en mi mejilla, me sonrió levemente pero ella nunca llego a sus ojos, estaba segura de que teníamos que hablar.
El silencio nos cubrió un momento, pero no duró mucho
–el Dr. Cullen me llamó–me contó
–gracias por venir–le dije algo tímida, de pronto me sentía cohibida
–Bella? –mi corazón dio un salto ante la mención de mi nombre, la última vez que nos vimos el me había llamado Isabella como yo le dije que me llamaba, no Bella–yo… cuando el Dr llamó y me dijo lo que había sucedido, muchas cosas entraron en mi cabeza, pero no se que es real y que no, puede ser…puede que estuviéramos en el hospital antes? Digo cuando eras pequeña ¿con un brazo enyesado? –pregunto inseguro
–cuál de los dos? –acaso lo había recordado?
–¿el derecho? –los ojos se me llenaron de lagrimas, no pude evitar la alegría de que fuera así, había recordado algo de mi–es así? Fue el derecho?
–si Charlie, me caí del árbol del patio de casa y tu lo podaste…
–para poner una casita con escalera y que no tuvieras que treparlo–terminó, ninguno de los dos dijo nada por un momento y él acaricio mi mano–lo siento, es todo lo que recuerdo por ahora es difícil, aun me cuesta acostumbrarme a la idea de una hija
–no te preocupes papá–miré atentamente su rostro buscando algún signo de incomodidad en como lo había llamado, pero no apareció ninguno y me sentía algo más aliviada de que ya no era tan desconocida para él–poco a poco, no te agobies–le volví a tranquilizar
La puerta se abrió y la misma enfermera de la mañana se acercó
–lo siento cariño hora de descansar–me dijo dulcemente, volviendo a inyectar algo en el suero
–bueno Bella debo irme–papá se despedía pero no quería dejarlo aun, sin embargo…
–adiós Charlie–él beso mi frente y me sonrió cálidamente antes de desaparecer junto a la enfermera. En ese momento me sentí sola y en medio de la oscuridad me volví a sumir en el sueño.
A la mañana siguiente me desperté con una inmensa sensación de relajamiento y liviandad, nadie estaba allí en la pieza como lo había sentido, tal vez la noche pasada fuera mi imaginación
Flashback
Desperté asustada, todo estaba oscuro y tenia frio, no sabía dónde me encontraba intenté levantarme pero la pierna me lo impidió, emití un leve quejido, los ojos me escocían de las ganas de llorar
–Recuéstate–me ordenó su dulce voz–no debes levantarte aun no, descansa–con su suave toque empujo mis hombros levemente y me recosté en la cama sin oponer resistencia–duerme
–Tengo frio, no te vayas–le urgí, quería sentir su calidez junto a mi
–Estoy aquí, no me iré mi amor–y esas palabras llenaron un poco el vacio que sentía, comenzó a tararear una melodía que ya había escuchado en alguna parte, pero no recordaba donde y junto a sus caricias en mi cabello me envolví en la inconsciencia.
La colcha en mis pies me decía que no lo había imaginado, llamé a la enfermera con el timbre. Lugo de un rato una muchacha que me hacia acordar mucho a Ángela, me saludó
–buen día señorita, que necesitas? –su amabilidad me dio la impresión de estudiante, o voluntaria y me agradó
–sabes cuando me darán de alta? –le pregunté con la esperanza de que fuera pronto, muy pronto
–tu medico es…? –dejó la pregunta en el aire
–Carlisle, el Dr. Cullen–aclaré
–enseguida lo llamo
Después de un eterno aburrimiento hasta que Carlisle vino, me enteré que llevaba casi una semana internada, me sorprendí de cómo había perdido la noción del tiempo, Carlisle me explico que al hacerme varias transfusiones de sangre mi cuerpo claramente se sentía cansado y que por la herida de la pierna los calmantes me habían inducido mucho sueño. Para mi gran alegría me realizarían unos últimos estudios y si salían bien, un día más y podría irme a casa, claro que con las precauciones de cuidar mi pierna. Tendría que usar muletas para no hacer esfuerzos innecesarios, no sabía cómo haría para mantener el equilibrio en dos "palos" si en dos pies me costaba hacerlo, pero haría el intento, después de todo tendría mucho trabajo atrasado para pasarme todo el día sentada
…
–Bueno Bella, ¿lista para irse? Te traje algo de ropa ya que bueno…la otra la quemé– se me abrieron grande los ojos de la sorpresa–si, la quemé, era un atentado contra la moda, no, no y no, no podía permitir que siguieras usando eso, así que me pase el día de ayer buscando el conjunto perfecto para cuando salieras de aquí–yo seguía con la boca abierta
–¿quemaste mi ropa? –le pregunte aun sin poder creerlo–digo… ¿la quemaste?
–hay Bella, ya pasamos esa explicación, si, ahora toma esto, metete al baño y cámbiate–me dijo mientras me tendía dos bolsas, suspiré de resignación al ver "Victoria Secret"
–gracias Alice–no podía hacer nada contra ella cuando me miraba con era carita de gatito mojado
–no hay de que hermanita–me metí al baño a cambiarme, la verdad que no podía culparla, era un bonito conjunto, claro que había falda pero lo agradecí por mi pierna, no aguantaría un pantalón. Cuando salí ella me esperaba saltando de la emoción.
Salir del hospital en sillas de ruedas no fue de mi agrado, pero era política del lugar así que tuve que resignarme. Allí en la puerta me esperaba el auto de Alice, tan llamativo como ella, me subí con algo de dificultad, y cuando estuvimos adentro, como siempre la velocidad no faltó.
–a donde me llevas Alice? Es para el otro lado, tengo una habitación en el centro y…
–nada de eso Bella! – dijo regañándome –como piensas si quiera que te dejaremos sola en esas condiciones, nop, tú te vienes conmigo
–pero…
–tus cosas ya están en casa así que nada de "peros" Bella, ¿pero porque no te quedaste en casa de Charlie? La verdad que cuando vi donde te estabas quedando, no lo entendí y eso de no querer darme tu dirección…–me reí internamente, ahora era ella quien me estaba reprochando–en que estabas pensando Bella?
–bueno primero no quería incomodar a Charlie, ya es suficiente que no recuerde muchas cosas como para que se sienta incomodo con una extraña
–tú no eres una extraña, eres su hija
–si pero él no lo recuerda, aunque ahora ya lo sabe y bueno estaba molesta Alice, quería tomar distancia y no sabía si comprenderían como me sentí, por lo que decidí tomar distancia
–bueno por eso mismo te vienes conmigo, fin del asunto, mamá a preparado la pieza de antes con tu ropa y eso y déjame decirte que en cuanto puedas caminar una visita a las tiendas no te hará nada mal– al escuchar eso entre en pánico internamente, estaría en la misma habitación de antes, frente a la de Edward ¿Cómo respondería cuando lo volviera a ver? ¿lo de antes sería una forma de compensarme por lo de las fotos en la tele? ¿en verdad sentía algo por mi?
–Alice…
–no te preocupes por demás Bella, Edward no te molestará… si no quieres claro–me dijo mientras me guiñaba el ojo, sentí que la vergüenza me llenaba la cara y ella solo rió con complicidad.
Solo sé que al llegar a su casa él no apareció. Alice junto con ayuda de Emmett que me subió en brazos por la escalera hasta mi habitación, algo totalmente innecesario a mi forma de ver, me acomodaron en la cama, estaba agobiada y en realidad no sabía bien porque, no sabía si era porque en verdad salir del hospital era tan emocionante y me dejaba aliviada o porque el no verlo me había desilusionado tanto que me sentía sin ganas de nada
–Bella descansa un poco más, yo te llamo cuando esté lista la cena–así sin protestar y con unas inmensas ganas de verlo, de ver a Edward aparecer con su sonrisa divina, me recosté. En verdad no tenía nada que perdonarle… porque en verdad… le perdonaría todo, mi corazón, en mi corazón solo había una persona que ocupaba ese lugar en el amor. Él.
…
Me desperté despacio, la música de Debussy en mis oídos, resonaba en toda la casa, suave, invitándome, la puerta se abrió lentamente y Edward apareció, vestía elegante, la camisa blanca con los tres primeros botones abiertos, pantalón negro, su cabello aun medio despeinado y completamente tentador
–que suced…–quise preguntar pero el toque de sus dedos en mis labios quemó impidiéndome hablar
–shh… solo déjate llevar mi Bella–y retirando su roce le dió pasa a una muy contenta e hiperactiva Alice y a una feliz Rose
Alice traía colgando en una de sus manos una percha con una bolsa negra, podía ver la tela sobresalir de ella y en la otra una caja, pude imaginarme algo de lo que se trataba. Al aparecer Rosalie con un enorme porta cosméticos, todas las piezas encajaron
–Disfruta amor–me dijo Edward mientras me daba un lago beso en la mejilla que me hizo sonrojar
–bueno, al menos no necesitaré mucho rubor si la pones así Edward–comentó Rose, pude notar su risa contenida y casi lo fulmino con la mirada, casi, de no haber sido esa sonrisa una verdadera, lo hubiera hecho, acarició mi piel suavemente como con una despedida corta
–nos vemos pronto mi princesa–y salió de la habitación dejándome con "mis estilistas"
Me sentía en un cuento de hadas, sentada en la cama me miraba al espejo, la tela azul jaspeada con negro de mi vestido daba alusión a la acuarela, era suave y cuando me movía parecía que la brisa jugaba con los pliegues, tenía solo dos finos tirantes que dejaban al descubierto mis hombros, me hacían ver delicada y girándome un poco de espalda sentí el calor en mi rostro, un intrincado entrecruzado de tiras de raso cruzaban la parte de atrás del vestido dejando ver más piel. Le había pedido a Rose que no me maquillara mucho, pero ella me dijo que lo dejara en sus manos y estaba muy bonita, natural, me sentía cómoda, el pelo suelto, los zapatos bajos, en realidad chatitas, no estaba dispuesta a caerme de nuevo, aunque si es que estaré con él, creo no me dejaría caer "Edward" las últimas horas su nombre se evocaba en mi mente con o sin mi permiso y no me molestaba
Todo había cambiado en tan corto tiempo, primero estábamos juntos y al rato algo estúpido dio por finalizado nuestro acercamiento, pero ahora por más que mi mente me decía que me alejara, que era más fácil así, la parte más fuerte de mi corazón decidia arriesgarse
–Woau–Edward había entrado en la pieza y me miraba con tanto asombro que retiré mi mirada avergonzada. Su tacto en mi mentón hizo que nos volviéramos a ver y nos perdiéramos el uno en el otro. ¿Dónde habían quedado los enojos? No me importaba.
–Edw…
–Shh…–me silencio nuevamente con sus manos, quería preguntarle de que se trataba todo esto, que era lo que estaba haciendo, porque era que lo hacía.
Como todo caballero me ofreció su mano para ayudarme a levantar y al tomarla, al instante estaba alzada en sus brazos
–Edward que haces! Bájame! Es que estoy pesada–pero a todas mis quejas el hacía caso omiso–Edward bájame en este mismo momento, caeremos! – y solo lo divertían más, así que deje de hacerlo, solo me rendí a donde me llevara. Con la música clásica de fondo, rodee su cuello con mis brazos para sostenerme más, mi cabeza se embriagaba de su dulce aroma y me apoye en su hombro. Él caminaba y bajaba las escaleras como si yo solo pesara una pluma "tan grácil", en verdad me sentía como él me llamaba, una "Princesa"
Al bajar las escaleras Jasper nos abrió las puertas al patio y en medio de el, una hermosa pérgola iluminada con una mesa elegantemente presentada, una cena exclusiva preparada para dos. Como flotando por el césped, Edward me siguió llevando hasta allí; debajo de aquellas miles de lucecitas en forma de flor el perfume a jazmín también me deleitaba. Parecía que fuera de porcelana por la delicadeza con que me tomaba él… me sentó en una de las sillas y se quedó ahí, parado observándome con obstinación
–Edward–lo acusé–si no me dices de que va tod…–y otra vez me callo, pero esta vez con un corto y tierno beso
–mi princesa…–dijo separándose de mi y sentándose en frente–espera un momento–y bajando la voz–esto te va a encantar–comentó confidente, al momento apareció Emmett todo vestido de traje y corbatín con dos platos de la cena. No sabía que hacer, si reírme por lo gracioso que estaba embutido en ese pingüino o agradecerle, porque realmente me estaba muriendo de hambre, no había comido nada desde la mañana un leve desayuno después de sacarme el suero, miré de reojo a Edward él visiblemente estaba tentado de la risa aunque intentara disimular. Sin embargo algo tenía que cortar el ambiente, ¿quien más? Mi estomago salió a relucir un sonoro gruñido, de seguro ellos dos lo escucharon porque "mi anfitrión" soltó una risita y por supuesto Emmett una sonora carcajada
–Bien, alguien que tiene hambre–me dijo guiñándome el ojo, me sonrojé, lo podía sentir–mamá lo ha hecho especialmente pensando en ti–me contó
–dile que gracias–mientras él colocaba los platos en la mesa, se veía delicioso
Estaba contenta, tantas atenciones, me hacía sentir especial, parte de algo más. Comimos así entre miradas furtivas y miradas que nos absorbían, algunos roces de pie por debajo de la mesa y uno que otro toque de nuestras manos por sobre ella. Estaba empezando a pensar que todo esto era parte de una enorme, enorme disculpa, por algo el postre había sido de muse de chocolate y caramelo, mi dulce favorito, Esme no lo sabía pero Edward sí.
Cuando terminamos de comer él volvió a levantarme en brazos y me sentó en una mullida banca que había en el borde interior de la pérgola, ninguno de los dos podíamos alejar nuestra mirada del otro, estaba atrapada como por un hechizo en esos ojos verdes, solo cuando el bajo su mirada estuve libre, pero pose mi vista en mi regazo, donde Edward había tomada mis manos éntrela suyas
–lo siento–soltó al silencio acumulado para después besar mis palmas, ese acto hizo a mis mejillas tener más rubor aunque su toque no duró demasiado, nervioso se levantó y me miró desesperado–Bella en verdad lo siento, yo… yo… yo no quería mentirte, te iba a contar todo, solo que… se me adelantaron–dijo lo último entre dientes– no sabes lo que es, cuando te vi por primera vez… pensé que eras otra fan tratando de llamar mi atención, pero luego no era así, no sabias quien era, al parecer no había escuchado de mi, eso me atrapó, te disculpaste y me preguntaste si estaba bien, tu amabilidad, tu mirada de preocupación por un desconocido, yo… me quedé prendado, después en el hospital, cuando supe lo de tu padre, el Jefe Swan, hace tanto que no estaba en casa y yo no sabia–el tono de su voz se apresuraba más y más–te vi allí tan triste y sentí una gran necesidad de protegerte de todo y de todos Bella, el hecho… el hecho de que no me conocieras como una figura famosa a la cual sacar provecho
–yo nunca haría eso! –le solté
–lo sé, por eso me enamoré de ti, eres tan dulce y fuerte–me alagó con esa sonrisa torcida que me derretía cada vez–eres la persona más maravillosa que conozco, te han pasado tantas cosas en la vida y aun así mantienes la esperanza en la gente, aun así, con todo y tus heridas, me curaste
–yo… yo no, tu no estabas herido–le refuté desconcertada, esa parte si no la entendí
–si Bella, me curaste, yo estaba herido del corazón y esa, no es una que se curé fácil–suspiró, la pausa de sus labios se alargaba y él se sentó de nuevo a mi lado, mirando a lo lejos perdido–perdóname–podía notar sus ojos brillosos y la tristeza que los inundaba–yo iba a decírtelo esa mañana, estabas tan hermosa, eres tan bella, me olvidé de quién era, donde estábamos y no medí las consecuencias…
–Edward mírame–pero él no se movió, así que continué–no hay nada que perdonar…
–te quiero a mi lado, te has vuelto mi fuerza, mi musa, si estoy contigo ya no soy un producto más que vender o un accesorio para tener más fama
–Edward! –llamé, como podía pensar que eso era así? –tú no eras nada de eso–la sonrisa irónica apareció en sus labios, como refutando, no pude más, tenía que entender que ninguna persona era así, "diablos" ¿Quién le había metido eso en la cabeza?
–Claro–susurró incrédulo
–mi amor…–solté suave y eso logró captar su atención, tomé su rostro entre mis manos y acaricie sus mejillas, él cerró los ojos disfrutando y me sentí feliz por tener aun ese efecto en él–no tengo nada que perdonarte porque en cierta manera lo entiendo, lo veo con mis clientes en la editora, sus vidas se vuelven complicada digamos–pausé– estoy tan pero tan enamorada de ti que creo te perdonaría todo Edward, me di cuenta que en verdad no te conozco–su seño fruncido me indico que volvía a imaginar cosas que no eran–déjame terminar, nadie termina de conocer a nadie, pero lo que sé de aquí–dije señalando su corazón–me tiene completamente cautivada, TE AMO mi ángel
Eso quería ver, esa gran sonrisa llena de dicha que llegaba a sus hermosos ojos verdes. De pronto estaba girando en círculos con él tomándome en brazos.
–para, para Edward–le dije divertida por su reacción
–lo siento–me devolvió al suelo juntando nuestras frente–en realidad me salió todo al revés, yo quería ser quien se declarara–reí con ganas ante su ocurrencia–no te rías–me reprochó y paré de reírme– TE AMO! –soltó al aire entre risas y con ello me besó, uno de esos besos que te marcan, uno de esos besos que no podrás olvidar nunca, uno de los besos más especiales de mi vida
bueno espero que les haya gustado
les cuento que los proximos capis seran los ultimos, tal vez dos mas, sin embargo se vienen los finales y por dos semanas no creo que actualice
sepan disculparme
sigan tan entusiastas como siempre
besos a todos
