Capítulo 8

John se despertó con una sensación de felicidad en su pecho; todavía podía recordar los labios del vampiro sobre su piel, se estremeció. Sin embargo, su sonrisa se desvaneció cuando giró en la cama y descubrió que estaba solo. Por supuesto, sabía que Sherlock no se quedaría ahí todo el tiempo mientras él estuviera dormido, ya que él no dormía, pero se sintió un poco triste al descubrir que no estaba con él.

Rápidamente se puso de pie y se puso una bata para poder llegar hasta donde se encontraba la cocina; se tranquilizó inmediatamente al descubrir que Sherlock no había salido de la casa.

-Necesitas comer -le recordó él-. Hice algo para ti.

-Gracias -respondió John, sonriendo. Sin pensarlo, acortó la distancia entre ellos y se aferró al cuello de Sherlock. No lo vio sonreír y eso lo preocupó-. Por favor, dime que no estás arrepentido de lo que pasó.

Sherlock lo vio a los ojos y tocó su mejilla con una suavidad inusitada, como si tuviera miedo de herirlo.

-No quiero lastimarte.

John se acercó aún más a él.

-Yo quería... quiero estar contigo. Si pretendes alejarte de mí, si actúas como si nada hubiese pasado, si comienzas a tratarme igual que cuando llegué aquí entonces sí me lastimarás.

Sherlock besó su frente y lo tomó entre sus brazos.

-Todavía no entiendo cómo es que un humano tan perfecto y hermoso como tú desea estar con un vampiro. ¿No deberías tenerme miedo? ¿No deberías desear salir de aquí lo más pronto posible?

John tardó un momento en responder porque todavía estaba demasiado ocupado ruborizándose pensando que Sherlock lo consideraba "perfecto y hermoso". Inclinó su cabeza hacia arriba y le dio un rápido beso en los labios.

-No te tengo miedo. Y no podría alejarme de ti porque te... porque no quiero estar lejos de ti.

Sherlock sonrió y se inclinó para besarlo con fuerza. John sintió que su corazón daba un vuelco y se aferró aún más al cuello del vampiro para no caerse.

-Y yo no quiero dejarte ir -murmuró Sherlock sobre sus labios. John gimió de placer cuando sintió que las manos del vampiro se metían bajo la bata que traía puesta y comenzaban a acariciar su piel. Sin embargo, se detuvieron pronto, haciendo al humano gruñir en protesta.

-¿Qué sucede? -preguntó, cuando Sherlock se separó de él.

-Tienes que comer -respondió el vampiro, con los ojos oscuros, observando atentamente el cuerpo de John.

El humano se estremeció y sonrió.

-Puedo hacerlo después -dijo, acercándose nuevamente a Sherlock, pero él negó con la cabeza. Sólo entonces John entendió que no habría más besos a menos que lo viera comer.

A pesar de que en un principio no estaba muy conforme, en el momento en que sus labios probaron la comida, descubrió que tenía mucha hambre. Además, el rostro de Sherlock mostró un semblante más tranquilo en cuando vio al humano probar el primer bocado.

Cuando terminó de comer, se dirigió a la sala y se encontró a Sherlock sentado en el sofá, afinando su violín, bastante concentrado. Sin embargo, John tenía suficiente tiempo conociéndolo como para saber que su mente se encontraba en otro lugar.

Con cautela se acercó a él y le quitó suavemente el instrumento de las manos para colocarlo sobre la mesa. Se sentó a horcajadas sobre su regazo y colocó los brazos alrededor de su cuello. Inmediatamente, los ojos de Sherlock se oscurecieron.

-Pensé que tú también podrías tener hambre -dijo John acercando su rostro al de él.

-Hace unas horas que bebí de ti, no quisiera... -las palabras del vampiro murieron en su garganta cuando vio al humano quitarse la bata. Esta cayó al suelo inmediatamente. Ninguno de los dos intentó levantarla.

John sonrió al notar cómo los ojos de Sherlock recorrían cada centímetro de su cuerpo, su mirada lo hacía sentir deseado, hermoso... Lo observó, también, luchar unos segundos contra sus propios deseos y rendirse casi inmediatamente, antes de tomarlo con fuerza entre sus brazos y acercarlo más. Sus labios comenzaron a besar su hombro.

-¿Estás seguro?

-Sí -respondió John, tomando el cabello oscuro y rizado de Sherlock entre sus dedos y acercando su cabeza un poco más.

En esa ocasión, fue un gemido de profundo placer lo que escapó de sus labios cuando los colmillos del vampiro se enterraron en su hombro. Y su corazón latió más rápidamente cuando sintió que su sangre era absorbida con una pasión inusitada.

Los dedos de Sherlock comenzaron a acariciar lentamente su espalda, deteniéndose en su cintura y en el nacimiento de su glúteos. John comenzó a mover su caderas hacia delante, mientras sus manos buscaban desesperadamente el cierre en los pantalones del vampiro.

-John -Sherlock soltó su nombre casi en un suspiro, antes de besar la herida que había dejando en su hombro.

Finalmente, los dedos temblorosos del humano encontraron lo que buscaban y desabrocharon el pantalón de Sherlock para liberar su erección. John acercó su cuerpo aún más, moviendo sus caderas con más fuerza, siendo recompensado por un jadeo de Sherlock.

-Quiero quedarme contigo -soltó John, antes de besarlo. Y volvió a gemir, sobre los labios de su vampiro, cuando sintió que la mano de él envolvía sus erecciones y comenzaba a acariciarlas.

-Si eso es lo que quieres, no voy a dejarte ir -murmuró Sherlock.

-Sí, eso es lo que deseo -logró decir John, mientras se movía entre los dedos de Sherlock y rozaba deliciosamente su erección contra la del vampiro.

-¿Quieres ser mío, John? -preguntó Sherlock, mientras acercaba su otra mano y se llenaba los dedos con los fluidos que comenzaban a salir de sus erecciones.

-Sí -respondió John, aunque aquello fue algo más cercano a un gemido que a una palabra. Los dedos de Sherlock comenzaron a descender por su espalda y abrieron suavemente sus glúteos, acercándose a su entrada.

-¿Completamente?

-¡Sí! ¡Ahhhh! ¡Sí! -gritó, cuando sintió uno de aquellos dedos deslizarse con fuerza dentro de él.

Comenzó a mover sus caderas hacia atrás, mientras Sherlock, con la otra mano, aumentaba la velocidad de sus caricias.

-¡Sherlock! -gritó John, nuevamente, cuando sintió otro dedo dentro de él. Sabía que no tardaría mucho en terminar.

-Eres tan hermoso, John -Sherlock murmuró sobre su cabello, cuando el humano se inclinó y colocó la cabeza sobre su hombro.

Los dos se agitaron un poco más, antes de que Sherlock se estremeciera de placer al terminar y aumentara el ritmo en que sus dedos entraban y salían de John. Finalmente, el humano sintió que algo explotaba en su interior e inmediatamente todo su cuerpo se relajó y cayó sobre el del vampiro.

Sherlock lo besó en la frente antes de colocarlo en el sofá y ponerse de pie.

John lo observó con confusión, quería que se quedara con él.

-Tengo que bañarme y cambiarme de ropa -sonrió-, no puedo salir así.

-¿A dónde vas? -le preguntó el humano, aunque era innecesario, porque sabía perfectamente la respuesta.

En lugar de responder a ello, Sherlock lo besó nuevamente.

-Volveré.


Ya sé que fue un episodio corto, pero quería, por lo menos, subir algo y hacerles saber que no me he olvidado de este fic y que lo voy a continuar. Voy a hacer todo lo posible por subir el siguiente cap pronto. ^^