Renuncia. Nada de esto me pertenece, la película es de sus respectivos creadores.

Pareja Marianne/Bog (obviamente) Dawn/Sunny, además de algunas que salgan por ahí.

Puede pasar un día cualquiera

Parte III

¿Quién iba a decir que el día acabaría de esa forma? A las ocho de la mañana ninguno de ellos lo sabía, pero poniéndolo en perspectiva sí existieron las señales del desastre sin embargo las personas tienden a ignorar las señales del universo hasta que es demasiado tarde.

Por la respuesta de ambas madres al coincidir en el mismo punto era natural que se preguntaran si ellas no tenían un pasado en común, de cualquier forma eso tendría que esperar porque ahora el gran lío que se había armado tenía que ser responsabilidad de alguien, sí, siempre debe haber un culpable, y por lo tanto el presunto culpable tendría que limpiarlo todo, por decirlo de alguna forma.

Era turno de las damas para hacer sus movimientos y difícilmente alguien querría estar en medio.

¿Qué está haciendo esta mujer de la alta sociedad —ella dejó en claro que se trababa de un insulto con su tono — En una pequeña oficina de abogados a estas horas? — Griselda no estaba dispuesta a dejar a esa tipa con ninguno de "sus dos Chicos", esa mujer era veneno en un bonito envase, pero veneno al final de todo.

No mucho por fortuna, solo venía por mis hijas. Y quizás pueda recomendarte a algún limpiador profesional, si es que no lo consideras excesivo — ella normalmente no hablaría así, le gustaba mantener a sus conocidos en buenos términos, pero esa mujer, esa mujer, era una pesadilla del pasado que no podía creer que existiera, era inaudito.

Deberías mandarlos tú misma, querida, después de todo tu hija contribuyó a dejar así las oficinas — no era justo enredar a la joven castaña en eso, pero tenía tantas ganas de borrarle esa sonrisa tan presuntuosa, lo sentía por la chicas, de verdad, no era culpa de ellas que su madre fuera una bruja de tal clase.

No lo creo posible — ella se giró a sus hijas, la mayor con la ropa bastante desarreglada y la menor colgada de ese hombre, que evidentemente era el hijo de esa mujer y de su esposo por supuesto — ¿Marianne, Dawn? — a la vista saltaba que no era mucho lo que ellas podían decir en su defensa — Bueno, no es como que tu hijo no sea responsable tampoco ¿No es verdad? — no quería saber por qué pero sin duda Forest King Jr. No estaba precisamente presentable.

Hola mami — Dawn saludó sin moverse de su "cómodo" lugar, ella no se enteraba de la tensión y seguía en su mundo feliz.

¿Cielo, podrías decirnos que fue lo que pasó aquí? — Griselda sonrió, pero no estaba feliz, no iba a arriesgarse a hacer un movimiento en falso con esa mujer.

¿Tenemos que tener esta conversación ahora? — Bog preguntó evitando gritar, poniendo su sonrisa más cordial, pero la mirada de su madre no dejaba espacio para un escape — Señora Fairwoods, es un placer verla nuevamente — él podía ser tan educado cuando se esforzaba.

No puedo creerlo — Marianne murmuró por lo bajo, cruzándose de brazos, ahora resultaría que todo era su culpa ¿Qué más daba? La iban a despedir de todas formas, aunque eso era lo más lejano a un consuelo en ese punto de su vida.

Me da gusto verlo nuevamente Señor King-Forest — por supuesto que eso era una mentira en un ochenta por ciento — Aunque las circunstancias no sean las mejores — y aprovechó para mirar a su hija mayor, murmurar así era de mala educación, muy lejos de lo que ella había tratado de enseñarle, claro que aquí la palabra clave era "tratado" — ¿Puedo saber cuál fue el problema con mis hijas? — tenía ganas de ir y arrebatar a su hija menor de ese "muchacho" pero eso no sería bien visto.

Solo tuvimos una diferencia de opiniones sobre cómo tratar respetuosamente a otras personas — la experiencia le había enseñado que para ganar un caso algunas veces era mejor no apuntar acusatoriamente a otras, con personas como Heavenly Fairwoods siempre era mejor tratar de ser político y sutil.

¿Una diferencia de opinión? — la mujer rubia elevó una ceja al mirar el desorden de la recepción, papeles tirados por doquier, objetos de oficina esparcidos por el piso — ¿Y es así como resuelve todas sus diferencias de opinión? Supongo que eso explica el murmullo que generan muchos de sus casos, señor King-Forest — ella no tenía nada en contra de él, de verdad, pero no quería ceder y mucho menos en frente de esa mujer.

Algunas veces, con cierto tipo de personas, hay que poner las cosas en otra perspectiva, no todos nos tomamos las diferencias de opinión calmadamente — él había tratado con ella antes y con personas aún peores, tanto en buenas como en malas circunstancias, de cierta forma esa situación no era muy diferente de estar en un juicio.

¿Cierto tipo de personas? — Marianne lo miró, tratando de matarlo con su pensamiento, si tan solo fuera posible — Sigo aquí, no me he ido a ningún lado y mi nombre es Marianne, si vas a acusarme cuando menos tómate la molestia de nombrarme adecuadamente, señor abogado — si ya estaba en problemas unos pocos más no harían mucha diferencia y tampoco era como que sus padres la pudieran castigar a su edad.

¡Marianne! — su madre la reprendió, aunque fue ignorada "olímpicamente".

Cierto tipo de personas necesitan recordar sus modales, señorita asistente — él se giró hacia ella, apartando a la chica rubia, si iban a seguir peleando él necesitaba moverse libremente.

Los padres de ambos estaban a escasos centímetros de distancia, George había ido a hablar con Bogart para saber que estaba pasando, conocía a su hija y al hijo del abogado mayor, cualquier cosa con esos dos podía ser posible y con la notificación de demanda era mejor asegurarse antes de elevar la voz.

Tu hijo no se defiende nada mal — Susurró George — Su reputación es bien merecida por lo que veo — él nunca había estado presente en ninguno de los juicios que involucraran al abogado más joven, era extrañamente entretenido, a pesar de las circunstancias.

Tu hija tiene temple sin duda — en realidad ellos no eran enemigos, se podían considerar casi amigos — Me parece del tipo "visionaria" ¿No es así? —

Ella se llama así misma "innovadora" — George sonrió con orgullo, aunque ver a esos dos pelear como mocosos no era para enorgullecerse — ¿Y esto está incluido en los daños materiales antes mencionados? — arreglarlo en realidad no saldría caro, solo era cuestión de limpiar, no veía nada destrozado.

No, esto es nuevo — resopló con burla, de verdad era entretenido ver a esos dos pelear — Aún no sé porque mi hijo te mandó esa notificación — sí, aún no sabía que el carro estaba en el taller porque él tenía su propio vehículo. La discusión de los hijos se estaba poniendo un poco más intensa cada vez.

Como si tú fueras quien para hablar — Marianne estaba haciendo una increíble imagen de sí misma en ese momento — Gritarle a órdenes, como "¡Suéltalo!" la gente no es educado — ella lo señaló con su índice derecho mientras su mano izquierda estaba sobre su cadera. Los adultos mayores solo estaban observando, la discusión era bastante cómica por muy absurdo que pareciera todo eso.

¡Apuntar a otros y golpearlos tampoco! — Bog le contestó, elevando su voz un poco para estar a la par con ella, si las miradas pudiesen matar los dos hubieran estado muertos en ese momento.

¡ÉL se lo merecía! ¡Esos dulces eran picantes! — le remordía la conciencia por la pobre de Maddy y las demás chicas que habían acabado llorando.

¡Bueno, alguien debería aprender a no consumir nada que reciba de un completo extraño! ¡Hasta un niño sabe eso! — al menos a él se lo habían enseñado desde joven y aprendió su lección luego de un par bromas pesadas de sus primos mayores, la confianza en sus familiares no volvió a ser la misma después de eso.

¿Golpear? ¿A quién golpeaste Marianne? — Dawn preguntó después de escucharlos, no le gustaba cuando su hermana golpeaba a los chicos, eso la dejaba sin parejas para salir a bailar o divertirse, el número de muchachos, y varones en general, eran un número ascendente bastante impresionante y preocupante por igual.

Sabía que no debía dejar que trabajaras aquí, todo este ambiente es una mala influencia — la mujer rubia se quejó dramáticamente, en definitiva haría que su hija volviera a su casa, con su familia, en donde debía de estar.

No te atrevas a insinuar que esto es culpa de mi hijo, él tiene mejor educación, cuando menos saluda al entrar a los negocios de otras personas — Griselda gruñó, lo suficientemente alto para ser escuchada.

Dime eso de frente — Heavenly se giró hacia la otra mujer mayor.

Mi hijo sí tiene educación, señora, él saluda apropiadamente al llegar. No como otras supuestas damas

Pues si es así definitivamente no lo sacó de ti — la situación se estaba saliendo un poco de control, las hijas, el hijo y los esposos de ambas solo se les quedaron mirando, mientras ellas dos se preparaban para saltar encima de la otra y hacerla pedazos, o al menos lo estaban pensando.

Mamá, no sabía que conocías a Griselda o que no se llevaran bien — Dawn mencionó, preocupada porque la madre de Bog le caía muy bien — ¿Esto significa que ya no vamos a cenar al restaurante que te dije? Porque la comida esta deliciosa y hoy es noche de baile — claro que se refería al mismo lugar que Griselda la había llevado, que casualmente pasaba a ser de su propiedad.

¿Estabas hablando de su restaurante? — ella jamás, jamás, había puesto un pie en ese lugar y no pensaba hacerlo durante el resto de su vida.

¿Tu familia siempre se comporta de esta manera? — Bogart preguntó con el tono más bajo que sus susurros podían tener.

Ellas son mi vida y las amo pero algunas veces desearía tener varones — no pocas veces George lo había deseado — Tienes suerte de tener un hijo — afortunadamente sus esposas no los estaban oyendo porque de lo contrario…

Algunas veces — podía recordar al menos un centenar de ocasiones en las que tener una hija en lugar de un hijo hubiera sido menos problemático.

¿Tienes algo en contra de mi restaurante? — Griselda sentía la ira subir como lava por sus venas, eso sí que no se lo iba a perdonar.

Un momento — Marianne intervino, caminando para ponerse entre las dos mujeres, a una distancia prudente desde luego — Solo quiero aclarar que no golpeé a nadie y que todo este lío no es culpa mía, un pequeño desgraciado entró al edificio, me dio unos dulces picantes y no dudo que sea quien activó la alarma — no le constaba pero estaba casi segura de que así fue — Y si esto es todo pues es hora de retirarme así que… —

Tal vez sean después de las seis de la tarde ya, señorita Fairwoods — King-Forest padre estaba hablando ahora — Sin embargo esto es destrucción a la propiedad de la empresa — él miró hacia afuera brevemente, el personal de los demás pisos y de la recepción no podían entrar, Julio y los otros guardias estaban cuidándola entrada, sus empleados sin duda sabían cómo proceder.

¿Qué? ¡No fui la única que hizo esto! — eso sí que era injusto, ella era prácticamente inocente de todo el desorden.

¿Acaso estás sugiriendo que mi hija se quede a limpiar este desorden, Bogart? — George salió en defensa de ella, eso sí que no lo iba a permitir.

¿Limpieza? No se trata de eso ¿Cuántos documentos importantes y legales crees que están el riesgo?— Bog y Marianne rodaron los ojos al mismo tiempo, otra épica discusión estaba por comenzar.

Se parecen bastante — Dawn murmuró para sí misma, le gustaba el abogado para salir a un par de citas por lo menos, pero eso cambio cuando vio que ese par de tontos eran un "perfect match", tenían caracteres fuertes, discutían a la par, incluso hacían los mismos gestos al mismo tiempo.

¿También lo notaste? — La voz aguda de Caramelo hizo saltar a la rubio de un susto — Sí, lo sé, acabo de llegar, vine por mi sobrino, pero veo que ya no está — era obvio que el "Imp", Kerwen, había pasado por ahí, el tumulto de gente de mal humor, el desorden, solo hiso falta la policía y los bomberos para tener el cuadro completo.

Y a él tampoco le gusta el romance ni el amor ¿Verdad? — Dawn comenzó a sonreír lentamente, si Marianne la hubiese visto hubiera notado que para ella eran malas noticias.

Son tal para cual — caramelo sonrió mientras asentía, las oraciones de Griselda al fin habían sido escuchadas.

Caballeros — Bog dio un paso hacia su padre y el otro hombre en cuestión — Este es un "detalle" fácil de corregir — dijo señalando el desorden en la recepción — En realidad no es necesario que su hija se quede a limpiar nada — se dirigió al padre de Marianne, siendo lo más educado y encantador que podía — Me encargaré de que todos los documentos estén en orden y apropiadamente devueltos a dónde deben — ahora se dirigió a su padre, de esa forma ninguno de los dos podría quejarse de nada — Tenemos personal que se encarga de eso, profesionalmente — eso fue para las dos mujeres mayores, pero desde luego no presionó su suerte poniendo énfasis en ellos — Solo requeriría de unos minutos con usted, señor Fairwoods, sobre la notificación que le mande a medio día, que, por cierto, indicaba mi nombre y mi número personal — eso sí había sido una queja, no soportaba cuando las personas se dirigía a su padre en lugar de dirigirse a él, era un insulto que se tomaba muy personal.

¿Le mandaste una notificación a mi padre por lo del estacionamiento? — Marianne gritó, muy indignada, odiaba cuando las personas decidían que si tenían alguna queja era mejor ir con su padre para que la "corrigiera", nadie parecía entender que ella era autosuficiente y una persona adulta.

¿Qué? ¡No! — Bog la corrigió en ese mismo momento — ¿Por qué todos piensan que eso es importante? La notificación no tiene nada que ver con ese incidente menor — ¿La gente que lo rodeaba de verdad pensaba que él tenía nueve años o algo así?

¿Qué pasó en el estacionamiento? — el padre de Marianne preguntó confundido e intrigado por igual.

Eso no importa — contestaron los dos al mismo tiempo y de mala gana, se miraron por unos segundos a los ojos y luego miraron exactamente al lado opuesto, era muy entretenido de ver, aunque muy extraño, también increíble lo mucho que eran afines.

La notificación es porque uno de sus empleados, en un vehículo de su compañía, estuvo esta mañana en estas oficinas, golpeó mi automóvil y se fue de inmediato, sin siquiera tratar de conciliar el daño — él no tuvo que añadir ningún tono malicioso a su comentario, de su saco extrajo una memoria usb, entregándosela al señor Fairwoods — Son las imágenes de la cámara de vigilancia — eso fue sorpresivo para la mayoría.

Ahora, eso tiene sentido — Marianne murmuró para sí misma, eso explicaba algunas cosas de esa mañana.

Está bien, no es necesario proceder dramáticamente con este pequeño detalle — George contestó, temiendo saber quién fue el responsable del daño — ¿Cuento será el costo de las reparaciones? —

Tres mil quinientos euros — dijo él como si no fuera nada.

¿Tres mil quinientos? — Marianne había gritado con una voz aguda y molesta, no es que ella no hubiese gastado una cantidad así antes, pero desde que tenía que trabajar para mantenerse por sí misma se había dado cuenta de lo difícil que era ganarse el alimento diario para la inmensa mayoría de las personas — ¡¿Pero cómo puede costar TANTO reparar un simple rayón?! —

Bueno, es un Mercedes — Bog le contestó con una sonrisa de orgullo y autosuficiencia — Y no fue solo un rayón, tuvieron que re acomodar la puerta, además de la abolladura y por supuesto que cobran adicional por el servicio exprés —

¿HAA? ¿Y quién es el niño mimado ahora? — Marianne reprochó con un tono bajo y sarcástico.

Yo pago mis propias cosas, "princesa", no se las pido a mis padres — él casi gruñó esas palabras.

Bueno, ya que todo está arreglado — Dawn intervino antes de que otra estúpida discusión comenzara y esa pelea sin final se expandiera hasta el infinito — ¿Por qué no vamos a comer? ¡Todos juntos! A puesto a que sería algo fabuloso — su sonrisa radiante casi cegó a los presentes.

No suena mal — George apoyó la idea de su hija menor, lo que fuera con tal de zafarse de la incómoda situación y de que su hija mayor no tuviera que limpiar nada — Además que hace mucho que no nos reunimos, Bogel —

¿Aún tienes a la firma de tu primo representando a tu compañía, verdad? — ambos comenzaron a caminar hacia la salida — Necesito contactar a uno de sus socios —

Las mujeres de ambos se miraron un momento antes de ir a la salida también, eso no pintaba bien, pero fue idea de Dawn, ella lidiaría con ese problema.

Stuff, Thang — los dos salieron de detrás de un escritorio, respirando tranquilamente ahora, la crisis mundial se había evitado — Vayan por los Hugo, díganles que quiero esto listo, ahora —

Claro BK — Stuff contestó, sonriendo antes de salir corriendo junto con el otro aludido — Date prisa —

Ya voy, no me corretees — Thang estaba deprimido, hoy iban a pasar el nuevo capítulo de ese programa que estaba mirando y ahora iba a perdérselo, esperaba poder alcanzar la repetición a la una de la mañana, aunque ya no sería lo mismo.

¿No vienes con nosotros, Bogy? — la joven rubia lo miró con aquella mirada que hacía que todos cumplieran sus caprichos, ella no lo hacía apropósito exactamente, pero le gustaba poder "convencer" a todos de hacer las cosas que ella quería.

Es Bog y no, tengo que asegurarme de que todo este quede en orden, pero gracias por preguntar — honestamente, todo lo que él quería era quedarse lejos de todos ellos, especialmente de sus padres reunidos con personas que él apenas conocía, ellos se esforzaban por avergonzarlo cada vez que tenían alguna reunión informal y no gracias, él podía divertirse muy bien limpiando ese desastre, por decirlo de algún modo.

Marianne lo miró una última vez antes de salir, casi arrastrada por Dawn, todo eso había sido extraño y embarazoso, sin embargo le había servido para conocerlo un poco mejor, ella sonrió tenuemente, ahora sabía que él no había cambiado prácticamente en nada, solo era un poco más amargado quizás.

La tierra a Marianne — la rubia cantó en son de burla, moviendo su mano en frente de la vista de su hermana — Creo que a alguien le ha pegado un poco fuerte ¿Verdad? —

¿Ah? ¿Qué? ¿Quién le pegó a quién? — ella fingió demencia, no era para tanto, Bog realmente no le gustaba, ni un poco para nada. Lejanamente se acordó de lo que se decía de una doble negación, pero no iba a pensar en eso por ahora.

Lo que tú digas — la rubia sonrió como si tuviera un gran secreto que se moría por contar — Estoy pensando en invitarlo a la fiesta de cumpleaños de papá ¿Crees que sea un buen bailarín? —

Marianne solo rodó los ojos, una vez más, le esperaba una larga noche con comentarios tontos, pero no estaba enojada por eso, siendo completamente sincera consigo misma era la primera vez en semanas que se sentía bien tener un mal día.

El cielo estaba oscuro ya y la noche era joven, Kerwen Black-Forest estaba solo, tenía dinero y más de un par de artículos casi ilegales consigo, lo único que le hacía falta era un lugar en dónde esparcir su genialidad, algo que estaba muy cerca, una de las grandes discotecas de la ciudad estaba a su alcance y todo lo que tenía que hacer era conseguir un pase.

El joven albino estaba tocando su barbilla repetidamente con su índice derecho, pensando en un plan para colarse en ese lugar, no podía solo ir y esperar que lo dejen pasar, debía de haber alguna forma más… Oh, ahí mismo, la oportunidad tocaba a su puerta; dos hombres que conocía estaban ahí, Pare y Sunny, estaban bien vestidos, para la ocasión al menos, eso iba a ser pan comido con miel.

Hey, Kerwen — Sunny había saludado al verlo — ¿Pero qué estás haciendo? — el chico los estaba sacando de la cola para pasar — Vamos a perder nuestros lugares — miró los ademanes del chico, quien les estaba restando importancia — Oh, claro que es importante, pero ya que — acabó siguiéndolo como si no tuviera otra opción.

¿Es conocido tuyo, Sunny? — Pare preguntó en voz baja, temiendo ser grosero, el joven albino no le daba muy buena espina, pero decirlo en voz alta era de mala educación.

Algo así, más o menos — no quería recordar en ese momento como lo conoció. Los tres se quedaron de pie a casi una esquina de la entrada y parecían ser solo conversadores casuales — Bueno ¿Qué pasó entonces? —

La complicada explicación comenzó y Sunny estaba traduciendo para su amigo Pare, lo cual no era nada fácil.

Kerwen se señaló a sí mismo, y luego cerró su puño para pegarlo a su pecho despacio y después extendió sus manos como si indicara algo grande

"Tengo en mi poder un gran obstáculo"

El chico negó con la cabeza y luego hiso unas muecas graciosas, también hiso ademán de soplar un espanta suegras.

"Tengo en mi poder una fiesta"

Más negativas, delimitó con sus manos una caja invisible e hiso como que estuviera amarrando algo en la supuesta caja.

"¿Tengo en mi poder un...Regalo? Sí, un regalo"

El chico asintió y prosiguió con su explicación. Con su mano derecha uso sus dedos índice y medio para "caminar sobre su palma izquierda y después usó las señas normales en el lenguaje de señas para la palabra tía y después hiso un circulo con sus manos y apuntó al cielo.

"Fui con mi tía, la que escucha ovnis"

Kerwen elevó una ceja ¿De dónde había sacado lo de escuchar ovnis? Señaló sus ojos y luego a Sunny, quien tenía una camisa de colores esparcidos en forma desigual, quería dar a entender que su tía era una fijada entrometida, pero desafortunadamente no fue lo que el otro entendió.

"La tía que alucina colores"

El albino quería golpearlo, de verdad. Sacó un dulce de miel de su ropa y se los mostró.

"La tía dulce… Ah… Tu tía Caramelo, Entonces tienes un regalo de tu tía Caramelo"

Kerwen sonrió y prosiguió con su explicación, se abrazó a sí mismo mientras sonreía tontamente y luego sacó un frasco que contenía un líquido rosado.

"Tienes el Jugo de abrazo de tu tía"

Kerwen miró al cielo y parpadeó dos veces rápidamente ¿Por qué era tan difícil? Bueno, suponía que no era culpa de Sunny no poder entenderlo tan rápido como los demás, pero le daba un diez por su esfuerzo, la verdad le deba un ocho, pero ahí estaban, no perdería la oportunidad ahora.

Los dos jardineros estuvieron reacios a aceptar la propuesta del albino al principio pero él era muy convincente, el menor les pagaría la entrada y un par de bebidas, las que quisieran, si lo ayudaban a entrar, incluso estaba dispuesto a presentarles a sus hermanas o primas, incluso a sus tías si querían, él solo quería una noche de diversión "sana". Sunny y Pare debieron de haber sospechado de su insistencia, pero ellos eran bastante ingenuos y no pensaban mal de otras personas.

La disco estaba a reventar y nadie pareció que un pequeño y escurridizo muchacho estaba andando ente todos, rociándolos con esa fragancia al por mayor, llevando con él varios frascos desde luego, nadie se había tomado la molestia de revisarlo, además de bolsear a los que se dejaban, nunca se podía estar seguro de lo que encontrarías en los bolsillos de alguien más.

Todo pasó muy rápido, en un momento todos estaban bailando y riendo, segundos después comenzó un pleito entre varios tipos por una sola chica, la cual parecía disfrutar mucho de la atención, luego llegaron a los golpes. En su defensa, Kerwen, solo podía decir que de verdad, de verdad, no imaginó que las cosas se pondrían así, en su mundo ideal todos iban a bailar animadamente y a amarse unos a otros, al más puro estilo Hipee, pero las cosas no salen como uno las imagina la mayoría de las veces.

Bog Llegó a su casa antes que sus padres, gracias a sus compañeros y al equipo de Los Hugo, que eran cinco hermanos con ese peculiar apellido, había terminado antes de que pasaran dos horas. Apenas llegar se dirigió a su cuarto, discutir con la asistente le había recordado sus días escolares, toda la situación fue hilarante. Buscó entre sus cosas, al fondo de su armario, estaba seguro que tenía las fotografías de la fiesta de graduación y también debía de tener algunas grabaciones de aquella noche. Había sido bastante tiempo atrás, no había celulares con cámara que grabaran ni medianamente decente en ese entonces.

La encontró minutos después, sepultada debajo de muchas otras cajas, buscó entre las cientos de fotografías hasta que halló la que estaba buscando, ahí estaba la fotografía que causó revuelo pocos días después, alguien había alcanzado a tomar una captura de la "señorita Fairwoods" dándole un derechazo a un tipo de cabello oscuro. Bog no sabía que incidente sucedió que terminó de esa manera, pero estaba sonriendo, se notaba que esa chica no había cambiado mucho desde entonces, quizás solo se había hecho más salvaje.

Él guardó todo en su lugar, al finalizar se quedó tirado en su cama viendo al techo, Marianne Fairwoods, la señorita asistente, tenía un destello singular en su mirada, una llama de voluntad que no podía opacarse y eso le gustaba, no era un sentimiento extraño, ella le caía muy bien a pesar de sus diferencias y que a él le gustara la forma de ser de ella no significaba que…

Bog dio un suspiro cansado, no tenía por qué pensar en eso ahora, incluso no tendría que pensar en eso nunca más, tenía que aclarar su mente y no pensar, especialmente eso último, ella tenía su propia vida y en definitiva no se interesaría en él, no es que él estuviera interesado en que ella pudiera tener un sutil interés en… ÉL gruñó y se sentó repentinamente en su cama, aún no daban las ni las diez de la noche, era buen momento para tomar un baño y cenar algo, se encerraría en su cuarto después y trataría de escaparse al día siguiente, repentinamente tenía el presentimiento de que no sería agradable estar cerca de sus padres por unos días.

Cenó cualquier cosa que halló en la nevera, cosa que pasó un par de minutos en el microondas, no estaba seguro si eso fue sopa o puré, sí, algunas sopas de su madre podían confundirse con puré y quizás eso era in indicador bastante preocupante sobre su "tipo" de cocina pero no era algo que tuviera ganas de discutir con ella bajo ningún concepto, jamás, él apreciaba estar vivo a pesar de todo. Miró su reloj una última vez, pasaban de las once por unos pocos minutos, había comido más lento de lo normal ya que cenó mientras revisaba uno de sus casos, una empresa afamada de cosméticos estaba siendo demandada por un ex empleado, quien alegaba que había sido acosado y maltratado por sus superiores por su religión o la falta de ella en realidad, un tema un tanto delicado si consideraba que era bien conocido que los representantes de dicha empresa eran muy religiosos, un hecho contrastante con el giro de la misma, pero eso era tema aparte; el demandante no profesaba ninguna religión según se indicaba. Ese era un dolor de cabeza programado para estallar en unas once horas aproximadamente, ganar el caso no sería fácil, con las pruebas que el demandante tenía un juez fallaría a su favor con relativa facilidad, pero eso era lo de menos, si el caso llegaba a la prensa la empresa sería la más perjudicada. Algo que lo afectaría a él y a su reputación por igual.

Los activistas por los derechos animales serían los primeros en saltar, una persona religiosa que tiene a Dios y a su religión como lo primero no debería usar animales en pruebas químicas, eso es antinatural, inmoral y en contra de la voluntad de Dios. Eso sería lo primero que iban a gritar, ya había pasado años antes a una compañía hermana de la misma que él estaba representando, solo que la otra no era cosmetológica.

Una cosa y la otra no estaban relacionadas, pero era una cadena. Además de que los activistas de los derechos animales estarían ahí los que exigían igualdad, por no hablar de aquellos que se quejarían por que fueron sacados por ser homosexuales, claro que se alegó que era por recorte de personal o por que los proyectos se habían cancelado o algo así, pero esa empresa tenía una larga lista de despidos objetables, no importaba si no podían demandar, con que hicieran escándalo era suficiente para que la empresa tuviera una mala imagen y la mala imagen se traducía como menos ganancias.

Era muy tarde para renunciar a ese caso, la mejor salida era llegar a un acuerdo con el demandante, como lo había hecho con todos los demás. Ésta era la octava vez, si no fuera porque la empresa le pagaba precisamente por las molestias de ese tipo de casos él ya no la seguiría representando, pero el dinero pagaba sus gustos y alimentaba su reputación como buen abogado.

Cuando se retirara se aseguraría de mudarse a otra ciudad en dónde nadie pudiera molestarlo, viviría en una cabaña de campo, alejado de toda la civilización y con un perro de caza como mascota, se la pasaría explorando los alrededores durante el día y por las noches miraría el cielo hasta dormirse.

Debía de ser muy tarde o debía de estar muy cansado porque estaba divagando en cosas sin sentido.

Se metió a la cama, desenado con vehemencia que ese día no se repitiera en al menos diez años, pasaron los minutos y estaba dejando que le sueño lo envolviera por completo cuando su celular personal comenzó a sonar, al ver el número maldijo a todos los cielos e infiernos, por desgracia sabía de dónde lo llamaban.

Marianne llegó a su pequeño apartamento casi a media noche, había sido agotador, al final fueron a otro restaurante, su hermana, sus padres, la mujer de voz aguda y los otros padres, todos reunidos en un pequeño espacio, era como una conversación al vacío, maldito sea el abogado, seguro que él no quiso ir para evitarlos a todos, ¿Qué lo hizo por el bien de la firma? Su trasero.

Marianne se rio sin humor, preferías los aburridos días rutinarios, si todos los días llegaban a ser como el que estaba terminando moriría antes de cumplir cincuenta años, no, pensándolo mejor, seguro que no llegaría a los treinta. ¿Por qué su madre y la señora King-Forest no se llevarían? En fin, eso tampoco era de su incumbencia.

Se dio un baño rápido y se metió a la cama, por fin el día había llegado a su fin, siendo ya las doce con tres minutos en el reloj. Ella sonrió y se acomodó para dormir, cuando amaneciera sería mejor, todo empezaría de cero una vez más.

Repasó su día y pensó que en realidad no fue tan malo, casi despedida un par de veces, una pelea de práctica con un tipo que no se defendía mal y la cena familiar con personas desconocidas, bueno, casi desconocidas…

Ella se volvió a reír, en el fondo tenía un poco de compasión por Bog King-Forest, hijo, sus padres eran una locura total, su padre era capaz de recitar un libro de derechos como la mejor computadora pero estaba a favor de ignorar el protocolo adecuado de conducta en la mesa a con tal de disfrutar una buena cena, lo curioso es que poner los codos en la mesa era como estarlo insultando directamente, se dio cuenta porque cada vez que ella o Dawn lo hacían su mirada se estrechaba mortalmente. Griselda era una mujer extravagante, por decirlo de algún modo, le gustaba levantar la voz y no parecía recordar bien los nombres de nadie, su pasatiempo favorito era hablar de su hijo y los desaciertos de su juventud. Ahora tenía curiosidad por saber por qué el abogado había vuelto cubierto de limo verde y ropa de granjero cuando había estado de visita escolar, en su uniforme, a un museo de ciencias, claro que tenía unos diez años según su madre.

Sí, ahora agradecía que sus padres eran mucho más reservados en cuanto a las anécdotas de su infancia, que va, era una bendición no tener a ese par de personas mayores como padres, eso sí, estaba segura de que el hijo que creció con esos padres sobreviviría a todos y que nunca debió de estar aburrido.

En el fondo estaba celosa, Griselda pintaba la vida de su hija con un gran matiz de libertad, parecía que él hizo lo que quiso siempre, ella en cambio tuvo que tomar clases con tutores dentro de su casa, aprendió a tocar el piano, a andar correctamente, a saber cuál era el tenedor para cada cosa, que cuchara era la correcta para sopa o para postre, que podía comer primero y que no, la forma correcta de hablar para una señorita de su "clase". Siempre fueron tú no puedes hacer esto o aquello, porque una señorita respetable no debe hacer esto o lo otro.

Hubiese entregado la mitad de sus mesadas de un año, junto con todos sus juguetes y ropas, por un solo día de libertad para subirse a los árboles del jardín, correr sin zapatos por la casa y bajar las escaleras sobre un colchón, perseguir a sus mascotas o correr por las calles por una épica aventura.

Bueno, aún no era tarde, el próximo domingo saldría a correr por ahí en su ropa de dormir y sin zapatos, iría a uno de los parques y se treparía a los árboles, seguramente la arrestarían y que diablos, al menos tendría algo que contar a sus sobrinos cuando fuera bastante vieja. Se fue quedando dormida con la visión de sus futuros pequeños sobrinos, todos rubios de ojos azules, alegres e imparables como su joven hermana, ansiosos por correr aventuras también.

Kerwen estaba sentado en el piso, cabizbajo, pensando en lo muy estúpido que había sido dejar que la policía lo atrapara, no solo a él por desgracia, sus dos compañeros quisieron ayudarlo, a pesar de que no tenían que hacerlo, así que todos acabaron en una celda, una celda compartida con otros tipos que eran mucho peores y que los golpearían hasta hacerlos pulpa a la menor provocación. Escuchó una voz familiar a lo lejos, no estaba seguro de si eso eran buenas o malas noticias, podría salir de ahí ahora pero significaba que estaría de regreso a Escocia antes del amanecer y su padre iba a castigarlo por la eternidad.

¿Tuviste una noche agitada, Kerwen? — la irritación en la voz en Bog era muy evidente — Estas oficialmente muerto — susurró únicamente para no gritar en la estación, tenía ganas de ahorcarlo ahí mismo con sus propias manos — el albino se levantó y le hizo algunas señas rápidamente, para luego apuntar a un par de chicos que se veían bastante deprimidos — Ese no es problema mío, por no mencionar que los cadáveres no tienen derechos ¿Entiendes? — pero el menor no se rindió, puso su mejor mirada suplicante — Quizás si intestas eso con tus padres te dejen salir a tomar cinco minutos de sol cada año — más señas rápidas y sus ojos brillando al punto de las lágrimas, no pedía por él mismo, si no por ese par, Bog los miró mejor, reconoció a los dos, eran los jardineros de sus padres y el más bajo estuvo en el almuerzo de ese día, maldita sea, los tendría que sacar al final, después de todo podía usarlos más adelante en contra de sus padres o quien sabe, algunas veces hasta la persona menos esperada podía ser de ayuda en un caso, la experiencia se lo había enseñado — Pero va a costarte — el joven albino sonrió inmensamente feliz — Ahora solo no te metas en más problemas — él se giró para ir con los oficiales que estaban a cargo, tendría que hablar con el jefe de la estación y mover algunos hilos.

Por fortuna no le hicieron esperar mucho y antes de que pasara una hora los tres estaban saliendo de la celda.

Sunny llegó a su casa a la una y media de la mañana, dejando a Pare dormir en su sofá, estaba jodido, más que bien jodido, ahora le debía una al abogado del terror, no solo pagó su fianza, también arregló que su arresto fuera borrado de la documentación, tanto para él como para Pare, los llevó a su casa y todo lo que les dijo fue que esperaba que cuando llegara el momento devolvieran el favor. Eso había sonado como un tipo de la mafia ¿Qué pasaría si de verdad el temible abogado estaba en la mafia? No, no quería pensar en eso.

El joven moreno suspiró, tenía que estar agradecido de que estaba libre y sin mayores problemas, una cosa así podía causar que perdiera su trabajo ¿Quién iba a emplearlo si sus patrones se enteraban de que había estado en la cárcel? Él solo era un jardinero de oficio, porque su padre lo había sido, de forma rudimentaria y aprendido con experiencia, apenas tenía el estudio básico completado y no había tenido para estudiar una carrera, a decir verdad estaba ahorrando precisamente para poderse pagar una, por Dawn, lo que sea por ella. La había conocido porque su padre trabajaba en la mansión de la señora Heavenly, después, cuando ella se casó pasó a ser su empleado en la mansión Fairwoods, sus padres nunca vieron con buenos ojos que fueran amigos, pero no insistieron en que no podían serlo, siempre que él fuera respetuoso y la llamara señorita Dawn todo el tiempo, en cualquier parte.

Ahora la podía llamar solo Dawn siempre y cuando sus padres no se enteraran, él siempre estaba disponible para ella y la ayudaba en todo lo que pudiera, la amaba desde que eran niños y sabía que no tenía oportunidad con ella pero aun así lucharía porque ella fuera feliz, aunque no fuera con él.

Miró el reloj una última vez y suspiró de nuevo, tenía que estar a las seis de la mañana en la mansión Fairwoods, se acercaba el cumpleaños del señor George y la señora Heavenly iba a decirle, con todo detalle, como quería que estuvieran los jardines, que flores tenía que poner e incluso quería que abrieran ese mismo día, para que lucieran hermosas y en sintonía con la decoración.

Sunny se acostó y miró el techo de su cuarto, muchas veces se preguntó cuándo las cosas mejorarían para él, no pedía mucho, solo un poco de paz y felicidad. Se acordó de cuando era realmente feliz, no tenían mucho, eso era verdad, pero había reído mucho, esos días en los se la pasaba con sus hermanos y sus amigos, jugando y bailando en las calles, poniéndolo en perspectiva, él no tenía una mala vida, solo había tenido una serie de malos días, pero, como le enseñaron por sus padres, cada amanecer es una nueva oportunidad, no ver el vaso medio vacío, el punto es verlo medio lleno, de esa manera hay oportunidad de llenarlo por completo.

Sonrió y pensó que en su próximo día libre iría a visitar a sus padres, seguro y se encontraba con sus hermanas mayores y sus pequeños sobrinos, tenía tantas ganas de jugar con ellos.

Marianne se levantó antes de que la alarma sonara, miró el reloj, eran como las seis de la mañana, por lo general su reloj sonaría a las seis con treinta. Ella oyó ruido en la cocina, la cual estaba justo al lado de su cuarto, tomó su bate metálico, no era exactamente una hora en la que se cometieran robos pero no iba a arriesgarse. Salió en silencio del cuarto y se preparó para darle un buen golpe al malnacido que estuviera en su cocina.

¡Te voy a enseñar a…! — detuvo el golpe en ese instante, un vaso metálico cayó al piso, haciendo mucho ruido.

¡Marianne! — la mujer mayor gritó de sorpresa, no se esperaba ese tipo de bienvenida ¿Y qué hacía la joven mujer con un bate de metal en su casa?

¿Mamá? — la castaña dejó caer sin gracia el bate al piso, de todas las cosas que pudieron ser no estaba segura si esto era lo menos malo o lo peor — ¿Qué haces aquí? Aún es muy temprano — miró detrás las bolsas que estaban detrás de su madre, esos panes olían muy bien.

¿No puedo pasar a darle una pequeña visita a mi hija? — ella abrazó a Marianne, sonriendo, había extrañado mucho a su familia durante sus vacaciones — ¿Pero que traes puesto, mi amor? — la castaña tenía una gran camisa oscura con una leyenda popular y la imagen de unos tipos, suponía de una banda de rock, haciendo "juego" con una bermuda gris, bastante ancha y de bolsas a los costados — Esa no es la ropa apropiada para dormir de una señorita — sabía que su hija mayor era diferente, no es que eso fuera malo solo era… bueno diferente — ¿Ya no tienes las batas de dormir o las pijamas que tenías en casa, cariño? — todas súper femeninas, con encajes y colores brillantes.

Bueno yo… — ella desvió su mirada hacia un lado — Yo realmente prefiero esto, es más cómodo y es bastante más práctico, tú sabes, por si tuviera que salir de emergencia o algo así — no estaba de ánimo para tener esa plática en ese momento — Pero no hablemos de eso ahora, primero hay que desayunar, después de todo no podemos hacer nada si nos falta energía ¿Verdad? —

Está bien, Marie — su mamá aceptó el "trato", pero estaba más que consiente que su hija prefería no discutir sus gustos diferentes —Te traje café y unos panecillos de esa famosa pastelería que te encanta — ambas sonrieron y se sentaron a desayunar — ¿Sabes? Hoy podemos ir a comprar algunos lindos vestidos, Dawn estará ocupada hasta las once, pero podemos reunirnos después y luego tener un almuerzo de "chicas" — ella había extrañado más que nada poder convivir con ellas, su hija mayor no había sido la misma desde Roland — Es un buen momento para renovar tu vestuario y por supuesto que hay que ir viendo que usarás en la fiesta de tu padre —

Mamá — ella usó ese tomo de reclamo tan característico de cualquier hija cuando sentía que su madre se estaba entrometiendo mucho — No necesito un guardarropa nuevo y además tengo que ir a trabajar — la forma en la que el rostro de su madre mostraba tenuemente su tristeza la hacía sentir ligeramente culpable, Oh, que rayos, podía soportar ir a comprar algo cursi por un rato — Pero podríamos ir el fin de semana —

¿El fin de semana? Marianne, podríamos ir hoy, no es necesario que vayas a trabajar, por un día o dos que te tomes libre no va a pasar nada —

No se trata de eso mamá, yo he decidido que viviré por mi propia cuenta y eso quiere decir que tengo que trabajar y ser responsable de mi trabajo —

Pero no lo necesitas, no tienes por qué ser solo una asistente o secretaria o lo que sea, Marie, tú eres mi hija, puedes trabajar de lo que quieras o podría no trabajar en lo absoluto, no tienes que soportar nada de esto — dijo refiriéndose al apartamento, a ella no le gustaba para nada que su hija viviera ahí, pero ella era tan terca.

Mamá, ya hablamos de esto, no quiero discutir contigo pero no voy a cambiar de opinión y sé que podría trabajar de otra cosa, algo del ramo de mi carrera, pero no quiero, estoy fastidiada de que todos me conocen, la boda fue hasta publicada en el periódico nacional y yo solo quiero que me dejen en paz — levantó la voz inconscientemente, muchas veces era difícil hacerse entender — No soy una niña, no tienes que protegerme del mundo ni nada como eso, mamá, yo puedo protegerme sola, puedo hacer esto y saldré adelante por mí misma y te prometo que si lo necesito te lo diré, serás la primera en saber si necesito ayuda — ella era tan obstinada como su madre pero también tenían rasgos del carácter de su padre.

¿Me lo prometes, Marianne? — Heavenly preguntó con la voz suave y comprensiva que solo una madre podía lograr.

Te lo prometo — y ambas de abrazaron, sonriendo, hasta que la alarma de las siete de la mañana comenzó a sonar — Ay no, tengo que darme prisa o se me hará muy tarde —

No te preocupes, cariño, hoy yo te llevo — la castaña le sonrió a su mamá, era bueno saber que podía contar con ella en cualquier momento.

Bog se levantó bruscamente, ese pequeño "enano", que no era redundante lo de pequeño era por su edad, lo había levantado sacudiéndolo como si estuviera simulando un terremoto épico; estaba vestido con un traje gris, bastante formal, con corbata a juego y toda la cosa, incluso tenía unos anteojos de marco negro, parecía bastante ansioso por pagar su deuda con él, como su asistente personal. ¿Por qué había aceptado un trato tan estúpido como ese, por qué?

Maldito seas, pequeño Imp — gruñó por lo bajo, acordándose del apodo que todos en la familia le habían dado desde que era casi un bebé — Apenas son las seis y cuarto — pero el albino hizo ademan de ir a buscar algo de comer para luego salir corriendo — Ya me estoy arrepintiendo de todo esto — podía oír a su madre gritar, o cantar según ella, el presente también iba a ser un día horrible.

Sunny llegó puntualmente a las seis de la mañana a la casa Fairwoods, para encontrarse con la sorpresa de que la señora Heavenly no se encontraba, pero en cambio se reunió con la hija menor, para él era el inicio de un buen día. Ella llevaba un vestido blanco con tonos azules muy tenues, ella lucía radiante para ser tan temprano.

¡Buenos días, Sunny! — Dawn estaba bastante alegre, su mamá le había dejado encargarse de las decoraciones del jardín y de toda la fiesta, en general, para el cumpleaños de su padre, sería la primera vez que lo hiciera ella sola, eso por sí mismo era un victoria — Vamos al jardín de inmediato, la fiesta será en la parte de atrás, pero quiero poner un camino de flores de tonos magentas y tulipanes, quizás sea un poco excesivo, pero quiero que sea perfecto, ah y tenemos que conseguir rosas amarillas — ella siguió recitando su listado de flores para el jardín principal, se había perdido por completo en su mundo color de rosa.

Amarillo, violeta para el segundo pasillo, rosas rojas para la parte de atrás — el repetía en susurros lo que ella decía, escribiendo rápidamente lo más relevante, debía de estar pendiente de no olvidar nada o ella estaría muy decepcionada de él y por supuesto que eso no podía pasar, jamás.

Y luego creo que sería mejor si ponemos el columpio de lianas y flores blancas por ahí — señaló un gran árbol que tenían, actualmente no había un columpio, pero estuvo hace muchos uno que le gustó mucho — Claro que va a ser decorativo por lo que no podemos dejar que nadie se siente en él —ella miró al techo un segundo, tocando su barbilla con su índice derecho — ¡Oh! ¡Ya sé! Le pondremos un muñeco lo suficientemente grande como para que nadie intente usarlo, será fabuloso —

¿Estas segura de que es una buena idea? — repasando rápidamente todo lo que ella le había dicho, parecía fiesta para una jovencita más que para el padre de la misma, el columpio era un lindo toque, pero quizás demasiado infantil para hombre que pasaba de sus cincuenta.

Bueno, no estaba muy segura sobre el camino de girasoles, pero a mi padre le encantará, siempre ha sido un romántico de corazón — lo cual era muy cierto, George Fairwoods era blando en donde la mayoría sería severo y risueño en lugar de serio, por no mencionar que era el primero en señalar que el amor era lo más importante en la vida, así como su familia, él sin duda amaría la decoración — A decir verdad mis papás sin muy cursis en cierta forma — y anticuados según su vista particular — A veces me pregunto de dónde sacó Marianne lo gruñona, Mamá dice que nuestro bisabuelo era bastante cascarrabias, podría ser algo de eso — por fortuna su hermana no estaba ahí para oírla — Pero ella siempre ha sido bastante buena y linda a su manera, por eso quiero que sea feliz —

Y supongo que tienes algo planeado para ella — eso parecía más una pregunta.

Bueno, no exactamente — ella guiñó con su ojo derecho — No estabas ahí para verlo así que te lo contaré, creo que Marianne ya encontró a su chico perfecto —

¿En serio? — eso no podía ser verdad, la castaña odiaba todo lo que tenía que ver con los chicos y el romance, ya sea juntos o por separado — ¿Y de verdad estas segura? Porque ella se enojará mucho si nosotros hacemos algo y… —

Sí, estoy segura, él es más grande, no fuimos a la misma escuela asique no lo viste, pero ella suspiraba cada vez que lo veía, claro que lo va a negar, pero sé que es cierto, a las chicas siempre nos ha gustado el tipo con pinta de malo — ahora su mirada estaba fija en un punto inexacto, recordando algo de sus años escolares — ¿Sabías que Boggy y Marianne fueron a la misma escuela? —

¿Boggy? — él estaba seguro de que se había perdido algo muy importante ahí —

Sí, Bogel King- Forest, aunque en ese entonces todos lo llamaban Bogkin —

¿Quieres decir que el señor King- Forest es…el "chico perfecto"? — no, definitivamente debía de estar en un sueño, o una pesadilla, ese tipo no podía ser, bueno, Sunny sabía que él mismo no era la representación de un galán, como lo era Roland por ejemplo, pero King-Forest hijo estaba en una categoría completamente diferente y no se refería a lo poco atractivo que era, por decirlo amablemente, sino al hecho de que tenía una actitud brusca, además de esa mirada que parecía indicar que te mataría si tratabas de acercarte — ¿Estas segura, Dawn? —estaba más asustado que preocupado ahora, pero, una pequeña parte de su mente le dijo que de alguna forma tenía sentido, Marianne era una persona fuerte y rápida para lanzar golpes a la cara, un hombre con pinta de asesino parecía ser una opción muy viable.

Bueno, él es perfecto, para Marianne al menos — sonrió mostrando su perfecta dentadura — Y tú vas a ayudarme con eso, necesito que los dos bailen juntos, todo debe ser perfecto — ahora tenía ese tono que usaba cuando hablaba de sus películas románticas favoritas.

¿Ellas van a bailar juntos? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? — tenía el presentimiento de que todo eso era una muy mala idea.

En la fiesta de papá, por supuesto. Voy a invitar a Boggy para que venga y luego tú te encargarás de que la magia suceda, ellos van a bailar juntos, se darán cuenta de que son el uno para el otro y vivirán felices por siempre y para siempre — ella miró a su amigo de nuevo — Es un plan perfecto ¿Verdad? —

Amm bueno, Dawn, aún si él viene a la fiesta, lo cual dudo mucho, no es una garantía de que las cosas van a salir de esa forma, además, suena como que los vas a casar o algo así — no le gustaba bajarla de su nube rosa, pero era un plan muy ambicioso, imposible, por no mencionar que era potencialmente mortal, su querida rubia veía muchos películas de princesas, ellas tenían la culpa de todo eso.

El vendrá, ya verás — ella se inclinó un poco para estar a su altura y susurró sus siguientes palabras — Tengo a un par de personas que van a ayudarme con eso — lo decía como si fuera un gran secreto — También con la música y para despejar la pista de baile, todo lo que tenemos que hacer es que ellos salgan a la pista y listo, aún tenemos un mes para que todo sea perfecto — ella se enderezó, sin perder la sonrisa — Me ayudarás ¿Verdad? Di que sí… — su mirada era brillante de emoción y esperanza.

Está bien — él le sonrió, jamás podría negarle nada a ella, era la más hermosa y dulce chica que conocía y a quien amaría por siempre — Pero tenemos mucho que planear, necesitamos la lista de todos los invitados y de todas las personas que nos ayudarán, vamos a coordinar cada paso — él estaba ya corriendo todas las posibles cosas que podían pasar y las que podían salir mal, su trabajo era evitarlas y lograr lo imposible.

Gracias Sunny, sabía que podía contar contigo, siempre — ella le dio un beso en la mejilla, ignorante pro completo de todas las reacciones que causaba en él ese simple gesto — Ahora vamos al salón principal, tenemos que ver la decoración y la lista de invitados está ahí también — ella salió corriendo, emocionada porque uno de sus más añorados deseos se harían realidad.

Siempre, para lo que quieras — él sonrió, poniendo una enorme y tonta sonrisa, no importaba si ella no se daba cuenta nunca, verla feliz era todo lo que quería y se esforzaría porque así fuera por el resto de su vida.

Las oficinas estaban muy tranquilas, como si nada hubiera pasado el día anterior, nadie podía notar la diferencia, excepto aquellos que tenían papeles originales, algunos tenían algunas arrugas pero nada serio. Marianne había podido explicarle a Maddy lo que pasó y ella ya no estaba molesta, era una suerte que la chica fuera tan dulce y amable. La castaña estaba entregando los paquetes y documentos más rápido de lo normal y desde luego estaba evitando a toda costa ver a King-Forest, ya sea al padre o al hijo, al primero porque primero demostraría que era una empleada ejemplar antes de encararlo de nuevo y al segundo porque… Bueno, ella no sabía muy bien porque, simplemente sentía que tenía que evitarlo.

Ella suspiró cansinamente, ya dentro de la oficina de entregas, claro que sabía por qué no quería verlo, para empezar le debía una disculpa y también las gracias, él era mucho de un caballero, al menos más de lo que otros rubios estúpidos jamás serían, por otro lado, debió de haberse quedado el día anterior para ayudar a limpiar, ella también había creado desorden, en otros tiempos ni siquiera lo había considerado, pero viviendo sola se dio cuenta del desastre que causaba y que limpiarlo también era cansado, ahora respetaba más a las criadas, o personal de servicio, era más educado llamarlas de esa forma.

Miró uno de los paquetes que recién había llegado y estaba dirigido a King-Forest hijo, provenía de una importante cadena de cosméticos, el sobre era grande pero delgado, debía de ser documentación. Ella sonrió apenas, era un buen momento, como cualquier otro, para hablar con él y dejar atrás todo ese lío que le carcomía la mente. Tomó el resto los paquetes que tenía que llevar a los otros pisos y se puso en marcha, hoy sería un mejor día que el anterior, bueno, era imposible que pasara algo peor que le día de ayer, eso justamente es lo que estaba pensando cuando el ascensor de cerró, ella no vio a su hermana menor entrar justo después de eso.

Eran cerca de las once de la mañana cuando Dawn llegó a las oficinas de Royal Amber, ella tenía una cita ahí con una persona muy importante para su plan, la misma que le había indicado cuando podía entrar sin correr el riesgo de ser descubierta, esta persona salió de su escondite, en las escaleras, para recibirla antes de que alguien más fuera hacia Dawn.

Hola Kerwen — dijo ella alegremente, saludando con dulzura — ¿Estás listo para dar un paseo? — él asintió una sola vez, con mucho entusiasmo.

Ambos salieron de las oficinas, callados los dos, para evitar que alguien escuchara su plan, se subieron a un auto que esperaba por ellos, era uno de los Fairwoods, en quince minutos de silencio llegaron a un restaurante, en dónde tendrían la privacidad que necesitaban. Ella tomó asiento frente a él, estaba preparada con papel y pluma para las partes más complejas de su plática.

Bueno, creo que sabes porque estamos aquí, así que seré directa — ella le había enviado un mensaje para citarlo, poniendo qué necesitaba su ayuda para juntar dos personas para que salieran juntos, no había puesto nada más — Quiero que mi hermana Marianne, y tu primo, Bogel, sean novios y vivan felices para siempre ¿Puedes ayudarme? —

Kerwen se quedó quieto por un breve momento, dejando su boca abierta de la sorpresa, eso era algo que no había esperado escuchar, su primo era… Bueno, era Bogel, esa chica debía de estar loca o quizás odiaba a su hermana… O las dos cosas.

Marianne finalmente había llegado a la oficina que quería, había sido más fácil de lo esperado y también más difícil, curiosamente.

Ella tocó un par de veces y luego escucho un "adelante". Ingresó a paso firme pero silencioso, estaba segura de que crear un alboroto era lo que menos necesitaba para reflejar lo que quería decirle.

Buenos días — ella sonrió tenuemente — Hay una entrega para ti, obviamente — ella agregó en un susurro eso último, no había motivo para tener nervios ¿Cierto?

Gracias — él lo hizo sonar casi como una pregunta, había tratado de no pensar mucho en lo divertido que fue el día de ayer, bueno, una parte del día, algo así — No tenías que traerlo, para eso están Stuff y Thang — y, actualmente, Kerwen.

Sí lo sé, yo solo… Bueno, quiero disculparme por lo de ayer en la tarde, debí e haberme quedado a ayudar, ya que causé parte del desorden que… Bueno, todo estaba tirado y.. — ¿Ella era tan mala con las palabras? Nunca había sido consciente de eso, ella nunca fue mala con las palabras en realidad — Lo que quiero decir es, gracias, de verdad —

No, bueno, no fue nada, supongo — él podía sentir el aumento en su ritmo cardiaco, fue solo un par de golpes con fuerza a sus costillas, nada más — Muchas de las cosas que acabaron en el piso fueron por causa también — ellos se miraron en silencio por varios incómodos segundos.

Bueno, amm, tengo que ir a entregar otros paquetes, así que… Nos vemos — ella sonrió mostrando los dientes, mientras retrocedía rápidamente sin darle la espalda, hasta que casi chocó con la puerta.

Nos vemos — él dijo con torpeza, mirándola salir, estaba muy seguro que ni en sus años escolares había sido tan… Idiota. Sabía que no era muy elocuente que digamos, pero, realmente, tenía la sensación de que esa plática había sido la más torpe y estúpida de su vida, se sentía como un error y lo único que lo ponía mejor después de pasar por una incomodidad era golpear algo o gritarle a alguien ¿En dónde estaba Kerwen?

Después de escuchar por aproximadamente una hora todos los motivos que Dawn tenía y luego otros quince de porqué estaba segura de que tenía razón, Kerwen había pensado en decirle que sí solo para que se callara, pero, siendo justo, ella tenía muchos puntos, lo que decía tenía sentido y más importante, era la excusa perfecta para entrometerse en la vida de su primo, jugarle una que otra broma y no ser castigado, seguro que Tía Griselda y Tía caramelo no se enojarían con él si tenían éxito. O, mejor dicho, cuando tuvieran éxito. Él iba a asegurarse de que alcanzaran la meta ambicionada, costara lo que costara.

Entonces ¿Qué dices? ¿Me ajuararás? — esperaba que no se negara, si lo hacía intentaría por todos los medios convencerlo de que apoyara su causa, por la felicidad de Marianne, por la de Boggy, por la felicidad del mundo si hacía falta.

Es un trato — él dijo con una voz ligeramente aguda, hacía más de un año que no había pronunciado palabra alguna frente a nadie más, pero habla un poco cuando estaba solo para no atrofiar sus cuerdas vocales, por lo que su voz no sonó con la aspereza que se esperaría de un "mudo".

¡Puedes hablar! — ella sonrió con incredulidad.

Siempre he podido, solo es divertido cuando la gente cree que no puedo — explicó con una sonrisa pícara — Ahora dime cual es el plan — podía volver a pretender ser mudo después, ahora era momento de afinar detalles.

Normalmente se dice que lo que uno no sabe no puede hacerle daño, pero lo que Marianne y Bog no sabían sí que podía causar bastantes problemas, ellos no tenían idea de la gran conspiración que había iniciado a sus espaldas…

Bueno, aquí termina puede pasar un día cualquiera, pero no el fic, ahora da inicio la segunda parte, "La conspiración de 3/4", nos vemos pronto.