Renuncia. Nada de esto me pertenece, la película es de sus respectivos creadores.

Pareja Marianne/Bog (obviamente) Dawn/Sunny, además de algunas que salgan por ahí.

Bueno estamos comenzando la segunda parte y aún es el único fic en español ¿Nadie más se anima? Después de releer el fic es notorio que ellos no han interactuado mucho entre sí, pero espero que eso sea un poco diferente en esta parte (sí, leyeron bien, espero, porque aunque sé que es lo que quiero escribir es un poco complicado llegar ahí ya que todo esto lo voy escribiendo sobre la marcha)

Me gustaría escribir un par de fics más sobre Bog y Marianne, pero no he tenido ideas de oneshoots (todo es ridículamente largo en mi cabeza y me tomaría siglos) ¿Alguien tiene sugerencias para oneshoots?

Dato curioso, se suponía que esto sería un oneshoot… No tengo nada que agregar al respecto.


La Conspiración de ¾

Parte I

Finalmente había llegado el viernes, las cosas estaban en calma y Bog al fin tenía su vehículo de nuevo, George Fairwoods había pagado el monto de inmediato y no había hecho ningún comentario ni aparición nuevamente, algo que al joven abogado lo tenía sin cuidado.

Él estaba ordenando la documentación del caso de la empresa cosmetóloga y el ex empleado ateo, su primera reunión fue mejor de lo esperado, debido a que los representantes de la empresa no se presentaron, dejándolo a él y a un par más de abogados manejándolo todo, lo cual había sido la decisión más sabia. Volverían a reunirse en un par de semanas más y si todo marchaba bien estarían arreglando el asunto sin llegar al tribunal antes de que terminara el mes.

No era el único caso en el que estaba trabajando pero fue al que decidió darle prioridad, ahora podría dedicarse a tomar su café y ver un par de videos de vigilancia, solo por entretenimiento, en esos videos se veía a Kerwen haciendo de sus "travesuras" y bien valía la pena guardarlos para un uso posterior en su contra.

Tres días de calma en todos los "frentes" era inusual, tanto que le daba mala espina, nadie había hecho un desastre potencial, no hubo gritos, incluso su joven primo, el Imp, había estado bastante controlado y se desaparecía a cada rato, pero no había causado ningún desastre, era algo que equivalía a una enorme alarma, pero lo dejó en el fondo de su mente.

Tocaron a la puerta y luego entraron Stuff y Thang, sin esperar a que les respondiera, ellos dos también habían estado bastante calmados, pero ese par sí tenía motivos para estar en bajo perfil, se habían inscrito a un club de teatro provisional de aficionados hacia unos meses y pronto tendrían su primera obra al público, la cual sería prácticamente gratuita porque la cuota de las entradas era únicamente para cubrir el material empleado y era aportación voluntaria, incluso no era necesario donar nada para mirar la obra.

— Tenemos un mensaje de los Hugo — Stuff dijo con una sonrisa forzada y luego le dio un codazo a su compañero.

— Los banquetes serán corpulentos, se anclarán en la tina de caña* — incluso él no estaba muy seguro de que eso tuviera sentido, pero eso es lo que mandaron como mensaje.

— ¿Qué? — Bog ni siquiera trató de descifrar esa absurdez.

— Sí, ehhh… — elocuentemente continuo Thang — Verás, los banquetes serán muy grandes porque son para personas corpulentas, asique es un banquete corpulento y por eso se guardarán en una tina, porque son grandes y no hay otro lugar para ponerlos y la tina es de caña porque… — bueno, ya no le buscaba sentido a esa parte — ¿Qué disparate es ese? — susurró para Stuff, ella solo se encogió de hombros.

— ¿Y porque demonios tendríamos un banquete "corpulento"? — Bog preguntó, apretando los dientes, más le valía a Thang darle una buena respuesta o iba a usarlo como saco de boxeo por un rato.

— ¿Bueno, Bruttus y los demás son bastante grandes y comen mucho? — sonrió mostrando los dientes, se preparaba para el golpe inminente.

— Sí, puede ser — el abogado reconoció su lógica un poco confundido y se repuso de inmediato — Pero Hugo se encarga de la contabilidad y la mensajería ¿Para qué mandarían un banquete? — solo porque su comentario tuvo esa extraña lógica no lo había golpeado.

— ¿Tal vez es el cumpleaños de alguien? — Stuff dijo de repente, como si eso tuviera más sentido.

— Ya lo arreglo — murmuró Bog para sí mismo, ignorando a ese par por ahora, pensó que hubiera sido mejor bajar desde un principio o que uno de los Hugo subiera, nota mental para recordar, no utilizar a Thang, o a Stuff, para los mensajes verbales a partir de ahora, aunque una pequeña voz le recordó que era como la centésima vez que se decía eso a sí mismo, la ignoraría una vez más.

Bog salió de su oficina bastante enfadado. Se digirió a las escaleras para bajar al noveno piso, en dónde los Hugo se encontraban, iba a aclarar las cosas de inmediato y bajar del piso quince al noveno lo ayudaría a calmar un poco toda el enojo que tenía.

Marianne salió del ascensor solo un minuto después de que él comenzara a bajar, solo iban ella y el carrito de entregas, desde aquel día ella entregaba los paquetes, prefería no esperar a que bajaran por ellos si podía subir, ella no tenía una razón real para hacerlo, no necesitaba una, lo hacía porque era parte de su trabajo y nada más, por supuesto que no tenía nada que ver con cierto abogado que tenía su oficina en ese piso, claro que no, eso se lo repetía así misma cada vez que tenía algún paquete para él.

— Hola señorita Marianne — Thang la saludó alegremente — ¿Está todo bien ahí abajo? — él no estaba haciendo un juego de palabras, como otras personas tendían a pensar, él era simplemente él mismo y la castaña lo sabía.

— Sí, Thang, ya nadie come ningún dulce sin antes asegurarse de que no proviene del "nuevo asistente personal" — sonrió de lado, cuando había sido anunciado que el alvino estaría haciendo ese peligroso trabajo todos se miraron como si de una broma se tratara — Y tienen más cuidado antes de tocar cualquier objeto — la broma de la pluma que daba toques fue divertida mientras que no le pasara a uno, a decir verdad, Marianne recordaba que cuando Carol, la otra recepcionista, la toco dio un brinco hasta el techo y gritó aterrorizada, gritó tan fuerte que incluso los guardias de seguridad hicieron acto de presencia.

— ¿No estaba Kerwen contigo? — Stuff preguntó de pronto, al notar que el diablillo blanco brillaba por su ausencia, no es que no lo agradeciera, pero perderlo de vista era peor a la larga que soportarlo todo el día.

— Lo mandaron a comprar — Marianne suspiro de alivio al ya no tener que ir de compras cada vez — Yo sugerí que no era una buena idea, pero ya sabes cómo es Staiernich — todos odiaban a esa abogada.

— La bruja se lo tendrá bien merecido — Stuff sonrió de lado, le gustaba esa chica, tenía un carácter divertido.

— Señorita Marianne ¿Te gustaría venir a ver nuestra obra este sábado? — él preguntó de la nada, todos a su alrededor se habían acostumbrado a que el chico era bastante despistado.

— ¿Una obra? — ella estaba un poco confundida, más que nada porque no podía estar segura sobre a qué se podía referir él con la palabra "obra".

— Sí, estamos en un club de teatro — Stuff procedió a dar las explicaciones — No es gran cosa realmente, es solo de aficionados, pero somos bastante buenos — ellos en realidad tenían papeles menores, pero no por ello eran menos entusiastas.

— Wow, eso se oye genial — Marianne estaba impresionada, ellos no parecían del tipo de personas que les gustara hacer ese tipo de actividades, tenían más pinta de ser personas desmadrozas en su tiempo libre, de esas que arrojaban botellas explosivas y robaban cigarrillos, quizás tenía que dejar de juzgarlos por su apariencia, era un muy mal hábito — ¿Qué obra van a representar? —

— Una muy libre versión de la vida del Rey Arturo, se llama Camelot Moderno —ella sonrió, estaba muy orgullosa de participar en esa obra — Se trata de cómo sería la vida de esos años con nuestra ventaja tecnológica — lo cierto es que la obra era para los jóvenes y se trataba de hacer reír a la gente.

— Será el sábado a las diez de la mañana, en "The Fairy Park" —un pequeño teatro ubicado dentro de las colonias de la ciudad, luego él sacó su celular — te puedo mandar la dirección si quieres —

— Gracias, estaré encantada de ir — quería preguntar si Bog estaría en la obra, sin embargo ¿Por qué ella iba a preguntar? No es como si le importara si él actuaba o no en ella ¿Verdad? Porque eso sería ridículo.

— ¡Genial! — dijeron los otros dos al mismo tiempo, entre más espectadores tuvieran mejor. Le mandaron la dirección y la asistente sonrió de lado, era como ver dos niños pequeños algunas veces.

— ¿No tengo que llevar nada formal o sí? — no es que no tuviera ropa formal, la detestaba profundamente.

— No te preocupes — Stuff le aseguro con una sonrisa autosuficiente — Es algo más bien casual —

— Eso es aún mejor — Marianne recordó lejanamente las idas al teatro y la ópera, si le gustaban, pero todo ese ambiente de "estirados" era cansado y estaba enferma de todo ese rollo, fue una de las otras razones para salir a vivir por su cuenta.

En ese momento se escuchó el timbre del ascensor, el albino iva saliendo con el gesto más serio que podía lograr, es decir, una "pequeña" sonrisa. Ese día se había puesto el uniforme del personal de recepción, un pantalón azul oscuro y una camisa amarillo oscuro, pero para darle un toque más distinguido él se había puesto un chaleco oscuro y una corbata verde satinada, uno podía pensar que se veía extraño, pero a él no le importaba. Kerwen sonrió la ver a esos tres platicando, él sabía que Marianne no tenía por qué haber subido, el "plan maestro" tenía mucha posibilidad si ella mostraba algún interés en su primo, ya que lograr que Bogel se interesara en ella sería más fácil que al revés, había que admitirlo, ella era bastante bonita, comparativamente hablando. Él dejo esos pensamientos de lado, su permiso para hacer bromas estaba en juego, eso le tenía que salir más que bien.

Ellos tres sonrieron al verlo, se notaba que estaban un tanto incómodos pero al alvino le venía dando igual, quizás una pequeña broma despejaría esa extraña atmosfera.

— Ya volviste — Stuff dijo, quitando la sonrisa de sus labios, de hecho parecía aburrida en ese momento — ¿Y qué hiciste? — silencio de cuatro segundos — ¿No le jugaste una broma a la bruja esa? — Marianne y Thang estaba a la expectativa de su respuesta, los dos querían saber qué clase de broma malvada le había jugado a esa bruja egocéntrica.

Staiernich lo había mandado a comprar unas barras de avena, tres vasos grandes de café negro y unos chocolates, únicamente porque podía mandarlo de forma grosera y altiva, si ella no fuera tan buena la hubiesen sacado ya a decir verdad. Kerwen chasqueó la lengua cuando ella lo llamó, pero sonrió interiormente, por mucho que ella se quejara a él no iban a sacarlo de su trabajo, solo para empezar nadie le estaba pagando por lo que era libre de irse cuando y como quisiera, incluso bailando la macarena tecno, lo cual no sonaba nada mal… ¿Qué estaba haciendo? Ah sí, la pegunta de Stuff. El alvino tocó la punta de su nariz, solo para confundirlos con ese gesto, el cual en general lo usaba para burlarse de otros, después junto sus manos, entrelazando sus dedos, haciendo un "cofrecito" con ellas y luego las abrió por arriba, dejando entrelazados sus dedos meñiques y anulares, como si emulara la apertura de una caja de sorpresas. Su siguiente gesto fue poner su mano derecha sobre la izquierda, utilizando sus dedos como si fueran patas de alguna cosa, imitando la acción de algún bicho brincando varias veces y luego puso sus dedos juntos, y subió sus manos como si estuviera bebiendo de un vaso.

— Ya sé, ya sé — Thang dijo primero que las otras dos mujeres —en su nariz hay pulgas saltarinas que comen mocos — los otros tres se le quedaron mirando, con la mente completamente en blanco, era muy evidente en sus gestos incrédulos.

— Uhgt… — Marianne trató de no imaginar esa asquerosa imagen — Quizás no sea eso — dijo con una terrible imitación de una sonrisa — ¿Quizás trataba de decir que le puso frijoles saltarines a su bebida? — ahora era el turno de los demás de mirarla como si hablara en otro idioma — ¿Qué? Los acertijos no son lo mío — ahora estaba molesta, era obvio en su tono irritado.

Kerwen miró a Stuff, quizás ella sabría lo que quiso decir.

— No me mires así, en realidad no me interesa lo que hiciste mientras que sufra la bruja — ella agitó su mano, restándole importancia a la travesura mientras hablaba, lo cierto es que no estaba segura de qué pensar de los ademanes, Bog era el que traducía, no tenía por qué aprender a "leer" las manos del chico — Si me disculpan, tenemos trabajo que hacer y BK no estará nada feliz si se da cuenta de que estamos platicando sin hacer más. — ¿O sea que si estamos haciendo algo "productivo" no importa si estamos conversando? — Marianne no resistió la tentación de preguntar, porque esa era una muy interesante interpretación de lo que la señorita Sweet acababa de decir… Oh y al parecer estar trabajando en un bufete de abogados daba frutos después de siete meses…

— Bueno, en realidad — ahora Stuff no sabía que debía de contestarle, ya que si le decía que sí podía meterse en un problema y si le decía que no quizás le estaba mintiendo, tendría que preguntarle a su jefe más tarde — Tengo que consultarlo con el jefe — sí, porque honestamente ellos conversaban casi exclusivamente con Bog, no sabía qué pasaría si los hallaban platicando en el pasillo de cosas ociosas, además de la reprimenda desde luego. ¿Dónde estaban los reglamentos y las políticas de la empresa? También tendría que buscarlas.

— Hablando de él, no lo he visto los últimos días ¿Hay mucho trabajo? — Marianne se dio una mental palmada en la frente, justo lo que se dijo a sí misma que no haría fue exactamente lo primero que hizo cuando hubo la oportunidad, maldita impulsividad.

— No, todo ha estado tranquilo, solo salió a ver a Vinni Hugo, uno del piso nueve, creo — Stuff contestó la pregunta con cierto fastidio, la castaña pensó que quizás la señorita Sweet debía considerar un cambio de carrera — Solo un detalle menor —

— Si quieres, puedo ir por él, señorita Marianne — Thang se ofreció de inmediato, ante todo era caballeroso, cuando se acordaba de serlo claro.

— No, no, no es necesario, en serio, solo preguntaba y ammm bueno, yo… Aún tengo cosas que entregar, hasta luego — prácticamente salió corriendo hacia el ascensor, manteniendo su sonrisa falsa hasta que las puertas se cerraron.

— Tenemos un espectador más, yahoo — Thang sonrió y luego fue corriendo hacia la oficina de su jefe, sentía muchos ánimos de trabajar en ese momento.

— ¿Qué? — Stuff dijo con amargura hacia el alvino — No pienso decirte nada — pero esa mirada fija junto con esa sonrisa de oreja a oreja eran mucho más intimidantes que el ceño fruncido de su jefe — Esta bien, está bien, te diré — suspiro con desgano — Marianne aceptó ir a ver nuestra obra, mañana, al teatro — unos rápidos parpadeos del menor y un pequeño movimiento de manos le dio a entender que no sabía de qué hablaba — Bien, estamos en un club de teatro de aficionados y mañana vamos a tener nuestra primera obra — Kerwen se apuntó a sí mismo, asintiendo rápidamente — ¿En serio quieres ir? — Stuff parecía no poder creerlo — ¡Pero no puedes molestar a nadie! — el chico lo prometió, haciendo un conocido cruce sobre su corazón — Esta bien — ella aceptó el trato, esperando no arrepentirse después.

Dawn estaba mirando telas y flores, buscando las mejores combinaciones de color para los decorados de afuera cuando recibió un mensaje de su pequeño aliado, un grito de emoción se escuchó por toda su casa.

— No lo puedo creer — leyó rápidamente la información sobre el teatro, la obra y algunos pequeños detalles de la conversación de su hermana con los demás — ¡Es perfecto! ¡No creí que sería algo tan rápido! ¡Tampoco sabía que Boggy sabía actuar! — ella dejó las cosas en el escritorio en el que estaba trabajando y subió a su cuarto como un torbellino, tenía que buscar algo que ponerse, bonito, coqueto pero discreto, su hermana no debía saber que también iba a estar por ahí — ¡No tengo nada que ponerme! — había vaciado su armario elegante en menos de cinco minutos, no batió ningún record — Todo es muy llamativo, antiguado — de dos temporadas atrás "trágicamente" — O elegante para un sábado en la mañana y Kerwen dijo que era casual — se tocó la barbilla con la punta de su índice — Un vestido blanco y amarillo estaría bien, pero… — miró su otro armario — Es muy del diario, no puedo ponerme eso — lo había usado unas tres o cuatro veces ese año, no podía llevarlo a un evento social — ¡Ya lo tengo! — corrió al armario que estaba dentro del baño, ahí ponía la ropa nueva que compraba que aún no se ponía, no tenía mucho orden en sus cosas a decir verdad — Este será perfecto — ahora solo tenía que hacer un par de llamadas y luego solo tendría que buscar sus zapatos, el collar, esos aretes que hacían juego, un par de pulsos, el bolso adecuado, el maquillaje, tenía que hacer pruebas de maquillaje…

Su madre no se daría cuenta de que su hija estaba lejos de la planeación de la fiesta de su padre hasta dentro de unas cinco o seis horas, cuando ella tuviera una muy buena excusa sacada de la manga para justificarse.

Bog tardó más en llegar a la oficina de Vinni Hugo que en hablar con él, algunas veces le parecía increíble lo que Thang podía entender de un simple mensaje. Ahora subiría por el ascensor, en esa época del año hacia suficiente calor como para andar subiendo y bajando escaleras a cada rato. Justo iba a entrar cuando vio a uno de los guardias dirigirse al mismo ascensor, con extintor en mano, lo conocía de años atrás, Chris Ranbbel , un chico apenas un poco menor que él, tenía el cabello rebelde y sin gel se le formaba un "penacho" a media cabeza, lo cual era bastante acertado, Ranbbel era un guitarrista asombroso y de mucho talento, hasta donde el abogado sabia ese guardia tenía un grupo de rock, con el que practicaba por las tardes y noches, por eso tenía el turno matutino de forma permanente, ellos habían asistido a la misma escuela, se podría decir que era amigos.

— ¿Sucedió algo? — por supuesto que él sabía que sucedió algo, pero estaba acostumbrado a hacer ese tipo de preguntas y obtener respuestas que le dieran pie a hacer más preguntas.

— Incidente menor en el piso cuatro — su voz era ligeramente ronca, lo que se esperaba de un rockero, por otro lado podía deberse a que no hablaba si no tenía por qué hacerlo.

— En ese piso hay seis extintores de dos kilos y otros cuatro de seis ¿Por qué es necesario llevar uno de este piso? —estaba comenzando a enojarse, otra vez, todo lo que estaban haciendo no tenía sentido, revolvían las cosas y para colmo tenían la desfachatez de actuar como si fuera un "incidente menor".

— No lo llevo al piso cuatro — él miró al jefe con los ojos bien abiertos, casi podía ver la ira saliendo de su cuerpo, era mejor ahorrarse la reprimenda — Este está gastado, aprovecho el viaje para llevarlo al almacén y reportarlo para cambio, jefe — pudo ver como Bog levantó la ceja y abrió la boca para decir algo pero luego la confusión de dejó ver una vez más en su anguloso rostro.

— ¿Y entonces qué pasó en el piso cuatro? — si llevar el extintor no tenía nada que ver con ese evento ¿Para qué demonios lo había mencionado? Otra nota mental para recordar, que esperaba recordar la próxima ya que estaba seguro de que no era la primera vez que hacía esta nota mental "Chris es del tipo de personas que contesta lo que le preguntan de forma general, no de forma personal".

— El Imp — sí, muchos de los conocidos de Bog lo llamaban así — Le dio a Staiernich café con cucarachas y dulces con grillos — por supuesto que se sobre entendía la conmoción, los gritos, las carreras a lo loco por todo el piso cuando las mujeres del mismo, que eran casi todo el personal, vieron a los insectos y comenzaron a correr, los guardias bajaron y un par de ellos le tenían terror a las cucarachas, fue muy divertido ver a dos mastodontes gritando como nenitas y corriendo por todos lados.

— ¿Y porque hizo eso? — Bog sintió el maldito dolor de cabeza acercándose, no sabía que sería peor, si la bruja esa quejándose, su padre gritando porque no podían controlar al alvino o las quejas de las empleadas del piso, si pudiera elegir definitivamente se quedaría con las empeladas del piso, eso era lo menos molesto a su parecer — ¿Y qué hacia Staiernich en el piso cuatro? — Chris se encogió de hombros, él no podía tener las respuestas de los caprichos de la bruja, eso era entendible — ¿Ya controlaron la situación? — Chris lo miró por diez segundos para luego sacar de la funda de su cinto de guardias un insecticida "gigante", el cual tenía en lugar de la lámpara.

— Estoy en eso, jefe — y si no funcionaba siempre podía aplastar a los insectos con el extintor vacío, no había que cerrarse a las opciones.

— ¿Alguna vez tendremos una semana, que va, tres días, tres malditos días sin incidentes? — fue subiendo su voz hasta acabar su oración gritando, tal vez si mataba a su primo tendría sus malditos días de paz, claro que no era como que antes de que él llegara todo fuera perfecto.

— Veneno — sugirió el guitarrista con la cara muy seria, otro pensaría que hablaba en serio, aunque pensándolo bien, Bog sabía que no estaba bromeando el todo.

— Suena como una buena idea — demonios, él también bajaría al piso cuatro, entre más pronto se resolviera ese problema más pronto podría ir a golpear a Kerwen, o a felicitarlo lo cierto que no se decidía, por esa estúpida broma.

El piso cuatro era un bonito infierno entre damas gritando y guardias corriendo por todos lados, no era una cucaracha, eran un centenar, además de miles de grillos enanos ¿De dónde habían salido tantos insectos?

El escándalo del piso cuatro no tardó en llegar a oídos de los demás, pero cuando eso pasó la plaga había sido prácticamente controlada, gracias a cerca de treinta insecticidas y "valientes" voluntarios que combatieron el "mal". Griselda lo platicaría a sus nietos como algo muy gracioso ocurrido un día en la oficina, pero a los que estuvieron presentes no les hizo nada de gracia.

El sábado llegó con clima nublado, un poco raro para la época del año pero muy bienvenido ya que los últimos días el sol había estado intenso. Stuff y Thang estaba apurados, habían salido desde las siete de la mañana para irse al teatro, pero habían olvidado los materiales por los nervios y habían tenido que volver por ellos.

El teatro estaba lleno de gente, todos los actores estaban ayudando para poner todo en su lugar, cambiar los escenarios del lugar para cambiarlos con facilidad en los momentos clave e incluso cuatro de ellos estaban en un rincón, dándole los últimos toques a sus vestimentas, no porque fuera una obra de aficionados significaba que iba a ser de baja calidad, todos trabajaban para hacer lo mejor que podían.

A las siete con cuarenta y tres minutos llegó un joven albino a las puertas del pequeño teatro, mostrando una gran sonrisa y una foto de Stuff y Thang, ellos dos se miraron horrorizados al saber que un visitante había pasado preguntando por ellos, pero ese pequeño "descarado" había llevado unas tarjetas que indicaban específicamente que solo había ido a ayudar y que lo único que quería era que dejaran a Marianne sentarse adelante, para que ella no tuviera que adivinar lo que pasaba desde el fondo del lugar. El director de la obra, un tipo enorme y agradable, de barba blanca y con cierto aire de "Santa Claus", se rio mucho al saber que todo ese lío era por una chica, por supuesto que iba a dejar que la jovencita se sentara adelante, al lado del alvino, quien negó con la cabeza y sacó un par más de fotografías que no le mostró a Stuff o a Thang.

— Ja ja — se rio el director — Ya entiendo, mi amigo, eres un pequeño cupido — comentó mientras le guiñaba un ojo — Eres todo un romántico ¿Verdad? — el joven alvino sonrió lo más tierno que pudo, que por poco creíble que fuera en verdad era capaz de verse tan tierno como un cachorrito — Muy bien, le daremos a tu amiguita y a su novio unos buenos lugares, para que disfruten la función — él siguió su camino, coordinando el resto de las cosas, aún tenía que esperar a sus compañeros fundadores del teatro, además de que debía evitar que el chico "nuevo", un joven de apenas dieciocho años, se metiera con uno de sus otros amigos del alma, el chico no era malo, solo que vivir solo tanto tiempo y vagar por las calles hacen a cualquiera una persona difícil, pero el director sabía que Jack era de buen corazón en el fondo, quizás muy, muy, en el fondo.

— No sabía que la señorita Marianne tenía novio — Thang comentó, bastante confundido — ¿Crees que venga con él? — tenía el vago presentimiento de que eso no iba a terminar bien, pero Thang era tas despistado que a los pocos segundos se olvidaba de ese tipo de cosas.

— Tampoco sabía — Stuff se quedó mirando al Director Norte, sabía que debía de detenerlo, pero no estaba segura de si hacerlo o no — Ella no actúa como si tuviera uno — de hecho ella creía que a Marianne posiblemente le gustaba Bog, así como creía que a Bog posiblemente le gustaba Marianne, que ella tuviera novio era un dolor de cabeza para alguien más tarde, Bog era malo manejando sus emociones, en especial las negativas.

— ¿Crees que deberíamos decirle? — preguntó en un susurro, refiriéndose a su jefe por su puesto.

— No lo sé, tal vez deberíamos hacerlo, cuando este muy tranquilo o muy ocupado — Stuff miró a Thang con preocupación ¿A cuál de los dos mataría su jefe primero en su rabieta? No quería averiguarlo jamás.

— Pero eso no lo pondrá muy feliz — Thang se encogió lo más que pudo, imaginando el momento con temor.

— Déjamelo a mí, pero esperaremos a que termine su caso nuevo, tal vez podamos aprovechar el tiempo para decirle cuando haya ganado y no se enoje mucho — ahora ella estaba más preocupada, si hasta Thang se había dado cuenta de que a Bog le gustaba Marianne significaba que su jefe no estaba haciendo nada para ocultar lo que sentía… Los días oscuros estaban por volver a ellos, como cuando esa chica, la de la escuela, lo había rechazado.

Dawn se levantó temprano y corrió a alistarse, preparó una muy buena excusa para su madre y salió de su casa antes de las nueve de la mañana, después de todo aún tenía unas pequeñas cosas que arreglar y reunirse con Caramelo y Griselda era una de ellas, su mamá no lo entendería, no le gustaba mentirle, pero tendría que hacerlo. Bog y Marianne no tendrían ni idea de que fue "lo que los golpeó".

Marianne se levantó temprano, tomó ese pantalón color uva con costuras doradas y ese blusón color crema de cuello camisero sin mangas, no iba a ir desarreglada para ver a sus amigos ¿Cierto? Un poco de polvo para la cara, la sombra de ojos más oscura que tenía y sus labios del mismo color de siempre, ciruela mortal, la verdad había comprado ese maquillaje en un especial de Halloween que había visto un día paseando por ahí.

Tomó lo que creyó iba a necesitar, su celular y por supuesto una cámara fotográfica, solo en caso de que pasara algo memorable que ameritara tomar una prueba para la posteridad…

Llegó al teatro justo a tiempo, no podía creer que Stuff y Thang le hubiesen reservado un lugar, tomó asiento apenas llegó y miró el escenario, era sencillo pero se notaba que se habían esforzado porque todo estuviera en su lugar.

Habían muchos lugares vacíos, pero después de unos minutos ella se dio cuenta que eran de personas que no habían llegado aún, sim embargo había casi un cuarto de las sillas sin ocupar. Ella estaba revisando su celular cuando sintió que alguien se puso en el asiento contiguo al suyo, ella estaba en la última silla de la fila central, justo en la tercera línea, miró a su derecha y lo primero que vio fue el color gris verdoso de un traje caro de diseñador, su corazón golpeó con fuerza sus costillas, más tarde se diría a sí misma que eso jamás pasó, su corazón nunca se aceleraría por un chico nunca más.

— ¿Tú, aquí? — ella dijo casi en un chillido, en su defensa no estaba esperando verlo fuera del escenario, estaba casi segura de que él era uno de los actores o alguien que andaba por ahí, dirigiendo y criticando, eso de ser un jefe negrero se le daba bien después de todo y no, no lo estaba halagando para nada.

— ¿Qué? — él se giró rápidamente hacia su dirección, ni siquiera le había estado prestando atención a las personas que estaban a sus costados, él solo había ido porque sus amigos estaban en la obra, aparte de eso el teatro no era de su interés — ¿Qué se supone que eso significa? — no quería ser hostil, pero ella había comenzado, eso fue lo que se dijo a sí mismo, ella se veía igual que en la oficina pero también diferente. Ah, qué bueno que su madre no estaba ahí para verlos, nunca le daría un descanso de llegarse a enterar que estaba sentado junto a ella.

— Nada, yo no… — ella dijo sin estar muy segura de qué es lo que quería decir — Pensé que estarías en el escenario… Actuando… — eso último salió en un susurro, pero él pudo escucharla perfectamente.

— ¿Qué? — eso había sido muy confuso, desde muy temprano su día había estado bizarro y no estaba mejorando — ¿Tú creíste que actuaba en la obra? — Oh sí, el "tú", no estaban en la oficina de su padre por lo que podía dejar las formalidades a un lado.

— Bueno Stuff y Thang dijeron… — ella se dio cuenta en ese momento de que ellos nunca dijeron nada de que su jefe actuara con ellos — Bueno, eso no importa… — ella levantó la nariz y se enderezó en su asiento, ya había hecho un número de sí misma en esos pocos momentos, no tenía por qué seguir haciendo el ridículo.

— ¿Ah? — bueno, quien haya dicho que a las mujeres no había hombre que las pudiera entender tenía mucha razón, como fuera él también se enderezó en su asiento — No sabía que te habían invitado a la obra — eso solo fue un intento torpe por mantener una conversación y él lo sabía, pero el silencio incómodo era mucho peor que una mala plática.

— Ah bueno, sí, me invitaron ayer — ella contestó con una suave sonrisa, ese par le acababan cayendo muy bien después de todo — ¿Siempre vas vestido así, a todos lados? — ella no pudo evitar mirarlo de arriba abajo, el traje gris musgo era bastante elegante para un sábado tan temprano, la camisa era de color blanco y la corbata del día parecía ser de color hueso, no podía creer que él de verdad estuviera llevando eso puesto.

— ¿Qué? — la pregunta tarde unos cinco segundos en llegar a cerebro — Por supuesto que sí — dijo con la arrogancia marcando su sonrisa, pero fue una muestra bastante sutil — El estilo es algo muy importante ¿Qué clase abogado crees que soy? — ninguno de los dos parecía notar que había personas a su alrededor que estaban muy al pendiente de todo lo que decían.

— ¿Qué? — ahora fue el momento de ella para desconcertarse, a su ver eso sí que no tenía ningún sentido — ¿Y eso qué? ¿Desde cuándo saber de leyes tiene algo que ver con la moda? Pensé que dijiste que eras abogado no asesor de tendencias — ella se rio porque en algún nivel súper freak eso tenía un sentido pero del que lo hizo sonar, pero, mejor no le decía eso, jamás.

— Para que lo sepa, señorita Fairwoods — dijo con ese tono condescendiente que le chocaba a su madre y que pronto Marianne también aprendería a notar — Yo habría pensado que usted entendía que hay de abogados a Abogados, uno de mi categoría no podría darse a respetar usando algo menos que un buen traje de diseñador —

— Ahora, eso sí que fue superficial — ella lo apuntó con su índice derecho con toda la intención de ser grosera, no había nada peor que una persona superficial — Yo recuerdo a un estudiante de la preparatoria que iba a clases con el pantalón gastado, roto y con una vieja chamara de cuero negra ¿Qué diría él si se viese ahora vestido ahora de esta manera? —

— No estaba roto, se trataba del estilo — él se defendió restándole importancia, no tenía la menor idea de que ella se acordaba de esa terrible faceta de su juventud — Y créeme, no fue fácil hacerles esos cortes sin que mis padres lo notaran antes de poder usarlos — y luego Griselda los costuraba, luego él cortaba las costuras y el efecto era genial hasta que su madre los volvía a costurar y el círculo vicioso terminó cuando su madre tiró todos sus pantalones y los remplazó por los de vestir…

— No… ¿En serio? — era difícil imaginárselo cortando sus propias ropas, no, imposible — De cualquier manera no creí que las apariencias te importaran tanto — suponía que era una de esas cosas que habían cambiado en él, le gustaba más cómo era en el pasado… Un momento Marianne… acabas de reconocer que te gustaba más antes que ahora… No vayas ahí, detente ahora mismo… Se lo dijo a sí misma por eternos segundos, él no le gustaba, no podía gustarle — ¿Acaso te daría un colapso si te digo que esta ropa la compré en un bazar a mitad de precio? — lo cual era cierto, actualmente era pobre y tenía que aprender a vivir con lo que tenía de la mejor manera posible, claro que la ropa era nueva, solo que de temporadas pasadas, por eso había salido tan barata.

— ¿En serio? — él elevó una ceja al mirarla mejor — No lo habría notado si no me dices — porque realmente no se fijaba en esas cosas — A la Reina de la primavera seguro le daría un ataque de pánico si supiera que su yo presente no lleva ropa de las exclusiva tienda del pasaje de la moda ¿No crees? — se miraron unos segundos en silencio, era increíble como el tiempo había cambiado a esos dos estudiantes, una década después eran algo que no pensaron llegar a ser en su momento, de hecho quizás eran todo lo contrario de lo que se imaginaron.

— Bueno, algunas cosas pasan para mejorar — ella susurró, no estaba segura de a dónde su plática los estaba llevando, pero ese sentimiento era extraño y no le gustaba como se sentía hablando de la persona que fue y la que era ahora, solo una sombra, sin forma. Odiaba sentirse así, quería gritarle, quería abrazarlo, quería golpearlo y todo lo que podía hacer era evitar su mirada, malditos sentimientos estúpidos, estúpido Bog y maldito sea Roland, porque todas las cosas malas siempre iban a ser culpa de ese estúpido rubio, siempre…

— Si, puede ser… — a él tampoco le gustaba ese sentimiento, miró al lado contrario en el que ella estaba y se acordó que él detestaba vestir así, siempre había sido informal, más salvaje y un jugador de oportunidades, no esperaba a que las cosas salieran bien, él creaba sus propios caminos y ahora… ¿Qué era ahora? Era un buen abogado, eso sin duda pero… ¿Era suficiente? Detestaba sentirse así, confundido y aturdido, en especial ella lo confundía bastante, tenía esa mezcla de emociones que no sabía cómo manejar, no se había sentido así desde Dulce… Ay no, no, todo menos eso… No como con Dulce…

Las luces se apagaron y el escenario se iluminó, eso los sacó de sus pensamientos, la obra estaba dando comienzo.

Dawn llegó justo a tiempo, junto con caramelo y Griselda, las tres se sentaron varias filas atrás de ellos, encogiéndose lo más que podían para evitar que las miraran, la joven rubia incluso llevaba unos lentes oscuros puestos, para completar atuendo de espía. Kerwen las miró con una risilla, él estaba junto a ellas muerto de la risa, en silencio, de lo ridículas que lucían las tres, ocultándose para no ser vistas, destacando como tres locas entre la multitud del lugar, pero bueno, cada quien podía actuar como mejor le pareciera.

— Al fin, que bueno que les tocó asientos contiguos — Dawn susurró para las otras dos, sin quitar los ojos en su hermana y su futuro cuñado.

— Pensé que iba a esperar para siempre — Griselda se quejó, sonriendo al ver que ese par estaba comenzando a hablar — Pero al fin el cielo oyó mis plegarias —

— Te dije que era solo cuestión de tiempo, pero no te culpo, mi sobrino es socialmente torpe, hubo veces en las que creí que nunca sería capaz de conocer a una chica por sí mismo, pero ya vez, puedo equivocarme de vez en cuando — Caramelo comentó sin importarle quien pudiera estarla escuchando.

— ¿En verdad es torpe? — Dawn miró a caramelo, a ella no le parecía así, el Bog de sus recuerdos siempre fue un tipo "Duro y Cool".

— ¿Qué si es torpe? Deberías verlo en las fiestas de navidad — Caramelo le contestó, sin quitar los ojos de la pareja, lo que daría por poder oír de lo que estaban hablando — Siempre que habían chicas lindas a su alrededor perdía la capacidad de hablar, chocaba con las personas y salía prácticamente huyendo de las fiestas y eso cuando le iba bien —

— Wow, él no parece de ese tipo — la rubia miró a Griselda, esperando a saber que pedazo de información le regalaría ella.

— Sí, lo sé, mi hijo es un desastre, pero algunas veces lograba que bailara con alguna de esas lindas jovencitas — en ese momento la risilla de Kerwen las interrumpió, él hizo ademanes graciosos con sus manos y caretos raros — Sí, también pasaba eso…. —

— ¿Qué? ¿Qué pasaba? — la rubia preguntó muy intrigada, aun no entendía al alvino del todo.

— Bueno, Bogel se ponía nervioso y acaba pisando a las chicas, o pateándolas y después ellas simplemente se iban. Algunas veces creí que él lo hacía apropósito, pero, solo es su torpeza natural —

— No, la verdad yo creo que lo hacía apropósito ¿Cómo crees que él iba a hacer eso solo por nervios? — Caramelo entrecerró los ojos, era muy evidente que la plática actual de esos dos se estaba poniendo tensa, una vez más quería poder saber de qué estarían hablando.

— Pero Boggy siempre fue un buen bailarín ¿No? — ella parpadeó un par de veces, tratando de recordar cuando fue que lo vio bailar, estaba segura de que lo había visto bailar alguna vez, quizás en la fiesta de graduación de la preparatoria — Él estaba ahí cuando Marianne se graduó, él estaba bailando con alguien más ¿No? — pero sus recuerdos eran un poco borrosos, ella estaba más preocupada de bailar por sí misma que viendo quien estaba ahí.

— No lo creo, él se graduó dos años antes que ella ¿No es así? — comentó Caramelo.

— No, puede ser que esta jovencita tenga razón, Bogel repitió un año para quedarse junto con Stuff y Thang, estoy segura de que fue ese año, pero él no asistió a la fiesta de graduación por mucho tiempo, incluso dudo que los hayas visto ahí — las tres mujeres se miraron entre sí, eso no cuadraba por ningún lado, no había manera de que Dawn lo hubiese visto bailar en la escuela.

En ese momento las luces se apagaron y la obra dio inicio, era una pena porque ellas hubieran querido seguir desentrañando ese misterio, pero aún tenían tiempo, quizás incluso podrían planear algo para hacer terminando la función. Kerwen estaba sonriendo de oreja a oreja, tenía una idea peligrosa, una idea magnánima, una idea tamaño familiar y nadie podría detenerlo…

Los actores salieron a escena, iban vestidos a la usanza medieval y los caballos eran armados para simularlos, todo era un gran alboroto en el escenario, todos parecían estar confundidos, alguien había sacado la espada de la piedra y según decía, ese sería el nuevo rey de toda Inglaterra.

— Esperen, esperen — el nuevo rey, un joven delgado y rubio detuvo a la multitud — Antes que nada necesito un minuto, tengo que tomarme una selfie para mi face — el público no pudo evitar reírse al oír semejante declaración — ¿Alguien tiene un Stick? — una vara rosada llegó a sus manos, el chico se puso junto a la espada y juntos a él se acomodaron Merlín y dos caballeros más, levantando sus pulgares — Listo, ahora así, continúen — la multitud lo levantó y todos salieron del escenario, pero la fondo de este hubo una proyección, del muro de "El más suertudo del mundo", en donde salía la foto, con la leyenda ¡Voy a ser un Rey! y abajo salieron varios comentarios.

— "La vecina Metiche" ¿Cómo que rey? Espérate a que le diga a tu tía que andas de vago con ese viejo pordiosero.

— "El chico más suertudo del mundo" No es un mendigo, es mi maestro, no sea metiche doña Cachi, yo no le digo a nadie cuando se roba los calzones de la otra vecina.

— "El escudero" Oye Arthur ¿Podrías prestarme la cera para zapatos? Tengo que pulir la armadura de mi hermano o no voy a poder ir a rolar mañana con ustedes al barrio. ¿Otra vez te metiste al carnaval, verdad?

— "El chico más suertudo del mundo" No seas wey, Tim, no dije rey feo, ya soy el Rey ¿Qué no estás viendo que es la espada de la piedra de la Iglesia? —

— "El escudero" No mames wey ¿Es neta? Y luego tu tía decía que estar vagando en las justas no te traería nada bueno —

El público no paraba de reírse al ir viendo todo lo que iban subiendo los actores en el muro del nuevo Rey. Pasaron varias escenas en las que se mostraba la combinación de lo que sería la época medieval con la tecnología actual, era algo hilarante. Llegó un pequeño receso y la gran mayoría aprovechó para pasar al tocador o ir por alguna botana o algo para tomar.

Marianne se estaba riendo tanto que no podía detenerse, le tomó cerca de seis respiraciones profundas para poder recuperar un poco de oxígeno. Bog estaba casi en el mismo estado, tenía mucho tiempo sin reírse tanto que una pequeña voz en su cabeza le dijo que no debería estar haciendo escándalo, pero como sonaba igual que cuando su padre le llamaba la atención prefirió ignorarla.

— No puedo más — la castaña comentó sin aliento — Es lo mejor que he visto en años — ella miró el escenario por unos segundos — ¿De verdad son novatos? —

— Es la primera obra en la que Thang y Stuff están, no tengo idea de cuánto tiempo tiene el club — él se había cruzado de brazos para tratar de parar las sacudidas que la risa le causaba, por fortuna estaba casi en completo control de sus convulsiones de risa.

— No puedo creer que Thang se tropezara con la capa del Rey y le vaciara el vino encima ¿Así era el guion? —

— Estoy seguro que no — eso había sido jugoso, podía molestar a sus amigos todo el resto del años con eso, incluso notó que a Stuff se le olvidó su línea cuando salió a anunciar que estaban llegando al lugar en dónde se guardaba el Santo Grial, sin embargo los demás actores habían actuado como si nada siguiendo con la obra como si hubiese sido planeada así desde el principio, al menos la mitad sí había estudiado para hacer teatro, eso era seguro.

— ¿Quieres ir a buscar algo para tomar? — ella sugirió de pronto, sentía la necesidad de tomar al menos un litro de lo que sea, había perdido mucho con tantas lágrimas de risa que había derramado.

— Sí, suena bien — para ese momento ninguno de los dos se acordaba de todos los problemas que habían pensado que tenían una hora atrás.

Las tres mujeres que los estaban acechando giraron sus rostros y "disimuladamente" pretendieron estar haciendo algo, como mandar mensajes o mirar sus celulares, para evitar que las reconocieran. Para su fortuna la pareja pasó de largo sin darles un segundo vistazo.

— Eso estuvo cerca — Caramelo se dejó caer en su asiento y pasó su mano sobre su frente en señal de triunfo — Ahora tenemos que seguirlos — ella y Griselda estaban por ponerse de pie cuando la joven rubio los detuvo.

— No, no, no, esperen, si vamos las tres seguro se darán cuenta — ella puso un gesto triste, no había sido su idea ciertamente — Kerwen está justo ahí, observándolos — dio una pequeña sonrisa y les mostró su celular, el joven alvino estaba tomando fotos con discreción y pasándole cada pequeño detalle de lo que estaba mirando — Él hará un buen trabajo, se los aseguro —

— Está bien, pero más le vale a ese pequeño niño que no tire todo por tierra — Griselda dijo, estando más o menos de acuerdo, ella temía que el Imp tuviera el impulso de jugarles una broma y no pudiera contenerse.

— Nuestro sobrinito seguramente lo logrará — o si no ella lo torturaría lentamente, pero eso no lo dijo en voz alta — ¿Qué está diciendo? —

— Puso… "Están tomando un jugo en el puesto azul, parece que están hablando de la obra porque no dejan de reírse" y anexó una foto — en la foto se veía a los dos tomando sus jugos mientras ella lo miraba a él, los dos estaban sonriendo, parecía una escena casual de alguna película romántica — Que tiernos se ven juntos ¿No creen? — las dos mujeres mayores solo asintieron, tratando de leer lo que el alvino estaba poniendo a continuación — Puso "Compraron más jugos, parece que están por jugar a algo…" ¿Jugar? — Dawn miró a las otras dos mujeres, completamente confundida — No lo creo, ellos no podrían… —

— Tenemos que ir a verlo nosotras mismas — Griselda dijo y antes de que alguien pudiera detenerla se fue directo al exterior, no podía creer lo estúpido que su hijo podía llegar a ser, se suponía que ésta chica era la elegida ¿Por qué lo echaba a perder? ¿Por qué?

Caramelo y Dawn la siguieron sin perder el tiempo, ellas igual tenían curiosidad por lo que estaba pasando.

Cada uno de ellos tenía tres latas de refresco, no jugo como había pensado Kerwen, latas pequeñas realmente, caminaron rápidamente hacia uno de los botes de basura más alejados, para evitar que la gente se les cruzara, tomaron el contenido rápidamente, teniendo así tres latas vacías cada uno en unos pocos minutos, iban a lanzar alternadamente para ver quién de los dos atinaba sus tres tiros.

— Bueno y quien lanzará primero — ella preguntó entusiasmada, a ninguno de sus conocidos le gustaba competir por ese tipo de cosas, suponía que debía de ser porque todas las personas que ella conocía eran personas estiradas que consideraban tener la manicura perfecta como algo indispensable y el deporte pro excelencia era ir de compras o gastar dinero.

— Las damas van primero, por supuesto — Bog respondió sin pensarlo, a pesar de todo él se consideraba un caballero, el noventa por ciento del tiempo al menos.

— Oh, que considerado señor King Forest, entonces tiraré primero — claro que los obviaron el hecho de que ninguna dama jugaría a lanzar una lata a un bote de basura y un caballero no la alentaría jamás desde luego — Aquí voy — se puso detrás de una marca que había en el piso, no sabía de qué era pero les serviría de tope. Su lata hizo un ligero arco y calló dentro del bote, un tiro limpio y perfecto, todos esos años de estar lanzando cosas a los botes de basura habían dado frutos al fin — ¿Qué te parece? Un tiro perfecto, pero no te desanimes, ese helado que apostamos no es tan barato que dañe tu estilo —

— Creo que es un poco pronto para cantar victoria, señorita Fairwoods — él aplastó la lata ligeramente, estiró su brazo y realizó un tiro casi derecho, justo en el bote, claro que Marianne no sabía que él había jugado beaseball durante su infancia y algunas veces en la secundaria, lo dejó después de eso, pero lanzar esa pelota hacia cualquier blanco era des estresante cuando quería matar a alguien — Creo que vamos uno a uno y es su turno de nuevo — ella sonrió de lado y lo miró directo a los ojos cuando le contesto.

— Gana el que tenga tres de tres — ella lanzó su segundo proyectil, fue un tiro tan perfecto como el anterior — Dos a uno, su turno de nuevo — ninguno había notado lo mucho que se estaban divirtiendo en compañía del otro y por supuesto que los espías que tenían mirando no iban a decirles nada para no romper su momento.

— Tres de tres, estoy de acuerdo — esta vez el lanzó la lata, logrando una curva ligera, él reconocía que ella debía ser muy buena para haber tirado dos latas y atinarle al bote, las latas vacías carecían de peso por lo que lanzarlas a más de tres metros de distancia requería más que solo suerte, ella tenía la fuerza suficiente y la práctica sin duda alguna — Dos a dos y reconozco que tiene un buen brazo, señorita Fairwoods, no sabía que había jugado básquetbol ¿Fue durante la secundaria? — no sabía por qué, simplemente sentía que se estaba divirtiendo como en mucho tiempo no lo hacía, ella era una persona agradable, divertida, quizás era la forma en la que veía las cosas, otra chica nunca lo hubiera retado a lanzar latas al bote de basura, estaba seguro.

— No, estuve en un club privado, pero lo dejé porque arruinaba la manicura de mis uñas — se rompió una uña recibiendo un pase, un dolor mortal que la incapacito por dos días —

— ¿En serio? — él sabía que debía de ser verdad, pero creerlo de ella era un poco difícil ahora.

— Sí, mis padres me sacaron por considerarlo un deporte extremadamente peligroso y no me gustaba tanto, la verdad, pero después de eso lanzaba todo lo que podía a todo lo que pareciera un aro de anotación, unos días de práctica y no tuve que levantarme casi nunca para tirar la basura al bote, la cara de mis maestros no tenía precio — ella se rio al acordarse, había sido algo tan divertido.

— Eso sí puedo creerlo — el susurró para sí mismo, ella era una chica rebelde a su manera, tenía estilo y eso le gustaba, era extraño, podía aceptar que ella le gustaba en algún nivel sin sentirse incómodo con ello en ese momento, era una sensación nueva que no lo perturbaba, pero pensaría en ellos después.

— Pues no lo dudes, porque me mandaron a detención un par de veces, pero nunca fue nada serio — su tercer tiro entró perfecto — Tres de tres y tres a dos, creo que voy ganando — su sonrisa era más brillante que antes.

— Aún falta mi tercer tiro, señorita Fairwoods — justo como los anteriores, entró sin problema al bote, sonrió con autosuficiencia, quizás no le había ganado pero tampoco había perdido, era extraño, no estaba enojado por no ganar — Creo que estamos en un empate — a decir verdad estaba emocionado con esa perspectiva.

— ¿Empate? Eso no está bien, tenemos que hacer algo para arreglarlo — ella miró a su alrededor, pero nada parecía venir a us mente en ese momento y casi por casualidad miró la hora en su reloj de pulsara — Pero la obra está por comenzar otra vez ¿Qué te parece si hacemos el desempate cuando termine? — esperaba que algo bueno se le ocurriera para entonces.

— Por mi está bien, tendrá unos minutos más para no pensar en su derrota, señorita — él estaba seguro de que eso que sentía no era nerviosismo, claro que no, seguro era adrenalina, ganarle no era importante en ese momento, competir con una chica que podía estar a la par con él era aún más gratificante, que su corazón estuviera golpeando sus costillas con fuerza era solo el efecto de la adrenalina, solo eso…

A unos pocos metros los cuatro espías los miraban sin poder creerlo, ese par parecía estarse divirtiendo con solo estar ahí, lanzando latas, era la cosa más tonta que los cuatro habían visto, la menos romántica y por su puesto la más infantil ¿Qué se creían ese par? ¿Qué tenían ocho años o algo así?

— Supongo que no podía esperar mucho — Dawn susurró con tristeza, se preguntaba qué clase de citas había tenido su hermana con sus novios anteriores, quizás tendría que hacerle un par de sugerencias, por si acaso.

— Siempre le he dicho que debe llevar a sus citas al cine, o al teatro o a dónde sea, invitarlas a un bonito y romántico lugar a comer o ir a un romántico café a tomar un postre, nunca le dije que aventar latas era parte de una cita — Griselda se quejó amargamente — Todo lo que quiero es la felicidad de mi pequeño muchacho con una buena mujer — sí, la ironía se reflejaba en las miradas de Dawn, Caramelo y Kerwen, Bog no era un "pequeño muchacho" ni en el más bizarro de los sentidos — debí haberle dicho que estudiara para ser Sacerdote ¡Seguro que con eso se hubiese casado desde hace años solo para llevarme la contraria! — ella agitó su puño, levantando la voz y mirando al cielo, en toda su modalidad de madre enojada.

— Griselda si alzas tanto la voz nos van a descubrir — Dawn susurró miró cautelosamente en la dirección en la que la pareja se encontraba, al parecer ninguno se había dado cuenta aún.

— Que desgracia — dijo Caramelo — Nunca serás abuela, no tendrás nuera ni nietos, el destino de mi sobrino Bog es convertirse en un amargado adinerado con complejo de Scrooge y cada navidad tratará de impedir que todos sean felices, como un Grinch y en primavera planificará la destrucción de los parques para que los enamorados no puedan dar sus paseos durante los atardeceres… — su tono trágico le agregó más dramatismo del esperado, ella parecía en verdad abatida.

— Tal vez eso es ir demasiado lejos ¿No creen? — Dawn no sabía qué hacer, esas dos mujeres estaban pintando un trágico futuro para Boggy y era en verdad exagerado, no había conocido a personas tan… Bueno, no estaba segura de como nombrarlo, tendría que preguntarle a Sunny más tarde si conocía alguna palabra nombrar a ese tipo de personas.

— No, todo está perdido, no hay manera de que mi hijo pueda tener una cita decente, menos podría conquistar el corazón de una chica tan linda y dulce como tu hermana —

— Ammm…. Bueno, en realidad Marianne no es linda y dulce, ella es más como un pirata negrero irritado o quizás un trailero con agallas — aunque con mejor vocabulario sin duda, pero tampoco sabía cómo hacerles entender a esas dos mujeres que su hermana no era precisamente el ejemplo de una "señorita de sala" como la propia Marianne lo decía.

— ¿Agallas? ¿Ella respira bajo el agua? — Caramelo preguntó de repente, interrumpiendo el momento dramático.

— No, lo que quice decir es que… — en ese momento Kerwen las empujó a las tres a toda prisa — Ay, ¿Por qué? ¿Qué sucede? —en ese momento el pequeño alvino le tapó la boca y señaló hacia la pareja, ellos se iban acercando porque estaban volviendo al teatro.

— La obra está a por comenzar de nuevo — Griselda susurró. Los cuatro estaban agachados detrás de un puesto de palomitas, mientras algunas personas los miraban raro, pero no les importó, lo único que contaba era que Bog y Marianne no los vieran.

— Entrares de vuelta hasta que ellos hayan entrado — Caramelo indicó, sin perder detalle de su sobrino y la chica castaña, ellos parecían bastante más relajados que al principio y estaban sonriendo alegremente — Quizás no todo esté perdido — cantó mientras miraba a Griselda — creo que esa chica es del mismo tipo de "no encajar" que mi sobrino, se van a llevar muy bien de ser cierto —

— Bueno, Marianne siempre ha sido "única", no va con las normas ni sigue las reglas realmente — era capaz de comportarse como una señorita de sociedad, pero en el fondo sabía que su hermana odiaba esa imagen de sí misma, en especial después de Roland.

— Oh, eso es perfecto — Griselda juntó sus manos, entrelazando sus dedos — Al fin , la chica perfecta para mi hijo de verdad existe — tendría que comprar unas miles de veladoras para poner en la iglesia, contribuir más a las caridades o quien sabe, algo, un milagro es lo que había pasado.

— Bueno, es momento de seguirlos y preparar nuestro plan de ataque — como era habitual en ella dejó la tristeza de lado de inmediato, quizás ese era su mejor punto a favor, veía el mundo de la mejor forma y todo en tonos rosa.

— ¿Plan te ataque? — Caramelo le preguntó, mientras parpadeaba un par de veces, posiblemente Kerwen había tomado ese hábito de ella.

— Sí, estuve preguntando y resulta que después de la función habrá un pequeño festival, habrá concursos con manzanas, venta de tartas y hasta un pequeño grupo tocará canciones para quienes quieran bailar ¿No suena fantástico? —

— Sí, eso es genial pero — Caramelo no quería desanimarla sin embargo la nica tenía que saber, es decir, ella conocía a Bogel ¿No? Su sobrino no era un hombre que apreciara las fiestas ni las ferias.

— Dudo mucho que mi hijo quiera quedarse después de la obra, pequeña, él es un poco… Amargado, la verdad, ya lo dije —

— Por eso haremos un plan de ataque — la joven rubia no perdió su sonrisa ni el entusiasmo — De nosotros depende que esta salida se convierta en una verdadera cita y no vamos a fallar — ella sacó su celular y miró a las damas mayores — Quizás tenga que hacer un par de llamadas, pero hay que lograr que ellos dos se queden aquí y tengan mucha diversión juntos, ninguno de los dos sabrá que les dio por la espalda — sonrió aún más radiante mientras — ¿Sunny? No te desperté ¿Verdad? — ella se rio a lo que fuera que su amigo le hubiese dicho — Sí lo sé, ¿Tienes libre el día de hoy? Necesito un pequeño favor, es sobre la cita de Marianne y Boggy — un chillido se dejó escuchar, pero lo que dijo fue inentendible para los demás — No, aún no, pero por eso debemos hacer que suceda ¿Crees que pueda ayudarnos? — unos segundos de silencio — ¿De verdad? ¡Tú eres el mejor, Sunny! Te mandaré la dirección en un momento — ella colgó y miró a los otros tres — Bueno, la ayuda está en camino ¿Qué dicen? ¿Lo intentamos? —

— Bueno, ya estamos aquí ¿Cierto? — Caramelo sacó su celular, ella también haría un par de llamadas — Estoy segura que un poco de ayuda extra no nos vendrá mal — les guiñó un ojo y procedió a marcar.

— Bueno, todo sea por la felicidad de esos dos, aunque yo no tengo a nadie a quien llamar, de todas formas le avisaré a Bogart que llego tarde —más bien iba a torturar a su esposo dejándolo en suspenso con la poca información que le daría, así quizás él se presentará en ese pequeño lugar.

— Todo va muy bien ¿No crees? — ella miró a Kerwen quine la miró con una sonrisa de lado.

— No, pero vamos a ver que tan bien sale este plan y si falla siempre tengo un plan B para todo — él habló en voz baja y mostró su mejor sonrisa de tiburón, tenía la sensación de que ese sábado sería recordado como uno de esos eventos épicos en dónde todo salé al revés de lo que esperas, pero no se lo diría a la joven rubia, era mejor dejar que ella sola se diera cuenta, sería más divertido. Pero haría todo lo posible para juntar a esos dos testarudos, después de todo el director Norte tenía razón, en el fondo él era un romántico.


Los paquetes están completos, se mandarán a china mañana*, es lo que está diciendo Thang, o lo que se supone debió decir, en realidad.

Sobre el título, no es nada especial, le puse ¾ porque se escucha divertido, bien pudo llamarse solo "La Conspiración", Este capítulo fue muy divertido de escribir, nos vemos en la siguiente.