Hola! Bueno, para aquel que haya leido el prólogo, aquí le tengo el primer capitulo de esta historia, para los que no recuenden, el prólogo terminó con Alex yendose a dormir antes de las peores vacaciones de su vida, pues aquí es donde esta historia inicia como tal, ya que lo leiste en el prologo era como un medio para conocer al protagonista, Alex, así que sin más, disfruten el capítulo. n.n

Capítulo 1: La academia de guerra:

EL ruido de algo que imaginó como agua cayendo lo despertó de pronto, al principio no le prestó atención, pero inmediatamente se dio cuento de algo no concordaba, no podía escuchar el fluido de líquidos si estaba en su habitación, pero antes de restarle importancia con la excusa de la lluvia veraniega, su sentido del tacto le informó que no estaba acostado en la suavidad de su cama, o en la dureza y frialdad de la cerámica del piso de su casa, estaba en un piso de piedra, frio, húmedo… y apestoso.

¿Apestoso? ¿Cómo podía percibir tan penetrante y horrible olor en su habitación? Se reprendió así mismo por su lentitud en procesar lo que pasaba, no estaba en su habitación, y ni siquiera sabía dónde estaba o como había llegado ahí. Se levantó de golpe abriendo sus ojos lo más posible en una expresión de asombro, la cual fue acompaña de una respiración gradualmente más agitada a causa del pánico que estaba sintiendo. Se levantó como pudo, sentía un gran dolor de cabeza y sentía como si su cuerpo fuera a desvanecerse ahí mismo, no percibió nada con su visión, por lo que obviamente estaba en un sitio oscuro, y juntando lo que podía percibir del lugar determinó que se encontraba en una alcantarilla, por lo que ya pasado el pánico y el dolor aun presente buscó una pared a la cual apoyarse y caminar en busca de una salida.

-Tranquilo Alex, esto no debe ser más de un sueño- Afirmación que rápidamente descartó al darse un gran pellizco en el brazo, lo cual no ayudó a calmar su pánico e hizo que su curiosidad de cómo llegó ahí se mezclara con un miedo latente a que lo había traído a ese lugar.

Sin saber que más hacer se dispuso a caminar, apoyado en la pared, lo único que oía aparte del fluido de agua residuales en un canal cercano eran sus pasos y su respiración que hacían en conjunto un eco profundo, lo que lo hizo estremecerse de la longitud que debería tener el pasillo en donde ubicaba.

Pasó un largo rato caminando y ya estaba que no podía avanzar más, el cansancio, el hambre y la sed se adueñaban de su cuerpo, y el olor penetrante del lugar no ayudaba para nada a tranquilizarlo, "¿Dónde está la maldita salida?" No deja de repetir en voz baja, sus ya perdió la cuenta de cuanto había caminado desde que despertó, giró por una gran cantidad de esquinas y por suerte no cayó al agua apestosa que lo volvía loco con el olor proveniente de lo que flotaba en ella. Se sentó finalmente recostado en la pared, estaba muy cansado, y respirando profundamente deseando recuperar energía sintió la enorme necesidad de tomar agua, por un segundo lo pensó, pero inmediatamente lo descartó, puede que esté cada vez más desesperado, pero se negaba rotundamente a beber de ese líquido séptico.

Pasado un rato prosiguió su travesía, girando en un par de esquinas, un ruido lo sacó de su desesperación, se giró mirando a aquel punto en la oscuridad total de dónde provenía, eran pasos, estaba seguro, pasos que eran cada vez más rápidos e iba multiplicándose, lo que fuera que se estaba acercando, estaba en grupo y no debía tener buenas intenciones. Sin pensarlo otra vez salió corriendo a todo lo que daba, sin importarle el cansancio o la sed, debía salir de ahí inmediatamente, no importa qué.

Los pasos aumentaron su ritmo, y Alex sin saber por dónde iba siguió corriendo por varios minutos, hasta que finalmente chocó con algo que lo repelió al suelo, y sobándose la cabeza se levantó para descubrir contra que había chocado, y le agradeció a los cielos al sentir que se trataba de una escalera de hierro, y sin pensarlo otra vez comenzó a subir lo más rápido que pudo, puesto a que el trote de sus perseguidores estaban muy cerca de donde se encontraba, y no iba a permitir que lo que sea que lo anduviera buscando lo atrapara para hace quien sabe qué con él.

Sentía que cada vez estaba más cerca de la superficie, ya que logró distinguir uno pequeños rayos provenientes de unos agujeros en la tapa de las alcantarillas, al verlo inmediatamente aumentó el ritmo, ya estaba muy cerca de salir de ese infierno, pero algo lo agarró por los tobillos, y Alex sin siquiera ver hacia abajo pateo a lo que sea que lo estaba jalando y con una gran velocidad producto de su desesperación abrió la tapa de la alcantarilla.

La luz al momento lo cegó, y por suerte a su perseguidor también, el cual soltó un chillido ensordecedor que Alex no desaprovecharía, ya que después saldría finalmente de la alcantarilla y la sellaría con la tapa. Luego de tal situación, el pelinegro se acostó boca arriba y respirando hondo y rápidamente esbozó una de las sonrisas más grandes de toda su vida, ciertamente se sentía muy feliz, y a pesar de seguir desconociendo como llegó ahí, el solo hecho de salir le era suficiente para aliviarse.

Ya pasada la euforia del momento, Alex se incorporó con dificultad, puede que haya salido de allí y haya descansado, pero aún tenía hambre y sed, pero lo que vio a su alrededor lo dejó aún más confundido de lo que estaba, se encontraba en un callejón formado de casas antiguas de aspecto europeo, pero que no mostraban signo de deterioro o que hayan sufrido una restauración, parecían como si se hubieran construido hace apenas unos años, pero había algo más en ellas, era como si esas edificaciones se vieran aún más majestuosas y esplendorosas que las construcciones europeas de hace siglos (incluso siendo construidas recientemente), ya restándole importancia, se decidió por caminar hacia alguna avenida, tal vez si encontraba a alguien le podría ayudar en su situación, aunque no sepa cómo.

Saliendo de dicho callejón pudo apreciar mejor la belleza irreal de la ciudad en donde estaba, la calle a la que salió parecía salida de un cuento fantástico, parecía una utopía de corte medievo-renacentista con un toque único que ninguna de las ciudades más imponentes de Europa en su tiempo podrían igualar jamás. Habiendo salido ya de su asombro, camino a través de la vereda que daba al callejón del que salió, no parecía haber ni un alma en tal sitio, lo que aumentaba su curiosidad y asombro por la belleza misteriosa que la ciudad le transmitía. Dando varios giros en las cuadras consiguientes, se encontró finalmente a lo que parecía un niño pequeño, por lo que sin pensarlo mucho se acercó a este.

-Disculpa ¿Me podrías decir donde me encuentro?- Preguntó Alex de manera tierna, la cual se borró inmediatamente al ver como el niño que se volteó a verlo no era más que un roedor antropomórfico de 1 metro de altura aproximadamente, y que para su sorpresa, le habló.

-Estás en el 10-c, No pareces ser de por aquí ¿Eres de Piltover o algo? Esas ropas que llevas son algo extrañas- Le respondió con tono dulce, que sin embargo no hizo más que asustar más a Alex, ya que ese tono había sido formado por una voz gruesa de hombre maduro.

Alex no lo pensó 2 veces y salió corriendo lo más rápido que pudo dejando al ser anonadado, no sabía que era, pero esto solo lo confundía más, se detuvo unas esquinas más allá y recapacitó, vio sus ropas por un momento, no le sorprendió que no eran sus ropas para dormir, pero hizo que creciera sus desconcierto al no saber lo que estaba pasando, su atuendo era una camisa sin mangas color azul marino con un mono de algodón del mismo color y botas de cuero de color café. Luego de pensarlo un momento, se sintió un tanto arrepentido por su actitud, puede que esa cosa sea lo más raro que haya visto en su vida, pero parecía que solo quería ayudarlo, así que se encaminó hacia el nuevamente y una vez que llegó a su ubicación anterior, se disculpó por su comportamiento y le contó todo lo que había vivido ese día.

¿Así que apareciste de la nada en el alcantarillado, eh? Vaya que tienes suerte de vivir, hay muchos que no vuelven por los peligros que hay allá abajo- Dijo risueño el pequeño peludo- Pero bueno, ya que sigues desorientado, déjame ayudarte, soy Goul, y soy un invocador de nivel 5 aprobado por el estado de Bandle, y por si no lo sabes, soy de la raza Yordle- Dijo muy animado.

Un gusto Goul, me llamo Alex, ¿Y qué es eso de invocador?- Preguntó Alex muy curioso.

¡¿No sabes nada de la Liga?! Debiste vivir bajo una roca desde que naciste humano, pero escuchando tu relato me imagino que debes estar muy perdido, así que con gusto te enseñaré el lugar- Dijo con simpatía Goul, a pesar de la confusión aún vigente en Alex, pensó que podría confiar en ese Yordle.

Goul Invito a Alex a seguirlo a través de la ciudad, le comentó que estaban en la Academia de guerra, una ciudad protegida por todas las naciones del continente por ser los administradores de los eventos más importantes que decidían el curso del panorama internacional que cada día va más en deterioro por las fuertes tensiones que sufrían las ciudades estado, y que para evitar una tragedia que desatara una devastación mágica sin precedentes por una segura guerra a gran escala, varios de los eruditos y magos de cada ciudad formaron hace 50 años la academia de guerra, donde se organizaba una serie de torneos y ligas donde competían los representantes de cada ciudades para decidir la superioridad de cada cual sobre las demás, así se garantizaba una relativa estabilidad entre las naciones y se evitaba la posibilidad de un conflicto armado que involucre el poder destructivo de la magia.

¿Magia? ¿Devastación mágica? ¿Liga? Con esas preguntas Alex pudo deducir que no estaba en La Tierra, debía estar en otro mundo muy diferente al que conocía, y claro, le costó admitir soberana locura, pero ya con tantas pruebas a su alcance, no podía haber otra explicación.

-¿Y ahora qué hago?- Dijo en un susurro que fue audible para los desarrollados oídos del Yordle que caminaba a su lado.

-Podría participar en la Liga, hay nuevas inscripciones a invocador cada semana, si vamos ahora, te podrían asignar a un campeón para que le saques provecho- Dijo Goul con intención de animarlo.

-¿Campeón? ¿Para que necesitaría a un campeón?- Preguntó Alex.

-Verás, aquí en la liga, los invocadores representan a una nación en específico y utilizan un campeón para las competencias, un campeón es una representación de un gran guerrero de algún lugar de Valoran, el cual cedió sus poderes para que los invocadores puedan usarlos en batalla- Contestó el Roedor.

-¿Y en que consiste cada competencia?- Preguntó nuevamente Alex.

-Cada equipo tiene una base, y el equipo que destruya la base del rival gana, así de simple, claro cada base esta defendida por una serie de torres puestas estratégicamente en cada carril para proteger al inhibidor, si destruyes el inhibidor, podrás proceder a destruir la base el enemigo, así que la complejidad surge en como destruirás cada torre e inhibidor antes de nexo o centro de la base, sin mencionar que el equipo contrario tratará de defender su base y buscará destruir la tuya también ¿Entiendes?- Explicó Goul.

-¿Te refieres a como un dota?- Dijo Alex comprendiendo a que se refería.

-¿Un qué?-Dijo Goul confundido.

-Nada, nada, como sea ¿Cómo llegamos al centro de inscripción? Y una vez que me inscriba ¿Cómo me mantendré? Aquí no tengo familia ¿Sabes?- Dice Alex e un tono serio.

-Tranquilo, eso es lo de menos, la academia de guerra te garantizará una vivienda digna y un pensión que seguirá vigente en tanto participes constantemente en la liga, y claro, aumentará su monto en tanto más subas de nivel y división-Dijo el alto Tejón.

-Entiendo, entonces ¿Nos vamos ya?- Dijo Alex un poco más esperanzado, al menos podría tener un sustento hasta descubrir cómo llegó ahí y como volver a su mundo.

-Por supuesto ¡Vamos!- Dijo Goul al tanto que se disponía a correr seguido de Alex.

Después de parar un momento para comer por insistencia de Alex, el dúo se dirigió rápidamente al edificio principal de la academia de guerra, pero antes de llegar a este, al girar en un callejón para cortar camino, Alex se chocó con alguien, haciendo que ambos cayeran al suelo.

Perdón, fue mi culpa, ¿Estás bien, te duele algo?- Dijo la persona que se levantó a ayudar Alex a levantarse, la cual era una chica y claramente parecía tener un gran apuro.

Tranquila, no te preocupes… ¿Maria Laura?- Dijo Alex con los ojos abiertos a más no poder por el asombro, definitivamente era ella, reconocería esa cabellera y ese rostro, para mal, donde sea.

¿Perdón? No importa, tengo prisa- Dijo la chica retomando su carrera, la cual fue interrumpida unos pasos mas adelante por un leve gemido de dolor proveniente de ella.

Te debiste torcer el tobillo por la caída, te hubieras fijado más- Dijo Alex con un tono de sermón.

No tengo tiempo para esto, ¡Por favor ayúdame! Tengo que salir de aquí- suplico la rubia, la cual veía a cada lado como buscando a alguien, o percatarse si ese alguien la seguía.

¿Qué? ¿Por qué debería ayudarte? Tengo prisa para llegar a la academia de guerra, no es mi culpa que no te fijes por donde miras al correr- Dijo Alex un tanto enojado.

Déjame ir contigo allá, en serio siento lo que pasó pero por favor necesito salir de aquí-Contesto la joven con clara desesperación en su rostro.

Alex vio a la chica por un momento y recapacitó, realmente parece estar en un apuro, y viendo su situación, no llegará muy lejos con su tobillo roto, aparte, también fue su culpa al no verla venir, y al ver como su preocupación iba en aumento, decidió acceder a llevarla con él a la Academia.

- Por cierto ¿Cómo te llamas?- Preguntó Álex a la chica que cargaba a su espalda.

- Luxanna, Luxanna Crownguard, pero puedes decirme Lux ¿Y usted joven?- Respondió la rubia con suma cortesía.

- Alex, solo Alex, y dime ¿De qué corrías exactamente?- Preguntó Álex curioso.

- Pues… Este… Yo… ¡Oh! Gira a la derecha y llegarás más rápido a la sede- Dijo Lux pasando de un semblante nervioso a uno exaltado, para Alex era más que obvio que la chica no le iba a contar, así que decidió dejar pasar el tema y apresuro la carrera a la academia de guerra, siguió la indicación de la joven a su espalda, y efectivamente ya podía ver la entrada de la academia de guerra al fondo del callejón, pero a mediados del camino un pilar de luz apareció y llevó a ambos jóvenes al suelo.

- Auu… ¿Estás bién rubia?- Dijo Alex al ver a la rubia tirada a su lado.

- ¡Al fin te encuentro demaciana insolente!- Dijo una voz al frente de ambos jóvenes.

Aquel misterioso hombre se acercó torpemente a Lux, vestía una túnica que le cubria su rostro, pero fijándose mejor Alex pudo ver un rostro demacrado y agotado, como si hubiera pasado por una terrible enfermedad que jamás había visto. El hombre lo sacó de sus pensamientos cuando agarró a Lux por el cabello y la batió contra la pared y el suelo, provocando un alarido de dolor de la chica.

-¡¿Cómo te atreves?! ¡Estuve esperándote para la clasificatoria hace 2 horas, y te fuiste a quien sabe dónde sin decirme! Rubia estúpida, chiquilla de mierda, de esta no te salvas!- Grito el hombre totalmente alterado.

-¡Mi señor, ya le dije que participar en exceso no es bueno para la salud, estoy agotada y usted también!- Dijo Lux con lágrimas en los ojos y su rostro golpeado.

-¡Silencio!- Grito el hombre dándole a Lux una patada en el rostro, haciendo que una herida se abra, haciendo que de esta brote sangre- ¡No eres más que una perra que cumple mis órdenes sin excepción, tu solo debes enlazarte y ganar, nada más, ahora vendrás conmigo y te quedarás callada, ahora!-

Mientras esto sucedia, Alex permaneció inmóvil, eso era inhumano, ¿Por qué golpear a alguien sin razón alguna que solo deseaba su bien? Le echó una mirada a una Lux herida y sumisa a los abusos de tal monstruo, y pudo percatarse de la mirada suplicante y triste que le daba la Joven rubia, a pesar de no decirlo, él podía entender lo que quería decirle.

Ayúdame, por favor, has que se detenga….

Armándose de valor, Alex se levantó y agarrando al hombre por el cuello, le propino un fuerte puñetazo en el rostro, haciendo que este soltara a la joven malherida y se echara al suelo.

¿Cómo te atreves cobarde? ¡Ella solo se preocupa de ti!- Dijo Alex en completa furia- Puede que aún no sepa como llegué aquí, pero no pienso quedarme de brazos cruzados mientras le haces daño a otros-.

¿Y qué me harás mocoso?- Respondió el hombre- No dejaré que me digas semejante grosería ¡Lux, destrúyelo!- Dijo señalando a Alex.

Pero señor…- Comenzó a decir Lux.

¡Ahora!- Dijo el hombre.

Lux se levantó del suelo como pudo, le dolía todo el cuerpo, y la torcedura anterior tampoco que ayudaba mucho a su estado, realmente estaba cansada de los abusos constantes de ese desgraciado que alguna vez consideró como su invocador, sabía que estaba prohibido usar la magia fuera de la arena de batalla, y aun así le ordenaba hacer daño a la única persona que no fue cruel con ella en mucho tiempo y de pasó la defendió, no, no lo iba aguantar más.

-No- Dijo Lux fríamente, poniendo se al lado de Alex- No romperé las reglas por tu capricho-.

- ¿Que no sabes quién soy yo? Soy el gran Tracian, Campeón de la liga Demaciana, puedo hacer lo que me plazca, y como tu invocador puedo hacerte hacer lo que quiera y no podrás negarte ¡Ahora destrúyelo! ¿O prefieres desobedecer al tu invocador y cometer pecado capital?- Dijo el hombre desafiante.

-No, por eso tú ya no eres mi invocador, ya no eres ni la sombra de cuando te conocí, y me niego a hacerte caso otra vez- Dijo Lux al borde de la ira.

-¡¿Pues bien?! Haz lo que quieras, igual, sin invocador desaparecerás al instante, de ahí que nos necesites- Respondió Tracian aún más altivo.

- ¡Por eso ella tendrá un nuevo invocador, y seré yo!- dijo Alex determinado viendo a Tracian con furia- ¡De ahora en adelante no le harás daño!-.

- Esa será mi decisión, si yo quiero me la puedo llevar, pero sigue siendo de mi propiedad-.

- ¡Pués entonces lucharé por ella! sigo sin entender muy bién como es una batalla, pero lucharé si es necesario- Dijo Alex en cólera.

-Vale, será divertido, te doy una semana, si tu ganas, te quedarás con esta mocosa, pero si yo gano, ella será mía y tu tendrás que ser mi sirviente hasta que me canse, un trato muy justo ¿No crees?- Respondió Tracian más calmado, pero aún con ese semblante enfermizo.

Lux estaba anonadada por lo que ocurria, un chico que acababa de conocer estab dispuesto a pelear por ella sin importar que, pero sabía que no servía de nada, Tracian era un invocador hábil, no importa que haga, es imposible que un novato principiante venza a un profesional experimentado.

-Acepto- Dijo Alex con decisión, dejando a Lux aún más impactada.

-Te daré una semana, más te vale prepararte- Dijo Tracian retirándose tal cual se presentó.

Alex posteriormente se acercó a Lux, había recibido mucho daño, estaba lastimada por todas partes y hasta partes de sus ropajes mostraban signos de desgaste, realmente a ese tipo no le importaba ella en lo absoluto.

-¿Por qué lo hiciste? ¡Él es un invocador profesional, no podrás ganarle!- Dijo Lux comenzando a derramar más lágrimas.

- No soy de los que se rinden tan fácil, no me gusta que abusen así de otros, además, nos dio una semana para prepararnos, no hay nada que temer, ahora vamos, Goul nos espera ya- Dijo Alex con una sonrisa despreocupada.

Lux observó la mirada de Alex y pudo notar su determinación, trato de desplazarse por si misma junto a el, pero no podía moverse, y tampoco lo hizo, ya que antes de que se diera cuenta, ya estaba nuevamente en la espalda de Alex rumbo a la academia de guerra para incribirse y luego a un hospital para tratarla. A pesar de las complicaciones, puede que las cosas mejoren de ahí en adelante para el recién juntado duo.

Continuara…

Pués aquí es donde termina el cap, se que puede que falten algunas cosas o que que haya alguna que otra inconsistencia, pero bueno, nadie es perfecto, les pondré el proximo capitulo en la brevedad posible, o en una semana, tengo ocupaciones por montones ultimamente. Por favor, acepto sus críticas y opiniones acerca de como va esta historia, es mi primer fic, y cualquier error que haya tenido, háganmelo saber, muchas gracias, nos leemos.