Capitulo II:

"Despues de las Cenizas"

Al día siguiente, amanecí con un dolor de cabeza y con mis ojos rojos producto de haber

llorado casi toda la noche.

Me acomodé un poco y salí haber si encontraba algo nuevo por hacer. Mirana y los del castillo

estaban durmiendo... Señal de que podía ir por ahí a aclararme un poco, necesitaba dar alguna

caminata. No quería llegar hasta donde hace poco fue mi hogar...

Como no sabía que rumbo tomar... pues no tuve otro remedio que quedarme en el patio del

castillo, me senté en la verde hierba y me recosté. El sol me daba en la cara y podía sentir

el calorcito de sus rayos... y el cielo azul con algunas nubes. ¿Y qué es lo que hace un demente

como yo? Mirar formas.

Me hacía recordar a mis tiempos de niñez... cuando aun no tenía mi sombrero... y mi cabellera

naranja era lo unico que destacaba de mi...

Las nubes formaban corazones y eso me hizo enfurecer... me hacia recordar a esa maldita Reina

Roja ¿acaso la Reina Roja quiere que la mate?¿Me está haciendo un reto?

Cerré los ojos.. pero no me dispuse a dormir, ya que no tenía sueño... tenia puesto mi sombrero y

sentí que alguien me lo sacaba... supuse que era Chesire... ese travieso gato siempre

quiso mi Sombrero...

-Chesire... devuelveme mi Sombrero, porfavor -dije abriendo mis ojos y ver al gato sonriente probandoselo-

-Buenos días, Tarrant -dijo Chesire mirandome con sus ojos verdes azulaceos- ¿Qué tal amaneció nuestro

Sombrerero?

-Se podría decir que algo bien... -dije suspirando- si esas pesadillas no hubieran estado...

-Qué pesadillas?- preguntó Chesire mirandome con esa carita de gatito mimado

-Ay... no me mires así Chesire -dije mirandolo y a la vez riendome- Ni se te ocurra que te regalaré mi

Sombrero

-Ayyy... vamos Tarrant... es un Sombrero -dijo con esa mirada tierna- dejamelo un día.

-Ni lo pienses -dije riendo.

-Hasta medio día. porfiiiiii -suplicó Chesire

-No... devuelvemelo -dije intentando atraparlo.

-Awww... andaaa... -suplicó con esa mirada suya con esos ojitos que me podían...

-Bah... está bien... -dije alfin sonriendo- hasta mediodía... pero que ni se te ocurra hacerle ningún rasguño o el

que acabará como Sombrero serás tú! -dije riendo

Chesire sonrió y fue directo a mí para acariciarlo... Su pelaje suave... daban ganas de arrancarlo y crear un Sombrero

con ese hermoso pelaje.

Contrólate,Sombrerero, no puedes hacerlo pasaba por mi mente... no podía hacerlo... pero era tentador...

Chesire ronroneaba a mi lado cuando pasaba mi mano por su pelaje. Con sus patitas podía ver como las juntaba para

formar un tipo almohada.

-¿Acaso no has dormido nada, Chesire?-pregunté mientras rompia el silencio que habia entre nosotros

-Dormí muy poco... Mirana me pidió que pasara a verte a lo lejos -dijo bajando la mirada

-Me viste en el balcón?! -dije alterado, me habrá visto llorar?

-No te preocupes... no pude verte llorar... pero lo escuché -admitió alfin- Tu secreto está a salvo conmigo

-GrGracias Chesire -dije alfin.

De a poco, mientras la mañana fue transcurriendo... supuse que Mirana y los demas iban a empezar a levantarse.

-Chesire -dije mientras el gato sonriente miraba al cielo-

-No tu sombrero no...-dijo sosprendido- aun no es medio día!.

Reí a su comentario y proseguí.

-Olvidate un rato del Sombrero -dije riendo- eso no iba a decir... ¿Me ayudas a preparar el té? Supongo que dentro de

poco se van a levantar los demás.

-Ok...-dijo poniendose mi Sombrero- Vamos...

Entramos a la cocina del castillo y me dirigí a ver las hierbas que había para hacer té

-Chesire -dije mirandolo- acaso aquí no beben mi adorado té favorito? -pregunté buscando las hierbas indicadas.

-¿Porqué lo preguntas Tarrant?

-Porque no hay! -dije como loco buscando- Me parece que deberé ir a buscar

-¿Quieres que vaya a por ellas?- preguntó

-Emmm... está bien -dije- sabes cuales son no? -le pregunté mirando.

-Si -respondió dandose vuelta- son las de hoja estrellada no?

-Exacto! -respondí - No tardes! De mientras prepararé el agua y las tazas!

-Está bien!

Chesire desapareció y quedé de nuevo solo, preparando el desayuno.

Bajé las tazas... las preferidas de Mirana, las lavé y las sequé.Puse para calentar agua y

al darme vuelta estaba Chesire con las hierbas.

-¿Son estas, verdad? -preguntó al mostrarmelas

Observé cada ramita que contenía la hoja estrallada. Miré sorprendido a Chesire.

-¿Son o no?- dije angustiado- No me digas que me he equivocado!

-Estas me parece que... -dije intentando de buscar una excusa para asustarlo- Si son estas!

Reí al ver la cara de Chesire asustado. Chesire me observó y me acompañó con su risa.

Preparé el té con amor y delicadeza y lo empezé a servir.

Por la puerta empezaban a entrar la Reina, el conejo blanco y la liebre de Marzo.

-Buenos días -dije yo al verlos a todos- ¿Como amanecieron hoy?

-Sombrerero! -dijeron todos al verme sonriente y fueron hasta a mi a darme su cálido abrazo.

-Tanto me extrañaron? -dije riendo- Vamos que se enfría el té

La Reina Blanca me observaba detenidamente, sentía que ella podía leerme el pensamiento, de que ahora tengo mi

doble personalidad. La que todos conocían, graciosa y que siempre podía levantar el ánimo a todos o la que solo yo conocía.

Cuando me enfurezco mis ojos verdes cambian a dorados, empiezo a hablar en mi idioma maternal: el escosés y me vuelvo violento.

Es algo que odio de yo mismo, porque temo que mi forma violenta lastime a alguien, como a la Reina o a Chesire...

Sé que de apoco podré contralarlo pero ahora como estoy, no creo que sea capaz de hacerlo... tengo la fe de que de

apoco lo voy a lograr.