Nota de la autora:
Chicas, chicos o simplemente dementes como yo… perdonen por haber tardado… aquí MadHatter07 de nuevo a subir un nuevo capi… Haber que les parece… tardé bastante… pero creo que es un buen capi…
Aprobé biologiaaaaa… wii una de las materias que me había llevado a rendir asi que…con el estudio mas esto… estoy en el horno…
Dejen review! Saluditos y FELIZ NAVIDAD!
Disclaimer:
La historia está creada apartir de la película de TIM BURTON 3, los personajes no son mios sino de Lewis Carrol creador de Alicia en el País de las Maravillas.
Capitulo VI. Paciente
Esa mañana desperté de un buen humor. Estaba asombrado. Me levanté de la cama y fui a verme al espejo. Las ojeras había desaparecido.
Salí al balcón y no había nadie. Era extraño, siempre estaban Mirana y Chessur por las mañanas a desayunar afuera.
Me cambié y bajé hacia la cocina. No había absolutamente nadie. Podría que estén durmiendo todavía.
Fui a ver si afuera había algún alma, pero nada. No encontré a nadie.
Fui a dar alguna vuelta por los alrededores del castillo hasta que pensé en regresar a lo que era antiguamente mi hogar.
Sentía como un nudo en la garganta se formaba al caminar por el bosque.
Pero quería empezar de nuevo y empezar a vivir allí. Si mi clan no podría estar, pues que comience conmigo.
Llegué a lo que era mi hogar, el molino tenía lo mismo de siempre solo que se veía que estaba triste. Entre y los recuerdos me invadía.
"Tarrant no"-me decía cada dos por tres –viniste a por un propósito no lo eches todo a perder.
Empecé a restaurar de apoco el molino hasta quedar limpio y colorido. Volvía a resplandecer. Y eso me ponía bastante feliz.
Empecé a sacar las mesas que encontré de los restos que quedaban y formalos en fila.
Coloqué los manteles para que tuvieran su punto fino y decidí poner las tacitas.
Hubo un momento que me sentí observado, pero no le di mucha importancia. Seguí con mi labor, hasta que encontré a la Liebre de Marzo escondida debajo de las mesas.
-¿Qué haces aquí,Liebre?-pregunté mientras colocaba las tacitas encima de la mesa.
-Emmm… yo?... no .. nada Tarrant –dijo con su tono nervioso y risa falsa.- Solo te seguí y vi que estabas trabajando en tu antiguo hogar –sonrio.
-Emmmm… si… -dije y segui con mi trabajo- quieres ayudarme?
La Liebre aceptó y empezó a ayudarme de apoco. No dio mucho trabajo y terminamos rápido. El lugar quedo irreconocible.
Tenía color... tenía vida.
-¿Por qué estas remoledando todo el lugar,Tarrant?-pregunto la liebre
- Quiero volver a vivir aquí –respondí- me hace mal estar lejos de mi hogar… y además no quiero dar lastima… estoy cansado de ser el pobrecito.
-Que buena idea! –respondio la Liebre contenta- pero… para que es la inmensa fila de mesas?
Solté una carcajada y proseguí:
-Es para la fiesta del té –respondi sonriendo- recuerdo que todos los de mi clan seguíamos la tradición de festejarla siempre y no quiero perder esa tradición-
-Como los viejos tiempos?
-Si -respondi- como los viejos tiempos… vayamos volviendo… los demás irán a preocupar –dije observando el lugar.
-Si, vamos
Volvimos caminando sonriendo los dos por el esfuerzo que hicimos. Al llegar al castillo, todos estaban levantados y nos miraron con cara curiosa.
Me preguntaba porque esas caras. Busque a Mirana por todo el castillo, hasta que se me dio por ir en donde estaba Absolem.
Llegué al balcón y vi a Mirana sentada en el banco. Me acerque a ella muy despacio.
-¿Qué ha pasado, Mirana?-pregunté apoyando mi mano en su hombro mientras ella no contestaba.
Ella no contestaba.
-Mirana –repetí.
-Es… cierto? –susurró ella.- Es cierto que te vas de aquí? –dijo dándose vuelta y de sus mejillas ver una lágrima.
Suspire y me acerqué a ella.
-Si… -suspiré- es lo mejor para todos.
-Está bien… -dijo sonriendo- pero quiero que vengas todos los días Tarrant… prometelo
-Lo prometo,Mirana –dije y pude ver como corria hacia mi abranzandome.
Quedé pretificado. No sabía porque se comportaba de esa manera Mirana. Yo realmente la aprecio por todo lo que hizo por mi. Pero no creo que ella llegue a sentir algo profundo por mi.
Soy alguien de un clan que siempre fuimos fiel al reino de Mirana.
Mirana se fue y me dejó solo… o eso creí… Absolem estaba detrás mio con su famosa pipa.
-Tarrant –suspiró- Estás seguro de lo que estas haciendo?
-Si –respondi sonriente- es por la niña que viene… Anoche la soñé y no sé… me parece que estoy embobado con ella.
Absolem me observó y sonrio
-Ya falta poco, Tarrant –dijo- lo que estas soñando es que muy pronto llegará.¿Por eso estuviste ordenando todo el lugar?
-Si
-Solo… que tendras que ser paciente
-Paciente… -dijo- está bien… seré paciente..
