DISCLAIMER:

Hola mis Hatters! Yo se que me deben odiar… pero aca esta el siguiente capitulo.. y creo que por lo que tarde algo tuvo que salir! Espero que lo disfruten y nada! Lo de siempre.. sigan enviando reviews que me encanta leerlos…

Saludos de una Hatter!

CAPITULO XX: Alicia

Alicia POV

-Alicia! Alicia! - me llamaba mamá desde el balcón- Vamos que llegamos tarde!

Las reuniones de las 5 eran mi tortura, no me gustaba reunirme con la familia de Haymitch.

Mucho no lo soportaba, siempre estaba enfermo y nunca quería jugar a algo divertido... vivía amargado...

Al llegar a la inmensa casa, fuimos a tomar el té, con masitas recién horneadas, mucho no me gustaban... prefería las que hacía mamá... al menos eran comestible.

Las charlas de siempre me aburrían mucho, así que le pedí a papá volver, mi padre siempre supo que no me caía bien Haymitch, así que mucho tiempo no estuvimos allí.

Mientras volvíamos a casa, mamá me comentaba sobre el nuevo vestido que tenia pensado hacerme.

-Mañana me acompañarás a elegir las telas verdad, Alicia?

-Claro mamá- respondí ansiosa con una enorme sonrisa dibujada en mi rostro.

Al día siguiente, Mamá me despertó con su forma tan particular, un beso en la mejilla y dejando dar paso a la luz del sol mientras corría a un lado las cortinas, bajamos a desayunar y nos preparamos para ir a la ciudad.

Al llegar a la tienda de telas, eran rollos tras rollos de telas de distintos colores y de una suavidad diferente...

Era un laberinto y buscando una tela perfecta no fue una tarea fácil, había que decidir que tipo de tela quedaría bien...

Yo observaba a mamá como veía todas las telas y se escuchaba su "NO" de disgusto... Siguiendo los caminitos de rollos de tela... pude ver una tela un color precioso, era celeste y suave, era preciosa esa tela.

-Mamá! -Grité- Rápido, ven!

Mamá vino a mi lado y observo la tela, me miro y sonrió.

-¿Seguro que quieres esta tela, Alicia?-

-Si, mamá... -dije abrazándola- Esta es..

De tanta búsqueda al fin avisó a la encargada, pagó y fuimos directo a casa.

Al llegar, Mamá me tomó las medidas, y se puso a empezar el vestido.

-Mamá, puedes empezarlo mañana sabes?- Exclamé

-Lo sé, pero quiero empezarlo- Respondió ella, feliz.

Me retiré y ella feliz estaba empezando el vestido. Se veía en sus ojos felicidad extrema por volver a empezar un nuevo vestido, siempre hace eso.

A la hora de la cena, comentábamos como nos fue el día a papá, pero mamá solo pensaba en el vestido, y bueno... al terminar de cenar, ayudé a mi hermana a recoger y nos fuimos a la cama.

A la mañana siguiente, me desperté de una forma extraña, no había ruido, no había desayuno, no había nada. Mi hermana ya se había levantado y también estaba buscando a mamá… Era muy extraño todo esto. De tanto buscarla, decidí investigar en su escritorio de trabajo, en donde tiene en preparación todos los vestido que hizo hasta ahora.

Y estaba ahí, dormida sobre la mesa, las agujas estaban descansando en el suelo de tan coser, su pelo rubio despeinado. Menos mal que le dije que no se quede toda la noche pensé, pero sabía como era mamá.

-Mamá –sonrió al acariciar su pelo- Vamos es hora de levantarse

-Como?-dijo sobresaltada y dormida- Que hora es?

-Son las 9, mamá –respondí- menos mal que te avise en no quedarte toda la noche!

-Es que bueno… la imaginación siempre la tengo por las noches –Contesto riendo.

-Bueno… -reí- Vamos a desayunar y después te vas a dormir.

Mamá asintió y nos hizo el desayuno y se fue a acostar un ratito.

-Alicia, vamos un ratito afuera –dijo mi hermana- el día nos acompaña mucho.

-Bueno…-respondí.

-Pero antes –salto mi mamá- Usa el vestido que te hice, ya esta terminado.

-Esta bien –Respondí gritando porque estaba ella en su habitación-

Me cambie, mientras mi hermana preparaba un cesto con comida para comer afuera.

Mi hermana le encantaba la literatura, por eso siempre íbamos debajo del árbol y ella leía sus novelas preferidas.

Ella como estaba enamorada de los personajes de sus libros, preferí no molestarla y empezar a ver las formas de las nubes.

Encontraba cada forma tan extraña en las nubes, un conejo, una liebre, un Sombrerero y tazas de té.

Al retirar la mirada de las nubes escuchaba como alguien murmurando, y estaba vez no era mi hermana.

-Oh no! Otra vez estoy llegando tarde! – Decía una y otra vez esa voz. Al levantarme veo un conejo, vestido con camisa y chaleco. Los conejos no hablan… y tampoco se visten pensaba… Era de color blanco.

El conejo blanco se paro unos segundos.

-Vamos a una fiesta a tomar el té!- Dijo- Vamos! Vamos! Vamos que eres una invitada mas!