y ya estoy me marco un 2x1 y publico un Shot KaiAo que tenía por ahí guardado, algunos ya lo han leído por que lo publiqué en un foro, peeeeeero, por si alguien de no lo haya leído aquí lo tiene :)!
Angel-Laura: ¡Laura! que casualidad xD justo publico un Shot de Kaito y Aoko que recuerdo que te gustó mucho xD tengo pensado todavía hacer la segunda parte de este One-Shot, no creas que se me ha olvidado :)! Espero que te guste si lo lees de nuevo ^^ y gracias por comentar!
KR: Se que esperabas limonada xD peeeeero lo bueno se hace esperar (?) ya escribiré algún día ya xDDD y muchos me adorarán (?) ( se me va la cabeza ya xD) gracias *o*
Karen: ¡Sabía que te encantaría! ese era para mi uno de mis favoritos! no te preocupes! no me molestas nunca, yo misma sé que ultimamente he tardado más que nunca! espero arreglarlo pronto :)! gracias por comentar! este One-Shot imagino que tal vez ya lo habrás leído ! xD
Mi Mentira
No era ninguna novedad encontrarse a si misma mirando caer las bonitas hojas de sakura a aquella hora. Llevaba haciéndolo durante poco más de un mes, concretamente, desde que había empezado a salir con aquel chico, su primer novio: Jiro.
No podía negar, muy a su pesar, que por más que lo había intentado, no lograba encontrar ni un solo defecto en aquel joven que la intentaba cautivar. Era amable, atento, romántico, curioso, paciente... Todo lo que no era cierto chico que la llevaba trayendo loca durante tanto tiempo que ni siquiera podía recordar cuando había empezado a amarlo.
Kaito Kid, Kaito Kuroba, lo mismo daba, el hombre de su vida a fin de cuentas. Ese que no lograba ver lo evidente, sus verdaderos sentimientos. A pesar de no poseer ninguna de las cualidades descritas anteriormente, tenia que admitir que adoraba cada una de sus facetas, desde la pervertida hasta incluso su ictiofobia, ¡Oh, como le gustaba picarlo con eso!, sonrió sin poder evitarlo mientras atrapaba pequeños pétalos de sakura sin prestarles aparente atención.
Había tenido entonces que tomar aquella decisión drástica y aceptar la proposición de ese nuevo chico en su vida, ese que se desvivía por hacerla feliz.
—Y ni siquiera te has dignado a decirme nada desde entonces... —Susurró a la nada, perdiéndose en el vaivén de las flores.
Aceptar ser la novia de Jiro, intentar amarle solo le había servido para corroborar lo que ella más se temía: Que Kaito no sintiese nada por ella.
—"Kaito..." —Pensaba bajando la cabeza.
Recordaba su expresión a la perfección cuando le presentó a su novio, aquella cara de poker permanente incapaz de mostrar ningún tipo de reacción ni positiva ni negativa. Tan solo se limitó a asentir y a saludar a Jiro para luego responder educadamente a sus preguntas.
Y no lo había vuelto a ver desde entonces, nunca más... se fue para no volver, por eso se encontraba allí, en su pequeño lugar especial con la esperanza de verle... De enmendar su grave error.
—Kaito, por favor... —Rogó, no pensaba darse por vencida.
Echó un vistazo rápido al parque, y al no encontrar la característica silueta de su amigo, decidió rendirse solo por hoy, al fin y al cabo mañana sería otro día.
Caminaba hacia su casa recordando que pasaría la noche sola, pues su padre le había dicho que no iría a cenar. Todo parecía girarse en su contra, lamentablemente.
Tan enfrascada estaba en su mala suerte, que no se dio cuenta de que su móvil empezaba a vibrar en su bolsillo.
—¿Hm?... —Sacó el móvil al instante y comprobó el número con la esperanza de que fuese el de Kaito, pero no lo era.
—Hola Jiro —Respondió con desgana. —¿Pasa algo?
—¿No has visto las noticias? —Preguntó emocionado. —¡Kaito Kid a vuelto!
Esas palabras que tanto había deseado escuchar se clavaron en su corazón cual espinas, impidiéndole respirar con normalidad.
—P-Pero... —Era incapaz de articular palabra.
—Llevaba un mes desaparecido, personalmente pensaba que no volvería a robar... ¿Vendrás esta noche a verlo?
—No... Ya sabes que mi padre quiere apresarlo, no está bien que yo esté con sus fans Jiro...
Él era un gran fan del famoso ladrón, ¡que ironía tan grande!, Aoko estaba segura de que si supiese quien era él en realidad y lo que significaba para ella, otro gallo cantaría.
—Está bien, si quieres me quedo contigo... —Le aclaró con dulzura.
—No... ¡Disfruta del espectáculo! —Respondió rápidamente para poder colgar la llamada.
Guardó el teléfono mientras suspiraba tristemente. Llevaba tanto tiempo esperando noticias suyas, y ahora que por fin las tenía, no podía sentir felicidad... Había vuelto... Pero solo como Kaito Kid.
—"Vendrá... Robará lo que sea que desee y se irá... "—Pensó mientras subía las escaleras hacía su habitación.
Otra vez, otra prueba más que le dejaba más que claros los sentimientos del joven ladrón, ¿Porqué no se rendía?, ¿Acaso no era lo suficientemente evidente?, sencillamente no podía rendirse... Se aferraría a cualquier cosa que le demostrase su amor.
—"Tal vez debería ir... Decirle lo que siento" —Eran tantas las posibilidades, pero si no lo intentaba nunca lo sabría.
Se levantó casi inconscientemente dejándose llevar, cogió de nuevo el abrigo y salió corriendo de su solitaria casa. Jiro no le había dicho donde robaría Kid, pero realmente no lo necesitaba, su corazón le indicaba el lugar. Empezó a correr más y más conforme se acercaba a un gran edificio comercial, donde un montón de gente se reunía y los medios de comunicación se apretujaban unos con otros intentando buscar el mejor lugar para filmar.
—"¿Kaito... Dónde estás?" —Pensaba, pues sentía un palpito en su interior, sabía que él estaba cerca.
La noche ya había echo casi acto de presencia y la luna empezaba a brillar en el cielo. Se adentró a empujones entre la multitud ensordecedora, consciente del poco tiempo que le quedaba, justo al mismo tiempo que una serie de panfletos caían desde todos los rincones.
—¡Mirad, es Kaito Kid!
Un punto blanco en el cielo resplandecía desde lo alto del edificio, mostrando su característica sonrisa.
—¡Kaito! —Gritó desesperada, pero los gritos de los demás anulaban su reclamo.
Había sido una tremenda estupidez haber ido allí, ¿Cómo iba a alcanzarlo si ni siquiera la policía podía?, bajó la vista hacía uno de aquellos panfletos y leyó la nota que contenía:
—Hoy vengo a robar mi joya más preciada, esa que solo algunos a lo largo de los siglos logramos encontrar, y es la más hermosa de todas.
No comprendía aquellas palabras, ¿Sería un acertijo?, ¿Que clase de joya podía haber en un centro comercial?
A lo lejos, la silueta del joven ladrón se iba haciendo cada vez más cercana hasta casi rozar a las personas que lo espectaban, parecía buscar algo, Aoko notaba su expresión nerviosa.
—¡Kaito! —Volvió a gritar, pero esta vez, a pesar de la multitud, él la escuchó.
No tardó en volver a aparecer aquella pícara sonrisa en su rostro mientras cogía a Aoko con ambas manos y la elevaba en el aire.
—¡¿Qué haces?! —La joven castaña chilló de pánico.
Pero el no respondió, se limitó a elevarse más gracias a la ayuda de su ala-delta y perderse con ella en el profundo cielo estrellado. No habló hasta asegurarse por completo de que estaban lo suficientemente lejos.
—¿Qué que hago? —Dijo al fin con aquella voz que estremecía a la joven. —¡Robarte a ti, por supuesto!
—¿R-Robarme a mí? —Preguntó sonrojándose, no podía ser cierto todo aquello, tenía que ser un sueño del que despertaría en cualquier momento.
—Yo... No sabía que hacer ni decir... Tú empezaste a salir con ese chico y me di cuenta del estúpido error que estaba cometiendo... No quiero perderte ni verte con él nunca más.
Kaito cerró los ojos dispuesto a besar a su joya más preciada, y ella, se dejó llevar por la magia de los labios de su ladrón, ese que al fin correspondía sus verdaderos sentimientos.
