P.O.V George

Al día siguiente le expliqué al director Dippet a primera hora de la mañana lo sucedido con el boggart, este se mostró sorprendido y me dio permiso para investigar personalmente quién era el causante del encargo del reloj de carillón. Fred, Luna y Malfoy también quisieron ayudarme debido a la curiosidad.

—¿Ya han retirado el boggart o todavía sigue paseándose por la sala de envíos con total libertad? —preguntó Malfoy con curiosidad.

—El profesor Dippet me dijo que enviaría a la profesora de defensa contra las artes oscuras para hacerse cargo de él.

Y me alegraba de eso, seguía negándome rotundamente a que Fred viera la nueva forma que tomaba mi boggart.

Llegamos al gran comedor temprano, éramos los primeros del personal en llegar y todavía quedaban por venir más de la mitad del alumnado. Nos dirigimos los cuatro directamente a la mesa de Hufflepuff y analizando la mesa encontramos lo que buscábamos: a una prefecta.

—Perdona ¿nos puedes decir tu nombre? —preguntó Fred.

—Heather Smith ¿ocurrió algo?

—Sí, anoche encontramos en la sala de envíos un objeto peligroso dirigido a Reggne Johnson, una alumna de tu casa ¿Podemos hablar con ella?

—¿Johnson? No hay nadie de Hufflepuff con ese nombre, tampoco me suena ese nombre de otra casa—me contestó.

—Nombre falso—musitó Malfoy—. Típico, yo también lo hacía, cuando me mandaban algo "prohibido" simplemente pedía que me lo mandaran con otro nombre y dejaba que pasaran los días hasta que pudiera colarme en la sala para recuperarlo yo mismo.

—George y yo también lo hacíamos para traer artículos de bromas de contrabando. En verdad hay muchas tiendas del callejón Diagon que aceptan peticiones de esconder envíos por un módico precio.

En resumen, como no había ni rastro de quién lo había enviado era un callejón sin salida. Nuestra única opción era verter veritaserum en la comida de toda la casa Hufflepuff para ver si alguien confesaba pero obviamente no nos dejarían. Tampoco podíamos estar seguros de que en verdad el receptor fuera Hufflepuff, con ese método podría haber sido un alumno de otra casa. No había más remedio que resignarse. Quizás con un poco de suerte solo era un niñato como Malfoy haciendo la broma a alguien que no le caía bien.

—Talvez ha sido Tom Ryddle—dijo seriamente Malfoy.

—¿Sigues con eso? —espetó Fred.

—Eso es imposible, fue él quien me salvo del boggart y me dijo lo que era. Si fuera suyo simplemente me hubiera realizado algún hechizo para dejarme inconsciente o hubiera alegado que vi al boggart por algún tipo de substancia alucinógena.

Malfoy gruñó porque sabía perfectamente que tenía razón. Justo en ese momento una mano se apoyó sobre mi espalda y al girarme me encontré a Tom Ryddle saludándome, Fred, Malfoy y yo nos sobresaltamos con la preocupación de que hubiera escuchado la conversación, solo Luna se mostró tranquila.

—¿Has descubierto algo nuevo del boggart? —nos preguntó, al parecer no escuchó nada.

—No, el nombre era falso—contesté.

—Me lo temía—confesó—. Nadie es tan estúpido para poner su nombre en algo tan peligroso.

Si era tan obvio me lo podría haber dicho antes en vez de darme tan falsas esperanzas.

—Por cierto—continuó hablando el Slytherin—me gustaría presentaros a dos amigas mías.

Los cuatro aceptamos conocerlas, principalmente porque nadie encontró una excusa para rechazar la invitación. Rezaba para que no fueran dos chicas que se sintieron atraídas por nosotros durante la presentación, solo sería una molestia porque ninguno de nosotros se molestaría en ligar con chicas que en un futuro podrían ser nuestras abuelas, por no hablar de la posible repercusión que eso ocasionaría al futuro. Para mi desgracia nos llevó a la mesa de Slytherin, obvio porque era su casa. Tom me había caído bien y había tenido el honor de ser una de las pocas serpientes en ganarse mi simpatía, pero a pesar de eso seguía teniendo algo de repulsa hacía esa casa, y una de las principales razones de esa repulsa era precisamente Malfoy.

Nos llevó hasta una zona de la mesa donde había dos chicas, de espaldas parecían iguales porque tenían el mismo corte de pelo, pelinegro y en melena hasta los hombros, pero cuando Tom les llamó la atención y se giraron perdieron todo su parecido. Una era morena, de ojos marrones y con una nariz aguileña. La otra tenía la piel blanca como el marfil, los ojos azabaches y unas facciones finas y delicadas, lo más sorprendente era una cicatriz que cruzaba su ojo izquierdo de unos cuatro centímetros.

—¿Esa cicatriz es por una maldición? —preguntó Fred, pero ya sabíamos la respuesta. Era una cicatriz fina y recta, totalmente perpendicular, era imposible hacer un tallo tan limpio sin maldición. Además, en el mundo de los magos en esa época ya existían métodos para hacer desaparecer cicatrices y heridas normales, pero jamás existieron remedios para las causadas por maldiciones.

—¡No le saques el tema de la maldición!—protestó Tom, pero al parecer la chica se molestó más por su grito que por Fred—Siempre se pone de mal humor cuando le sacan el tema.

—Me molestas más tú—indicó la chica.

—Os presentó a Light Manson, la alumna de la cicatriz cruzándole el ojo—finalizó Tom de decir recibiendo un codazo de la chica—. Y Lamia no era una de las chicas que os quería presentar, así que ignoradla.

Esta vez fue la morena la que se molestó y desde la silla le propinó una patada a la altura de las rodillas. Tom se mostró adolorido mientras decía "te has pasado".

—¿Y este idiota según tu es el señor oscuro? —susurré a Malfoy pero este simplemente se cruzó de brazos.

—¿Sois muy amigos no? —señaló Luna con simpleza. Las dos Slytherin contestaron al instante con un "¡No!" al unísono.

La chica de la cicatriz, Light, preguntó por el boggart, al parecer Tom les había hablado de lo ocurrido. Fred le contó que en un principio era imposible encontrar al culpable pero no se extrañaron en absoluto, también se lo esperaban.

—Otro caso extraño que quedará sin solución, quizás tiene relación con los otros incidentes acontecidos—dijo Lamia.

—Solo era un boggart, es una exageración darle tanta importancia, no tendrá nada que ver—razonó Light.

—¿Han pasado más cosas? —preguntó Malfoy.

—Sí, unas cuantas—comenzó a explicar Lamia—. Todo comenzó la primera semana de curso escolar en la que muchos alumnos comenzaron a presentar diversas reacciones alérgicas por ponerse en contacto con el agua de los lavabos. A la semana siguiente en una clase de historia de la magia el profesor y los alumnos tuvieron que ser ingresados en la enfermería por intoxicación, al parecer había alguna toxina peligrosa en el aire. Por último y el más sonado fue cuatro días antes de que llegaseis.

—Ese fue gracioso, por primera vez en la historia un partido de quidditch no fue aburrido—dijo Light.

—A los de Gryffindor no les debió parecer tan gracioso—puntualizó Lamia—. Pasó en el primer partido del año que enfrentaba a Slytherin contra Gryffindor, en la mitad del partido un trol llegó enloquecido y comenzó a golpear con descontrol la parte inferior de la grada de los leones, imagínate los chillidos al ver que estaban destrozando los pilares que les sostenían, sobretodo cuando las gradas comenzaron a ceder y a moverse con violencia. Obviamente el profesorado derribó el trol rápidamente y mantuvieron en pie las gradas lo suficiente para evacuar a los alumnos. Pero en el trol descubrieron una droga que le había hecho enloquecer.

—Además yo escucho voces—puntualizó Tom.

—Eso es porque eres idiota y estas mal de la cabeza—razonó Light quitándole importancia a lo que había dicho.

—Entonces dudo que tenga que ver con el boggart—dijo Luna—. Todo eso seguramente ha sido provocado por un inconsciente jugando con químicos.

Pensaba igual, los tres casos anteriores parecían tener relación entre sí pero no había nada de parecido al caso del boggart. Pero era preocupante, por lo que nos habían dicho quedaban tres días para Halloween, aún no había finalizado octubre, demasiados sucesos para tan poco tiempo de curso. El profesor Horace Slughorn se acercó a nosotros y nos pidió que nos dirigiéramos a comer con los profesores, entendí el por qué cuando me fijé en como las otras mesas nos miraban, seguramente a nadie le gustaba ver a un celador relacionándose solo con una casa en concreto, eso me dolió un poco, después de todo era un Gryffindor y me estaba ganando en ese momento fama de tener afiliación con Slytherin.

—¿Ya os marcháis? —preguntó Tom—. Os quería presentar a la hermana de Light.

—No entiendo porque quieres hacer eso—dijo Light—. Pero ella tardará en volver, está acabando un trabajo que tiene que presentar hoy.

Le prometimos que más tarde nos volveríamos a ver y nos dirigimos a la mesa de profesores. El director Dippet me hizo explicar a todo el profesorado lo ocurrido con el boggart, a pesar de que faltaba la profesora de defensa contra las artes oscuras. Entre la explicación y las preguntas que me hacían, me costaba desayunar con tranquilidad. Todo estaba en calma hasta que las puertas del gran comedor se abrieron de par en par y unas alumnas con la túnica de Ravenclaw accedieron gritando al gran comedor con expresión de horror.

—¡Dementores en el cuarto piso! —gritó una de las chicas. Tras esas palabras, otra chica que se veía pálida cayó colapsada al suelo.

Obviamente miles de gritos comenzaron a resonar en toda la sala. Los profesores con expresiones llenas de asombro se acercaron a la chica que yacía inmóvil en el suelo, pero la enfermera corroboró que por suerte solo se había desmayado.

—Me ha recordado esta escena a algo—dijo Fred intentando sonar calmado, pero también se había puesto nervioso.

—Prefería al trol que a un grupo de Dementores—razoné, y obviamente todo el alumnado estaría de acuerdo con mis palabras.

El director Dippet tras eso dio órdenes muy claras, cada casa sería acompañada a su sala común por profesores evitando el cuarto piso. Los alumnos comenzaron a hacer caso y el director nos preguntó si necesitábamos que alguien nos condujera hacía nuestra estancia, al parecer al no ser profesores no contarían con nosotros. Aceptamos por orgullo porque nuestra estancia estaba en el primer piso y no había necesidad de cruzar el cuarto piso. Pero una vez fuera de la sala común y alejados de los grupos, blandimos nuestras varitas y comenzamos a avanzar en sigilo.

—¿Te acuerdas cuando los Dementores subieron al exprés de Hogwarts para buscar a Sirius Black? Malfoy vino a nuestro compartimiento llorando como una niña—me recordó Fred para suavizar un poco el ambiente.

—¡Eso no paso! —Malfoy se mentía a sí mismo, sí que paso.

Una mano se posó sobre el hombro de Draco Malfoy en ese momento, al no ser ninguno de nosotros dio un grito tan fuerte que creo que lo escucharon hasta en el bosque prohibido, un grito de niña por cierto.

—¡Somos nosotros!—exclamó Tom sorprendido por la reacción del rubio.

Estaban las tres serpientes que habíamos conocido, pero traían una clara expresión de preocupación, sobretodo Light que estaba con los ojos llorosos.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Fred.

—Mi hermana está en la biblioteca—sollozó Light.

Entendimos los cuatro enseguida la situación, porque la biblioteca estaba en el cuarto piso, donde estaban los Dementores.

—Bien, os acompañaremos a buscarla—aseguró Fred. Me sorprendieron esas palabras viniendo de Fred porque no me pidió en ningún momento opinión, mi idea era decírselo a los profesores pero ahora no podía decir lo contrario.

—Yo me largo—aseguró Malfoy dando media vuelta.

—Suerte Draco, yo me iré con ellos así que tendrás que llegar solo—aseguró Luna. Tras esas palabras Malfoy se dio media vuelta.

—Bien pensado, os acompaño.

Cobarde

En fin, después de eso los siete nos dirigimos con precaución pero a la vez con rapidez al cuarto piso, seguramente para suicidarnos. Cuando ya íbamos por el tercer piso Tom se detuvo de forma abrupta y se pegó a la pared.

—¡¿Qué haces?! —exclamó Light con furia.

—Escucho una voz otra vez—espetó el Slytherin pegando la oreja a la pared—. Dice: "te he estado esperando".

Lamia, Malfoy, Fred y yo también nos acercamos a la pared, pero no se oyó nada.

—Maldición Tom ¿estas mal de…?

Pero no pudo acabar la frase porque Light le tapó la boca a Lamia con la mano y nos ordenó que nos detuviéramos en la esquina donde nos encontrábamos. A los pocos segundos se escuchó un gruñido y descubrimos el porqué, un dementor cruzaba la otra parte del pasillo, Light y yo lo mirábamos con cuidado asomados. Mi hermano Fred estaba intentando calmar a Malfoy que estaba temblando por el miedo para que no hiciera ningún ruido.

—Ya han llegado al tercer piso—murmuró Light levantando su varita.

Pero un aire frío comenzó entumecer mi cuerpo y a continuación un gemido sonó justo a nuestra espalda. Teníamos a más Dementores detrás y nos habían visto. Los siete gritamos y comenzamos a huir en direcciones diferentes, sabíamos hacer el espectro patronum por lo menos mi hermano, Luna y yo, pero debido al miedo y a la poca distancia de los Dementores no nos daba tiempo a pensar en algún recuerdo agradable.

Lamentablemente me quedé solo durante mi huida porque perdí de vista a los demás mientras me fugaba, pero dos Dementores me seguían de cerca. Llegué de casualidad a las escaleras que conducían al cuarto piso y comencé a subirlas para continuar la persecución en el cuarto piso. Por suerte mientras circulaba por los pasillos al girar una esquina rápidamente pude esconderme en un pasadizo secreto que aprendí gracias al mapa del merodeador. Preparé mi varita en ese entonces por si eso no servía de nada y los Dementores conseguían entrar, pero por suerte el aire gélido comenzó a alejarse y pude suspirar tranquilo.

Entonces una luz iluminó la estancia.

—¿El conserje? —preguntó una voz de chica.

Me giré hacía la voz y me encontré a una chica haciendo Lumos que me miraba sorprendida. Era Light pero a la vez no lo era, la cicatriz no estaba y su cabello era unos siete centímetros más largo. Su túnica era también de Slytherin.

— ¿Tú eres la hermana de Light? —Pregunté con asombro— ¿gemelas?

—Sí ¿Cuándo has conocido tú a mi hermana?

Supongo que Tom nos las quería presentar porque le hacía gracia que fueran gemelas como Fred y yo.

—Esta mañana, Tom nos la presentó. Pero no me dijo cuál era tú nombre.

—Dark—dijo agachando la cabeza avergonzada. Tuve que reprimir una risa, ¿Light y Dark? ¿Qué mal padre había permitido eso?

—Dark, Light, Lamia…y Tom, desentona un poco un nombre tan cutre al lado de tres tan especiales—comenté

—Lamia en verdad se llama Mia Larsson, un nombre normal, pero Tom le puso ese sobrenombre queriéndose hacer el graciosillo—me explicó—. Él también se puso un apodo raro, creo que era Lord…

Pero sus palabras se detuvieron cuando volvimos a sentir una ola de frío recorriendo nuestros cuerpos, seguramente un dementor estaba tras la pared, pero por suerte nuevamente se alejó.

— ¿Has venido aquí para ocultarte no? Me sorprende que conozcas este lugar—le pregunté a Dark.

—Sí, pero hemos de ir pensando en salir ¿Dónde está mi hermana?

—Ha venido a buscarte conmigo, los otros conserjes, Tom y Lamia—le informé, pero tras esas palabras Dark se quedó pálida.

—¡¿POR QUÉ NO ME LO HAS DICHO ANTES?! —Gritó con todas sus fuerzas, temí en ese momento que algún dementor lo hubiera escuchado— ¡Hemos de ir a salvar a mi hermana!

Tenía un muy mal presentimiento.

P.O.V Malfoy

De la gran cantidad de idiotas con los que iba me había quedado a solas con el idiota/señor oscuro. Ojala hubiera tenido un poco de lucidez a la hora de huir, pero para que mentir, estaba demasiado ocupado intentando no mearme encima del miedo. Nos seguían tres Dementores, sí, TRES ¿Pero se les había colado todo Azkaban en el colegio?

Lamentablemente la cosa no acabo aquí y tras girar una esquina aparecieron dos más que nos cortaron el paso y nos rodearon. Tom asustado alzó su varita y comenzó a decir una y otra vez espectro patronum, pero no sirvió de nada y de su varita no salió ninguna luz.

Los cinco Dementores se acercaban a nosotros cada vez más y solo me quedó una opción y reuniendo todo el poco valor que tenía cerré los ojos y recordé mi casa con mis padres en Navidad, cuando éramos una familia feliz, hasta que San Potter lo fastidio todo. Tras eso esta vez fui yo quien hizo un espectro patronum y funcionó. Un tigre blanco salió de mi varita y de un rugido comenzó a alejar a los Dementores.

En ese momento hice algo estúpido, realmente estúpido. Yo había comenzado a correr, pero Voldemort no, este simplemente seguía inmóvil apoyado al muro. No me importaba que le pasara y me alegraba de que no me siguiera, con un poco de suerte esos Dementores me harían un favor y acabarían con su vida, un gran favor. Pero un grito y unos lamentos inundaron el pasillo, era él, Tom chillaba como un loco, como si hubiera visto morir a alguien importante.

No lo pensé, simplemente fueron reflejos y no pude evitar ir tras él, lo agarré el brazo y lo comencé a tironear. Él parecía ido, solo susurraba cosas como "no tengo ningún recuerdo feliz", "no soy capaz". Pero finalmente conseguí que me siguiera, pero lamentablemente mi tigre estaba perdiendo fuerza y en cualquier momento desaparecería, tenía que darme prisa, para colmo alguien apareció justo delante de nosotros en el pasillo.

Era un alumno enorme, de casi dos metros de altura y con la túnica de Gryffindor.

—Está muerta, hay una alumna muerta—balbuceó y comenzó a llorar ¿era idiota? ¿Qué hacía parado en medio del pasillo? ¿No veía a los Dementores?

Pero esa manera de llorar me resultaba familiar, y esa complexión también. Entonces me quedé pálido ¿Era el inútil de Hagrid?