P.O.V Fred
Light se detuvo en el pasillo repentinamente y utilizó un Wirgardium Leviosa para levantar una armadura y arrojarla al dementor que nos perseguía. El dementor retrocedió a pesar de que no recibió ningún rasguño y en ese lapso de tiempo la chica aprovechó para hacer un patronum, un halo de luz salió de su varita y pude ver a un patronus volador, pero no pude identificar que animal era. Aprovechamos ese instante para huir y finalmente llegamos a una zona sin peligro.
— ¿No sabes hacer un patronus? decepcionante—me dijo la chica con un tono de burla—. El puesto de conserje requerirá pocos conocimientos de magia.
— ¡Sé hacer un patronus! —me quejé ofendido y sin preocuparme de atraer la atención de los Dementores, no solía saltar así pero tampoco era normal que alguien se burlara de un gemelo Weasley, normalmente era al revés.
Aunque tenía razón con el poco conocimiento de magia que se necesitaba para ser conserje, la prueba era Filch, cero magia.
—No te preocupes, lo entiendo—me dijo con una suave risa—el patronus no es un hechizo fácil, requiere mucha concentración para pensar en momentos alegres cuando te ataca la representación de tus peores recuerdos. Es difícil saber si funcionara antes de que el dementor ataque.
—Ya lo sé, y me fastidia mucho que haya sido más valiente una Slytherin para intentarlo. Los Gryffindor se supone que somos los que hemos de actuar así.
Además, yo era el jefe junto a George de una franquicia de productos de broma, si no era capaz de sonreír y pensar alegre en cualquier situación no servía para impartir risas a los demás.
— ¿Eras un Gryffindor? No sabía que habías estudiado aquí—me dijo sin ningún tipo de reproche en su voz—. Estoy en desacuerdo con lo que dices igual que en el sistema de elección del colegio. Un Gryffindor y un Slytherin pueden ser igual de valientes.
— ¿Qué quieres decir?—pregunté interesado.
— ¿Tú crees que la valentía de Gryffindor y la ambición de Slytherin son contrarios? No. La ambición requiere valentía para seguir el camino de aquello que más deseas en momentos difíciles, si no es así la ambición perecerá en acciones cobardes. La valentía tampoco puede vivir sin una ambición, si no ambicionas salvar o conseguir algo, la valentía no puede existir y es substituida por la locura. De igual forma se puede decir comparando las otras casas, por ejemplo, la inteligencia de Ravenclaw necesita el trabajo duro de Hufflepuff para dar sus frutos.
La miraba fijamente a los ojos intentando procesar lo que me decía, nadie me había dicho algo como eso o parecido.
—Además—prosiguió hablando Light—, la valentía puede ser rota por nuevos miedos y traumas, la ambición puede ser destruida con derrotas, la inteligencia puede corromperse por el entorno y el trabajo duro llegado a un punto puede quebrar un alma. Elegir en que destaca un niño de once años es muy estúpido, están en una edad donde las experiencias de cada mes pueden cambiar su manera de ser. Seguramente si realizaran otra vez la prueba del sombrero seleccionador a alumnos de séptimo año más de la mitad de alumnos de una casa encajarían más en otra.
Fijo sus ojos en mí, esperando una respuesta pero yo seguía procesando sus palabras con dificultad sintiéndome estúpido. Para colmo su mirada fija en mí me resultaba incómoda, raro en alguien como yo, seguramente era por esa cicatriz que le cruzaba el ojo, a saber cómo se la había hecho.
Finalmente decidí responder con la respuesta más "gemelos Weasley" que se me ocurrió.
—Lo siento, la filosofía no va conmigo, arruina la vida divertida que deseo.
Light me miró asombrada, pero después endureció la mirada, no se esperaba esa respuesta y al parecer le molestó un poco. No era una frase inventada por mí, era una frase que dijo George a la profesora McGonagal cuando nos mandó a reflexionar debido a un castigo en tercer curso, obviamente a la profesora no le hizo ninguna gracia pero a mí se me quedó grabada. Y hablando de eso…
— ¡George! —exclamé con culpabilidad, se me había olvidado que él también estaba en peligro. Light al parecer también recordó algo.
— ¡Dark!
P.O.V Luna
Toqué el cuerpo de forma delicada y comprobé lo que me temía, la chica no tenía pulso. Además, estaba fría, muy fría, no era normal. Cuando mi madre murió, su cuerpo estaba caliente, lo recuerdo perfectamente por el tacto de su piel cuando la movía para intentar reanimarla, pero era debido al experimento que acabo con su vida. Lo normal en un cuerpo según los libros es que este frío, pero ese nivel no era normal, parecía más bien un tipo de maleficio. La chica la reconocía perfectamente, una de las pocas personas a las que había podido prestar atención desde mi llegada al pasado.
— ¿Luna? —me preguntó una voz, era George, lo reconocía sin necesidad de voltearme. A pesar de lo que mucha gente opinaba, Fred y George si tenían sus diferencias. Una de ellas era la voz, la voz de George era algo más grave. A su lado iba una chica.
—Hola Light sin cicatriz-indique con simpleza.
—Luna—dijo George con temblor en la voz-esta… ¿muerta?
—Sí-conteste secamente.
— ¿Dementores? —preguntó la chica mirando al cadáver.
—No, el aire que respiramos no contiene la maldad de la naturaleza de un dementor—tras esas palabras me dirigí a la chica y le extendí la mano—. Luna Lovegood.
—Dark Manson—me contestó.
—Es un nombre muy bonito, en las horas de oscuridad es cuando aparecen los seres más bellos.
—Es la primera vez que me dicen algo así de mi nombre, gracias.
—Muy bonito chicas—dijo George con voz suave, pero abruptamente gritó— ¡Pero hay un puñetero cadáver aquí!
Sí, quizás no era momento de ignorarlo, y en verdad, me sentía muy triste. La muerte solo era un viaje a una nueva vida llena de nuevos momentos de felicidad pero, sus familiares y amigos tardaran en llegar a ese mundo para hacerle compañía.
— ¿Qué ha pasado aquí? —dijo el director Dippet que apareció con Horace Slughorn, la profesora de defensa contra las artes oscuras y el profesor de criaturas mágicas. Cuando fijó su vista en el cadáver su rostro se volvió pálido.
La chica fallecida era Heather Smith, la prefecta de Hufflepuff a la que escasas horas atrás le habíamos preguntado por el nombre falso del envío del boggart. Habíamos hablado con ella dos frases y no le habíamos prestado más atención, pero ahora estaba ahí tumbada, sin vida.
— ¿Qué hacéis vosotros aquí? —preguntó el director Dippet con expresión severa. Seguramente sospechaba de mí y de George.
—Ha sido mi culpa señor—dijo Light que apareció junto a Fred por un pasillo, George y Dark suspiraron de alivió al verles—. Mi hermana Dark estaba en la biblioteca cuando vinieron los Dementores. Ryddle, Larsson y yo decidimos ir a buscarla pero nos metimos en problemas, los conserjes simplemente escucharon nuestros gritos y vinieron a ayudarnos.
No era verdad, habíamos ido con ellos desde buen principio, antes de que se metieran en problemas, pero si el director Dippet se enteraba seguramente nos echaría a la calle y no teníamos donde ir, por eso Light nos cubrió.
— ¿Sois gemelas? —preguntó Fred a Light mientras señalaba a Dark.
—Sí, ella es mi hermana, se llama Dark.
Fred al escucharlo tuvo que contener la risa por no ser el momento adecuado, pero seguramente en otra situación se hubiera estado riendo durante un día entero.
—A Mia Larsson la hemos encontrado antes tirada en el suelo y siendo atacada por un dementor—dijo la profesora de artes oscuras, era una mujer regordeta, pelirroja y mayor de unos cincuenta años con un sombrero viejo en la cabeza parecido al sombrero seleccionador—. Hemos llegado a tiempo y está fuera de peligro, ahora mismo esta en la enfermeria, supongo que eso confirma vuestra versión de los hechos.
Dark soltó un grito al escucharlo y Light palideció. Justo en ese momento el aire comenzó a helarse nuevamente y desde el fondo del pasillo Malfoy, Tom y un chico enorme hicieron acto de presencia, detrás de ellos les seguía un dementor, pero antes de que pudiéramos percatarnos de la situación un fénix de luz atravesó todo el pasillo hasta chocar contra el dementor y repelerlo. Era Dumbledore que había hecho acto de presencia.
—Guardianes de las llaves de Hogwarts—nos dijo Dumbledore a Malfoy, a los gemelos y a mí—. Acompañad a los señores Ryddle, Hagrid y a las señoritas Manson a la enfermería.
¿Hagrid?
No hubo tiempo de preguntas, solo dio tiempo a un abrazo rápido entre las gemelas al ver que estaban las dos bien. Después todos nos dirigimos a las escaleras para alejarnos de ese piso.
— ¿Dónde está Mia? —preguntó Tom preocupado. Su cara se volvió más pálida de lo que estaba cuando le conté lo ocurrido, al parecer le había pasado algo mientras estaba con Malfoy.
— ¿Cómo es que hay Dementores en el colegio? —preguntó Dark con un hilillo de voz.
—No lo sé—dijo George—. Pero los Dementores están controlados por el ministerio de magia, si están aquí son ellos los que han de dar una explicación. Sobretodo con una chica muerta.
—La chica no tenía signos de haber sido asesinada por un dementor—informé.
—Sea quién sea el asesino, la versión oficial del colegio dirá que ha sido un dementor y que la culpa es del ministerio de magia—dijo Light—. No se arriesgaran a investigar otra versión que pueda desencadenar en el cierre del colegio y tampoco les interesa aumentar el miedo de la comunidad mágica, ya tienen bastante con Grindelwald.
—Esto no tenía que haber pasado—susurró Malfoy.
— ¿Qué? —preguntamos todos.
— ¡Este año solo tenía que morir Myrtle! ¡Jamás en la historia de Hogwarts se habían infiltrado Dementores en esta mierda de colegio! ¡ALGUNO DE VOSOTROS HA TOCADO ALGO!
Malfoy gritaba con todas sus fuerzas y sus palabras solo eran opacadas por los sollozos de Hagrid.
— ¡Y tú no llores que aún no me has dado ninguna razón para que estuvieras allí! Ya puedes ir buscando una buena excusa para cuando te interroguen los profesores.
Las palabras de Malfoy eran afiladas como cuchillos y su cuerpo temblaba, en verdad tenía sus razones para comportarse así, Fred y George lo entendían y no decían nada. Si habían entrado Dementores en esa nueva línea temporal que estábamos creando y no en la antigua, tenía que ser por culpa de alguna acción nuestra todo lo ocurrido. Por lo tanto, la muerte de esa pobre chica era culpa nuestra.
Habíamos matado a una alumna y a toda su futura descendencia.
