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*Hola a todos. Sean bienvenidos al siguiente capítulo.
"Fall of Home. Birth of a Daughter"
Chapter #01
By Spidey_Legend
Cuando se habla de Galactus, el devorador de mundos, hay distintas concepciones del mismo.
Algunas civilizaciones le temen por haber consumido numerables poblaciones.
Otros le respetan al creer un supuesto rumor que su designio es desde más allá de lo comprensible.
Unos pocos dicen que la hambruna de Galactus es el precio a pagar por la contención de una amenaza aún mayor que la del devorador mismo.
Obviamente todo no está confirmado y uno no es lo bastante suicida para irrespetar a la eminencia cósmica.
Por lo que todos, siempre tratan de apartarse de su camino si es posible, claro está.
Los pobres desafortunados, lamentablemente perecen.
Estos pensamientos rondaban dentro de Mantis, la Madonna Celestial quien no pudo evitarlo al observar a alguien a quien conocía desde hace mucho tiempo rondar por el espacio sideral.
A quien ella se refería no era otro más que el legendario Silver Surfer, el heraldo de Galactus quien decidió sacrificarse en una vida de servidumbre para salvar a su planeta.
Apenas el sirviente cósmico se alejó de su presencia, Mantis se preguntaba tristemente acerca del pobre planeta que se convertiría en el almuerzo del devorador.
Maldito destino.
Mantis también se preguntó si Norrin Radd la había presentido a ella.
Probablemente.
Sin embargo, ella supuso que el heraldo de Galactus prefería enfocarse en su misión así como lo estaba ella en la protección de los planetas más bellos y vergeles de toda la galaxia.
Respondiendo a la pregunta de Mantis, el Silver Surfer si la sintió pero prefirió ignorarla ya que este no era el momento para confrontar a la mujer y aceleró la marcha hacia su planeta destino.
En los últimos días del lejano planeta Krypton, un preocupado padre decide tomar el más grande de sus riesgos para salvar a su hija.
A lo largo de los pasados 5 años había previsto la destrucción de su planeta y por consiguiente había dado la advertencia correspondiente a sus camaradas.
Sin embargo fue desechada y una mezcla entre enojo y tristeza pero solamente superada por la decepción, llevó al científico a recluirse y tratar de encontrar la solución al problema.
Él no sabía la causa de su supuesta profecía, pero no por eso se iba a rendir.
Su amor por su planeta y sus habitantes lo llevaron a investigar todo lo posible acerca del Apocalipsis de Krypton.
Lamentablemente fracasó y ahora mismo se encontraban al borde de la destrucción total.
Seguramente muchos estarían pensando en estos mismos momentos en él y su advertencia, pero ya no importaba.
Cada uno tendría que intentar sobrevivir a su manera y como podría de acuerdo a su ingenio.
El científico había estado previendo esta situación, en especial tras la muerte de su esposa y por ello es que la nave de emergencia estaba lista con todo lo necesario para que su amada hija sobreviviese hacia su destino.
La Tierra, planeta denominado 616 de acuerdo a los astrónomos de Krypton.
Para él, eso carecía de importancia, había estudiado el planeta por muchos años y había algo que les intrigaba.
Él no podría solucionar ese misterio a su intriga pero ella si lo haría.
En un antiguo poema él habría descubierto que su hija iluminaría la oscuridad de la Tierra.
Los guiaría y rescataría de si mismo.
Obviamente era algo bastante vago pero nunca le dio tampoco la importancia necesaria salvo la provocada por su propia curiosidad.
La nave estaba lista.
El planeta continuaba con su destrucción.
La tecnología estaba lista.
Su gente se moría con el correr de los minutos.
Su bebé comenzó a llorar.
Su cara mostró una sonrisa amarga por la separación.
Finalmente la dispuso en la nave y realizó los preparativos pertinentes para ponerla a salvo.
Antes de la destrucción de su laboratorio, la pudo ver partir rumbo a lejano planeta.
Le dedicó unas últimas palabras de aliento y amor mientras el posterior Apocalipsis se apoderaría de su vida para siempre.
Sin embargo, alguien más de Kryptón se salvaría de la catástrofe.
Su importancia dataría de una fecha posterior y amigo o enemigo de la última hija de Kryptón solo se sabría con el correr del tiempo.
Norrin Radd también observó la destrucción del planeta y tal como en las ocasiones anteriores, su corazón se partía un poco.
Una pequeña lágrima pudo observarse al ver otra civilización destruida por Galactus.
Sin embargo notó una nave escapar del ahora arruinado planeta con su poder cósmico.
Ahora el Silver Surfer pudo sentirse un poco más tranquilo al saber que alguien de ese planeta continuaría la existencia de la misma.
Solo lamentaba que las cosas tenían que ser de esa manera.
Ya en algún lugar de la Tierra, una familia proveniente de Boston, serían quienes encontraría a la beba.
Joseph y Marie Danvers habían decidido alejarse de todo y comenzar una nueva vida en Kansas.
La muerte de su hijo Steve en el ejército los había golpeado muy duro a todos, en especial a Carol, quien tenía 10 años en ese entonces.
A pesar de todo el dolor que el matrimonio sentía, la pequeña niña fue quien recibió el golpe más duro.
Marie no se extrañaba por ello ya que Steve era el ídolo de Carol y en cuantiosas oportunidades había vociferado la idea de seguir sus pasos.
Ahora ella tenía 12 y su vida cambiaría para siempre cuando la familia encontrase con la nave de Krypton.
La familia se encontraba sola en esos momentos y aún no podían salir del estupor causado por el objeto.
Más aún cuando se acercaron y oyeron el llanto de una bebé.
Marie tomó rápidamente a la recién nacida y se la cargó hasta la camioneta.
Joseph, aún no totalmente de acuerdo decidió que lo mejor sería discutir después para que nadie descubriese lo sucedido, pero quien les creería de todos modos.
Con un poco de esfuerzo puso la nave en su camioneta y la cubrió para no levantar sospecha.
Cuando llegaran a la granja, la ocultaría en el granero pero aún así debía de tomar precauciones.
Algo le decía que este hecho solo sería el principio de algo más grande.
En tanto que Carol no dijo una palabra.
Ella se mantuvo callada hasta que llegaron a su casa.
Allí sorprendió a sus padres:
"Linda".
Sus padres se dieron vuelta hacia ella y aunque callados, era fácil deducir su inquietud.
"Linda Danvers suena bien". Con una sonrisa, Marie se dirigió a la beba quien gimió a gusto con lo que había escuchado.
Joseph se decidió en ese momento que ahora tendría otra hija más.
Carol, en tanto, comenzaba a sentir un cosquilleo.
De alguna manera, esperaba que ese bebé cambiara la situación por la que habían pasado desde la muerte de su hermano.
Por supuesto que ninguno de los miembros de la familia Danvers, se podía imaginar el futuro.
Super Woman había llegado a la Tierra y ya estaba establecida.
En otro lugar de los Estados Unidos, más precisamente en Nueva York, Richard Parker acaba de asistir al nacimiento de su primogénito a quien su hermosa esposa Mary Parker decidió nombrarlo Peter, en honor a su primo favorito.
Su hermano Ben y la esposa de su hermano May los habían acompañado en todo momento.
Ellos también estaban contentos, sobretodo May a quien los médicos le habían diagnosticado una imposibilidad para quedar embarazada.
Entre lágrimas de felicidad, incluso celebrada por el personal del hospital decidieron que apenas Mary fuese dada de alta, lo festejarían en grande.
En el día en que Super Woman llegó a la Tierra, Spider-Man nació.
Sus destinos se enlazarían claramente.
Aunque ahora no era momento.
Ya llegaría la hora en que ambos superhéroes iniciaran su cruzada en contra del crimen y la injusticia.
FIN
*Bueno. Esto ha sido todo. Espero que les haya agradado este primer capítulo.
*Nos vemos en la siguiente actualización.
*Saludos, Spidey_Legend.
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