Acabada la cena, lleva el plato y el vaso al fregador, los lava minuciosamente, los seca y los coloca en el armario, pasa un paño húmedo por la mesa para recoger las migajas y se acerca al cuarto de baño.
Abre el grifo del agua caliente hasta que un suave vapor sale, indicando que ya tiene suficiente temperatura, se desnuda y entra a la ducha. Se deja caer el agua caliente por encima, notando como le destensa los músculos y el estrés desaparece, se enjabona con ayuda de una esponja y se aclara la espuma con otra larga pasada de agua caliente.
Coge su albornoz y una pequeña toalla y sale en dirección a su cuarto. Una vez en el, deja caer el albornoz, se seca el agua restante con la toalla y se coloca ropa interior, un sujetador y un culotte a cuadros rojos y negros. Se acerca al baño y cuelga toalla y albornoz de sus pequeños colgadores respectivamente y vuelve al cuarto.
Era el momento de la verdad, como si sospechara que alguien pudiera estar observándola con cuidado se agachó, y saco de bajo la cama una caja de cartón cuadrada de unos setenta cm de lado. Dentro de la caja habían unos vaqueros largos que le quedaban como un guante, con unas cuantas rasgaduras por su superficie, la moda es así , no puede evitarse. Otro de sus pequeños caprichos había sido una camiseta que había visto en el escaparate de una tienda de vinilos, era un grupo del que apenas había escuchado nada, pero el impulso de comprarla había superado su autocontrol.Y por ultimo, la guinda del pastel, una chaqueta de cuero negro, bastante sencilla, con forro a juego con su ropa interior, que había visto un par de semanas después en la misma tienda, había salido algo cara, pero, como razonó Perla, "La calidad se paga", y ella tenia una pequeña pero nada preocupante manía con la calidad.
Se viste rápido, se calza unas viejas botas de montaña que tenia en el trastero de sus padres, vuelve a meter la caja en su lugar, se acerca al baño, se peina su precioso pelo color melocotón, ayudandose de un par de horquillas, se echa las llaves, una pequeña cartera con el dinero justo y su movil a los bolsillos de su chaqueta y sale de su piso decidida.
La Guarida del Lobo estaba solo a unas cuatro manzanas de su piso, desde que lo abrieron, Perla había pasado un par de veces por delante, aunque nunca llegó a entrar, la fachada era totalmente negra, con el nombre del lugar en letras de neón color rojo sangre, y el dibujo de un lobo negro con aspecto feroz a la entrada de una cueva.
Mientras va caminando por la calle, piensa en lo que hará cuando llegue, entrará, se tomara un par de copas, disfrutará una horita del cambio de ambiente y la música, y volverá a casa. Si, eso debería estar bien para la primera noche, mas tiempo podría ser peligroso, no esta acostumbrada a ese tipo de ambiente y aun no sabe cómo reaccionará ante él.
Conforme va acercándose al local, divisa la puerta, y se dirige a ella sin prestar atención a nada mas. Hasta que una imponente figura se interpone entre ella y su objetivo. La figura en cuestión es una mujer de unos treinta, alta y musculosa, de piel bronceada, pelo largo y con volumen, teñido de blanco grisáceo y mirada penetrante. Lleva puestos unos vaqueros ajustados y una camiseta sin mangas de color negro, en ella lleva una chapa en la que pone simplemente "Jasper". En sus brazos lleva varios tatuajes de estilo tribal en forma de enredadera.
-Vaya vaya, que tenemos aquí, estas segura de que quieres entrar ahí? Este no parece ser tu estilo, chiquilla- Comenta la mujer con voz grave, mientras se le escapa una pequeña carcajada.
Mierda, esto no estaba en los planes, debe ser la guardia de seguridad... Piensa, piensa...Ya se, quizás si le respondo como contestaría alguien que suela venir a este tipo de sitios me dejara pasar...Así que Perla, haciendo acopio de valor y chulería contesta –Acaso ahora necesito el permiso de mi madre para venir a un antro de mierda como este?- Alzando una ceja y haciendo hincapié en la ultima parte.
-Whoa! Perdona, perdona, no sabia que eras una de las habituales! Es decir...no lo aparentas para nada, pasa, pasa- Responde Jasper con otra de sus carcajadas, mientras se aparta para dejarle paso.
Perla se acerca a la puerta, pasando por delante de Jasper con un gruñido y pasa a la sala.
La portera no puede evitar pensar que, si bien no parece el tipo de persona que iría a ese tipo de lugares, los vaqueros ajustados le quedaban muy bien, sobretodo vistos desde varios ángulos.
Cuando la puerta se cerró tras ella, la muchacha dio un vistazo al lugar. El local era amplio aunque sin exagerar, el ambiente, aunque no excesivamente cargado, se notaba algo pesado, esa noche no debía haber mucha asistencia ( aunque al fin y al cabo, era la primera vez que iba a ese lugar y no sabia como era el resto de días)
Enfrente de la entrada y al fondo, habia una mesa cuadrada y completamente negra, del estilo que tienen las mesas de DJ normalmente, con un pequeño portatil y una mesa de mezclas, sentada en una silla, hay una mujer bastante joven, en opinion de Perla, vestida con unos pantalones color caqui, una camiseta con motivos de camuflaje y unas botas enormes de cuero marrón. La mujer es bastante palida, tiene el pelo rubio, teñido de verde fosforescente en las puntas, esta sentada en una silla de escritorio, con las piernas cruzadas perezosamente encima de la mesa, lleva unas gafas de sol estilo motorista y unos cascos que hacen sospechar que esta escuchando la misma cancion que hay puesta en la sala en ese momento.
A la izquierda de la entrada hay una barra, un par de camareras van de un lado a otro sirviendo a los clientes mientras la tercera seca vasos y los ordena en una zona apartada de la misma. La mujer tiene la piel de un tono bronceado muy suave, lleva puestos unos vaqueros y una camiseta completamente negra con el logotipo del local estampado en el centro. Tiene el pelo color azabache y las puntas del flequillo y de una pequeña coleta de color azul oscuro. El local tiene las paredes negras por completo, están acolchadas en su mayoría para insonorizarlas, hay tres o cuatro mesas altas y redondas con taburetes altos desperdigadas por la sala, en las pared de enfrente de la barra también hay una mas pequeña atornillada a la pared directamente, en la que hay un par de pequeños grupos charlando animadamente. En este momento, en la sala está sonando "Smells like teen spirit" de Nirvana, a un volumen extrañamente razonable para el lugar en el que se encuentra. Aunque no ha escuchado mucho de ese grupo, Perla reconoce la canción. Lentamente se acerca a la barra en el lugar en el que está la camarera del flequillo azul.
Al llegar, la mujer levanta la cabeza y le dirige una sincera sonrisa –Que quieres tomar cariño?- Pregunta en un tono dulce y suave, tiene una voz alegre y cantarina, algo que aunque contrasta con su aspecto, no desentona del todo.
La canción cambia suavemente a " Louie Louie" de Iggy Pop, parece ser que la que esta al mando de la mesa de mezclas sabe bien lo que hace, afirmación que Perla obtiene del hecho de que esta manejándola con los talones. Volviendo a su caracterizacion de chica dura, le contesta a la camarera.
-Quiero lo mas fuerte que tengas- Sin dudar ni un momento ni temblarle la voz, se estaba dando cuenta de lo fácil que es actuar.
-Uuh, eres de las Duras?- Contesta la camarera inclinándose sobra la barra, apoyando los codos en ella y echándole un vistazo de arriba a abajo -Como tu quieras, aunque te advierto de que es bastante fuerte-
La mujer se dirige hacia la otra punta de la barra y vierte de un par de botellas, dos líquidos, uno azul y otro verde, vuelve y vierte una buena cantidad de ron y otra de whisky, por ultimo destapa una tónica y rellena el vaso hasta prácticamente un dedo del borde.
-Ahí tienes Cielo, un Desatascador, especialidad propia, aunque normalmente la gente aquí se lo toma para acabar la noche, no para empezarla- Dice mientras se le escapa una risa cantarina y jovial.
Cuando Perla va a echar mano de la cartera la camarera la interrumpe –Tch Tch, a la primera invita la casa- Y le tiende el vaso con suavidad
La muchacha blanca lo coge y busca un sitio en la pequeña barra de la pared opuesta, cuando deja el vaso se percata de que hay un papel en el borde, lo coge y lo lee para ella misma "Llámame, Lapis ;) 756-849-156". Decide guardarlo por motivos de investigación, y porque sinceramente, era la primera vez que alguien le entraba de esta forma. Bueno, de esta forma y de cualquiera, era la primera vez que alguien le entraba a secas.
Cuando lleva el vaso a medias, Perla está empezando a pensar que quizás el vaso es mas grande de lo que aparentaba, la bebida esta deliciosa, muy dulce y con buena combinación de sabores, aunque Lapis tenia razón, es bastante fuerte.
Echando un vistazo al resto de la sala, deduce que si el ambiente suele ser este, no le importaría venir algún que otro sábado más, mientras examina con curiosidad el expositor de licores, algo llama su atención. En la punta de la barra donde esta apoyada ella hay un grupo de tres mujeres y un hombre. El hombre tendrá unos 20 y pocos años, alto y con cuerpo aunque sin llegar a estar relleno, con el pelo de color rubio y largo, unos pantalones negros y una chaqueta de cuerdo, a su lado y abrazada a el, una mujer de pelo también rubio y largo, con un vestido completamente negro.
Charlando animadamente con ellos, se encuentra una mujer alta y de piel muy morena, con el pelo negro y lacio, por los hombros, lleva unos leggings negros y una camisa a cuadros roja y negra, pese a estar en un lugar ya de por si oscuro, lleva puestas unas gafas de sol, de estilo futurista. Y por ultimo, con la mirada clavada en Perla, una chiquilla, que no debe pasar de los veinte, la mas baja del grupo, con una melena que llega hasta sus nalgas, larga y teñida de blanco, con el flequillo morado, lleva una camiseta larga y ancha sin mangas con el símbolo característico de Nirvana en el pecho, unos vaqueros rasgados y holgados y zapatos negros de estilo informal.
La mirada insistente de la muchacha empieza a incomodarla, deja apartada la bebida y se dirige al aseo. Una vez que acaba de hacer pis, se sube los pantalones, se coloca la camiseta por fuera y sale del retrete... Solo para encontrarse a Lapis que la espera fuera, sentada encima del pequeño lavabo.
-Hola cariñin- Saluda con voz sugerente mientras se va acercando despacio y con un suave movimiento de caderas -Esta bueno el coctel?-
Perla retrocede lentamente hasta la pared mientras Lapis queda a escasa distancia de ella
-S-si.. Muy b-bueno, e-estaba algo fuerte p-pero muy bueno- Un rubor leve se forma en sus mejillas
-Ah si? Como de bueno?- Pregunta juguetona mientras apoya las manos en su estomago
El rubor aumenta –P-Pues mucho, si te lo estoy diciendo...-
Perla no sabe como escapar de esta situación, esta empezando a agobiarse, siente como el pequeño cuarto se hace cada vez mas pequeño y la mujer que tiene delante se le acerca mas. Nunca ha hecho ese tipo de cosas y las tiene por algo ajeno e indecente, algo incomodo, para lo que no esta preparada. Algo que Lapis parece desconocer, pues por la forma en que la mira parece que podría comérsela con los ojos.
Si solo hubiera alguna forma de conseguir aplazarlo hasta otro momento... Por una vez se puede permitir algo de impulsividad verdad? Es decir, no saldrá peor de lo que podría salir si no hace nada no?
Con suavidad apoya las manos en los hombros de la camarera, gira alrededor de ella y la empuja contra la pared con firmeza, aunque intentando no hacerle daño. Acerca su cara a la de ella hasta que las puntas de la nariz se rozan, la mira fijamente a los ojos intentando parecer dura y como un milagro a su mente viene una frase que quizás la salve.
-Si vamos a hacer este tipo de cosas preferiría hacerlas en otro sitio mas cómodo no crees? – Susurra
Esto parece activar algún botón dentro de Lapis, ya que esta suelta un pequeño gemido, le besa la nariz y sugiere –Muy bien, Tienes mi número, llámame cuando quieras y quedamos- Mientras le guiña un ojo de forma juguetona, le hace una pequeña caricia en el estomago y sale por la puerta con un suave movimiento de caderas.
Perla suspira aliviada, se ha librado de varios momentos incomodos encadenados, y la verdad, por esta noche le parece suficiente aventura, casi tiene sexo por primera vez en unos lavabos de un club, siendo la primera vez que va y con alguien a quien no conoce apenas, suficientes emociones por hoy, saldrá, se acabará la copa y volverá a casa a , eso será lo mejor.
O al menos, eso cree, hasta que al salir del aseo descubre que el grupo en el que estaba la chica que la miraba fijamente se ha movido hasta donde estaba su vaso, y que la propia chica en si esta jugueteando con él mientras la mira fijamente y sonríe de forma pícara.
