Bien, hay que aprovechar el rato de ocio, les dejo el capítulo 5. Gracias por leer :D

Atención: InuYasha y todos sus personajes son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo escribí la historia por puro gusto y diversión.


Capítulo 5: Apareamiento (parte I)

Diana sintió que la depositaban sobre algo suave y blando. Comenzó a abrir los ojos despacio cuando el movimiento del lecho la alertó, él estaba subiendo sobre ella e inmovilizándola con su propio peso. Sus muñecas fueron detenidas contra la sábana y de pronto tenía al demonio cara a cara, sus hermosos ojos ámbar la intimidaron porque reflejaban deseo y ansiedad. Sesshomaru hundió su rostro en el cuello de la mujer y lo recorrió con su lengua húmeda hasta el lóbulo de la oreja. Diana se estremeció y un ligero gemido escapó de su boca.

– ¡No me toques, no te atrevas! – protestó temblando de miedo.

Sesshomaru alzó la cara y se relamió los labios.

–En verdad hueles delicioso para cualquier macho, ya no lo puedo negar y ahora se me antoja morderte– le dijo, mientras sonreía con malicia y sus colmillos se mostraban amenazantes.

– ¡No por favor!, ¡Yo no te he hecho nada, ¿Porque me haces esto?!– gimió Diana alterada y con los ojos húmedos nuevamente.

El mal presentimiento que tuvo hace poco, se estaba haciendo realidad.

– ¡El gran Sesshomaru no le da explicaciones a nadie y menos a una simple humana!, pero contigo haré una excepción, porque al parecer no entiendes lo que está pasando– respondió secamente, mientras se incorporaba y tomaba a la chica por el brazo para arrastrarla fuera del lecho.

Diana se quejó del agarre, pero no pudo evitar ser llevada a lo que parecía una habitación contigua, donde el ambiente y la temperatura cambiaron. Era un baño de aguas termales con hermosa decoración y en el aire reinaba la fragancia de flores silvestres.

De pronto el demonio la repego contra la pared sujetándola por el cuello una vez más y con la otra mano comenzó a desgarrar su ropa. El terror se apoderó de ella al sentir el filo de las garras, su piel quedaba expuesta ante Sesshomaru en un abrir y cerrar de ojos.

–Sólo te diré que hueles a hembra fértil, lista para el apareamiento. No tiene caso tratar de ignorar tu llamada, si lo hago perderé el control de mi mismo, así que no compliques las cosas– expresó finalmente, complacido de lo que veía al tiempo que su lujuria aumentaba.

Diana quedó completamente desnuda, no alcanzaba a entender como él había logrado dejarla así en unos segundos, aunque ya no le dio tiempo de razonarlo. Su captor la llevó hasta la orilla y sin la menor consideración, la arrojó al agua tibia. Ella sintió que se ahogaría de un momento a otro, ya que no se esperaba tal acción. Como pudo se incorporó, tratando de despejarse el rostro del agua.

Con ambas manos intentaba cubrir su desnudez, cuando escuchó el golpe de algo pesado contra el suelo. Nerviosamente volteó, sólo para encontrarse con que el señor del Oeste se estaba despojando de su armadura y armas, después las telas de su atuendo comenzaron a caer… frente a ella.

¡No puede ser, sino hago algo, él me va a violar!– pensó aterrada al tiempo que desviaba la vista de Sesshomaru.

De repente se dio cuenta de su terrible realidad: ¿Hacer algo?, ¿Qué podría hacer al respecto?, ¿Acaso había alguna posibilidad de escape?, él era un ser sobrenatural que podía volar, su fuerza era increíble y esas garras le podían cortar la yugular en un segundo. ¿Realmente tendría caso resistirse?, si lo hacía, ¿La mataría en ese momento?, o tal vez la tomaría por la fuerza y después la asesinaría. En ambas situaciones ella terminaba muerta.

¿Había algo más para elegir?, si, si lo había… ¿Pero cómo saber si terminaría de diferente forma?, Sesshomaru no la ejecutó al principio, a pesar de haberlo herido, pero eso no era garantía de que no lo hiciese después de la violación. Sin embargo la posibilidad estaba presente: Dejar que el demonio la poseyera sin resistencia alguna, evitar que su ira se hiciera presente y esperar a que su instinto de macho quedara satisfecho. Las probabilidades de vivir eran muy relativas.

Faltaba algo más: Él no era humano y ella no se podía imaginar cómo sería tener sexo con un demonio. No era una mujer inexperta, pero llevaba más de tres años de abstinencia y conocía bien su cuerpo, sabía que sus músculos internos se habían contraído por la falta de actividad. Diana comenzó a temblar tan sólo de imaginar las posibilidades.

De pronto el sonido del agua moviéndose la arrancó de sus delirantes ideas, Sesshomaru estaba a sus espaldas. Ella volteó mecánicamente para encontrarse con la imagen más perturbadoramente hermosa de un hombre desnudo. El demonio era un adonis de espectaculares rasgos que la dejó sin palabras. Alto, esbelto, con los músculos marcados en torso y brazos, piel blanca y tersa, su largo cabello plateado caía en su espalda y la parte inferior de su cuerpo… la cubría el agua.

La joven recorrió la figura masculina inconscientemente, pero cuando subió la vista, se encontró con la mirada de un macho dominante y lujurioso que se le acercaba lentamente. Un paso atrás, otro más, el agua obstruía su retroceso y finalmente una gran roca le acarició la espalda, indicándole que no tenia escape.

Sesshomaru quedó a escasos centímetros de la mujer, la sujetó por la nuca obligándola a levantar la cara y a exponer su cuello ante él. Se agachó un poco y su boca rozó la piel de Diana, cerca de la yugular, después su lengua volvió a marcarla con húmeda saliva hasta la oreja.

–Escúchame bien humana… NO me voy a detener, te voy a poseer hasta el delirio, quieras o no… así que tú escoges, dolor o placer– sentenció fríamente el cruel demonio.


Continuará…

Lamento dejarlos en este punto de la historia, pero ya tengo sueño. Espero poder continuarlo mañana, sino hasta el lunes, porque se me está escapando de las manos el fic jajaja ;)