Por la mente de Perla pasan todo tipo de pensamientos, el primero, que es domingo y tiene todo el día para ella misma, el segundo, el estomago le ruge y le gustaría comer algo, el tercero, que está durmiendo con Lapis en su cama, y por ultimo el cuarto, porque esta notando un par de cosas cálidas, suaves y blanditas en las manos?

Abre los ojos de golpe, solo para encontrarse a la camarera mirándola ruborizada y mientras se muerde el dedo índice de la mano derecha.

-Al final les has cogido el gusto, por lo que veo...- Ronronea

Las manos de Perla, están como ella sospecha, apretando los pechos de Lapis

Las aparta con suavidad mientras el rubor le sube por las mejillas

-Perdon...-

La camarera rueda y se levanta de la cama –Bueno, voy a darme una ducha cielo, luego puedes darte tu una también...- Coge ropa interior limpia de un armario y otra camiseta del estilo de la que lleva en el momento y se dirige a la ducha, justo antes de desaparecer por la puerta, echa otra mirada a Perla –O a la vez que yo si te apetece...- Y entra en la ducha riendo

Esa ultima frase aumenta el sonrojo de Perla, ésta se levanta y se acerca al salón a revisar su movil. Nada importante, un par de mensajes de Rose y otro de un numero desconocido.

El mensaje esta pésimamente escrito, con faltas por todas partes y palabras abreviadas, la muchacha consigue descifrar algo como "Hola lol, quizás no sabes quien soy, estuve el otro día en tu piso, soy Amatista ;), a ver cuando volvemos a quedar que tenemos cosas pendientes"

Perla guarda el numero en su agenda como "Amatista" y vuelve a dejar el telefono en su lugar

Justo cuando se da la vuelta, Lapis aparece en toalla por el pasillo, con una pequeña se está secando el pelo despreocupadamente. –El baño está libre- dice con voz cantarina

No puede explicar porqué, pero Perla siente la ardiente necesidad de besar a Lapis, después de tanta tentación, de tanto tonteo y de que la camarera siempre lleve la iniciativa está harta.

Se acerca a ella, la coge por los hombros y la empuja contra la pared que hay entre el pasillo y el sofá, ruborizada, la mira fijamente a los ojos, se acerca a su cara y la besa con ansia, cada largo y caliente roce de sus labios lleva a uno mas caliente aun, cada vez que la camarera intenta apartarse de la pared, Perla la fuerza a mantenerla pegada, arrancándole un suave gemido cada vez que esto ocurre. La muchacha pálida muerde, lame, bebe de los suaves y cálidos labios de la camarera.

Unos minutos mas tarde, la vergüenza golpea fuertemente a su furia y le recuerda que apenas es la tercera vez que besa a alguien. Perla se aparta con suavidad de Lapis, le besa la nariz, y completamente roja huye por el pasillo al sonido de "mevoyaladucha",

Dejando a la camarera jadeando fuertemente, con un fino hilillo de saliva en la comisura de los labios y con una humedad mayor en otras zonas..

Perla esta unos buenos 10 minutos bajo el agua caliente, dando vueltas a lo que acaba de hacer y pensando en la posible reacción de Lapis cuando salga dd la ducha. Se lo tomará bien? La habrá molestado?... Sale de la ducha, se seca y se encuentra con un problema con el que no había contado antes: No tiene ropa interior limpia.

Abre lentamente la puerta y asoma la cara al pasillo –Oye Lapis...-

La camarera se acerca a la puerta desde el salón, lleva puestas unas braguitas color verde lima pastel y la camiseta que cogió antes del armario. –Dime cielo- Contesta apoyándose en la pared

-Pues... Podrías prestarme algo de ropa? La que tengo es sucia y ayer no me acordé de coger recambios...-

Lapis sonríe –Por supuesto, intentare buscar un sujetador de tu talla, quizas la mia no te venga, espera aquí-

La camarera desaparece en dirección a su cuarto y vuelve con una camiseta y unas braguitas de color azul pastel –Prueba a ver que tal-

Perla se acerca a la puerta, cuando va a abrir razona, que si bien ya ha visto a la camarera casi desnuda por completo, seria algo injusto no ofrecer algún vistazo a cambio, vuelve al retrete en toalla y se sienta encima –Pasa, esta abierto-

Lapis deja la ropa sobre el lavabo, la muchacha pálida se acerca, se pone las braguitas con cuidado de que no se caiga la toalla, pero irremediablemente levantándola hasta la cintura conforme la prenda va tomando su lugar. Cuando estira la mano izquierda hacia la camiseta, el nudo de la toalla se suelta y ésta cae al suelo pesadamente.

La mirada dd la camarera, que se encontraba analizando las curvas de las redondas nalgas de Perla, subió lentamente, hasta su espalda y cuello, sin poderlo evitar da un par de pasos y acaricia la suave y pálida piel de la muchacha, mientras se muerde un labio con suavidad, en cierto momento las manos topan con la cintura de las braguitas.

-...Puedes seguir..- Susurra la muchacha

las manos de Lapis bajan hasta las nalgas, acariciando su superficie con suavidad, da un suave apretón y se separa, con el corazón a cien.

Perla mira por encima del hombro, completamente roja mientras un escalofrio le recorre la espalda, se coloca la camiseta con rapidez y se gira.

-Y bien, que comemos?-

Esta pregunta saca a Lapis del hechizo que la tiene atrapada por completo

-Eh, EH!? Oh vaya, pues... No tengo ni idea... Normalmente suelo pedir comida para llevar los domingos... Si te parece bien, claro-

-Claro, solo dime que tengo que darte por mi parte-

-Oh nada, encima que vienes a verme y pasas la noche aquí... Yo invito!- Contesta Lapis riendo y lanzándose a hacerle cosquillas a Perla en los riñones

Tras el primer par de suaves pellizcos la muchacha pálida huye por el cuarto -Ay! No! Para cabrona que tengo muchas!- se acerca al sofá y se deja caer acostada boca arriba ocupando ambas plazas –Te robé tu sitio- Chincha a la camarera sacándole la lengua

Lapis se acerca, se tumba sobre ella estirando la mano para alcanzar una botella que descansaba cerca del sofá –Quizás es que te lo dejo prestado yo...aunque el alquiler cuesta un beso...- susurra sonriendo

Perla se sonroja de golpe, acerca sus labios a los de la camarera y le da un suave beso –Alquiler pagado..-

Ésta sonríe satisfecha, se levanta y da un trago a la botella para acabarla –Que prefieres, chino, kebab o algo en plan hamburguesas?-

-Chino quizás, hace tiempo que no tomo comida china- Se aplana la camiseta sobre el estomago

-Una racion de tres delicias para cada una entonces no?-

-Si-

Lapis coge su teléfono y llama para encargar comida al restaurante chino que hay un par de calles más allá, se dirige a su cuarto, se pone unos vaqueros y un sujetador y se echa a los bolsillos las llaves y la cartera. Vuelve al salón y cuando comprueba que todo esta en orden se acerca a la puerta.

-Salgo a por la comida, tardaré unos diez minutos quizás quince vale?-

Perla sonrie – muy bien, aquí estaré-

La camarera sale y cierra detrás de ella, dejando a la muchacha pálida sola y tumbada en el sofá cómodamente. Una suave brisa le eriza el vello. La verdad es que el beso que acaba de darle a Lapis ha resultado calar mas profundo de lo que debería, al hacer memoria, su pecho se calienta lentamente y alocadas ideas le pasan por la cabeza. Le apetece masturbarse, aunque dado el lugar donde está quizás no debería... la camarera dijo que tardaría unos diez minutos y ella nunca suele tardar mas en desfogarse...

Lentamente levanta la camiseta justo por encima de sus pechos, se acaricia con suavidad el estomago mientras nota como la excitación va extendiendose por el resto de su cuerpo, su mano derecha pasa a masajear uno de sus pechos con mimo, soltando pequeños jadeos sin poderlo evitar, su mano izquierda baja despacio acariciando su estomago en círculos, introduce suavemente la mano bajo su ropa interior y acaricia con cuidado su vulva. Si, esta suficientemente mojada para ponerse a ello, aunque la verdad es que ella nunca ha tenido problemas en cuanto a lubricación...

Sus dedos buscan el clitoris y lo acarician en círculos muy suaves, procurando repartir bien sus fluidos, arrancando un pequeño gemido cada vez que lo roza directamente.

El calor que despide su cuerpo es ahora insoportable, las mejillas le arden, el pecho le quema, y cada pocos segundos pequeños relámpagos de placer le recorren la espalda y muslos.

-Ahn... Al final no he podido aguantarme.. Mnnf...-

La mano que se ocupa de sus pechos coge el borde de la camiseta y se lo acerca a la boca, para evitar interrupciones, mientras que la mano que se ocupa del clitoris sigue trabajándolo con suavidad, en círculos cada vez mas pequeños, buscando el orgasmo, que no anda muy lejos.

Falta poquisimo, esta a nada de conseguirlo, el placer que siente en este momento es tan intenso que la espalda se le arquea y los breves gemidos se le escapan de la boca tan cerca... Y lo que es mejor, antes de que Lapis vuelva...

Perla está tan concentrada en llegar al climax que no escucha como la puerta se abre con suavidad, lapis pasa despreocupadamente y cierra.

-Ahn... Ahnn...ahn...-

El sonido de la puerta al cerrarse la devuelve al presente, justo a la vez que la camarera se da la vuelta.

-Ya estoy de vuelt-

Por un momento parece que el tiempo se detiene, Perla esta tirada en el sofá, con el cuerpo de cintura hacia arriba descubierto, una mano dentro de la ropa interior y la otra se encuentra pellizcando uno de sus rosados pezones, mientras que Lapis está en la puerta, completamente ruborizada y sin saber muy bien que hacer o decir.

-B-Bueno... Ya que estas sigue no?...- Consigue articular tras unos incomodos 12 segundos

Perla saca con suavidad la mano de la ropa interior, baja la camiseta con la otra y mira a la camarera completamente roja de vergüenza.

Lapis deja la comida sobre la encimera, se gira de nuevo nerviosa

-Q-que tal si comemos?-

-S-si!- Contesta Perla levantándose de un salto, se acerca al baño y se lava las manos.

Cuando vuelve la camarera ha repartido un par de platos en la mesita, y se encuentra vertiendo el contenido de un par de recipientes de cartón, típicos de restaurante asiático en ellos.

-Oye... N-no se que me ha pasado vale?... Esta semana apenas he tenido tiempo... Y ha sido muy tensa...-

Lapis le tapa la boca con uno de sus indices

-Shhh, no pasa nada, ha sido un placer verte así... vamos a comer que se enfría- Contesta guiñando un ojo y sacándole la lengua

Ambas se sientan y comen con calma, Veinte minutos mas tarde, el plato de Lapis esta vacío casi por completo mientras que el de Perla parece una mesa de operaciones, con el arroz por una parte y el resto de ingredientes separados por tipo, una vez satisfecha con el resultado, comienza a comer tímidamente alternando arroz e ingredientes.

Acaban de comer, dejan los platos en el fregador y se recuestan en el sofá apoyando los pies sobre la mesita.

-Te apetece un café ahora después? O lo tienes muy visto por tu trabajo?-

-Pues... Te resultará raro pero apenas suelo beber café, casi nunca tengo tiempo... Así que me encantaría- contesta Perla con una sonrisa

Lapis se acerca a la cocina y prepara una cafetera clásica sobre el fogón, vierte el café y enciende el fuego.

-Espero no haberte hecho sentir incomoda con lo de antes...- Casi susurra la muchacha pálida

-Oh, no no, tranquila, si eso lo hago yo prácticamente a diario, normalmente antes de dormirme, la cosa es que... Bueno que... Que estas muy buena vaya- el rubor sube rápidamente a las mejillas de Perla tras oír la ultima parte –Y bueno, como el viernes en el bar parecías mas lanzada pensé que en cualquier momento me saltarías encima... Y bueno...verte así ha sido una sorpresa agradable...-ronronea

Cuando el café esta listo, la camarera coge la cafetera y la coloca sobre un posavasos encima de la mesita del salon, después coge una cajita de un armario y un par de tazas y cucharas y las deja sobre la mesa, se sienta al lado de Perla y vierte café hasta llenar la mitad de ambas tazas.

-Así está bien?-

Perla rie nerviosa -Supongo, hace tanto que no me tomo un café con tranquilidad que ya no se ni que ponerle..-

-Bueno, yo me lo suelo tomar con leche condensada, y dependiendo del momento quizás un chorrito de whisky-

-Yo supongo que lo tomaré tal cual, me gustaría recordar a que sabe el café tal cual, luego pensaré en echarle algo...-

Lapis le da un suave codazo a Perla – Venga no seas sosa, échale algo que si no lo vas a encontrar demasiado amargo-

-No, de momento lo tomaré solo- contesta la muchacha devolviendo el codazo

-Veengaaaa pruébalo con leche condensada que esta muy rico-

-Después quizás-

La camarera se apoya sobre el hombro de la muchacha –Vaaaa hazme caso que esta super dulce y super bueno-

-Lueego-

Lapis acerca la mano a la cajita, la abre y la pone entre las dos tazas, en ella hay pequeños sobres de azúcar y de leche condensada. –Como no suelo tener visitas no suelo gastar mucha y comprar un bote grande seria un desperdicio-

Acerca la mano en dirección a un sobre de leche condensada -Vale, pues yo tomaré mi leche condensada y tu disfrutarás de tu soso café por no hacerme caso-

Un cable se cruza en la cabeza de Perla, con una mano detiene la mano de Lapis a mitad de camino, con la otra coge un par de sobres y aparta la caja, se recuesta, levanta la camiseta y la aguanta con la barbilla, muerde la punta de los sobres y deja caer su contenido por entre sus pechos y alrededor de su ombligo, coge con una mano a la camarera del cuello y con firmeza pero suavemente la fuerza contra su estomago, hasta que sus labios lo tocan.

-No querías leche condensada? Pues ahí tienes. Lámela toda.- Ordena, algo sonrojada

Con las mejillas al rojo vivo, Lapis lame lentamente y con cuidado las gotas de dulce leche que cubren el torso de la muchacha pálida, apoyando a veces la nariz por la postura y haciendo que a Perla le den escalofríos. Cuando la última gota del blanco líquido ha desparecido de su cuerpo, Lapis se incorpora en su parte del sofá, con la cara roja por completo y se relame.

-Deliciosa...- una picara sonrisa se forma en sus labios

-A ver, déjame probar- Con un suave movimiento, coje los dos sobres abiertos, tumba a la camarera, que no opone resistencia, sobre el sofá, y le deja caer las ultimas gotas por el cuello, haciendo un camino hasta sus labios, solo para lamerlo después y dar una suave cadena de mordiscos, cuando llega a la comisura de su boca, da suaves chupetones y al final un suave y cálido beso sobre ellos.

Se incorpora en su lugar y sonríe juguetona – Tenias razón, esta muy buena- Ríe

Coge su taza y la bebe tranquilamente mientras Lapis jadea a su lado –Perla...- susurra mientras ella da un suave trago de café. Esta amargo, pero el sabor le gusta.

-Si?-

-Fóllame- Susurra entre jadeos

Esto descoloca a Perla hasta el punto en que casi se le cae la taza y falta poco para atragantarse con el café. Nunca nadie le había dicho algo así tan directamente... Bueno, tampoco nadie la había besado como Lapis llevaba haciendo desde el día anterior...

La muchacha pálida tose un par de veces –Bueno... Eso va a ser dificil...- responde algo incomoda

Lapis levanta la cabeza y la mira con curiosidad –Y eso porque?-

Perla traga saliva, sabe lo que va a venir después de su confesión, y va a doler igual que cuando Amatista se enteró, lo mejor es decirlo rápido..

-Pues porque soy virgen... Es mas antes de ayer solo había besado a una persona, y una sola vez...- cierra los ojos y espera la marea de carcajadas

Pero ésta no llega nunca, extrañada, abre los ojos lentamente para encontrarse cara a cara con Lapis, con un profundo gesto de preocupación en su cara

-Entonces, todo lo que hemos estado haciendo ha resultado incomodo para ti? Perdona, no lo sabi-

-Oh! no, no! No es eso, es mas, desde que me recogiste ayer solo lo he pasado bien, han sido momentos muy divertidos y experiencias muy atractivas... Es solo que no se nada o casi nada del sexo y me aterra no hacerlo bien... Creo que no estoy preparada aun...-

Apenas un segundo mas tarde siente el cálido abrazo de Lapis, y como una de sus manos le revuelve el pelo con mimo –No te preocupes, no tienes porque hacer nada que te haga sentir incomoda vale? Pero al menos avísame antes!- ríe despreocupada

-Vale- Contesta perla con una sonrisa de felicidad en los labios –En cuanto a lo de follarte...me sabe bastante mal dejarte a medias...-

-No te preocupes, ya tendrás tiempo de acostumbrarte al contacto poco a poco, ademas, tengo mis propios métodos para desfogarme sabes? Menos mal que no se te ha ocurrido cotillear en los cajones de la mesita de noche...- esa última frase, acompañada de una carcajada picara hizo enrojecer las mejillas de Perla, mientras imaginaba que podría contener ese mueble.

-Y que pasa...si te caliento tanto que no te sirva de nada lo que guardas ahí?...- Pregunta la muchacha pálida con un toque sensual y lanzando una mirada de depredador a la camarera

La cara de ésta enrojece por completo –N-no tengo ni idea...-

-Oye, cuando me tome el café tendré que ir volviendo a casa, mañana trabajo desde bien temprano y necesito recuperar las horas de sueño que llevo perdidas en todo el fin de semana, o me levantaré como un zombi-

-Muy bien, te acercaré a casa, no me cuesta nada- Lapis se acerca y le besa la mejilla izquierda con cariño

La muchacha pálida sonríe con sinceridad -Gracias-

-Por cierto, la camiseta te la puedes quedar, pero las braguitas te agradecería que me las devolvieses, son mis favoritas y cuestan un ojo de la cara...-

-Pero la camiseta...-

-Quédatela, te servirá para recordar el día de ayer y el de hoy, el principio de nuestra amistad vale?- Se acerca al cuello de Perla y lo besa con suavidad

Las mejillas de ésta enrojecen levemente -Muy bien-

20 minutos mas tarde, Perla recoge sus cosas y se pone su sujetador y sus leggings, Lapis coge las llaves del coche y del piso, y el movil y bajan a la calle, montan en el coche, éste arranca y comienza un corto viaje hasta el edificio de la muchacha pálida.

Cuando finalmente, tras varias indicaciones de Perla el coche se detiene delante de su edificio, Lapis para el motor y coloca el freno de mano.

-Cuando volveremos a quedar cielito?-

-Que te parece el fin de semana que viene?-

-Me parece bien, ésta vez podrías poner tu tu casa- Ríe juguetona –Me gustaría ver si tu cama es tan cómoda como la mía-

-Bueno, quizás...- Contesta Perla, dibujando una sonrisa picara en sus labios

Abre la puerta, y justo cuando va a bajar, se gira, coje a la camarera por el cuello de la camiseta, la atrae hacia ella y le besa los labios con pasión, mezclando el roce con pequeños mordiscos, por ultimo, da un corto lametón sobre los labios de Lapis y acaba de bajar del coche guiñándole un ojo antes de dirigirse al portal, abre la puerta y desaparece en el ascensor.

-...Pues tenía razón la cabrona... Con lo de mi mesita de noche no va a ser suficiente...-