Sobre las nueve de la mañana, Perla consigue despegar los ojos, siente la boca pastosa y el cuerpo dolorido, la carrera de ayer en dirección a la cafetería, impulsada por la ira no tuvo en cuenta que la falta de ejercicio podría pasar factura, se levanta con dificultad, coge braguitas limpias y una camiseta suave y holgada de manga corta y color crema oscuro y entra al cuarto de baño.
Deja que el agua caliente desentumezca sus doloridos músculos, se frota el pelo con champú de cítricos ésta vez, notando como la esencia le quema al rozarle los nudillos, en aquel momento no se dio cuenta, pero el golpe tuvo que ser fuerte, la parte delantera de los nudillos esta roja y raspada y, aunque no sangra, escuece bastante.
Se frota el cuerpo con abundante gel de melocotón y se aclara la espuma de todo el cuerpo, sale con cuidado de la ducha y se seca el cuerpo. Se viste y sale del cuarto de baño, con la toalla enroscada alrededor del pelo para secarlo al máximo antes de usar el secador. Prepara un gran café y se recuesta en el sofá a tomarlo tranquilamente.
Así que sobre la una vendría Lapis a comer, bueno, pues macarrones con queso como ella los suele hacer y perfecto, quizás ese rato de hablar con la camarera le vendrá bien, ella suele escucharla y sabe ser comprensiva. Y tiene unas curvas bonitas, unas caderas redondas y una piel suave en la zona de los...
Perla se ruboriza por completo, dándose cuenta de la dirección que estaba tomando su tren de pensamiento. Se dirige al lavabo, conecta el secador y se arregla con cuidado el pelo, cuelga la toalla en el secador automático y se dispone a organizar un poco el salón.
Sobre las doce y media prepara el cazo y la tabla de cortar, coloca unos cuantos trozos de queso y los corta en dados pequeños, los deja caer en el cazo y remueve con una cuchara para que se derrita uniformemente, añadiendo nata para formar la salsa de queso. En otro cazo coloca los macarrones y los pone a hervir, mientras tanto abre una bolsa de patatas fritas pequeña y la come con calma.
Cuando el contenido de ambos cazos esta cocinado lo vierte en una fuente y lo mezcla con ayuda de un cucharón. Acto seguido lo mete al horno y cierra la puerta. Acaba la bolsa de patatas y la tira a la basura, prepara la mesita del comedor con un par de tenedores y un par de vasos, se recuesta en el sofá y espera pacientemente a que la otra mujer toque al timbre.
Apenas cinco minutos mas tarde de la hora acordada el timbre suena, Perla se levanta y se acerca al interfono –Si?-
-Lapis!- Contesta una voz cantarina
-Sube- la muchacha alta aprieta el botón del interfono y abre la puerta de casa para esperar a la camarera
Cuando Lapis llega se acerca a la puerta –Ya estoy aquí!- lleva unos vaqueros largos aunque rotos por las rodillas, una camiseta ajustada de color marrón chocolate y un jersey color azul hielo encima
-Adelante, pasa-
la camarera hace amago de pasar, pero antes se acerca a Perla y le da un suave beso en los labios, después se cuela por debajo de uno de sus brazos y se deja caer pesadamente en el sofá –He pagado el alquiler- Deja caer sonriendo con malicia
La muchacha pálida se da la vuelta a la vez que cierra la puerta, completamente ruborizada. –M-muy bien, todo en orden- Se acerca al horno, saca la fuente de macarrones y la deja sobre la mesita del salón –Macarrones con queso y nata- aclara nerviosa esperando la aceptación de Lapis
-Adoro la pasta- Contesta la camarera con una amplia sonrisa
Perla se sienta y coge el tenedor –Pruébalo a ver si te gusta..-
Lapis coge unos cuantos macarrones con su cubierto y se los echa a la boca, masticando con calma y saboreando tranquilamente la salsa –Eshta dewishioso-
Las mejillas de la muchacha pálida cogen un suave tono rosado y prueba ella misma el plato, aunque no encuentra diferencia con el sabor que tiene normalmente si admite que le ha salido bueno.
Ambas comen en silencio, Perla cargando con cuidado y echándose porciones pequeñas a la boca, mientras que Lapis llena por completo el tenedor y come a toda prisa
-No hace falta que comas tan rápido, nadie te lo va a quitar- ríe Perla
-eshque eshta muy gico- Contesta Lapis con la boca a rebosar
Cuando ambas se sienten satisfechas, la muchacha pálida guarda las sobras en un tupper y las mete al frigo, después se acerca al fregador y se dispone a fregar los platos y los cubiertos.
-Hey!- Lapis aparece a su lado, le coge el estropajo de las manos y la aparta con suavidad del fregador –Déjame eso a mi anda, tu has cocinado y has puesto la casa, no estaría bien por mi parte no ayudarte al menos a fregar-
-Esta bien- Perla vuelve al sofá y se recuesta
La camarera coge los guantes y se los pone con dificultad, después coge el estropajo y la botella de jabón, y cuando se dispone a verterlo nota un suave y cálido lametón, que le recorre del hombro a la mandíbula. El sobresalto y un escalofrío que le recorre la espalda le hacen apretar la botella y un fino chorro verdoso de jabón, sale disparado sobre el fregador. Sus mejillas toman un suave tono rojizo.
-Oye... Eso es trampa..- Lapis nota como dos manos se posan suavemente sobre sus caderas
-En ningún momento dije que no fuera a molestar...Tu sigue, como si no estuviera...-
la camarera recoge el jabón con el estropajo, abre el agua caliente y comienza a frotar los cubiertos, mientras las manos se acercan a su cintura y se cuelan con mimo por debajo de su camiseta. El rubor de su rostro aumenta y se muerde el labio.
Cuando los cubiertos están limpios los deja escurrir sobre un paño y pasa a la fuente, la coge con cuidado y frota en círculos, una de las manos de Perla sube por encima de su estomago, hasta casi sus pechos e imita el movimiento de las manos de la camarera.
-Vaya vaya, porque no llevas sujetador?...-
-Ahnn... Cuando llevo ropa gruesa suelo ir más cómoda sin sujetador...-
La otra mano se mete con cuidado por la cintura de sus pantalones y de sus braguitas, bajando hasta el mismísimo borde del monte de Venus, e imita los movimientos de su hermana lentamente y con mimo
-Que sorpresa... Vas depilada...-
-Mmph... S-Si, es más cómodo para todo...-
Lapis enjuaga la fuente y la deja reposar boca abajo sobre un trapo para que seque, las manos de la muchacha pálida cada vez son mas atrevidas en sus caricias.
Perla gira la cabeza hacia el reloj que cuelga en la pared de la derecha: las dos y cuarto.
A las dos y media debería estar abriendo las puertas de la cafetería.
El sobresalto la hace bajar la mano mas de lo normal, arrancando a la camarera un gemido suave, algo amortiguado por ésta, al morderse el labio inferior.
-Ahnn...Crueeel...-
Con cuidado saca las manos con lentitud de la ropa de Lapis. Para su sorpresa, la mano que se encontraba explorando bajo su ropa interior esta cubierta de un liquido pegajoso, translúcido y cálido.
La camarera acerca su cara a la mano de Perla y le limpia el liquido de los dedos con pequeños y rápidos roja consigue articular –Gracias por la comida...- y guiña juguetona el ojo derecho, aunque de pronto se da cuenta de las raspaduras enrojecidas que le recubren los nudillos
-Aw,asi que ayer te hiciste daño...-
-Si, pero prácticamente ya no me duele...- Algo ruborizada, Perla sale corriendo por el pasillo hasta llegar a su cuarto, saca una camisa color azul cielo y unos vaqueros de la cómoda y se viste corriendo
-Todo bien?- Escucha desde el salón
-Si, es solo que me he distraído por un momento y si no salgo ya llegare tarde al trabajo!- contesta desde la habitación
-Vale, arréglate y te acerco en el coche-
-Gracias Lapis!-
Cinco minutos mas tarde ambas montan en el coche de Lapis y éste se pone en marcha. Tras diez minutos de callejeo, el vehículo se detiene justo en la puerta de la cafetería. Perla abraza a Lapis y sale, cerrando la puerta tras ella. –Gracias otra vez! Hablaremos!- se despide Perla señalando el teléfono.
-Muy bien!, hasta luego!- Contesta la camarera, sube la ventanilla y se aleja a buena velocidad en dirección a la residencia.
Granate camina tranquila por los pasillos de la residencia sur, buscando la puerta 225, la Habitación de Amatista. Gira la esquina, a la derecha en el cruce y a mano iquierda encuentra la puerta, saca el movil y comprueba el tiempo: las dos y veintiocho minutos. Ha quedado en visitar a su amiga a las dos y media, asi que espera pacientemente hasta que sea la hora exacta.
Sin poderlo evitar, desde detrás de la puerta, se escucha
-Muérdeme! – unos cuantos segundos de silencio –No, mas fuerte, hazme sentirlo!-
Se escuchan un par de suaves gemidos, algo ahogados por el grosor de la puerta
Granate revisa el teléfono: las dos y media justas. Se acerca a la puerta y la golpea firmemente tres veces.
Un ajetreo rapido en el interior parece contestar a su llamada
-Pasa Granate! Está abierto!-
La muchacha morena apoya la mano sobre el picaporte y entra a la habitación cerrando detrás de ella. En el pequeño cuarto, en una mesa baja se encuentran Amatista y Peridot, sentadas en el suelo, un conjunto de folios llenos de apuntes y fórmulas están esparcidos por toda la mesa, al igual que un montón de bolígrafos y útiles para el dibujo técnico. Todo esto parecería bastante normal, de no ser por un par de fuertes y enrojecidas marcas de dentadura en el cuello y hombros de la muchacha bajita, y por el hecho de que Peridot esta completamente roja y con el pelo revuelto.
-Buenas tardes- Saluda la muchacha morena con un breve gesto de mano
-Hey, nos has pillado repasando unos problemas de Mecánica-
Granate se agacha a recoger algo del suelo -Normalmente la gente suele hacer los deberes con la ropa interior puesta no?...- levanta la mano derecha y enseña un pequeño sujetador deportivo, de color verde lima
Las mejillas de peridot toman un color que podría llamarse "Rojo incandescente", abre mucho los ojos y baja la mirada en silencio. Se acerca a Amatista y susurra en su oído
-Esto se está poniendo bastante incomodo, me voy y quedamos otro día vale?-
-Vale-
Peridot guarda a toda prisa sus apuntes y útiles en una pequeña mochila, camina rápidamente en dirección a la salida y coge con incomodidad su ropa interior de las manos de Granate, que la ofrece sin resistencia, sale y cierra la puerta.
La muchacha morena se sienta en un taburete de la barra y apoya la espalda y los codos contra el borde de ésta.
-Sabes que normalmente no me importa que tengas tus líos pero... No deberías al menos pedirle perdón a la novata?...-
Amatista se levanta con calma, se acerca a un armario y saca una bolsa de nachos sabor a queso, se sube a uno de los taburetes de la barra y deja encima de ésta la bolsa abierta.
-Crees que debería G?... Es decir, fue una simple broma, porque se puso así?- mete la mano en la bolsa y se lleva un buen puñado de nachos a la boca, masticando sin cerrarla
-Una broma que te pedimos que no hicieras. Estuvo mal Amatista, ella confiaba en ti.- Contesta Granate con crudeza, ajustando sus gafas para dar énfasis
-No se G... Es decir, es una cría, las hay a miles, que más da una que otra?-
La muchacha morena baja la mirada, coge un nacho de la bolsa y lo observa antes de llevárselo a la boca y masticar educadamente con ésta cerrada.
-Bueno... La diferencia está en que a ésta ya le gustas...-
Ésta ultima frase casi hace que Amatista, que en ese momento tenia la boca llena, se atragante. Tras unas cuantas toses y carraspeos, respira con normalidad.
-QUE?- pregunta incrédula
Granate suelta una pequeña y elegante carcajada –De verdad te ha cegado tanto tu orgullo Amy?- coje otro nacho y repite el anterior proceso
-Estas de coña no?!-
-Sabes como soy yo para las bromas Amatista... A esta chiquilla le gustas de verdad, no se que ve en ti, pero las cosas están así. Y se que a ti también te gusta, mi intuición nunca falla en estos temas, o si?...-
Las mejillas de la muchacha bajita toman un suave color rosado
-Joder... No tenía ni idea G...- Baja la mirada a sus pies con tristeza –No te equivocas no...que crees que debería hacer?
-Lo primero es lo primero: Debes disculparte-
-Va, pues le mandaré un mensaje- Contesta mientras alarga la mano para coger su teléfono de la encimera
Granate le coge la muñeca a medio camino –No, debes disculparte en persona-
-Oh, vamos! Estas de coña? Si me presento en su puerta no me abrirá nunca, y dudo mucho que vuelva por el bar en mucho tiempo...-
-Si no te disculpas quizá nunca. No te preocupes, se donde encontrarla.-
-Ah si? Donde?- Contesta Amatista rascándose perezosamente las nalgas
-A merendar al centro- Contesta Granate con una sincera sonrisa ante la incrédula mirada de su amiga –Por cierto, cuídate eso, no vaya a ser que se infecte- Comenta mientras señala las marcas de mordiscos en el hombro y cuello de Amatista
La muchacha bajita levanta una ceja –Ya bueh..- y desaparece entre pequeñas montañas de ropa y botellas en dirección a su destartalado cuarto
Mientras Amatista se cambia de ropa Granate aprovecha para pedirle a Lapis el numero de Perla, un par de segundos después le llega un número por mensaje. Lo guarda en la agenda y abre un chat. Escribe: "Hola Perla, soy Granate, hay muffins de arándanos?"
Unos minutos mas tarde le llega un mensaje de la muchacha pálida, la muchacha morena lo abre. Es una fotografía recién tomada de una bandeja de horno del tipo panadería cubierta de muffins , como pie de foto hay escrito "Recién salidos del horno"
Justo en ese momento Amatista vuelve del cuarto, lleva puestas unos leggings negros ajustados, una camiseta ancha de color morado y sobre ella un chaleco color caqui de plumas, en la cabeza lleva un gorro de color marrón oscuro con "Muérdeme" bordado en letras azules.
-Vamos o que?-
Granate, que tiene una sonrisa de oreja a oreja se pasa la mano por la comisura de la boca –Si, vamos, pasaremos antes por un par de sitios-
-Vaaaaalep-
Perla mira con tedio el teléfono: las seis y media. Esta tarde en concreto le estaba resultando insoportable, quizás hay algún evento en la ciudad o algo por el estilo, pues a diferencia del resto de sábados, en este momento han alcanzado el mayor número de clientes en toda la tarde en el local: cuatro.
El mensaje de la mujer morena ha sido una sorpresa, debe haberle pedido el número a Lapis, porque ella no recuerda habérselo dado en ningún momento aunque Granate a ella si, por su forma de comportarse hacia ella sin apenas conocerla no le hubiera importado dárselo.
Apoyada sobre la barra y aburrida ante lo que le ofrece la tarde, mira pasar a la gente por el escaparate de la cafetería, cuando de pronto su mirada se cruza con las gafas de Granate, que le dedica una sincera sonrisa y saluda con la mano. Perla devuelve el saludo con otra sonrisa y un breve gesto desde el interior, hasta que de detrás de la muchacha morena sale Amatista mirando hacia el suelo. La cara de la muchacha pálida se endurece brevemente.
Ambas pasan a la cafetería y se acercan a la barra, Perla coge la libreta de anotar los pedidos y un bolígrafo.
-Bienvenidas, que quieres Granate?- Pregunta a la muchacha morena en un tono muy dulce
-Un café largo y tres muffin de arándanos por favor-
La muchacha pálida lo apunta, se gira hacia Amatista y levanta una ceja –Y tu?-
Amatista no sabe que responder, las palabras se le anudan en la garganta, le duele el pecho y la vergüenza que siente no le permite levantar la mirada.
-Ella quiere disculparse, hemos estado hablando, sabe que lo que hizo no fue correcto y que mereces una disculpa como mínimo-
La muchacha pálida suspira -Vale, ahora os saco el pedido-
Perla desaparece dentro de la cocina
-No sabia que trabajaba aqui...-
-No juzgues por las apariencias Amatista, todo lo cocinado lo hace ella, esta sublime-
-Como se supone que me voy a disculpar? Me cuesta hasta mirarla a la cara...-
Granate apoya con suavidad su mano izquierda en el hombro de su amiga –Que te parece si cenamos los tres hoy en tu piso y lo hablamos tranquilamente?-
-Va... Si crees que funcionará...-
Apenas cinco minutos mas tarde Perla sale con una bolsita de papel y un vaso tamaño mediano –Bien, aquí está todo, supuse que lo queríais para llevar, como no cogisteis ninguna mesa...-
-Si, esta bien, cuanto es todo?-
-Pues...- la muchacha pálida hace cuentas ágilmente en la pequeña libreta –Todo serían 5,50-
Granate saca la cartera y le ofrece el dinero a Perla, quien lo guarda en la caja registradora y se da la vuelta con una sonrisa en los labios
-Espero que lo disfrutes!-
-Por cierto, Amatista me ha comentado que le gustaría que cenásemos las tres juntas esta noche en su piso, a modo de disculpa, te parece bien?-
Perla frunce el ceño levemente –Bueno... No tengo nada mejor que hacer de todas formas...-
La muchacha morena sonríe –Te pasaré a recoger cuando salgas y vamos directas a su piso, pedimos pizza te parece?-
La mujer pálida contesta con una sincera sonrisa –Claro, la pizza me encanta, pero que no lleve pescado por favor... No lo soporto..-
-Muy bien, sobre que hora te recojo?-
-Sobre las nueve y cuarto estaría bien, los sábados cerramos a las nueve-
-Muy bien, aquí estaré-
Perla saluda con un suave gesto –Adios-
Y observa como ambas mujeres salen con tranquilidad de la cafetería y se pierden entre las calles.
-Dios, ese ha sido el peor momento de mi vida...-
-No exageres. Habrás tenido peores..- Rie Granate, abre con cuidado la bolsa y muerde con suavidad un muffin
-Bueno si, el día que corte con mi ex, pero esque estaba jodidamente loca...-
Granate le acerca uno de los pastelillos –cállate y prueba-
-Sabes lo que pienso de ese tipo de comidas...-
La muchacha morena le acerca aún mas el Muffin a la boca
Amatista lo coge con cuidado, le quita el papel y come medio de un mordisco.
Una sensación de calor le recorre la boca, mezclándose la dulzura de la masa con la acidez de la mermelada natural de arándanos. Cuando traga se pasa la mano por las comisuras de la boca y descubre un par de finos hilillos de saliva.
-Joder, esta de vicio...-
Granate traga y da un largo sorbo al café –Pues los ha hecho todos ella- saca su segundo Muffin y le quita el papel...
