Personajes de Rumiko Takahashi


Capitulo 5: Mizuko, una youkai amable

Inuyasha se sentía incómodo. Nunca pensó realmente que llegaría el día en que vería como Rin partía de la aldea. En los últimos años le había ganado aprecio a la carismática joven, la veía como a una hermana menor y le agradecía el que fuera tan cercana a Izayoi. Pero lo que lo sorprendía de Rin era que era la única humana conocida que se hubiera acercado a Sesshômaru sin salir lastimada. Más sorprendente aún, que se convirtiera en su protegida. Si le hubieran dicho eso tiempo atrás probablemente se hubiera muerto de la risa ahí mismo.

- En que piensas? –preguntó Kagome- Estas muy callado

- No, en nada en particular…

- Rin-chan estará bien, no te preocupes –intuyó ella. Sabía que el hanyou consideraba a la chica como parte del "equipo"-

- Si… Eso ya lo sé… Es solo… que me parece raro…

- Que te parece raro?

- No, no me hagas caso –dijo él-

- De acuerdo –respondió conciliadora- me lo dirás luego, cuando pase la confusión –e hizo un gesto con las manos. Inuyasha sonrió. Su esposa lo conocía mejor de lo que el mismo se conocía. Por eso la amaba demasiado. La vida sin su Kagome sería tan gris, igual que sin la niña más linda de todo el Sengoku, su pequeña hija.

- Izayoi? Donde está?

- Creo que con las gemelas. Es bueno que se distraiga un poco. Estos primeros días sin Rin-chan serán muy difíciles para ella

- Tienes razón. Debemos animarla bastante, no me gustaría verla triste. Eso me mata.

Kagome se conmovió ante el comentario. Era increíble como Izayoi tenía un efecto tan calmante en el hanyou. La adoraba más que a nada en el mundo. Sin duda no tendría pretendientes fácilmente. El amor que sentía por su hija y por ella hacía que el suyo propio se incrementara cada día más.

- Oye Kagome, por cierto… Por que le diste el arco de Kaede-baba a Rin? Solo como recuerdo?

- En parte, además es importante que lo tenga, por sus poderes

- Pero a ella nunca le ha gustado usarlo, además esos poderes de los que tu hablas pues, no creo que le interesen mucho. Nunca les prestó atención.

- Si lo sé, pero ella no sabe cuál es el origen de esos poderes… Además aunque no necesariamente tiene que usarlo para lastimar. Sabes que las mikos usamos esa arma para mucho más que eso.

- Y… cual es ese origen? –preguntó intrigado-

- No estoy del todo segura de ello, pero antes de que Kaede-baba falleciera, ambas habíamos conversado acerca de ellos y de cómo se manifestaron tan repentinamente. A ella se le ocurrió una teoría muy interesante, la cual tiene muchísimo sentido, más ahora –explicó-

- Más ahora? A que te refieres con eso?

- Bueno, te explicaré… Pero no me interrumpas cuando hable

- Ay!! –se quejó- Bueno, pero ya cuéntame.

Kagome empezó a hablar, y mientras avanzaba, los ojos de Inuyasha se abrían desmesuradamente.


Rin se sentía tan feliz. Al final Kagome-sama tenía razón. No se arrepentía en lo absoluto de la decisión que había tomado de seguir a Sesshômaru-sama nuevamente, todo lo contrario, era muy ameno embarcarse en un viaje por diversos y hermosos paisajes. Acompañada de su mascota gigante y Jaken-sama, al cual ella consideraba una especie de tío regañón, pero de buen corazón en el fondo. No importaba que fuera un youkai sapo. Pero definitivamente no había un mejor acompañante que aquel Inuyoukai de belleza indescriptible. De vez en cuando durante el día se deleitaba viéndolo por largo rato caminando delante del grupo. Aunque solo veía su cabello color de la plata, para ella eso era suficiente. Cada rincón de aquel enigmático personaje era hermoso, pero lo mejor eran sus ojos. Dos diamantes dorados y profundos que podían transmitir frialdad y al mismo tiempo calidez –aunque esa calidez solo ella la había experimentado- Por eso cada vez que el le dirigía la mirada, sentía que en su rostro algo se incendiaba, pero debía aprender a controlarlo mejor, sino pasaría una gran vergüenza. Y eso ya sería demasiado desastroso. Tal vez al Lord se le ocurría devolverla a la aldea… Y eso sería terrible, no por sus amigos, sino por el hecho de separarse de él.

Sesshômaru por su parte, se sentía algo contrariado. Era la primera vez que algo así le pasaba.

La presencia de Rin lo ponía algo nervioso. Era como si deseos acumulados en su interior quisieran aflorar todos al mismo tiempo. Si fuera humano, ya probablemente se hubiera puesto al descubierto, siendo aquel espectáculo muy impropio de él. Por eso se sentía sumamente afortunado de ser un Daiyoukai. Eso le permitía mantener su imagen fría e inmutable de siempre.

Pero debía admitirse que ahora que ella había vuelto a su lado estaba de un humor muy agradable. Nadie se daba cuenta claro, pero ahora estaba más tranquilo y más a gusto con la vida. Le resultaba extraño que todo eso se debiera a Rin, aunque eso si era algo que no podía darse el lujo de pensar. Era ridículo considerar que una niña humana pudiera ponerlo en estados emocionales tan diferentes. Primero, él no era emocional. Los Daiyoukais no lo eran y segundo, su orgullo se golpeaba ante tales hechos. Así que cada vez que llegaba a la conclusión de que Rin era la culpable de tantos pensamientos raros se reprendía internamente. Al Gran Sesshômaru nadie lo confundía, menos su protegida.

Después de varios días de viaje a Jaken se le ocurrió preguntar cual sería su misión ahora

- Sesshômaru-sama, disculpe, hacia donde nos dirigiremos ahora? No le quise preguntar antes para no incomodarlo pero pues…

A Rin también le intereso saber cual sería su destino ahora

Sesshômaru guardo silencio

- Sesshômaru-sama? Adonde iremos? –se atrevió a preguntar ella-

- Lo sabrán cuando lleguemos –fue su única respuesta-

- Y cuanto falta? –volvió a preguntar Rin-

- 5 días

Desde ahí guardaron silencio nuevamente.

El resto de los días estuvieron muy callados. A Rin le costaba trabajo adaptarse a ello nuevamente, ya que en la aldea el ruido era lo más común. Pero también se sentía algo intimidada por la presencia de su señor. Ya no era una niña, por eso le costaba trabajo siquiera mirarlo por mucho tiempo, además cuando estaba comiendo o hablando con Jaken, sentía en ocasiones su mirada fija en ella, como si esperara a que cometiera una falta o dijera algo inapropiado que la delatara por completo. Por que ella sospechaba en todo momento que el ya estaba completamente enterado de todo.

Eso no estaba muy lejos de la realidad. Él ya estaba casi seguro de que Rin sentía atracción por él. Era más que obvio, al menos es sus ojos. Pero lo que le causaba gracia era como ella intentaba ocultarlo. Tratando de dominar su nerviosismo. Le era entretenido verla en ese estado, el cual se hacía más notorio cuando la observaba. Escuchaba los latidos de su corazón acelerarse y la sangre agolparse en su rostro velozmente. Podía oler las ansias, aunque también notaba que ella lo trataba de esconder a toda costa, fingiendo lo mejor que podía. A lo mejor para no incomodarlo a él y a ella misma. Eso de cierta forma lo hacia sentirse orgulloso de ella.

Los cinco días pasaron sin complicaciones. El viaje había sido placentero en cierta medida, ya que aunque no se habló mucho durante el recorrido, al menos el traslado hacia el lugar misterioso fue tranquilo y no se presentaron contratiempos ni enemigos de ningún tipo.

Jaken había pasado "meditando" mucho acerca del lugar al cual llegarían, tal vez no era un sitio fijo, sino que sería alguna misión de su amo para encontrar alguna arma nueva y poderosa o tal vez el derrotar a algún enemigo. Aunque la última opción le pareció poco probable ya que ahora la mocosa los acompañaba. A pesar de que le parecía que a veces Rin era un estorbo, no podía negarse el hecho de que le había hecho falta regañarla y contarle de sus anécdotas, aunque ella no le pusiera mucha atención. Incluso Ah-Un se mostraba dócil y feliz ahora.

- "Hasta Sesshômaru-sama se ve de mejor humor ahora… Y todo por la mocosa..." –pensaba-

Luego, basándose en la dirección que habían tomado, solo pudo ocurrírsele otro lugar…


A lo que parecía ser el medio día del quinto día, Rin y Jaken pudieron escuchar la voz del Inuyoukai

- Ya hemos llegado

Lo siguiente que vieron fue que se acercaban a los dominios de un palacio. Lo divisaron desde lejos, tan hermoso e imponente.

Vieron que este era diferente de la residencia de la madre del amo. El cual era un tanto más frío y nublado. Este en cambio parecía ser más colorido, incluso el clima era más agradable en toda la región. El sendero que llevaba hacia el palacio en sí estaba rodeado de muchos árboles de Sakura y de Momo, dándole un toque más pintoresco a todo el lugar. Habían guardias también mas allá en las puertas. Inmutables y serios

- Sesshômaru-sama… Que lindo lugar!! –dijo una anonadada Rin subida en Ah-Un- Este es su palacio cierto?

- Pues claro que sí tonta!! Estamos en el palacio del Oeste!! Cierto amo bonito? –dijo Jaken-

- Si

- Pues es la cosa más hermosa que haya visto. Mire Jaken-sama, esa laguna en el jardín!!

- Si, si ya la vi… Haces bien en estar impresionada –se paró Jaken para dar su discurso-, solo una persona excelentísima como mi amo tendría un castillo tan majestuoso y digno de su alcurnia y de su rango y de su –cuando abrió los ojos se dio cuenta de que lo habían dejado considerablemente atrás- Oh!! Sesshômaru-samaaa!! Espéreme!!! No me deje aquí!!!


- Mira eso Mizuko… No te parece sorprendente viniendo de Sesshômaru-sama?

- Pues la verdad si

- Había escuchado los rumores acerca de una protegida humana… Pero traerla aquí? Eso rebasa todo…

- Ay no exageres Kakashi,

- Tu crees que sea una situación similar a la del General?

- Inutaisho? Pues quien sabe… Yo no creo, por lo que Irasue me contó, era una niña pequeña cuando la vio, aunque de eso ya paso algún tiempo y por los rumores que he escuchado, ella no estuvo a su lado durante estos últimos años. Me pregunto, como será esa niña? De aquí no la puedo distinguir bien…

- Habrá que esperara que lleguen del todo. Oye y tú de donde te enteras de tantos chismes?

- Ahh! Tú que te piensas… Yo tengo mis contactos por aquí y allá… Siempre estoy enterada de lo que ocurre con este muchacho atolondrado

- Atolondrado? No crees que a él le molesta que te tomes tantas confianzas?

- Por favor! Yo a ese niño lo crié desde que era un cachorro… Lo conozco incluso mejor que su madre

- Si Irasue-sama te oyera…

- Me diría que tengo la razón, y ya mejor en lugar de perder el tiempo aquí vayamos a recibirlos… Después de todo es el amo no?

Los dos youkais que conversaban dentro de la mansión se dirigieron a la entrada. Asi como un pequeño desplegado de guardias quienes hacían una reverencia mientras el Lord hacía su ingreso a tan estrafalarias instalaciones junto con su sirviente sapo, el dragón de dos cabezas y la humana, quien era la que más atraía miradas curiosas, pero disimuladas.

Al llegar a los pequeños escalones del palacio, Rin descendió de Ah-Un y caminó detrás de Sesshômaru y Jaken. Los guardias presentes no eran todos de la raza inuyoukai, habían de toda clase, pero conservando una figura humanoide. Al frente pudo ver a dos más que los miraban expectantes. Al parecer esos dos si eran Inuyoukai aunque no tenían el cabello de color plateado. Uno era un hombre alto y fornido, con vestimentas similares a los que vestían los centinelas en el castillo de la madre de Sesshômaru-sama pero un poco más ataviado y sin las lanzas con cuchilla en forma de luna, las cuales notó eran inexistentes en las manos de los otros soldados. Tenía el pelo marrón no tan largo atado en una cola simple, ojos bronce, tez blanca y un temple impecable. La otra youkai era una mujer que por alguna extraña razón le trajo nostalgia, era muy hermosa. Tenía el cabello rojo atado en un moño que dejaba caer un mechón atrás en el centro del moño. También de piel blanca y ojos cobre claro, vest6ia un komon que no tenía nada de simple, por que era muy bonito, de color amarillo y obi rojo, con detalles simples en el mismo color que el cinturón.

Al llegar arriba ambos hicieron una reverencia al amo

- Es un gusto tenerlo de vuelta por acá Sesshômaru-sama –dijo él-

Él no respondió nada

- Y sus acompañantes quienes son Daimio? –preguntó Mizuko-

Una vez más el mononoke no dijo una palabra, así que Jaken decidió tomar la iniciativa

- Hmmm –dijo tosiendo levemente con el puño en la mano- Yo soy el sirviente de confianza de Sesshômaru-sama, el gran y maravilloso Jaken!!

Mizuko y Kakashi intercambiaron miradas cómplices que expresaban un " maravilloso?"

- Y tú niña? Cuál es tu nombre? –cuestionó la mujer a Rin-

Rin no la escuchaba, estaba demasiado distraída y nerviosa con todos aquellos guardias mirándola exhaustivamente

Sesshômaru pudo ver una vez más la congoja de ella, pero esta vez no le era gracioso. Cuando la iba a reprender, Jaken se le adelantó

- Mocosa!! –ella se sobresaltó- Te están hablando!!

- Eh? Ay! Disculpen! Mi nombre es Rin! Mucho gusto! –dijo realizando una pequeña reverencia-

A Mizuko le pareció chistosa la niña, pero debía esperar a conocerla mejor, pero por lo que veía, ya le empezaba a agradar.

El Lord predijo que en cualquier momento los demás le preguntarían el por que traía consigo a la chica, así que mejor se adelantó.

- Como ya escucharon, el nombre de la mujer es Rin, y no será molestada de ninguna forma por absolutamente nadie dentro de mi territorio. Eso va para todos. Ya pueden irse

Todos los soldados y sirvientes asintieron y se retiraron. Acto seguido, dirigió su mirada al interior de la casa nuevamente. Rin se sintió apenada y al mismo tiempo muy feliz de que su señor se tomara esa molestia para con ella. Era increíble ver como su enamoramiento crecía cada día más.

- Daimio, alguna orden más en particular? –Preguntó Kakashi-

- Todo sigue igual que antes, nuestra llegada no cambia nada en particular. Mizuko –llamó- prepara dos habitaciones más

- Como usted ordene Daimio. –él se dirigió adentro- Oye, tu te llamas Jaken cierto?

- Jaken-sama para usted! –respondió indignado el sapo-

- Como sea, mira ve con esa sirvienta, ella te asignara un cuarto. Ayaka, por favor llévalo a una habitación. –ordenó- Mmm, en el segundo piso. Y tú, Rin… -puso una mano en su mentón- también iras al segundo piso, pero vendrás conmigo. Por favor, traigan las cosas que están en la espalda de Ah-Un, son tuyas asumo –le dijo-

- S-s-si, muchas gracias!! –dijo con entusiasmo-

Ambas caminaron hacia dicho piso. Mientras iban, se maravillaba con una mansión tan maravillosa, donde podía ver algunas pinturas de perros gigantes y detalles hermosos en las paredes, pasaron por un pasillo que llevaba hacia una especie de salón principal pero no entraron. Al llegar al segundo nivel, Jaken se desvió a su habitación junto con la empleada y luego Mizuko la llevó a ella a la suya. Primero uno de los soldados entró y dejo las pocas cajas y el arco con las flechas.

- Bueno, aquí es… Encontraras que es acogedora, no muy pequeña ni muy grande.

Rin una vez más se encantó de ver aquel lugar tan cómodo. Tan diferente a la cabaña de Kaede-sama y al futón donde dormía, el cual era de bambú y una sabana. Este en cambio era grande y acogedor, blanco con un dibujo de árbol de momo muy bello. Era amplia y de color claro. Ideal en todo sentido.

- Esto es… impresionante

- Digamos que si… Supongo que tendrás hambre –señaló su estómago- Lo escucho rugir

La pobre de Rin se avergonzó

- No te preocupes, conmigo estás en confianza.

- Disculpe… Es que todo esto es mucho para mi.

- Y donde vivías antes? –la inquirió-

- En una aldea un poco alejada de acá… Aunque no tanto

- Eres una miko o algo así? Lo digo por el arco

- No, no para nada. Es un obsequio de una amiga que si es miko. Yo tengo un poco de poderes espirituales pero no son muchos la verdad, además no es algo que me interese mucho.

- Siempre es bueno cultivar las habilidades que tenemos –le aconsejó- Pero en fin, eso es decisión de cada quién. Por ahora dejaré que te instales y en unos momentos te traeré algo de comer…

- Muchas gracias por su amabilidad Mizuko-sama –agradeció Rin-

- No es nada… y oye –la llamó- no te preocupes por nada, si Sesshômaru-sama dio la orden de que no fueras molestada, ninguno lo hará. Nadie se atrevería a desobedecer una orden del Daimio

Rin la miró intrigada

- Pude notar que te pusiste nerviosa cuando llegaste… Es normal, una humana rodeada de otros que no son de su especie, puede ser intimidante.

- Si… pero no es por el hecho de que todos sean youkai. A mi eso no me molesta –afirmó la joven con una sonrisa-

- Pues eso es tener buen espíritu niña. Con permiso me retiro. –Mizuko salió-

Rin solo pudo ir hacia una ventana y mirar el paisaje… Todo el acontecimiento era fabuloso. Aunque el lugar no era de importancia. Mientras estuviera al lado de Sesshômaru-sama… Una cueva o un claro en el bosque más aterrador era una locación hermosa.

- Que cómodo se ve este futón –dijo acostándose en el- Ahh…

Sin darse cuenta, se fue quedando dormida, estaba algo cansada de dormir en el suelo todos estos días, y su nueva "cama" era perfecta para descansar…


Mizuko subió hasta el tercer nivel, el más alto y reservado solo para los amos del palacio. Pasó por la habitación principal que fue la del General Inutaisho, al recordarlo se lleno de nostalgia y buenos recuerdos. Pero continuó y llegó a su destino. El siguiente cuarto, ocupado por el hijo del antiguo mononoke… Ese que ella consideraba aun un mocoso. Ni siquiera llamó antes Le tenía demasiada confianza. Después de todo, ella lo vio crecer ante sus ojos. Lo vio ahí sentado en una especie de sillón, con los ojos cerrados y los brazos cruzados.

- Sabes? El decirte Daimio me incomoda muchísimo… No debería ser así.

- Pues te tendrás que aguantar

Sesshômaru sentía mucho respeto por aquella mujer. Desde que nació, ella y su padre eran las dos figuras más sobresalientes en su vida. Su madre no contaba mucho. Nunca habían tenido relación alguna más que las formalidades del caso, pero con Mizuko era diferente. Además que ella lo conocía mejor que nadie en el mundo, no podía ocultarle nada. Lo cual le resultó siempre inquietante, pero al final nunca podría desligarse de ella.

- Pues que fastidio –siguió ella- Oye esa espada es nueva? –dijo señalando a la Bakusaiga- Se ve bien… Escuché que es poderosa.

- Viene de mi interior, es la mejor.

- No has cambiado en nada Sesshômaru-kun… Arrogante como siempre

Al escuchar el apelativo "kun", volvió a verla desaprobatoriamente.

- Se que no te gusta que te diga así… Pero no hay nadie cerca… Así que te digo como yo quiera… Alguna objeción?

- Yo diría

- Pues te la tragas… La niña humana… Es muy graciosa –metió otra conversación- La encuentro adorable, no crees?

El no respondió y volvió a su posición original

- Irasue me habló de ella… Dice que la fuiste a recatar al Meikai cuando un perro se la tragó… Pero para aquella época, solo tenía unos 7 u 8 años.

- Cuando hablaste con ella? –quiso saber-

- Poco después de eso. Me aburría aquí y fui a visitarla… Y ahí fue donde me entere de tu vida. No creas que haces cosas y no me doy cuenta

- Me controlas Mizuko? –preguntó fríamente-

- No, solo me informo… Tú ya nunca volviste aquí… Han pasado como 200 años… Descuidas mucho tu casa no crees? Y a mi también… No tienes consideración por mí. Por eso salí a ver que ocurría contigo…

Una vez más, no respondió nada

- Oye… esa niña también es… muy bonita –lo miro directo a los ojos- No te parece?

- Y que con eso?

- Yo solo comento…

Volvió la mirada hacia la ventana

- Lo sabía… Tú a mi no me engañas…

- No crees que estas yendo demasiado lejos? –la reprendió-

- Esta bien… Por hoy lo dejaremos hasta aquí. Le dije a Rin que le llevaría algo de comer, se esta muriendo de hambre. Ya luego me contarás más… Digamos. –sonrió- Bueno me voy… Nos vemos luego "Daimio" –se despidió irónicamente y salió-

El mononoke se levantó y miro por una de sus ventanas. Incluso Mizuko se daba cuenta de la importancia que Rin tenía para él, pero como ya se había dicho en ocasiones anteriores, ya era algo que no podía negar, aunque lo que si no quería admitir era la transformación que sufrían esos sentimientos.

Pero todos aún seguían ignorantes a la maldad que empezaba a surgir en su contra… La cual iba a ser determinante en el destino que les esperaba a ambos.

Continuará


HOLA!! Espero que todas estén bien y les haya gustado mucho este capitulo. Particularmente no avanzo mucho en la historia, pero este más que todo es un capi que introduce personajes salidos de mi loca imaginación. Aunq al final también le pertenecen a Rumiko-sensei… Por que yo se los regalo!! Por cierto… Díganme q opinan de Mizuko y el nombre q l puse a la mama de Sesshi

Les prometo un momento de interacción romántica de Rin y Sesshi en el próximo capi. Tómenme la palabra!!!!

Les tengo NOTICIAS no muy agradables (digo yo) Como ya entre a la universidad, se me va a hacer difícil actualizar. M voy a tardar un poco más y por eso les pido paciencia. Pero prometo hacer todo lo posible por mantener el ritmo.

Obvio los agradecimientos del capi anterior. Sango24, Arale Norimaki, Nelliel, a mi compis San y a Luz-Celeste, para la cual son dedicados los mega mini momentos InuxKag, ya que ella m había puesto antes que era su pareja favorita

Ah una ayudadita q les tengo q pedir!! En mi perfil m pusieron que mi país es USA pero yo no soy d ahí!! Soy d Costa Rica!! Y no se como cambiarlo… Si me pueden ayudar con eso les estaría eternamente agradecida.

Se aceptan nuevos reviews como siempre!! Y si no les gustó, siéntase libres de criticarme constructivamente, que esas críticas son siempre muy bien recibidas. Pero si no les gusta dl todo… También pueden tirarme piedras, tomates, y lo que se les ocurra.

Creo q hoy si m pase con mis notas… Ya no molesto más!!

CHILE ESTAMOS CONTIGO!! Y TAMBIEN HAITI!! (aunq ya ha pasado tiempo, la ayuda se sigue necesitando) DIOS LOS BENDIGA MUCHO!!

Nos leemos pronto y cuídense. Cambio y fuera… (q ridícula yo…)