Hola, quiero agradecer a quienes aun siguen leyendo y comentando este fic.

No lo dejare sin terminar, solo tardo en actualizar.

Pero bueno. volviendo a la operación "termina Cautivo de una buena vez" aquí me tienen.

Antes que nada quiero pedir disculpas por tardar tanto, en realidad no tengo ninguna excusa mas que la creatividad me abandono para el fandom de Hetalia, pero he recuperado el amor que le tengo al Spamano así que aquí me tienen de nuevo arruinando imágenes de los personajes. (Aparentemente hice a Arthur un odioso y me disculpo, en realidad mi amor excesivo por el cejotas no me deja encontrarle nada malo incluso si soy yo quien lo arruina. )

Bueno esto ya se puso muy largo así que... les dejo el capitulo


Capitulo 8

El frió de la noche hacia su piel erizarse, el fuerte viento le arrebataba el poco calor que podía conservar, el que estuviera empapado no hacia mas que empeorar la situación. La ropa que usaba no era nada mas que retazos de tela amarrados para cubrir lo mas que podían esa piel pálida que parecía nunca haber sido expuesta a los rayos de sol. Las noches ademas de ser frías también eran silenciosas, tanto que si cerrabas los ojos y te concentrabas podías escuchar el sonido de tu corazón palpitar.

Al menos así era hasta que lo trajeron a él...

Capto su atención de inmediato. Esa piel ligeramente bronceada, ese cabello alborotado de color castaño, ese delgado cuerpo y sobre todo... Esos ojos esmeralda que te veían con furia. Dignos de un potencial demonio.

Al principio no se entendía nada de lo que decía. pero poco a poco fueron entendiéndose mutuamente en ese confinamiento que parecía hacerse eterno. Los dos eran cautivos de un hombre cuyo nombre no podían recordar, pero tener el rango de "capitán" debía hacerlo interesante.

El hombre en cuestión era un ser desagradable, mandaba a sus piratas a saquear pueblos completos y asesinaba a hombres y mujeres frente a los ojos aterrados de sus hijos. Los niños eran usados como esclavos y vendidos lejos de sus tierras natales, las niñas en cambio... Ese hombre tenia una enferma obsesión hacia las niñas pequeñas, los chicos que eran obligados a trabajar en su territorio veían a niñas ser llevadas ala fuerza a las habitaciones del capitán, las que salían con vida nunca volvían a sonreír y las otras simplemente eran arrojadas al mar.

"Arthur..." la voz del castaño se escuchaba como un susurro lejano. Aun así el de cabello rubio era capaz de escucharlo, volteaba su cabeza encontrando a su amigo acostado en el suelo a unos metros de él.

"¿Que pasa? Antonio..."

"Prométeme que... si algún día yo destruyo una familia como el capitán vendrás a por mi."

"¿Me estas pidiendo que te mate?"

"Solo si hago algo como el capitán..."

Asintiendo simplemente Arthur terminaba la conversación. Se tenia que ser muy positivo para creer que podrían salir de ese infierno con vida... Sobre todo desde que al enfermo capitán estaba tomándole gusto a los niños también.

No fue una sorpresa cuando fue por uno de ellos durante una noche. Los marineros llegaron cuando el alboroto recién terminaba encontrándose con la sorpresa de que un niño llamado Arthur había matado a su capitán.

Matar a un niño seria fácil para ellos... pero se podía ver en los ojos de ese chico que era un demonio.

Capitulo 8.-Lovino.

Los diamantes quedaban bien con el juguete del capitán, esa piel blanca cual porcelana era hermosamente adornada por las mejores telas y las mejores joyas, siempre pensando en resaltar los atributos naturales de Romano. Sus ojos claros, su cabello castaño rojizo, sus labios rosados y ese cuello largo y delgado.

Aunque el muchacho se había vuelto mas bien dócil aun era difícil tratar con el de vez en cuando, por ejemplo cuando el capitán trataba de quitarle ese sencillo collar que llevaba siempre consigo, entonces Roma se movía sujetando con fuerza la piedra entre sus dedos y nadie era capaz de quitárselo sin lastimar le los dedos.

Ese collar debía ser muy importante para el menor como para protegerlo tanto. Una parte pequeña de Antonio odiaba que algo tan simple fuera tan importante para el italiano. Por esa razón cuando el menor estaba dormido intento quitárselo, acercándose sigiloso busco entre la ropa del menor buscando la piedra de color ámbar y cuando la encontró sus dedos temblaron.

No dudo en quitarle el collar sin ningún cuidado y esto hizo que el pequeño abriera los ojos.

El chico era dócil...

...la rebeldía del chico había desaparecido...

Pero algo del antiguo "Roma" apareció cuando el español le quito lo único que le quedaba... El recuerdo de su hermano.

—¡Devuélvemelo, bastardo! -gritaba el muchacho arrojándose contra el capitán para tener de regreso su preciado collar. Como la primera vez cuando lo apuñalo, los ojos del italiano mostraban una furia que habían olvidado. No le fue difícil someter al chico contra la cama, uso mas fuerza de la que quería usar porque no se quedaba quieto.

Antonio recibió algunos rasguños profundos por parte de Lovino y se vio obligado a atarlo contra la cama como no había hecho en un tiempo. Y como la primera vez el italiano se resistió gruñendo

"voy a matarte, juro que voy a mataahh... ahh"

"Bastardo, suéltame... no... mgh"

Lovino no era una muñeca de porcelana, el no se rompería por ser tratado un poco rudo. Pero como no era una muñeca también podía tratar de defenderse...

A Antonio le gustaba mas tener a un chico ruidoso...

Cuando Lovino se quedo dormido -o desmayado- el capitán salio de su habitación con el collar en la mano, dispuesto a arrojarlo al mar. pero no podía. La sola presencia de esa piedra lo hizo retroceder como si fuese la peste.

Antonio no solía pensar sobre su pasado, su mente simplemente no quería volver a esos desastrosos días donde fue arrancado de los brazos de su madre y fue puesto en confinamiento junto con otros niños en lo que bien podría ser el infierno en la tierra. Aunque de vez en cuando recordaba cosas sobre su pasado, el pasado donde traiciono a quien había sido su amigo en el infierno de un pedofilo: Arthur.

El rubio lo había salvado de un capitán que quiso abusar de él cuando a penas tenia ocho años. Cuando Arthur se hizo capitán la distancia entre ellos empezó, más cuando el rubio empezó a cuidar de un pequeño bebé de ojos azules que había encontrado después de un naufragio. Sin la relación que tenia con Arthur y sin ningún propósito en su vida Antonio decidió pensar en lo que quería hacer cuando fuera mayor, no tuvo ninguna idea pero mientras bagaba sin rumbo por la nave escucho que unos piratas se iban a revelar contra su amigo.

Los hombres lo convencieron de ayudarles cuando le mintieron diciendo que Arthur estaba haciendo lo mismo que el otro capitán -abusando de niños- y que por esa razón mantenía al pequeño de ojos azules en su camarote.

Era mentira, Antonio lo supo demasiado tarde, cuando ya se había levantado en armas contra su amigo. Arthur protegía a ese niño por la simple razón de que al igual que ellos no tenia a nadie mas. Y después de una larga batalla contra su ex amigo termino cayendo herido y casi muerto al mar.

Y allí entraba el collar de el chico.

Muy herido recordaba haber llegado a una comunidad costera, la gente lo vio y sin embargo no se acercaron a ayudar. Hasta que un niño de unos diez años se acerco a él. El niño lo ayudo, lo llevo a una casita cerca del mar. El pequeño en cuestión era un poco torpe, torpe para hablar, torpe para limpiar heridas y mucho mas torpe para vendarlas. Cuando alimentaba a Antonio con sopa terminaba derramando la un par de veces antes de dársela en la boca correctamente.

"Eres un bastardo idiota que no sabe comer sopa"

Le decía cada vez que derramaba un poco de comida. Aunque al principio le resultaba un poco molesto con el tiempo fue acostumbrando a la forma de ser del pequeño. Aunque parezca raro se acostumbro incluso a ser llamado "bastardo" por el.

Cada día se encontraba ansioso de que el pequeño fuera a esa casita a llevarle comida, a cambiarle los vendajes y a hacerle compañía.

Cuando se recupero totalmente le prometió al pequeño que le pagaría con intereses todo lo que había hecho por él.

Ahora años después no recordaba el rostro de ese niño, pero si recordaba algunas cosas. Tenia un collar color ambarino verdoso que le había regalado su abuelo -su hermano tenia uno completamente ámbar-, era italiano y se llamaba Feliciano Vargas.

—¿Que hace aquí tan pensativo, Capitán? -la voz del francés hizo que el capitán saliera de sus pensamientos.

—Se que sabes lo que voy a preguntarte. Y como capitán te ordeno decirme la verdad. -el castaño dijo en tono serio. —¿Como se llama Roma?

—Mm... -el francés suspiro antes de responder. —Lovino Vargas.

Y fue como si le cayera un balde de agua frías al capitán, era su hermano.

El hermano del chico que lo había salvado, había prometido pagarle por ayudarle y a cambio le había arrebatado a su hermano y peor aun había estado... todo el daño que le hizo al hermano de su salvador.

Estaba seguro que Feliciano nunca lo perdonaría.

—¿Porque no me lo dijiste?

—No te gusta saber el nombre de tus prisioneros. -respondió el francés viendo al castaño apretar los puños.

—Dijiste que Feliciano ya no vivía allí.

—Pero su hermano si. ¿Si hubieras sabido que era el hermano de su salvador no lo hubieras violado? -pregunto Francis con tono frió, haciendo que el capitán abriera los ojos como platos.

—Soy un monstruo...Le prometí a Feliciano que los cuidaría y yo... -apretó el collar con tanta fuerza que se lastimo la mano. —Guarda esto lejos de mi.

Le entrego el collar de Lovino al francés y este lo tomo alejándose hacia su oficina con una sonrisa en los labios.

El sabia algo que el capitán no y eso era que desde el principio había estado buscando a la persona incorrecta, porque quien lo había salvado hace años de morir era el mismo al que mantenía cautivo: Lovino Vargas.


*Chan chan chan(?)

Este capitulo explica muchas cosas muy resumidas, espero que eso no moleste a nadie. Como sea cuando le quitaron el collar a Lovino este volvio a ser rebelde y tsundere(?) XD

Espero que les guste, nos leemos antes de que finalice el año(?)

saludos.