Personajes de Rumiko Takahashi
Nota: Para el flashback los diálogos irán entre comillas y en cursiva!
Cap 11: El secreto de mi poder
- Entrenar? Yo?
- Si, exacto.
Rin no lo podía creer. ¿Ella, entrenando sus poderes? Pero eso sonaba absurdo, nunca les había prestado atención, por qué hacerlo ahora?
- P-pero… Para que? Por que motivo?
- Qué? No te interesaría saber hasta donde llegan tus habilidades. Resulta curioso el averiguarlo, no te parece?
- "Pero de qué habla? Curioso?" –pensaba Rin- "¿Por qué le parece curioso?"
- En lugar de pensarlo tanto –interrumpió sus pensamientos mientras preparaba algunas cosas- deberías empezar a acostumbrarte a la idea. Empezaremos mañana mismo. Incluso tu mononoke nos servirá de apoyo.
- No, no, no, espere un momento. –protestó la joven levantándose del futón- No me ha explicado el por qué de repente quiere entrenarme. No tiene el más mínimo sentido. Ya le dije, mis poderes no son la gran cosa y…
- Rin respóndeme esto –dijo interrumpiéndola una vez más- Estás enamorada de alguien?
La aludida se puso blanca como un papel y abrió los ojos hiperbólicamente para luego teñir sus mejillas de un rojo carmín. Dando la respuesta sin tener que decirlo.
- Y-y-yo…este… por que me pregunta… Yo…no
- Tu cara me dio la respuesta antes que tus balbuceos. "Así de que eso se trataba…". Anda recuéstate, debes reponer energías para mañana comenzar tu entrenamiento. Y ya no quiero escuchar más quejas. Saldré un momento, -dijo tomando una especie de haori negro para cubrirse- regresaré pronto, así que procura no hacer ninguna clase de exploración por los alrededores, mira que tu dragón aún no despierta, creo que lo hará hasta mañana honestamente. Bueno me voy. Ya sabes quédate aquí. –dijo mientras se dirigía a la salida-
Rin no entendía nada de lo que estaba pasando
-"Porqué querrá desarrollar mis habilidades? Y por qué me preguntó que si estaba enamorada? Y a todo esto… Quién será esta persona?
- Chieko
- Disculpe?
- Mi nombre es Chieko –dijo deteniéndose desde la salida
- "¿Lee el pensamiento o algo así? –pensó Rin-
- Si estas creyendo que leo la mente estás equivocada. Es solo que eres altamente predecible. Descansa. –finalizó saliendo-
Ahora si que estaba extrañada. Imagino que tal vez estaba teniendo una especie de alucinación o tal vez nada de lo que estaba pasando era real y todo era el sueño más raro que pudiera tener.
- La cabeza me da vueltas… Y aún estoy adolorida –la verdosa herida en su brazo hizo que aterrizara en la realidad- Creo que mejor si dormiré un poco… -dijo mientras se recostaba- Pero aún no entiendo el porque me cuestionó acerca de si estoy enamorada… -su mente hizo un viaje inmediato- Por cierto… Qué estará haciendo Sesshômaru-sama? Será que me está buscando?... Como deseo, volverlo a ver… Lo extraño tanto… Sesshômaru-sama…
Y con la imagen y el nombre de su amado en la cabeza, su agotado cuerpo concilió el sueño una vez más.
- Inuyasha! Osuwari!
El rosario hizo efecto inmediato como era costumbre y el hanyou fue a dar al suelo. Sesshômaru se sintió desubicado por un segundo para luego ver que fue Kagome quien logró poner a su molesto medio hermano en el piso en solo milésimas de segundo. Debía reconocer que aquel conjuro era altamente práctico. Un furioso medio demonio elevaba su cara de la tierra mientras tanto.
- Kagome! Estás loca? –gritó incorporándose al fin- Por qué me sientas? Eh? Perdiste el juicio?
- Tú eres el que lo esta perdiendo! Tranquilízate por favor y escúchame. –le pidió mientras ponía sus palmas en su pecho para calmarlo-
- Escuchar qué? Me estás estorbando! Apártate! Tengo que darle su merecido a este imbécil por lo que nos hizo!
- Inuyasha! –rogaba Kagome- Escucha un momento! Sesshômaru no fue quien nos atacó!
- Qué? Pero si a nosotros nos atacaron Inuyoukais, y dime, a cuantos conoces que no seamos él o yo? O sus hombres al parecer.
- Deberías poner un poco de atención a lo que dice tu mujer, Inuyasha –intervino Sesshômaru- Además sé un poco más agradecido –dijo con un leve sarcasmo- Ella acaba de salvarte la vida, yo iba a matarte.
- Cállate idiota! –gritaba fuera de si el chico- No te quieras pasar de listo!
- Inuyasha ya te dije que es la verdad! –seguía Kagome- A ellos también los atacaron. Cierto?-preguntó volviendo su mirada a Sesshômaru quien le respondió con silencio-
- Entonces tu no fuiste? –preguntó Inuyasha-
- Pues claro que no! –chilló Jaken saliendo de su escondite- Si Sesshômaru-sama hubiera querido atacarte no hubiera mandado a nadie. No es ningún cobarde! Probablemente a ustedes los atacaron el mismo grupo de gente que a nosotros! Lo que pasa es que no sabemos quienes eran!
- Jaken! –lo reprendió el Daiyoukai- Si vas a seguir contando chismes, le servirás de alimento a un Oni. –envainó a Bakusaiga y empezó a marcharse-
- S-s-si! Amo bonito, disculpe! No fue mi intención -dijo temblando el sapo con la cabeza en el suelo-
- Espera Sesshômaru, -pidió Kagome- Solo queremos saber quien nos atacó. Estamos desesperados. Algunos de los aldeanos murieron y si bien fuimos capaces de detenerlos, Izayoi está desaparecida producto del ataque y no sabemos donde está. Te los suplico, ayúdanos en esto. –La miko había empezado a llorar de angustia por el paradero de su hija-
No era una persona a la que las lágrimas lo pudieran conmover, y menos las de una humana, pero por alguna razón, el saber que la carismática y pequeña hanyou había desaparecido lo remitió inmediatamente al recuerdo de su protegida, de quien también no tenía noticias. Y eso era algo qué, aunque no lo reconociera, le preocupaba.
- Oye, yo sé que no nos llevamos nada bien –dijo Inuyasha al fin más tranquilo- Y que no me debes nada, pero como dijo Kagome, estamos desesperados. Mi hija está quien sabe donde y no la he podido hallar debido a tanta lluvia. Créeme que estoy frustrado y muy molesto. Solo por esta vez…-le costaba trabajo, pero como se trataba del ser mas valioso de su vida, el orgullo podía irse por un pozo- Por favor, ayúdanos. Además sé que en el fondo te agrada Izayoi… Mira, si nos dices al menos algún indicio de quien nos atacó entonces… Es decir, tu debes conocerlos, son inuyoukai no?
Una vez más, no se sintió para nada perturbado por la petición. Pero… Después de un silencio muy tenso en donde todos lo miraban expectantes, dijo solo una palabra
- Jiromaru
- Qué? Jiroma… -dijo Inuyasha-
- Si ves a Myoga, pregúntale de Jiromaru. Ahí tendrás tu respuesta. Vámonos, Jaken.
El pequeño youkai salió corriendo en su persecución.
- Sesshômaru, muchas gracias. –dijo Kagome- Y ojalá encuentres pronto a Rin-chan
Inuyasha volvió a ver sorprendido a su esposa
El daiyoukai no se detuvo y siguió su camino, desapareciendo por entre los árboles.
- Rin también se perdió? –preguntó el hanyou-
- Eso fue lo que Jaken me contó… él debe estar preocupado
- Keh! No digas tonterías, Sesshômaru no se preocupa por nadie más que no sea el mismo.
Kagome solo se limitó a suspirar, Inuyasha jamás admitiría lo evidente…
- Inuyasha, será mejor que nos demos prisa en encontrar a Myoga, él debe saber de quien se trata…
- Esa maldita pulga… Si no me tiene información acerca del tal Jiromaru juro que la aplastare hasta sacarle los intestinos! Pongámonos en marcha
La miko sabía que Inuyasha estaba muy susceptible debido a la desaparición de su pequeña hija… Ella también estaba aterrada, todavía tenía ese suceso demasiado presente en su memoria…
Todo el día había el ambiente se había mostrado altamente tranquilo. Ni Miroku ni Inuyasha habían sido llamados para realizar trabajos fuera de la aldea y todos aprovecharon la oportunidad para relajarse y descansar, disfrutando del tiempo libre con sus respectivas familias. De pronto mientras el cielo teñido de un característico naranja típico del atardecer empezaba a desvanecerse hacia un negro lleno de estrellas, Inuyasha, quien estaba sentado en una rama del Goshimboku viendo a su esposa y a su retoño hablar animadamente, percibió un aroma a youkai muy particular. Kagome por su parte también sintió una presencia sobrenatural acercarse, de hecho estas empezaban a incrementar su número. Inmediatamente la pareja se tensó y el hanyou bajó al lado de su familia liberando a Tessaiga de su funda, lista para atacar.
Izayoi también podía sentir los aromas extraños, pero de repente se hicieron algo familiares a ella.
- "Oto-san, no crees que sea Sesshômaru-ojisan y que viene con alguien? Huelen parecido, aunque un poco más feo…"
-"Inuyasha" –dijo ella- "son presencias de Inuyoukai… Más débiles, pero definitivamente Inuyoukai"
- "No puedo detectar el aroma de Sesshômaru entre ellos, pero si son de esa raza. Los olores son algo similares pero más fuertes, el aroma del idiota es un poco más sutil… Será qué…?"
A Inuyasha no le dio mucho tiempo de continuar su razonamiento, una naginata lanzada a gran velocidad se dirigía hacia él. Apenas le dio tiempo de repelerla con su espada.
- "Kagome, saca a Izayoi de aquí! Corre!"
No tardó mucho en obedecer, alzando a su hija dirigiéndose a toda velocidad a su cabaña en la aldea, para encontrarse con una escena aterradora.
Docenas de soldados youkai hacían su atropellado ingreso a la aldea, quemando las casas y asesinando a cualquier ser viviente que se interpusiera en su camino. Se puso a la carrera para llegar a su cabaña y tomar su arco y flechas. En sus brazos, la pequeña hanyou comenzaba a llorar.
- "Oka-san! Qué pasa? Qué está pasando?" –se aferraba fuertemente al pecho de su madre-
- "Tranquila cariño, todo estará bien…" -la trataba de calmar acariciando su cabeza-
Izayoi ya no era una niña tan pequeña así que se le estaba haciendo muy difícil cargarla, además debía ayudar a derrotar a los nuevos enemigos. En cuanto pudo llegar a su casa puso a la niña en el suelo y tomó sus armas.
-"Escúchame muy bien Izayoi."-le había dicho mientras se hincaba a su lado cerca de la puerta- "Quiero que este instante vayas y busques refugio la casa de Sango-chan, ve y acompaña a las gemelas que deben estar asustadas. Corre lo más rápido que puedas, yo voy a cubrirte así que no te preocupes."
- "Pero oka-san" –lloraba más desesperadamente- "N-n-no quiero q-que me dejes sola…" -gimoteaba la hanyou-
- "Este no es el momento para llorar Izayoi! Compórtate! Ya no eres una bebé" –tenía que sonar dura, aunque fuera difícil- "Yo confío en ti."
La menor inmediatamente reaccionó.
- "Tienes razón, debo ser valiente, además soy muy rápida, no me van a alcanzar!" –dijo con determinación-
- "Eso Izayoi-chan! Así me gusta! Ahora ve, corre!"
La niña aprovechó un momento de claridad en el camino y empezó la carrera. Unos soldados empezaron a ir tras de ella
- ¡Mira a esta mocosa! Es una hanyou! Atrápala y sácale las vísceras! –gritaba uno-
Se notaba que estaba muy asustada, pero no detuvo la carrera. Izayoi debía estar agradecida por su herencia youkai que le permitía desplazarse con tal rapidez que a veces ni su padre podía alcanzarla. Aunque para su infortunio tropezó con una piedra.
- "Ya te tengo miserable infante!"
Justo en el instante en que iba a traspasarla con su espada, una poderosa flecha sagrada atravesó y pulverizó al youkai con su energía rosada. No cabía la menor duda de que había desarrollado sus poderes de una forma envidiable- Se podía decir que ya hasta había superado a Kikyô, por más imposible que aquello sonara. Lo bueno era que estos inuyoukai no eran tan fuertes como Sesshômaru, sino algo así nunca hubiera ocurrido.
- "Izayoi! Qué esperas! Escapa! –no podía permitir que su hija cayera en manos de aquellos fieros soldados-
La niña siguió su camino y ella siguió cubriéndola, sabía que en el minuto en que llegara a casa de Sango todo estaría mejor. Podía sentir que Miroku había creado una kekkai para impedir el paso del enemigo, mientras Izayoi estuviera dentro de esa barrera, todo estaría bien. En cuanto entró, se sintió mas tranquila y de inmediato fue a ayudar a los demás aldeanos que estaban siendo masacrados. Unos instantes después se encontró de nuevo con Inuyasha, quien estaba peleando utilizando toda la fuerza del Kaze no Kizu, el Meidô Zangetsuha podía ser algo ostentoso y corría el riesgo de mandar al inframundo a algunos humanos inocentes.
- "Inuyasha!"
- "Kagome! Que haces aquí? E Izayoi? Donde está?"
- "Protegida por la barrera de Miroku, creo que también hay algunas personas allí. No te preocupes"
- "Perfecto. Y porqué tu no te quedaste allí?"
- "Estás loco? Son demasiados para ti solo. Además solo somos tu y yo ahora!"
- "En eso te equivocas!" –una figura conocida en su traje de exterminadora apareció a su lado-
- "Sango-chan! Que haces aquí?"
- "Le pedí a Houshi-sama que se quedara con los niños y además pudimos darle refugio a la mayoría de los aldeanos, yo vine a pelear. A decir verdad ya estaba extrañando combatir así"
- "En eso tienes razón Sango" –afirmó Inuyasha-
De pronto, empezó a caer una inclemente precipitación, lo cual pasó totalmente a segundo plano después de escuchar un grito de guerra
- "Recuerden que venimos por la cabeza de los que han manchado la pura raza de los Inu Daiyoukai! Mátenlos a todos!"
- "Vienen por mi y mi hija! Como si se los fuera a permitir! Vengan acá infelices! Los mandaré a todos al otro mundo!"
La masa de soldados que se habían reunido empezó a dirigirse a toda velocidad hacia aquellos tres que se encontraban haciéndoles frente, Sango inmediatamente liberó su Hiraikotsu derribando a unos cuantos, Kagome lanzó más de sus flechas acabando con otro poco e Inuyasha decidió hacer uso de sus cuchillas negras esta vez. Al parecer todo estaba saliendo bien, debido a que el número de hombres empezaba a disminuir, pero de pronto comenzaron a escuchar gritos provenientes del lugar en donde se encontraba el monje protegiendo a los aldeanos.
- "Qué fue eso?" –había gritado Sango-
- "Viene de las cabañas!"
- "Vayamos a ver!" –ordenó Inuyasha-
En cuanto llegaron al lugar, pudieron observar con horror que la kekkai de Miroku no había resistido y la gente corría despavorida al ver a dos de los soldados que quedaban con vida asesinando a cuantos pudieran. Sango buscó frenéticamente a su esposo a quien encontró inconsciente al lado de sus hijos quienes lloraban desconsoladamente. Inuyasha se encargó de derrotar a los mononoke que causaban los últimos disturbios pero aun así un hombre se le había escapado un poco malherido, pero ahora eso perdía importancia. Lo vital era asistir a las personas afectadas por toda la nefasta situación.
Su primera reacción fue buscar a su hija, la cual no aparecía por ningún lado.
- "Izayoi!, Izayoi! Donde estás? Inuyasha, no veo a Izayoi!"
- "No puedo detectar su aroma por tanta lluvia, donde estás Izayoi!"
Se le ocurrió preguntarle a una de las gemelas acerca del paradero de la hanyou, que estaba muy asustada, pero al menos más calmada que su hermanita
- "Chinatsu-chan, necesito que me digas donde esta Izayoi, qué pasó con ella"
- "Ka-Ka-Kagome-oba-san!" –decía temblando- "No-no-no sé… Las energías de mi oto-san disminuyeron… Y de repente un niño se salió de la kekkai… Y-y-y Izayoi-chan fue tras de el, y mi… mi oto-san trato de pers-s-seguirla y-y-y en eso n-n-nos atacaron… Y ya no se más…"
- "Gracias Chinatsu-chan… Inuyasha, esuchaste?"
- "Si, si, debemos salir ya en su búsqueda… No creo que haya llegado muy lejos"
- "Tienes razón, ¡Sango-chan! Estará bien si te dejamos mientras buscamos a Izayoi-chan?"
- "Si, si, tranquila, anda ve, yo organizo todo por acá, Houshi-sama parece estar bien, anda ve"
- "Gracias, Sango-chan"
- "Kagome, vámonos"
El asunto parecía ser sacado de una historia de horror, y ahora aquí estaban, como los dos padres desesperados que eran tratando de rastrear a su pequeña, que debía estar asustada y sola. Su esposo estaba hecho un manojo de nervios y no era fácil verlo así. A Kagome no le quedaba más que rogar por el bienestar de su hija… y el de Rin también.
- "Qué confuso…" –pensaba- "Qué es este lugar?"
El panorama era hermoso, un lago, un jardín, y un lucero blanco iluminando con todo su esplendor al oscuro y estrellado cielo. Podía ver su reflejo maduro en el agua teñida del color de la plata…
- "Plata…"
Esa tonalidad inmediatamente lo remitía a él… A su larga cabellera ondeando en perfecta sintonía con el viento, enmarcando con unas cuantas hebras rebeldes su cincelado rostro de mármol, adornado perfectamente con aquellas marcas violetas y el cuarto menguante azul de su frente. Pero lo más increíble eran los irises dorados que representaban dos estrellas solares que iluminaban cualquier oscuridad. Era irónico y divertido el ver como la luna y el sol hacían su aparición majestuosa en el rostro de un ser. Y luego no podía olvidar el resto de él. Agradablemente alto y fuerte, más que cualquiera, que a pesar de usar una fiera armadura al otro lado tenía aquel pelaje que le añadía un porte más suave. Otra contradicción…
Ni el humano más agraciado ni el youkai más poderoso podrían superar su combinación de masculinidad y belleza puras.
Claro, la belleza física no sería nada si él no fuera la persona que ella siempre tuvo en mente. Aquel sujeto amable que la rescató de las garras de la muerte dos veces y le dio la oportunidad de experimentar una nueva vida llena de la alegría que le habían arrebatado cuando era aún una ingenua niña. Eso si era lo que importaba.
Pero ahora él no estaba a su lado. Pudo recordarlo perfectamente solo gracias a la luz de la luna reflejada en el pozo. Era hilarante verse en esa posición, no le quedaba la menor duda de que estaba indiscutiblemente fascinada pero al mismo tiempo enamorada sinceramente de aquella persona. Y de repente una fría brisa sacudió sus sentidos. Levantó la vista del agua y se vio al lado de su señor, quién la miraba intentando indagar quien sabe qué. Aquellos ojos la intimidaban muchísimo, pero al mismo tiempo le daban una paz indescriptible.
- "Sesshômaru-sama es un ser lleno de contradicciones… Demasiado misterioso…" –pensaba- "Si tan solo pudiera averiguar al menos alguno de sus misterios, sería tan…-
No pudo terminar su frase mental por que el contacto de su mano con su rostro la hizo paralizarse, pero no más cuando el empezó a acercar sus caras… Iba a besarla, era obvio… Solo podía quedarse quieta y esperar… Era tan magnifico… tan sublime… tan…
- Oye! Rin! Rin! -empezaba a sentir manotazos en su cara- Qué te pasa? Qué clase de sueño estás teniendo?
- Pero qué…? Fue… Fue un sueño?
- Pues claro… Aunque debo pensar que fue uno muy bueno… Tu expresión lo dice todo…
Como que había sido un sueño… Imposible, parecía tan real… Su Sesshômaru-sama la iba a besar… Justo como en aquella ocasión… Se sintió triste al recordarlo. Y ahora había vuelto a la realidad, a la par de aquella mujer llamada Chieko
- Pero quien te entiende, te pusiste decaída en dos segundos… Si que eres rara
- Eh? Disculpe, Chieko-sama… -dijo bajando la mirada-
- En fin, quiero que te levantes y vengas a ver esto…
Rin aún estaba algo confundida y mareada, pero no dudo en hacer lo que le pidieron. Caminó un poco al lado de Chieko hasta llegar a la salida y vio que Ah-Un comía algo de hierbas. Una increíble felicidad la embargo al ver a su mascota recuperada
- Ah-Un! Que alegría! Ya estás mejor –corrió al lado del mononoke, quien parecía estar contento de verla recuperada también-
- Ves como si eres rara, ya estas feliz de nuevo. Ven adentro, quisiera hablar contigo de algo. Además debes tener hambre.
Entraron y en los siguientes minutos la joven pudo hartarse de todo lo que pudo comer, la variedad no era mucha debido a las condiciones en las que estaba viviendo, pero todo le supo delicioso. No podía quejarse.
- El pescado estuvo exquisito, y el arroz y todo! Muchísimas gracias Chieko-sama
- Lo importante es que repongas tus energías al máximo. El entrenamiento requerirá que pongas tu mayor esfuerzo
Rin solo se limitó a asentir. Aún no estaba muy convencida si aquello era una buena idea, pero debía aceptar los términos. Después de todo, esa mujer le había dado un refugio en su peor momento, hasta había curado su herida, así que le agradecería sus atenciones de esa manera.
- Antes de iniciar, dime, que arma usas?
- Arma? Eh… Pues me enseñaron a usar el arco y… -recordó algo- No! No puede ser! Lo perdí! No, no, no!
- Perdiste qué? –preguntó Chieko-
- El arco de Kaede-sama… Soy una estúpida!
- Kaede…?
- Desde que tenía 8 años ella cuidó de mí por un tiempo. Era sacerdotisa y fue una mujer muy especial en mi vida, casi mi madre, y después de su muerte me dieron su arco. Y yo lo extravié después de que me atacaron… Maldición! –no solía maldecir, pero estaba demasiado enojada consigo misma- Como pude…?
- Ella fue quien te hablo de tus poderes?
- Si, así es
- Y no intentó entrenarte?
- Ella y Kagome-sama lo intentaron, pero yo no tenía interés.
- Mmm… Kagome?
- Si, por que repite sus nombres?
- Se me hacen familiares…-meditaba Chieko- Oh! Kaede no era la hermana menor de una excelente miko que cuidaba la Shikon no Tama cuando aún existía? Kikyô?
- Si, creo que sí. Por?
- Y la tal Kagome fue quien destruyó la perla?
- Si, si, yo estaba ahí cuando pasó. Pero usted como sabe eso?
- Me gusta mantenerme informada de los sucesos que pasan por aquí. Solo los importantes, claro. Por eso es que las conozco…
- De todas formas, eso no viene al caso… -estaba muy angustiada por la perdida de aquel regalo. No solo significaba un objeto perteneciente a su antigua tutora, sino que también era un recordatorio de sus amigos-
Chieko solo la miraba de reojo. Le hacía gracia que aún no se dara cuenta de la capacidad y alcance que su fuerza espiritual tenía
- Si no fueras tan distraída, te habrías dado cuenta que me encontré un arco muy maltrecho no tan cerca de la región en donde te encontré. La cuerda estaba rota y la madera partida en dos –dijo mientras se levantaba e iba por el arma- Pero pude arreglarlo. Es este el que perdiste?
Los ojos de Rin se iluminaron, no había perdido su apreciado regalo después de todo.
- Chieko-sama –dijo emocionada tomando el arco en sus manos- No sabe cuanto se lo agradezco. Significa mucho para mí.
- De ahora en adelante no te despegues de él. Es tu arma, la que concentrará todos los poderes espirituales cuando lances una flecha sagrada. A pesar de que nunca serás una miko en el sentido de la palabra, por que tus habilidades no son de una sacerdotisa.
- A que se refiere con eso? –cuestionaba la extrañada chica-
- Antes de contártelo, quiero que tu me cuentes como fue que llegaste hasta este bosque? Quien te atacó?
Estaba dudosa, pero en algún momento Chieko se enteraría, mejor ahora que después.
- Pues verá, no se si me vaya a creer pero yo… -dudó, pero se atrevió- Vivo en el Palacio del Oeste del Lord Sesshômaru
- Sesshômaru? El ultimo de los Inu Daiyoukai de las tierras del oeste? Hijo de aquel Gran Comandante Perro de la mitología?
- Si, ese mismo
- Y tú por que vives ahí?
- Bueno… pues yo… soy algo así como… su protegida
- Protegida? Una humana como tu?
- Si
- Ya veo –decía una incrédula Chieko-
- Bueno el punto es que mientras estaba en su castillo, y cuando estaba ausente, unos soldados muy raros nos atacaron, y al parecer me buscaban a mí, para matarme… Los youkai que quedaban del ejercito de Sesshômaru-sama nos defendieron, yo también pelee y use mis poderes y eso, pero luego a mi me obligaron a escapar por que me agoté muy rápido. En el momento en que Ah-Un y yo nos íbamos nos lanzaron un ataque y de allí caí en este bosque y bueno, usted conoce el resto de la historia…
- Mmm… Mis conjeturas no están tan equivocadas –dijo para si misma- Y tampoco las cosas que me dijeron…
- Disculpe? Sucede algo? –preguntó Rin quien veía que Chieko estaba muy pensativa-
- Recuerdas cuando te pregunté que si estabas enamorada de alguien…
- Si… Por qué?
- Asumo que ese alguien es el Lord…
Rin se quedo de una pieza al escuchar eso
- P-p-pero que cosas dice? C-c-claro que…!
- Una vez más me lo has dicho todo con tus balbuceos… Eres una pésima mentirosa sabías?
- Y-y-y a todo esto… No entiendo para que insiste tanto con eso! –reclamaba una sonrojada Rin-
- Que no lo sabes? Es la clave para descubrir la manera más adecuada de entrenarte
- Discúlpeme Chieko-sama pero no la comprendo. De verdad
- Hablo de la fuente de donde nacen tus habilidades espirituales. Me tomo un tiempo descubrirlo pero desde el momento en que te vi supe que esa aura era diferente a la que una Miko tiene originalmente. Definitivamente tus poderes y los de cualquier otra sacerdotisa tienen el mismo origen, si, pero los tuyos no surgieron naturalmente… Los "obligaron a salir" por así decirlo.
Aquella intrigante mujer hablaba con gran propiedad del tema. Sabía lo que decía, pero eso no hacía más que enredar la cabeza de Rin
- Y eso quiere decir que…
- Tus poderes vienen del amor que sientes por ese youkai.
Chieko tenía un gran habilidad. Dejar en blanco la mente de Rin.
Continuará
Chicas! Hola! Espero q estén bien!
Algunas d uds m dijeron q el capi anterior estuvo muy corto, así que me esforcé por escribir un poquitín más. M encantaría saber sus opiniones acerca d todas las loqueras q escribí en est capi, por el cual pido disculpas si no las satisfizo. Yo espero q si!
Espero no haberlas aburrido mucho con lo d como s perdió Izayoi y la falta d aparición d Sesshi…Prometo ponerlo más en el próximo! Espero sus comen!
Los agradecimientos dl caso:
Princserekou: Espero haber aclarado tu duda. Ojala y t haya gustado el capi!
Etsu-Hikari: Inu es impulsivo, lo sabes. Pero lo calmaron un poco. Ya sabes un poquitín dl poder d Rin, revelare mas en el próximo capi! T gusto el nombre d Chieko?
Akemi-Naomi: Lo hice mas largo! Ojala y t guste!
Rachisessho: Espero también t hayas sorprendido con est capi.
Duckan: Espero q tus dudas fueran aclaradas! Bienvenida al fic!
ClausXD: PORQUE CONFUSO? Explícame!
Sango24: Ves lo hice mas largo! Ojala y también t gustara!
Arale Norimaki: Espero t haya gustado este amiga! No te comas las uñas más! XD
Nelliel: Otra! No s coman las uñas! No es saludable! Jajaja Y el capi d tu fic?
A rous y karin rakuen: Bienvenidas al fic y espero q est les haya gustado!
Q habra pasado con Izayoi? La encontrarán? Y los poderes d Rin? Vienen dl amor? AAAAAAA… Todo esto y MÁS muy pronto!(exagero mucho jiji)
En el próximo capi habra algo q las dejara frías! No s lo pierdan!
Nos leemos señoritas! MUCHISIMAS GRACIAS X APOYAR ESTA HISTORIA! Gracias a uds sigo escribiendo! Las quiero! Cuídense y mucha suerte con sus estudios y trabajos! Y a los q leen y hacen d esta su favorita o las ponen en alerta! Arigatou Gozaimasu! Hontoni!
