Personajes de Rumiko Takahashi
Cap. 12: Incomprensible decisión
"¿Dónde estaría Izayoi?"
Por alguna extraña razón, esa pregunta vino de un momento a otro a su mente sin siquiera poder comprender el por qué…
La razón era sencilla; la niña tenía una personalidad muy parecida a la de Rin cuando era una niña. Vivaz, siempre tan llena de alegría y amor por todas las cosas vivientes. Resultaba extraño el ver que alguien que tuvo traumas tan grandes como el asesinato de su familia frente a sus ojos y el ser maltratada por su propia raza a tan corta edad lograra poder dejar todos esos hechos en el pasado y no guardar resentimientos.
Izayoi tenía todas esas cualidades en común con su protegida, de cierta forma le inspiraba algo de nostalgia. Por esa razón fue que pudo comprender la desesperación de sus padres al querer encontrarla, lo cual le sonaba raro. Ya la lluvia había cesado y gracias a ello sería fácil hallar su rastro. Dudaba que Jiromaru la tomara como rehén, puesto que no tenía mucho sentido hacer algo así si lo que quería era quitarles la vida.
- "¿Pero que tonterías estoy pensando? Ahora debo concentrarme en un solo objetivo. Debo hallarte... Rin"
Era claro que esa era su misión. Pero lo frustraba el ver que no estaba teniendo resultados positivos. En otras ocasiones, cuando se extraviaba, no le tomaba ni siquiera un día encontrarla. Pero ahora, parecía como si se la hubiera tragado la tierra.
Sin embargo, no obtendría un buen resultado quedándose ahí cavilando sobre el por qué no la hallaba. Era mejor continuar su camino.
La última frase de Chieko daba vueltas y vueltas en su cabeza sin detenerse. ¿Qué sus poderes venían de adonde? ¿Del amor? Pero si eso sonaba ridículo. O al menos era lo que ella pensaba.
- Pero Chieko-sama…
- ¿Qué? ¿Acaso me equivoqué y no es a un youkai al que amas?
- No, no es eso, es que todo eso suena…
- ¿Imposible?
- Pues la verdad, si. –suspiraba incrédula-
- Seré honesta contigo, Rin –Chieko hablaba con serenidad- Las miko no deben amar. Eso los sabes. Debemos encerrar su corazón y volverse frías para que sus poderes no se vean afectados y disminuyan. Como si dejáramos nuestra humanidad atrás para volvernos en instrumentos espirituales poderosos. El entregarle el corazón a un hombre resulta ser el error más costoso que podemos cometer. –Tomó aire un segundo- Pero tú… Tu deberías saltar de alegría en lugar de preguntarte el por qué.
Rin estaba confundida una vez más
- Tú no eres una miko. No lo serás nunca. Pero, tienes una cantidad de poderes espirituales que la mejor sacerdotisa envidiaría. Por eso es que me ofrecí a ayudarte a desarrollarlos. Ahora más que nunca los necesitaras.
- ¿Ahora? ¿Por qué ahora?
- Tu youkai necesitará de tus habilidades niña.
-¿Sesshômaru-sama necesitará de mi?
- Un peligro muy grande se acerca. Una guerra que definirá el destino de la raza Inuyoukai y tú estas en el centro de todo eso. Estas involucrada hasta el cuello y no tienes escapatoria.
Empezaba a cansarse del asunto, era demasiado para ella.
-¡Por favor ya basta! No entiendo nada. Yo nunca quise los poderes, por que siempre son utilizados para lastimar. Yo no quiero herir a nadie. Y ahora usted viene aquí y me dice cosas de una guerra y prácticamente me insinúa que debo pelear… Odio las batallas. Solo traen dolor y sufrimiento. Además, Sesshômaru-sama no necesita de mí. El es el más fuerte de todos los youkai del mundo. No representara ningún problema para él…
- ¡Niña estúpida! –gritó Chieko con ira- Tu no has comprendido lo peligroso de la situación. Tú tienes mucho que ver con el ataque al palacio de tu señor. Mientras hablamos, te están buscando para matarte. Afortunadamente gracias a una kekkai que creé no pueden encontrarte.
Los ojos de Rin se llenaban de lágrimas de culpabilidad
- Yo no se mucho de lo que sucede… Pero anoche pude enterarme de algo muy interesante, que esta relacionado directamente con lo que te pasó…
-¿Y eso que se supone que significa?
- Me enteré que fue alguien cercano a Sesshômaru quien ordenó el ataque. Un familiar
- ¿Familiar? "¿Inuyasha-sama?"
- Exacto. Otro Inuyoukai creo
- "Pero Inuyasha-sama es un hanyô… No pudo ser él" Chieko-sama, no sabe el nombre de esa persona?
- No, esa parte no la escuché. Pero de algo si estoy completamente segura. Tienes que estar preparada para lo que viene. Será determinante para tu futuro y el de tu youkai. Tus poderes serán de mucha ayuda en esta pelea.
- Determinante… -repitió débilmente-
- ¿No querrás que lo asesinen de paso o si?
- Jamás –sollozó Rin-
- ¿Quieres verlo nuevamente cierto?
No hubo necesidad de respuesta. Sus ojos lo expresaban todo
- Bien, entonces sin más, daremos inicio a tu entrenamiento
Inuyasha empezaba a impacientarse.
- Maldito Myôga! Nunca aparece cuando se le necesita!
- No te preocupes Inuyasha, lo encontraremos. –Kagome también estaba invadida de pánico sin saber de Izayoi, pero debía ser fuerte y mostrar calma para transmitírsela a su esposo-
Pero después de todo, la espera no fue larga…
- Inuyasha-sama! Que alegría verlo! –decía Myôga aterrizando en la nariz del hanyô-
- A ti te andaba buscando desgraciado –dijo mientras lo aplastaba con la palma de la mano-
- Ayy m dolió! –se quejaba el anciano-
- Que bueno verlo Myôga-ji-chan –dijo Kagome-
- Digo lo mismo pequeña… Inuyasha-sama, algo muy malo está ocurriendo!
- Eso ya lo sé! –le gritó mientras estaba en su mano- Mi hija desapareció gracias al ataque de unos Inuyoukai muy extraños. Necesito saber quienes son. Sesshômaru dijo que tú sabías de ellos
- Y nos dio un nombre –interrumpió Kagome- Jiromaru
- ¿Jiromaru? No lo recuerdo…
- No me vengas con bromas ahora pulga! ¿Quién es ese sujeto? –exclamó Inuyasha-
- Ya me acordé! Pero él los atacó?
- No directamente. Pero fue en su nombre –dijo la miko-
- Entonces mis suposiciones estaban en lo correcto…
- ¿Suposiciones de qué?
- Verá amo. Jiromaru es el hermano menor de su honorable padre
-¿Qué? ¿El hermano de mi padre? ¿Tenía hermanos?
- Solamente uno. Pero no se sabe mucho de él. Siempre pasó en una especie de clandestinidad
-¿Y por que atacó a sus sobrinos? –preguntó Kagome-
- Bueno… No estoy muy seguro… Pero ha de tener que ver con el hecho de que Jiromaru odiaba en secreto a mi Comandante
- ¿Lo odiaba? ¿Ellos no se llevaban bien como Inuyasha y Sesshômaru?
- Para nada Kagome. Jiromaru siempre mostró mucho respeto por mi señor cuando estaba con vida. No creo haber escuchado de alguna pelea entre ellos. Pero mi amo siempre decía que había de tener cuidado con su hermano. Que era muy ambicioso y cosas así. Pero al amo no le gustaba hablar mucho de él. Nunca supe por qué exactamente
- Suena lógico. Si lo odiaba, puede ser por eso que los atacó a ustedes, por ser sus hijos.
- ¿Tú crees? –cuestionó Inuyasha-
- Kagome tiene razón amo… Eso es lo más probable. A lo mejor Jiromaru desea ser llamado el Inuyoukai más poderoso, y para eso, necesita eliminar a su hermano.
- Y por qué a mi también? Yo no soy un Inuyoukai completo. Soy un hanyô.
- Pero sigue teniendo la sangre del general… Eso cuenta.
- Bueno de todas formas eso no me interesa. Lo único que me importa es encontrar a mi hija lo más pronto posible. Estoy seguro de que pronto encontraré su rastro.
-"Izayoi, espéranos, te prometo que te vamos a encontrar mi niña" –pensó Kagome-
Era más difícil de lo que pensó que sería. Ya llevaba cinco días estancada en lo mismo.
- No, no, está mal. Tensa ese arco adecuadamente. No utilices mucha fuerza por que sino conseguirás que la cuerda se rompa y de paso te lastimes la cara
- Lo siento… mucho… Lo intentaré de nuevo. –Rin tensó y apuntó. Se supone que ya sabía como hacerlo. Pero al parecer no era perfecto-
- Lanza
Chieko había preparado fuera de la cueva toda clase de "objetivos" para mejorar puntería y precisión específicamente. Ah-Un estaba cerca pastando. Había dicho que eso sería vital, antes de preparar con más calma sus poderes, además agradecía el haber hecho eso primero. Rin no tenía buena habilidad con el arco aún. Y no despedía sus poderes libremente como las miko
- "Tiene que pensar en él para lograrlo. Solo cuando hace eso, su aura empieza a transformarse, debo enseñarla a controlar eso" Tu puntería no es muy buena aun. Eso solo hará que nos retrasemos más.
- Lo lamento Chieko-sama –estaba apenada, pero sabía que debía mejorar- Prometo esforzarme más.
- Bueno, bueno. Sigamos practicando con esos árboles. Quiero que le des a este mismo punto –ordenó mientras hacía una marca en un tronco- dos veces
- Eh? Pero eso es muy difícil
- Pero no imposible. Y no avanzaremos al siguiente nivel si no logras dominar eso.
Rin creía que la miko estaba siendo algo estricta, pero al final era para su bien. Así que lo intentó. Ni siquiera pudo atinar al punto la primera vez.
- Continua. No dejes que tus errores te controlen. Hazlo de nuevo.
En su segundo intento pudo darle a la marca. Ahora el reto sería hacerlo de nuevo. Para ello, debía atravesar la primera flecha, lo cual sonaba improbable de lograr. Tensó de nuevo el arco de su querida Kaede-sama y lanzó, para, como esperaba, no conseguirlo
- Cielos… Esto es más difícil de lo que parece
- No es tan complicado. Es que tú no estás poniendo esfuerzo realmente. Si lo hubieras querido, lo hubieras logrado. Mira te lo mostrare
Chieko tomó un arco y apuntó hacia donde estaba la flecha de Rin clavada en el madero con mucha seguridad. Dos segundos después, había sido reemplazada por la de la miko.
- Increíble –exclamaba una sorprendida Rin-
- Anda, ahora destruye la mía.
- Pero es que yo aun…
- "Tendré que forzarla" Deja de poner excusas! –gritó- Yo pensé que habías quedado convencida la vez pasada. ¿O me vas a decir que no quieres que Sesshômaru se entere de lo fuerte que puedes llegar a ser? ¿O es que acaso el es un mediocre que se conforma con tan poco? Después de todo, solo eres una mocosa.
Esas palabras molestaron mucho a la joven, haciéndola fruncir el ceño gravemente
- Sesshômaru-sama… No es ningún mediocre… Y yo… -decía mientras tensaba el arco. Una energía azulada empezaba a rodearlo- Le demostraré que… No soy… -la punta de la flecha empezaba a brillar jalando la corriente de energía hacia atrás- Ninguna débil mocosa!
Justo antes de soltar la cuerda la energía se desvaneció por completo, pero a la hora de liberar la flecha, esta se encendió en el aire con un poder impresionante. No solo pulverizó la flecha anterior, sino que atravesó varios troncos hasta acabar en un árbol de atrás.
Chieko estaba realmente impactada. Nunca había visto tal despliegue de energía. Incluso el mononoke dragón se había asustado con aquello. En ese instante, se dio cuenta de que los poderes de Rin eran lo suficientemente mortíferos como para herir a un demonio superior, incluso matarlo. Esos a los cuales las miko normales no podían hacerle frente.
Rin respiraba agitadamente y estaba aturdida. Soltó el arco y se sentó en el suelo aun exhalando acompasadamente.
- Lo ves… Tus poderes solo hacen su aparición cuando piensas en él. Ahh el amor… Suena tan interesante –suspiró Chieko-
La joven se sonrojó.
- Debes aprender a tener control sobre ellos, y eso es lo que aprenderemos a continuación.
Por varios días, el entrenamiento cambió de tono. Si bien continuaron fortaleciendo la parte física, se concentraron mucho en la meditación. Pasaron en eso tres días más.
- Recuerda que no disponemos de mucho tiempo. Así que en esta noche es cuando entrarás en contacto con tus poderes directamente.
- ¿Y como haremos eso?
- Bueno, como tus habilidades provienen de una fuente diferente a las nuestras, quiero que hoy te concentres en pensar únicamente en Sesshômaru.
Rin abrió sus ojos con sorpresa
- Y con eso yo…
- En el momento adecuado, te detendré. Quiero que lo llames con tu corazón. Evoca todos esos recuerdos hermosos que tienes con el y todo lo que amas de él.
Estaba conmovida, demasiado conmovida por lo que le decían que hiciera.
- Lo haré
- Bien, cierra los ojos.
Rin obedeció y comenzó a recordarlo… La imagen del Lord aparecía en su mente como si fuera el reflejo de un espejo.
Cada recuerdo, cada palabra, cada sentimiento. Empezó a sentir mucha nostalgia, tanta que no le cabía en el pecho.
Recordó su primer encuentro en aquel árbol, cuando le preguntó sobre su rostro, cuando la regresó a la vida… Y así otras memorias hicieron su aparición. Cuando la dejo en la aldea, cuando iba a visitarla, cuando regresaron juntos al palacio.
Y en eso… Pudo verlo tan nítidamente como esa noche.
Situándose a su lado, diciéndole que su kimono le quedaba perfecto, tomando su barbilla, acercando sus rostros, tratando de culminar un acto muy hermoso. Y allí, pudo sentirlo.
Algo lo llamaba. Le gritaba. ¿Qué era eso?
Jaken dormía, estaba ahotado de caminar todos esos días sin descanso y su miserable cuerpo se había rendido, así que no lo molestaría con respecto a lo que sucedía.
Pero ni siquiera él sabía que estaba pasando. Una extraña sensación empezó a inundar el fondo de su ser para terminar en el centro de su pecho, muy cerca de donde estaba su corazón, el cual estaba latiendo. Sesshômaru se sintió abrumado por todo aquello que incluso podía jurar que su cabeza daba vueltas sin control. A la vez que una silueta se dibujaba con el viento frente a sus ojos
Rodeada por pétalos de Sakura e iluminada por la luz de la luna, Rin se alzaba en frente suyo sonriendo alegremente y llamándolo. La escena era dramática, si. Pero el que podía hacer si eso era lo que veía. Justo como aquella noche… En la cual quiso besarla.
- Rin… -empezó a llamarla, el mundo no existía, solo ella-
Ella hablaba, pero no podía escucharla, al parecer también llamó su nombre, quería tocarla, así que elevó su mano. Pero eso solo sirvió para desvanecerla. Tal cual fuera hecha de humo, la imagen de Rin desapareció con el viento.
Bakusaiga y Tenseiga latían en su cinto, develando que comprendían el sentimiento que tenía su amo. Nunca creyó sentirse más tonto que ese día. Pero a la vez, sintió un vacío extraño. Experimentó tristeza.
Una inmensa fuerza apoderándose de todo su cuerpo, recorriéndole desde la punta de sus dedos lentamente subiendo por sus brazos hasta llegar a la coronilla de su cabeza. El cosquilleo y la expectación empezaban a embargarla. ¿Qué era lo que le sucedía? Un vacío en su interior empezaba a formarse. Todo aquello tan desconocido para ella empezaba a acumularse en las palmas de sus manos en forma de luz… Muy similar a la luz de luna. Plateada… Tan plateada como él, quien de repente se encontraba frente a ella, igual que en aquella ocasión, con una dulce mirada de sol sobre ella que se derretía ante su presencia como si se tratara de miel.
- Sesshômaru-sama…
El le tendía su mano. Estaban juntos de nuevo… Estaban…
- Hora de detenerse, Rin
La voz la trajo bruscamente a la realidad. Una tristeza indescriptible la embargó y empezó a llorar, pero ese resplandor seguía vivo en sus manos, se rehusaba a soltarlo, aunque estaba aterrada por tenerlo allí. Buscó la mirada reconfortante de su nueva maestra.
- ¿Qué es? –solo pudo preguntar eso-
- Eso, Rin, es tu poder. Tu amor.
- "Amor" -repetía en su mente- "Amor", "Amor", "Amor" –solo esa palabra rondaba sus pensamientos-
- Debo confesártelo, estoy impresionada. Has entrado a una nueva fase en tu adiestramiento. Has logrado conectarte con tus poderes espirituales. Eso te permitirá, sin duda alguna, controlarlas y usarlas para tu conveniencia. Creo que te lo había dicho antes, pero no está demás repetirlo
- ¿Qué?
- Cualquier miko se sentiría sumamente afortunada de tener las cualidades que tú posees. Digo esto, incluyéndome.
Seguía desubicada, pero al mismo tiempo estaba algo desolada…
- Puedo jurar… Que lo vi, Chieko-sama. Le juro que, yo lo vi.
- Es probable que te hayas conectado con el. Te pedí que pensaras en el y que hicieras lo posible por que tu corazón lo llamara, pero me parece increíble que lo lograras tan pronto. De verdad tienes gran necesidad por estar a su lado, y eso se ha manifestado de una forma sorprendente en tus poderes. Ahora lo importante es incentivar el momento en que puedas hacer uso de ellos libremente.
- Eso quiere decir… ¿Qué el también pudo verme?, es decir, ¿no fue una simple ilusión?
- Eso no lo sé… Pero si te vio, probablemente ha de estar tan confundido como tú.
- Nuestros corazones están atados. Se llaman… Yo… -estaba demasiado emocionada- Creo que el pudo verme también, al menos… Quiero creer en eso.
- Si lo crees. Entonces no hay motivo para dudar de ello. El debe amarte de una manera intensa también…
La sangre se agolpó en su rostro, sonrojándola. La luz ya se había ido.
- Creo que es suficiente por hoy. Has digerido mucho esta noche, lo mejor será que descanses y mañana continuaremos.
- Chieko-sama… Quisiera quedarme a dormir hoy con Ah-Un si no le importa.
- Haz lo que gustes. Pero te traeré una manta, o sino te morirás de frío
Chieko le llevó la cobija, Rin agradeció, encendió una fogata y se arrecostó en su mascota gigante que yacía dormida cerca del fuego.
Estaba feliz por todo lo que había experimentado minutos atrás, pero al mismo tiempo recordó aquella tristeza y vacío tan extraños. Definitivamente le hacía falta su señor, pero últimamente había estado pensado en algo… que no era fácil para ella, pero cada vez ganaba más fuerza dentro de su corazón.
Al día siguiente después de un desayuno de frutas y arroz, continuaron con una práctica algo diferente.
- Hoy Ah-Un nos ayudará –dijo Chieko-
-¿Ah-Un? ¿Cómo?
- Tienes muy buen control sobre el mononoke, creo que deberías utilizarlo para que te ayude en la batalla.
-¿En serio?
- Si, grandes sacerdotisas guerreras utilizan a mononokes como mascotas y estas se complementan tan bien con ellas que se convierten en armas infalibles y necesarias. Por ejemplo, ¿sabías que la miko que creo la Shikon no Tama tenía una nekomata que le ayudaba?
- No lo sabía. "Como Kirara" –pensó-
- Quiero que me muestres su vuelo, y como mantienes el control sobre él. Has estado con el por bastante tiempo ¿cierto?
- Si, desde que empecé a viajar con Sesshômaru-sama cuando era niña. De hecho Ah-Un es de su propiedad, no mía. Pero siempre nos hemos llevado muy bien, ¿verdad chicos? –contestó mientras acariciaba la cabeza de Ah-
-Eso hace las cosas más fáciles para mí. Bien, móntalo y veamos como podemos darle un buen uso. Solo que vuela cerca por favor, la kekkai no tiene un gran radio de alcance.
Rin obedeció y de inmediato se subió en el lomo del dragón quien se elevó empezando el recorrido. Rin se aferraba fuertemente a las riendas y lo hacía cambiar de dirección ágilmente. Lo cual daba muestras de su casi perfecta coordinación de orden-seguimiento. Después de un rato, descendió en el mismo lugar del principio
- ¿Y bien? ¿Qué le pareció?
- Has mejorado bastante, ¿Quién diría que esa torpe jovencita que no podía tensar el arco bien haya tenido tan rápido progreso? Mi trabajo casi está completo. Debemos lograr que seas capaz de dominar tu arma mientras estés en sus lomos.
Chieko se mostraba complacida, si bien la niña era algo inocente y no muy partidaria de las peleas, podría decirse que sería una gran guerrera, fuera su vocación o no.
La semana terminó y Rin seguía con sus arduos entrenamientos y en la lucha por controlar sus poderes, eso era lo que le suponía más dificultad.
- Todo es cuestión de no perder el control –instruía la maestra- Cuando te llenes de la sensación de tus poderes, debes ser capaz de transmitirlos hacia el arco y disparar.
- Pero yo he disparado antes, y había podido liberar energía. –se acordó de la vez que quiso proteger a Mizuko-sama y a Jaken-sama en el ataque al castillo-
- ¿Y que estabas haciendo en ese momento?
- Quería proteger a alguien
- Exacto, eso nació de un impulso. Los poderes espirituales no pueden manifestarse solo por impulsos. Debes manejarlos y así poder estar en control de una situación.
Rin solo asentía mientras escuchaba a aquella mujer llena de sabiduría. Tuvo que pasar otra semana para que llegara a controlarlos un poco mejor. Tendría que continuar entrenando, pero el tiempo era inclemente e impaciente, así que ahora debía partir, según Chieko. Esa sería la última noche a su lado, así que quiso aprovechar la ocasión.
- Chieko-sama, muchas gracias por todo lo que ha hecho por mí. Me ha ayudado más de lo que podría llegar a imaginar.
- No es nada, digamos que estaba algo aburrida de estar sola y el entrenarte supuso algo que hacer más… entretenido.
Rin sonrió, la mujer tenía sentido del humor.
- Se que no debería molestarla pero… Hay un último favor que quiero pedirle –el rostro de la joven pasó de tranquilidad a melancolía-
- ¿Que sucede?
-Quiero que haga una kekkai para mí, como la que esta por encima de nosotras ahora, para no ser encontrada por ningún youkai.
- ¿Por ningún youkai? Y eso incluye a…
- Si –suspiró agotada-
- ¿Por qué? ¿No quieres volver a su lado?
Rin calló y bajó la cabeza, para responder segundos después
- Lo he estado pensando durante estos últimos días y la verdad es que no se me ocurrió otra mejor idea… Yo ya no quiero traerle problemas a nadie, mucho menos a él…
- Rin, ¿a qué te refieres exactamente?
- No quiero que Sesshômaru-sama me encuentre. Nunca más volveré a verlo.
Continuará
Hola chicas! Espero q estén bien!
Ahh estoy agotada, así que no hablaré mucho! Espero no haberlas aburrido mucho con este capi, pero esq necesitaba explicar ciertas cosas. Daré los agradecimientos del caso:
Kagome-chan: Gracias x el comen! No t preocupes, la encontrarán!
Heavenly Light: Aquí esta el cap! Oye, no s m había ocurrido lo dl beso, pero no es mala idea!
Sango24: Aquí esta la act. Espero q t haya gustado
Princserekou: Vdd q nadie s lo esperaba? Q bueno q t sorprendi!
Akemi-Naomi: T JURO q pal próximo capi habrá un momento q t encantara. Por lo tanto, espero q hayas disfrutado el mini momento d Rin y el Lord! Y yo siempre escucho a mis lectoras, bueno, las leo! Jiji
Gracias x el apoyo chicas! Por cierto, en el próximo capi habrá un momento RinxSesshi q no s querrán perder, solo pido paciencia!
¿Rin no quiere volver con Sesshômaru? ¿Se volvió loca? (si tal vez, explicaré las razones luego)
M voy, no sin antes recordarles d q acepto toda clase d comen. Incluso los malos!
Cuídense mucho! Nos leemos!
