Personajes de Rumiko Takahashi


Capitulo 15: Tensión

Era cierto que cosas muy raras le habían pasado últimamente y que podía esperarse cualquier cosa, pero eso a que se encontrara a la madre del Lord de las tierras del Oeste una vez más… Eso si era de cuento.

- Los humanos crecen tan rápidamente, pero tu rostro sigue siendo el mismo. Aunque… ya no tienes olor. Creo que eso es lo más extraño de todo.

La voz de la mujer era elegante y al mismo tiempo poseía cierto tono sarcástico en una forma de hablar más directa. No le era muy claro el cómo debía interpretar eso.

- Anda, levántate, ¿o ya no puedes? -inquirió con una pequeña risa-

- ¿Eh? Dis…culpe… -intentó incorporarse aunque fue complicado, al final lo logró y de inmediato hizo una reverencia- Perdone… que le pregunte pero… ¿cómo me encontró? Se supone que… la kekkai protegería mi rastro.

- Creo haberte dicho antes que no sentí tu aroma. Estaba dando un paseo por los alrededores y escuche un gran escándalo, cuando escuche tu voz mi acompañante me dijo que te conocía y vine a ver. Y luego me topo con la sorpresa de que eras tú.

- ¿A… acompañante?

- Esa vendría siendo yo… -intervino una voz-

Rin volteó para ver detrás del cuerpo de Irasue cuando distinguió una silueta familiar para ella, de cabello rojo, ojos cobre y sincera sonrisa

- ¡No lo creo…! ¡Mizuko-sama! –gritó Rin-

- Así es –expresó sonriente la youkai-

La joven intentó correr a su lado pero las fuerzas le fallaron y cayó al suelo. Mizuko acortó distancias entre ambas y fue a su lado para intentar levantarla, a lo que la muchacha correspondió con un fuerte abrazo, que tomó a la mayor por sorpresa, sin embargo, no lo rechazó.

- Me da gusto ver que se encuentra bien Mizuko-sama.

- A mi también me alegra ver que aún sigues con vida. Me pegaste tremendo susto aquella vez.

- Lo siento mucho. Por mi culpa… atacaron el castillo. –dijo una triste Rin-

- ¡Ay! No seas ridícula… Jiromaru solo buscaba una excusa para crear una guerra. Pero verás como se resuelve. Lo que me ha sorprendido es ver que los poderes de los que habíamos hablado… Pues han emergido de una forma increíble. ¿Quién lo diría?

- Pues…

- Bueno, creo que ya podremos hablar más de eso en otro lugar –interrumpió la peliplateada- Mejor marchémonos.

- Irasue tiene razón. Vamos para que puedas descansar adecuadamente. Todos estos días a la intemperie no traen nada positivo.

- ¿Y adónde iremos? –preguntó la humana-

- Naturalmente a mi casa. –respondió Irasue-

- ¿Ah? ¿A su castillo?

- Si, Rin. Está más cerca y no es muy recomendable volver al Oeste.

- De acuerdo… -acordó no muy convencida-

- Pero Irasue… Si queremos llegar allá en el menor tiempo posible, te tienes que transformar, y si haces eso tu olor se hará muy evidente. Jiromaru podrá hallarnos fácilmente.

- ¿Y tú tienes otra idea, Mizuko?

- Creo que eso no representaría un problema –se metió Rin a la conversación-

- ¿Por qué?

- Bueno… No estoy segura… Pero me dijeron que mi barrera es de largo alcance y… Tal vez, pueda servir para ocultar el rastro. Si se mantiene a mi lado.

- Pero si que eres útil niña. –dijo Irasue- Nunca pensé que una simple humana fuera capaz de hacer eso. Pues entonces hagamos una prueba, me transformaré a tu lado y Mizuko retrocederá y me dirá si puede sentir mi olor.

Dicho y hecho, la progenitora de Sesshômaru se convirtió en un Inuyoukai gigantesco, lo cual aún la intimidaba. Mizuko se alejó unos cuantos metros lejos de ellas y pudo comprobar que el rastro de Irasue disminuía conforme se alejaba. Cuando estuvo a una distancia considerable, el olor había desaparecido por completo, lo que comprobaba la eficacia de la kekkai, la cual Rin se esforzaba por mantener firme, a pesar de encontrarse en un estado físico muy débil.

La youkai pelirroja se acercó nuevamente.

-¡Irasue! ¡Funciona muy bien! Creo que servirá por mientras llegamos al palacio. –gritó Mizuko-

La perra gigante no retornó a su forma humanoide, así que tomó a Rin, quien aún sostenía su arma, en el hocico y la puso en su lomo, mientras Mizuko daba un salto para llegar al lomo. Irasue empezó a correr y luego brincó hacia el cielo para poder llegar a su mansión. Rin aún estaba anonadada y sentía que se desmayaría en cualquier momento, pero debía ser fuerte para mantener la clandestinidad.


Izayoi estaba aún muy asustada, todo había ocurrido en muy poco tiempo y no asimiliaba aún bien las cosas. Mientras viajaba en el lomo de Ah-Un alejándose del lugar en donde se encontraba Rin, Kohaku empezó a recobrar el conocimiento.

- Kohaku-kun despertaste, ¿te sientes mejor? –preguntó Izayoi-

- ¿Eh? ¿Qué…pasó? –inquiría un aturdido Kohaku-

- El oni los golpeó a ti y a Kirara y los dejó fuera de combate, fue algo aterrador

- ¿Nos golpeó…? –de repente recordó algo- ¿Y Rin? ¿Dónde está Rin? ¿Qué sucedió con ella?

La niña bajó la cabeza

- Izayoi ¡Respóndeme! ¿Qué ocurrió con Rin?

- Ella se quedó en el lugar de la batalla, para derrotar al monstruo –sollozó-

- ¿Qué? ¿Pero cómo que se quedó? No, yo tengo que ir a rescatarla… -intentó incorporarse, pero no pudo-

- Kohaku-kun espera, aún estás débil y estamos volando en la espalda de Ah-Un. Tenemos que buscar a alguien que nos ayude

- Pero hay que hacer algo… Rin puede morir… -se sostuvo la cabeza en ese momento, le dolía-

- No creo que haya muerto. Ahora Rin-chan es mucho, muy fuerte. Ella lo derrotará –volvió a sollozar-

Inesperadamente Izayoi percibió un aroma particular en el aire, que si bien se encontraba aún algo lejos, era completamente distinguible para ella.

- Ese olor es de…

Se asomó por encima de las cabezas del dragón y vio que una figura conocida empezaba a mostrarse arribando al lugar. Lo llamó desde el aire

- ¡Sesshômaru-ojisan! ¡Sesshômaru-ojisan!

El Lord había sentido muy levemente el aroma de Ah-Un minutos atrás y no dudó en aumentar el paso, además pudo oler a muchos oni reunidos librando una batalla. No dudó en ponerse en marcha de inmediato, y para su sorpresa encontró a su mononoke surcando los cielos, con una compañía muy peculiar.

- Amo mire ¡Es la mocosa hija de Inuyasha!

- Izayoi…

La nombrada estaba feliz, mientras que Kohaku también intentó asomarse para ver que ocurría. Al ver que se trataba de Sesshômaru no pudo evitar sentirse desconcertado y furioso tras recordar todo lo que su amiga le había contado.

Ah-Un descendió cerca de su amo mientras que Izayoi bajaba de él corriendo al encuentro con su tío, mientras que el exterminador también bajo pero caminó despacio sosteniendo a Kirara en sus brazos.

El Inuyoukai al ver a Kohaku también sintió incomodidad y al mismo tiempo desprecio al recordar el episodio cuando regresó a la aldea para ver a Rin. Quiso comunicarle odio con su mirada, el cual fue correspondido por los del chico. Pero la tensión fue rota en el momento en que la pequeña se quedó al frente suyo.

- ¡Sesshômaru-ojisan que bueno que estás aquí! –expresó alegremente-

- ¡Mocosa! ¿Tú que haces aquí? –chilló Jaken-

- ¡Jaken-sama! ¿Usted también viene?

- ¡Por supuesto! ¿Qué esperabas? Yo siempre acompaño a Sesshômaru-sama a donde quiera que vaya…

- Pobre de mi tío…-suspiró-

- ¡Ay mocosa alzada esta! ¿Cómo te atreves a…?

- Jaken, guarda silencio –ordenó potentemente el Lord-

- Si, si amo bonito, disculpe

- Izayoi, ¿qué haces aquí?

- Sesshômaru-ojisan… Atacaron mi aldea y a mi me llevaron lejos pero yo me escapé pero ya no pude regresar y… ¡Es cierto! Sesshômaru-ojisan, ¡Hay que rescatar a Rin-chan!

Al escuchar su nombre, su mundo se detuvo

- ¿Dónde está? –preguntó con serenidad

- Ella se quedo peleando con un oni monstruoso

- ¿Peleando?

- Si, y le disparaba flechas y todo pero no era suficiente por que era muy fuerte y Kohaku-kun y yo escapamos y todo fue muy rápido… Ayúdala Sesshômaru-ojisan

- Ahh, ahí está Kohaku… Mocoso, ¿tú por que no te quedaste con Rin? –gritó Jaken- ¿No que eres un exterminador y no se qué?

Kohaku, quien venía acercándose, solo bajó la mirada

- ¡Responde Inútil! –chillaba Jaken nuevamente-

- Kohaku-kun combatía pero lo golpearon… ¡Él estaba peleando muy duro! ¡No es ningún inútil!

- ¡Claro que sí lo es! Si no fuera así no la hubiera dejado pelear sola

- ¡Ya le dije que no fue su culpa!

- ¡Si a Rin le pasa algo claro que lo será!

Ni Kohaku ni Sesshômaru prestaban atención alguna a la pelea sostenida entre la niña y el sapo. Estaban más concentrados en quien transmitía más rencor al otro con la mirada. Al final, el Lord se declaró ganador al ver como el joven deshacía su contacto visual arrastrando sus ojos al suelo.

El Inuyoukai decidió no desperdiciar más tiempo. Era hora de traer a Rin de vuelta.

- Izayoi –pronunció solo una vez-

La hanyô y el pequeño youkai detuvieron una lucha que ya se había tornado física –con ventaja de la menor- y voltearon la mirada al mononoke.

- Dime, Sesshômaru-ojisan

- ¿Dónde se encuentra el lugar de esa batalla?

- Es en aquella dirección –señaló al lugar de la aldea- Ella se quedó ahí. Vamos ahora para ayudarle.

- Tú te quedarás aquí

- ¿Qué? No quiero. ¡Quiero ir en donde está Rin-chan! –contradijo-

- ¿Estas demente mocosa? ¡Solo le estorbarías a mi amo!

- ¡Por supuesto que no! Yo solo quiero ver a Rin-chan

- ¡Que ya te dije que no!

- Jaken, tú también te quedas –dijo el Lord emprendiendo el vuelo finalmente-

-¿Qué? ¿Yo? ¡No! Espéreme amo, ¡no se vaya sin mí! ¡No me deje con estos mocosos!- suplicaba, pero ya no tenía remedio, su amo se había marchado- Ay, ya me abandono de nuevo –suspiró-

- Espero que Sesshômaru-ojisan traiga a Rin de vuelta -rogaba Izayoi-

Una brisa empezó a soplar fuertemente. Kohaku solo podía mirarlo marcharse, preguntándose si todo resultaría bien.


Por alguna razón, Inuyasha se había sentido más cómodo siguiendo el olor de Sesshômaru después de que este partió luego de su pelea. Tuvo la sensación de que el lo guiaría a llegar más rápido a encontrar a ese tal Jiromaru y por ende, a por fin dar con el paradero de su hija. Kagome se había percatado de esto pero prefirió callar, para no alterar más a su esposo. El cual se detuvo de pronto a olisquear el aire.

- Inuyasha ¿ocurre algo?

- Un aroma, siento un aroma familiar

- ¿Familiar?

- Si… -después de unos segundos pudo descifrarlo- Es… es…

- Inuyasha…

- Kagome, súbete a mi espalda de nuevo.

- De…de acuerdo –lo hizo e Inuyasha empezó a correr a toda velocidad- Pero Inuyasha, ¿qué pasó? ¿Encontraste algo extraño?

- Pude sentirlo, levemente pero lo sentí. El olor de Izayoi –dijo ilusionado-

- ¿Qué? ¿En serio? ¿No juegas conmigo?

- ¿Cómo crees que puedo jugar con algo así, tonta? Estoy seguro, aún está lejos, pero ahora que ya no llueve más y el viento sopla con fuerza el aroma se traslada más rápido. No puedo equivocarme. Creo que alguien más está con ella… Además el olor de Sesshômaru está cerca. De hecho, hay una peste de olor de Inuyoukai en esta área.

- Debemos apresurarnos, ya quiero ver a mi hija –decía la llorosa miko-

- No eres la única, Kagome –respondió el hanyô- "Después de todo, no fue una mala idea seguir a Sesshômaru…" –pensó-


Sesshômaru estaba intrigado. Todos los bosques últimamente estaban llenos del aroma de Inuyoukai, lo cual era lógico dado que el ejército de Jiromaru avanzaba por las cercanías, pero también otro en particular ocupaba su atención, uno parecido al suyo.

- "¿Por qué mi madre estará por aquí?" –pensaba-

Aún no le era muy claro, pero si podía percibir su rastro desde hacía unos días, pero no había dicho nada al respecto por que no estaba seguro. Pocos momentos después de haberse trasladado para rescatar a Rin, pudo notar que el olor de su madre simplemente desapareció repentinamente, lo cual le extrañó. El viento le trajo el olor putrefacto de restos de oni esparcidos en un claro, el cual divisó poco tiempo después.

- Esto fue reciente –se dijo mientras vio que los trozos del cadáver lleno de moscas estaban frescos- Pero no veo a Rin por aquí.

Recordó la kekkai de la que le había hablado aquella miko y que también hacía algunos momentos el rastro de su madre se había desvanecido. No tuvo que sacar conjeturas para darse cuenta de que había pasado con ella…


Estaba cansada aún, pero empezó a abrir los ojos. Se sentía desorientada pero ya no tenía sueño, así que empezó a levantarse. Lo último que recordaba era haber llegado al palacio para luego desmayarse.

- ¿No crees que deberías descansar un poco más?

- Mizuko-sama… ¿Dónde…? ¿Estamos en…?

- Es una habitación que te preparé. El futón es muy cómodo, si yo fuera tú me quedaría ahí acostada por semanas in nada que hacer más que comer.

- ¿Y mi kekkai?

- Aun eres indetectable para cualquiera. Ah… eres afortunada. Si yo pudiera hacer eso. Desaparecería por días enteros…

Rin sonrió levemente. Aún conservaba su particular sentido del humor. Pero también se sentía intrigada por la dueña de la casa.

- ¿Y en donde está…?

- ¿Irasue? Ah, por ahí. Debo confesarte que no fue muy fácil convencerla de que me ayudara, pero afortunadamente tengo mis métodos con ella.

- ¿Métodos? ¿Ayudarla? No entiendo –dijo Rin sentándose-

- Bueno, pues le pedí ayuda para encontrarte antes de que Jiromaru lo hiciera

- ¿Jiromaru? ¿Quién es él?

Mizuko suspiró. Y decidió contarle toda la verdad

- Mira, lo que te voy a contar es algo largo, pero es importante que sepas como están las cosas ahora.

- ¿Él es quién atacó el palacio? –intuyó-

- No directamente, pero si. Él dio la orden. Quien te envió lejos con aquel ataque fue su hijo Kenta.

- ¿Y ellos quienes son? ¿Enemigos antiguos de Sesshômaru-sama?

- Te sorprenderá saber… que son en realidad su familia.

- ¿Familia?

- Si, Jiromaru es el hermano menor de Inu no Taishô. O sea, el tío de Sesshômaru.

- No puedo creerlo –exclamaba una sorprendida Rin- ¿Pero por que querría atacar a su propia familia?

- A eso es a lo que voy. Jiromaru siempre fue muy fuerte pero vivía a la sombra de su hermano en cierta forma. Inu no Taishô nació con el espíritu de liderazgo y de camaradería. Jiromaru nunca entendió bien eso ya que el era de otra naturaleza. A veces ni siquiera parecía un Inuyoukai de la tierra.

- ¿De la tierra?

- Ah si. Los Inuyoukai se dividen en tres… vertientes por decirlo así. Los Inuyoukai del Sol, los Inuyoukai de la Tierra y los Inuyoukai de la Luna. Los Inuyoukai del Sol eran mononoke con poderes similares a los de las miko y houshi, casi celestiales, pero al final se extinguieron debido a que eran muy pocos y aislados. Luego están los de la Tierra, o sea nosotros. Nuestra sangre es la más resistente de todas y somos los más fuertes físicamente pero no tenemos esas cualidades espirituales. Y por último, los Inuyoukai de la Luna, como Irasue. Los más peligrosos, manejan muchos contactos con el inframundo y tienen una msiticidad particular, también son muy fuertes y veloces pero no tanto como los de la tierra.

- Eso suena fascinante –expresó Rin- Pero entonces, ¿Sesshômaru-sama es una mezcla de ambos?

- Si, el esta en el medio de los Inuyoukai de la Tierra y de la Luna.

- Como si fuera un híbrido… -suspiró-

- No exactamente. Sigue siendo Inuyoukai puro, a pesar de que pertenezca a diferentes familias. Todos somos de la misma raza.

- Ya veo…

- En fin, eso no es lo que quería contarte. Volviendo al tema… Jiromaru siempre manifestó una conducta diferente. Los Inuyoukai de la Tierra suelen ser más impulsivos, en cambio el siempre fue muy estoico y frío. Siempre decía que se identificaba más con la familia de la Luna. Además que siempre lo intrigó una espada que ellos tenían. La katana más perversa que hayas podido ver en tu vida. Tsukisaiga

- El colmillo de la luna…

- Exacto. El siempre ambicionó esa arma, pero nunca estuvo capacitado para dominarla, menos si no tenía las características innatas de uno de la Luna.

- ¿Y por qué la ambicionaba?

- Bueno, eso comenzó la vez en que los Inuyoukai de la Tierra y de la Luna empezaron a entablar relaciones con el padre de Inu no Taishô y Jiromaru. Acordaron que el hijo del General de la Tierra recibiría grandes poderes y a Tsukisaiga si se comprometía a tener un hijo con la hija del General de la Luna.

- O sea, Irasue-sama

- Correcto. Pero eso desató varios inconvenientes.

- Jiromaru se enfadó por no ser el elegido y recibir la espada.

- Si, pero también hubo otro… asunto.

- ¿Cuál?

- Jiromaru e Irasue… Se fijaron en las personas equivocadas.

- No puede ser… Jiromaru se enamoró de la madre de Sesshômaru-sama… Y ella…

- Desafortunadamente… Pero ambos nunca concretaron nada. Irasue siempre creyó que eso era demasiado trivial para prestarle atención. Así que lo ignoró o al menos eso creo… En fin. Desde eso todo empezó a ir mal. Aunque Jiromaru se comportaba igual de respetuoso con su hermano mayor, podías sentir una vibración diferente proveniente de él. Odio, mejor dicho. Y fue acumulándolo y acumulándolo pero nunca hizo nada al respecto. Incluso después de la muerte de Inu no Taishô dejo que las cosas fluyeran. Por esa razón yo pensé que no significaría una amenaza. Pero de alguna forma el logró apoderarse de la Tsukisaiga y ahora ha regresado mas fuerte y lleno de rencor que nunca. Él también atacó la aldea del hanyô hermano de Sesshômaru-kun.

- ¿De Inuyasha-sama? ¿Solo por el odio que sentía en contra de su padre?

- Si

- Pero entonces, ¿por qué me busca a mí?

- Se ha enterado de que eres importante para Sesshômaru y por eso quiere atacarlo por ese lado. Jiromaru es muy astuto e inescrupuloso. Le gusta jugar con la mente de los demás.

- "Soy importante para Sesshômaru-sama…" –meditó- Y ahora… ¿Qué pasará?

- Eso pues… no lo sé… -dijo Mizuko finalmente-

- Te gusta andar chismeando ¿verdad Mizuko? –irrumpió una voz femenina-

- Mira quien habla. Sé que has estado fisgoneando desde hace rato, Irasue –regañó Mizuko-

- Tu voz se oye a considerable distancia, no es mi culpa –dijo usando su clásico tono de voz-

Rin no sabía si levantarse o quedarse ahí, la presencia de aquella mujer la intimidaba y la confundía. Especialmente si se enteraba de que estaba enamorada de su hijo.

- Mizuko, ¿por qué no traes algo de comer para la niña? Me gustaría hablar con ella un momento. Seré breve no te preocupes.

Mizuko estaba dudosa de si sería una buena idea

- No le haré nada. No seas desconfiada.

- De acuerdo, Rin en un momento regreso.

- E-está bien –no quería que la dejaran sola con ella, pero no tenía otra opción-

La sirvienta salió y cerró la puerta. Irasue tenía la mirada fija en la humana. Aun le era algo desconcertante pensar en que esa niña que una vez había revivido era tan importante para su hijo. Notó su nerviosismo y eso le hizo gracia

- No tienes que temblar tanto. Ya te dije que no te haría nada. Simplemente no me interesa.

- L-lo siento, de verdad.

- Mizuko me contó que estabas viviendo en el Palacio del Oeste, majestuoso ¿no crees?

- Así es.

- Ya ha pasado un largo tiempo desde mi última visita allá… Ahí conocí a Mizuko, y aunque es algo entrometida, hace bien sus labores. Por eso fue la nodriza de Sesshômaru.

- Si

La conversación era insulsa.

- Bueno, al grano. No debo preguntarte acerca de tus sentimientos por mi hijo por que eso ya lo se. Nadie necesita decírmelo para darme cuenta –Rin dio un respingo- Pero si quiero preguntarte algo. ¿Qué sacrificio estarías dispuesta a realizar con tal de ayudar a resolver esta guerra? Me doy cuenta que tus habilidades espirituales pueden ser de utilidad.

Rin estaba algo asustada, pero respondió con seguridad.

- Lo que sea necesario. Al principio no estaba muy convencida, pero ahora se cual es mi deber. Y ese es pelear.

Irasue escuchó sus palabras y se sorprendió levemente de ver tanta determinación.

- Comprendo. Entonces así serán las cosas. Me alegra saber que lo tienes en claro –dijo la estoica youkai- Jiromaru es inteligente. Y como dijo Mizuko, astuto y le gusta usar juegos mentales para atacar… Pero en cierta forma. Creo que si superas su ingenio, hay una posibilidad de ganarle.

Rin asintió

- Gracias, por todo Irasue-sama.

- Ay… Espero que ahora Sesshômaru se vuelva menos rencoroso… -dicho esto salió de la habitación-

La humana no entendió la última frase, pero si se quedó meditando en la batalla que se avecinaba.

Mizuko se dirigía hacia la habitación con una bandeja de comida cuando observó que Irasue estaba fuera en un balcón mirando al horizonte. Decidió poner la comida en una mesa cercana y se acercó.

- ¿Averiguaste lo que querías?

- Un poco… Cuando era una niña era una humana tan simple, aun no se que pudo haber visto Sesshômaru en ella interesante. Al menos la mujer por la que murió Taishô era una princesa, pero esta… No creo que ni siquiera tenga origines.

- Y no los tiene –respondió Mizuko- Pero tiene un carisma particular, y eso si debiste verlo. Tiene calidez y alegría por la vida. Cosas que le hacen falta a Sesshômaru-kun, por eso creo que es el complemento perfecto para él.

- ¿Aún lo llamas así?

- Siempre será mi Sesshômaru-kun, aunque sea un InuDaiyoukai Lord de cuantas tierras existan.

Irasue rió ante la ocurrencia.

- Irasue, ¿Cuál crees que sea el siguiente movimiento de Jiromaru?

- Jiromaru es impredecible –suspiró viendo hacia el mismo punto- Pero asumo que se aparecerá por aquí pronto.

- ¿Tu crees eso? –preguntó Mizuko seria pero incomoda-

- Probablemente. Debemos estar listos. Habrá que ver quien llega primero, Sesshômaru o Jiromaru. –decía mientras palpaba su Meidô-seki-

Irasue hablaba con una despreocupación que inquietaba a Mizuko, pero ya estaba acostumbrada, siempre había sido así.


- Chichi-ue, ¿Cuál es nuestro plan?

- ¿No te ha quedado claro aún, Kenta?

Kenta guardó silencio

- Me lo imaginaba –espetó Jiromaru- Bueno, debo informarte que hubo un cambio de planes. Avisa a los demás hombres que cambiaremos la ruta. Nos dirigiremos al palacio de la Luna.

- ¿De la Luna? ¿El castillo de la madre de Sesshômaru?

- Así es.

- ¿Por qué ese lugar?

- ¿Tienes alguna objeción?

- Para nada. Informaré a los hombres de inmediato.

Kenta fue con los soldados y Jiromaru continuó su lento avance. Debía agradecer que aquella piedra estuviera conectada con su katana.

- "Muy pronto nos veremos las caras nuevamente… Mi querida Irasue…" –pensó mientras acariciaba el mango de la Tsukisaiga-

Continuará.


Hola chicas. Espero q como siempre estén muy bien.

Les traje el capi por adelantado debido a que este fin de semana me iré en unas breves vacaciones y no se si regreso para el domingo, así que mejor me adelanté. Quiero disculparme si la historia de las familias de los Inuyoukai parecieron poco creíbles, pero es que necesito darle forma a la historia, y eso era necesario para llevarla por el rumbo deseado. Se que todas quieren reencuentro, y no se preocupen… lo tendrán más pronto de lo que creen…

Los agradecimientos del caso:

Inuykag4ever: Su nombre es Irasue (d acuerdo con la Wikipedia jeje) Espero q t haya gustado

Kaitoulucifer: M agrada leerte por acá, No soy cruel! Y gracias x las felicitaciones!

Sky Celeste: Hola celeste! Vine pronto eh? Se q sufre, pero di así es la historia! Espero q t haya gustado el capi

Francylia239: Tu idea es interesante, pero creo que me mantendré con el arco. Ya q ella lo ve mas como un recuerdo d Kaede q x ser Miko. Tal vez luego l de otra arma… Yo siempre respondo a mis lectoras! Jeje y deja todos los testamentos q quieras jeje

Akemi-Naomi: Por supuesto q son FALSAS… Q ni ilusiones s haga jeje. Y ES MIO! :P Bueno… d Rin XD

ClausXD: Para q no mueras, aquí está el 15vo capi!

Princess-Sekushi: Bienvenida y no t preocupes, en este fic no falta nunca el suspenso! Jeje

Bueno me voy señoritas… ¿Jiromaru ira al palacio? ¿Qué ocurrirá con Rin? ¿Inuyasha encontrara a su hija? Todo esto Y MÁS cuando Tsuki no Hikari continúe el domingo 18 d julio… o antes… pero para esa fecha estará listo. Cuidense mucho y GRACIAS INFINITAS x apoyar mi fic! Las quiero! Buena suerte con todo y Nos leemos!