Personajes de Rumiko Takahashi


Capitulo 16: Una controversial determinación.

Mizuko aún no sabía como tomarse las palabras de Irasue. ¿Hasta que punto la Inuyoukai había amado a Jiromaru? O, mejor dicho ¿Hasta que punto lo amaría aún? Eso era un punto determinante para averiguar de qué lado realmente estaba la madre de Sesshômaru, la cual a pesar de ser una amiga "cercana", no le inspiraba mucha confianza.

Trato de disipar sus pensamientos mientras entraba a la habitación de la humana, quien aún estaba sentada en el futón, mirando hacia la ventana.

- Rin ¿te sientes bien? –preguntó la pelirroja youkai quién cargaba la bandeja con comida-

La joven parecía no advertir su presencia.

- Rin –insistió- Te estoy hablando.

- ¿Eh? Mizuko-sama, -respondió mirando al fin- disculpe.

- ¿En que rayos estás pensando? Parece que estuvieras en otro mundo.

- No es nada…

- ¿Irasue te dijo algo extraño? ¿Te insultó?

- No, al contrario, ella fue amable conmigo…

- ¿En serio? –preguntó algo incrédula Mizuko-

- Si… Digamos

- Bueno, eso es algo positivo. Mira, cambiando de tema… Te traje algo de comer. Una deliciosa taza de arroz y una taza de te y…

- Mizuko-sama…-interrumpió Rin-

- Si, ¿qué pasa? ¿No te agrada lo que te traje?

- No es eso… Es que…

- Te noto muy dispersa… ¿Qué ocurre?

- Irasue-sama dijo que al tío de Sesshômaru-sama podía ser vencido si se superaba su astucia.

- Bueno, en parte si. Pero, ¿por qué mencionas eso?

- Me siento algo… perturbada por eso. ¿Qué tan fuerte puede ser ese sujeto?

- Eso no lo se completamente, lo que no entiendo es por que estas teniendo esta desconfianza. ¿No crees que Sesshômaru-kun es lo suficientemente capaz de derrotarlo?

- ¡No! Yo estoy totalmente convencida de que él puede ganarle, pero…

- ¿Pero…?

- Tengo miedo… No sé como explicarlo… En el momento en que Irasue-sama salió del cuarto, mi corazón se encogió. Tengo un mal presentimiento.

- En la situación en la que nos encontramos es natural.

- ¡Pero no quiero tener miedo! –dijo enérgicamente- No quiero ser una cobarde…

- Rin, escúchame bien lo que te voy a decir –regañó Mizuko- El que tengas miedo no significa que seas una cobarde. Todo lo opuesto, tú eres una niña muy valiente. ¿Qué acaso no recuerdas cuando nos defendiste al inútil de Jaken y a mí de aquellos soldados? O incluso el día de hoy, cuando peleaste con ese oni… Los cobardes jamás se enfrentarían a esos retos de la forma en que tú lo hiciste. Tienes mucho coraje para ser solo una mocosa –terminó en un tono más relajado-

- Gracias, Mizuko-sama…

- Quiero que suenes más convencida. Lo que sea que se avecina requerirá de todo el valor que puedas mostrar.

- Hace un rato, Irasue-sama también me preguntó sobre que sacrificio estaba yo dispuesta a hacer para ayudar en la guerra…

- ¿Y qué le dijiste?

- Le dije que haría lo que fuera necesario…

- ¿Entonces por qué la inseguridad?

- Ya le dije… Es esta sensación en mi pecho, es algo tan extraño…

- A lo mejor es falta de alimento. Mejor comete las cosas deliciosas que te traje, y ¡ah! Se me olvidaba, por acá –señaló a un armario dirigiéndose a él- hay un kimono limpio para que te cambies y te sientas más cómoda –la pieza era de color rosa con pétalos azules y el obi morado-

- Es muy hermoso…

- Si, sin duda lo es… Sabes… Aún hueles a casi nada. Tu rastro es muy leve. Se siente como si estuvieras a gran distancia, pero tu olor ya es detectable.

- ¿En serio? Pensé que la kekkai había desaparecido, debido a mi desmayo.

- Ya ves que no. Tus poderes todavía se mantienen fuertes, y eso debe servirte de ánimo.

- Si, al menos eso creo.

- Deberías estar segura. Bueno yo me retiro, para que comas con tranquilidad. Tengo que ir a ayudar un poco en la cocina. Aunque no sea sirvienta aquí, no me gusta estar inactiva por mucho tiempo.

- Si, gracias Mizuko-sama.

La mononoke salió dejando la bandeja que Rin aún no le apetecía comer. No podía evitar el ser invadida por aquel perverso sentimiento.

- ¿Qué es lo que me sucede? –susurraba para si misma- Sesshômaru-sama… -dijo mientras se levantaba para mirar a la ventana-


Inuyasha sentía que se iba a caer en cualquier momento, pero no podía detenerse. El aroma de su pequeña se hacía más cercano y su deseo de llegar a ella era inmenso. Kagome se encontraba en una situación similar, siendo capaz de percibir presencias sobrenaturales como la miko que era, comenzó a sentir que la presencia de su hija era muy próxima. También pudo notar que habían otros youkai a su lado pero estos transmitían una esencia amigable.

El momento del encuentro estaba allí, a solo unas cuantas zancadas más. De repente, las orejas del hanyô empezaron a captar voces discutiendo

- ¿Por qué mi amo bonito me dejó aquí con ustedes mocosos? Es una pesadilla –se quejaba una voz-

- Ahora no es el momento de pensar en eso… -replicaba una voz masculina- Lo mejor es averiguar qué sucedió con Rin de inmediato

- ¡Tú no eres ni remotamente el indicado para preguntarte eso inútil!

- ¡Uyyy qué molesto es usted Jaken-sama! Si no quiere estar aquí, ¡váyase solo!

Nadie tenía que decirles quien era la poseedora de aquella vocecita infantil tan adorable y chillona al mismo tiempo

- ¡Izayoi! –gritó Inuyasha-

- ¿Está cerca, verdad Inuyasha? –cuestionaba una emocionada Kagome-

- Si, ya debe saber que estamos en camino

Por su parte, la niña escuchó una voz muy familiar que gritaba su nombre, al mismo tiempo que todos los demás. El viento la golpeó trayéndole un par de olores muy especiales.

- Ese olor… Esa voz… -murmuró-

- ¿Qué pasa Izayoi? Será que… -se sorprendió Kohaku de pronto-

- ¿Qué pasó? –preguntó Jaken- ¿Qué fue eso?

Los ojitos de Izayoi se iluminaron de repente, derramando pequeñas lagrimitas. La penumbra del bosque empezó a aclararse dibujando dos figuras conocidas que estaban igual de emocionadas.

Kagome se bajó de la espalda de su esposo y se detuvieron enfocándose en su retoño. Corrió emocionada y llorosa a su lado.

- ¡Izayoi!

- ¡Oka-san! –gritó al fin acortando la distancia-

Madre e hija se unieron en un abrazo que llenaría de emoción hasta al más frio de los individuos. Nunca habían sido separadas por condiciones tan adversas, así que la alegría era doble. Mientras tanto, Inuyasha observaba a las dos mujeres que más amaba intercambiar toda esa felicidad por verse nuevamente. Lágrimas rebeldes intentaron escaparse de sus ojos pero batalló contra ellas haciéndolas retroceder. Se acercó al fin hacia ellas…

- ¡Oto-san! –dijo Izayoi llorando mientras corría a abrazarlo- Estaba muy…asustada…

- Hola, mi niña… Oto-san ya está aquí, no te preocupes por nada –la tranquilizaba-

La miko seguía llorando claramente conmovida por la escena. Sabía que Inuyasha no era muy dado a expresar emociones, pero cuando se trataba de su hija, todo lo demás no importaba. Ella era su mundo, y sentía que por eso lo amaba cada día más.

Jaken y Kohaku apreciaban aquello algo incómodos, pero el segundo estaba muy contento de que Izayoi se hubiera reencontrado con su familia nuevamente. El recuerdo de su hermana vino levemente a su mente.

- ¿No estás lastimada? –preguntó Inuyasha-

- No, estoy bien. Los extrañe mucho.

- Y nosotros a ti, cariño –dijo Kagome abrazándola también- ¿Dónde has estado todo este tiempo?

Izayoi les contó toda la historia, desde cuando la secuestraron hasta cuando se encontró con Rin.

- ¡Es cierto, lo olvidaba! ¡Tenemos que ir a ver como está Rin-chan!

Kagome e Inuyasha notaron hasta ese momento la presencia de Kohaku, Kirara, Jaken y Ah-Un en el lugar aunque ya sabían que estaban allí.

- Kohaku, Jaken… También están aquí –saludó Kagome-

- Que bueno que llegaron Kagome-sama –respondió Kohaku-

- ¡Lo que faltaba! ¿El tonto de Inuyasha también llegó? –se quejó Jaken-

- ¿Cómo se atreve a decirle tonto a mi papá Jaken-sama? ¡Ahora si me las paga!

- ¡Esta vez serás tú qué me las pague mocosa! –chilló Jaken pero antes de que pudiera hacer algo fue golpeado fuertemente en la cabeza por Inuyasha-

- ¡Este sapo siempre es una molestia! –dijo mientras Jaken solo veía estrellitas-

- ¿No crees que te pasaste Inuyasha? –reprendió Kagome-

- ¡Él empezó! –reclamaron Inuyasha e Izayoi al mismo tiempo-

- "Pero si es que son iguales…" –pensó Kagome divertida-

Kohaku empezó a moverse lentamente a pesar de sus heridas

- Kohaku-kun espera –dijo Izayoi- Aún estás débil.

- Si, pero debo ir con Rin.

- Por cierto, ¿qué le ocurrió a Rin chan? Hace un momento dijiste que debíamos ir por ella Izayoi.

- Si, lo que pasa es que estaba peleando con un oni monstruoso, horrible

- ¿Rin, Peleando? –dijo Inuyasha-

- Si Inuyasha-sama, al parecer ella ha desarrollado más sus poderes espirituales.

Inuyasha y Kagome se volvieron a ver intercambiando una mirada algo cómplice.

- ¿Y quién la ayudó?

- Una miko de un bosque cercano Kagome-sama. Ella me dijo su nombre, pero ahora no lo recuerdo.

- Vaya –exclamó Kagome- Algún día era necesario que esas habilidades salieran a la luz.

- Oigan ¿y donde está Sesshômaru? –preguntó Inuyasha – Su olor aún se siente en esta área

- Sesshômaru-ojisan fue a ayudar a Rin-chan –dijo la pequeña- Pero yo quiero ir a ver como se encuentra.

- Inuyasha, me gustaría saber como está Rin-chan –intervino Kagome- ¿Por qué no vamos?

- No lo sé, ¿no se supone que Sesshômaru fue allí? Él debe haberla encontrado.

- Pero ha de ser difícil para él. Rin ahora no tiene olor. –contó Izayoi-

- ¿Cómo que no tiene olor?

- Si, oto-san. Me dijo que tenía una barrera algo así, para evitar que los youkai la encontraran. Es como si fuera invisible, solo que si la puedes ver, pero no oler –razonó infantilmente-

- Una kekkai del rastro… -murmuró Kagome- Pero eso solo lo hacen miko con gran experiencia. A mi me costaría trabajo mantener una. "¿Será que si tiene tanto poder?" –pensó brevemente-

- Por esa razón Sesshômaru no podía hallarla –susurró Inuyasha-

- Por esa razón debemos ir a ayudarlo a buscarla. –rogó Izayoi-

- No creo que él necesite ayuda, o la quiera. –contestó Inuyasha-

- Yo de todas formas iré –dijo Kohaku- Quiero asegurarme de que se encuentre bien… Kirara.

La nekomata se transformó y el joven exterminador subió en el acto, aunque aún se encontraba algo débil.

- Kohaku-kun espera, nosotros iremos contigo –dijo Kagome-

-¿Eh? ¿Por qué? –reclamó Inuyasha- Ya te dije que debe estar con Sesshômaru. No es algo que me de mucha confianza, pero estará bien.

- ¡Oto-san, ya deja de poner excusas y vámonos! –gritó Izayoi quien ya se encontraba subida en Ah-Un junto con el aún desmayado Jaken-

- ¿Pero qué?

- Anda. Inuyasha, apresúrate –Kagome me montó al lado de su hija-

- Cielos… Esta bien, iremos –se rindió al fin subiéndose al lomo de Kirara-

Los mononoke volaron hacia el antiguo lugar de batalla.


Sesshômaru sabía perfectamente que ahora era su madre quien se había llevado a Rin, pero se preguntaba

- "¿Con qué propósito?" –recordó que había detectado un aroma conocido al lado del de su progenitora- "Claro… Fue Mizuko, ¿por qué no puede quedarse tranquila y no inmiscuirse?" –pensó con algo de sorna- Creo que lo mejor será que vaya hacia allá.

Con esto dicho, emprendió el vuelo hacia el castillo de su no tan querida madre.


La Inuyoukai pudo percatarse de que Rin había terminado sus alimentos después de un rato y estaba saliendo de la habitación que había dispuesto para ella. Por alguna razón tenía todos sus sentidos enfocados en ella, con mucha mayor facilidad ahora que su kekkai había perdido fuerza, y ella era la Inuyoukai más sensible, captando hasta el más mínimo rastro. Aún pensaba el como la insulsa humana había cambiado la personalidad de Sesshômaru drásticamente. No era que lo conociera mucho, por que en ese aspecto, Mizuko le llevaba ventaja, pero si podía presentir que la niña empezaba a significar para su hijo lo mismo que aquella princesa humana fue para su fallecido "esposo".

- "Hmm… Nunca podré comprenderlos… Padre e hijo resultaron ser iguales." –pensaba mientras sentía que Rin se acercaba con cautela hacia el pasillo.

La joven humana por su parte estaba algo consternada. Aquel castillo era hermoso sin duda, pero no tenía ni una décima parte del calor que sentía en el del Oeste. El paisaje aquí no ofrecía tanta diversidad de colores, solo mostraba una agreste vista de un cielo amarillo y un ambiente frío. No era su definición del hogar ideal, pero claro, no podía dejar aparte el lujo de la mansión.

Mientras caminaba, pudo observar que la madre de su señor observando por un balcón y se sintió incomoda nuevamente. No sentirse intimidada por una youkai tan hermosa y fría era imposible, pensaba.

- Sé que estás allí, niña. No tienes por qué temerme tanto, pensé que ya lo habíamos dejado claro.

Rin se sobresaltó.

- Perdone –se aproximó a ella- Muchas gracias por la ropa que me suministró, de verdad se lo agradezco mucho.

- Eso no es nada. Es un kimono muy simple –dijo con indiferencia-

- A pesar de su simpleza, es hermoso. Me recuerda mucho a los kimonos que Sesshômaru-sama me llevaba a la aldea cada vez que iba a visitarme.

- ¿Desde cuándo te dejo en esa aldea de humanos?

- Desde que tenía casi 8 años. Pero nunca se olvidó de mí. Él ha sido bueno y amable conmigo toda la vida. –expresó con algo de ilusión en sus ojos-

Irasue solo la miró y emuló una pequeña sonrisa.

- Creo que tú y yo conocemos a dos Sesshômaru muy diferentes .

Rin también rió. En el momento en que iba a responder, la peliplateada volvió drásticamente su mirada nuevamente hacia el horizonte.

- No puede ser… -exclamó incrédula-

- ¿Sucede algo, Irasue-sama…? –en ese momento Rin sintió un escalofrío recorriendo su cuerpo de arriba abajo- Es una presencia youkai –susurró-

- Una no, son muchas… "Así que tu fuiste el primero en llegar…" –palpó su Meidô-seki-

- ¿De quién se trata? –el mal presentimiento que había sentido antes regresó-

- Niña, quiero que restaures completamente tu kekkai. Aún esta ahí, pero es débil y por eso puedo sentir tu aroma.

- ¿Restaurarla? –no sabía como- Pero yo no…

- Haz lo que tengas que hacer, pero restitúyela de inmediato.

Rin estaba nerviosa y completamente ignorante de cómo volver su barrera más fuerte. Pero en ese momento recordó las palabras de Chieko-sama para invocar sus poderes.

- "…Tus poderes solo hacen su aparición cuando piensas en él…"

Una vez más, recordó la figura de su amado amo y una corriente de poder corrió por su cuerpo, aunque ella no se percataba de esto debido a que solo podía pensar en él. Irasue miró como el poder espiritual empezaba a aumentar de una manera drástica y se encontró a si misma sorprendida por ello. La mocosa era más fuerte de lo que creía.

Rin no parecía querer abrir los ojos, pero sintió que llamaban su nombre. Los abrió e Irasue la miraba fijamente.

- Lo has conseguido. Tu olor ha desaparecido por completo. Eso nos servirá para ganar tiempo.

- ¿Ganar tiempo?

Mizuko y un guardia del castillo hicieron su aparición en el lugar.

- Irasue-sama, un gran ejército de mononoke se acerca y están comandados por un Inuyoukai.

- Irasue… ¿Qué hacemos? –cuestionó Mizuko-

- Hiro, quiero que alertes a los soldados para que se preparen –dijo serenamente-

- Como usted ordene –y de inmediato se retiró-

- Mizuko, tú quédate conmigo. Y tu niña, ve a tu habitación y permanece allí. Si escuchas que una batalla da inicio, no salgas.

- ¿Batalla? ¿Acaso…?

- Si, Jiromaru está a las puertas del castillo.

El corazón de Rin se detuvo y los nervios un vez más la invadieron, pero debía mostrarse valiente y obedecer. Aunque si iban a pelear, ella podría ser de utilidad.

- D-de acuerdo. Lo haré –corrió a la habitación y cerró la puerta-

- Mizuko, ven

La pelirroja la siguió y ambas se pararon en la primera escalinata del lugar. Ellos no estaban cerca, ya estaban allí. Los soldados se mantuvieron fríos y en sus posiciones de alerta. Irasue no parecía muy perturbada, al contrario, podría decirse que parecía algo complacida, o al menos eso fue lo que Mizuko creyó ver en sus ojos.

El aire dibujo su silueta rápidamente, e Irasue pudo tener una primera vista del youkai que una vez amó con locura no mostrada. Al ser una mujer estoica, sus sentimientos eran indescifrables para todos, menos para él, quién también al verla hizo un pequeño viaje en sus recuerdos.

Empezó a subir cada escalera y con esto la piedra del mango de Tsukisaiga empezaba a palpitar en conjunto con el Meidô –seki en el collar de Irasue; Su conexión era magnifica. No comprendía como su estúpido hermano había rechazado alguna vez un arma tan maravillosa, quedándose solo con la piedra que servía de portal hacia el inframundo.

Con cada paso, Mizuko se sentía más nerviosa, pero también tenía que mantenerse firme.

Rin caminaba de un lado a otro en señal de desesperación debido a aquella maligna presencia sobrenatural. La hartaba estar en ese lugar encerrada sin un ápice de visión de lo que ocurría. Tal fue la congoja que no pudo esperar más y salió de la habitación tomando su arco y carcaj sin ser descubierta. Caminó hacia la entrada y se escondió detrás de un pilar, donde observó que un Inuyoukai hacía su aparición. Alto e imponente como Sesshômaru-sama, con la diferencia de que portaba cabello corto y una mirada puramente malvada. También estaba aquel joven que atacó el castillo, un metro atrás.

Jiromaru mantenía sus ojos fijos en Irasue, quien hacía lo mismo. En su típica posición de mantener sus brazos juntos. Él rompió el silencio.

- Mí querida Irasue… Ha pasado mucho tiempo desde nuestro único encuentro –dijo con un leve tono sarcástico-

- Ciertamente…

- Fría como siempre. No esperaba más de ti.

- ¿Qué demonios viniste a hacer aquí? –interrumpió Mizuko-

- Creo que no estaba hablando contigo, pero ya que veo que quieres saludarme… Hola Mizuko, tú siempre tan entrometida en los lugares que no te corresponden. ¿Sabes cual es el sitio que te sienta mejor? La cocina. Ese es tu lugar de pertenencia, cielo.

- Y a ti te sienta de maravilla el infierno –gritó-

- Silencio Mizuko, no interfieras –reprendió fuertemente Irasue-

- Así me gusta Irasue, poniendo a la servidumbre en su lugar. Lo propio de una dama de tu alcurnia.

- ¿Y, a qué motivo debo el honor de tu visita? –preguntó usando su sarcasmo-

- Bueno, tu Meidô-seki me ha estado llamando, o al menos a mi espada. Eso significa que tienes algo para mí.

- ¿Irasue, de qué habla? ¿Cómo que lo llamaste? –inquirió Mizuko-

Ella guardó silencio

- Irasue, respóndeme.

- Creo que te dijeron que no interfieras mujer. –le dijo Kenta-

- Mira quien habla de metidos, no estoy hablando contigo mocoso.

- Kenta, retrocede inmediatamente.

- Lo lamento, Chichi-ue.

- ¿Y bien, Irasue? ¿Dónde está? Me la llevaré inmediatamente

Rin, quien estaba escuchándolo todo, murmuró

- Se refieren a mí…

Irasue continuaba mirando fijantemente a Jiromaru, quien le devolvía la mirada.

- No querrás ocultármela ahora. Tu misma me llamaste, no tendría sentido ¿o sí?

- Irasue, ¿tú lo llamaste? ¿Cómo pudiste?

- Te dije que no te inmiscuyeras en esto Mizuko, no es tu asunto.

- Por supuesto que es mi asunto. Se trata de algo valioso para Sesshômaru-kun.

- Al decir eso lo confirmas, Mizuko –se rió Jiromaru- Ella está aquí.

- ¿Para qué la quieres? –preguntó Irasue- ¿Tan solo para herir el orgullo de mi hijo?

- ¿Tu hijo? ¿Y desde cuanto lo tienes tan en alta estima? A ti no se te dio mucho la maternidad, pero eso es lógico viniendo de ti. –se burló Jiromaru-

- El continuar una batalla con Inu no Taishô a través de sus hijos me parece tan ridículo.

- ¡Tú no tienes derecho a decir eso maldita! –se irritó el Inuyoukai- Tú también lo odiabas, nunca supo apreciarte como era debido. ¿Por qué ahora intentas defenderlo?

- ¿Cómo puedo defender a alguien que ya murió?

- Si mantienes a esa humana un minuto más en tu custodia, estarás salvaguardando su memoria. Lo cual no me interesa, pero a ti esta pela no te concierne. Esto es entre Sesshômaru y yo, y tú, cariño –dijo mientras se acercaba a ella acariciando su rostro- no vas a ser un impedimento para que consiga la victoria que tanto he anhelado.

Los soldados del castillo de inmediato se pusieron en guardia y Kenta dio la orden para que los suyos hicieran lo mismo, tomando sus armas. Mizuko estaba algo consternada mirando el espectáculo, al igual que Rin.

- Si insistes en iniciar una pelea aquí, saldrás perdiendo Irasue. No quieras enmendar ahora el papel de madre que nunca ejerciste. –amenazó fieramente él-

La Inuyoukai intentaba ganar todo el tiempo posible, ya que sabía que Sesshômaru debía estar ahora dirigiéndose al palacio. Pero no podría contenerlo por mucho tiempo.

- "Hasta este punto me he rebajado para proteger a una mocosa humana…"

Pero una voz irrumpió en el lugar, haciendo que todos la miraran en el acto.

- No hay necesidad de una batalla, si me buscas –los pasos se hicieron más profundos- aquí estoy.

Rin se irguió con su arma en mano y mirada decisiva en frente de todos los presentes, quienes la observaban fijamente. Kenta exclamó

- Chichi-ue, esa es la humana.

- No tiene olor… –murmuró Jiromaru-

- Si quiere llevarme, iré con usted. –dijo la muchacha decididamente-

Irasue y Mizuko se quedaron perplejas ante lo que acababan de escuchar.

- Por ningún motivo causarás problemas aquí –Rin no quería un derramamiento de sangre masivo, tal y como hubo en el Palacio del Oeste, si estaba es sus manos, lo impediría, y esta fue la única solución pacífica que se le ocurrió-

- ¿Rin, estás loca? –le reclamó Mizuko-

- Es a mí a quien quiere ¿no? Pues aquí estoy. Es hora de terminar todo esto

La expresión de Jiromaru era de complacencia ante las palabras de la humana.

Continuará


Hola chicas, espero q como siempre esten muy bien y q hayan disfrutado el capi!

Disculpenme por el retraso, pero tuve un gran problema con el internet d mi casa y hasta ahora llegó. Pero ya por dicha pude actualizar y llegar a tiempo (bueno... jeje)

Los agradecimientos del caso:

Kaitoulucifer: Gracias! Las vacas estuvieron bien! Y aquí esta el 16! Espero q t haya gustado!

Inuykag4ever: Es mía! Bueno d todas! XD

Cielo Celeste: Mi querida Celeste, viste, ya la encontró Inu! jaja

Akemi-Naomi: jajaja discúlpame x no actualizar a tiempo! Pero aquí estoy!

Francylia239: Tu puedes dejar cuanto testamento quieras, m encantan! Publica! Yo t apoyo! Y t ayudo si así lo deseas! Pero créate una cuenta!

Luna Kaze no Kizu: Muchas gracias x el comen. Es muy difícil tratar d interpretar a Sesshômaru, pero s hace lo q s puede! Espero q aun sigas x aquí!

ClausXD: D nada! XD

¿Rin s va con Jiromaru? ¿Como terminara eso? Y se que muchas m han pedido el tan ANSIADO reencuentro... Pues que creen? Falta MUY POCO!

M voy! Nos leemos el dom 25! Un abrazo y cuídense mucho!