Personajes de Rumiko Takahashi
NOTA: Advierto d algunas escenas un poco violentas, para el que sea sensible a estas pues no las lea.
Capitulo 19: Cruenta Realidad.
El dolor era intenso, más que cualquier otro que hubiera experimentado en su larga vida. Jiromaru se había encargado de introducir hasta el fondo de su pecho a la oscura katana. Si lo meditaba bien, ya en otras ocasiones había recibido heridas directas al pecho y estas no le causaban mayor problema, después de un descanso de unas cuantas horas o días, su cuerpo se regeneraba y volvía a la normalidad. Lástima que en esta ocasión eso no ocurriría.
Los espectadores, por su parte estaban algo confundidos e impactados por todo lo sucedido. Inuyasha y Kenta detuvieron su batalla al escuchar la fuerte estocada. El hermano del Lord no daba crédito a lo que sus ojos veían, mientras que su oponente se carcajeaba complacido. Aunque el hanyô no le dio mucho tiempo de celebrar ya que lo atacó nuevamente. Kohaku, Kagome e Izayoi habían perdido la capacidad de hablar al quedar completamente mudos viendo la escena, Jaken lloriqueaba y se lamentaba
- ¡Es una tragedia! ¡AAA mi amo bonito ha sido herido! –chillaba-
Mizuko solo tenía las manos cubriendo su boca y parecía contener las lágrimas, ella conocía y había criado a Sesshômaru desde sus años de cachorro y deseaba ser la que tuviera la katana en su pecho en su lugar. Mientras que su verdadera madre solo se limitaba a mirar todo lo acontecido, con una expresión estoica y tranquilizada.
- "Jiromaru ha conseguido uno de sus objetivos…" –pensó calmadamente
Pero la persona que parecía ser la más afectada por todo lo que ocurría era Rin, quien simplemente había gritado el nombre de su señor con desesperación. Si había un límite para la capacidad de culpabilidad que se pudiera sentir, ella lo estaba sobrepasando en ese momento.
- Todo esto… es mi culpa… -se repetía con las manos en el suelo- Todo…
- Rin, ven –la jalo Kohaku quien ya había reaccionado-
- No, no –pedía desesperadamente- ¡Tengo que ayudarle! ¡Suéltame! –
- Rin, por favor –la sostenía el exterminador quien la arrastraba de nuevo al lugar en donde estaba el resto del grupo- Ya no podemos hacer nada…
- ¡Qué me sueltes te digo! –exigía mientras se retorcía intentando liberarse
- Y dime, ¿qué demonios vas a conseguir yendo hasta allá? Solo se me ocurre que quieras que te maten también –intervino la fría voz de Irasue, quien atrajo las miradas de todos- Una humana como tú no arreglará nada.
No supo exactamente por qué, pero al escuchar estas palabras, una ira inexplicable invadió todo su cuerpo.
- Tal vez tenga razón –le dijo mientras Kohaku la soltaba- Pero si entonces usted es tan superior por ser una Inuyoukai ¿Por qué demonios no hace algo? –le gritó fuera de si- ¿Qué acaso no es su hijo quien está herido? Oh pero espere, ya recuerdo, ¡a usted no le interesa!
El pequeño grupo estaba sorprendido de ver tales palabras ser emanadas de la boca de la joven, quien usualmente era muy calmada y respetuosa.
- ¡Mocosa! –la regaño Jaken- ¿Qué ocurre contigo? ¡Es la madre del amo! ¡Ten mas respeto!
- Usted no se meta Jaken-sama. No tengo por qué respetar a quien no lo merece –espetaba con furia- Pero claro, también recordé otra cosa, ya se por qué no le interesa auxiliar a Sesshômaru-sama… ¿Es por Jiromaru cierto?
Irasue frunció el ceño
- Será mejor que te detengas ahora niña, no querrás decir algo de lo que te arrepientas.
- ¿Qué? ¿No quiere que nadie se entere de sus verdaderos sentimientos? A mi no puede engañarme, a lo mejor usted ha estado al lado de Jiromaru todo este tiempo, él mismo dijo que su piedra del Inframundo lo había guiado a su castillo, lo hizo todo a propósito, ¿cierto?
- ¡Rin, por favor cállate! –rogó Mizuko- Ya no sigas diciendo tonterías.
- ¡Claro que no es ninguna tontería! Y usted lo sabe Mizuko-sama, usted misma me lo dijo. Que Irasue-sama se había fijado en la persona más equivocada… Es por eso que no lo ayuda ¿verdad? ¡Por qué usted ama a ese sujeto!
Las expresiones eran de suspenso e increíble conmoción por lo escuchado. ¿Era realmente posible que esa mujer amara al que parecía ser su peor enemigo ahora? Pero también de repente les entró un temor común, al ver como la madre del Lord se acercaba a Rin con una cara de no muy buenos amigos.
Irasue no le quitaba la mirada de encima a los ojos desafiantes y quebrados de la menor, y solo dijo una frase.
- Tienes toda la razón, me fije en la persona más equivocada. Pero aunque fuera otro el que pelea con mi hijo, tampoco sería capaz de hacer nada. Sesshômaru ya es lo suficientemente responsable por si mismo para el liberarse de ese ataque. Dale un poco más de crédito y cierra la boca de una buena vez.
Al escuchar lo último, las lágrimas hicieron su aparición nuevamente y se rindió al suelo. Una vez más, le estaba fallando a su señor con la desconfianza sembrada por Jiromaru minutos atrás. Estaba destrozada.
Sin embargo, Sesshômaru se encontraba ignorante a toda esta discusión, ya que tenía mejores cosas en que concentrarse. El miasma que expulsaba ese colmillo era, sin exagerar, unas ocho veces más potente que el que Naraku liberó en los últimos momentos de su vida. Si aquel era molesto, este lo era muchas veces más, y lo más grave del asunto era que el veneno se esparcía rápidamente por cada milímetro de sangre de su cuerpo. No podía mantener a la Tsukisaiga por mucho tiempo atravesándole el torso. Pero al parecer Jiromaru no compartía su opinión, ya que se encontraba muy entretenido en transmitir más de aquel virulento espíritu por todo el cuerpo de su sobrino.
- Ahh mi querido sobrino –se regocijaba- La sensación de sostener un arma en el cuerpo de tu enemigo es magnifica e intensamente gratificante. Más cuando tu contrincante es uno de digna estirpe como tú, aunque claro… esa clase ha disminuido en los últimos años ¿no te parece? –se burlaba-
Pero en un movimiento que capturó la atención de Jiromaru, el Daiyoukai más joven levanto uno de sus pies para apoyarlo en el pecho de su tío, quien miraba atónitamente la acción.
- ¿Qué intentas hacer? –le preguntó-
- Me estoy… liberando de esta… ¡molestia!
Empujó con fuerza el torso de su atacante con la pierna y con ello provocó que tuviera que remover la espada de su lugar. Ambos dieron un salto y cayeron de pie en el suelo. La armadura de Sesshômaru tenía un gran hoyo en el área del pecho, por el cual borbotones de sangre oscurecida por el efecto del veneno hacían su aparición. Mientras que la hoja de la Tsukisaiga seguía brillando ahora apoyada por el flujo rojizo que descendía hasta la punta goteando el suelo. Jiromaru sentía más regocijo aún al ver que Sesshômaru parecía deshacerse en múltiples jadeos.
Inuyasha logró apartar a Kenta unos momentos y se dirigió a su hermano mayor.
- ¡Oe Sesshômaru! ¿Necesitas ayuda?
- ¡No digas estupideces! –hizo el esfuerzo de gritar- No necesito tu ayuda ni la de nadie.
- No seas testarudo, ¡estás lastimado! –reclamaba Inuyasha-
- Deberías hacerle caso a tu hermanito mí estimado Sesshômaru –intervino Jiromaru- No sea que tu orgullo te cierre los ojos, y lamentablemente mueras. Aunque, ustedes dos morirán de todas formas, así que pueden ayudarse todo lo que quieran, no creo que obtengan buenos resultados.
Inuyasha reventaba en cólera.
- Ya cierra la boca de una buena vez –se dispuso a atacar a Jiromaru, pero un fuerte golpe en la cara lo detuvo-
- Idiota hanyô, ¿no te das cuenta de que estas peleando conmigo? –dijo Kenta-
- Demonios, en este instante acabaré contigo para que ya no me estorbes más. –se lanzó Inuyasha al ataque-
- Tú serás el que caiga primero, te lo aseguro
Kenta rechazo a Tessaiga con su espada y continuaron batallando. Por otro lado, el corazón de Sesshômaru estaba latiendo más débilmente y sangrando copiosamente. La herida era muy profunda y eso lo mantenía en clara desventaja.
- Tu hermano es muy impulsivo, pero no durará mucho tiempo, lo sabes.
- Te equivocas, Jiromaru –el nombrado abrió los ojos en sorpresa- ¡Ese hanyô no merece ser llamado mi hermano!
En otro movimiento que tomó por sorpresa a Jiromaru una vez más, Sesshômaru hizo uso de su increíble velocidad para aproximarse hacia él, desenvainar a Bakusaiga y atacarlo lanzando un potente golpe a su rostro. Ni siquiera le dio tiempo de esquivar el impacto adecuadamente, así que su cuerpo fue a dar a la pared de roca más cercana, destruyéndola por completo. Sesshômaru debía utilizar los últimos recursos que le quedaban. A pesar de ser una herida grave, él era un InuDaiyoukai, Lord de las Tierras del Oeste e hijo del Comandante Inu no Taishô. No se rendiría por algo como eso.
Jiromaru emergió de los escombros con el rostro lleno de ira.
- "¿Cómo es posible que aún tenga la energía para golpearme de esa manera? El miasma de la Tsukisaiga es muy fuerte incluso para youkai de posición elevada como él. No puedo confiarme demasiado… Podría lamentarlo después"
El mayor decidió lanzarse de nuevo para reanudar el combate. Empuñó su negra katana y el mango comenzó a brillar nuevamente. Una efusión de mortal veneno apareció y se reunió en forma esférica para ser lanzado nuevamente hacia Sesshômaru, quien logró no recibirla con algo de dificultad. Su visión empezaba a nublarse y sus pasos no eran tan seguros como siempre, pero eso ni implicaría la rendición. Esa palabra simplemente no existía en su vocabulario.
- "Tengo que ponerle un fin a esto pronto. Antes de que lo inevitable ocurra"
Por alguna razón sintió la vaga necesidad de voltear su mirada levemente hacia el lugar donde se encontraba Rin, para encontrarla hincada en el suelo con las manos en la tierra, viéndolo de vuelta, con sus marrones y ahora acuosos irises. Su expresión era de sufrimiento y culpa, pero comenzaba a notar que el brillo en sus ojos no había desaparecido del todo, todo lo contrario. Ese… destello de luz y vida que era tan significativo de la pequeña humana hacía su estelar aparición nuevamente haciendo que un pasajero recuerdo viniera a su memoria.
-"No te lo habías puesto…"
Recordó notar confusión en ella, hasta que unos instantes después finalmente cayó en cuenta.
-"¡Ah si! Es una pieza maravillosa y no quería dañarla, pero hoy la vi y pensé que sería adecuado usarla, no crea que no fue por que me gustó –bajo la mirada- todo lo contrario, es hermosa. Solo usted podría regalarme obsequios así y yo le estoy muy agradecida y…"
Siempre había tenido mucho autocontrol sobre si mismo y los impulsos que pudieran presentársele, pero en aquella vez, simplemente estaba dispuesto a mandarlo todo por la borda. La manera en que Rin lucía combinando su figura con la luz de la luna resultaba en una combinación irresistible para él. Ansiaba ver el brillo de sus ojos de nuevo.
- "Te queda perfecto"
No había otra palabra que pudiera describirla… Perfecta. Eso y nada más que eso.
Era atraído como los truenos a la tierra y no sabía como explicárselo, solo quería besarla, sentir el contacto de aquellos suaves y rosados labios imitadores de pétalos de rosa en los suyos. Experimentar un poco de la calidez que la joven emanaba. Pero una brisa de aire le trajo más profundamente su olor humano y su orgullo de poderoso demonio perro lo hizo detenerse y "reconsiderar" sus acciones.
- "Ve a dormir, no estés perdiendo el tiempo aquí"
Darse la media vuelta y marcharse era todo lo que podía hacer. No debía mirarla nuevamente, o sino no sería capaz de arrepentirse nuevamente.
La evocación no duró más que unos segundos mientras miraba fijamente a Rin y volvía a combatir a Jiromaru, probablemente nadie se diera cuenta de ello, pero sabía que ella si había intercambiado miles de sentimientos en esas pequeñas fracciones de tiempo tratando de decir solo "Lo siento". Empezaba a percatarse con mejor claridad que ese momento que en su mente se hizo eterno en realidad solo había durado unos pocos instantes, por que ahora se encontraba nuevamente enfocado en la pelea con su rival.
Inuyasha se hallaba en una situación no muy diferente. Por más desastroso que sonara, su primo lejano estaba ganándole terreno rápidamente y para su mayor infortunio no era un oponente que disfrutara de un encuentro silencioso, libre de humillaciones.
- Vaya, vaya hanyô… -suspiraba mientras empujaba a Inuyasha hacia atrás- Me esperaba a un oponente más… a mi altura. Pero ya veo que solo eres una basura. Eres una vergüenza para la familia de los Inuyoukai. Debes sentir mucha pena por ti mismo al ser un ser tan repugnante e inútil. Ya ves que ni siquiera Sesshômaru te reconoce como hermano menor. Pero no te alteres que yo haré que te sientas mucho mejor en este instante. Tienes que ser eliminado como la escoria que eres.
Estaba fúrico, no solo por los insultos que recibía, sino por la frustración que sentía al no usar su ataque más efectivo. A pesar de que ahora el Meidô Zangetsuha era un poder a su medida, en la forma de cuchillas más certeras, no era una técnica que utilizara con frecuencia, además si un mal calculo se realizaba, Kenta podría usar la situación a su favor y herir a su esposa, hija y los demás, mandándolos a las profundidades del Inframundo.
- "Necesito reconocer cual sea el momento más apropiado… Y cuando eso pase, lo mandaré al infierno"
Ya no era el joven tan impulsivo y colérico de antes, había aprendido a mantener un control más claro en la batalla y a no perder los estribos con facilidad. La mortífera batalla con Naraku le había dejado ese par de enseñanzas. Pero la frustración empezaba a ganarle la jugada con cada movimiento que su odioso contrincante realizaba., obligándolo a defenderse con fiereza, lo cual comenzaba a agotarlo. Pero lo que no pudo predecir fue lo que sucedería a continuación. Mientras era forzado a retroceder de nueva cuenta por el ataque de la espada de Kenta, se tomo unos cuantos segundos para verificar que su familia se encontrara a salvo.
- ¡Kagome! –exclamó- ¿Están todos bien?
- ¡Si! ¡No te preocupes! –recibió de respuesta por parte de la miko-
- ¡Oto-san! ¡Ten cuidado! –gritó de pronto Izayoi-
Los presentes observaron con horror como Kenta se erguía por encima del lugar acumulando gran cantidad de energía y veneno en la hoja de su katana. Mucha más de la que había usado hasta el momento.
- Creo que ya está bueno de palabrerías –espetó- ¡Es hora de demostrarle a mi padre que soy un digno representante de esta familia! "Soy el hijo que tanto deseas padre… No te defraudaré" –preparó su arma con más potencia-
Con un solo vaivén de la katana lanzado con gran poder, todo el lugar empezó a ser envuelto en una fuerte ventisca. La cantidad de miasma que Kenta estaba a punto de liberar era muy similar al que se hallaba en el arácnido cuerpo de Naraku, pero era más peligroso al ser dirigido en una sola cantidad y en una dirección común. Todos los que estaban en el suelo miraban estupefactos sin saber como reaccionar. Inuyasha sintió desesperación.
- Maldita sea, ¡no lograré llegar!
Corrió hacia donde estaba su familia para protegerla, pero la esfera de veneno tomó velocidad, sobrepasándolo. Sesshômaru y Jiromaru se detuvieron para observar la acción. Este último parecía mostrarse muy feliz por la tragedia que estaba por ser desencadenada.
- "Te confiaste Inuyasha, eres un tonto" –pensó brevemente Sesshômaru mientras se deslizaba fuera de su combate con la intención de detener aquello.
- No lo lograras, Sesshômaru. No alcanzarás llegar a tiempo. –murmuró Jiromaru-
-¡Ay no! ¡Vamos a morir! ¡Y yo estoy tan joven! –lloriqueaba Jaken-
- ¡Ya cierra la boca Jaken! No digas tonterías –reprendió Mizuko-
- Oka-san, tengo miedo –expresaba una asustada Izayoi sosteniéndose fuerte del pantalón de su madre-
- No, cariño no te preocupes. "Solo me queda una alternativa" –pensó- Izayoi, retrocede.
La niña obedeció y de inmediato Kagome unió sus manos cerrando sus ojos. Una de las cosas más importantes que había aprendido de Kaede-baa-baa era el como hacer kekkai de protección, y aprovechando que sus poderes espirituales se habían desarrollado satisfactoriamente en los últimos años, podía decir que su nivel igualaba, e incluso superaba al de Kikyô. La barrera de aura rosada envolvió a todos los que se encontraban mirando las peleas. A pesar de su gran capacidad, Kagome sabía que no aguantaría por mucho, tan solo para ganar un poco de tiempo.
- Rin, sostente de mí –pidió Kohaku intentando jalarla hacia la barrera-
La muchacha no lo escuchó, simplemente era testigo de cómo supuestamente iban a morir allí.
- "Todo por culpa de mi testarudez" -meditó para si más serenamente-
- ¡Rin! –insistía el taijiya- Ven de una buena vez –finalmente la levantó y se unieron al grupo-
Irasue quien se encontraba levemente atrás de los demás, no parecía perturbada por nada de lo que ocurría, manteniendo su característica y estoica pose.
Lo que Kagome no calculó apropiadamente fue que su kekkai no era lo suficientemente poderosa para parar el ataque. Solo resistió unos 30 segundos y de ahí comenzó a ceder espacio. Empezaba a caer al suelo derrotada.
- ¡Kagome-sama! –dijeron Kohaku y Mizuko-
- ¡Oka-san! –Izayoi corrió hacia el lado de su madre junto con el exterminador y la youkai-
- ¡El miasma se acerca! –gritaba un aterrorizado Jaken-
- Maldita sea… ¡Kagome! ¡Izayoi! –Inuyasha no pudo alcanzarlos a tiempo-
Rin no parecía tener mucha expresión en su rostro, solo estaba sentada en el suelo mientras se lamentaba internamente. Justo en el instante en que Jiromaru y Kenta parecían cantar victoria, por el frente del singular grupo de humanos y mononoke, Sesshômaru se colocaba al frente de Rin, quien levantó la mirada en expectación.
- Se…Se…Sesshômaru…-sama –suspiró-
- Retrocede, Rin. –ordenó con el mismo tono de voz de siempre-
Le estaba costando prácticamente todo lo que era el realizar tal labor, pero sabía que con una blandida de la Bakusaiga sería capaz de hacer que la formación esférica de miasma de Kenta que empezaba a convertirse en materia sólida por tanta concentración se replegara.
-Sesshômaru-sama… -dijo con más decisión- Usted puede hacerlo.
Eso él lo sabía de antemano, pero el que fuera Rin la que incentivara su confianza tal y como cuando era la niña que le deseaba suerte en sus viajes, trajo un último latido de vitalidad a su lastimado corazón. Uno que nunca creyó necesitar, pero con el cual sabía ahora que no podría vivir sin.
- Tu fuerza Kenta –habló- Es incomparablemente más débil… que la de este Sesshômaru. ¡Bakusaiga!
El colmillo explosivo se movió grácil y decididamente en el aire y el youki de color verde fue fantásticamente liberado. La energía rodeó a la esfera y rayos de energía volaban por el lugar, siendo enviada directamente hacia los pocos soldados del ejército de Jiromaru que no habían escapado con anterioridad quienes a los pocos momentos fueron eliminados en su gran mayoría. Lo que no pudo evitarse fue que al momento del impacto, todos fueran lanzados moderadamente hacia atrás.
Ni Kenta ni Jiromaru podían creer lo que veían, particularmente el primero.
- ¿De donde sacó la fuerza para devolver mi ataque? ¡Maldito seas! ¡Maldito! –el joven Inuyoukai estaba exhausto, pero dicho cansancio no se comparaba con el de su primo-
Sesshômaru respiraba agitada y pesadamente, dejando caer incluso una rodilla al suelo en medio de la conmoción. Rin se apresuró a su diestra, poniéndose de cuclillas.
- Sesshômaru-sama… ¿Se encuentra bien? –preguntaba mientras ponía sus manos en su espalda-
- Aléjate –ordenó en un respiro- No debes interferir… en… la batalla…
- ¡No me alejaré! Permaneceré a su lado. Yo lo puedo ayudar
- No lo necesito… -veía en sus ojos la chispa de la angustia-
- Pero señor…
- La única… forma… en la que puedes… ayudarme… Es quedándote… aquí.
- Pero ya le dije que…
- Dije… que no insistieras. –hizo el gran esfuerzo de incorporarse, el veneno de la Tsukisaiga se expandía rápidamente por todas las venas de su cuerpo y era plenamente consciente que no le quedaba mucho tiempo-
Rin se sorprendió una vez más al ver la gallardía y seguridad con la que el Lord se enfrentaba a la guerra que se sostenía. Sin duda alguna era aquella persona de porte y presencia magnificas pero de corazón noble –o lo que ella asumía- que la había enamorado sin siquiera intentarlo.
Sesshômaru estaba al borde de colapsar, pero el ver de cerca y sentir el contacto de las suaves y cálidas manos de su inusual protegida le dieron nuevas energías que le permitieron ponerse en pie una vez más. Ahora estaba al tanto de que en su vida la misión más importante era la de salvaguardar la vida de Rin.
Kenta se jalaba los cabellos en desesperación, frustrado, agotado y lleno de envidia y enojo al ver su último recurso ser desechado. La humillación que le provocaba era inmensa y la ira se llevó lo mejor de sus últimas facultades mentales.
- Miserable Sesshômaru –exclamaba copiosamente- ¡Te eliminaré! ¡Maldito!
Dio el gran salto hacia el Inuyoukai del Oeste pero fue detenido por u severo golpe a la cara. Inuyasha estaba conmocionado por lo que ocurría y a la vez sintió agradecimiento por lo que Sesshômaru había hecho, protegiendo la vida de su familia, aunque esa no fuera su intención.
- Inuyasha…-susurró Sesshômaru-
- Solo te diré esto una vez, Sesshômaru. –respondió sin voltear a verlo- Aunque no lo hayas hecho por mi familia… Gracias…
El Inudaiyoukai no respondió a los agradecimientos de su hermano menor. No vio el por qué.
- Idiota hanyô –se retorcía Kenta- ¿Por qué has intervenido?
- Ya cierra la boca hablador –contestó Inuyasha- Ya he tenido suficiente de tu altanería y de tu carácter repulsivo. Has lastimado a mi familia y eso… ¡No te lo perdonaré jamás! –Tessaiga volvió al frente y la hoja del colmillo cambió su color al negro estrellado del Meikai-
- ¡Los mataré! –Kenta estaba fuera de sí- ¡Los eliminaré! –corrió en un intento de ataque-
- A decir verdad siento lastima por ti –expresó Inuyasha en un tono más bajo- Tratando de complacer a tu padre… No sacaste nada bueno de eso. Pero las cosas son así, y ahora, irás al lugar que te corresponde. ¡Meidô… Zangetsuha!
Las cuchillas oscuras volaron y dos de ellas impactaron el cuerpo de Kenta. Su torso quedó fuera de una de ellas que lentamente lo absorbía.
- ¡Chichi-Ue! ¡Chichi-Ue! ¡Ayúdame! Te lo suplico –le lloraba en pánico a su padre-
- Yo no concibo… Tener un hijo tan débil como tú. –le espetó Jiromaru lleno de odio- Muere de una vez miserable ser inferior.
La expresión de Kenta era de sufrimiento y decepción, viendo lo que sería en su último minuto de vida la mirada apartada de rencor del padre al cual siempre intentó serle de utilidad. Poco a poco fue siendo atraído hacia la oscuridad con lágrimas de rencor y desesperación en su rostro.
- Es un sujeto despreciable. Ni siquiera intentó ayudar a su propio hijo. –reprochaba Mizuko-
- "¿Planeas llegar hasta las últimas consecuencias Jiromaru?" –se preguntaba internamente Irasue- "Hasta este punto ha llegado la maldad que permitiste que consumiera tu corazón…"
- Te felicito hanyô, has demostrado que puedes controlar la Tessaiga de mi fallecido hermano, ¿Pero realmente eres merecedor de la herencia Inuyoukai que te dejó? Yo no lo creo –arremetía Jiromaru contra el medio demonio-
- Tú eres otro que dice solo una bola de tonterías. Atacaste a toda mi aldea y por tu culpa mi hija estuvo perdida durante días. ¡Jamás te lo perdonaré maldito!
- No estés tan seguro, no te enfrentas a un miserable gusano como Kenta esta vez.
- ¡Keh! Eso ya lo vere… -en el momento en que se disponía a atacar, Sesshômaru se interpuso en su camino-
- Largo, Inuyasha. Esta no es tu pelea. –ordenó sin voltearlo a ver-
- No seas ridículo Sesshômaru –reclamó el ojidorado- ¡Con costos te mantienes en pie! ¿Y aún así planeas continuar combatiendo? ¡No seas necio! Sé que ya habíamos tenido una conversación así con anterioridad –recordó la ocasión en que se enfrentaron a Magatsuhi por primera vez- Pero un poco de ayuda no te vendría mal. Además yo tengo el mismo derecho que tu que eliminar a ese sujeto.
El Lord se enfureció.
- Deja de subestimarme Inuyasha que yo no soy como tú –exclamó con enojo- Un hanyô jamás derrotaría a alguien como Jiromaru.
- Pues ya he demostrado ser más que un simple híbrido –contestó con seguridad- Ahora, ¡Quítate de mi camino! -corrió a su lado-
- ¡Te dije que no interfirieras! –Sesshômaru logró golpear a Inuyasha en la cara y apartarlo-
- ¡Idiota! ¿Qué demonios crees que…?
Maléficas risas interrumpieron la pequeña "discusión" de los hermanos.
- Es hilarante el ver como ustedes, par de excusas de youkai, tienen esta desavenencia tan inapropiada. Pero no se preocupen, como se ven tan agotados, ¡los enviare al infierno para que descansen!
Tsukisaiga fue blandida una vez más desatando gran cantidad de energía negativa en contra de los hijos del Comandante Perro quienes esquivaron el ataque saltando hacia lados diferentes. Al Señor del Occidente le empezaba a costar más trabajo el hacer movimientos que le resultaban tan sencillos en mejores momentos. Inuyasha se percataba de esto, y a pesar de que no le era muy agradable que digamos, sabía que debía cubrirlo si quería evitar morir asesinado. Después de todo, él había salvado a su familia del ataque de Kenta, le debía esta.
Jiromaru nuevamente dirigió una cantidad considerable de miasma hacia Sesshômaru, el cual fue dispersado por el Kaze no Kizu de Tessaiga. Inuyasha decidió aclararle las cosas al testarudo de su hermano.
- Yo no hago esto por ti. Te agradecí hace poco por haber ayudado a mi familia y estoy en deuda contigo. Y a mi no me gusta deberle nada a nadie, mucho menos a ti –explicaba jadeando-
- Pero que hermoso detalle –canturreaba Jiromaru- Aunque es algo humillante dejar que tu medio hermano menor se haga cargo de tus asuntos. Sesshômaru, qué bajo has caído. –aún era capaz de herir su orgullo-
- ¡Silencio! –gritó Sesshômaru-
Se lanzó una vez más a combatir, Jiromaru creyó haberlo eludido y descolocarlo para derrotarlo más fácilmente. Pero en su lugar ocurrió todo lo contrario. El Lord parecía haber recuperado fuerzas al ser golpeado en el interior de su orgullo youkai. Inexplicablemente su velocidad y certinidad en el uso de su arma se intensificaban e iniciaba una serie de ataques más profundos, los cuales hicieron retroceder a Jiromaru hasta que no pudo contenerlos y cedió cayendo estrepitosamente al suelo. Sesshômaru liberaba youki de Bakusaiga que su tío encontraba más difícil de evadir. En cualquier momento sería golpeado.
- "Si eso ocurre, el ataque se dispersará por todo mi cuerpo y mi eliminación podría ser inevitable. No puedo permitir eso. Además, está ese molesto hanyô que posee el poder del Meidô Zangetsuha y en cualquier segundo lo usará en mi contra. Debo tomar cartas en el asunto yo primero" -agarró el mango de su katana con fuerza y dio un salto hacia atrás-
El brillo de la piedra de la Tsukisaiga empezaba a brillar con fuerza.
- ¿Qué intenta hacer? -cuestionó Inuyasha al aire-
Los demás también atestiguaban todo con asombro.
- ¡Miren! –exclamó Izayoi- Hay una luz en su katana.
- La maldad de su presencia sobrenatural se está incrementando muy rápidamente –decía Kagome-
Irasue de repente sintió su Meidô-seki palpitar en varias ocasiones en su pecho. Su expresión dejó la frialdad a un lado y dio paso a la leve sorpresa.
- "Jiromaru, no hagas eso." –rogó con el pensamiento-
- M parece que ya esta guerra se ha extendido bastante. Es hora de acabar con ella. ¡Mírame Irasue! ¡Mira de lo que puedo ser capaz! –vociferó con potencia-
La energía oscura del mango brilló con más fuerza y la hoja se llenó de un negro aun mas profundo. La tierra comenzó a temblar de pronto y grandes brisas de miasma se extendieron hacia atrás, pulverizando con sus ácidos gases a el resto de la milicia que le quedaba a Jiromaru.
- ¡Miren que poder tan asombroso! ¡Jamás podrían escapar del poder de este gran colmillo!
Todo el lugar empezaba a llenarse de grandes cantidades de veneno e incluso el youki de la katana había desencadenado aberturas hacia el Meikai en el cielo obscurecido.
- ¿El Meidô Zangetsuha? –decía Inuyasha-
- ¿Pero como es esto posible? Pensé que solo la Tessaiga de Inuyasha-sama podía hacer algo así –exclamó Kohaku de repente-
- Tsukisaiga también es un colmillo que se conecta con el inframundo, al igual que mi Meidô-seki. Encierra poderes infernales y no son muchos los que pueden controlarla –respondió Irasue mientras todos volteaban a verla- Jiromaru claramente nunca fue capaz de dominar absolutamente su poder, y al desencadenarlo de esta forma tan irresponsable, lo único que logrará es destruir no solo todo el lugar, sino que también a él mismo.
- ¿Entonces eso quiere decir que vamos a morirnos todos? ¡Pero que tragedia! ¡Hay que huir!
- ¡Cierra la boca irritante youkai! –ordenó Irasue con voz de ultratumba-
- ¡Disculpe mi señora, de verdad discúlpeme! –pedía humillado en el suelo-
Rin aún no reaccionaba con pánico ante la situación, ya que aún estaba procesándolo todo en su cabeza. La energía maligna del lugar invadía su cuerpo llenándola de escalofríos. El aire se hacía más pesado, lleno de sofocante veneno. Kagome lanzaba flechas al azar para intentar purificarlo pero rápidamente el youki se acumulaba de nuevo haciéndolo una labor de nunca acabar.
- "Tengo que hacer algo… Yo fui quien causo todo esto al ser tan ingenua y dejar que Sesshômaru-sama viniera a la boca del lobo. Tengo que hacer algo" –pensaba Rin-
De pronto se le ocurrió una idea. Mientras todos apoyaban a Kagome y miraban espantados lo que sería una asfixiante muerte, fue al lado de su amada mascota.
- Ah-Un –lo llamó despacio a uno de sus oídos capturando la atención de ambas cabezas- Necesito un favor…
Sesshômaru e Inuyasha seguían en la misma posición de ataque, aunque al primero se le iban las fuerzas en cada respiro aún más rápido. La sangre envenenada seguía corriendo vigorosa en su cuerpo y ahora incluso salía de su boca, la cual limpiaba con frecuencia y discretamente para no ser descubierto.
El rostro de Jiromaru denotaba una felicidad que rayaba en la locura. Sabía que él no era capaz de controlar el youki de Tsukisaiga, pero su demencia lo cegaba y lo llevaba a la ilusión de poder salir airoso ante la situación.
- "¡Si me voy al infierno, no lo haré solo! ¡Me los llevaré a todos ustedes!" ¡Es hora de que todos mueran aquí mismo! ¡Te lo demostraré Irasue! ¡Te probaré que soy mucho mejor que el imbécil de Taishô! –ella solo se limitaba a mirarlo, afligida-
Cambió su espada de posición, tomando el mango con sus dos manos y dirigiendo la hoja hacia abajo.
- ¡Cuando clave a Tsukisaiga a la tierra, esta se infectará, junto con todo lo que la pise y el aire a su alrededor! ¡Morirán pudriéndose en este maldito lugar! –las risas malvadas se intensificaban-
- ¡Maldición! –gruía Inuyasha en frustración- ¡No podemos morir así!
Sesshômaru intentó buscar a Rin con la mirada atrás junto con el grupo. Pero para su temporal horror no la vio por ningún lado.
- "¿Dónde está?" -se dijo mentalmente- Rin… -murmuró-
La piedra destelló con toda su intensidad, era el momento.
- ¡Mueran!
La expectación en todos era tremenda. Izayoi se abrazaba fuertemente a su madre, Mizuko, Kohaku, Irasue y Jaken simplemente no se movían y Sesshômaru clavaba sus ojos en el youki de la espada, pero de repente un sonido rompió el aire.
El sonido de una flecha.
Detrás de las nieblas de miasma, el proyectil azulado recorría con precisión y fuerza quebrando y deshaciendo el veneno en su veloz recorrido. La flecha se impacto directo en la kekkai de la piedra de la Tsukisaiga destruyéndola para atravesar el mango y quedarse ahí, liberándolo de toda la luz que irradiaba, haciendo también que la hoja negra empezara a derretirse y desaparecer. De inmediato el temblor se detuvo así como la fuerte ventisca. Jiromaru cambió su cara por una de incredulidad.
- ¿Qué demonios fue eso? ¿Qué maldita cosa ha pasado aquí? –refunfuñaba con ira desmedida-
Mientras el viento le abría paso la silueta de Ah-Un se reconocía en el aire, descendiendo lentamente, Rin estaba en sus lomos, con el arco en las manos y jadeando copiosamente.
La sorpresa del grupo era mayor.
- La mocosa…-temblaba Jaken- ¡Rin ha parado el terremoto! ¡Ha destruido ese colmillo!
- Lo ha logrado –decía atónita Irasue junto con Mizuko asintiendo a su lado-
- Su poder es fascinante, ni Kaede-sama ni yo creímos que fuera tanto –intentaba explicarse Kagome-
- ¡Rin-chan, eres genial! –decía Izayoi con los ojos abiertos por la sorpresa-
- Rin… -susurraba Sesshômaru- Tú has…
Ah-Un finalmente tocó tierra y Rin no pudo sostenerse más sentada en la espalda del animal, cayendo al suelo junto con su arma. Su aura espiritual había sido llevada al límite en una simple flecha, pero todo había sido con el propósito de enmendar su error y servir de ayuda en la guerra, tal y como Chikako se lo había encomendado.
- Lo he… conseguido –se desvanecía en el suelo-
- ¿Co…co…como ha sido posible? Esa humana ha destruido a la legendaria Tsukisaiga ¡Eso no puede ser! ¡Maldita! –se lanzó a atacarla con su látigo para descuartizarla, pero un puñetazo en la cara metros antes de llegar a su destino lo envió hacia atrás-
Una vez más, Sesshômaru hacía un esfuerzo más allá de su poder para proteger a su ser más preciado.
- Tú no te le acercaras…
- Miserable… -Jiromaru se curvaba para levantarse-
- Al final tú has sido humillado, y por los humanos que tanto desprecias. Una niña humana te ha vencido de la manera más astuta y a la vez… estúpida. –Bakusaiga era el colmillo que brillaba ahora-
- Sesshômaru…Es…es…espera… No puedes matarme… Soy… el hermano de tu padre. Soy tu familia.
- Tu mismo lo dijiste hace poco tiempo. Es hora de dejar las formalidades a un lado por que no nos sirven de nada. ¡Desaparece de una buena vez!
Lanzó su ataque el cual iba con toda la potencia que no se había mostrado antes. Jiromaru no tenía escapatoria. Los verdes rayos lo alcanzaron y sus gritos se hicieron presentes…
- ¡NO! ¡Maldición! -antes de ser consumido por el poder que cortaba su carne y la destruía, enfocó sus ojos en el ahora aparente rostro de tristeza de la youkai que había amado por tantos años- "Mi amada Irasue…"
- Jiromaru… –exhaló ella-
El youki alcanzó su cara y su dolor terminó. Un gran resplandor se extendía por el desolado bosque. La armadura y el cuerpo desaparecieron sin siquiera dejar un rastro de sangre y su vida se extinguió. Jiromaru había muerto…
Todo quedó en abismal silencio. El polvo del suelo se levantaba levemente por el aire y la consternación se adueñaba de los ojos de humanos y youkai presentes.
- La pesadilla se terminó –dijo Kagome- Se terminó todo…
- ¡Pero que buena noticia! –chilló de repente Jaken- Como era de esperarse mi amo bonito es quien ha acabado con el malvado de Jiromaru. No cabe duda de que no hay nadie que pueda compararse con su gran majestuosidad. ¡Amo bonito! –corrió hacia donde había estado, pero no lo encontró- ¿Eh? ¿Dónde está? ¡Sesshômaru-sama! –la cuasi negra sangre del Lord hacia un pequeño pozo en el sitio- ¿Y esta sangre? ¡Ay no! ¡Sesshômaru-sama!
Inuyasha miraba lo que Jaken en su desesperación ignoraba, el camino del líquido se dirigía hacia dentro de unos árboles. No quería que nadie lo viera morir.
Rin recobraba el conocimiento siendo asistida por Kohaku quien la ayudaba a levantarse.
- Todo ha terminado, Rin. Lo que hiciste ayudó a Sesshômaru-sama a derrotar a Jiromaru –Rin lo miraba con dificultad-
- Que… alegría… ¿Y donde está Sesshômaru…sama?
- No lo se…
- ¿Dónde está? –exclamó recuperando las energías de pronto- ¡Está muy lastimado!
- De verdad, no lo sé.
- Acaba de estar aquí –dijo Izayoi- ¡Oka-san…! ¿No me digas que Sesshômaru-ojisan va a…? -preguntaba con ojitos llorosos, la miko no respondió-
- ¡No! ¡Eso no puede ser! –decía enérgicamente Rin- ¿Dónde está?
- Si buscas a Sesshômaru –sonó la voz de Irasue- Se ha adentrado en esos bosques. –señaló los árboles- No está muy lejos, así que si quieres decirle algo, te recomiendo que te apresures antes de que sea demasiado tarde.
No tuvo que terminar la frase por que la joven ya había iniciado una frenética carrera.
- Debo verlo… -se repetía- Debo verlo ya…
Su caminar era lento y poco eficaz. Sus últimas energías que reservaba para poder recuperarse las había empleado en ese último youki. Ahora no le quedaba nada, lo cual le llevaba a una sola conclusión.
- "Moriré… Es obvio que moriré…"
Finalmente se rindió sentándose contra un árbol con la sangre saliendo aún en mayor cantidad de su pecho y ahora hasta de su nariz. Era patético.
- Nadie debe verme –se decía en voz baja a si mismo- Nadie…
- ¿NI siquiera yo?
No la había sentido llegar, lo que indicaba que sus sentidos se apagaban con cada respiración. Ella se acercaba con pasos decididos pero tortuosamente lentos. Al final su voz tomó forma poniéndose de cuclillas a su lado una vez más. Tomó su mano suavemente y la apretó.
Intercambiaron miradas y guardaron silencio.
- ¿Así es como moriré? ¿A tu lado… Rin?
Fue el único pensamiento en la mente del InuDaiyoukai Sesshômaru.
Continuará
Me llevo dos días, ¡pero ya lo terminé! Hola señoritas, espero q como 100pre estén muy bien.
Quiero disculparme por el retraso, lo que pasa es que el sábado estuve muy enferma y no pude escribir nada. Empecé el domingo pero no terminé y ayer entre a la universidad después de mis vacaciones… Y pues ya no pude finalizarlo hasta hoy. Por ese motivo, no les daré fecha para la próxima (y aviso, ULTIMA) actualización. Hoy no responderé a sus reviews x falta d tiempo pero si les agradeceré: Francylia239, Kittirasi, Kaitoulucifer, Inuykag4ever, Cielo Celeste, Akemi-Naomi, Mariebq y Athena Taisho.
No se pierdan el capitulo final de Tsuki no Hikari! Próximamente!
Las quiero y s m cuidan. Bendiciones!
