Personajes de Rumiko Takahashi.
NOTA: No olviden leer las notas FINALES! Gracias
Capitulo 20: Futuro…
Le gustaba sentarse en aquel lugar tan apacible, primordialmente por que allí podía pensar con claridad sobre muchas cosas. Y también para recordar momentos felices… y amargos.
- "Hoy se cumplen 10 años…" El tiempo pasa rápidamente –murmuraba al viento-
No faltaba mucho para que el sol comenzara a iluminar al cielo de leve naranja, por esa razón la fría brisa se comenzaba a calentar y los pájaros empezaban a salir de sus nidos.
Para Rin, esto era un espectáculo muy hermoso, pero al ver a un ave en particular que se mantenía en completo silencio, los recuerdos que en ocasiones intentaba olvidar empujaban en su mente haciéndola ceder al final, viéndose en la obligación de dar un breve viaje en el pasado…
El silencio hacía profunda mella en ellos, lo cual podría resultar incómodo para la mayoría de las personas, pero no para ellos. Ya habían pasado varias horas, o eso era lo que parecía, ya que la noche había arribado al lugar.
Seguía sosteniendo su mano con la mayor serenidad de la que era capaz de mostrar, intentaba ser lo que antes claramente no había podido, un apoyo para su señor. Había sido tan tonta, ya que todo ese tiempo había permitido que la duda se apoderara de su mente e incluso se cuestionara acerca de una de las "verdades" más sobresalientes en las que creía. El gran poder de su señor.
Sesshômaru-sama…
Su estado se volvía más deplorable con cada minuto que transcurría, intentando alcanzar los pocos vestigios de aire que sus dañados pulmones le permitían. La sangre de su cuerpo se había vuelto de un rojo tan intenso que ahora era negro, totalmente envenenado por el veneno de aquella katana que ella misma había logrado destruir. Rio brevemente para si misma. Era tan irreal la idea de que tuviera el poder para hacer algo así, pero ahora eran tan inútiles como cuando no estaban presentes.
Una leve queja manifestada en forma de un tosido por parte del Inuyoukai la sacó de su pequeño pensamiento. De repente su rostro tomó un tono de miedo al ver que el líquido vital ahora no solo se limitaba a salir de su boca o de su nariz, sino que ahora aquellos ámbares irises que tanto adoraban empezaban a ser empañados por el espeso flujo negro, lo cual daba la impresión de que el Lord lloraba lágrimas de sangre.
Levantó la mano con toda la intención de limpiarla de su rostro, pero en ese momento, él elevó su mirada hacia sus ojos, haciéndola detenerse en el aire.
- "Será mejor que no hagas eso, Rin" -había dicho serenamente-
- "¿Por qué lo dice, Sesshômaru-sama?"
- "No tiene caso…" –susurraba- "La sangre continuará abandonando mi contaminado cuerpo, así que… no importa cuantas… veces intentes… limpiarme…"
- "No diga eso, no es bueno… que el veneno permanezca encima de su rostro… Así no podrá recuperarse adecuadamente" -su tono de voz era dubitativo una vez más-
El mononoke solo la había mirado.
- "Rin… sabes que moriré" –había sido directo con las palabras usadas-
Su corazón se tensaba al escuchar aquello… ¿Qué Sesshômaru-sama moriría? No, eso estaba demasiado fuera de lugar. ¿Cierto?
Guardaba silencio mientras procesaba esa frase, no lo podía concebir, un mundo sin Sesshômaru-sama era demasiado gris y oscuro como para que ella pudiera vivir en él.
- "No lo acepto…" -murmuró- "¡No lo aceptó!" –gritó al fin-
Una vez más, él solo la miró.
- "Usted no puede morir… Usted es Sesshômaru-sama, un Lord youkai muy poderoso, no puedo aceptarlo… pero…"
Ese "pero" parecía haber captado un poco su curiosidad en aquel momento.
- "Comprendo que… a pesar de que usted es un demonio muy fuerte y que… la muerte no es algo de lo que nadie pudiera escapar… ni siquiera…alguien como usted." –había llorado internamente, no quería incomodarlo más- "Así que no importa que yo no lo acepte… No puedo cambiar lo que sea que vaya a pasar…"
La tristeza empezaba a construir un nicho en su corazón conforme pasaban los minutos y decía sus razones. Además la condición en la que se encontraba el mononoke no ayudaba en nada a que se sintiera más reconfortada. La situación era deprimente desde cualquier punto de vista.
- "Por eso quiero… que me disculpe Sesshômaru-sama… -su voz se había quebrado de nuevo llamando una vez más la atención del youkai- "Si yo hubiera… si yo hubiera… Si me hubiera mostrado ante usted aquella vez tal vez…"
- "Silencio…" –la había interrumpido levemente- "Es inútil lamentarse… por eventos del pasado, Rin... Este Sesshômaru… no tiene nada que disculparte…"
- "Pero es que yo…"
- "Las decisiones que tomaste… tal vez… no fueron las correctas, pero… la intención… que tuviste… fue…buena." –la tos hacia mella interviniendo su varonil voz, imaginó la frustración de su señor-
- "¿Eso qué significa…? Yo no…"
- "Has… madurado… Rin"
-"¿Madurado?
- "Siempre has tenido… valor… mucho valor… Yo alguna vez… creí tenerlo… Pero comparado contigo… No soy más que… -una vez más la tos unificada con sangre lo interrumpía-
- "No diga eso… Si hubiera tenido valor, le hubiera hecho frente a Jiromaru cuando me metió todas esas ideas en la cabeza"
- "Tuviste la valentía… de irte con el… para evitar una pelea… innecesaria."
Rin pensaba que Sesshômaru-sama se estaba comportando de una manera muy extraña. Si bien aún conservaba aquel profundo tono de voz, esta era la única vez en que lo había escuchado decir más de diez palabras en una oración y aun más sorprendente, la forma en que se expresaba de ella y de si mismo le indicaba que su fría y –aunque ella no lo creía- arrogante personalidad estaba cediendo.
- "Pero yo no hablaba… de eso…" –prosiguió el-
- "¿Entonces?"
- "Has tenido… el coraje de dejar tus sentimientos… a flote… Has demostrado… que tu amor… es más grande que todo…
Además de haberse sonrojado, lágrimas empezaban a formarse nuevamente en sus ojos, pero aún no se mostraban dispuestas a salir.
- "Yo en cambio… Me dediqué… a ocultar mis verdaderas emociones… Lo cual nos tiene aquí… ahora…"
- "¿Nos tiene aquí…?
- "Si yo… no hubiera salido del palacio… esa noche… Tú no habrías desaparecido…"
- "No, Sesshômaru-sama, recuerde lo que usted me dijo, no tiene caso lamentarse por eso… Además, todo lo que pasó me ayudo en cierta forma a encontrarme… con un destino que desconocía… Ahora sé de mis poderes y lo que pueden hacer, y eso es todo gracias a usted y… -aún se sentía insegura de compartir abiertamente su amor con él- la bondad con la que me ha tratado…Por eso no se mortifique con eso ahora"
- "Te equivocas… Yo…no… me lamento de eso…"
Una vez más, no entendió lo que su señor quería decir.
- "Lo único de lo que… me arrepiento… -el corazón de la joven empezó a palpitar con fuerza- de esa… noche… fue el no haber hecho… lo que debía…"
Rin tenía tan fresco aquel recuerdo, incluso podía jurar que cada vez que lo rememoraba sentía la misma brisa fresca que acompañaba aquella estrellada noche, y por supuesto, también las intenciones inconcretas del Lord. ¿Aquello significaba entonces… que no era un juego?
- "Sesshômaru-sama…"
- "Por eso es… que eres más valiente que yo… Creo que me marcharé de este mundo, con ese deseo en mi, pero es lo que merezco…"
Aquel Lord Youkai que ella conocía estaba haciendo algo que nunca había creído posible, estaba abriendo su corazón, y lo más increíble era que ella había sido seleccionada para escuchar cada accidentada palabra. No pudo retener las lágrimas que intentaba esconder desde hacía algunos minutos.
- "Sesshômaru-sama… Por favor deténgase… Suena como si se estuviera despidiendo…"
- "Es el destino que me aguarda, Rin…"
Y ese realmente era su destino ya que al parecer no había una clara salida.
Sintió que algo había empezado a palpitar en el cinto de su adorado Lord; Tanto Tenseiga como Bakusaiga expresaban lo que parecía ser tristeza antes el inminente deceso del youkai.
- "Los colmillos… tienen vida propia" –había pensado ella en aquella ocasión-
Segundos después el youki de Bakusaiga empezaba a disminuir considerablemente, lo cual indicaba que a su vez el youki de Sesshômaru se desvanecía. Parecía ser el momento. Miró su rostro y sus ojos de oro, quienes la miraban de vuelta, con un flujo de melancolía y serenidad, el mismo de antaño.
Un impulso nació de ella, justo como el que había tenido su Sesshômaru-sama aquella noche, pero… ¿Tendría el valor de llevarlo a la realidad? ¿Cómo reaccionaría el Lord? ¿Sería lo apropiado?
Solo había una manera de averiguarlo.
- "No más dudas…" –había susurrado-
Su mano derecha tocó un dorso del rostro del moribundo mononoke acercando su propia faz, se detuvo momentáneamente al hacer que sus frentes chocaran y cerró los ojos, suponía que él había hecho lo mismo, y después de unos segundos, lentamente rozó sus labios con los suyos, hasta que decidió que lo mejor era profundizar mas el contacto, haciendo que ahora si se sintiera como un beso. Su primer beso.
No pudo evitar que las rebeldes lágrimas se escaparan de sus ojos nuevamente, pero esta vez era diferente. No eran gotas de tristeza, sino de satisfacción.
A pesar de encontrarse al borde de la muerte, su señor mantenía calidez en aquel beso, lo cual la mayoría no creería posible dada la característica personalidad del Lord, pero solo ella lo conocía… Solo ella era testigo de su bondad y había sido el ser más favorecido del mundo, al ser la única portadora del cariño del InuDaiyoukai, aunque eso ella no lo sabía en ese momento.
Alrededor de un minuto pasó, y comenzó a percibir que la cara del mononoke empezaba a temblar y a perder aquel calor que había sentido desde el primer instante.
El momento que tanto temía había llegado, Sesshômaru parecía entregarse a los brazos de la muerte, ya que podía apreciar que su alma empezaba a desprenderse de su ensangrentado cuerpo. Quiso aferrarse a ese beso con todas las fuerzas que su corazón tenía.
- "No me abandone, Sesshômaru-sama –pensaba- "Yo… lo amo tanto…"
No planeaba despegarse de su lado, pero un frío aliento en su boca la hizo retroceder momentáneamente junto con un último suspiro en forma de palabras…
- "Rin… Mi hermosa Rin…"
Lo siguiente al mirarlo a los ojos fue el encontrarse con un Lord inconsciente y cabizbajo.
- "No, no…" –había colocado su cabeza debajo del mentón de su señor con la mejilla a la altura del pecho- "Sesshômaru-sama…"
No quería que el alma de su amado Lord se marchara a las profundidades del Meikai, pero ese parecía ser su destino… Ella solo rogaba por cambiarlo. Por detener el curso de las cosas.
- "Quiero que mi amor lo salve… Por favor…" –lloraba en su torso-
A partir de ese momento, sintió un gran desasosiego, que terminó cerrándole sus propios ojos.
Rin volvió en si después de recordar tan trágica experiencia, la cual aún lograba sacarle unas cuantas lágrimas y suspiros.
- No logro olvidarme de eso… por más que quiera –murmuró para si misma-
- Pero ¿qué haces aquí Rin? –la interrumpió una voz-
- ¿Eh?
- Estar aquí sentada en el medio de la madrugada no es nada saludable para ti y además…
- Lo sé, y lo lamento… Pero no podía dormir y quise dar un pequeño paseo.
- Te entiendo, ¿pero por qué mejor no vamos adentro? Hace frío, además no trajiste ni un haori para cubrirte…
- No se preocupe, este clima me sienta bien.
- Creo que mejor te traigo uno.
- No, no, así está bien de verdad –pidió con una débil sonrisa la joven humana-
- Bueno, y a todo esto, ¿por qué estas tan pensativa? Puedo verlo en tus ojos…
- Solo recordaba cosas…
- No me digas que de nuevo recordaste el día en que murió…
- Si, si lo recordé –intervino-
- Rin, eso no es saludable para ti y lo sabes… Cada vez que te acuerdas de ese día te pones muy melancólica
- También estoy consciente de eso, pero es que hoy se cumplen 10 años desde que todo ocurrió.
- ¿Ya pasaron 10 años? Es increíble, a veces siento como si solo hubieran sido 10 días.
- O 10 minutos, al menos en mi caso… No puedo evitar revivir cada instante de ese día. Lo repito paso por paso en mi mente.
- ¿Aún te sientes arrepentida por todo lo sucedido? Se te ha dicho muchas veces que nada de lo que le pasó a Sesshômaru fue tu culpa.
- A veces me cuesta creerlo… Mis dudas me cegaron, aunque solo fuera por unos instantes. Creo que Jiromaru tenía razón, no creí que los poderes de Sesshômaru-sama fueran suficientes…
- ¡No digas esas tonterías!No puede ser posible que Jiromaru ya no exista en este mundo y aun sigan influenciándote sus engaños. Tú mejor que nadie sabes que eso no es cierto.
- Por supuesto que no es cierto, yo hablo de ese momento en que… estaba en su cueva. Me hizo ver mi error…
- Pero no puedes permitir que ese error te persiga toda la vida, menos ahora.
- Supongo…
- No, no supón, créelo. Tú tomaste decisiones en aquella época que tal vez no fueron las correctas, pero todas ellas te trajeron grandes enseñanzas, han formado a la persona que eres ahora.
- ¿Tanto he cambiado?
- No, aún conservas esa inocente y vibrante sonrisa de siempre. A lo mejor por eso Sesshômaru se encariñó tanto contigo, desde que eras una niña.
- Cada vez que pienso en lo que le ocurrió me siento tan mal… Fue horrible verlo ahí, lleno de sangre y sin poder moverse. Nunca antes había visto a Sesshômaru-sama de esa manera tan… maltrecha –un escalofrío recorrió su cuerpo- Eso me afectó mucho.
- Es extraño siquiera pensar que Sesshômaru pudiera acabar así después de un combate… Pero después de todo, Jiromaru era un oponente peligroso.
- Me dolió tanto… Como hubiera querido ser yo la que sufriera esas heridas.
- Pero no fue así, además no es algo que él hubiera querido. No lo hubiera resistido. Tienes que pensar en que todo eso ocurrió para que él pudiera darse cuenta de que no tenía nada de malo el albergar cierta clase de sentimientos en su interior y averiguar que eso no le restaba su poder youkai, al contrario, lo hacía mas fuerte, por que tenía una razón para luchar. Y ese motivo eras tú.
- ¿De verdad eso sería posible? –cuestionó-
- Pero claro que sí, no puedo creer que a estas alturas de tu vida pongas en duda eso. Además, tú fuiste la que prácticamente lo trajo de regreso, ¿o me equivoco?
- Bueno, pues…
- Claro que sí… Y no sabes cuanto me alegra que así hayan pasado las cosas… Tus poderes te permitieron salvarlo no solo a él, sino que a ti también.
- Si, eso parece –asintió sonriendo- ¿Sabe que me parece cómico?
- ¿Qué?
- He notado que ha dejado de llamarle Sesshômaru-kun, Mizuko-sama.
- Mira tú, no me había percatado…
- Lo bueno es que ya no se molestará por eso…
- Pero el que se moleste a mi –dijo mientras señalaba su pecho con su dedo- no me interesa.
- De verdad que usted tampoco cambia, Mizuko-sama. –la mujer conservaba un gran sentido del humor-
- ¡Ah! ¡Es cierto! Se me había olvidado por completo…
- ¿Qué sucede?
- ¿Recuerdas que hace poco fui a visitar a Irasue de nuevo?
- Si, ¿por qué?
- Bueno, pues se me ocurrió que al regreso podría visitar la aldea de Inuyasha.
- ¿Fue hasta la aldea de Inuyasha-sama? ¿Cómo la encontró? –preguntó sorprendida-
- Bueno, tú ya me habías contado un poco acerca de su locación, así que intenté luego de eso seguir el rastro del mocoso, no me costó mucho encontrarlo.
- ¿Y cómo están todos? ¿Kagome-sama? ¿Izayoi-chan? Han pasado tantos años…
- Ellas dijeron lo mismo y te enviaron saludos. Ah, y esto también. –sacó de su obi un papel doblado-
- ¿Qué es eso?
- Izayoi escribió esta pequeña carta para ti. ¿Quieres leerla?
- Pero claro –extendió la mano y tomó el escrito, lo abrió y leyó en voz alta-
"¡Saludos, Rin-chan!"
"Espero que estés muy bien por allá en el castillo. Me alegra mucho que Mizuko-sama haya venido y nos haya puesto al día con todos lo que ha pasado en tu vida, ¿sabes? Me gustaría que nos visites. Mi madre, mi padre, Sango-san, Miroku-sama, Shippô-chan, las gemelas y Matsuda te mandan muchos saludos."
"Aprovecho para contarte que mi madre tuvo a su segundo bebe, un varoncito llamado Yoshi*, yo misma le puse el nombre, para que sea siempre afortunado. Y también Sango-sama tuvo bebes, ¡otros gemelitos! Esta vez hombrecitos, para que Matsuda-kun no se sienta tan solo."
"¡No puedo creer lo que Mizuko-sama nos contó! ¡Así que espero verlo con mis propios ojos! O mejor dicho… Verla"
"Dile a Sesshômaru-ojisan que no ha cumplido su promesa de regresar contigo para visitarnos, ¡no lo he olvidado!"
"Ya me despido, espero que sus vidas sean muy prósperas y felices, ¡Qué estés bien Rin-chan!"
El rostro de Rin expresaba ahora mucha nostalgia por sus viejos amigos.
- Los extraño mucho… Me gustaría saludarlos de nuevo…
- Pues vas a tener que decirle a Sesshômaru-kun que te lleve…
- Otra cosa es que acepte.
- Entre Tsukiko y yo lo convencemos, de eso ni te preocupes. Y hablando de ella…
- Que alegría… Ya regresaron. –expresó una contenta Rin-
Rin percibió la presencia sobrenatural de Jaken y Ah-un acelerar el paso hacia el Palacio del Oeste, junto con un pequeño ser hanyô muy particular.
Volando con el dragón a toda velocidad, la niña llamada Tsukiko* empezó a ondear sus manitas en el aire y en cuanto Ah-Un descendió, inició una veloz carrera hacia su madre.
- ¡Oka-san!
Rin hizo un esfuerzo para levantarse del suelo, asistida por Mizuko. Sonrió ampliamente al ver la imagen de su hija acercarse a ella igual de risueña.
- Mi pequeña Tsukiko… ¿Cómo estuvo tu viaje? –cuestionó mientras abrazaba a su pequeña hija de ocho años-
- ¡Estuvo genial! Pude ver grandes montañas y lagos, y cascadas también, y mira –dio una vuelta- El hermoso kimono que mi oto-san encontró para mi. Y de mi color favorito, rosa y naranja.
La prenda sin duda era hermosa, muy similar a las que Sesshômaru le traía en sus visitas a la aldea, lo cual acentuaba sus dorados ojos, la única marca lunar en su frente y su cabello, que a diferencia del de Izayoi, era completamente blanco.
- Y dime Tsukiko-chan, ¿los demás? –preguntó Mizuko-
- Ya vienen, yo me adelanté.
- ¡Tsukiko! –se oyó un chillante grito a la distancia- ¡No corras, espérame!
- Creo que ahí viene Jaken-sama –espetó Rin-
El pequeño youkai venía corriendo muy agitadamente tratando de darle alcance a la menor.
- Mocosa… te he dicho… -suspiraba agotado- Que no… me dejes… ¡tirado! –reclamaba un indignado Jaken-
- Yo no tengo la culpa de que usted sea tan viejo y tan lento, Jaken-sama
- ¿Pero cómo te atreves a insultarme? Eres igual que la latosa de tu madre ¡Si aún estoy en la plenitud de mi juventud! –alzó su báculo- Pero ya mismo te daré una reprimenda para que se te quite lo escandalosa de una buena…
- ¿Qué intentas hacer, Jaken? –una grave voz sonó atrás suyo-
El pequeño sapo sintió su cuerpo temblar de terror
- ¿Amo bo-bo-bo-bonito?
- Espero que no estuvieras levantando tu mano contra mi hija. No sería lo más sabio…
- ¡Pe-pe-pe-Pero claro que no! Yo jamás haría algo así amo bonito…
- Por supuesto que no, yo le daría una paliza primero –se burló la pequeña Tsukiko en su oído con inocencia-
Jaken solo puedo suspirar en desaprobación
- "Mi destino es trágico… ¡Mi amo es cruel!" –pensaba-
- Creo que la vida de Jaken será destinada a ejercer el papel de niñero, más ahora con el nuevo bebe en camino –señaló Mizuko tocando el creciente vientre de Rin, quien se encontraba a la fecha con 6 meses de embarazo-
- ¡Tú mejor cállate, Mizuko!
- ¿Acaban de llegar y están discutiendo? Eso no es sano, mejor vayan a descansar, deben estar agotados. –les dijo Rin a su hija y a Jaken-
- ¡Si, pero el viaje valió la pena! –expresó feliz la niña- Jaken-sama, no se olvide de mis cajas con los otros kimonos
- ¿Eh? ¿Las tengo que llevar yo?
Una gélida mirada de su amo fue suficiente para convencerlo
- Pues claro… Si yo soy el sirviente, ¡faltaba más! Enseguida voy, Sesshômaru-sama.
El demonio verde tomó las pesadas cajas y emprendió el miserable camino. Quejándose, naturalmente, de su pésima suerte.
- Bueno, es hora de irme, ¡Oyasumi Oka-san! ¡Mizuko-sama!
- Qué duermas bien mi cielo –se despidió Rin-
- En unos momentos iré a tu habitación Tsukiko-chan –dijo la pelirroja-
- Muchas gracias por llevarme, oto… digo, Chichi-ue. –reverenció a su padre-
Sesshômaru le brindó una leve sonrisa.
- Duerme bien, Tsukiko.
La niña le sonrió de vuelta y salió corriendo para torturar a Jaken un poco más, llevándose a Ah-Un con ella.
Los mayores se quedaron en el mismo lugar.
- Cielos, Sesshômaru-kun, como se ve que Tsukiko-chan es igualita a ti, les encanta torturar a Jaken, o como me torturabas a mi de niño…
Sesshômaru lanzó una mirada claramente desaprobatoria a Mizuko. No solo por su insistente uso del "Kun" sino por revelar información de más…
- Deja de verme así que conmigo no te funciona, ya los dejaré solos. A ver si puedes descansar un poco ¿eh Rin? Los embarazos de pequeños hanyô no son nada fáciles de sobrellevar y eso lo sabes…
- Si, lo haré, Mizuko-sama, muchas gracias.
-Si, si, que tengan buena noche… o buenos días, mejor dicho. –la youkai se retiró hacia el cuarto de la niña híbrida para prepararlo dejando al Lord y la aún joven humana en la efímera oscuridad nocturna-
A pesar de que ya había pasado casi una década desde que se convirtiera en la "compañera" del Lord de las Tierras del Oeste, no podía evitar sentir en ocasiones cierta pena e intimidación por su presencia. Siempre se sentía muy tonta por ello, pero últimamente ya había mejorado considerablemente su actitud. Ella no era la Lady del palacio y lo sabía, pero prefería que fuera mejor así. No portaba el título para su propia protección.
- Me alegra que hayan regresado bien, Sesshômaru-sama. ¿Cómo estuvo el viaje?
- Normal, ¿tú has estado bien? –cuestionó-
- Si, me he encontrado muy bien de salud.
Sesshômaru la miraba fijamente
- No es bueno que estés fuera de la habitación a estas horas dado tu estado.
- Lo se y lo lamento, pero no podía conciliar el sueño, vine a pensar.
El Inuyoukai supuso el motivo de sus pensamientos, era impresionante ver que aún las pesadillas de hace 10 años la acompañaran en su sueño.
- No debes ocupar tu mente en el pasado, Rin. Debes descansar.
Rin dio un pequeño respingo, su señor la conocía demasiado bien.
- Yo… -tartamudeo-
- Anda, vamos.
La joven caminó al lado del Inuyoukai, silente y sereno como siempre. Su Lord no había cambiado casi en nada, ella lo seguía viendo como un youkai amable e imperturbable, pero si había notado diferencias en cuanto a la flexibilidad de su carácter y el gran cariño que profesaba por su pequeña hija. Probablemente cuando su segundo hijo naciera, ocurriría algo similar. Decidió aprovechar el aparente buen humor que podía percibir en él y le comentó de la nota que recibió.
- Sesshômaru-sama…
- Dime
- Hace poco, Mizuko-sama me dio una pequeña carta enviada por Izayoi-chan. Quiere que le diga que no ha olvidado la promesa que le hizo cuando era más pequeña… ¿Usted lo ha…?
- La recuerdo, Rin –la interrumpió-
- Ella quiere conocer a Tsukiko-chan y quiere vernos, a mi también me gustaría. ¿Cree que sea posible el poder viajar hasta allá?
Antes de obtener una respuesta llegaron a las puertas de su habitación, las cuales el demonio abrió ingresando en conjunto con su compañera, quien esperaba una respuesta de su parte.
- Esperaras unos meses después del alumbramiento, luego, de eso, iremos hacia allá –él en realidad no podía negarle nada-
- Muchas gracias, Sesshômaru-sama –reverenció-
Una vez más, el solo le dio una fija mirada. Rin prosiguió a recostarse para poder dormir aunque fuera un poco, debido a que amanecería pronto. Los ojos de oro de su señor seguían cada movimiento que realizaba. En ocasiones le resultaba incómodo, pero en otras veces, dicha mirada cambiaba de tono, intrigándola e incluso haciéndola sentirse hermosa y deseada.
Podía pensarse que el Inuyoukai tenía la capacidad de hacerle el amor con la mirada. Se sonrojó al pensarlo. Después de prepararse se recostó en su futón con su señor a su lado. El jamás se recostaba –exceptuando las ocasiones obvias- a su lado. Ya había una rutina algo diferente, en donde ella se acurrucaba en el mokomoko de su esposo durmiendo en él.
Antes de intentar conciliar el sueño, dio una última mirada al peliblanco. Una cargada de amor.
- Oyasumi, Sesshômaru-sama.
El mononoke le dio una tierna mirada y se acercó a su rostro, besando sus labios tiernamente. Le era complicado el contenerse en ocasiones para no ir más allá, sin embargo, la integridad física de Rin era lo más importante en estos meses, así como la de su cachorro. Así que no continuaría hasta que las condiciones lo permitieran.
Después de varios minutos finalizó el contacto labial dejando que ella se acomodara adecuadamente para poder descansar. Por supuesto, ella no parecía querer conciliar el sueño, lo cual era de suma importancia durante los rudos meses de preñez. Por el contrario, se sintió abrumada por una pregunta.
- Sesshômaru-sama
- ¿Qué?
- ¿Cuándo… -estaba nerviosa- se marchará de nuevo?
Suspiró ante la cuestión, era obvio que pudiera percibir cierto aire de tristeza en su voz. Ellos no vivían la típica "vida familiar" en la cual pudieran convivir todos los días en armonía y paz. Sino que pasaba todo lo opuesto. Sesshômaru, al ser el Lord heredero de las Tierras del Oeste tenía que estar pendiente de la protección de sus dominios, eliminando amenazas y manteniendo las guerras youkai a raya, además de estar siempre en constante búsqueda de nuevas armas para incrementar sus poderes. Eso sin contar que no era precisamente un mononoke que disfrutara estar en un mismo lugar por mucho tiempo, aunque si apreciaba la quietud que le brindaba sus estadías en el palacio, junto a su compañera y a su hija.
Sabía que Rin vivía mortificada por no poder estar todo el tiempo a su lado, y a la vez no poder emprender esos viajes de nuevo, pero también su melancolía se debía en parte a que la pequeña hanyô no tenía mucho tiempo de calidad con su padre. Así que por eso dejaba que Tsukiko lo acompañara a misiones no muy peligrosas, para que a su vez, pudiera disfrutar de las maravillas que el mundo ofrecía. Aunque era un arma de doble filo, ya que podrían aprovecharse de esa situación para dañar a la pequeña y a él. Tal y como cuando Rin era una niña. Lo cual era risible, según su criterio.
Después de dichos segundos de vacilación, contestó.
- Permaneceré un tiempo considerable por aquí. Cuando sea ameritado, me marcharé.
Rin parecía conforme con la respuesta, sin embargo, estaba la espinita de que se iría nuevamente. Pero ya estaba más acostumbrada a la idea que antes. El amor que sentía por él iba más allá de esa trivialidad.
- Me alegra escuchar eso.
- Rin, duerme –ordenó-
- Si, lo haré –con el corazón más tranquilo, concilió el sueño más rápidamente-
Mientras observaba detenidamente en su hermosa y aun joven compañera durmiendo plácidamente en su regazo, meditó acerca de cómo un gran cambio en su vida se había suscitado desde el día en que Rin llegó a su palacio incluso antes de la batalla con Jiromaru.
Mejor dicho, desde el día en que ella intentó auxiliarlo bajo aquel árbol, cuando era una niña.
Había notado un vuelco extraño en su carácter. Ella le había brindado una sensación de tranquilidad y al mismo tiempo la necesidad de protección, lo cual no había cambiado con los años.
Luego en aquella fatídica ocasión, cuando las heridas y el veneno de la Tsukisaiga se llevaban lo mejor de sí, ella una vez más había intentado auxiliarlo, pero para él, parecía imposible. Su corazón estaba agitado y el dolor ni siquiera importaba mucho ya. Nunca antes en su vida había experimentado la sensación de perder el conocimiento, por lo cual todo lo que sentía le era nuevo e incluso aterrador, pero ya se había resignado.
Lo que no se esperaba era que la determinación de Rin fuera lo suficientemente fuerte para poder prácticamente traerlo de vuelta de las garras del inframundo. Sabía que era obstinada y se quedaría fiel a su lado a pesar de todo, y por esa razón había aprendido a amarla y a valorarla. Sesshômaru una vez más se enfrentó a un nuevo sentimiento; La tristeza de tener que dejarla atrás, inevitablemente para siempre, en conjunto con la pena de no haber aprovechado sus momentos juntos.
Cuando ella besó sus labios, la calidez y la pureza invadieron todos sus sentidos. Ya no había más dolor, ni sangre, ni destrucción; solo existían ellos dos en el mundo, y el sentimiento que los unía, el que le había dado a Rin la capacidad de a pesar de ser una sencilla humana, acabar con una katana demoniaca de gran antigüedad y poder. Ella había completado la acción que él había iniciado. Podía morir tranquilo…
- "Pero tu obstinación no me lo permitió" –pensó con una sonrisa interna-
Los poderes de la humana habían llenado cada milímetro de su sangre y cada centímetro de su cuerpo, erradicando todo rastro del colmillo lunar y de que alguna vez hubo una fiera batalla con aquel despreciado Inuyoukai.
No era afecto a mostrar sentimientos de ninguna clase y jamás lo haría, ya que estaba descrito en su personalidad. Pero ahora era libre de las cadenas que ataban su corazón.
El futuro era incierto y sabía que las dificultades y los enemigos no se acababan, al contrario. Habían incrementado por las razones que traían felicidad en su vida, siendo ese el motivo por el cual la humana no poseía títulos dentro del castillo No sabía cuanto tiempo estarían juntos, pero fuera el que fuera, no cometería los errores del pasado, pudiendo admitirse a si mismo lo único de lo que tenía certeza en su vida.
El inmenso amor que sentía hacia su no tan pequeña protegida. Por que sí. Aunque las circunstancias fueran otras… Rin siempre sería su curiosa y hermosa protegida.
Fin
Primero… Hola chicas, espero q estén muy bien!
Segundo, sé que me retrasé mucho con el final d este fic, pero con la universidad a full, me era casi imposible escribir, pero pude encontrar ratitos para adelantar un poco y pues traerles el desenlace
Tercero, en cuanto al final en sí, espero sus comentarios en el saber si es lo q esperaba en términos d romance o si d vdd no sirvo para esto! XD Espero q este final no sea muy trillado. Y el significado d los nombres*:
Yoshi: Bondad, afortunado
Tsukiko: Niña de la luna
Cuarto: Es IMPERATIVO q vayan a mi canal de Youtube: LauAkiko2000. Puse todas las canciones q m recomendaron y las q yo tenía en mente. El video q dice Tsuki no Hikari… es la canción q escogí como la "oficial" q d hecho s llama "Tsuki no Hikari, Utsutsu no Yume" del grupo Nightmare. (las fanáticas d Death Note deben conocerlo)Yo casi no s usar el Windows Movie Maker, pero hice mi mejor esfuerzo. (Subí la letra d la canción en español) Ah y sus nicks están escritos al final, (tuve q cortarlos xq no m alcanzaban completos los nombres, pero están todas) pa agradecerles x su apoyo!
Quinto: Los agradecimientos a todas las q m dejaron review:
Cielo Celeste, Sango24, Arale Norimaki, Kittirasi, Niña Feliz, Nelliel, ClausXD, Amafle, Rachisessho, Hika-sei, Princserekou, Akemi-Naomi, Rous, duckan, Karin Rakuen, Kagome-chan, ress, dreamer1996, francylia239, Inuykag4ever, Kaitoulucifer, Princess Sekushi, Mariebq, Athena Taisho, Luna y Luna Kaze no Kizu.
Muchísimas gracias x su apoyo y a todas las personas q leyeron. Espero volver pronto con alguna otra historia d esta pareja. Aunq ahora m concentrare en los estudios y tal vez escriba pero d otros anime, incluidos Dragon Ball Z e Itazura na Kiss x si les interesa!
Nos leemos y d vdd muchas gracias! Cuidense mucho!
