One Punch Man no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)
Nunca escuché las campanas de su boda
Capítulo 4: Genos (A.K.A. Genos pierde la memoria y asume que Saitama es su marido)
(...)
¿Quién es este hombre?
Fue imposible para Genos no hacerse esa pregunta apenas despertó. Se sentía un poco asustado al notar que estaba rodeado de cables y computadoras, en un extraño recinto que no pudo reconocer con exactitud, acompañado de un hombre de mediana edad. Trató de recordar lo último que había sucedido, pero un punzante dolor de cabeza le impidió seguir esforzándose.
-¿Genos? Finalmente despertaste, ya conectaré todos tus nervios para que puedas moverte- Dijo aquel extraño hombre. Este lucía un peinado estrafalario con forma de hongo, y llevaba bata de laboratorio ¿Era una especie de doctor?
¿Y para que necesitaba un doctor? Ah, cierto, era un cyborg ¿Cómo pudo haber olvidado algo tan importante?
Genos se concentró en moverse, y pudo levantarse de aquella cama de metal. Recordó algunas cosas al ver sus manos articuladas de metal. Había perdido a sus padres por culpa del ataque de un terrible cyborg en su ciudad natal. Su cuerpo fue desecho en aquel entonces y alguien le ayudó, reemplazando sus órganos destruidos por otros sintéticos.
En ese momento, Genos se dio cuenta con horror que no recordaba los rostros de las personas que conoció, ni sus nombres. Su memoria estaba fallando de manera alarmante y apenas podía acceder a esta.
-A pesar de que ese pulso electromagnético detuvo las funciones principales de tu cuerpo, el core pudo proteger las partes orgánicas y el daño en tu cerebro es mínimo- Comentó el buen doctor, mientras miraba los datos que surgían en las pantallas de sus computadoras.
Genos se quedó helado al escuchar aquella revelación ¿Pulso electromagnético? Era imposible que haya podido sobrevivir solo a algo semejante. Alguien debía haberlo rescatado y traído hasta este laboratorio, justo antes de que su cerebro muera.
-¿Dr. Kuseno?- La voz de un hombre a sus espaldas llamó la atención de Genos, y se dio la vuelta para verlo -¿Terminó de reparar a Genos? Voy a llevarlo a casa-
El joven cyborg se quedó sorprendido al ver aquel sujeto. Era increíblemente calvo y llevaba una capa ridícula. No le recordaba y eso le molestaba mucho, porque su voz se le hacía muy familiar. Con algo de ansiedad quiso descubrir la identidad de aquel extraño hombre.
-Ya está listo, y de nuevo, muchas gracias señor Saitama, sin su ayuda Genos podría haber sufrido un daño irreparable- El Dr. Kuseno le dio finalmente la información que necesitaba. Si pudiera moverse correctamente, besaría su arrugada frente.
El nombre de aquel sujeto era Saitama, le había salvado la vida y su voz le era familiar ¿Acaso se trataba de un amigo cercano?
-Seh, Genos aún me debe una disculpa por el susto que me ha dado ¿Cuándo dijo que volverá hablar?- Comentó Saitama con un tono neutral.
-En cuestión de horas, sus nervios se adaptaran y…-
La conversación entre aquellos dos hombres continuó por un largo periodo de tiempo. Genos se quedó mirando intensamente a Saitama, preguntándose porque ese hombre debía cuidarlo hasta que sus funciones volvieran al cien por ciento de capacidad.
¿Quién era Saitama? Esperaba que su memoria regresara pronto para responder esa pregunta.
(…)
Genos acompañó a Saitama en silencio hacia su hogar, esperando que pronto su memoria le ayude a reconstruir lo que había pasado con él. Para su mala suerte, su compañero no parecía estar interesado en hablar de su relación, por lo que no pudo conseguir más información al respecto.
-¿Me estás escuchando, Genos?- Preguntó de repente Saitama. En realidad estaba un poco distraído, así que fue sincero y negó moviendo su cabeza a los lados.
-Te pregunté si querías algo especial para cenar- Dijo aquel hombre con un tono un poco apático.
-Cualquier cosa… estará… bien- Genos sintió algo rara su voz, sonaba distorsionada y los mecanismos de su boca apenas podían moverse. Saitama le miró algo preocupado y no pudo hacer otra cosa más que elevar sus hombros con resignación.
Estos ajustes tomaran más tiempo del que pensaban.
-Perdona, olvide que aún no estás del todo ajustado- Saitama suspiró un poco desanimado, y no sabía bien porque, pero Genos quería hacer algo para levantarle la moral.
Sin embargo, el cyborg no pudo hacer mucho, porque una extraña criatura apareció de repente al otro lado de aquella ciudad. Era enorme, tenía forma de ciempiés y media casi el doble que los rascacielos que le rodeaban. Su cuerpo segmentado tenía poderosas patas que destrozaban todo a su paso y al parecer, su exoesqueleto era prácticamente impenetrable.
Tenía que hacer algo para detenerlo antes de que llegue a las zonas más pobladas, pero no sería de mucha ayuda. Su cuerpo no respondía de forma correcta y apenas podía acceder a toda la energía de su core.
-Espera aquí un momento, yo me encargo- Dijo de repente Saitama, dejando a Genos atrás para salir corriendo hacia la criatura. Aterrado de que llegue a sucederle algo malo, el cyborg intentó gritarle, pero solo salieron quejidos desde el fondo de su garganta.
El enorme monstruo no se percató de la presencia de Saitama, hasta que este le saltó encima, con una potencia devastadora que produjo un profundo cráter en el asfalto. Genos agradeció no haber parpadeado, porque si lo hacía, se hubiera perdido aquel espectáculo. De un solo puñetazo, aquel hombre calvo, vestido con un mono amarillo y una capa, había hecho pedazos al enorme monstruo. Los trozos y vísceras se esparcieron por las calles y los pocos edificios que habían quedado intactos, fueron destruidos por el cadáver inerte de aquella criatura.
Saitama regresó junto con Genos, luciendo un tanto impasible. Sus ojos estaban vacíos, como si no hubiera un solo rastro de emoción de su interior. El cyborg no pudo evitar sentir un poco de tristeza, pero también estaba muy impresionado por lo que acababa de presenciar. Era una combinación un tanto extrañas de emociones.
-Eso fue decepcionante- Dijo lacónicamente Saitama, y pasó a otro tema como si lo que acababa de hacer no fuera de otro mundo –Aún queda un poco de arroz en casa, preparé algo de curry para acompañarlo, solo espero que haya quedado caldo de algas kombu…-
Genos trató de no parecer tan impresionado como se sentía, y se limitó a asentir durante toda la conversación, en la cual Saitama era el único que podía hablar. Estaba seguro de que no debía preocuparle con su pérdida de memoria, de seguro la recuperaría de inmediato.
Aun así, no podía evitar sentir una profunda admiración por Saitama.
(…)
El apartamento al que llegaron era bastante pequeño, pero con solo echarle un vistazo se dio cuenta de que era compartido por dos personas. Genos miró con algo de duda a Saitama, y este le pidió que fuera a la sala a ver un poco de televisión.
-Vas a tener que dejarme todas la tarea de la casa hasta que ajustes tus funciones- Saitama dijo esto con cierta vehemencia, mientras Genos le dedicaba una mirada de pura sorpresa. Él compartía apartamento con este hombre, y no solo eso, se encargaba de ayudarle con los quehaceres.
A decir verdad, la última parte no le sorprendía demasiado. Tenía recuerdos vagos de su infancia, solía ser muy independiente y servicial. Además, era habitual repartirse las tareas al convivir con otra persona. Solo se preguntaba porque motivo los dos vivían juntos, en un pueblo fantasma apartado de las ciudades pobladas.
-No te preocupes Genos, antes de que te mudaras conmigo me encargaba de todos los quehaceres por mi cuenta- Saitama comenzó a cocinar, desordenando la cocina de forma poco práctica. Genos se sintió extraño, como si tuviera ganas de sonreír.
Era una lástima que sus labios no podían moverse correctamente.
Tratando de no pensar en sus actuales limitaciones, Genos trató de entretenerse mirando a su alrededor, buscando pistas que pueda ayudarlo a recuperar sus recuerdos más rápido. Encontró algunas de sus pertenencias mezcladas con las de Saitama, sus libros de robótica y electromecánica aplicada apilados al lado de tomos manga, sus herramientas acomodadas junto al televisor y los futones (eran dos) acomodados a un lado de la habitación. Uno de estos tenía pequeñas manchas de aceite, de seguro era suyo.
Se percató que él dormía demasiado cerca de Saitama. De seguro podía escuchar claramente los latidos su corazón, sentir su aroma y vislumbrar la silueta de su cuerpo entre las sombras de la noche, dándole la seguridad de que no estaba solo. El mismo hombre que mató a un horrible kaijin con un solo puñetazo estaba cocinando para él, y no solo eso, le había salvado la vida y se comprometió a cuidarlo de forma atenta.
Genos lo pensó detenidamente, y terminó llegando a la conclusión de que Saitama era su marido.
(…)
Darse cuenta de que tenía un esposo y que no lo recordaba, hizo la estancia de Genos en aquel pequeño espacio bastante incómoda. No podía hablar mucho, no hasta dentro de unas horas, por lo que no pudo hacer muchas preguntas, solo cenaron en silencio y vieron las noticias.
Según Saitama, mirar las noticias locales iba ayudarle a entender mejor que le había pasado. Genos descubrió que ellos dos pertenecían a una asociación de superhéroes, que se dedicaban a detener y confrontar ciertos tipos de amenazas. El día anterior, Genos había sido llamado para lidiar con un cyborg de carácter alienígena, y Saitama estaba ocupado lidiando con el jefe de este, por lo que no pudo evitar lo que le sucedió en aquella batalla.
Al parecer, Amai Mask y Metal Knight idearon un plan para lanzar un pulso electromagnético mientras Genos estaba peleando con aquel cyborg. Saitama se enteró de pura casualidad de lo sucedido, y le llevó de inmediato con el doctor Kuseno, a pesar que aquellos dos héroes le dijeron que había muerto y no podía salvarlo.
Genos recordó vagamente la sonrisa fría de Amai, aquel rostro que aparecía en todos los programas de televisión, y el resplandor del pulso cuando destrozó todos sus circuitos. Estaba seguro que Saitama había gritado su nombre en algún momento, pero todo en ese entonces fue demasiado rápido.
El solo recordarlo, hacia que todo el cuerpo de Genos se estremezca.
-Ya, tranquilo, estás a salvo- Con cuidado, Saitama acarició la cabeza de Genos, tratando de hacerle sentir mejor. El cyborg le abraza de repente, con tanta fuerza que podría haber partido a la mitad a un humano normal –Estoy aquí, nadie te hará daño ¿entendiste?-
-Gracias… Saitama- Genos se sentía a salvo, y dentro de él sonreía. El corazón de su marido latía rápidamente a su lado. Pero de repente, su cuerpo se tornó un poco más caliente de lo normal.
¿Estaba enojado?
-No tienes que agradecerme, ellos tendría que darte las gracias por estar con vida- Saitama dijo esto con cierta indiferencia, mientras apagaba la televisión –No te imaginas de la que los salvaste-
Genos tembló ligeramente con un poco de ansiedad. Tuvo una pequeña sensación de temor, pero se disolvió al darse cuenta que Saitama solo quería cuidarlo. Estaba siendo posesivo, pero no debía sorprenderle. Estuvo al borde de la muerte y debió llevarse un susto terrible.
-Vamos a dormir, de seguro mañana te sentirás mejor- La expresión de Saitama se suavizó, y Genos asintió levemente. Tal vez sea cierto, su cerebro necesitaba recuperarse de aquel trauma físico y emocional.
Prepararon sus respectivos futones, y Genos no dudó en acercar el suyo tanto como sea posible al de Saitama. Este no dijo nada, apagó la luz y se guió por el brillo que despedía el cuerpo del cyborg.
-Buenas noches, Genos, trata de no pensar cosas desagradables antes de dormir- Murmuró Saitama mientras cerraba sus ojos.
"Buenas noches, Saitama" Pensó Genos, mientras se acurrucaba lo más cerca posible a su marido, tratando de vaciar su mente. El mundo se fundió en negro y soñó con su familia, cuando su vida era más sencilla.
(…)
Pasaron cuarenta y ocho horas, y Genos había recuperado todas sus funciones a un cien por ciento, descansando en el apartamento, junto a Saitama. Recordaba que esto no era habitual, el Dr. Kuseno no le dejaba salir del laboratorio hasta no tener todos sus sistemas operando de forma óptima. A pesar de sentirse mejor, su memoria aún seguía siendo inaccesible, y no mostraba un solo signo de mejorar.
Genos se preguntaba si el daño que le habían hecho a su cerebro era permanente, y si debía informar de esto al doctor. Trató de no pensar mucho en eso, porque no quería preocupar a Saitama.
El día comenzaba, y despertaba tan cerca de Saitama como físicamente fuese posible. El mundo se reconstruía a su alrededor, y sentía la presencia de su marido con todos sus sentidos. Sus emociones estaban al límite, y no podía evitar sentirse enamorado de aquel hombre.
-Genos ¿Pasa algo malo?- Saitama estaba más dormido que despierto en ese momento, y el cyborg solo se limitó a darle un beso en su frente antes de levantarse.
-Sigue durmiendo, prepararé el desayuno- Genos abandonó su futon y estiró su cuerpo sintético, sintiendo como cada uno de sus mecanismos volvían a estar en línea. El mundo a su alrededor ahora era claro y nítido, nada mal después de dos días de información a medias y poco control del tacto fino.
Saitama fue demasiado sabio al encargarse de todos los quehaceres, el cyborg podría haber destrozado el apartamento al intentar limpiarlo. Genos estaba satisfecho de tener sus sistemas funcionando a la perfección, y así poder ayudar a su marido, que más de un dolor de cabeza le había causado. Habían tenido que lidiar con los medios y sus fans, parados bajo la ventana de su apartamento, con pancartas y megáfonos, pidiendo que se separen.
Esa pobre gente necesita un hobby, con suma urgencia.
Era una suerte que en el pueblo donde vivían, había monstruos y amenazas que no bajaban del tipo demonio. Los medios y las fans terminaron dejándolos en paz, al darse cuenta que no podían permanecer en una zona demasiado peligrosa para humanos normales.
No es que sus problemas acaben tan fácilmente, aún quedaban los comentarios en la web, diciendo que Saitama torturaba a Genos, dejando que los monstruos se aprovechen de él ¿De dónde sacaban esas ideas tan perversas? Lo más intimo que Saitama hizo con él, es darle de comer cuando estaba demasiado ocupado ajustando los mecanismos de sus manos, y no podía tomar los utensilios sin romperlos.
Era posible que no sean una pareja afectuosa. Saitama parecía tener problemas para demostrar sus emociones, y él ha estado un poco errático por su falta de memoria ¿Tal vez su marido solo quería cuidarlo hasta asegurarse de que esté completamente bien? Era posible, había mencionado que se había asustado bastante cuando todas sus funciones se detuvieron y parecía haber muerto.
El desayuno para ese día era pan tostado y huevos revueltos. El aroma de aquella comida le recordaba a la primera vez que había cocinado para Saitama, pero nada más. No podía recordar un solo gesto romántico o un indicio de su acuerdo matrimonial. Se sentía triste por eso, porque no podía hacer nada para recuperar aquellos recuerdos.
-Eso se ve muy bien- Saitama suspiró detrás de Genos, mientras miraba como sus dedos se movían con precisión al preparar los huevos –Veo que te saliste con la tuya y terminaste saltándote un día de descanso-
-Si espero que despiertes y cocines, moriré de hambre- Bromeo Genos, mientras su pareja rió con algo de sarcasmo –Lo siento Saitama, solo quería ayudar-
-¿En verdad te sientes bien?- Saitama lucía un poco confundido y Genos no entendía porque ¿Habría dicho algo malo?
-Sí, ya estoy mejor, no te preocupes- No recordaba algunas cosas, pero podía manejarse con lo que sabía. Saitama subió los hombros y desvió el tema de conversación, hablando de buscar ofertas en una tienda al otro lado del pueblo fantasma.
Aquel día pasó volando, y Genos se percató de que Saitama se contuvo de besarlo.
(…)
Pasaron cuatro días, y la memoria de Genos seguía errática, dándole solo dolores de cabeza y un poco de frustración cuando trataba de reordenarla. Trató de no preocupar a Saitama, pero este sospechaba que algo no estaba bien con él. Hasta había tomado su lugar para enfrentarse a una amenaza del tipo dragón, reportada en ciudad D.
Ya era de noche, y Genos estaba preocupado de no tener noticias de Saitama.
Cuando finalmente decidió salir a buscarlo, Saitama entró a la casa, con su cara y su uniforme manchados, oliendo a fruta podrida. El hombre estaba aburrido, como solía estarlo a volver de cualquier enfrentamiento, pero no dijo nada a Genos del estado de su ropa. Algo malo había sucedido, y no parecía ser por la criatura que fue a enfrentar.
-Tomaré una ducha- Dijo lacónicamente el recién llegado, mientras desaparecía detrás de la puerta del baño.
Genos estaba lleno de dudas, pero no quiso asfixiarlo. Encendió el televisor, hizo un rápido recorrido entre todos los canales y finalmente encontró lo que buscaban. Los reporteros de un canal local hablaban de un linchamiento a un héroe clase B, perteneciente a ciudad Z. Saitama apareció en pantalla por medio segundo, y no tardó en pasar a otra escena donde la gente comenzó a lanzarle cosas y a gritarle que renuncie, a pesar de que les había salvado de aquella terrible amenaza. Esto se estaba saliendo de control, y todo por culpa de unos malintencionados rumores.
-Apaga eso, terminarás rompiendo el control remoto- Saitama había terminado de asearse, y había optado por usar una remera azul y un pantalones chándal color negro. Se sentó en el suelo y sacó el manga que había comprado hace poco de su estante, para leerlo con tranquilidad.
Genos suspiró resignado, y bajó el volumen del televisor, ignorando la aparición de Amai Mask, lavando las manos de la asociación por el rechazo de las personas hacia Saitama.
-No debieron hacerte eso, si les explicamos…- Genos trató de hablar, pero realmente no sabía qué hacer.
-No me importa- Interrumpió Saitama con un tono carente de emoción, sin apartar sus ojos de aquellas páginas. Genos sabía que le importaba, no lo decía en voz alta, pero le molestaba más de lo que quería admitir.
-Eso no es cierto- Genos se acercó sin miedo a Saitama, y tomó su mano derecha, tratando de llamar su atención.
-Debería estar enojado, pero no sé, creo que ya nada me importa lo suficiente- Murmuró Saitama, mientras su voz se tornaba un poco apagada. Tal vez era cierto, y ya no le interesaba lo que piensen los demás, pero él seguía siendo un buen hombre en el fondo.
-Pero te importa lo que me pase, lo sé porque tú mismo me lo demostraste- La mano de Genos se vio atrapada por la de Saitama en ese momento. Los segundos pasaron, y en la televisión ya no estaban hablando de los héroes, sino del clima para toda la semana.
-Es fácil contigo Genos, por alguna razón siempre lo ha sido- Saitama no parecía estar mejorando, pero por lo menos el tono de su voz había cambiado.
Genos miró los dedos de Saitama, entrelazados en los suyos. Él amaba a ese hombre, no tenía dudas. Beso suavemente cada uno de estos, murmuró algo sobre estar enamorado, y no pensar en nadie más de esa forma. Le miró a los ojos con una ligera sonrisa, y notó que estaba sonrojado.
En ese momento, el joven cyborg beso con suavidad los labios de Saitama, y dejo que se tomara su tiempo para corresponderle. Dos segundos después, los dos estaban abrazados, devorando mutuamente con pasión. Era la mejor sensación que había experimentado en su corta vida.
Para su alegría, Genos descubrió que su marido amaba besarlo.
(…)
La semana terminó y Genos seguía sin recuperar su memoria por completo. Sin embargo, consiguió permiso del Dr. Kuseno para salir del apartamento y hacer trabajo estándar de héroe. Apenas hubo un llamado para detener una amenaza tipo tigre, el cyborg casi salió disparado al recibir la aprobación de Saitama.
-No subestimes al oponente, y si te ves en problemas, me llamas de inmediato…- Saitama se enfadó cuando Genos le dio un beso antes de que pudiera seguir hablando, pero no dijo nada al respecto –…No esperes a quedarte sin brazos antes de llamarme-
-No digas cosas desagradables- Protestó el cyborg, mientras sus brazos rodeaban el cuello de Saitama, abrazándolo con insistencia.
-Tengo que decirlo, a veces creo que no me escuchas cuando te hablo- Saitama protestó mientras intentaba de concentrarse en su pequeño juego portátil, lo cual era difícil con Genos encima de él, demandando atención. Renunció aquella partida cuando sus labios volvieron a encontrarse por décima vez esa mañana, y se tomó unos últimos minutos para disfrutar de la compañía del cyborg.
-Voy a estar bien- Prometió Genos antes de salir de su hogar, más emocionado por la cena de esa noche en el restaurante favorito de Saitama, que por volver al trabajo de héroe. Esperaba que todo saliera bien, necesitaba levantar el ánimo de su esposo si querían recuperar su intimidad.
Sin embargo, no tenía idea que eso no iba ser tan fácil como pensaba.
(…)
Genos se sorprendió al descubrir que su actual enemigo era un robot manipulado por una inteligencia artificial remota, pero tras una pelea bastante pareja, descubrió que no se trataba de una amenaza. Más bien era una especie de malentendido. Solo era una avanzada sonda alienígena de reconocimiento, y estaba a punto de abandonar la Tierra cuando un par de héroes clase-A intentaron atacarla, solo por el afán de ganar prestigio.
Ante la ofensiva, la máquina se defendió a sí misma, siguiendo su programación y protegiendo los datos que había recogido en el planeta. No hubo fuerza letal en todas sus acciones, todas sus armas parecían estar diseñadas para neutralizar a las criaturas vivientes de forma segura y efectiva, pero no para dañarlas físicamente.
Genos sabía que el Dr. Kuseno estaría feliz de analizar la tecnología de aquel aparato, pero se dio cuenta de que no le sería posible detener su escape sin destruirla.
Finalmente, el cyborg ayudó a los héroes clase A, permitiéndole que escapen de sus prisiones de polímeros y aleaciones metálicas, materiales demasiados densos para ser destruidos por métodos convencionales. Les pidió que le dejaran solucionar aquella situación, y luego trató de razonar con su oponente. La máquina desactivo su modo de defensa, para dedicarse a recoger información sobre él, sacando un pequeño escáner de lo que parecía ser su cabeza.
-Escaneando al sujeto 1954GB, nombre clave Cyborg Terrícola- Aquella voz robótica sonaba un tanto aguda, como la de una mujer, pero era bastante pausada.
-PARÁSITO LAMBDA ENCONTRADO- Exclamó de repente la máquina, como si fuera algo grave. Su cuerpo esférico brilló con unas potentes luces rojas –El sujeto no parece sufrir daños por la infección ¿Confirma extracción?-
Genos miró sorprendido al pequeño robot. Trató de dirigir su vista hacia todos lados y se dio cuenta que las personas estaban demasiado lejos de ellos, y no le habían escuchado. La prensa no tardaría en llegar, así que debía pensar rápido.
Por suerte solo tuvo que repasar las cosas que había vivido hasta entonces, y se dio cuenta de la situación en la que se encontraba.
-¿Hay un parásito en mi cuerpo?... De seguro debí infectarme cuando pelee con aquel cyborg alienígena- Genos se percató que había pasado una semana de aquel incidente, y explicaba el porqué no podía acceder por completo a su memoria. Tal vez el daño que le provocaba aquel parásito era mínimo, pero no podía seguir así.
–Confirmar extracción- Genos dio la orden al robot, sin vacilar.
La máquina paso de un brillante color rojo a un azul intenso. Sacó una especie de linterna conectada a un envase transparente, justo ubicado en su parte superior de lo que parecía estar su procesador principal. Un haz de luz azul fue proyectado hacia Genos por unos segundos. Dentro del frasco transparente al que estaba conectado, se materializo una pequeña criatura de apariencia robótica, con forma de camarón. Se veía muy inofensiva a simple vista.
-Búsqueda completa, parásito asegurado, llevando al cuadrante 345alfa-centaury- La maquina activó sus propulsores y despegó delante de los ojos de Genos, perdiéndose rápidamente en el cielo azul de aquella tarde.
-Vaya, por suerte solo era un malentendido…- Genos no terminó su frase, porque se quedó helado al darse cuenta de que su memoria había regresado. Por si fuera poco, terminó percatándose de lo que había estado haciendo hace unos días atrás.
Si pudiera sonrojarse, estaba seguro que su cara luciría como un tomate maduro.
Sin embargo, a pesar de estar avergonzado, Genos no podía negar que amaba a Saitama. Lo que sucedió entre ellos dos fue muy real, pero no sabía cómo este iba a reaccionar cuando le explique que nunca se hubiera atrevido a confesar que le quería, si no creyera que estaban casados.
Estaba agradecido por la sonda que le ayudo a recuperar su memoria, pero en ese instante, hubiese deseado nunca haber descubierto la verdad.
(…)
TBC
N/A: Si hay errores, los corregiré más tarde, siempre es mejor esperar un lapso de tiempo antes de editar los escritos. Este capitulo me gusto, por el toque de sci-fi que pude agregarle.
