One Punch Man no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)

Lamento mucho el retraso, realmente me puse muy nerviosa por la enorme cantidad de seguidores y favoritos que este fic ha adquirido, y por poco me bloqueo. Sinceramente creo que no voy alcanzar sus expectativas, no soy muy buena escritora, así que no voy a culparlos si quieren desubcribirse y sacarla de sus favoritos después de leer el siguiente capitulo.

Este es el último capitulo del fic, y próximamente subiré el epilogo, que sería desde el punto de vista de Amai Mask.

(...)

Nunca escuché las campanas de su boda

Capítulo 5: Saitama

(...)

Saitama recorrió la vista con paciencia por todo el aparador de la tienda, hasta que finalmente pudo encontrarlos. Se parecían bastante a los pendientes de Genos, pero estos eran de un material distinto. El color del oro era similar a los ojos del cyborg, por lo que la decisión de comprarlos fue demasiado fácil para él.

La mujer de la tienda lo trató con bastante cortesía, pero no se dejó llevar por eso. No tenía mucho dinero, por lo que compró los pendientes y los guardó en sus bolsillos, antes de sentir remordimiento. Solo era una vez, no es que fuera a gastar todo su dinero en ese tipo de cosas en el futuro.

Tan solo quería darle un regalo a Genos, para hacerle sentir mejor. Cuando regresó a casa hace un par de días atrás, después de haber vencido a la sonda alienígena (que resultó ser más que benévola), el joven cyborg había quedado bastante afectado. Tenía su memoria completamente restaurada y cientos de disculpas en su boca, por atreverse a declararse a su maestro.

Genos pasó aquellos días un poco retraído y preocupado por los sentimientos de Saitama, dudando si debían continuar con su relación. Por su parte, el mayor trató de no hacer un escándalo de aquel asunto, porque no le veía el caso si ambos estaban seguros de lo que sentía. Sin embargo, se dio cuenta que estaba siendo demasiado impasible y que el joven cyborg era mucho más humano que él.

Era una lástima que las emociones no fueran su fuerte.

Saitama estaba molesto consigo mismo por no haberse dado cuenta que sentía algo por Genos, hasta aquel incidente. Todas las pistas estaban allí y no fue capaz de darse cuenta. Aunque era un gran avance aceptar sus sentimientos, considerando como había sido su vida, le costaba entender que alguien llegue a estimarlo. No recordaba ningún episodio de su infancia o adolescencia en el que alguien haya mostrado estar interesado en él, tal como lo había manifestado el joven cyborg.

Se preguntaba si tenía que hablar con Genos sobre su familia, aunque era muy pronto, tal vez le ayude a entender porque era tan distante. Tarde o temprano terminaría enterándose de ellos, tan solo esperaba que no termine sintiéndose peor. Por ahora solo esperaba que recupere el ánimo. Tal vez después de darle su regalo, cocine sus platos favoritos y le proponga hacer un poco de entrenamiento. Eso siempre le hacía feliz.

Saitama estaba pensando que cocinar esa noche, cuando vio a Mumen Rider saludándolo desde un puesto de oden estratégicamente ubicado en cerca del parque central ¿Tenía tiempo para un poco de sake? Estaba pensando en preparar la cena para Genos, por lo que no podía tardarse mucho.

Se acercó al puesto y se sentó al lado del joven héroe clase C, mirando entusiasmado los bocadillos que ofrecía la tienda. Mumen estaba contento por verlo, y le preguntó por su trabajo, ya que hace mucho no se veían. A Saitama no le gustaba hablar de sus hazañas, pero por alguna razón platicar con aquel héroe era sencillo. Ayudaba mucho que fuera un sujeto por demás considerado.

—Escuché los rumores sobre Genos, pero no pude contactarme contigo para asegurarme de que estés bien— Mumen muerde su comida al terminar la frase, y luego de tragar con cuidado, agrega con vehemencia —Fue un alivio descubrir que solo fueron rumores—

—Seh, el doctor de Genos hizo un gran trabajo, y él está muy bien… Aunque está un poco deprimido— Saitama miró su plato de comida un poco pensativo, preguntándose si era buena idea beber algo antes de llegar a casa.

—¿Discutieron?— Preguntó de repente Mumen.

—Eh, no— Saitama estaba pensando detenidamente como explicarse, porque él apenas entendía aquel asunto —Ahora mismo Genos está pasando un mal momento, y no sé qué hacer para que se sienta mejor—

—De seguro le ayudaras a superarlo— Mumen Rider sonrió con simpatía antes de agregar —Es difícil la convivencia cuando uno está casado, pero vale la pena siempre intentarlo—

—Pero… Nosotros no estamos casados— Dijo confundido Saitama, haciendo que Mumen se atragantara con su comida. Después de asegurarse de morir culpa de un trozo de carne en su tráquea, el héroe aclara su garganta antes de hablar.

—¿No?— Mumen dolorosamente trató de continuar la conversación —Pero todos creíamos… Ustedes parecían… Oh, mierda—

Saitama abrió la boca para decir algo, pero luego la cerró. Estaba tratando de procesar lo que acababa de escuchar, y tocó el bolsillo de su pantalón asegurándose de que el regalo para el cyborg este seguro. No podía dejar de pensar que estaría haciendo Genos en ese momento. Esperaba que su reunión con los héroes clase S no le esté resultando aburrida…

…No podía estar pensando en eso, debía concentrarse.

¿Todos creían que estaban casados? Saitama no podía entender lo que estaba pasando ¿Cómo era posible que la gente piense eso? Apenas había comenzando su relación con Genos, y estaba en peligro de terminar muy mal. Ellos dos eran lo más alejado a una pareja felizmente casada.

—Lo siento, realmente todos creíamos que estaban casados— Mumen Rider estaba preocupado por la salud mental de Saitama, pero este le miró con cierta duda, frunciendo el ceño.

—¿Cuántos más?—

—Cuantos… Bueno, creo que todos los de la asociación lo creían, inclusive se rumoreaba que Amai Mask iba a tratar de quitarlos de la nomina, por dar una mala imagen a los héroes— Mumen se rascó la mejilla derecha, tal vez pensando en la forma más adecuada de encarar el tema —Sin embargo, los directivos decidieron no interferir en su trabajo, ya que ustedes dos eran muy reservados, y después de eso… Comenzaron a circular terribles rumores sobre su relación—

—Me imagino que no creíste en nada de eso— Saitama estaba un poco pálido ante semejante revelación. Miró molesto su copa de sake, y terminó dejándola de lado. No estaba de humor para seguir bebiendo.

—No, eran difíciles de creer— Mumen apuro su bebida, porque sentía que lo necesitaba más que Saitama —La mayoría de los héroes de clase baja creíamos que eran manipulados, que alguien con influencia en los medios debía estar detrás de todo—

—¿Cómo? ¿Quién se molestaría en hacer semejante cosa para ensuciar a un par de personas…?—

Saitama dejó de hablar y finalmente entendió lo que estaba pasando. Tenía que llegar a la reunión de los Clase S de inmediato, y sacar a Genos de allí.

—Debo irme, gracias por el sake, pásate por casa en estos días— Apresurado por salir de allí, Saitama se levantó de su asiento y pagó por su comida.

—Déjame tu número que es difícil contactarte, te enviaré un mensaje— Mumen Rider miró preocupado a Saitama antes de que este saliera corriendo, temiendo por los problemas que pueda llegar a tener —Cualquier cosa que planees hacer, recuerda que eres un héroe Saitama—

El héroe de ciudad Z miró por un momento a Mumen, y luego asintió levemente, entendiendo a lo que se refería.

—No te preocupes, saldrá bien—

(…)

Saitama corrió lo más rápido que pudo hacía ciudad A, ignorando los destrozos que estaba dejando a su paso. Estaba un poco ansioso, pero estaba seguro de que Genos estaría bien. Una parte de él creía que el cyborg podría manejar la situación, lo consideraba lo suficientemente inteligente para hacerlo. Pero por otro lado, él seguía siendo un adolescente. Si lo presionaban demasiado, iba hacer algo de lo que se arrepentiría después.

Finalmente consiguió llegar a la sede donde se llevaba a cabo la reunión. Se percató que sus tenis se habían reducido a harapos, de seguro estuvo corriendo descalzo hace kilómetros. El sudor estaba pegando a su camisa a su cuerpo, pero no era producto del cansancio. Estaba demasiado nervioso, por lo que debía tratar de calmarse.

Al alcanzar la entrada, frunció el ceño a las cámaras de seguridad del edificio. Las puertas se cerraron automáticamente delante de sus ojos, pero con una expresión impasible, empujo aquel blindaje, doblándolo como si fuera un simple panel de papel. No le gustaba esta actitud de parte de la asociación. Cuando pensaban que podían detenerlo al señalarle que no era bienvenido, era como si estuvieran intentando hacerlo enfadar.

El vestíbulo estaba vació, y se alegró que no fueran al extremo de acribillarlo por ser un entrometido. De todos modos, el seguía siendo un héroe de la asociación, independientemente de los estándares que estén intentando imponerle.

Vio un ascensor que parecía estar vacío y entró de inmediato a este. Mientras trataba de recordar donde estaba el piso de la última reunión a la que había asistido junto con Genos, un hombre de gafas y traje a la medida se coló en la cabina. Saitama no le prestó atención, hasta que este comenzó hablarle.

—¿Vienes por Demon Cyborg?— Aquel sujeto era miembro de la asociación, lo podía notar por el gafete que llevaba enganchado a la solapa de su saco. No parecía importarle que haya pasado su puerta blindada. A Saitama tampoco le importaba. Todos felices.

—Sí, ya es hora que vuelva a casa—

—La reunión se lleva a cabo en el salón de conferencias— Aseguró aquel sujeto con voz neutra, mientras ajustaba sus gafas. Saitama notó que el hombre presionó el botón de un piso bastante alto.

—Gracias— Dijo impasible el héroe, aunque estaba siendo sincero.

El hombre asintió levemente, manteniéndose en silencio en aquel corto viaje. Cuando el ascensor se detuvo y las puertas se abrieron, detuvo a Saitama antes de que fuera a la sala de conferencias.

—Deja que me encargue, de todos modos, fue culpa nuestra las dificultades que estaban pasando—

—No busco culpables, además no pienso renunciar a ser un héroe— Saitama frunció el ceño antes de agregar —Solo creo que Genos necesita un respiro, eso es todo—

—Es gracioso— El hombre de gafas se rió levemente, mientras se dirigía a la puerta de la sala de conferencias —Parece difícil creer que alguien como Demon Cyborg que encaja tan bien en nuestro sistema, haya escogido a alguien como usted—

Saitama no respondió aquel comentario y tocó la caja que escondía en sus bolsillos. En perspectiva, el sistema tal vez era bueno. Él podía ser el problema aquí, nunca había conseguido encajar en ningún lugar. Al menos, Genos le demostró que eso no era impedimento para quererlo.

Tan solo esperaba que aún siga queriéndolo.

(…)

La reunión terminó a pocos minutos de la llegada de Saitama, y se alegró por eso. Aún tenía que preparar la cena y su apartamento estaba ridículamente lejos de allí. Genos salió en primer lugar, con la cabeza gacha y una expresión de molestia. Parecía estar un poco más decaído que antes, por lo que el mayor no dudo en acercársele.

—Hey, Genos ¿Estás bien?— Saitama le dio un apretón afectuoso en su brazo derecho, y sintió que el cyborg se estremeció bajo su mano.

—Maestro Saitama— Genos parecía estar muy sorprendido al verlo allí, pero de inmediato se abalanzó sobre él y le abrazó con fuerza —Lo siento, yo estaba pensando demasiado las cosas de nuevo ¿Puede perdonarme?—

Saitama estaba un poco confundido por el abrazo, pero palmeo su espalda y murmuró un leve: "No haya nada que perdonar, estamos bien". Levantó la vista para ver al resto de los héroes clase S salir del salón, y frunció el ceño. Al parecer se estaba perdiendo de algo.

—¿De qué iba exactamente esta reunión?—

—Era un seminario para mejorar las relaciones de pareja, fue idea de Pri Pri Prisoner, considerando los rumores que comenzaron sobre nosotros— Genos dijo esto ocultando su rostro en el hombro de Saitama, con algo de vergüenza. El mayor pensaba que se veía lindo, pero se contuvo de besarlo. Aún le daba un poco de pena demostrar afecto en público.

—Debido a que nuestro trabajo es muy demandante, es importante mantener el equilibrio con nuestra vida personal— Genos se dio cuenta de que estaba haciendo una escena, y se separó de Saitama, tratando de recuperar la compostura. Él no le culpaba, los dos eran un poco torpes en este tipo de situaciones.

—Ah, bueno— Saitama se quedó un poco preocupado a ver los miembros que estaban allí, esperaba que no hubiesen sido duros con Genos —Pensé que iban a despedirte, o al menos de bajarte el rango…—

—¿Qué crees que somos, jodido calvo? De solo escuchar tu estúpida voz el coeficiente intelectual de esta sala ha bajado— Tatsumaki chilló al escuchar el comentario desubicado de Saitama. Apenas había salido de la reunión, decidió marcharse antes de que vieran su cara completamente roja. Al parecer, estaba tratando de no mirar a la curiosa pareja que estaba en medio del pasillo.

—Pero… yo no dije nada— Saitama estaba confundido, mientras la pequeña mujer de cabello verde flotaba hacia el ascensor, protestando en voz baja "No tengo tiempo para estupideces como estas, no puedo creer que un subnormal como ese haya conseguido novio antes que yo, estúpido calvo…"

—Siento eso, Tatsumaki me explicó la situación aunque no estaba feliz de hacerlo, parece que todo fue un malentendido— Genos sonrió débilmente, y Saitama no quiso imaginarse la voz chillona de aquella mujer, regañándolo durante horas —Al parecer todos pensaban que estábamos casados—

—Seh, me lo figuro— Saitama notó la cara de sorpresa de Genos y murmuró con suavidad —Te lo explico cuando lleguemos a casa—

—Malentendido o no, todo estos problemas no deberían surgir a los jóvenes que buscan formar una familia, por lo que la asociación se encargará de proteger la intimidad de los héroes de ahora en más— Bang se acercó a ellos, esperando explicar el fin de aquella junta. Parecía estar un poco cansado, tal vez la discusión fue un poco más acalorada de lo que parecía.

—Lamento mucho el malentendido, yo no sabía que apenas comenzaban con su relación— King que parecía estar bastante apenado, se sumo al pequeño grupo con los ojos brillando por la angustia. Al notar esto, Saitama negó levemente.

—No te preocupes, son cosas que pasan— Aunque Saitama buscaba tranquilizar a King y suavizar la situación, no estaba seguro de que tantas personas podrían cometer el mismo error. Al menos tenía que agradecer que el asunto este zanjado.

—Estás siendo condescendiente, pero si viniste hasta aquí, sabías que el responsable de todo esto estaba dentro de la asociación— Intervino Bang con una expresión un poco extraña en su rostro, que parecía estar preocupado. Tal vez pensaba que venía a darles una paliza a todos, o al menos, a enfrentar al culpable de aquel asunto.

No tenía sentido hacer algo así, él era un héroe no un villano. Además el sujeto responsable no se encontraba allí. Seguramente estaba paseándose en un programa de televisión, o algo parecido.

—Mientras reparen los daños, yo no buscaré culpables— Saitama no tenía deseos de continuar discutiendo aquello. Era algo ridículo, si lo pensaba bien. De repente, escuchan alguien aclarando su voz a sus espaldas.

—Me alegra escuchar eso, pero en el futuro consulta conmigo antes de romper las puertas de nuestro edificio, la aleación de titanio es bastante cara— El hombre de gafas de la asociación le entrega un móvil a Saitama. Al parecer estaba personalizado para él, por lo que el diseño difería un poco al de Genos —Vigilaremos al responsable de la difamación de su nombres, y estaré en contacto para informarle de los avances, Saitama-san—

—Claro, cuento con usted— Saitama estaba preocupado por esto, pero no quiso pensar demasiado. El teléfono que le dieron se veía bastante caro, y no se fiaba mucho de aquel sujeto pero decidió guardarlo. Tal vez no era como el resto de sus colegas.

—Maestro Saitama— Genos entrelazó sus dedos con los de Saitama, tomándole por sorpresa. Estaba sonriéndole con suavidad, como si quisiera darle un beso en ese instante —Vamos a casa—

Saitama asintió levemente, y apretó la mano de Genos con firmeza. Podía sentir el calor del core extenderse por el metal de sus dedos, y hacerle cosquillas. Se sentía bien. Esperaba que esto sea una buena señal para su nueva relación.

—Sí, vámonos ya— Convino Saitama.

(…)

Después de la sencilla cena que tuvieron, Genos estaba lavando los platos hablando animadamente sobre la reunión que había tenido. Debía admitir que era gracioso escuchar, lo mucho que le llevó convencer a sus colegas que ellos dos no estaban casados. Aunque Saitama estaba escuchándolo atentamente, su mano estaba jugando con la caja que tenía escondida que en sus bolsillos.

Supuso que no valía la pena esperar más.

—¿Por qué crees que todo el mundo pensaba que estábamos casados?— Preguntó de repente Saitama, con un tono un tanto casual.

Genos le dedicó una mirada ansiosa desde el otro lado de la habitación, y dejó su delantal a un lado para acercarse hablar con Saitama. Estaba un poco taciturno, tal vez porque él también llego a esa misma conclusión.

—Creo que nuestra relación evolucionó por su propia cuenta, y nosotros no lo notamos— El cyborg sonrió con suavidad, tal vez pensando en aquel año que pasaron juntos.

—Me parece que simplemente no queríamos notarlo— Saitama no pudo evitar ser sincero. Él no sabía hasta que punto todo aquel asunto le daba miedo. Era gracioso, porque hasta descubrir lo que sentía y toda la incertidumbre que le provocaba, no se había sentido más vivo. Era algo bueno, y se dio cuenta que no le molestaba tanto como creía —Debo admitir que tenía miedo, y aún lo tengo, pero se siente bien—

Genos parecía estar de acuerdo con él. Asintió levemente, y trató de tomar la mano de Saitama mientras hablaba —Me gustaría que volvamos a empezar, ya sabes, con los besos, las citas, yo quiero…—

Saitama apartó su mano, para sorpresa de Genos y le miró con seriedad.

—No, dudo mucho que podamos volver a empezar algo que ya hace mucho había comenzado—

Saitama estaba demasiado serio, por lo que Genos no se animó a retrucarle. Tal vez eran sus nervios, pero había jurado que por un momento, el cyborg bajó la cabeza y unas pequeñas gotas de aceite mancharon su rostro. Sin embargo, no le prestó atención y con algo de cuidado, sacó la caja que tenía en su bolsillo para entregársela.

—A veces lo único que queda es avanzar hacia delante— Saitama le entregó los pendientes dorados a Genos, y habló con cierta calma —¿Te casarías conmigo?—

Cuando levantó la vista para ver la cara de Genos, Saitama notó con horror que estaba llorando. Las lágrimas de aceite manchaban su pálido rostro, pero sonreía aliviado y emocionado. Esto era malo. Tal vez se había declarado de la forma incorrecta ¿No había forma de repetir esto y evitar meter la pata?

—Genos, no llores…— Saitama no terminó de consolarlo, que el cyborg se lanzó sobre él, y besándolo con ansias, tratando de recuperar esos días sin aquel preciado contacto. Mientras llenaba de pequeños besos la cara del mayor, Genos murmuraba entre beso y beso, "Si" y "Te amo".

Saitama abrazó con fuerza a Genos y profundizó con mucho afecto aquel beso que tanto esperaba, hasta perder por completo el aliento. No tenía idea de lo que estaba haciendo, el futuro le era incierto y le daba miedo, pero la emoción era tal, que finalmente sintió que era parte de algo y que estaba vivo.

Tan solo esperaba que Genos no pretenda una boda complicada.

(…)

N/A: Si hay errores, los corregiré más tarde, siempre es mejor esperar un lapso de tiempo antes de editar los escritos.