One Punch Man no me pertenece, y esto solo es un pobre intento de Fic (¬¬)

Bueno, ya se acabó lo que se daba. Debo agradecer todos los comentarios, favoritos y seguidores de esta pequeña idea, que me ha servido más para ayudarme a darme inspiración para futuros fics de esta pareja. Sé que no soy muy convencional a la hora de escribir, y este epílogo tal vez les parezca un poco más oscuro que las pequeñas historias anteriores, pero me gusto mucho escribirlo y me agrada la idea de compartirlo (Recuerden que la historia terminó en el capitulo anterior). Si hay posibilidades de hacer extras de esta historia, posiblemente lo haga después de las fiestas.

Nunca escuché las campanas de su boda

Epílogo: Amai Mask

(...)

La reunión con los altos mandos de la asociación de héroes no estaba yendo como Amai Mask esperaba. Finalmente, Saitama había ascendido a los primeros diez de la clase A, y surgió una seria discusión sobre promocionarlo directamente a la clase S, considerando sus últimas misiones junto a Demon Cyborg.

Por supuesto, Amai Mask se negó rotundamente aceptar aquel pase, y se apoyaba en el hecho de que Saitama era odiado por el público. Tenía encuestas y estadísticas que probaban el impacto negativo sobre el prestigio de la asociación, pero fue desestimado por Akira, un cuatro ojos insufrible encargado de la logística de aquella organización. Desde el mes pasado, el desgraciado terminó confiándole al calvo las misiones destinadas a la clase S, reportando éxito en cada una.

—No veo el problema en promocionarlo a la clase S, más allá de la opinión de la población, Saitama ha demostrado más efectividad que sus predecesores— Dijo con voz perezosa uno de los altos mandos, rascando su grasosa papada con algo de dejadez. Al verlo, Amai solo deseaba arrancarle la cabeza de cuajo, para no ver aquella desagradable cara de nuevo.

—¿Debo recordarles que nuestra asociación se mantiene gracias a donaciones del público?— Una joven mujer con un estrafalario peinado de coletas, encargada de relaciones públicas, se limitó a repasar los datos que habían traído a la reunión —Tal vez su imagen no es la adecuada para un héroe de su calibre, pero no por eso deja de ser muy bueno en su trabajo. Si pudiéramos esconder a Saitama y dejar que haga misiones especiales y atienda situaciones delicadas, podríamos evitar destrucción de ciudades enteras y aumentar el prestigio de la asociación—

—Eso es una ridiculez ¿Cómo va a confiar la población en nuestra asociación si les escondemos información y tenemos personas en el anonimato, trabajando en las sombras? — Protestó de repente el más anciano y jefe del comité de planificación —Si el público quiere ser protegido, deberán aceptar la ayuda de cualquiera ¿Ese no es el fin de esta organización?—

Todos estallaron en una discusión que parecía no tener una clara posición. Amai Mask vio como Akira sonreía por lo bajo, mientras acomodaba sus gafas de montura redonda en el puente de su nariz. No podía sacar a colación los rumores que él mismo infundió sobre la relación entre Saitama y Demon Cyborg, porque el desgraciado había encontrado las pruebas que lo vinculaban con aquella difamación.

Estaba atado de manos, y este asunto ya no dependía de él.

—Aun así, la promoción de este héroe no sería tan mala publicidad para la asociación— Dijo de repente uno de los subalternos de Akira, tomando un pequeño control remoto, para mostrar en pantalla un certificado de matrimonio, y las fotos de Saitama y Genos —Como pueden apreciar, es el único héroe legalmente casado de la asociación, coincidimos que esto demostrará de una buena vez que no todos los que trabajan aquí son sociópatas o inadaptados sociales—

—¿Casados? Cuando se casaron esos dos— Amai estaba tan sorprendido por aquella revelación, que no se dio cuenta que había partido el cristal de la mesa con sus dedos y la vena en su frente le palpitaba por la rabia.

-Oh, si… Fue el jueves pasado, un agradable evento ¿No recibiste el memo?- Preguntó Akira dedicándole una sonrisa maliciosa. La probabilidad de que Saitama sepa lo que Amai Mask le hizo a él y a al cyborg (el cual era su marido ahora, debía recordarlo) eran muy altas. Aunque fuera avisado, no asistiría a una boda en la que no era bienvenido.

Si tan solo el plan de Metal Knight hubiera funcionado y Genos hubiese muerto, posiblemente este día jamás hubiese llegado…

—Un hombre fuerte con estabilidad emocional, eso es lo que necesita la clase S— Dijo Akira, sonriendo de forma afable —De todos modos, el esposo de Saitama, Demon Cyborg, es muy querido por el público y creo que sería positivo que ambos sigan trabajando en pareja—

El resto del comité comenzó hablar nuevamente, y parecían estar llegando a un acuerdo. Un periodo de observación de quince días, y si Saitama seguía demostrando efectividad, es posible que termine entre los primeros diez de la clase S.

—Si ya tomaron una decisión y ya no me necesitan más, me retiro— Amai Mask estaba harto de aquella estúpida reunión. Tenía discos que grabar y entrevistas que preparar. Si tan solo no le debiera horas extras a la asociación, por el chantaje de Akira, él ya estaría lejos de allí.

—Puedes marcharte después de que te de las instrucciones de tu siguiente misión— Dijo de repente Akira, justo cuando había conseguido levantarse de la silla —Iba a enviar a Tatsumaki, pero creo que contigo y los otros dos héroes seleccionados, estará bien—

Amai Mask tenía un mal presentimiento al ver las gafas de Akira lanzar destellos al reflejar las luces de los fluorescentes… Y no estaba del todo equivocado.

(…)

Saitama saludó desde la azotea de un edificio abandonado de ciudad Z, al helicóptero que estaba a punto de aterrizar, con un solo gesto de su mano sonriendo levemente. Por su parte, Genos comenzó a guardar el almuerzo que había preparado para su marido, un poco molesto por la intromisión. Akira fue de gran ayuda para el ascenso de su maestro y esposo en el raking, a pesar de los rumores y la falta de apoyo del público, pero era por demás inoportuno.

¿Era mucho pedir unos momentos a solas con Saitama? No es que iba gritándolo a los cuatro vientos, pero ya estaban casados, aún no habían tenido su luna de miel, y quería pasar tiempo de calidad con su esposo, más de un par de veces a la semana.

—¿Tienen un momento? Hay un trabajo que requiere la atención de los dos— Akira extendió una tablet digital a Genos para que comprobara la información, mientras se dirigía a Saitama, resumiendo aquel asunto —Necesitamos que desmantelen un laboratorio secreto—

—¿Solo eso? No hagas esas entradas dramáticas Akira, que haces subir mis expectativas por nada— Saitama parecía bastante decepcionado, pero Genos comprendió porque le estaban pidiendo que se encargue de aquel asunto. Al parecer el laboratorio se encontraba en una fortificación detrás de una montaña plagada de kaijin. Eran anormalmente numerosos, un monstruo más grande que el otro custodiaba celosamente aquella instalación.

—Qué extraño, este laboratorio experimenta con kaijin— dijo Genos de repente, llamando la atención de Akira, que trataba de disculparse con Saitama en ese momento.

—Sí, pero los últimos reportes indicaron que también lo hacen con humanos, y no hay indicios de que sus intenciones sean pacíficas— Al parecer esto era un asunto más delicado de lo que aparentaba.

—No lo sabremos hasta que se lo preguntemos— Saitama dijo esto un poco más entusiasmado, pero era obvio que solo estaba interesado en los monstruos que rondaban por aquella zona. Genos no pudo evitar sonreírle con afecto, aceptando que había cosas que nunca iban a cambiar…

—¿Nos vamos ahora? Mañana es sábado de ofertas, y estaré muy ocupado— Dijo con aire casual Saitama.

…Nunca. Nunca cambian.

—El helicóptero está listo para llevarlos allí, y un héroe va apoyarlos— Akira era un sujeto por demás práctico. Genos le tenía un poco de celos por esto, pero Saitama siempre le recordaba que solo hace su trabajo. Y se notaba que era un adicto a este.

—…—

—¿Quién…? Ah, Eres el sujeto de la televisión— Saitama reconoció Amai Mask sentado en la cabina del helicóptero, pero no se molestó en recordar su nombre. El número uno de la clase A, le miró como si fuera un bicho que acababa de aplastar con sus zapatos. La tensión en el ambiente era palpable, y Genos no sabía si amenazar al héroe/idol o entretener a su marido para que no intente hacerle daño. Era una situación un tanto extraña, y no pudo evitar pensar que era uno de los trucos publicitarios de Akira.

—Esto no va a terminar bien— Murmuró Genos mientras se sentaba al lado de Saitama. Al escucharlo, su marido le tomó la mano derecha con mucho cariño y se la besó suavemente, justo en las zonas del tacto fino. Ese gesto fue demasiado agradable para el cyborg, tendría que bajar un poco la sensibilidad de su cuerpo.

—Tranquilo, no le des importancia— Saitama acercó su rostro con ayuda de su manos derecha, y beso sus labios con calma, a pesar de estar frente a desconocidos. Eso hizo sentir un poco más relajado a Genos, más al sentir como los dedos de su marido acariciaban la base de su cuello, aunque sabía que ese gesto era curiosamente posesivo de su parte.

Al separarse y notar que Saitama estaba de mejor humor, Genos miró con mala cara Amai (que parecía estar furioso) y luego suspiró resignado. Esperaba terminar pronto con aquella misión y evitar más problemas de los necesarios.

Llegar a las montañas fue sencillo bastante, al igual que recorrer su ladera y alcanzar el valle en donde estaba instalado el laboratorio. Lo difícil fue atravesar el ejército de monstruos que lo protegía, los cuales no tardaron en detectarlos. Era ridículo, apenas podía verse el camino entre aquella maraña interminable de brazos, garras y colmillos. Saitama tomó la decisión de abrir el paso para que Genos y Amai Mask lleguen más rápido al laboratorio. Les gritó que iba alcanzarlos, mientras se internaba en la marea de criaturas que trataban de devorarlo.

Genos no sabía bien porque, pero estaba seguro que Saitama solo fue a por los monstruos, buscando algún contrincante formidable. Aunque por otro lado, de seguro no quería interactuar mucho con Amai Mask. Vaya saber que tenía en contra de aquel sujeto, pero si a su marido no le agradaba, a él tampoco.

Amai parecía estar tranquilo al no tener a Saitama cerca, pero palideció un poco al ver como hacía estallar a los monstruos con cada puñetazo que daba, sin parecer invertir mucho esfuerzo. Genos no sabía a ciencia cierta cuál era su problema, solo esperaba que haga su trabajo. De todos modos, en varias ocasiones había demostrado ser muy competente, esperaba que no intente sabotear aquella misión.

No era un sujeto rencoroso, pero Genos recordaba muy bien el fiasco con el pulso electromagnético que casi le costó la vida.

—Vamos a separarnos para cubrir más terreno— Dijo Genos tratando de sonar neutral, aunque su voz salió demasiado autoritaria. Su rango era bastante más alto, pero esto no significaba nada. Por su parte, Amai Mask le dedicó una fría mirada, que le trajo malos recuerdos.

—No recibo órdenes de otros héroes, y mucho menos de un pedazo de chatarra como tú— La mirada de Amai se volvió oblicua por un pequeño instante y agregó airoso -Me has decepcionado mucho, pensé que compartías mi visión sobre la justicia—

Le dio la espalda y tomó la otra dirección, siguiendo el camino hacia las oficinas de la instalación. El cyborg no entendía a que vino todo eso, pero salió corriendo hacia la otra dirección, tratando de mantener su distancia de Amai. Sabía que Saitama iba a protegerlo sin problemas si lo peor llegara a suceder, así que solo debía encontrar las pruebas y desmantelar aquel sitio, o a lo sumo, quemarlo hasta sus cenizas.

(…)

Amai sentía la bilis subir por su garganta. La rabia que experimentaba en aquel no le permitió pensar con demasiada claridad, mucho menos cuando los guardias de aquel laboratorio trataron de detenerlo. Los mató a todos, con una velocidad tan monstruosa, que ellos siquiera consiguieron levantar sus armas para amenazarlo. Podía sentir la sangre de aquellos hombres manchando sus largos y finos dedos, pero esto no apaciguo su creciente ira.

—No puedo creer que he sido arrastrado a esta estúpida misión, la justicia solo es bella cuando derrotas a un villano frente a las cámaras— Murmuraba Amai Mask mientras dejaba atrás los cadáveres, y destrozaba la puerta de las oficinas centrales del laboratorio con facilidad.

Dentro de aquel sitio, solo encontró una mujer de apariencia inofensiva. Vestía una bata de laboratorio y una falda que le llegaba por debajo de las rodillas. Su rostro redondo y ojos pequeños, la hacían parecer más obesa de lo que realmente era, pero aún así, sus rasgos eran desagradables a la vista. No era el estilo de Amai pedir explicaciones a sus enemigos, pero en ese momento tenía que buscar las pruebas que la asociación necesitaba.

—Si no quieres morir, vas decirme todo lo que sabes y darme la información que busco— La voz helada de Amai hubiese asustado aquella mujer si entendiera su idioma.

Ella le miró con una oscura rabia. Podía verse en sus pequeños ojos una determinación que pocos humanos pueden demostrar. Le habló en un idioma que sonaba un tanto brusco, podía ser ruso, pero no estaba familiarizado con el dialecto. De repente, sacó una pistola de la gaveta de su escritorio, y apuntó con el cañón a Amai.

El héroe clase A quería reírse en ese instante, al ver aquel patético gesto. Si la mujer pensaba que eso iba detenerlo, estaba muy equivocada. El podía regenerarse y era casi más rápido que una bala…

-Memento mori- Dijo de repente la mujer. Se llevó el arma a la boca y se disparó a sí misma.

—…—

Amai Mask miró con cierta indiferencia el desastre que había ocasionado la mujer suicida. Supuso que tendría que buscar por su cuenta los datos que necesitaba, menuda molestia. Cuando consiguió entrar al sistema, encontró en los ordenadores varios archivos con la misma frase que había pronunciado aquella mujer.

-Memento Mori, el villano definitivo- Murmuró Amai Mask sorprendido. Estaban fabricando un monstruo con la capacidad de destruir a toda la asociación de héroes, y era un plan a largo plazo. No podía perder el tiempo siguiendo las órdenes de la asociación, debía hacer lo posible por erradicar aquel mal, para que nunca vea la luz.

La justicia solo es bella cuando es absoluta.

(…)

Cuando Genos consiguió asegurar a todos los guardias, dejándolos inconscientes y encerrados en la única oficina con llave, recibió la llamada de Saitama a su mobil. Ellos rara vez no estaban en contacto permanente, por lo que no fue sorpresa para él que este avisándole que había terminado de matar al resto de los monstruos.

Estaba caminando por el amplio corredor que daba a la zona restringida del laboratorio, mientras Saitama le comentaba lo decepcionante que había sido aquella pelea, y lo horrible que olía en aquel momento. Genos sonrió levemente al escuchar la voz de su marido al otro lado de la línea, preguntándose si era posible convencerlo de tomarse unos días libres y tener finalmente su luna de miel. Iba a tener que planificar un buen itinerario para que su esposo no se aburra, y extrañe arrancarle la cabeza al monstruo de la semana, pero valdría la pena el intento.

Llegó finalmente al depósito de los experimentos, y se dio cuenta que estaba bajo llave. El cyborg voló con su cañón de plasma la puerta, y entró a un enorme salón, donde gigantescos contenedores de cristal llenos un líquido color ámbar, decoraban cada rincón de aquel lugar. Genos se quedó boquiabierto al ver los fetos humanos flotando en aquellos tanques. Era un espectáculo bastante perturbador, tal así que corto su comunicación con Saitama y se acercó a examinarlos.

Los pequeños fetos parecían tener deformaciones, y a juzgar por estas, eran partes de kaijin. Genos supuso que los experimentos humanos eran reales, pero solo usaban fetos para mezclar sus genes con los de aquellos monstruos.

Genos estaba pensando que hacer para desmantelar aquel sitio y asegurar los fetos en el proceso, cuando escuchó un leve gemido al otro lado del salón. Había demasiadas lecturas y signos vitales en aquel lugar, para usar su bioescaner. Tuvo que guiarse por el sonido de aquellos gemidos, hasta que finalmente, encontró una habitación completamente rodeada de monitores y ordenadores.

En el centro de esta, había un pequeño infante encerrado en una capsula transparente, llorando a todo pulmón. Su pequeño cuerpo estaba conectado a las máquinas, y sus pequeñas extremidades tenían marcas de cortes y pinchazos ¿Qué estaban haciéndole a esta criatura?

-Shh, ya, voy a sacarte de aquí- Genos detectó mediante sus sensores que el bebé padecía una desnutrición severa, su sexo era femenino y no había crecido lo suficientemente a pesar de su edad. Era triste ver a alguien tan pequeño en condiciones tan lamentables. Le trajo recuerdos de su tragedia personal que tuvo que hundir en el fondo de su mente, para mantener la compostura.

Desprendió los sensores y cables de aquel pequeño cuerpo, y alzó con cuidado a la niña, sosteniendo con suavidad su cabecita, la cual estaba cubierta por un fino cabello color azabache. El llanto de la pequeña no paraba, pero estaba cansada y pronto comenzó a sollozar.

Genos miró con cierta duda el sitio, buscando un material suave para envolver el cuerpo de la bebé. Al no encontrar nada, uso el core para transmitir calor a todo su cuerpo, así mantenerla confortable hasta llegar a un lugar seguro y proporcionarle ropa.

¿Qué clase de lugar era este? ¿Qué se supone que le hacían a esta niña y al resto de los fetos humanos?

—Parece que has asegurado a la amenaza, no eres tan inútil después de todo— Dijo de repente Amai Mask desde el otro lado de la habitación. Genos le miró con cierta duda, prestando atención a sus manos manchadas de sangre, y pensando que el idol había perdido la cabeza finalmente. Allí solo había una pequeña niña y humanos en sus primeras etapas de desarrollo.

—No hay amenazas, los guardias y científicos están encerrados, y solo encontré a esta niña en peligro de inanición, así que podemos llamar a la asociación para el desmantelar este…— Genos dejó de hablar al escuchar el sonido del cristales rompiéndose en miles de pedazos. Amai había destrozado los contenedores, matando a todos los fetos en el proceso.

—¿Qué estás haciendo? Todos ellos eran humanos— Genos movió a la niña hacía su brazo izquierdo y apuntó al recién llegado con el cañón de plasma de su brazo derecho. Amai Mask le dedicó una mirada fría y sus ojos parecían haberse oscurecido, hasta pudo escuchar como rechinaba sus dientes.

—Lo que llevas ahí es una terrible amenaza, no me obligues a desarmarte para acabar con ella— Amai Mask no tardó en acortar el tramo que los separaban, tratando de atacar a la niña que llevaba Genos. El cyborg movió su brazo derecho para evitar aquel terrible ataque, y vio como el movimiento de aquel sujeto, le amputaba aquella extremidad delante de sus ojos, con demasiada facilidad.

Lo de desarmarlo no era una amenaza vacía.

—Detén esta locura Amai, no dejaré que mates a una niña inocente— Genos estaba seguro de que podría dispararle Amai si dejaba a la bebé en un lugar seguro, pero podría intentar darle una patada. No se confiaba en abandonar la niña a su suerte en aquel momento.

—¿Inocente dices? Ese pequeño adefesio que llevas ahí es un monstruo, una criatura creada por y para el mal— Amai estaba demasiado preocupado dando su discurso, tal vez tratando de convencerlo a Genos. Como si eso fuera a pasar, el cyborg no podía entender lo que pasaba en la cabeza de aquel sujeto —El mal debe ser erradicado a como dé lugar, además nadie extrañará a un monstruo de probeta como este—

—No puedes matar a una niña con esa excusa barata, ella no pidió que la crearán— Parecía que no había salida. Genos iba a tener que pelear con Amai, porque este no iba a dar el brazo a torcer. No sabía si podría hacerlo dejando desprotegida a la bebé, pero tenía que intentarlo.

El héroe clase A se lanzó sobre él sin previo aviso, pero para su suerte no llegó muy lejos. Saitama apareció a sus espaldas y con un solo golpe en el cuello, hizo que Amai se estrellara contra el suelo. Genos se dio cuenta que estaba reteniendo el aliento, un reflejo de su antiguo cuerpo humano, y finalmente suspiró aliviado. Si su esposo estaba furioso con aquel sujeto, lo disimulaba muy bien.

¿Tal vez se sentía un poco culpable por golpearlo tan fuerte? Sinceramente, Genos esperaba que haya perdido un par de dientes en el proceso. La niña comenzó a llorar de nuevo, como si quisiera recordarle que estaba hambrienta.

—Moría por golpearlo, pero no en una situación así ¿Te encuentras bien?— Saitama miró con cierta preocupación el muñón de Genos, y notó que los restos de su brazo estaban esparcidos en el suelo. Al parecer, le había dado una razón más para despreciar al pobre sujeto que estaba inconsciente en el suelo.

—Lo siento, tuve que proteger a la niña y no puede evitar el daño, Amai Mask quería asesinarla— Genos hubiera saltado sobre Saitama en ese momento, pero la niña seguía llorando —Gracias, fue anticlimático, pero oportuno de tu parte—

—Mentiría si dijera que me siento mal por este sujeto— Saitama se acercó a ver a la bebé que estaba sollozando en el brazo izquierdo de Genos, y levantó una ceja confundido —¿Qué clase de héroe intenta matar críos? Ella es ruidosa, pero no por eso merece morir—

Genos quería reírse, pero solo atinó a besar a Saitama en señal de agradecimiento. No se había dado cuenta de lo tenso que estaba hasta que pudo tocarlo.

—¿Puedes sostenerla por el momento? Tal vez está incómoda conmigo y por eso no para de llorar- Genos vio que Saitama parecía dudar cuando vio a la niña, ya que su cuerpo estaba cubierto de sangre. Con cuidado, envolvió al bebé con lo que quedaba de su capa y comenzó a hamacarla para que se calme un poco. Parecía que estaba comenzando a tranquilizarse.

—¿Que hace un bebé en este lugar?— Murmuró con cierta pesadumbre Saitama, mientras Genos trataba de revisar los ordenadores que Amai Mask no había conseguido destruir. No pasó mucho tiempo para que consiguiera dar con lo que buscaba.

—Creo que encontré la razón por la que Amai quería asesinarla— Al parecer, la niña era el resultado final de un experimento para crear a un villano perfecto, un ser invencible capaz de derrotar fácilmente a lo que se interponga en su camino. Todo indicaba que ella iba a crecer para convertirse en una criatura de pura maldad, con la crianza adecuada.

Matarla de hambre parecía ser un intento de medir su resiliencia a temprana edad, pero esto era lo mínimo de lo que le esperaba. Genos tuvo que admitir que ella tuvo mucha suerte.

—Eso es estúpido, nadie puede saber lo que esta niña será, ni mucho menos culparla de algo que no ha hecho— Saitama miró con intensidad a Genos, en ese instante parecía estar un poco más serio que de costumbre. Estas cosas solían molestarlo bastante, tal vez por razones personales —Hay que llevarla a un sitio seguro, es lo mínimo—

—Considerando su situación, no creo que personas normales puedan criarla…— Genos no podía asegurar de que ella pierda su forma humana, tenía genes de kaijin en su cuerpo, en estado latente.

—La asociación podría vigilarla, pero no creo que ella tenga una vida agradable con ellos pisando su sombra— Saitama no era muy amante de tener a gente pendiente de sí mismo, así que de seguro solo estaba proyectándose. A pesar de eso, Genos estaba de acuerdo, la tratarían como una bomba de tiempo y eso solo empeoraría las cosas.

—¿Podemos quedárnosla?— Sugirió Genos, sintiendo que estaba pidiéndole demasiado a Saitama. No le sorprendería que se niegue.

—¿Eh? Pero yo no sé nada de bebés, y esta niña parece necesitar un experto en bebés— Saitama parecía horrorizado con la idea, y Genos le comprendía, pero ¿Qué más iban hacer?

—Yo me encargaré de ella, investigaré todo lo referido a su crianza—

—Hace poco nos casamos Genos, no podemos decidir algo así de inmediato— Saitama seguía hamacando a la niña y esta parecía estar entretenida mirando su cabeza calva. Genos trató muy duro de no reírse al ver como las manitas de la niña, querían alcanzar la brillante cabeza de Saitama.

—Podemos cuidarla hasta que se nos ocurra una mejor idea— Genos probó suerte.

—Supongo que no hay nadie más, no por el momento— Saitama parecía estar resignado —Genos ¿Esta niña tiene nombre?—

—Según los archivos, se llama Memento Mori- Genos dijo con voz apagada.

—¿Qué clase de nombre es ese? Es horrible, es como si la hubiesen creado para castigarla por el resto de su existencia— Saitama parecía estar más indignado en nombre de la niña, que preocupado por las implicancias de aquel nombre.

Genos no respondió de inmediato, sabiendo lo que significaba. Miró con una suave sonrisa a su marido y le dijo con calma —Si la adoptamos, podemos cambiárselo—

—Ah Genos, no voy a caer tan fácil… Mori-chan no merece un nombre tan feo, a que no— La niña comenzó a reírse de repente al escuchar al mayor hablándole. Genos se quedó mirando con afecto a Saitama, sintiendo por unos momentos que la tensión de aquel ambiente se disolvía.

Por lo menos podían asegurarse de encontrar una familia adecuada para Mori-chan…

—¿Que vamos hacer con él?— Saitama señaló a Amai Mask con un movimiento de su cabeza.

—La asociación de seguro que se encargará de Amai Mask, le diremos a Akira que se le bajó la azúcar y se desmayó, son cosas que pasan— Genos dijo esto con un tono neutral, mientras recuperaba los restos de su brazo amputado. No le importaba mucho lo que le pase a Amai, de seguro estaría bien por su propia cuenta —Vámosnos a casa—

Mientras acompañaba a su marido y a la pequeña niña que llevaba en brazos, Genos tenía la sensación de que iban a necesitar encontrar un lugar con poco más de espacio.

Fin.

(…)

Memento Mori: Recuerda que morirás.

(...)

Muchas gracias a todo por su apoyo incondicional, nos vemos en la próxima historia.