Cáp. 2: "La mirada"
Los ojos azules recorrían los anónimos, pese a todo, Scorp siempre hubiese querido averiguar quien era la pequeña cobarde que le enviaba esos anónimos, que si bien no eran cartas de amor, en esas breves palabras, le decían muchas cosas… recostado boca abajo en su cama, mirando las notas desparramadas, tomó el primero…
"¡Hola niño bonito! Tengo que confesar que cuando te vi por primera vez me gustaste mucho, espero atreverme a hablar contigo y que podamos ser amigos, así como espero gustarte yo también"
Los labios de Scorp se curvaron deliciosamente, aquella nota no tenía la gramática tan bien delineada como las otras, pero sin duda, eran la misma persona, porque la segunda nota mas elaborada, lo especificaba…
"Ya se que te llamas Scorpius Malfoy, es una pena que no podamos ser amigos, solamente me seguiré confesando ante ti, que me gustas mucho y siempre me gustarás, por favor, no seas como dicen que fue tu padre ¡Feliz Cumpleaños!"
Los ojos de Scorpius volvieron a brillar y abrió el sobre donde guardaba esos tesoros insignificantes, las seis envolturas de las paletas de corazón y las seis envolturas doradas de las chocolatinas…
¿Cómo esas cosas tan simples pudieran llenarlo de dicha? Porque le gustaba saber que en algún lugar de aquel enorme colegio, había un corazón que sufría cobardemente por él… a lo mejor era bonita, quizás no… pero si nunca le dieron una oportunidad ¿Cómo saber los secretos que el podía guardar?
En su haber había tenido dos novias, la primera, Rosalie Nott-Parkinson, pero la verdad, es que era una niña hueca, sin sentimientos definidos y ambiciosa… ni iba con el y su estilo de vida… aún así duraron cerca de año y medio… la segunda, Cristabel Solórzano, una chica de ascendencia española de su propia casa, que había tenido que dejar el colegio y dejarlo a él…
No es que le doliera, la chica estaba bien, como no sabía mucho del oscuro pasado de su familia, había aguantado con ella dos años, pero… se había ido, desde entonces ya no había considerado a dos que tres que estaban a lo mejor, dispuestas a que el las cortejara…
-Mi bella desconocida - dijo Scorp para sus adentros - Cuando me vaya al extranjero, estaré en un país desconocido, lejos de gente hipócrita como la que rodea a mi familia, a mí y tal vez encuentre a alguien que me quiera bien… no como tu mi pequeña cobarde…
Acarició las notas con sus dedos largos, observando el anillo distintivo de los Malfoy, que su padre le había regalado… pese a que ahora eran "familia decente" y poseían riqueza, la sociedad los había castigado duramente y siempre imperaba la desconfianza.
Scorpius odiaba esos señalamientos, por más que su padre intentaba ser parte de la sociedad mágica, pero los malos manejos por parte de los abuelos, no los habían dejado bien… en más de una vez, el señor Potter había recalcado, que Draco Malfoy había sido solo un juguete de sus padres, que no había alcanzado por fortuna, a hacer un gran daño…
Pero el señor Potter tampoco le caía muy bien, en el fondo, sabía perfectamente Scorp que era envidia porque todo mundo le besaba los pies, a él, a su esposa, a los otros amigos… si, habían luchado contra el mal y vencido, y su padre se había equivocado, por eso odiaba que lo estereotiparan
Rechinó los dientes y se mordió sus besables labios, no iba a llorar… de echo no recordaba haberlo echo nunca, ni cuando James Potter lo tiró de su escoba durante un juego persiguiendo la snitch y se fracturó las costillas y la pierna por la altura…
Scorpius no era como su padre, nunca se quejaba por nada, nunca protestaba, todo se lo guardaba… Claro, no era una perita en dulce, al contrario, Rose Weasley a lo mejor era la mejor en teoría… Pero Scorpius era el mejor en Defensa y en Pociones… le ganaba a los Potter… a los Weasley…
Al día siguiente, muy temprano, después de su cumpleaños, fue al salón de clases, les tocaba defensa, finalmente, aunque su padre se había negado, el insistía en estudiar para auror, pero no en la Academia Londinense… su tirada era en Frankfurt, Alemania o en Transilvania…
Pero al llegar al lugar que comúnmente ocupaba, lo esperaba una sorpresa… había un paquete y se extrañó… su madre ya le había enviado un regalo… se asomó desconfiadamente, estaba envuelto con papel brillante…
-"Para Scorpius Malfoy" - leyó Chris que ya lo había alcanzado
El muchacho no respondió, descaradamente miró a todos a su alrededor, y sin dudarlo, sacó su varita y lanzó un hechizo detector de bromas… no sería la primera vez que alguien se había atrevido a jugarle una…
El no se andaba por las ramas, bastante bien lo había aprendido Mark Thomas cuando le había puesto una bomba pesticida envuelta para regalo en el segundo año, al abrirla un olor hediondo lo envolvió y sin duda, al ver que él había sido, se había desquitado de tal modo, que Mark paso tres días en la enfermería y él, una semana en castigo.
Todos habían aprendido que con Scorpius no tendrías salvación, era el mejor en defensa, de eso estaba muy orgulloso… había tenido que aprender a defenderse solo, sin que su padre tuviese que intervenir alguna vez, pero, finalmente ¿alguna vez valdría la palabra de su padre?
Finalmente abrió la caja… era un escorpión plateado…
-¡Guau! - Dijo Chris al ver el precioso dije - Un escorpión de plata… ¿Será de plata?
Scorpius se sentó y lo revisó… era un escorpión finamente detallado, con un brillo especial y diamantado ¿Quién gastaría una fortuna en hacer ese objeto para regalárselo?
Había una nota en el fondo…
"Scorpius, como es el último cumpleaños en el que "nos veremos" decidí invertir todos mis ahorros en este detalle, para que recuerdes que siempre tuviste a alguien que te amaba con todo su corazón… aunque nunca pudimos estar juntos"
Maldita cobarde - pensó Scorpius… pero finalmente… ¿De que valdría saber quién era la niña que moría por el? Se colocó el dije en su uniforme, cerca de la insignia de Slytherin…
Por lo menos le daría el gusto de que le viera puesto el dije en forma de escorpión, ya no quiso siquiera fijarse a su alrededor, era obvio que todo mundo miraba con curiosidad y solo los slytherin hipócritas se animaban a preguntar algo o a admirar el dije.
Rose fue de las últimas en llegar con su primo Albus, miró de reojo el lugar de Scorp, el rubio ya había destapado la caja, no vio ni su mensaje ni su regalo ¡Le había costado todo! Y como no podía pedir oro sin motivo, aquel regalo le había costado dos años de juntarlo…
Y es que era de un material especial, cubierto de plata y polvo de diamantes… el que se lo hicieran le había costado un par de castigos, ya que se había escapado en secreto, para su realización con un joyero, el cual le había jurado nunca decir nada.
Ella, con todo su corazón, deseaba que le gustara a Scorpius… deseaba que lo conservara por siempre, porque era un presente de su amor por el, durante casi cinco años, su eterno amor imposible… evitó un suspiro y siguió de largo, al acomodarse, disimuladamente se volvió y miró a Scorpius y el brillo inconfundible del dije de plata.
-MMMM - Gimoteó Chris
-¿Qué pasa? - Preguntó Scorp al chico, conocía ese ruidito cuando quería chismear algo
-La Weasley… ¿Te has fijado que cada día que pasa se pone más buena?
-¿Quién?
-¡Rose Weasley! - Susurró - ¿Quién más? Es una preciosidad, nada que ver con su madre o con su padre… que bueno que no salió pecosa y pelirroja… bueno, si tiene pecas, pero no muchas… pero ¿Tendrá pequitas en la espalda?
-¿Por qué no vas y le preguntas? A lo mejor Albus Potter te rompe el hocico…
-Es que tú nunca la miras más de dos segundos ¿Por qué? ¿Por qué es una Weasley? Oye, ella y su prima Lily, son un par de princesitas, mírala… es preciosa…
De reojo, Scorp lanzó una mirada a Rose… sintió algo indescriptible en su pecho… ella estaba ya, de perfil, si, la muchacha tenía un bonito perfil, su cabello estaba bien peinado… era un poco alta, se veía bastante bonita… claro, el lo sabía, por eso no la miraba más de dos segundos ¿Qué caso tenia suspirar por una chica que estaba a mil años luz?
Aunque los dos se gustasen, pensó, todo los separaría… además esa chica estaba rodeada de lo mejor… y de todas las muchachas del colegio, ella sería a la primera que borraría de la lista… trató de romper la visión… Pero fue justo cuando a Rose le traicionó la necesidad y se volvió a verlo…
Fue… solo una mirada… Una conexión instantánea, los dos se miraron, se sorprendieron y ella se sonrojó ¡Maldita sea! ¿Por qué Scorpius era tan divino, tan hermoso varón? Tuvo ganas de llorar y se volvió con violencia…
