Cáp. 4: "Sueños"

POV Rose

Cuando salí de la clase de pociones yo estaba feliz por aquellos minutos que me había regalado la vida… no lo pude evitar, me quedé en una esquina, sonreí tontamente y cerré los ojos recordando las poquísimas palabras que él me había dirigido, el roce de sus dedos sobre las mías… su aroma tan masculino…

Me dejé llevar… estaba pegada a la pared de piedra y me dejé llevar, resbalándome de la pared al piso, cruzando las piernas y permaneciendo así un buen rato… el problema es que del placer, de la alegría, todo se esfumaba y se convertía en una profunda depresión…

Jamás seria mío…

Y yo me conformaba con migajas… de repente me perdí en mis pensamientos, en esta maldición amorosa ¡Como añoraba aunque sea un beso! Uno que me demostrara si lo podía amar o no… si solo era una falsa ilusión y yo sufría equivocadamente…

Volví a cerrar los ojos y me acordé de él…

Cuando teníamos doce años… y se atravesó en mi camino… dos días antes del catorce, de inmediato supe que era de slytherin por el uniforme, pero no me detuvo, las casas pese a su división, siempre se podía entremezclar…

Pensaba en la cara de mis primos y mi hermano cuando les dijera ¡Soy novia de un slytherin! Novia de un niño con cara de ángel… con ojos de cielo… con la piel de nácar… con el encanto propio de alguien que de grande, será un adonis… sin duda yo lo conquistaría…

Pero mi mundo y mis ilusiones se derrumbaron cuando supe después del catorce y de enviarle un mensaje secreto con una paleta de corazón, que se trataba de Scorpius Malfoy… de hecho lo confundía con otro rubio insípido de apellido Nott, que tiene una hermana igual de espantosa que él…

Scorpius era mi niño hermoso… lo vi lejano, lo vi de otras menos mío… quise olvidarme de él… pero parecía que todo me llegaba, cuando revisé las listas del profesor Longbotton y vi su nombre, su fecha de nacimiento… un anónimo más… una chocolatina, de mis favoritas…

Mi adorado escorpión… tu picadura me envenena lentamente… por seis años he estado sufriendo por ti, besando otros labios que no son los tuyos, compartiendo con otros niños que no son tú… engañándolos contigo con el pensamiento… soñando contigo, con que me pedías que fuese solo tuya, solo tu novia…

-¡Oh, mi Romeo, niega a tu padre, niega tu apellido! - Gemí

-Prima… que profunda - de pronto alguien me habló y abrí los ojos

-¡Lily!

-¿Por quien suspiras? ¿Quién es ese Romeo que debe negar su apellido?

-¡Nadie! No me hagas mucho caso…

-Pues ese "nadie" te tiene en la depre total prima… ¿Por qué no sales con Orson? El muchacho está que se muere por ti… es guapo…

-No - me negué haciendo un gesto

-¿Quién es Rose? - Se inclinó Lily - Dime quién es tu amor imposible…

-Nadie - volví a responder y ella negó decepcionada… me puse de pié y me sacudí el uniforme, lo que menos querría era que mis primos me echaran montón con eso de querer saber por quién moría ¿Es que era muy obvia? Tenía que bajar de mi nube y dejar de soñar imposibles… debía dejar de estresarme, debía decirme a mí misma que Scorpius Malfoy no seria para mí…

Nunca de los nuncas…

POV Scorpius

Esa mañana había sido muy extraño todo… desde que me adormeciera frente al lago y me perdiera del beso de una extraña, hasta la clase de pociones en donde me tocaba con la princesa Weasley… además era la primera vez que tenía que verla directamente a los ojos y trabajar con ella…

La princesa sabelotodo… la favorita de todo mundo, por fin la veía de frente, la recorría con la mirada, para saber si el resto no exageraba… y pues no… desafortunadamente no exageraban, era muy guapa… tenía una piel muy bonita, un cabello alborotado si, pero bien cuidado…

Cuando rocé su mano sentí un extraño cosquilleo… su piel era tan suave, sus manos tan delicadas… sonrío en este momento y pongo mis ojos en blanco ¡Oh, cielos! Es la primera vez que la princesa y el mendigo se juntan… que la bazofia y el manjar se sirven en un mismo plato.

Claro, era mi deber procurar hacer bien las cosas, porque ella llevaba las mejores notas… creo que fui de utilidad porque la poción fue la mejor… aporté mis ideas y ella los aceptó sin mostrar nunca altivez o arrogancia, eso me gustó de esa niña bonita…

Aventé mis cosas en el suelo y me recosté en la cama, mirando al techo… el rostro de Rose no se me quitaba de la mente, pero me negué a ese echo ¡Seamos sinceros! Me dije a mí mismo… era preciosa si… pero estaba a mil años luz de mi galaxia… y yo no me iba a dar el lujo de pensar en ella de más…

Pero no lo evité y una idea macabra pasó por mi mente y me hizo reír… ¡Que ella era la autora de los anónimos! Solté una carcajada y me ahogué en mis risotadas por un momento… No, si la princesa Weasley primero se muere, antes de fijarse en mí…

Esas niñas con apellidos ilustres, no pisarán jamás mi casa…

Por eso decidí no pensar más en ella… solo había sido coincidencia, mi teoría que mi enamorada era de Hufflepuff no la soltaría por nada, mi teoría que era una pobre niña tímida y cobarde… Pero descartando a Lily Potter y a Rose Weasley… Acaricié el escorpión de plata que estaba pegado a mi insignia… sería el único recuerdo de aquella secreta desconocida.

Por la noche teníamos clases de Astronomía… lo bueno de tener esa clase cuando había cielo despejado era que por la mañana nos dejaban dormir un poco más, pues había noches que regresábamos de madrugada, dos o tres de la mañana a la sala común…

Aunque muchos decían que era una clase inútil, según la directora, eso nos serviría para leer un mapa astral y para guiarnos por las constelaciones y estrellas en caso de buscar a los enemigos oscuros… así que era clase obligatoria para los que iban para aurores…

Sentado junto a mi telescopio, con mi mapa astral y mis apuntes, en medio de la oscuridad, rodeado claro, de los demás pupitres de los alumnos, que buscaban el sitio correcto en donde ajustar el telescopio para mirar mejor las estrellas, parpadeé, el sueño me estaba venciendo pero tenía que aguantar… cuando de pronto sentí que alguien se acercaba a mí…

-Oye - escuché de nuevo esa voz…

Me volví y entre las penumbras descubrí el pelo rojo dorado que Rose poseía, enfundada en un precioso abrigo, y es que como la clase era en el techo del colegio, siempre hacía frío…

-¿Qué pasa?

De pronto ella se inclinó hacia mí y me besó los labios… ¿Qué? ¿Rose Malfoy besándome? Me descontrolé unos segundos, poseía los labios más dulces que he probado nunca… una presión suave, un jugueteo tímido de su lengua, una sensación cálida… cerré los ojos en ese momento, dejando que ella me besara a su antojo… que hiciera de mi boca lo que quisiera…

Acallando ese cosquilleo que me habían dejado en el lago por la mañana… de pronto me perdía en la bruma, en el sueño, en el placer de aquel exquisito beso que la princesa me estaba dando, pero…

-¿Scorp? ¿Scorp? ¡Scorp! ¡SCORPIUS MALFOY!

De repente sentí que algo me sacudía con fuerza, unas manos rudas me daban golpes y me sacudían del cabello, cuando abrí los ojos con violencia y miré a todos lados, Chris me miraba burlón y yo me restregué los ojos…

¿Qué me había pasado?

-Te quedaste dormido baboso - Sonrió Chris - Cuando vi que no regresaste pedí permiso para venir a buscarte ¡Antes que no te despertó el profesor a patadas!

¡Maldición!

-¿Me dormí?

-¡Claro wey! ¡Ni cuenta te diste cuando todos se fueron y te dejaron solo!

¡Entonces el beso que Rose me había dado solo había sido en mis sueños! ¡Demonios! ¿Cómo era posible tal situación? Lo había soñado… si, era demasiado real para ser verdad… demasiado bueno para ser cierto… pero… pero… ¡Hasta había sentido sus labios! ¿Cómo un sueño puede ser tan real?

¿Y porque estoy soñando con ella cuando ni siquiera me gusta? Es linda, lo sé, preciosa pero… ¡Yo no me enamoraba de imposibles! ¡Nunca lo hacía! Y no sería esta la excepción…

Pero… ¡Insisto! El beso había sido tan… real…