.


Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. Todos humanos.

ALAS AUSTERAS


.


._Sucumbiendo a sus encantos_.


Tenía miedo, no podía evitarlo. Tenía miedo de que ese hombre me apartara de Bella, tenía miedo de que la hubiese obligado a hacer algo que ella no quería, tenía miedo por mi hijo…

-¿Quién es?- Volvió a preguntar ahora frunciendo el ceño y dando untar de pasos más hacia nosotros. Me tensé de nuevo y quise proteger mejor a Bella, pero ella no me dejó. - ¿Te está molestando? - Quise forcejear con ella pues no estaba dispuesta a que la defendiera.

-Edward, déjame. - Aquello me rompió el corazón en dos. ¿Que la dejase? Consiguió deshacerse de mi agarre pero rodeé su muñeca con mi mano, no quería dejarla ir.

-¿Qué… pasa, Bella? - Ella se mordió el labio y acabó entrelazando su mano con la mía provocando que me tranquilizara un poco, aun así seguía muy confundido.

-Es él. - Le dijo a aquel hombre de piel morena. - Es Edward. - Me tranquilicé aun más al notar como su voz transmitía aquel tono de alivio, pero la expresión del hombre me sorprendió. La miró como si fuera lo último que viese en su vida y después dirigió su vista a mi.

-Así que tú eres el responsable de todo lo que le ha pasado a Bella. - Su tono de voz serio hizo que la sangre me hirviera, pero en realidad tenía razón.

-No, en gran parte la culpa es mía.- Dijo Bella en tono triste y culpable.

Di un paso hacia ella y acaricié con la punta de mis dedos su rostro, ella no era la culpable de nada. Yo no tuve que dejarme convencer por ella cuando era consciente de las consecuencias que podría acarrear el hacerla mía.

-Las monjas te echaron por mi culpa, él tiene razón.- Murmuré.

-Al menos admites tus errores, no me imaginaba que fueses tan honesto.

Fruncí el ceño. ¿Quién era él? ¿Por qué trataba a Bella así? ¿Por qué estaba vestida y peinada como una preciosa princesa? Me la quedé mirando más aun, su rostro había vuelto a cambiar desde la última vez que la había visto y sus facciones eran más duras a pesar de que no habían pasado muchos meses. Bajé mi mirada de repente a su vientre, el cual aun no era perceptible.

-Será mejor que pasemos, por favor.- Dijo él.

-Claro… - Contesté.

-Tienes que saber algunas cosas… - Murmuró Bella a mi lado, sin soltar mi mano en ningún momento.

Me encontraba extraño sentado en una mesa de roble con los sirvientes sirviéndome la comida a mi cuando era yo el que siempre había estado en aquel bando. Bella sonreía como hacía mucho tiempo no había visto pero aquel chico… aquel chico tenía su mirada impregnada de tristeza y dolor, como si estuviese hundido en un pozo oscuro y sin salida.

-Aun no me ha dicho su nombre. - Dije mirándolo, sin haber probado aun ni un bocado de lo que tenía en frente.

-Deberías probar la comida, es de las especialidades de mi cocinera, seguro que no has comido nada igual en tu vida. - Cerré los puños bajo la mesa con fuerza, sintiendo como mi mandíbula se tensaba también al mismo tiempo. Lo único que quería en ese momento era llevarme a Bella de allí, aun recordaba que Emmett estaba fuera.

-¿Quién es usted?- Pregunté. Él suspiró.

-Me llamo Jacob Black. - Fruncí el ceño confuso.

-¿Usted es hijo del Conde?

-Sí, mi padre… murió hace unos meses y eso me convierte en lo que era él. - Asentí, pero aun no entendía nada y tampoco sabía cómo comenzar a preguntar qué era lo que Bella hacía ahí con él.

Pasaron los segundos y no hice ningún movimiento, Bella al ver mi reacción se había detenido en su acción de comer y me estaba mirando preocupada. La miré esperando que ella misma me diera una explicación, pero no abrió su boca, más bien me miraba como si no supiese el por qué me encontraba así.

-Yo se lo contaré.- Dijo él. Dirigí mi atención al hombre que se sentaba frente a mi. - En realidad debería estarme agradecido. - Volví a fruncir el ceño más confuso aun.

-No comprendo por qué.

-Apuesto a que si hubiese dejado que Bella se quedara en el palacio de la Marquesa habría sido peor… ¿no es así querida? - Miré a Bella quien le había ofrecido una sonrisa de agradecimiento. ¿Pero por qué le llamaba querida?

-No entiendo por qué Bella viste así, tampoco por qué la trata como si fuera uno de los suyos… No entiendo nada.

-No se lo voy a negar. Bella me atrajo desde el primer día que la vi. Es preciosa, como le dije a ella, la mujer más hermosa que he visto en la vida. - Mi cuerpo parecía arder en llamas cada vez que de su boca salía alguna frase alabando a la mujer que sentaba a mi lado, pero intenté contenerme.- No se preocupe, no le he hecho nada que ella no quisiera. Tengo que admitir que en un principio la quería como bailarina exótica y como mujer de compañía, pero al mirarla a los ojos descubrí que no podía obligarla e hicimos un trato.

-¿Qué clase de trato?- Casi rugí. Él rió quedamente.

-Nada por lo que tenga que ponerse así, relájese. No podía tener a Bella en mi palacio a menos que la hiciera pasar por alguien… así.

-¿Cree que soy estúpido? - Pregunté alzando una ceja. - ¡Podría tenerla trabajando de cualquier cosa aquí! - Él le dirigió una mirada a Bella, pidiéndole permiso para algo. La mano de ella se puso sobre la mía y me miró llena de culpabilidad.

-En realidad el trato fue… que…

-¿Qué? - Susurré impaciente.

-Yo…

-¿Qué Bella?

-Si no aparecía en un tiempo pactado me habría casado con ella. - Abrí los ojos de par en par y tragué saliva, no podía creer nada de lo que estaba oyendo. Me levanté y salí de allí.

-¡Edward! Por favor. - Gritaba Bella detrás mía. - ¡Edward!

-No, Bella, no quiero escuchar nada.- Ella seguía corriendo a mi lado con la respiración agitada tratando de alcanzarme. Sentí su mano envolver mi brazo intentando detenerme. - ¡No! - Exclamé dándome la vuelta para encararla.

-No fue así exactamente, Edward.

-¿Tan poco me amabas? ¿Tan poco signifiqué para ti? - Pregunté secándome las lágrimas.

-¡Lo eres todo para mi! - Exclamó ella acompañando mi llanto. - Lo siento, Edward. Estaba desesperada, no sabía que hacer, si no aceptaba su oferta me iba a vender… ¡Tenía que ganar tiempo! - Ahora sí no pude contenerme. Apreté lo puños con fuerza al igual que los dientes sintiendo como todo se reducía a querer hacerle pagar a aquel Conde todo lo que le había hecho a Bella. Intenté avanzar pero ella me lo impidió.

-No, no Edward, vámonos, no lo hagas.

-¿Es que acaso te importa? - Pregunté con tanta rabia que ella me miró con el miedo bailando en sus dos orbes marrones. Suspiré arrepentido y la abracé fuertemente. - Lo siento amor, lo siento, es solo que me hierve la sangre solo de pensar que… - La separé para mirarla a los ojos, acunando su rostro. - ¿Te ha obligado a hacer algo? ¿Te ha forzado a…?

-No, no, en realidad se ha portado bien conmigo… - Reí irónicamente. ¿Bien?

-Será mejor que nos vallamos, Emmett nos estará esperando, o eso espero.

Efectivamente Emmett nos esperaba en el mismo lugar escondido. Bella había insistido en ir a despedirse de aquel Conde, pero yo le repetí hasta la saciedad que no tentara tanto a su suerte. No dejé de abrazar a Bella en ningún momento mientras viajábamos a nuestra aldea, por fin juntos, para siempre. Emmett no había eliminado su sonrisa en ningún momento tampoco, esto parecía realmente un sueño.

-¡Bella!- Exclamó Alice abrazándola, al segundo vi correr a Rose hasta ellas. - ¡Es un milagro!- Volvió a exclamar Alice, las tres se encontraban llorando.

-Es mejor que entremos a la posada.

Hacía mucho tiempo que no comía tan a gusto y feliz. Evidentemente tampoco podía dejar de mirar a Bella, de vez en cuando darle un beso en su mejilla o entrelazar su mano con la mía. Me parecía mentira que todo fuese tan perfecto, que después todo estuviésemos ahí los seis, festejando que ella volvía a estar a salvo, conmigo.

-¿Por qué voy a dormir con Alice?- Preguntó mi pequeña, haciendo que le regalara una dulce sonrisa.

-¿Qué pensarían Bella?- Murmuré.

-Me da igual lo que piensen, quiero estar contigo, no quiero separarme. Además pronto nos vamos a casar, ¿Qué más da?

Puse los ojos en blanco, si bien nos casaríamos en cuanto pudiéramos, aun no éramos marido y mujer oficialmente. Ella se quedaría con Alice, Rose con Jasper y Emmett y yo nos arreglaríamos en la única cama que tenía mi habitación.

-No me lo hagas más dificil, por favor. - Susurré besándole varias veces su mejilla y robándole un beso en sus labios al final. Ella me abrazó.

-Bueno, está bien.- Dijo después de unos segundos, me miró no muy contenta y se fue a la habitación de Rose.

Dormir con Emmett no era un trabajo muy fácil. Hasta ese día él había dormido con su hermana Alice y yo tenía aquella cama estrecha solo para mi, pero es que Emmett era tan grande… Hizo un ruido extraño con la boca, se giró y acabé en el suelo. Me sobé la cadera pues me había hecho daño en el hueso.

-¡Maldita sea Emmett! ¿¡Quieres moverte! - Grité exasperado.

-¿Qué pasa? - Preguntó adormilado.

Uno tímidos golpes sonaron en la puerta de la habitación y fulminé a Emmett con la mirada, seguro que venían a llamarnos la atención por tanto escándalo. Pero cuando abrí la puerta, Bella se metió rápidamente, envuelta en una mantita. Su cabello se encontraba suelto de nuevo, dándole aquel toque de inocencia.

-Bella… ¿Qué haces aquí?

-No puedo dormir… si no estás conmigo. Tengo miedo Edward.

-Bueno, mira Edward… yo creo que mejor me voy con Alice… así dormimos más tranquilos.

-Emmett, espera… Emmett… - Se despidió con la mano y salió de allí. Miré a Bella quien se mordía el labio.

-¿No quieres que me quede contigo? Es que ya… no me quieres? - Preguntó triste. Reí por su pregunta.

-Pues claro que no… yo te adoro mi pequeña. - Aseguré estrechándola entre mis brazos fuertemente. - Bueno… ¿vamos a dormir? - Me miró por unos segundos y después me siguió, abrazándome fuertemente cuando nos tumbamos.

Por fin tenía a Bella conmigo. Estaba acariciando su cabello, la suavidad de la piel de su rostro, podía concentrarme en el dulce olor que desprendía su cuerpo, pero parecía ser que algo no andaba bien del todo, pues ella seguía despierta. Y lo notaba en las constantes caricias que su dedo índice le daba a mi brazo derecho, hacia arriba y hacia abajo, hacia arriba y hacia abajo.

-¿No puedes dormirte mi vida?- Susurré en su oído dándole un beso en su sien, no contestó. - Bella… ¿Estás bien? - Pregunté alzando un poco su barbilla para poder analizar su expresión.

-Sí, sí estoy bien.

-Pues a mi no me lo parece… - Me senté obligándola a que ella hiciera lo mismo y acuné su rostro con las manos. - ¿Qué sucede? ¿Te encuentras mal? - Ella negó con la cabeza, suspiró y se acercó a mi rostro para besarme en los labios muy dulcemente.

Evidentemente respondí a aquel beso. Sus labios comenzaron a volverse cada vez más ansiosos y su lengua se deslizó por mi labio inferior provocando que mi estómago se llenara aun de más mariposas ante la sensación. Mis manos no cesaban de acariciar su rostro mientras nuestras lenguas se estaban abrazando y reconociendo, era fantástico poder tenerla de vuelta y poder besarla.

Sus manos se posaron sobre las mías que aún seguían acariciando su rostro, y nos separamos por falta de aire mirándonos intensamente. Sonreí, pero ella me miraba temerosa y dudosa. Una de sus manos movió la mía hacia su cuello y siguió descendiendo hasta uno de sus pechos, entonces como si fuera una llamarada de fuego la retiré.

-No…

-¿Por qué? - Negué con la cabeza, sin poder decir nada más. - Edward.- Esta vez sus manos acunaron mi rostro sosteniendo mi mirada. - Por favor… ¿Qué es lo que pasa? ¿Soy yo? - Alcé una ceja incrédulo.

-Por supuesto que no.

-¿Y cuál es la razón? Te deseo… te amo, Edward. Hemos estado demasiado tiempo separados, ¿Por qué no? Ya no podemos dar vuelta atrás a lo sucedido. Te quiero… - Murmuró abrazándome y escondiendo su rostro en mi pecho. - Te he echado mucho de menos y lo único que quiero es amarte como aquella tarde… ¿Te acuerdas?

Sus palabras me conmovieron y no pude evitar sonreír al recordar la primera vez que hicimos el amor. Sostuve su rostro con las dos manos mirando sus ojazos marrones, yo también la había echado de menos, demasiado. Junté nuestros labios en un beso íntimo, repleto de necesidad y pasión.

Ella estaba conmigo y debía cuidarla y consentirla. No se me estaba regalando, me estaba dando lo que yo amaba, me estaba ofreciendo aquel templo de su cuerpo en el cual yo me sentía morir. Sus labios, sus manos, su cuerpo… todo me pertenecía y yo le pertenecía completamente a ella, porque habíamos nacido para estar juntos.

Sus constantes jadeos y susurros en mi oído prometían hacerme llegar a lo más alto del universo donde ya no había nada más. Esto era parecido al cielo y al infierno unidos, las sensaciones se acumulaban de tal manera que era incapaz de reconocerlas una por una.

Sus miradas repletas de pasión y deseo me estaban causando estragos, sus labios entreabiertos dejando escapar pequeños jadeos y algunos gemidos me mataban, sus pequeños pechos deslizándose por mi torso me provocaban. Y el momento cúspide era el más perfecto que alguna vez hubiese vivido, porque lo vivía con ella, con Bella.

-No recordaba que hubiese sido tan perfecto. - Susurró ella besándome el pecho.

-A mi me has vuelto a sorprender con tu belleza. ¿Eras tan perfecta? - Bella rió quedamente y elevó su cabeza para besarme en los labios.

-Pensaba que me veías como una niña.

-Una niña muy preciosa… - Dije con una sonrisa.

-Hablo en serio. - Confesó poniéndose seria. La abracé colocando su cabeza de nuevo en mi pecho.

-Eres mi mujer, ¿no te lo he demostrado? - Me tranquilicé cuando suspiró y comenzó a acariciar mi pecho desnudo. - He hecho que vivas conmigo en el pecado, mi ángel. - Comenté después de unos segundos. Ella se irguió para mirarme con el ceño fruncido.

-Pues si vivir en el pecado es tan maravilloso podría vivir así toda la vida. - Dijo besándome al final.

-Te haré mi esposa lo antes posible. - Susurré contra sus labios. Ella sonrió.

-No puedo esperar a que eso pase. - Reímos y Bella volvió a acomodarse en mi pecho, abrazándome.

-Yo tampoco puedo. - Confesé cuando noté que ya se había dormido.


Siento la tardanzaa, aqui está el próximo capitulo, no le queda mucho para el final, ya aviso :)

E. Cullen Vigo, Maggice, Estrella, BlackCullen, sophia18, visced, paulapm1, Marylouu, esmeralda aguirre, piscis1, lucy2010, chely1901, rochely, mairim cullen, , arreolacullen, GRACIAS! :)

joli cullen, Bella tiene 14 y Edward 16.. :)

Un besito a todaas! Hasta el próximo capituloo!