Panda de Corazones Rotos

Luego de un día de trabajo en la academia a finales de semestre, una chica rubia junto a su pareja, una mujer de ojos rosas, se dirigían a toda velocidad en un Mustang negro con dirección a casa; ambas cansadas por tan ajetreada jornada; Myōjō no era una escuela normal, eso era obvio, más no dejaba de ser una escuela y lo que esto conllevaba para la directora y su asistente personal.

Sumando a cuando la clase negra estaba fuera del juego siempre era un lio limpiar el desorden que dejaban sus participantes, sobornar/amenazar a policías o investigadores que metían la nariz donde no debían, maestros que querían saber el porqué de los repentinos "traslados", cuerpos de asesinos u objetivos que no lograron sobrevivir a la clase, etc., sólo querían dormir a pierna suelta por lo que restaba de la noche.

Al llegar, no tomaron alimento alguno, sólo se lavaron los dientes, una ligera platica mientras se cambiaban por un pijama y deshacían la cama. Colocadas debajo del enorme cobertor encontraron una comodidad intima entre los brazos de la otra, disfrutando de un merecido descanso. Uno que duró a lo sumo una hora cuando una música proveniente del celular de Nio perturbo la casi sagrada tranquilidad de la pareja.

—Nio-san detén ese ruido, por favor―Yuri, que molesta por el ruido del aparato, soltó a Nio, acomodada sobre su brazo a forma de almohada, dándole la espalda tratando de alcanzar nuevamente su sueño reparador.

—Voy voy—dijo la menor toda adormilada, parándose de la cama para ir a la mesa donde había dejado su celular, sintió frío al momento de salir de la cama; intentó esconder el mal humor de su tono de voz al contestar— ¿Alo?

—Buenas noches, Hashiri-san, espero no haberte despertado―dijeron al otro lado de la línea. Reconoció la voz antes que su mente procesara el número en la pantalla.

—Kouko-sam…es casi media noche, ¿qué pasa? ¿No tu misión para la academia termino la semana pasada? ―trató de mantener el tono bajo, mirando y escuchando a Yuri colocarse la almohada sobre la cabeza.

—El reloj marca las 23:23 y no llamo para eso, tengo una situación, necesito un lugar donde pasar un par de noches mientras encuentro otro lugar. Un lugar seguro, por lo que queda descartado cualquier establecimiento público―el monstruo que es la academia se encargaba de sacarle provecho, incluso a las peores situaciones. Reclutar a sus exalumnos no era poco usual. Dar lugares seguros entraba en las pocas ventajas de aceptar.

— ¿Otra vez problemas con las monjas? para eso debes hablar con la presidenta Meichi y…

—Es un asunto personal, Hashiri-sam, te llame por no tener a nadie más a quien recurrir―la interrumpió.

—Nio-san, vuelve a la cama…

—Un momento—el sueño se había desvanecido en cuanto escucho las palabras "asunto personal", uno de los asuntos que más atrapaban a Nio era meterse donde no le llamaban, después de todo, la información es poder— ¿Personal dices? ¿Algo tendrá que ver cierta chica de cabello azul? —dijo con una voz que delataba su sonrisa gatuna. Salió de la habitación para no molestar más a Yuri.

—Ese es un tema que no tengo intenciones de discutir. ¿Puedo contar con tu ayuda o debo buscar en algún otro lado?

—Bien, bien Kouko-sam, de acuerdo, te ayudare―su mente comenzó a sopesar llamar a un par de lugares seguros a su disposición, esperaba que no existiera problema en recibir a una hora tardía a una estudiante sino eran asuntos extraoficiales de la academia.

—Gracias Hashiri-sam, estoy ya cerca de la casa de la presidenta, pensé en llamar para avisar, consideré una descortesía auto invitarme. Bueno, nos vemos.

— ¿Qué? Espera Kou…—y la chica de lentes colgó—diablos—cerro el celular y volvió a entrar, usando la pantalla de su celular buscando un pans y sudadera con los que cubrirse.

—Nio-sam ¿Quién era? —la desgana se escuchaba en la voz de su pareja, Yuri estaba sentada viendo a la chica ponerse sobre la sencilla blusa de dormir una manga larga para cubrir sus tatuajes.

—Eh…era Kaminaga-sam, parece que tuvo una pequeña pelea con nuestra oba-chan, vendrá aquí a pasar la noche, espero no hay problema ¿verdad? —dijo viendo a la mujer mayor en su camisón negro.

—No te preocupes Nio-san, está bien—se levantó de la cama.

— ¿Qué hace, Yuri? No tiene por qué levantarse, yo me encargare de esto. Descansa—le sonrió de forma gatuna y salió de la habitación, ya abajo se escuchaban un par de timbrazos. Debería cambiar la seguridad y accesos en la entrada principal del condominio.

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— ¿Y bien? —dijo una pelirroja sonriendo amigablemente a la chica solitaria de la acera.

— ¿Qué tu mamá no te dijo que no recogieras a extraños en la calle? Una nunca sabe quién podría ser un lobo disfrazado de oveja—de cualquier forma, la chica subió al auto. Afuera hacía frío, aquello le hizo preguntarse a Haruki cómo se encontraría Isuke. Tenía incluso miedo el considerar la furia asesina que debía controlarla.

—Yo me arriesgo—tomo un pocky entre los dientes y le ofreció la caja a Otoya. Alejando esa ruta de pensamientos.

—Supongo que está bien, de esta forma me ahorro un poco de caminata—dijo sonriendo con tranquilidad, ignorando la caja de dulces.

—Y dime, Takechi, ¿A dónde te dirigías? —continuo por la misma calle por la que recogió a la chica de cabello largo; el ambiente dentro del auto se balanceaba entre uno relajante y tenso. Encendió la calefacción junto con el estéreo.

—Mi primera parada era esa tienda de auto servicio—dijo señalando una esquina no muy alejada.

— ¿Qué quieres comprar allí? ―prendió las direccionales, aunque a esa hora no había muchos autos en la calle.

— ¿Te volviste detective o algo así Haruki-chan? Sólo quiero algo de alcohol.

—Qué sepa aun no estás en edad para beber—de cualquier manera, se estaciono frente la tienda.

—Sí, sí, muy lindo que quieras preocuparte por una compañera de clase, pero no es asunto tuyo y lo que único que quiero hacer es beber algo—la sonrisa amistosa e infantil había desaparecido, ahora la irritación se encontraba en su cara, ocultando las emociones que tenía dentro—así que hazme un favor y no te metas—saco un billete de su bolsillo, pero la pelirroja se lo arrebato antes que pudiera abrir la puerta del auto.

—Ahora voy yo, pero a cambio que invites un poco—sonrió y le brindo un guiño—ah y por favor, no te lleves el auto—con esa última palabra cerró la puerta y se encamino a la tienda.

—Demonios, ahora que lo pediste no podré hacerlo—dijo con sarcasmo reacomodándose en el asiento; observo las cosas a su alcance, no había mucho que digamos, unas pocas monedas en el portavaso, tickets y un frasco de pintura para uñas. En el lado del conductor estaban arremetidas unas cuantas cajas vacías de pockys, eran el único desastre controlado de ese auto—la chica debe tener sabor a pocky en la boca, je…Shiena-chan debe pensar que la engaño cada vez que pienso en divertirme con alguna chica y mis tijeras, me pregunto qué diría sobre engañarla de verdad—sacó de dentro su pantalón las tijeras que había tomado antes de salir del apartamento de Shiena, las escondió cuidadosamente bajo su pierna, de manera que pudiese sacarlas con facilidad en el momento correcto—si debo ser sincera, Haruki-chan…antes de llegar a mi destino…pensaba en darme rienda suelta ahora que Shiena no me jala la cadena…—pensó en voz alta mientras vio como la chica pelirroja salía de la tienda con una bolsa en las manos.

En la cocina se escuchaban dos personas ablando en voz baja, la chica Kaminaga llego media hora atrás. Meichi Yuri no pudo conciliar el sueño desde esa hora, pocas veces lograba dormir sin su pequeña rubia en brazos, era algo que su cuerpo le pedía para poder descansar con tranquilidad y pasaba malas noches cuando Nio se quedaba a dormir en las habitaciones de Myōjō. Para su sorpresa, tratar de escuchar la conversación relajó su cuerpo calmándola lo suficiente para cerrar los ojos y dejarse ir en brazos de Morfeo.

―Y por eso tienes esa marca de una mano en la mejilla―adivinó en voz baja Nio, los anteojos de Kouko tenían una pequeña grieta en una esquina, debajo en su mejilla un moratón comenzaba a hacerse presente.

―Sí, todo fue de mal en peor.

―Admito que es difícil de creer que Oba-chan reaccionara de esa forma. Aún en la clase negra, su intento fue…poco confrontativo. No es el tipo de persona que va directamente a los golpes―Nio dejó notar un tono de burla en su voz. Kaminaga debió estar muy metida en sus propios pensamientos pues su rostro no mostró reacción alguna.

—Sé que no es propio de ella. Por eso me sorprende tanto.

—Debió estar muy molesta.

—Eso creo…la verdad es que…—un estruendo en la puerta interrumpió la oración de Kaminaga, junto con el sueño de Meichi.

— ¡Dientes de tiburón! ¡Sé que estas aquí! ¡Le debes una a Mahiru por meterla a esa estupidez de la clase negra! ¡Sal! —aporreos en la puerta, más y más fuertes a medida que se aceleraban los ritmos.

— ¿Quién está gritando? —la presidenta reconocía esa voz, era la personalidad nocturna de Bamba Mahiru. Efectivamente, cuando se asomó por la ventana podía verse a la chica de pelo plata sonriendo con Nio, que trataba de que hiciera el menor ruido haciéndole ademanes con los brazos, señalaba la habitación desde la que Yuri observaba y la chica sólo se reía un poco, hasta que al fin Nio la hizo pasar, pero dentro se escuchaban aún más sus alaridos demenciales—demonios Nio-san y mañana debemos madrugar—dijo viendo el reloj digital que marcaban las 12:30—esto está empezando a ser molesto—ya se sentía irritada ¿Por qué las chicas de la clase negra de Ichinose Haru estaban llegando a su casa?

. . ….

— ¿Sí?

—Azuma…necesito tu…ayuda—no le gustaba ser una carga, pero no sabía a quién más recurrir, la chica de cabello azul era de las únicas personas que consideraba una amiga y con la que había mantenido contacto luego de la clase negra, gracias a Ichinose Haru pues la heredera de los Azuma no era de mantener amistades, le costaba un poco expresar sus sentimientos y sólo por insistencia de su pareja es que visitaron a Namatame en el hospital, luego de eso se veían de vez en cuando o salían a correr.

— ¿Namatame? ¿Qué sucede? ¿Es Kirigaya, sucedió algo con ella? —del otro lado se escuchaba el rugir de una moto.

—Algo parecido, ¿puedes venir por mí? Te lo explicare cuando llegues.

— ¿Dónde estás? —escucho la dirección y dio un acelerón en la moto, saliendo del complejo a alta velocidad—muy bien, estaré allí en 5 minutos.

—Tómalo con calma Azuma―sugirió, temiendo que se excediera con aquella máquina.

—No, me acompañaras a cierto lugar, quiero llegar donde esa basura—se escuchó el sonido de llamada terminada, Tokaku le había colgado.

—Uff…parece que no soy la única con problemas…quizás no debí llamar a Azuma—dijo guardándose el teléfono en el bolsillo de la chaqueta le preocupaba un poco Azuma, nunca la había escuchado tan molesta o alterada.

Se apoyó en un árbol para pensar un poco en lo ocurrido dentro del restaurante. Veía muchas personas pasar, de todos, un par de chicas la veían con sonrisitas coquetas detrás de la mano. Quizás Hitsugi tuviera razón…pero no era motivo para irse de esa forma, miro nuevamente su celular, abriendo su lista de contactos buscó el de la chica y su dedo tembló un poco sobre la tecla verde, quería llamar aun si estaba segura que le rechazaría la llamada, sólo quería imaginarla viendo la pantalla y apretando la tecla para rechazar su llamada, sólo eso…o quizás soñar con que le contestaba y le pedía ir al apartamento, era soñar mucho pero en su estado, sólo quería una esperanza para no derrumbarse a llorar. Apretó fuerte la pantalla.

—Hey, Namatame—alzo la mirada sorprendida, tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no prestó atención a la moto de Azuma estacionarse frente ella.

—Azuma…Hitsugi terminó conmigo…—bajo la mirada avergonzada, no quería provocar lastima—tengo que arreglar las cosas con ella…—mira la pantalla, sólo necesitaba tocar un botón para mostrarle a la chica de ojos amarillos que estaba interesada en ella.

—Ichinose terminó conmigo—admitió en voz alta, se cruzaba de brazos y tenía cerrados los ojos—puedo llevarte con Hitsugi, pero acompáñame a buscar a la basura de Hashiri primero. Ella hablo con Haru, estoy segura que tiene algo que ver con que Haru quiera alejarme de ella, sube—le aventó un casco rojo que atrapo torpe con una mano, observaba el celular y la motocicleta azul oscuro de la chica— a no ser que quieras quedarte.

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—Entonces Shiena te boto de su apartamento y quieres que Nio te deje quedar en su casa por la vez en que dejó que la policía te volviera a meter a la cárcel, ¿estoy en lo correcto? —se acercó la lata a los labios y bebió un sorbo grande, ya iba por la segunda—por lo que ahora…estas emborrachándote para olvidar que te termino.

—Celebrando que terminamos—la chica a su lado igual daba otro sorbo a su bebida.

—Todo muy bien salvo un dato, no tienes más que el dinero de tus bolsillos y para llegar a la casa de la presidenta necesitarías un poco más, ¿de dónde pensabas sacar lo que hacía falta? —por el rabillo del ojo vio como la mano de su acompañante se acariciaba el muslo.

—Muy observadora, Haruki-chan, justo lo que esperaba de ti—un destello plateado la hizo reaccionar al tiempo que sujetaba con fuerza la muñeca de la chica, dejó caer la lata para sujetar la otra mano, no le costó mucho trabajo, Takechi era fuerte, pero ella lo era más. Escuchó a la chica gruñir con frustración, así que empujó su cuerpo sobre el de Otoya en ese reducido espacio, apretando una mano contra el cristal y la otra con la cabecera del asiento, sus pechos estaban unidos y sus rostros a centímetros. Un bizarro pensamiento de ensuciar el interior del auto pasó por su cabeza.

—Deja caer las tijeras Takechi…sabes que no soy tu tipo…—si no mal recordaba, Takechi tenía un extraño/malsano fetiche sexual al atacar a las chicas, que la estuviera atacando era lo mismo a que se sentía atraída de alguna forma por ella. O era eso lo que muy escasamente alcanzaba a entender de Takechi.

— ¿Por qué dices eso Haruki-chan…? Eres muy linda, me gustaría rebanarte en pedacitos…—el aliento de ambas estaba cargada de alcohol, la conversación estaba tomando giros un poco tétricos pero excitantes.

En la mente de Haruki apareció una chica de cabello rosa, su manera tan fría de demostrarle cariño y el cómo le gritó, la voz de su "madre" hablando de hombres que podrían hacerla más feliz de lo que Haruki la hacía, "bien…sé feliz Isuke-sama…quiero ver con quien puedes serlo…" sonrió de una manera que mostraba su dolencia y de forma lenta y controlada, movió la mano que sostenía la tijera para hacerse un pequeño corte en la mejilla lo suficiente profunda para que una gota de sangre le corriera hasta la barbilla, vio la expresión sorprendida de Otoya. Sus ojos estaban dilatados en niveles tan profundos que un escalofrío nada agradable le recorrió la espalda, hablando de poner cara a la locura.

—Lame…—dijo en un hilo de voz que pese al tono bajo era suficiente para controlar aparentemente a aquella bestia de ojos verde agua. Sintió una suave lengua recorrer lentamente la herida, provocándole alivio y…ansias. Ser carne fresca frente a una fiera era algo liberador, sumándole la cantidad de alcohol que ambas habían ingerido…la ecuación daba un valor irracional.

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—Azuma ¿segura de lo que haces? ¿No sería mejor esperar al día de mañana? —le gritaba su acompañante, sujetando fuerte con las manos al asidero del asiento trasero mientras viajaban por una calle solitaria.

—Hashiri sabe porque Ichinose no quiere estar más conmigo, algo tuvo que ver para que ella no quiera saber más de mí. Está planeando algo, lo sé―Namatame desaprobó ese pensamiento. Le estaba dando demasiadas vueltas a un problema que nadie más tenía inferencia. Sólo ella y Haru.

—Quizás no sea así, quizás algo había de malo en la relación que tenían y por ello…

—No, Haru nunca menciono nada, le preguntaba cada día como se encontraba y me decía que estaba bien.

Pasaron casi volando un tope, la motocicleta hacía un ruido de miedo y la velocidad era vertiginosa. Namatame estaba algo asustada de que perdieran el control y se estrellaran; llegaron a su destino en escasos 20 minutos. Las luces estaban prendidas, por las ventanas se distinguían dos personas más del número normal de habitantes en la cocina con Hashiri. Azuma apagó el motor en seco y tan pronto Chitaru bajo de la moto ella hizo lo mismo dejándola caer sin meditaciones, se sacó el casco y lo aventó contra la puerta de la casa, causando conmoción en la cocina. Sentía una rabia en el centro de su estómago.

— ¡Hashiri, abre! —aporreando la puerta con el puño, su forma tranquila y seria de ser se había esfumado, jamás pudo experimentar nada parecido en su vida. Quería un culpable lógico, pero la lógica no siempre tiene papel en las relaciones y sus fracasos. En cuanto abriera se le abalanzaría encima.

N/A: Tada, ¿Qué les parece? ¿Bien? ¿Mal? ¿Me aman? ¿Me odian? Jeje lo sé, lo sé soy de lo peor al dejarlos con este suspense; a por cierto, dedico este capítulo a katiadragon646 en recompensa por leer mis fics aun si tiene que estudiar, jeje no no es cierto, por haber aprobado sus exámenes. Chica, lo prometido es deuda, aquí está tu premio. Ahora debo irme, que igual tengo un último examen el martes, deséenme suerte y dejen comentarios, ya saben si no dejan review, no subo capi XD. Ciao ciao.

Up date 04/03/2022: recuerdo que cuando escribía esta historia me encontraba aún estudiando, ahora años después, recogiendo mis paso me doy cuenta de grandes errores en mi vieja escitura y pues, aquí estoy. Tratando de corregir mis errores. Si eres de los lectores que siguieron esta historia en su tiempo, deja tu comentario con un antes y un después. Sería interesante. Y si gustas, sígueme en IG "dammy-gil" que por qué? Porque allí subo algunas frases o retazos de lo que escribo al momento. Los lectores y escritores también debemos entrar a la revolución de la tecnología.