Sólo un par de días
No había pasado ni una hora de cuando llego al hogar de la rubiecita y ya era por decirlo así un pandemónium, al parecer a muchas de sus excompañeras de clase habían pasado por los mismo problemas que ella y Mahiru, la chica monja había llegado antes que ella a esa casa y por los golpes que se escuchaban en la puerta principal luego de una motocicleta derrapando en la entrada, la chica Azuma junto con la chica principesca estaban haciendo acto de presencia. Todo estaba dando pie a una buena fiesta. Nio fue a abrir seguida de cerca por nada menos que la presidenta de la Academia Myōjō, hablando de conseguir puesto con sus propios "Méritos", eso le encantará a Sumireko.
—Je, sí sólo esta quisiera verme…ugh—se tocó el hombro derecho, al parecer Sumireko en su afán por que se fuera de su mansión le había incrustado una bala.
¿Te encuentras bien?
Por supuesto que sí, esto no es nada, sólo que duele…
Entiendo, a mi igual me entristece que Hanabusa-sam no nos quiera ver.
Mahiru, me refería a la herida.
— ¿Cómo te hiciste esa herida?—era la chica morena de lentes, le observaba la camisa gris que ya se manchaba de rojo bajo la sudadera negra.
—Je…tu sabes, tener a una chica mecha de novia no es la mejor idea si piensas insultar las obras maestras de sus antepasados—rio un poco levantando su mano derecha para sobar su cabello pero la herida le hizo dar un quejido.
—Le diré a Hashiri-sam que te llevemos a un hospital—dijo levantándose pero la chica de cabello plateado le sostuvo la muñeca, cuando estaba segura de tener su atención le sonrió como acostumbraba y le mostro su mano izquierda ensangrentada, sostenía una pequeña bala que dejo caer en la mesa, manchándola un poco.
—Sólo necesito un pequeño remiendo, Mahiru es buena con las manos pero le aterra ver sangre—dijo mientras veía entretenida la escena en la puerta de la casa, pronto iniciarían los golpes y disparos, una lástima que no podría participar, su martillo quedo abandonado en el sótano de esa chica de ojos azul cielo.
—Debiste hacer enojar mucho a Hanabusa-sam para que ella estuviera dispuesta a dispararte—observaba con detenimiento la herida y su mano izquierda con sangre—en la academia parecía que eras su cachorrito.
— ¡Hey! Esa era Mahiru—ahora estaba empezando a doler mucho más, necesitaba tratarse la herida antes que se infectase. Se sacó la sudadera para tratar de aliviar un poco el dolor.
—Entiendo, la chica nocturna eres tú—aún seguía de pie y observaba el pequeño jaleo que había en la entrada.
—Asiento #2, Bamba Shin'ya, a tus servicios—terminó con una sonrisa salvaje viéndola directo a los ojos; la chica sólo la observo un poco inexpresiva y camino a donde Nio, le pregunto algo al oído y esta sólo señaló las escaleras tras ellas, luego de una pequeña reverencia regresó donde Bamba tomándole del antebrazo izquierdo para que se parara— ¡eh! ¿Dónde vamos?
—A la habitación de Hashiri-sam, trataré tu herida—la chica iba ya subiendo la escalera seguida de Bamba.
Oh no, esto es malo…
Tranquila Mahiru, no parece tener ninguna mala intención.
Pero Shin'ya…ella…ella no es Hanabusa-sam
No sólo Sumireko puede vernos así, joder Mahiru, pensé que ya habíamos superado eso.
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El interior de ese sencillo auto era un tanto sofocante, el único sonido era el de las lamidas de Otoya contra la herida de su mejilla en conjunto con sus ropas al moverse, Haruki traía una chaqueta de cuero café, un gusto que agarró de su chica, cada que ejercía más presión en la mano que sostenía las tijeras se escuchaba crujir.
Aquí se encontraba, Sagae Haruki, luego de haber discutido con su novia, con quien había pasado seguramente los mejores días de su vida, dejó a la chica que tantos problemas como idas al cielo le habían dado en medio de la carretera completamente sola, que pese a saber que puede cuidarse perfectamente, sabía que no merecía aquello, debió dejarle las llaves e irse caminando a algún lado, luego de eso jamás se la perdonaría; y aquí, para cerrar la noche, está a punto de compartir más que sólo sangre con una ex compañera de clase, que pese a no estar nada mal, no era la peli rosa a la que quería.
—… ¿Qué demonios estoy haciendo?...—ella no era así, ella sabía controlarse, estaba jugando con una asesina serial, no con cualquier chica que podría encontrarse en un bar, y esta chica ya tenía en su mirada algo de locura en combinación con el alcohol, no se iba a zafar fácil de esta.
—No me digas que ahora te echaras para atrás—dijo Otoya con una mirada molesta—no lo aceptare, decidiste no convertirte en mi victima…bien…pero no te dejare marchar luego de probar tu sangre—en un movimiento no esperado, Takechi movió bruscamente las tijeras haciéndole otro corte a su rostro. Le molesto un poco pero afianzó más el agarre de su muñeca, tendría que razonar con ella y para hacerlo primero habría que darle a esa niña su dulce. Lentamente acerco su rostro con los ojos cerrados, imaginando que era Isuke quien le lamía, pero ni siquiera así pudo dejarse llevar, esa lengua era voraz, acababa todo a su paso y no se detenía a sanar la herida, la abría más buscando sangre.
— ¿Más tranquila ahora?—le hablaba en un tono conciliador, no quería meterse en un lío que acabara lamentando a la mañana siguiente en una cama de motel, viendo la espalda de aquella asesina serial mientras recogía su ropa del suelo—Escucha, sé por lo que pasas, Isuke-sama tampoco quiere volver a verme…me siento igual que tú, pero piénsalo Takechi ¿En serio vas a tirar al trasto lo que ganaste viviendo con ella?
— ¿Lo que gane? Estas de broma, lo único que gane fue perderme de todos los asesinatos que pude cometer desde el momento en que Shiena me saco de la cárcel. Ella quería una vida normal…admito que…los días que pase a su lado me hicieron muy feliz, olvide mi pasado pero…entre la sangre y los gritos de dolor yo me siento bien…je pero ella… ¡ella no lo entiende así!—sus ojos verde agua amenazaban por soltar lágrimas.
—Quiero desahogarme igual, pero no de un modo que termine por joder mi vida—Otoya desvió la mirada a la vez que chasqueaba su lengua, seguramente no creía que lo que pensaba hacer esa noche la arruinaría en nada, o al menos trataba de auto convencerse—sé qué opinas lo mismo, suelta las tijeras Otoya, tu no quieres hacer esto…y si te niegas bueno…no estás en posición de negociar conmigo—termino de decir con una sonrisa tranquilizadora, como la que les brinda a sus hermanos. Sólo se escuchó el metal cayendo en el suelo de su auto junto con un suspiro de resignación—buena chica. Ahora…te llevo donde Nio.
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Namatame sabía que la cosas terminarían mal en cuanto escucho como la preciada moto de Tokaku se estrellaba contra el pavimento y la chica no volteó a ver ni por un segundo a su bólido azul oscuro que se empeñaba en pulir en las noches antes de entrar a casa, o al menos eso era lo que Hitsugi le contó enterándose por Ichinose, ambas chicas solían conversar, según escucho, la reina mantenía comunicación con la mayoría de las chicas de la clase negra.
—Hitsugi…—apretó el celular que traía dentro de su chaqueta, la memoria de este no tenía otras imágenes que no fueran de ella con su amada. Pero no era momento de lamentaciones, esas serían después con la cara enterrada en la almohada, su amiga aporreaba la puerta y temía que si no se controlaba un poco, esta terminaría en el suelo.
— ¡Abre basura!—ya era mucha la atención que estaban atrayendo.
—Azuma, tranquilízate por favor, te comprendo perfectamente pero no puedes perder los estribos—sus palabras tranquilizadoras parecieron tener efecto en la chica de cabello azul, sus golpes disminuyeron de velocidad y fuerza—venga, trata de respirar, todo esto lo solucionaremos en tanto…
—Vaya sorpresa, es nee-sam junto con el príncipe león—la sonriente y animada voz de Hashiri fue suficiente para que el coraje de Azuma regresara y tratara de aventarse contra la rubia, ya tenía uno de sus cuchillos en mano y poco le faltó para atacar a Nio con él, de no ser porque fue sujetada por Namatame, que le aplicaba una llave de lucha para inmovilizar sus brazos.
—Agradecería que cuidaras tus palabras, Hashiri-sam, Azuma no está de humor para juegos y creo que yo tampoco—su voz no perdía el respeto con el que siempre hablaba pero si se le escuchaba apesadumbrada, sin energía.
—Namatame, Azuma ¿Podrían explicar que es este alboroto en la puerta de mi casa?—una voz autoritaria y cargada de irritación llamó la atención de las tres, la presidenta Meichi Yuri vestía una bata oscura mientras su rostro denotaba molestia.
—Presidenta Meichi—la chica pelirroja se enderezo a la vez que soltaba a Tokaku, esta se alisaba la camisa, no despegaba en ningún momento la mirada de Nio, la presidenta lo noto y se puso delante de esta con una mirada de cuidado a lo que la pelirroja hizo lo mismo salvo porque puso una mano tranquilizadora sobre el hombro de la peli azul—Azuma quiere hablar con Nio sobre…algo personal.
—La basura de Hashiri y yo tenemos asuntos que atender—dijo a la vez que se acercaba amenazante pero la misma Namatame la sujetaba de un brazo; esas actitudes y palabras contra su pareja no le gustaron para nada a la castaña, nadie venía a su casa a insultar a su rubia y amenazarla.
—Largo, no dejare que te acerques a Nio-sam, es obvio que tus intenciones no son sólo hablar—dijo cerrando la puerta pero la chica detrás la detuvo.
—Yuri espera yo me encargo. Sé de qué quiere hablar Azuma.
—Nio-sam, no pienso dejar que…
—Vienen a buscarme a mí, Yuri, por favor deja que las atienda. Pasen a la cocina—las chicas asintieron y se encaminaron dejándolas solas.
—Nio, Kaminaga y Bamba ya están arriba, acaban de llegar Azuma y Namatame, ¿olvidaste decirme que harían una pequeña reunión?—estaba irritada, eran las doce o más de la noche, seguía aun despierta y mañana debía llegar temprano a la academia.
—No es así, pero creo saber porque están aquí todas ellas, es muy simple, especialmente si tomamos en cuenta que mitad de la clase nos hace falta—podía ver fácilmente que eso no le interesaba a su pareja—escucha, sólo hablare con ellas y se irán, lo prometo, después de eso regresamos a dormir y yo te ayudaré con tu trabajo de mañana ¿de acuerdo?—dijo colgándose del cuello de la más alta con tono dulzón.
—Uff…encárgate rápidamente de esto, me arden los ojos—fue y se sentó en uno de los mullidos sofás de la sala.
Nio sonrió como acostumbraba y fue a la cocina para saber qué era lo que pasaba con Azuma, pese a que ya lo sospechaba desde que escucho como derrapaba frente a su casa.
—Bueno… ¿en qué puedo ayud…—no terminó su pregunta pues Tokaku se le acerco tanto que retrocedió hasta dar contra la pared.
— ¡Azuma, tranquila!
— ¿Por qué Haru terminó nuestra relación? —dijo con voz amenazante, ya era suficiente de juegos con Nio, el dolor en su pecho y la angustia no la dejaban en paz desde que hablo con Ichinose, de echo sentía la misma angustia que cuando vio irse la ambulancia ese día en que la apuñalo.
—Tranquila nee-sam, siéntense y explícame que sucedió—les dijo a la vez que se sentaba en la mesa de la cocina pero sólo la chica de melena roja se sentó— ¿y bien? Dices que Haru-chan termino contigo, ¿qué fue lo que te dijo exactamente?
—Dijo muchas cosas, pero en una de ellas te mencionó ¿¡Qué fue lo que le dijiste basura!? ¡Tú le sugeriste que se separara de mí! ¿Verdad?—clavo un cuchillo cerca de la mano de Nio pero esta ni se inmuto, se levantó y tomo un par de tazas donde vertió un poco de café ya echo— ¡Contesta Hashiri!
—Haru-chan ha hablado conmigo últimamente, eso es verdad—dejo ambas tazas frente a las chicas.
—Gracias Hashiri—dijo Namatame pero Tokaku no recibió de buena manera la taza.
—Ella me hablo sobre cómo nee-sam la dejaba sola por mucho tiempo, cuando antes no se separaban la una de la otra, ella sabe la importancia de tu trabajo, pero de igual manera sabe que tomas más misiones de las normales sólo por Kaiba—tomó un pan de melón del centro de la mesa y se lo llevo a la boca—sin ser suficiente eso, Azuma-sam no es la persona más cálida si saben a lo que me refiero…—decía con la boca llena, trago antes de proseguir—pero yo sé que Haru-chan ama inmensamente a Azuma, le sugerí hablarlo contigo, eso se lo dije apenas esta mañana pero veo que la plática no fue muy bien para que llegaran a terminar—ambas prestaron la atención a la peli azul, Tokaku entendía ahora porque Haru no quería que hablaran del asunto por teléfono, que tonta había sido, de escucharla quizás no hubiera ocurrido nada de eso.
—No hablamos…yo…ella quería hablar conmigo pero…le dije que lo hiciera por teléfono y…me dijo que no regresara a nuestra casa…que no podía soportar más esto…mierda ¿Qué hice?—se tapaba los ojos con una mano mientras apretaba los dientes, una mano amiga le toco el hombro, era Namatame.
—Podrás resolverlo Azuma, tranquila, sé que Ichinose te escuchara y estarán juntas de nuevo.
—Namatame—dijo viéndola y mostrando una sonrisa de medio lado en agradecimiento.
—Bueno y ¿Por qué estás aquí Namatame? ¿Desde cuándo Romeo es quien acompaña a Mercucio?
—Me ocurrió lo mismo que a Azuma…—veía su reflejo en la taza de café—salvo que Hitsugi me dijo que lo nuestro no funcionaría y luego se fue en un taxi…por ahora no puedo volver a su apartamento ni tampoco ir a casa de mi mentora, no hay a esta hora ningún tren que vaya a su ciudad.
—Bueno…sé que me meteré en un problema con esto pero pueden—el claxon de un coche las hizo voltear a la ventana, un par de faros las alumbraron y el sonido no se detuvo—oh…esto debe ser broma…—la rubia se levantó con una sonrisa y se encamino a la puerta.
— ¿Conoces a alguien con ese auto?—pregunto Tokaku cubriéndose los ojos.
—Sagae.
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—Entonces pensabas darle caza a alguna chica y con el dinero que trajera en sima irías a casa de Nio. Debo decir que me alegra haberte encontrado primero—conducía con una mano en el volante y la otra en la palanca de velocidades, las calles desiertas les permitían ir a una velocidad un poco más arriba del límite de velocidad.
—Haruki-chan me arrebato mi noticia de primera plana, Jack el destripador del siglo veintiuno estaría de regreso esta noche…iba a ser muy placentero cortar en trocitos a una linda chica…
—Te hice un favor Takechi—dijo acelerando luego de un tope—de haberlo hecho Kenmochi se enteraría y dudo que volviese contigo luego de eso, lo iba a considerar como un engaño.
—Eso es hipócrita viniendo de ti ¿No hace un momento estabas a punto de engañar a Inuchi conmigo?
— ¿Inuchi? Ah tú te refieres a…Isuke-sama.
—Supe que estaban juntas ¿qué ocurrió? ¿Te voto por ser pobre o por un mejor partido?—dijo divertida pero al no recibir respuesta supo que se había excedido, en cualquier otra situación se hubiera reído un poco de su víctima y continuar con comentarios que abrieran más la herida pero ver a la chica pelirroja así no le agrado mucho—hey…sólo estaba bromeando, lo siento.
—No importa, no es tu culpa—cambio a cuarta.
—Bueno pero al menos te deshiciste de ella, esa mujer era veneno puro y eso es mucho decir viniendo de mí.
—Je sé a lo que te refieres…pero Isuke-sama es una de las mejores cosas que ocurrieron en mi vida y luego de lo que le hice...bueno, no me sorprendería que su madre llegara a golpearme a mi casa…trabajé mucho por ella y mis hermanos, pero más que nada por ella, para poder tener lo suficiente para que no le faltara nada pero…parece que no bastó—frunce el ceño en señal de tristeza.
—Oye anímate, me tienes a mí, luego de frustrar mi regreso a las noticias tú eres directamente responsable de mí y de lo que haga.
—Jeje ¿se supone que eso es consuelo?—la sonrisa regreso a su rostro—hemos llegado, servida señorita—dijo tocando la bocina del auto.
— ¿a dónde iras ahora?—le era agradable estar con Sagae, le divertía de una manera sana y sabía que podría controlarla si se excedía en sus juegos sin tacto, tenía libertad de soltarse sin la preocupación de lastimar pues alguien más la dominaba físicamente.
—La verdad es que no tengo idea—dejo de tocar el claxon cuando vio que en la cocina una chica se levantaba, puso un pocky en su boca y abrió el seguro del asiento del copiloto—terminaría con una navaja en la garganta de regresar al apartamento y es algo noche para volver a casa con mis hermanos y madre, sin mencionar que no quiero darles explicaciones—ambas bajaron del coche, Haruki no sabía por qué seguía a Otoya pero allí estaba, esperando apoyada cerca de la puerta mientras la chica del cabello purpura tocaba la puerta, dentro se escuchaba como alguien discutía, Otoya retrocedió un poco y ambas se miraron un segundo. La puerta se abrió mostrando a su antigua juez de la clase negra.
—Déjenme adivinar, problemas con sus novias —volvieron a observarse y asintieron, una con una sonrisa divertida y la otra un poco desanimada con un pocky en la boca—pasen, Azuma y Namatame están en la cocina.
— ¿Azuma y Namatame están aquí?—eso le preocupo un poco a Otoya, la chica de cabellera azul no era muy fan de ella y la de cabello rojo más de una vez se metió en la relación que tenía con Shiena, supuestamente "aconsejaba" a su chica de buscar a alguien un poco más cuerdo, sus discusiones y pequeños enfrentamientos habían tenido.
—Sí, ¿Qué tiene de malo?—al parecer Nio no estaba enterada de todo.
—No soy la persona favorita de ninguna de ellas dos y tampoco soy una suicida—dijo bajando las escaleras pero una mano fuerte la detuvo.
—Venga Takechi, no se me antoja dormir en el auto, si hay una pelea me meteré para equilibrar las cosas—dijo la pelirroja con un guiño.
—Je…de acuerdo, eso me parece más razonable.
—Resuelto eso, adelante—ambas pasaron y siguieron a Nio a la cocina, las dos chicas que ya estaban allí se pusieron de pie tan pronto las vieron con una mueca de disgusto, Otoya se sentía como atrapada pero la chica pelirroja se puso a su lado.
—Namatame, Azuma, tiempo sin verlas—dijo con una sonrisa aligerando el ambiente— ¿Cómo les ha ido?
—No muy bien—respondió la rubia—sus novias las abandonaron.
—Je así que todas estamos en el mismo barco.
—No nos pongas en el mismo barco que a ti Takechi—respondió Namatame.
—Como sea. Nio ¿recuerdas hace no mucho cuando acabó la clase negra? Gracias a ti volví a la cárcel así que, vengo a cobrar esa que me debes, Haruki-chan y yo vamos a quedarnos por un par de días en tu casa.
Yuri iba a matarla.
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—Quítate la camisa.
— ¿No puedes trabajar con la camisa un poco abajo?—dijo frotándose la frente, le daba dolor de cabeza cuando Mahiru y ella no estaban de acuerdo.
—Mahiru-sam no está de acuerdo—lo sabía pues la de sonrisa salvaje empezó a hacer ese gesto en cuanto entraron al cuarto, ya tenía todo preparado, era muy simple lo que haría, ya antes lo había hecho.
—No mucho, sólo date prisa con eso—la chica se fue desabrochando la camisa luego de sacarse la sudadera oscura, Kouko pudo distinguir claramente cada movimiento, mentiría si dijera que la chica era fea o tenía un mal cuerpo, al contrario, se le veían unos suaves músculos en brazos y abdomen.
—No tardare pero quizás te duela.
—No hay problema, sé cómo aguantar el dolor.
Trato de ser rápida con lo que hacía, rápida y metódica, dejar una cicatriz no era una opción, pese a que la chica de cabello plateado sabía lucirlas de un modo que quedaban con ella y su alocada personalidad.
La piel de Bamba era suave al tacto y muy pálida, como si jamás la tocara la luz del sol, su espalda era fuerte, no de manera tosca, sino con esos músculos naturales que se formaban por actividades realizadas por mucho tiempo.
—Ya casi acabo, sólo la vendare.
—Gracias.
—En el cuarto para huéspedes hay una cama, sólo faltaría un par de futones y…—todas las chicas entraron a la habitación y se quedaron calladas, lo que veían era a Shin'ya sin camisa siendo tocada en la espalda por Kouko, claro que no podían ver que esta última estaba sanando a la primera, la de lentes estaba a punto de explicar la situación pero Nio se le adelanto a hablar—Vaya vaya, no bien terminan su relación y están saltando a los brazos de alguien más, en serio chicas, no creo que relaciones basadas en el despecho sean lo más sano—Nio recibió 6 golpes en la cabeza luego de decir eso.
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—Por favor Yuri, sólo serán un par de días en lo que consiguen un mejor lugar—su pareja no lucía contenta luego que le dijeran que la mitad de la clase negra estaría viviendo en su casa por unos días gracias a problemas amorosos con sus respetivas parejas.
— ¿Por qué las ayudas Nio?
—Son amigas Yuri, necesitan un lugar donde quedarse y no creo que sea correcto cerrarles las puertas.
— ¿Amigas?
—Sí, las chicas de la clase negra de Ichinose Haru son lo más parecido que tengo a amigas, por favor, déjales quedarse un par de días, por favor ¿por mí?—dijo con ojos de gatito.
—Uff…sabes que con esa mirada no puedo decir que no…tu ganas, pueden quedarse un par de días pero será todo.
—Muchas gracias Yuri—abrazo a su novia en la oscuridad de su habitación, escucharon un golpe fuerte, como de alguien cayendo al suelo o algo así, luego varios pasos y hasta gritos— eh…jeje sólo serán un par de días, lo prometo.
—Más te vale Nio.
N/A: Hola ¿me extrañaron? Lamento la tardanza, la verdad es que me costó mucho este cap, no sabía como hacer para la escena de Haruki con Otoya, doy las gracias a una persona que me ayudo en gran medida con esa escena, sin él no sé qué hubiera sido de esas dos y en cuantos problemas las metería, espero el resultado no les decepcionara. Espero con ansias sus comentarios y les pido que de igual forma se pasen a leer el cap seis de La Casa Sagae: día tres, historias divididas. Espero comenten y nos leemos la próxima.
