Casa de Nio (error, casa de Yuri) Primera parte

Efectivamente, ninguna de las chicas en la casa Hashiri (Yuri) había descansado, no porque fuera tarde la hora en que se fueron a dormir, sino porque era un sueño sin descanso, como los que se tienen en una cama ajena y sin poder tomar al menos un baño antes de acostarse, uno se levantaba peor que como se acostó.

―Azuma…―se escucha un susurro, Tokaku despertó sin muchas ganas, es muy tarde a juzgar por la iluminación tras las cortinas, mira a su alrededor tratando de dar con quien la llamó, Bamba esta ovillada en la esquina de la cama completamente tapada, Kaminaga duerme tranquilamente con los lentes sobre su cabeza en el respaldo de la cama, Namatame con la cara enterrada dentro de las almohadas como escondiéndose; fijo ahora su vista en la esquina más cercana, Haruki era presa de los brazos que más bien parecían garras de Otoya, estaba boca abajo arrastrándose fuera del futon y buscando ayuda en ella; Tokaku alzo una ceja inquisitiva y Haruki miro en dirección a Takechi "¿Es en serio? Mírala, me está atosigando".

―Tú te lo buscaste―dijo pero se levantó de cualquier forma a ayudar a la pelirroja, sacándola de las garras de esa chica que parecía susurrar el nombre de Shiena en sueños.

―Sí que la extraña, pero hombre, no sé cómo Kenmochi puede dormir con esta chica apresándola de esa forma.

―No sé ni cómo se pudo fijar en ella―dijo viéndola, no le agradaba en nada esa chica, era todo menos de confianza, pero no era su problema, ya tenía suficiente en la cabeza para detenerse a pensar en esa chica psicópata.

―Sera porque yo sí expreso lo que siento, me divierto y hago reír a Shiena, no como tú que eres más fría que un iceberg―dijo entre sonrisas la chica que aparentaba dormir.

Azuma estaba por responderle.

―Venga chicas, no tan de mañana, no dormí muy bien―dijo la pelirroja parándose para desperezarse, vestía sólo sus bóxers rojos en conjunto con un sujetador del mismo color, su larga cabellera se notaba muy alborotada y con ansias de un buen baño― ¿creen que Nio ya se fue? Quiero con urgencia un baño.

―Ninguna durmió bien, sólo mira a nuestro león, parece salida de una pelea jajaja―dijo Otoya viendo como la pelirroja sacaba la cabeza de entre las almohadas, todas, hasta Azuma muy disimuladamente, hicieron acopio de fuerza de voluntad para no reírse ante lo que veían: Romeo se levantaba con una melena no muy agraciada, una cuyos cabellos apuntaban a todos lados e incluso le tapaban la visión.

―Muy gracioso Takechi, uff hoy no me estoy despertando con el pie derecho―dijo tratando de acomodar un poco ese desastre de pelambrera.

―Nadie lo hace Namatame-sam―a su lado la chica de cabello negro se limpiaba las lágrimas que habían salido al despertar de su sueño y encontrarse en una cama que no era suya con personas que no eran su hermosa chica de cabello azul―Buenos días a todas―dijo para que dejaran de verla de aquella manera.

Nadie respondió, un ambiente depresivo se había alojado en medio de todas ellas, nadie sabía cómo romper ese silencio ni tampoco encontraba razones para hacerlo, aun si lo sentían incómodo. Kouko fue la primera en ponerse en movimiento, busco las mismas ropas de la noche anterior para vestirse, Haruki, Otoya y Tokaku hicieron lo mismo.

―Esto… ¿Di-di-di-disculpen?―escucharon una voz muy suave y tierna que tartamudeaba.

― ¿Uh? ¿Bamba?―dijo Chitaru volteando a la chica que estaba completamente cubierta por la sabana, dejando ver sólo sus ojos y el lindo sonrojo en sus mejillas― ¿Qué pasa? ¿Necesitas algo?―le pregunto acercándose un poco, la chica le parecía tener problemas y por alguna razón sentía el impulso de ayudarle.

―Shin'ya o-otra vez olvido po-ponerse ropa pa-para dormir… ¿po-podrían pa-pasarme mi-mis ro-ropas?―le cuesta hablar por la vergüenza, nunca había estado desnuda frente a las chicas de la clase negra, bueno, Mahiru no lo había estado.

―Dudo que Bamba olvidara tal cosa―dijo Tokaku ya vestida pero sin la chaqueta que traía en la noche.

―Eso viene importando poco, tenemos a la linda y tierna Bamba a nuestra entera disposición―dijo Takechi con una sonrisa que delataba sus malas intenciones con esa chica neko―duele, duele, duele joder que duele Haruki-chan.

―No asustes de esa forma a Bamba―dijo jalándole de una oreja como si fuera otra de sus hermanas.

―No te preocupes Bamba, Takechi no te ara nada―dijo la chica con una melena alborotada, se levantó para buscar ropa en la maleta maltrecha con la que llegó anoche pero la encontró llena hasta el tope de patitos de hule, la ropa de la noche anterior manchada de sangre.

Se tocó la barbilla pensativa, lo mejor sería preguntarle a Bamba.

―Bamba, aquí solo hay patitos, ¿Dónde está tu ropa?

―Shin'ya dice que recogió lo más importante―dijo tapándose aún más la cara. Vaya situación.

―Tranquila, mira, ten, usa la mía―dijo pasándole su conocida camiseta de botones a la chica, esta se la puso apresurada al igual que los pantalones a un lado de la cama que le había alcanzado Kouko, la prenda le quedaba un poco demasiado grande, quizás un par de tallas―lo siento pero es todo cuanto tengo, quizás Nio tiene algo que puedas usar―dijo sin su prenda superior, usaba debajo un sencillo sujetador negro.

―Gra-gracias Namatame-sam…eres mu-muy amable―dijo tímida.

―Claro, muy amable, no es raro que la Loli se fijara en ella, como nadie en la academia le daba ni la hora por su talle.

―No es muy agradable de tu parte Takechi―dijo defendiéndose pero sin darle tanta importancia a los intentos de molestar de la chica.

―Buf que aburrida eres, por lo mismo seguro y la Loli te dejo―dijo ganándose una mirada de molestia de Namatame, Otoya sonrió con confianza y puso la mano en un par de tijeras que llevaba consigo.

―Vamos, es ya de mañana y no quiero escuchar gritos, venga, vamos a buscar que desayunar, muero de hambre.

―Estoy de acuerdo con Sagae―dijo la chica de lentes que ya terminaba de sujetarse el cabello, Azuma igual asintió con la cabeza, el hambre empezaba a sentirse y en ese momento no se le antojaba salir a correr.

―Bueno, no se diga más, vamos a buscar algo que comer―dijo Takechi tratando de animar el ambiente.

Las seis bajaron, en la mesa se encontraba una nota escrita de cuaderno de parte de Nio.

Chicas:

Estaré en la academia, a diferencia de ustedes, los fines de semana tengo cosas que hacer. Les dejo mi número a lado del teléfono fijo, por cualquier emergencia, hay una pala bajo la escalera y un extintor junto al microondas.

Nio

―Perfecto, eso significa fiesta―dijo Otoya ya entusiasmada y pensando en donde poner el alcohol.

―Eso significa comportarse―dijo Kouko― ¿Qué desayunaremos?

―E-esto…yo sé hacer hot cakes…―dijo una tímida voz.

― ¿No hay otra cosa?

―Venga Azuma, los hot cakes son deliciosos, Shiena siempre me los prepara en las mañanas.

―Por eso te dejó, sólo hacías que te atendiera, claramente se cansó―dijo Haruki tratando de molestarla, tratando de distraerse, de todo cuanto sabía preparar, los hot cakes eran la única comida que había sacado un "saben bien" de su Isuke-sama.

― ¡Que yo la deje! Pero seguro lo tuyo fue por ser igual que un tapete donde esa perra se limpiaba las botas―dicho eso recibió el peso completo de Haruki quien sintió su sangre arder pese a ya no estar en una relación con esa chica a la que insultaban, rodando por la cocina volcando sillas y lanzando improperios e insultos. Qué curioso, en la mañana se veían como buenas amigas.

Azuma sólo pudo negar con la cabeza, no tenía idea porque permanecía en ese lugar. Decidió tomar asiento en el sofá y esperar a una oportunidad para agarrar fruta o encontrar algo dentro del refrigerador. En otras circunstancias podría comer algo de curry caliente o recalentado, pero ella no sabía cómo hacerlo ni tampoco le pediría a ninguna de ellas que le preparaba un poco. Sería como dar por hecho que no la volvería a ver. Eso no entraba en sus planes. Pero tampoco sabía cómo hacer que se encontraran de nuevo.

— ¿Cómo paso todo esto de cualquier modo? Jamás dijo que algo le afectara—recordó cada noche en la que llegaba en la madrugada, Haru ya dormía por lo que entraba bajo las sabanas lo más silenciosa posible y dormía hasta las seis de la mañana, sin importar que llegase a las cuatro o cinco. Salía a correr, en ocasiones con Namatame y regresaba a las ocho exactamente para tomar el desayuno y checar si Kaiba había enviado alguna información para su siguiente misión, de no ser así acompañaba a Haru hasta su universidad. Seguido de eso tomaba un baño y se iba al edificio donde vería a su maestro y jefe.

Se levantó de golpe tratado de recordar un solo intercambio de palabras con Haru que no fuera a la hora de la comida. Ningún momento llegó a su mente. Ella era sólo un ente que entraba y salía de esa casa. Era mucho que llegara a dormir.

Soltó un quejido de frustración y observo a su alrededor. No podía hacer algo en específico en ese instante, podría esperar a que llegara Nio y que esta le contase más acerca de sus pláticas con Haru. Saco uno de sus cuchillos y lo arrojo clavándolo en el barandal de madera que daba a los cuartos de arriba, sacó otro y trato de atinarle al mismo cuchillo para desclavarlo, el ocio jamás había sido para ella pero no sabía qué hacer, se sentía atada de brazos y piernas. Al aventar el segundo cuchillo su distracción por recordar los días en la academia hizo que su puntería se moviera y este se clavara en una de las fotos enmarcadas donde aparecían Nio abrazando a la directora. El vidrio de la foto se resquebrajo y calló al peldaño rompiendo de paso el marco.

—Mejor me voy a la cocina—dijo y se encamino a donde las demás trataban de sacar un desayuno decente.

En el suelo Otoya y Haruki aun peleaban, Otoya sentada en el estómago de la pelirroja pero no parecía dominarla, de hecho tenía muchos problemas para tener sometida a su contrincante.

— ¡Ya cálmate!—le gritaba mientras usaba su peso para sostenerle las manos a la chica, ni tiempo le había dado de sacar sus tijeras cuando vio un borrón rojo que se lanzó sobre ella.

— ¡Retráctate de como llamaste a Isuke-sama!—dijo haciendo fuerzas y cambiando las posiciones, le sostenía ambas manos con una sola por en sima de su cabeza, tenía preparado su puño y sus ojos parecían decididos, con una llama que ni siquiera Azuma vio en ese iris cuando pelearon, toda amabilidad se había esfumado y sólo había enojo— ¡Retráctate!

— ¿¡De qué!? ¿¡De la verdad sobre ella!? ¡Acéptalo, apenas conviví con ella y se veía que era una persona detestable, no tengo idea como puedes fijarte en ella, es egoísta, traicionera, de poca confianza, altanera, egocéntrica, insaciable! ¡Incluso te hace llamarla sama! ¡Eso es como denigrarte!—cada palabra la golpeo, sabía que cada una podía describir perfectamente a Isuke, el problema era que no las recordaba cuando estaban solas, que es cuando dejaba salir ese lado oculto, ese amable y tierno que la hacía acurrucarse con ella en las noches, sentarse en su regazo, encontrar cajas de pockys que no había comprado entre sus cosas, la que la despertaba con un beso cuando se quedaba dormida en el sillón, la que bajaba su guardia y muros de hielo y piedra para mostrarle calidez.

—No la conoces…no como yo…

—No lo necesito, la mataría en cuanto tuviera una oportunidad y no porque me atraiga, sino porque es una persona que sólo puede hacer sufrir a los demás con su egoísmo, te tenemos de ejemplo—dijo vertiendo inseguridades en Haruki. Esta trataba de pelear contra esas palabras con recuerdos que daban fe de lo contrario, pero por cada recuerdo bueno con esa chica, dos o tres había malos—es una persona cruel que sólo sabe ser feliz haciendo a los demás sufrir.

—De eso sabes mucho, ¿verdad Takechi?—dijo la chica de lentes. Haruki se encontraba divagando en su mente, aun sujetaba a la chica contra el suelo pero era porque esta no hacía intento de quitársela de en sima.

Haruki cerró los ojos tratando de negarse a esos pensamientos que amenazaban con darle razón a Otoya.

— ¿A qué te refieres?—dijo viendo en dirección a la que buscaba cosas en la nevera.

—Eres incapaz de demostrarle a alguien amor sin lastimarle, no es difícil adivinar que tú sabes perfectamente eso de hacer sufrir a los demás para ser feliz—colocó todas las cosas que cargaba en brazos sobre la barra donde Mahiru trataba de pasar desapercibida de las demás—Kenmochi-sam seguro debe tener muchas cicatrices como marca tuya.

Gruño en respuesta, en parte era cierto, pero sólo en parte, ellas no conocían toda su historia con Shiena.

—Por tanto, si ella fue capaz de amarte alguna vez, Inukai puede haber enamorado a Sagae, no deberías insultar a alguien que es importante para ella, después de todo, te salvó de recibir una paliza de Namatame y Azuma—en eso tenía razón, Isuke era de las personas más importantes para ella, no sabía las razones de eso pero así era, no le importaba si en su cabeza las cosa no cuadraran ni tuvieran sentido de sus sentimientos, sólo sabía que su reacción no era exagerada, defendería el nombre de esa caprichosa chica aun si fuese contra Takechi.

—Isuke es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, alguien que de verdad puedo llamar mía, no de nadie más, ahora retráctate, no quiero lastimarte.

—Uff bien, me retracto, lo siento por llamar así a tu ex.

—Eso fue golpe bajo—dijo Haruki levantándose y ofreciéndole la mano.

—Pero es la verdad y nadie aquí parece querer comprenderla—dijo limpiando su ropa.

—Es porque nadie piensa dejar así esto, al menos yo espero que no acabe así…—dijo no muy segura de sí misma, busco su caja de pockys pero vio que sólo le quedaba uno, lo guardó en la nevera.

—E-eto Sagae-sam—llamo una voz muy bajita.

— ¿Um? Dime Bamba.

— ¿También comerás?—la única chica Neko del lugar sostenía en sus manos una taza con harina y un par de huevos en la otra, se moría de los nervios por estar rodeada de sus antiguas compañeras más imponentes de la clase negra, pero quería hacerles un agradable desayuno que les alejara un momento de las preocupaciones pues les agradecía un poco que las acompañaran, sonreía un poco pese a todo por lo que pasaban ella y Shin'ya, pues, quizás su otra personalidad sea demasiado orgullosa o despreocupada para aceptarlo, pero ambas sabían que gracias a ellas no se habían sumido en un abismo depresivo donde lo único que querría Mahiru seria encontrar de nuevo reliquias sagradas que pudiesen llenar el hueco que dejo Sumireko.

—Oh, eres muy amable Mahiru-chan pero…—dijo la chica Sagae viendo las cosas ya listas para preparar todo—no estoy segura que se me antoje algo como los hot cakes en este instante...tu entiendes—dijo con su sonrisa perdiendo poco a poco la energía que la caracteriza.

—Oh…entiendo…—aparto su mirada dejando a la chica tranquila y la poso en la otra pelirroja del lugar preguntándole con la mirada.

—Lo siento Bamba pero no tengo muchos ánimos para algo dulce—Mahiru bajo la mirada y la posó sobre las chicas serias del lugar, Azuma desvió la mirada y la de lentes al ver que nadie aceptaba el ofrecimiento, le brindo una suave sonrisa y se acercó para ayudarla con el sartén donde pondría la pasta.

— ¡Yo si quiero hot cakes!—dijo en voz alta la de cabello morado invadiendo su espacio personal, provocándole un sobresalto en el que soltó los huevos que sostenía en las manos. Por suerte Namatame reacciono rápido o tendría un asqueroso olor dentro de la cocina.

—Ten más cuidado Takechi, casi rompes los huevos—dijo pasándolos a Bamba, que ya vertía algo de leche dentro de la licuadora, su cara reflejaba lo desanimada que estaba por no poder hacerles al resto un desayuno, esto lo noto la chica príncipe—de acuerdo, ¿Bamba puedes hacerme un par? Empiezo a sentir hambre—miro en dirección a Haruki que estaba siendo convencida por Otoya de comer.

—Je vale vale, igual para mi si no es molestia—dijo con media sonrisa—y un par más para Azuma—señaló a la de cabello azul que buscaba algo en la alacena, iba a protestar pero algo se lo impidió, pensó en Haru y como siempre le insistía por tener mejor relaciones con quienes la rodeaban. Asintió creando una tímida sonrisa en Mahiru.

Esta se puso manos a la obra, batía con tranquilidad la pasta mientras Kouko alistaba la parrilla donde harían los hot cakes. Todo era muy tranquilo para todas ellas, tan metidas en sus pensamientos, unos a los que cierta chica de cabello morado quería escapar, ¿y qué mejor manera de hacerlo que tocándole las narices a la única Neko entre ellas? Por lo que se acercó con el sigilo de una fiera a la caza para poner una mueca, en su mente tenebrosa, y gritar "Booo" en la oreja de la peliplata, que del susto no atino más que golpearle con la cuchara llena de pasta pegajosa.

De más está mencionar que las cosas no pararon allí, las pelirrojas rompieron en risas imposibles de contener al ver esa travesura castigada, ganándose cucharadas de pasta arrojadas a sus caras, seguido del desquite esperado de estas en el que todo se volvió un desastre de harina, pasta y huevos, desastre en el que incluso Azuma participó al recibir un huevo en la cara, no supo quién de las tres lo lanzó, pero armándose de otro cucharon embarrado tomo justicia ciega. El desastre acabo con un grito de la chica de lentes, tenía un poco de harina en el lente, las mando a sentar hasta que la nueva pasa estuviera lista.

—Jaja debieron ver sus caras, no tenía precio—Otoya seguía riendo por el desastre echo, estaba más que contenta por sacar algún tipo de reacción de esas chicas tan desanimadas.

—Je admito que fue divertido, pero Nio se molestara con lo ocurrido en su cocina.

—Venga Haruki, que las aguafiestas son la chica perro guardián y el príncipe—dijo refiriéndose a las chicas que trataban de limpiarse, estas le tiraron una mala mirada—venga, sólo juego, que aburridas son.

—Abra que limpiar antes que llegue Hashiri—dijo Namatame.

— ¡Paso!—dijo Otoya levantando un brazo, justo entonces llegaron Kouko con Bamba con un enorme plato repleto de Hot cakes.

El desayuno se fue tranquilo luego de eso, recogieron los platos sucios y cada una se fue a algún lado en esa casa un tanto grande para sólo dos personas: Namatame buscaba algo que le sirviera para cubrirse, pues le había prestado su propia ropa a Bamba por lo que andaba sólo con su sujetador negro y pantalones. Haruki no perdía mirada en esos enormes pechos que se asemejaban a los de su exnovia, un poco más y serían del mismo tamaño que los de su exnovia; Tokaku había salido a hacer algo de ejercicio y buscar ropa como favor a la peliroja con melena, todas ellas querían ropa, era decisión colectiva quedarse por un tiempo en esa casa, pocas de ellas tenían donde ir y ninguna podía volver a donde consideraban hogar. Otoya había desaparecido, en ocasiones llegaban ruidos del hatico o sótano pero ninguna sabía que planeaba la chica psicópata.

—Quizás debí probar suerte e ir a casa, Suzu seguro estaba fuera a la hora del desayuno—miro su celular, que no había mostrado ni un solo signo de vida, salvo por el cambio de horas, quería llamarla, vaya que quería pero no sabía si hacerlo o no, era la primera vez que pasaba algo como esto y no sabía cómo debía de actuar, si Suzu la llamaría o ella debía hacerlo, ¿habían terminado definitivamente? ¿O sólo quería un tiempo a solas? Esa cachetada aún le dolía, no físicamente pero si le afectaba, le dolía que Suzu no apreciara lo que hacía por ella—se supone hoy iríamos a ese nuevo restaurante…—dijo distraída recordando la anotación echa en el calendario frente a la cama que compartían.

—De-debía haber ido…—escucho detrás.

—No consiguieron ropa adecuada para ti—dijo dándole una mirada a la peliplata y volviendo con los trastes sucios, era lo único que haría, el resto de la cocina era responsabilidad de quienes ensuciaron.

—Na-namatame-sam es muy a-amable conmigo, le a-agrada a Shin´ya—la chica se pone a temblar mientras habla, la única neko entre todas ella, ¿era por la separación o esa chica le parecía adorable a Kouko? Dejo de mirarla y fijo otra vez la vista en el celular, muy cerca del agua, estaba un poco molesta con Suzu, pero no era excusa para fijar la mirada en alguien más.

— ¿Serías capaz de salir con Namatame o alguien más?—desconocía lo que la impulsaba a hacer ese tipo de preguntas pero quería respuestas, era la primera vez que salía oficialmente con alguien y necesitaba saber más sobre estas cosas, con algo de suerte le responderían lo que quería saber.

— ¿A-a qué te refieres, Kaminaga-sam?

—Estar cerca de alguien más, como lo estuviste con Hanabusa—retuvo el plato en las manos, no dejaba de ver su celular.

—No podría estar con nadie más que no fuera Sumireko, ella nos acogió a Shin'ya y a mí, dándonos seguridad y compartiendo su vida con nosotras, probamos su amor y cariño, no creemos que haya alguno que se le compare, no podríamos estar con nadie que no fuera ella—en ningún momento tartamudeo, los ojos de Kouko se cerraron, conteniendo las lágrimas, oh Suzu, ¿Por qué te alejaste de esa forma?

La cama donde todas habían dormido, o cuatro de ellas al menos, estaba hecha, sobre ella una chica sin camisa, veía el nombre de su novia en el teléfono, su número con marcación rápida, la llamaría, debía hacerlo, no dejaría ir a Hitsugi luego de todo lo que habían pasado juntas.

¿Pero qué pasa si ella no quería escucharla? Pensó revolviendo su cabello, ella no había tenido la culpa de su enojo, esos celos eran exagerados y enfermos, no deberían existir en una relación sana como la que debía ser la suya. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

—Yo que tú la llamaría.

— ¿Sagae?

—La pequeña no me pareció mala persona y se notaba que estaba coladita por ti—la chica se acostó con las manos tras la cabeza a lado suyo—no me parecía que fuese gente que reciente las cosas, si hiciste algo, te aseguro que te perdonará. Al menos tienes esa suerte.

—El problema es que no sé lo que hice.

— ¿Um? ¿Cómo es eso?

—Estábamos en un restaurante, uno que conocía de mucho tiempo, una chica fue amable conmigo y Hitsugi se puso celosa, eso era normal, lo hace con mucha gente pero…esta vez se fue sin más.

—Entiendo de que se trata, sólo está haciendo un berrinche.

— ¿Tú crees?

—Seguro, Isuke-sama hace lo mismo siempre que puede, es complicado tratar con eso, debo estar tras ella o es capaz de empeorar a cada minuto que pasa, de saber que me aplicaría esa cada que algo no fuese acorde a sus deseos no le hubiera prestado atención la primera vez que pasó no le hubiese seguido el juego. Esas no son maneras de tratar a alguien a quien amas y confías…—suspiro con desgano, se escuchó un estruendo en las escaleras del ático seguidas de un gemido de dolor, nada bueno saldría de esto—esa debe ser Takechi, ahhh esa psicópata de las tijeras—salió corriendo de la habitación dejando a la chica león con sus pensamiento.

—Berrinche…—esa idea la confundía, jamás pensó que Hitsugi le hiciera esas malas jugarretas, pero si debía recordarlo, en los acontecimientos de la clase negra le escondió su identidad como Angel Trumpet, planeando a sus espaldas y esperando a que todo saliera como lo previsto, el que le contara o no lo que había hecho no entraba en sus conocimientos, podría habérselo escondido hasta que ella misma lo descubriera. Todo esa la decepciono, la tenía en un trono, muy arriba sobre el resto de todas las personas que había conocido, su ángel en ese mundo de sangre sirviendo de adorno. Su ángel que mostraba recién sus verdaderas caras.

Más ruidos se escucharon, lo pensaría meticulosamente, más tarde vería su celular y si Hitsugi la llamó, ella haría lo mismo.

— ¡Takechi, ayúdame!

—Venga, que tú puedes sola, Haruki-chan.

— ¡¿Para qué quieres estas bocinas y cajas?! ¿¡Si quiera le preguntaste a Nio por ellas!?—Haruki cargaba un par de bocinas enormes escalera abajo, sobre estas unas cajas se balanceaban de izquierda a derecha, una gota de sudor se le escurría por la frente, trataba que nada se le callera, sería un desastre si eso ocurriese.

—Ya lo veras, tu confía—dijo la pelipurpura sonriendo, viendo en el bolsillo trasero las llaves del auto, su sonrisa se afiló al igual que sus pupilas—tomaré esto si no te importa—toco sugestivamente el trasero haciéndole dar un brinco a la chica ocupada con las bocinas—ah y tu cartera también, necesitare el dinero, pero descuida que te lo pagaré.

— ¿¡Qué demonios haces!? ¡N-no me toques allí! ¡Namatame!—las bocinas y cajas, cuidadosamente sujetadas se les querían caer, la otra chica corrió a su auxilio y Otoya huyo por la puerta principal.

— ¡Conéctenlas al televisor, no tardare chicas!—grito desde el auto.

— ¡Takechi, bájate de mi auto!

— ¡Hola, Tokaku-sam, ya vuelvo!—se escucharon las llantas rechinar en el asfalto y un grito divertido por parte de su loca conductora.

—Mi auto…Isuke-sama me matará.

—Lo hará—dijo Tokaku que ya las ayudaba con una de la bocinas—casi choca con un árbol, no debiste prestarle las llaves ¿y para qué es todo esto?

—No sabemos, esa loca dijo que las conectáramos—echaron un vistazo dentro de las cajas, habían muchos cables, discos y micrófonos, juegos de luces y un aparato raro.

7:35 PM Academia Myōjō

—Me pregunto para que me querrá Yuri, falta poco para que volvamos a casa. ¿Cómo estarán las chicas?—ya estaba en el pasillo a unos pasos de la puerta que daba a la habitación de la directora—debí llamarlas en algún momento de la tarde—para cuando pronunció eso, ya estaba dentro de la oficina cerrando la puerta.

—No sólo debiste llamarlas, debiste quedarte con ellas—sintió un escalofrío en la espalda de sólo escuchar ese tono, se había metido en problemas—me avisaron que la policía va en camino a nuestra casa, Nio-sam, si llega a pasar algo dentro de ese lugar, tu serás la responsable.

No sólo estaba en problemas, era Nio muerta.

DD: muchísimo tiempo bloqueada, lo lamento, espero el cap no se desarrollara muy bruscamente, pero era ahora o nunca, puse música un poco sentimental y esto fue lo que salió. Nos veremos en la parte 2, dejen sus comentarios para saber que hice mal.