Casa de Nio (¡corrección casa de Yuri!) Parte 2.1
Corrió lo más rápido que daban sus piernas, se sentía perseguida, competía contra el tiempo. Bajó las escaleras de dos en dos, su pie resbaló cuando trató de bajar tres escalones a la vez, hubiese caído por el tramo de dos pisos de no ser por el barandal, se le cruzó la idea de saltar desde ese punto en que veía el último piso, para cuando terminó de fantasear con tener la habilidad para tal hazaña ya estaba pidiéndole al taxista que la llevara pronto a la dirección que le indicaba.
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―Entiendo, ahora dime, Isuke-sam ¿Haruki-sam te apoya cuando están en alguna situación incómoda?
Suzu tenía cierto don, la gente que se acercaba a ella terminaban revelando sus problemas, buscando alguien que las escuchara y ella les podía dar un buen consejo, era como si hablaran con un familiar de edad avanzada pero sin esa incomodidad de qué dirá de ti o que pensara, siendo esa persona mayor que tú. Su apariencia ayudaba en ese aspecto y su edad le había dado experiencia suficiente para poder brindar ayuda y tratar a las personas que sólo les hace falta una pequeña chispa para explotar.
Suzu era como una chica que desarmaba bombas.
―Isuke jamás le pide apoyo a esa idiota, Isuke creció así, "si amas a tus hijos lánzalos al mundo" es lo que dice mamá―caminaban si rumbo a donde sea, Suzu seguía a Isuke e Isuke a Suzu, el día había pasado lento mientras tomaban el desayuno, compraban y Suzu abría cuidadosamente paso por paso la caja que contenía los cables rojo y azul de la bomba rosa, el sol se mostraba anaranjado en el cielo, pronto serían las seis de la tarde.
―Eso explica muchas cosas―dijo sentándose en una banca en la orilla de un parque―la forma en que creciste es distinta a la de ella, Haruki-sam se apoyó en sus hermanos y madre así como ellos en ella, está en su naturaleza apoyarte, Isuke-sam, así como también lo está el esperar ayuda, ella comprende que no puede esperar nada a cambio pero llegando una situación, como la que describes, ella inconscientemente volteara a ver a la persona en la que más confía, que eres tú―levantó la mirada a Isuke, tenía en la cara la muestra de consternación, comprendía ahora un poco más, pero la cuestión era que hacer ahora.
―Podrías tener razón…e Isuke debe apoyar…más a esa idiota―ella era diferente a Haruki, independiente y hacía las cosas sin consultarle, fría incluso pero la pelirroja la aceptaba tal cual, e incluso le amaba y ayudaba en lo que pudiera ¿Por qué entonces ella no podía hacer lo mismo por ella?― ¿Isuke puede encontrar a alguien mejor?
―No busques alguien mejor, te costaría más de una vida encontrarlo, créeme, lo digo por experiencia―por la calle pasaron un par de patrullas, ellas no tomaron importancia, las lámparas de la calle ya estaban encendidas, Isuke le dio la espalda para sonreír, tendría que llamar a la casa Sagae para preguntar por su pelirroja.
― ¿Tú no tienes a alguien a quien llamar?―la peli azul le había sido de ayuda, se lo había negado a si misma pero sabía que estaba triste por separarse de su pelirroja, había sido una de sus peores peleas, no tenía idea de cómo arreglaría las cosas per abría que intentarlo.
―En realidad sí…pero no sé si esa persona quiere que lo haga.
―Si le diste a Isuke el consejo de arreglar las cosas, ¿no deberías dar el ejemplo y hacer lo mismo?―para hacer que la bomba cooperara, Suzu igual tenía que abrir su propia caja bomba, ser equitativa con ella.
―Je, tienes razón―se levantó de la banca para empezar a caminar, miró al cielo ya un poco oscuro―debó ir a casa, quizás Kouko-chan volvió.
―Isuke también, es tarde, cualquier imbécil podría cruzarse por mi camino y salir mal herido ¿um?―se detuvo un momento para observar una tienda de autoservicio, frente ella estaba mal estacionado un auto.
― ¿Pasa algo?―vio en la misma dirección de la mirada naranja, era un auto sencillo, no muy lujoso pero tenía algo interesante, en la cajuela un chico metía tres cajas de cervezas, no podía verse al conductor pero Isuke avanzó de cualquier manera, parecía conocer las placas.
―Gracias, puedes quedarte con el cambio―dijo la persona tras el volante.
― ¿Takechi-sam?―preguntó Shutou.
―Oh mira a quien tenemos aquí, una sorpresa chicas―dijo sonriéndoles, Isuke paseaba la mirada dentro de la tienda y los alrededores, cosa que no pasó desapercibida por Otoya ―Haruki-chan no está aquí, sólo me prestó su auto.
― ¿Su auto? ¿Haruki-chan?―entrecerró los ojos viendo a la asesina serial, esta no quitaba su tonta sonrisa infantil y eso comenzaba a desesperarla.
― ¿Dónde está Sagae-san, Takechi?―preguntó Suzu.
―Je je no creo que sea apropiado decir el paradero de Haruki-chan a su…exnovia―dijo arrancando el auto, en el estéreo sonaba la guitarra interpretando "Listen to the stereo", Otoya movía la cabeza al ritmo de la música.
― ¿Dónde está esa idiota y por qué demonios te presto nuestro auto?―la paciencia de Isuke estaba por agotarse y esa sonrisa ladina no ayudaba.
―Necesitaba salir a comprar, así que le pedí su auto prestado, dijo que estaba bien y que tomara las llaves de su bolsillo trasero―los ojos de Isuke mostraban ira pura, antes de que metiera su mano por la ventanilla, Otoya dio de reversa y aceleró en medio de la calle, las patrullas de la policía se escuchaban cerca y Suzu entendió porque el apuro en irse de Takechi, no por miedo a Isuke, pues parecía que la peli purpura no contaba con sentido de la supervivencia, sino porque más de una persona había dado aviso de ver al Jack el destripador del siglo veintiuno en un auto con placas registradas.
―Tendrán que reportar ese auto como robado o deshacerse de las placas―dijo cruzada de brazos mientras veía como el vehículo desaparecía a la vuelta de la esquina.
―Sagae tendrá que darme muchas explicaciones luego de esto―dijo sin emoción en la voz y eso era mala señal.
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― ¿Qué piensa hacer Takechi? ¿Una fiesta?―dijo la leona prendiendo todo el equipo, la pantalla plasma mostraba ondas de colores mientras esperaba a que las chicas escogieran una canción, Haruki estaba pegada a la ventana esperando a que su preciado auto regresara en una sola pieza.
―Me da igual lo que Takechi quiera hacer, con tal de que traiga mi auto sin un rasguño.
―Esto… ¿para qué sirve esta cosa?―dijo Banba levantando un artefacto rectangular con boquilla.
―Préndelo si quieres averiguarlo―dijo Azuma, jugaba con sus cuchillos, clavándolos en el techo y sujetándolos cuando volvían a caer, el mueble en que estaba acostada tenía uno de estos clavado en el respaldo.
Banba lo hizo, el aparato se prendía fácilmente, sólo le daban a un interruptor que tenía al costado y de la boquilla comenzaba a emanar un humo espeso.
―Banba-sam, ¿podrías poner eso en otro lado? Ese humo apesta.
―Ha-hai―camino hasta las escaleras y dejó la máquina allí, de esa forma no molestaría a las demás.
―Takechi ya tardó demasiado con mi auto, ¿A dónde carajos es que fue?
―Sólo di un paseo, era la primera vez que conducía y quería que valiera la pena―dijo entrando de lo más natural con cajas de cerveza por la puerta trasera.
― ¿¡Dónde demonios dejaste mi auto!?―gritó la pelirroja al no haberla visto llegar con su patrimonio, Isuke iba a matarla si se enteraba.
―Lo estacione entre los árboles, creo que la policía me siguió o algo así, habían un par de coches patrulla en la ciudad y creo que la chica de la tienda se tomó la amenaza muy enserio―destapó una lata para darle un sorbo―ah y tu exnovia te manda saludos―si las cosas iban mal ahora estaban peor que nunca, Isuke-sama la destazaría por prestarle el auto que compraron entre ambas a esa loca chica.
N/A: Ya sé ya sé, me tarde demasiado para algo tan cortito pero hay una buena explicación, hemos estado trabajando en "La casa Sagae" y en el próximo capito de "I´ll set you free" sé que no es buena excusa pero es todo lo que tengo, tengan paciencia y verán que en cuanto terminen las clases las actualizaciones serán más rápidas. Les traje esto para que sepan que no me eh olvidado de esta historia.
