Disclaimer: Los personajes pertenecen a la serie animada Naruto y a su creador Masashi Kishimoto. Solo la historia es de mi autorìa.

ADVERTENCIA: Esta historia puede contener lenguaje fuerte, violento y sexual que podría no ser apto para personas sensibles.

*N/A: La historia sera narrada por ambas personajes Sakura y Sasuke.*

Sakura.

Aunque quisiera sacar de mi cabeza ese momento en el que Sasuke me miraba tan atento me era imposible. Sus ojos oscuros parecían el fondo del océano inexplorado y furioso, yo estaba ansiosa por navegar en ellos y descubrir ese misterio que-. Demonios ¿me estaba poniendo poética? Arroje el trapo de franela a una de las sillas y suspiré irritada.

—¿Que mierda me sucede? Solo fue un minuto el que lo vi. - me senté de golpe en la silla.

—Y aun asi lo destruiste. - la voz de Sasori me hizo saltar.

—Hola. - salude nerviosa metiendo un mechón rebelde detrás de mi oreja mientras él se sentaba frente a mi.

Sasori es mi mejor amigo, nos conocimos desde que llegué aquí, es hermano mayor de Matsuri y el primogénito de la familia. Pasábamos la mayor parte del tiempo juntos lo conozco mejor que nadie en este mundo, se lo que significan cada uno de sus gestos y respuestas.

—Mi smartphone está destrozado… Saku ¿tienes algo que decirme? - preguntó tranquilamente, oh no, esto no suena nada bien. Me removí nerviosa en mi lugar, tenía que preparar mi mejor excusa, pero no nada salía, esto de las mentiras debería ser algo sencillo pero simplemente no me salen cuando me miran tan atentamente.

—Lo siento, tan solo quería verlo, pero no se en que momento la pantalla dejo de funcionar. - al demonio solté sin más. Mi sinceridad no me ayuda en estos casos y menos con él.

Por primera vez desde que se sentó frente a mi Sasori miro a otro lado. Su expresión era relajada, su piel blanca brillaba al contraste de la luz y sus grandes ojos color marrón miraban fijamente algo detrás de mi cabeza. Sé lo que se significa, el esta esperando que diga algo más.

Mis manos estaban sudando sobre mis piernas y las limpie frenéticamente en mis pantalones, estaba nerviosa, no acostumbro a destrozar las cosas… o tal vez si. Baje la vista cuando sus ojos se posaron nuevamente en los míos.

—Saku, esta bien no lo tomes tan a pecho. No te gritaré y mucho menos me voy a molestar contigo. Es cierto, amaba mi teléfono pero igualmente ya tenía que cambiar, era un modelo pasado y acaba de salir el nuevo prototipo.

—De verdad lo siento Sasori intente arreglarlo sin que te dieras cuenta, pero creo que no funcionó. -levanté la vista para mirar a mi amigo que sonreía de oreja a oreja. El siempre es tan alegre y vivaz, también es mi cerebro en muchas ocasiones.

Acarició mi cabeza sí como si se tratara de un cachorro revolviendo todo mi cabello.

—Sasori ¿Acaso Sakura se metió en problemas de nuevo? - preguntó Bruno, el padre de Matsuri y padrastro de Sasori.

—Ey! ¿Acaso Sakura es de las que se mete en apuros? - preguntó Sasori con sarcasmo mientras me abrazaba por el cuello.

—Ya te dije que intente arreglarlo. - deje que me abrazara, aun me sentía demasiado culpable como para rechazarlo.

—Claro, retirando la pantalla por completo y destrozando pixel por pixel… ¿Como demonios es posible eso? - esta vez lo alejo de mi, esta bien, lo admito. Cosa que llega a mis manos la destruyo, es mi especialidad, los audífonos, teléfonos celulares, computadores y bueno toda cosa que sea del nuevo mundo tecnológico. Simplemente la tecnología y yo no vamos juntas.

—Eres única Sakura. - por lo visto Bruno no fue capaz de soportar más la risa y la dejó escapar. Su gran barriga se mueve de arriba abajo, y sus ojos son más pequeños ahora.

La risa de Bruno es de esas que te contagia y también tienes que reir. Siempre que el lo hace lo hago yo, ahora no es una excepción.

—El ambiente aquí es bueno. - la voz proviene de un hombre mayor que acaba de entrar al restaurante. Inmediatamente recuperé la compostura y fui a recibirlo a la puerta.

—Bienvenido. Pase por favor. - le sugerí al hombre. Siempre se me ha dado bien la hospitalidad y el cuidado de los demás, por algo mi aspiración es a un área donde eso es muy requerido.

—Eres muy amable jovencita. Dime tu nombre, puedo recordarlo y ayudarte a tener un buen puesto en el futuro. - el hombre era delgado pero no muy alto, parecía tener problemas con una pierna al caminar, su rostro lucía cansado por todas esas arrugas, sin embargo, no parecía tan viejo. Vestía un traje negro y por lo visto muy caro.

Lo mire extrañada, puedo ser lenta para comprender pero no estúpida e inmediatamente me puse alerta. Ya he tenido que lidiar con tipos que quieren pasarse de la raya conmigo o con alguna de las camareras.

—Mi nombre no es importante ya que tengo un buen trabajo aquí, señor. - conteste sin perder mi sonrisa, pero mi razón me decía algo no iba bien. El hombre río ronco y pesado.

—No por mucho muñeca. -su risa envió escalofríos por mis brazos. Fue entonces que quiso tocar mi cara y retrocedí dos pasos torpemente.

—¿Le parece si habla conmigo, caballero? - Sasori me puso detrás de él en un instante.

—Yo le atiendo Sasori, lleva a Saku contigo. - el semblante de Bruno era sombrío, algo andaba mal.

Sasori y yo nos fuimos a la parte de atrás como pido Bruno. Sasori parecía quieto como siempre.

—¿Quien es ese señor? - Sasori me miró con sorpresa.

—¿Me perdí el noticiero de la mañana? - ataque con sarcasmo, la verdad quiero saber y el hecho de que él se quedara solo mirándome no ayudaba en nada.

—Es Danzou, dueño del banco que tiene embargado el restaurant.

Hay estaba el significado de todas esas palabras absurdas del tipo. La rabia subió por mis venas hasta mi cerebro, y por un momento me encontraba cegada. Recuerdo la vez que vi a la Abuela llorar a causa de ese pedazo de porqueria.

—Oye, Sakura tranquila ¿a donde vas? - Sasori se interpuso en mi camino haciéndome retroceder.

—Voy a plantar su trasero en el suelo. ¡Suéltame! - intente zafarme de él y seguir el camino que mentalmente imagine recorrer.

—Genial, y ¿después que? ¿Iras presa por asalto? o tendrá que ir la Abuela en tu lugar, piensa Sakura.

Respire profundo y me calme, Sasori tenía razón si yo hacía algo imprudente la abuela y el resto saldrían lastimados.

—Mejor date prisa y vete a tus cursos, están por comenzar y ya falta poco para el examen. – asentí lentamente y caminé a la cocina para tomar mis cosas. Mire para la parte principal y el tipo ya se había marchado solo quedaba Bruno silbando una canción, parecía que no había sido nada malo, posiblemente solo vino a hacer un recordatorio.

Para poder llegar a la academia nocturna en el centro de Tokio tenía que tomar el subterráneo y un autobús, siempre disfrutaba del recorrido lo único molesto era lo abarrotado que en ocasiones era el tren.

A la entrada de la academia me estaba esperando Ino, una compañera de cursos y mi mejor amiga que al igual que yo estaba intentando duramente ingresar al área de medicina.

—Frentona ¿estás bien? - puso su mano sobre mi frente. La verdad es que no me sentía bien, después de bajar del tren comencé a sentir frío y cansancio.

—Algo cansada ¿Porque estás afuera? – carraspee al escuchar mi voz ya ahogada.

—La profesora aviso que no sería capaz de llegar hoy, así que me quede a esperar para avisarte. – me abrazo por los hombros y beso mi mejilla. —Soy buena amiga verdad.

Sonreí y asentí. Lo era, Ino era una loca, pervertida y excéntrica pero excelente amiga.

—Ugh! No luces nada bien, me das flojera. Mejor vamos a un pequeño lugar que conozco, tomamos un café o lo que sea y platicamos. Quiero ir a las montañas contigo este fin de semana.

—No se supone que irías con tus amigos de no sé dónde? – arremetí mientras me jalaba de la mano y comenzábamos a caminar.

—Irán, claro, pero no seré la única que no tenga una amiga que llevar. Tenten está llevando a su cuñada que recién llegó de España.

Ino parecía no tener buenas amistades, según ella porque las mujeres solían mirarla más como una amenaza, no las culpo ella es tan abierta y alegre sin mencionar que sus peligrosas curvas y belleza atrae la atención de cualquier persona.

Por la caminata que dimos a toda velocidad me sentía con menos escalofríos pero mis ojos comenzaban a arder. Lo deje pasar pensando que sería por el smog de los carros. Llegamos a un café bazar muy lindo y por lo visto muy particular. Había decoraciones de los años 80 y 90, algunas partes parecían muy retro y otras como salidas de un cuento de hadas. Nos situamos en un rincón donde solo había una pequeña mesa redonda con dos lugares y al centro adornaba un pequeño ramo de flores secas realmente encantador.

—Este lugar es hermoso Ino. –le dije mientras seguía observando el lugar sin poder creer lo bonito que era.

—Solo conozco lugares lindos Sakura. –se encogió en su asiento mientras la fulminaba con la mirada.

—Eres tan altanera Inocerda. – Ino soltó una carcajada.

—Por un momento pensé que estabas enferma, pero es un alivio ver que sigues siendo la misma Frentona. –estuve a punto de corregir y decirle que en verdad me sentía un poco mal cuando me interrumpió de nuevo. —No te preocupes por la cuenta y ordena lo que te plazca, es cortesía de la casa.

Al punto salió un hombre alto y de cabellera rubia, me recordaba a Ino en versión masculina.

—Papa! Mira, ella es Sakura, mi amiga de la academia de la que te hable.

Ahora todo encajaba, este era el negocio de su familia. El hombre vestía un delantal floreado que inmediatamente se sacó para correr hacia nosotras.

Me puse de pie como resorte y salude.

—Haruno Sakura, mucho gusto.

—Soy Inoichi, es un gusto conocerte por fin Sakura, Ino no deja de hablar de ti y de lo mucho que le agradas. Estoy tan agradecido de que seas amiga de ella.

El apretón de manos se sentía cálido y la forma en que me hablaba me hizo sentir un poco celosa de Ino, yo no conocía a mi padre y siempre quise tener a alguien que tratara como estoy segura el padre de Ino lo hace.

—Papá, basta me estás avergonzando. –sus palabras no coincidían para nada con su rostro alegre. Una sensación de calidez me invadió y a punto estuve de llorar, en lugar de eso sonreí lo más grande que pude. El señor Yamanaka fue a preparar unas bebidas mientras nosotros comenzábamos nuestra charla. La campanilla de la entrada sonó anunciando nuevos invitados y fue ahí donde mi corazón se detuvo para comenzar a latir desenfrenado de nuevo.

Sasuke estaba entrando junto con Naruto. Mis ojos se llenaron de lágrimas y los talle torpemente mientras balbuceaba un no puede ser. Estaba tan perfecto como esta mañana, vestía diferente, más informal con unos pantalones de mezclilla y una sencilla camisa blanca. Estaba tan embobada que no me di cuenta cuando Ino se puso de pie y fue con ellos.

—Se supone que estarían aquí desde las cuatro, Sasuke. – Ino tenía una postura firme con las manos en la cintura. Sasuke pasó una mano por su cabello despeinado ligeramente.

—Tengo mejores cosas en que perder mi tiem- su voz se quedo trabada en cuanto me miro.

Automáticamente baje la vista a mi vaso con agua como si fuera la cosa más interesante del mundo, podía sentir el calor subir en mis mejillas.

—Bonita, tenía cosas que hacer. Naruto acaba de llegar también ¿cuál es el problema?

Espera ¿qué? Su voz cambió de tono, era más suave y más ¿angelical? Ino claramente ahogó una carcajada y miró en mi dirección.

—Eres un imbesil Sasuke. ¡Papá, los idiotas llegaron!

Gritó mientras se sentaba de golpe en la silla frente a mi. Ino pareció comprender mi mirada y se inclinó un poco.

—Somos amigos de la infancia, se supone que cada jueves ayudan a papá en el almacén. Por lo que veo los conoces, son algo populares.

—Los conocí esta mañana, en la escuela de Matsuri.

Ino asintió un par de veces y después comenzó a parlotear algo de lo que no presté mucha atención. Podía sentir la mirada de Sasuke clavada en mi, me estaba ocasionado escalofríos y me hacía sentir nerviosa. Escuche como se ponía de pie y caminaba en nuestra dirección, mi corazón comenzaba su carrera de nuevo pero esta vez podía sentir mis latidos en las sienes.

—Nunca había visto a tu amiga. – por alguna razón su voz cantarina no hizo el efecto que estaba esperando que hiciera. Levanté la vista y sonreí en su dirección.

—Con ella no Sasuke.

La voz de Ino era seria y de advertencia, jamás la había escuchado así, sus ojos estaban clavados en su vaso y lo presionaba con fuerza. Mi cabeza comenzaba a martillar cada vez más fuerte, podía sentir las gotas de sudor deslizarse por mi espalda.

—Estoy curioso por ella, es todo. – arrastró las últimas palabras emitiendo un sonido ronco, mi cuerpo estaba sintiendo escalofríos y me costaba enfocar mi vista. Mi voz interior me gritó que era tarde y tenía que marcharme o colapsaría ahí mismo

—Sakura es una amiga sincera, es la única amiga real que he tenido en mi vida así que, por favor, detente.

Algo se rompió dentro de mí cuando escuche las palabras de Ino y vi su rostro triste y suplicante. No entendía porque ella estaba asi, y porque estaba odiando tanto a Sasuke en ese momento.

—Ino, tu- no llor– las palabras se atoraron en mi garganta, todo daba vueltas y me deje caer. Escuche el grito ahogado de Ino llamando mi nombre, cerré los ojos con fuerza esperando el golpe contra el suelo, pero nunca llegó. Me metí en un profundo sueño y no tenía ganas de despertar.

Sasuke

Antes de decir algo la chica llamada Sakura se puso de pie y comenzó a balbucear algo antes de colapsar. Mi cuerpo reaccionó por instinto y antes de que tocara el suelo la había sujetado. Su cuerpo estaba helado, pequeñas gotas de sudor perlaba su pálida frente y sus labios estaban blancos.

—Ino esto no se ve bien. – un sentimiento extraño me inundó, una presión que jamás había sentido, era absurdo.

—Sasuke-teme! El viejo Inoichi dice- Eh? ¿Qué le pasó?– Naruto llegó hasta donde estábamos y observó de cerca, los lloriqueos de Ino me estaba molestando demasiado.

—¡Demonios Ino, puedes controlarte primero?!

—Estoy avisando a su casa, deja de gritarme maldita sea! – grito limpiando las lágrimas de sus ojos. Lance un bufido de exasperación.

—Sasuke, relájate viejo, si Sakura-chan es muy pesada dámela, la llevaré al sofá.

La forma en que Naruto dijo su nombre tan familiar me incomodó, ya le preguntaría más tarde, decliné su oferta y yo mismo la lleve. Después de depositarla en el sofá y colocarle una manta me deje caer en una de las sillas cercanas a la entrada y me reprimí mentalmente, la actitud que estaba teniendo era muy infantil y para nada mi estilo.

Antes de dar una orden más a Ino la campanilla de la entrada sonó.

—Lamento llegar tarde a la reunión. – Kakashi estaba de pie sonriendo y saludando.

—Kakashi-sensei, la reunión fue ayer. –corroboró Naruto en un suspiro mientras Kakashi reía bobamente.

—Sensei, por favor revise a mi amiga si? –

Suplico Ino en cuanto le vio. Lo jaló hasta el sillón donde estaba Sakura y Kakashi la observo un momento.

—No soy médico general Ino, soy un cirujano plástico.

—Por favor! Ella simplemente colapsó, y nadie me contesta en su casa. –lo ojos de Ino comenzaron a llenarse nuevamente. Ella suele actuar así, Sakura debe ser importante, muy importante para ella.

—Esta bien le daré un vistazo.

Kakashi se puso en marcha mientras nosotros tres observábamos.

—Sasuke, trae el maletín que está en mi coche.

Normalmente me molesto cuando alguien me da un orden, aún así sea Kakashi pero en esta ocasión solo fui sin decir nada, habían ocurrido demasiadas cosas extrañas en este día que me tenían anonadado.

Antes de iniciar con el fastidioso festival, al cual Naruto me obligó a asistir, ya tenía una fuerte jaqueca debido a la noche anterior, Marie era un fastidiosa y anoche había evolucionado a insoportable al escuchar que quería terminar nuestra relación. Cuando alcancé mi límite fue cuando esa chica de cabellera rosada bloqueo mi mente por unos segundos, nunca antes alguien había hecho eso, ni siquiera Itachi. Tratando de saber lo que ocurrió me quise colar en su cabeza pero parecía imposible, me fastidie y un ruido ensordecedor me desconecto de ella, cuando abrí los ojos de nuevo ella estaba corriendo fuera del campo.

Me pregunté si se había dado cuenta, imposible ¿pero qué había sido eso? ¿Quién era ella? Me propuse volver a verla para descubrirlo, y quién iba a pensar que mi oportunidad la encontraría esa misma tarde. Pero en ese momento ella no se encontraba muy disponible para hablar.

—Parece que tu amiga es anémica, pudo haber estado expuesta a mucho estrés entonces su cuerpo llegó al límite y colapso, puse un suero, está algo deshidratada. – Kakashi comenzó a recoger sus cosas y las metió a su maletín. Ino parecía más tranquila y ya no lloraba.

—Estupida Frentona, me hubieras dicho que te sentías mal. Me has dado un susto de muerte… Por un momento pensé que eso había regresado.

—Eso? Qué es eso? – solté sin siquiera pensar un poco. Naruto me miraba sorprendido por repentino interés, incluso pude sentir los ojos de Kakashi clavados en mi nuca.

—No necesitas saber, son cosas de Sakura y no me corresponde a mí hablarlas. – Ino sostenía la mano de su amiga y me hablaba con indiferencia.

Algo estaba sucediendo conmigo, no era típico en mí tener este tipo de reacciones, no mientras estoy con la gente que en verdad me conoce.

—Sasuke-teme pareces tener mucho interés por Sakura-chan. – el ruidoso de Naruto me echó un brazo por el cuello y yo simplemente lo esquive.

—Hmph… No tengo interés en jovencitas mal desarrolladas.

Ino me lanzó una mirada fulminante y Kakashi me palmeo la espalda en señal de despedida.

—Iré con Inoichi, cuando Sakura despierte acompáñala a su casa Sasuke. – Kakashi me entregó la llave del auto y… ¿Qué?

—Espera, no! De ninguna manera! No tengo tiempo para eso. – me negué frenéticamente, esa noche tenía planes con los chicos en el bar y no quería perderme una relajarte noche de alcohol, chicas y diversión. Jamás lo cambiaría. Definitivamente.

Naruto pareció estar interesado en tomar mi lugar cuando recibió una llamada telefónica y salió para contestar.

—Sasuke ¿dejarás a una chica en su estado ir sola a casa? – genial, Kakashi comenzaba con su discurso de vida.

—Hmph… Para empezar ella vino en ese estado hasta aquí.

—Me ocuparé yo de ella, gracias por la preocupación Sensei. – me había olvidado por completo de Ino. Su voz siniestra me avisó que estaba molesta.

—Hmph.

Me dejé caer en una silla lo bastante alejado de ellas, realmente necesitaba una ronda de cervezas para disipar lo que había pasado en este día.

Naruto entró refunfuñando. Parece que Jiraiya estaba por regresar a la ciudad y quería que Naruto le recogiera en el aeropuerto.

Comenzaban a darme punzadas en la cabeza, todo esto se había vuelto problemático. Y ahí estaba Sakura, o cual demonios sea su nombre, recostada sobre ese sillón durmiendo tan tranquilamente, sin siquiera darse cuenta que había creado un conflicto en mi cabeza con tantas preguntas que tenía.

¿Quién eres? Mejor dicho ¿Qué eres?

Agradezco enormemente a las personas que han comenzado a seguir la historia, de verdad muchas gracias. Podrá comenzar un poco lento pero les prometo que no les decepcionara.

Gracias por el apoyo, su servidora Sakuale se despide.

bye bye

Mata Ne