Un paseo a través del tiempo se puede convertir en un problema molesto para Sirius Black.

Aquí les dejo otro capítulo.

Saludos a todos y en especial a McGo, Lupita Snape y Anko Mitarashi, gracias por sus reviews ^^

14. La Dama Dragón.

–Con él y con cualquier otro ser vivo. - Protestó la muchacha.

Sirius hizo ademán de ir a dar la réplica, pero cierto reptil gigante saltó desde lo alto del peñasco cayendo con mucho estrépito a pocos metros de ellos. Los tres retrocedieron lentamente, mientras el colacuerno ladeaba la cabeza observándolos con interés. - Pues si queréis podéis tener vuestra conversación otro día. - Musitó el animago mirándola de reojo.

-¿Y ahora que mas? - Bramó Snape en el momento que un destello verde alcanzó al dragón haciéndolo rugir y revolverse sobre sí mismo. Como respuesta a la pregunta un relincho sonó junto a la fiera, y un caballo de gran envergadura luciendo protecciones sobre la cabeza y los flancos apareció de entre las rocas. A su grupa, un guerrero lo amenazaba blandiendo una espada de considerable tamaño. Se cubría con un escudo de metal redondo, iba completamente cubierto, su cabeza por un yelmo de metal que solo dejaba una rendija para los ojos y estaba coronado por un largo penacho rojizo, y su cuerpo cubierto con una pesada cota de malla acerada y una especie de armadura de placas de cuero marrón tachonado en un metal similar al bronce. Del mismo metal portaba dos brazaletes que le cubrían los antebrazos hasta el codo y unas hombreras, a su espalda ondeaba una capa roja desgastada.

El dragón retrocedió ante el ataque del desconocido, trató de lanzarle un zarpazo que caballo y jinete esquivaron con elegancia. Dio otro rugido y escupió un potente chorro de fuego sobre ambos, el guerrero alzó su escudo. Los dos magos se quedaron con la boca abierta al ver como el impacto de la llama, hacia que del escudo surgiera una luz azul que protegió al jinete y la montura. - ¡Magia! - Exclamó Sirius. - ¡Es un mago!

-Eso parece. - Murmuró el otro.

El guerrero alzó la espada sobre la cabeza y el cielo se oscureció de golpe, un trueno resonó y un relámpago cayó sobre el extraño brujo, la espada destellaba de electricidad azulada, la lazó hacia su enemigo y el mismo rayo surgió del acero impactando contra el dragón. Selena dio un grito agudo al tiempo que se llevaba las manos al rostro. El animal convulsiono dando un bramido terrible, los chispazos de electricidad recorrían su cuerpo, sus ojos se tornaron blancos, dio varios pasos y se desplomó con gran estruendo en medio de una inmensa polvareda.

Severus no pudo retenerla, la chica corrió a trompicones hacia la bestia agonizante, que respiraba con dificultad tumbado de costado. Ella se desplomó de rodillas junto a su cabeza. Sollozando alargó su mano hacia él, rozando su hocico, los ojos del dragón la miraron vidriosos, ella le devolvió la mirada.

El caballero desmontó lentamente observándola con curiosidad bajo su yelmo. Los dos magos estaban clavados en el sitio. Lentamente la chica cerró sus ojos, alzó la cabeza y la marca de su frente te iluminó con una potente luz blanca, el resplandor cubrió su cuerpo y a través de sus manos pasó al colacuerno. Fue un instante, luego la luz cesó y ella abrió los ojos lentamente y sonrió.

-¿Que estáis haciendo? -Resonó la voz metálica del caballero, que avanzaba hacia ella con la espada aun en la mano.

-¡No!, ¿Qué estás haciendo tu? - Ladró el animago materializándose delante de él, blandiendo la varita en su mano.

Severus se acercaba a la chica, cuando el enorme cuerpo se removió, parpadeó varias veces y miró a la muchacha arrodillada ante él. Era como si el dragón y ella hubieran conectado mentalmente, se miraban fijamente. Ella se levantó lentamente y retrocedió un paso sin dejar de mirar a los ojos del animal. Este rugió nuevamente, y en dos movimientos se alzó en toda su envergadura. El animal bufó al dirigir su mirada al caballero que ya blandía su espada en alto. Sirius lo continuaba amenazando y a la vez miraba a la bestia por encima de su hombro. - ¿Quién me mandara a mi meterme en estos fregaos? - Se lamentaba para sí.

-Aparta si no quieres que te parta en dos. – Ladraba una voz metálica bajo el casco, dos ojos verdes brillaron peligrosamente a través de la rendija, -Ese dragón es mío.

Black se limitó a enseñarle los dientes amenazante.- Inténtalo si puedes.

Severus se acercaba lentamente a la unicornio con la varita apuntando al dragón y el ceño fruncido, lo observaba fijamente, esperando el ataque en cualquier momento. Una mano blanca y delicada se posó sobre la que aferraba la varita, se sobresaltó y volteó a su derecha, Selena le miraba dulcemente negando con la cabeza y obligándole a bajar su arma.

Fueron unos instantes de bastante tensión, el dragón de pie mirándolos con el ceño fruncido y sus ojos brillando con furia, delante de él la chica obligando al profesor de pociones a bajar su defensa. Y por otro lado el caballero y Sirius amenazándose el uno al otro con sus respectivas armas. Ella susurró unas palabras en una lengua extraña, él animal alzó la cabeza al tiempo que emitía un extraño mugido, desplegó dos enormes alas membranosas, y con dos sacudidas se elevó en el aire. Selena se aferró al brazo de Severus y a punto estuvieron de salir despedidos.

El caballero dio un grito de furia y alzó su espada sobre su cabeza apuntando al dragón que ya estaba varios metros sobre sus cabezas. – Es miooo. – Grito al tiempo que de la espada salía un relámpago verde directo a su objetivo. Pero el dragón fue más rápido, una potente llamarada surgió de sus fauces, chocando violentamente con la energía del extraño brujo y superándola con creces. Sirius en medio de la refriega alzó su varita al aire y con un "Protego Totalis" genero un escudo cubriendo tanto a él como al guerrero, cosa que no evitó que el animago saliera despedido hacia atrás impactando con el otro, y terminaran rodando por el suelo uno encima del otro, con ruido de metal chocando, maldiciones e insultos variados.

La unicornio sonrió como nunca antes al ver como el animal le dirigía una última mirada, y se esfumaba en el horizonte. Snape mientras, amagaba una carcajada al ver a su compañero trabado de brazos y piernas sobre el caballero. – Típico de un Gryffindor. Espetó con burla.

-¡Calla maldito murciélago! – Gritaba el otro tratando de zafarse del guerrero que parecía presa de un ataque de histeria, y comenzaba a patalear y lanzarle golpes para quitárselo de encima.- ¡Líbrame de este taradooo!

-AAAAAAAHHHHH, maldito bastardo. ¡Sal de sobre miiiii! – Gritaba el otro con una voz más juvenil de lo que aparentaba. – Sabes lo que cuesta encontrar uno así para las pociones. AAAAAAHHHGGGG.

-Tu, pirado asesino. No te enseño tu madre que con dragones no se juega. – Le replico el otro tratando de inmovilizarle los brazos, los gritos del otro iban sonando más agudos, e histéricos. – Niñato te mereces unos azotes…- Bramó sospechando que se trataba de alguien muy joven.

Snape y la chica continuaban en el mismo sitio mirando la escena boquiabiertos, sin atreverse a acercarse y mucho menos a intervenir. Aquellos rodaron dos veces más por el suelo, hasta que el guerrero le atinó un rodillazo a Black en sus partes que lo hizo caer de costado. Severus contrajo la cara y se le escapó un.- "Ay, eso debió de doler." -Al animago no le salía ni el aire, miraba a su oponente con los ojos llorosos y sus manos apretando sus partes sensibles. Mientras el otro se incorporaba lentamente sin dejar de mirarlo.

Se puso de pie y se sacudió la tierra de sus ropajes. – Eso te enseñará a saber con quién debes meterte.- Espetó la extraña voz bajo el yelmo.- El otro mago ya le apuntaba con su varita.

-Somos viajeros, my lord. No deseábamos causar problemas. – Aclaró Snape siempre correcto y diplomático.

-Pues los problemas parecen buscaros a vos. – Señaló a la chica. – Y a vuestra dama.

Selena la miró con un gesto de reproche, el caballero avanzó un paso hacia ella pero se quedó clavado. Como si hubiera visto una aparición, sus ojos verdes se abrieron desorbitadamente, mirándola a través de las rendijas del yelmo. – No es posible…- Susurró una suave voz amortiguada por el eco del metal, avanzó otro paso alzando las manos. – Esa marca…

Snape alzó de nuevo la varita ante la extraña actitud del guerrero, la chica se pegó más a él con cierto temor.

-Tú, me las pagaras. – Ladró la voz del animago, al tiempo que jalaba al guerrero por las piernas y lo hacía caer estrepitosamente de bruces contra el suelo. Los dos volvieron a enzarzarse en otra pelea en tierra, solo que esta vez Sirius estaba más enfadado y calculador. Tras recibir golpes, patadas, arañazos e insultos variados, consiguió inmovilizarlo sentándose a horcajadas sobre sus muslos, le sujetó las muñecas con las manos.

-Suéltame, desgraciadoooo. – Rugía la voz sospechosa retorciéndose como una anguila.

Sirius miró a Severus por encima del hombro. Arqueaba una ceja con gesto socarrón y enseñaba los dientes amenazadoramente. - ¿Qué hacemos con él?- Preguntó sofocado por el esfuerzo. - ¿Un cruciatrus ahora que nos ve nadie?

Snape alzó las cejas, chasqueó la lengua y meneo la cabeza con desdén. –Me decepcionas Canuto, tu cometiendo ilegalidades.

-Ummm, vamos a ver qué cara tiene este mocoso. – Comentó jocoso. – Accio yelmo.-

El casco se esfumó de la cabeza de su enemigo, el animago trago saliva, y sus ojos casi se caen de las orbitas. Snape carraspeó conteniendo la risa y miro para otro lado, aquello no iba con él, así que…

Unos hermosos ojos verdes llenos de furia miraban al animago fijamente, el rostro perlado de sudor contraído de rabia, apretaba sus carnosos labios rosados, la nariz era recta y aristocrática, una espesa y rizada cabellera castaña recogida tras la nuca en montón de finas trenzas, decididamente "eso" no era un mocoso, sino una mujer, y una tremendamente atractiva. Sirius carraspeó y volvió a mirar por encima del hombro a Severus que se limitó a encogerse de hombros y alzar las manos en un gesto claramente burlesco. Volvió a mirar a la chica, su rostro se habia teñido de rojo y se mordía el labio inferior con furia, era un volcan a punto de estallar. - Vale te soltare pero…

No pudo acabar la frase. -QUITATE DE ENCIMA PERRO ASQUEROSOOOOO, O JURO POR LOS MIL DEMONIOS QUE TE DESPELLEJARE VIVO… - Gritó casi desencajando la mandíbula. Black se quedó blanco como papel, soltó aire y con sumo cuidado liberó las muñecas de la joven, ella le dio un potente derechazo a la mandíbula y el mago cayó de espaldas en un golpe seco. - ¡Te lo advertí! - Bramó poniéndose de pie de un salto y apuntándole con el dedo índice, el hombre sacudía la cabeza en el suelo tratando de recuperar la consciencia. Se volvió de golpe mirando a Selena con el desconcierto reflejado en su rostro. - Ella,…esa marca…- Miró a Severus. -Lo que le hizo al dragón…- La chica tartamudeaba de emoción. - No puede ser ella…

-¿Quién? - Musitó la unicornio ladeando la cabeza en ese gesto tan suyo.

La castaña se acercó más a ella. - …Eres, sois como me contó mi madre, pero no podéis ser Lady Amalthea.

-¿Lady Amalthea? - Preguntó el ex mortifago frunciendo el ceño. Black miraba la escena mientras se frotaba el golpe de la cara. - Creo que estáis confundida, ella es Selena.

Se acercó a la joven de cabellos blancos y dio unos pasos a su alrededor observándola de arriba abajo con sus grandes ojos verdes. -Pero, ella, la marca de la frente, es un unicornio seguro… como My lady. - La castaña miró a Severus con gesto anhelante. - Lo es, ¿verdad my lord?

-Soy lo que soy, pero no quien dices. - Murmuró la joven con actitud pensativa.

-Según lo que decís, debéis conocer al Toro Rojo. - Interrogó el profesor con el mismo gesto serio e intimidatorio que usaba en las clases. La guerrera retrocedió un paso.

-Mi madre también me hablo de él. Amalthea le encerró al mar, de donde quieran los dioses no regrese. Hablo en un susurró se notaba que el tema no le era cómodo.

Sirius terminó de ponerse en pie y caminó hacia ellos. - Si sabes tanto debes de saber dónde está el gran Schmendrick.

La chica se volvió hacia él con gesto de furia, toda su educación se esfumo. - ¿Y si así fuera?- Espetó roja de ira. - ¿Qué le importa eso a un lacayo?

-¿Un lacayo?- Sirius ladeo la cabeza perplejo. -Quejicus, esta loca me toma por un lacayo.- Murmuró casi para sí.

-Hombre, reconoce que tu atuendo es un poco estrafalario para esta época. – Comentó Snape con su típico sarcasmo. – Yo te abría tomado por un bufón.

Sirius se miró a sí mismo, ¿Qué tenia de malo su ropa? Llevaba una levita granate con los botones en dorado, camisa blanca desabotonada en la parte de arriba, y unos pantalones negros ajustados, y sus botas negras y relucientes Luego miró a Severus, con su eterno traje negro y la larga túnica que le arrasaba y le tapaba por completo. Luego a la unicornio, con su vestido largo lavanda, y la túnica negra encima. Volvió a mirarse, la verdad es que vestía del modo más muggle de los tres.- Yo al menos tengo estilo vistiendo. – Protestó enseñando el puño.-No como tú, que pareces un jodido cuervo.

La castaña los miró con gesto interrogante y una ceja arqueada. – Por lo que veo no os tenéis demasiada simpatía.

-La justa y necesaria. –Murmuraron al tiempo, lanzándose una mirada despreciativa el uno al otro.

La guerrera lanzó una mirada de complicidad a Selena que se limitó a ladear la cabeza y pestañear varias veces. Seguía pensando que los humanos estaban locos. – Bueno, Si eres lo que dices y lo que aparentas, entiendo que busquéis a Schmendrick el Grande. – Murmuró llevándose el dedo índice a los labios en un gesto pensativo.

-¡Luego le conoces! – Exclamó el animago eufórico.

Ella se sacudió las ropas de la tierra que aun llevaba pegada. Su boca se curvó en una maliciosa sonrisa. – Podría decirse que más o menos.

Snape se dirigió a ella con gesto muy serio. – My lady es muy importante que nos indiquéis donde podemos encontrarle. Hemos venido de tierras muy lejanas solo para pedir su ayuda.

Ella se quedó parada ante la solemnidad del hombre de negro, luego miró de nuevo a la unicornio. - ¿Es por el Toro, verdad? - El profesor se limitó a asentir levemente. Un escalofrió recorrió a la joven de los ojos verdes y estos se oscurecieron. -Hare algo mejor, os llevare hasta él.

Los tres se miraron desconcertados mientras ella recogía su yelmo y espada del suelo, y llamaba con un silbido a su corcel, un enorme caballo negro de batalla con sus correspondientes protecciones en cuero y metal. Con un ágil movimiento se encaramó a la grupa, tiró de las riendas, y el animal relincho alzándose en toda su envergadura sobre las patas de atrás. Su capa roja y sus largos rizos ondearon al viento. Sirius no pudo evitar una mueca de desdén, la condenada era toda una presuntuosa, pero una presuntuosa muy guapa.

-Por cierto, mi nombre es Melisande, Melisande de Hagsgate. - Dijo airosa desde lo alto del caballo echando la cabeza hacia atrás con aire orgulloso. – Ya he oído que vos sois lord Quejicus. – A Snape se le descompuso la cara.- Y este. – Señalando a Sirius. – Es Gryffindor. ¿No?– Terminó alegremente con una sonrisa maliciosa.

-Bueno, no exactamente.- Protestó el de negro lanzándole una mirada asesina al animago, que se encogió de hombros con una sonrisa de triunfo. – Mi nombre es Severus Snape. Y este…es Sirius Black.

-¿Y lo de Gryffindor?, ¿Es tu clan?

-Podría decirse. – Rumió el animago. – Y tú eres algún tipo de hechicera. ¿No es así?

Ella echó hacia atrás sus espesos rizos castaños. – Si, y muy poderosa además, por aquí me llaman la Dama Dragón. Así que muestra un poco más de respeto, "lacayo". - La chica puso mucho énfasis en la última frase, y miró con una mueca sarcástica al brujo.

-¡Maldita harpía! - Farfulló Black apretando los puños a los costados. – Y nosotros también somos magos. Para que lo sepas yo soy muy temido en donde venimos.

La joven alzó una ceja, recargo la mano en el pomo de su espada y se inclino hacia delante mirándolo con gesto aun más despreciativo. – De él podría creerlo, pero de TI. – Severus observaba la escena con cierta perplejidad, hacía tiempo que no veía a ese maldito "chucho" en apuros tan grandes, iba a ser un viaje divertido. En cambio Selena miraba a la chica con cierta curiosidad, fascinación, incluso admiración. – Mírate, jugando con un palito. – Agregó con tono despectivo. - ¡Dónde se ha visto! ¡Un mago sin espada! JAJAJA. – La chica volvió a echarse para atrás riendo escandalosamente y el caballo pateó el suelo acompañando su risa, se veía a leguas la buena compenetración entre ambos.

-¿Qué tiene de gracioso? – Replicó el animago cruzándose de brazos. – Donde venimos los magos solo usamos varitas.

Ella dejó de reír en seco y lo miró ladeando la cabeza. - ¿Una varita? ¿Y eso para qué sirve?

El animago se rascó la cabeza pensativo. – Pues…

-Se usa para aplicar y canalizar la magia en un hechizo. – Interrumpió seriamente Snape.

Ella abrió los ojos extrañada. – Es la primera vez que oigo una tontería como esa. ¿No sabéis usar las manos, o solo la mente? – Comenzó con un tono ciertamente preocupado. – He oído que el fanfarrón de Merlín usa un báculo, a veces. Y yo uso a Walerse para concentrar la fuerza del rayo – Palmeó ostentosamente el mango de su enorme espada, dorado y con la forma de una cabeza de dragón, con incrustaciones de gemas rojas como la sangre en los ojos. – Pero una varita. ¡Qué estúpido!

Snape se revolvió molesto, Sirius se limitó a esbozar una sonrisa sarcástica. –Bueno supongo que cada uno tiene sus métodos para acomodar la magia a si mismo.- Comentó el ex mortifago en un tono bastante neutro.

Black le dio un codazo. -¿Has oído eso? Merlin, conoce a Merlin.- Snape lo miró frunciendo el ceño con cara de "¿y?"

La chica miró al horizonte. – Si nos dejamos de charla llegaremos al castillo antes del anochecer, es un largo camino. - Miró a Selena con una agradable sonrisa y le tendió la mano. - Ella montará conmigo.

La joven vaciló un instante, miró al caballo y luego desvió sus ojos azules hasta el profesor de pociones, que alzó las cejas y la hizo un gesto de acercarse al animal. -¿Tiene miedo? - Preguntó suavemente, ella negó con la cabeza.

-Bueno si hay que caminar prefiero formas más cómodas. - Mientras Severus aupaba a la joven tomándola por la cintura y la depositaba tras Melisande, Sirius se concentró y su forma se desvaneció apareciendo en su lugar un gran perro de color negro.

La castaña lo miró con interés. - Ops, sí que es interesante. - Rió sarcástica. -No me equivoque cuando te llamé perro asqueroso, y ciertamente lo eres.- Sirius le gruño enseñando los dientes y dio dos roncos ladridos.

-¡Ya vale Canuto! - Bramó Snape, llevándose otro gruñido. - Trágate tus humos, la necesitamos hasta encontrar a ese brujo.

La castaña sacudió las riendas y el caballo comenzó a caminar enfilando un estrecho sendero, Snape miró a Canuto alzando la ceja. - Una faena no poder aparecerse, eh chucho. - El chucho gruño y los dos emprendieron camino tras las dos chicas.

-Sabes, es extraño que la copa nos dejara tan lejos de ese mago. - Comentó con aire distraído a su canino compañero, cuando ya llevaban más de una hora de camino. - Se supone que tenía que habernos llevado directamente hasta la "esencia "de ese Schmendrick. - El perro lo miró y meneó el rabo. Severus lo miró con un gesto de repelús, se pasó una mano por los negros cabellos. -¿Y qué diablos hago yo hablando contigo? Debo de estar perdiendo del todo la cabeza.- El perro sacó la lengua y jadeo un par de veces en un gesto claramente burlesco.

Sus ojos se desviaron un momento a las dos muchachas que cabalgaban varios metros por delante dándoles la espalda, las dos conversaban animadamente, no podía oír de qué, pero sí que creyó ver un amago de risa en la joven de cabellos blancos. Caminaban por un sendero que cruzaba un espeso bosque, nada que ver con el Bosque prohibido, hervía de vida, el sol se filtraba por el verde follaje creando hermosos juegos de luz sobre su resplandeciente melena del color de la nieve, estaba absorto mirándola. "Si, decididamente estoy perdiendo la cabeza,"

Hasta aquí el capitulo. Espero que les haya gustado.

Besos a todos

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