Este capítulo está dedicado a todas aquellas que maldecimos "esos" días del mes. Por que verdaderamente, es duro ser mujer…
¿Granger dando una charla de educación sexual? O_o…
Espero que les guste
Saludos a todos
19. Una charla de mujeres.
Las tres leonas se encontraban ya en la habitación de prefectas, ojeaban animadas una revista de moda muggle. Ginny chasqueó la lengua ante el nuevo catalogo de Victoria Secrets. - Joder, con uno de esos Harry no se resistiría. - Murmuró la pelirroja con desgana mientras veía un precioso conjunto de corsé y tanga con liguero de encaje negro.
-No es la lencería, son las modelos. - Mascullo la castaña con un suspiró. - A nosotras no nos queda así.
-Si, eso es fruto de cirugía muggle…digan lo que digan…- Puntualizó Lavender girando la revista para verla de lado. - Esas tetas no son suyas, FIJO.
-Tarda mucho, ¿No? - Preguntó Ginny refiriéndose a Selena que llevaba desde su regreso, casi una hora en el baño.
-Es cierto. ¿A ver si le ha pasado algo? - La rubia miró a sus compañeras con temor.
-Iré a ver. - Dijo la castaña, que se dirigió al baño con preocupación.
Llegó hasta la puerta y se detuvo a escuchar, pero solo oía el ruido de la ducha. Golpeó con los nudillos. - Selena. - Llamó preocupada. – ¿Me oyes?
No hubo respuesta, volvió a golpear ligeramente más fuerte. – Selena, ¿Estás bien? – El único sonido que oia era el caer del agua de la ducha.
La castaña tragó saliva, estaba empezando a preocuparse de veras. –Selena, voy a entrar. La chica giró la manilla y entro en el baño, estaba completamente lleno de vapor, la buscó nerviosa, se volvió hacia la ducha y de golpe abrió la mampara.
Se quedó petrificada, la chica estaña desnuda, sentada contra la pared, encogida sobre sí misma, abrazaba sus piernas contra su cuerpo, y tenía la cabeza escondida contra las rodillas, temblaba descontroladamente, mientras el agua caía sobre ella.
La castaña se asustó mucho de verla a si, parecía en trance. -¿Qué te …? – Se interrumpió de golpe cuando lo vio, en el suelo de la ducha, la mancha de sangre que se salía de ella y era arrastrada por el agua hasta el desagüe. Entonces lo comprendió.
-Heyy. – Susurró dulcemente cerrando el grifo de la ducha. La unicornio estaba tan aterrada que parecía no oírla. – Ehh, no es nada, mujer. – Susurró agachándose a su lado, le acarició el mojado pelo con delicadeza. – Confía en mi, soy tu amiga.
La unicornio alzó levemente la cabeza y la miró, su rostro estaba desencajado por el horror, el agua escurría por sus cabellos dándole un aspecto ciertamente penoso. – Este cuerpo…- Gimió. - …Sangra…se muere más rápido de la que creía.
La castaña agarró una toalla y se la echo por encima, comenzando a frotarla. – Bienvenida al "maravilloso" mundo de ser mujer. – Le dijo en un tono desenfadado.
Selena la miró parpadeando varias veces. - ¿Ser …mujer? – Musitó con un hilo de voz.
-No te estás muriendo ni nada de eso. – Comenzó la otra con tono alegre, ese tono relajó algo a la chica que seguía confusa y asustada. – Lo que tienes es completamente normal en una mujer.
La unicornio frunció el ceño.
-Eso, amiga. – Señalando los restos de sangre del plato de ducha. – Es tu regla.
-R..re..gla. – Articuló.
La castaña asintió. – Regla, menstruación, periodo, ciclo, esos días, tortura mensual…se puede llamar de muchas formas.
Las ideas comenzaban a ordenarse en la cabeza de Selena, entonces "eso" era algo normal en una hembra humana, un paso más en su transformación. La miró asombrada, la bruja le sonrió y la ayudó a ponerse de pie y acabar de secarse.
La sacó de la ducha y se alejó hasta el mueble del baño, rebuscó en él y sacó un paquete rectangular de color azul y blanco. – Esto, son compresas, creo que sería un poco violento darte tampones tan pronto. – La chica lo miraba con curiosidad. La castaña sacó una compresa del paquete y se la dio. – Esto lo llevamos esos días, para evitar mancharnos y que sobre todo los hombres lo noten. Debes cambiarlo a menudo cuando se manche.
Selena sostuvo la pequeña pieza rectangular blanca ante sus ojos, era fina y suave como de seda. - ¿Los hombres también lo tienen?
La castaña estalló en carcajadas. – Daria lo que fuera por ver a un tio con la regla una hora al menos. – Soltó con sarcasmo. – No, ellos no lo sufren. Anda ponte algo, las chicas estarán preocupadas, y creo que necesitas una charla de mujeres.
Selena asintió, le intrigaba el tema. Una charla de mujeres.
Apenas cinco minutos después y cubierta por un albornoz azul cielo estaba sentada en la cama junto a las tres chicas que la miraban sonrientes.
-Entonces te asustaste con tu primera regla. – Comentó alegremente Lavender.
-Bueno ahí chicas normales que también les pasa. – Interrumpió Ginny. – Si sus madres no les hablan de eso, ni las amigas es normal asustarte.
La rubia se encogió de hombros. – Si, aunque cuesta creer que aun quede gente tan reprimida.
-¿Cuándo parara? – Preguntó Selena tímidamente.
-Unos cuatro días. – Comentó la pelirroja pensativa. – Mas o menos. Luego te visita mensualmente, no falla. Y si falla ya sabes…
-Estas jodida. – Rió la rubia.
-Pero ella no creo que tenga que preocuparse de eso. – Rió la castaña.
La unicornio las miraba a las tres confusa. - ¿De qué?
La tres leonas se miraron, atónitas. ¿Debían explicárselo?, algo tan…puntilloso.
-¿Me ocultan algo no? – El tono de la chica sonó preocupado. -¿Es algo malo?
-Mujer, yo no lo llamaría precisamente MALO. – Saltó Giny con una sonrisa picara, Hermione le dio un codazo y a Lavender le salió la risilla tonta.
-Embarazo. – Comentó con su tono más neutro la castaña. – La regla no te viene cuando estás en estado.
-¿Embarazo? – La chica parpadeó. - ¿Es una enfermedad?
Las chicas se quedaron perplejas. – Embarazada, tu especie no tiene bebes, cachorros. Ya sabes las hembras los suelen llevar dentro. – Farfulló la rubia.
La unicornio sonrió y negó con la cabeza. – Se a lo que se refieren, los otros seres del bosque lo padecen, he visto alumbrar a sus crías, es un momento…extraño y hermoso. Pero los unicornios nunca lo hemos hecho, somos inmortales no había necesidad. Además los unicornios nunca solíamos coincidir unos con otros, somos seres solitarios normalmente solo hay…- De detuvo y cerró los ojos un instante. - …había uno por bosque. Y si alguna vez nos veíamos intercambiábamos magia a través de nuestros cuernos, una forma de enriquecer nuestra alma.
-Una unión espiritual. – Murmuró fascinada la castaña, Selena asintió.
-Eso también podemos hacerlo a veces con otras criaturas, tocarles con nuestra magia. – Selena recordó con una leve sonrisa al joven del bosque al que tocó con su esencia, la unión mas intima que un unicornio podía tener con otro ser vivo, ese joven que ahora era un hombre.
-Pues me alegro de ser mortal. – Cantó la pelirroja. – Vivir eternamente sin sexo. ¡Qué aburrido!
Hermione saltó en la cama escandalizada. – Por Merlín, Ginny, ese tema, no.
-¿Y por qué no? – Preguntó la rubia inquisitiva.
-Ya sé que mi hermano no es muy….
-¡¡¡YAA CALLAAAAA!!!– Bramó la castaña, totalmente roja. – Mi vida sexual es totalmente satisfactoria.
(¬¬) – Sip, ¡ya! - Soltó la pelirroja, Lavender se limitaba a reír entre dientes.
Selena las miraba de una a otra con el ceño fruncido. - ¿Qué tema?, ¿Es algún secreto de los humanos?, ¿Algo que no debo saber?
-Bueno, no exactamente.- Rumió la castaña. – Solo es algo delicado.
-Y divertido.- Le interrumpió Ginny.
La unicornio se limitaba a mirarlas esperando.
Hermione miró a las demás, esperaba más cooperación con un tema como ese, pero sus dos amigas se limitaban a mirarla con una risilla tonta. – Bueno…pues…esto…- Los ojos azules de Selena se abrieron más aun. - …esto…
-VE AL GRANOOOO, HERMS. -Saltó la pelirroja, haciendo que su amiga le devolviera una mirada de reproche.
-¡Joder! Pues explícaselo tú. – Replicó la castaña con los colores un poco subidos, Ginny se limitó a sonreír y señalarla con el dedo.
-Bueno, el sexo…es…lo que provoca los embarazos…- Comentó dubitativa.
-¿Aparearse? – Preguntó la chica de pelo blanco. - ¿Cómo las criaturas del bosque en su época de celo?
-¡Pues Ginny siempre está en celo! – Soltó la rubia con una carcajada, llevándose un codazo de la susodicha.
Hermione se encogió de hombros, incomoda. – Bueno, en eso el ser humano es…algo diferente…
-Si, no hay una época de celo al año, se hace cuando te apetece y punto. – La interrumpió la Weasley.
-Si es una forma de intimar entre un hombre y una mujer. – La castaña se rascó la coronilla pensativa. – Aunque también puede haber parejas del mismo sexo.
Eso si que la dejó perpleja. – Del mismo sexo. ¿Si no podrán tener crías?
-A ver. – Interrumpió la pelirroja. – Ese pensamiento es un poco antiguo, no se hace solo para procrear. Se tiene sexo cuando te apetece, porque es…- Dudo un instante. – Placentero.
-Menos la primera vez, eso es un desastre. – Suspiró la rubia.
-Bueno, no siempre…- Soltó Ginny con un tono de voz interesante. - Con Harry la primera vez fue maravillosa.
Hermione chasqueó la lengua y frunció el ceño. – ¡Ya será menos! – La otra se limitó a sonreír con todos sus dientes.
La unicornio estaba pensativa. – ¿Entonces vosotros lo hacéis, por que os gusta?
-Pues si claro. – Comentó Hermione. – Pero no es solo por eso, lo haces con la persona a la que amas para demostrarle lo que sientes, es la unión más intima que puedes tener con alguien.
-¡No seas tan cursi Herms! – Saltó esta vez Lavender. – Lo puedes hacer con alguien que te atraiga mucho, porque lo deseas y punto, no seas anticuada.
-¿Es que tú te vas acostando con lo que te sale?, o ¿qué? – Hermione la miraba con sus ojos marrones muy abiertos, a veces no olvidaba que ella había salido con Ron antes que ella.
-A ver, solo digo que conozco quien tiene relaciones basadas en el sexo y no le va tan mal. Un par de conocidas y no tiene quejas.
-Ummmm. Se dé alguno a quien me gustaría usar de objeto sexual. – La pelirroja había enrojecido ligeramente.
-Siiiii, ese Hugh Jackman. – A lavender se le caía la baba literalmente. – No me importa que sea muggle. Lo ataría a mi cama y…
-No sigasssss. – Bramó la castaña tapándose las mejillas con las manos. – Está muy bueno, pero no entres en detalles.
"-Aun así te atrae. La mujer en quien te has convertido siente por ese hombre." Las palabras de Lady Dragón resonaron en su cabeza, ella sentía algo por él. ¿Pero desear "eso" con él? Sus mejillas se tiñeron de rojo, bajó la cabeza ligeramente. - ¿Cómo sabes que alguien te…atrae? – Musitó por lo bajo.
Las tres chicas se quedaron calladas mirándola, Lavender abrió la boca, Ginny arqueaba una ceja y sonreía socarronamente y Hermione solo pestañeaba.
-¿Es que crees que te gusta alguien? Preguntó con tono cantarín la pelirroja.
-¡Es un unicornio!, ¡por Merlín!, ¡cómo le va a gustar alguien! – Ladró la rubia.
Hermione se quedó pensativa. - Bueno, Sirius le mandó rosas. Tal vez…
-AAAAAHHHH. ¡Te gusta Black! - Saltó Lavender, como siempre entusiasmada con un nuevo chisme.
La unicornio frunció el ceño y arrugó la nariz, en un claro gesto de desagrado.
La castaña la miraba de reojo. - Ummm. Va a ser que no.
-Entonces…¿A cuántos humanos has tratado? - Comentó la rubia interesada en averiguar lo más posible. - Están Harry y Ron…- Las otras Gryffindors la miraron mosqueadas. - Pero están pillados… ¿Draco?…- Puso cara rara. - NOOOO. - ¿Alguien que has visto en el comedor?…
La unicornio seguía poniendo caras raras.
-Lavender, ya…- Dijo la castaña sin mucho énfasis.
Pero aquella seguía a su royo. - … ¿O tal vez Hagrid? …Nooooo. - Sonrío abiertamente. - Alguien que has conocido en el siglo VIII, tal vez un caballero apuesto y gallardo.
-No seas cansina, tía. - Ladro la pelirroja. - Ella solo quiere saber. ¿O es que vas a preguntarle también por Snape? - Puso una patente cara de asco.
La rubia saltó en el sitio. - Aaaagggggg, NOOOO. ¡Eso si que tendría delito!
-Dejadla en paz ya. - Hermione estaba apurada de veras por la chica. La unicornio la miró con un brillo de agradecimiento en los ojos
-¿Qué cómo saber si te gusta alguien? - Murmuró la rubia. - Es difícil, es algo que lo sabes y punto.
-Mariposas en el estomago. - Sonrío Ginny. - Las sentí desde el primer día que conocí a Harry en el andén 9 y ¾.
La unicornio se estremeció levemente. Ese cosquilleo que sentía siempre que él la tocaba.
-Tienes ganas de verle, de estar con él, de poder tocarle, de sentir sus caricias. - Musitó la rubia con gesto soñador.
Selena aspiró. No sabía que pensar, había algo contradictorio en ella, le aterraba estar con él, su tacto. Pero por otro lado lo buscaba inconscientemente, su cuerpo traicionaba a su cabeza. Ese cuerpo la volvería loca.
-Y sobre todo te mueres porque te bese. - Terminó Granger suspirando.
-Ummm, no conocía esa faceta de mi hermano, es bueno besando. - Su cuñada la miraba con el ceño fruncido, y la rubia simplemente miraba para otro lado.
Hermione puso cara de interesante. - Bueno…digamos…que Ron tiene…"cualidades ocultas". Las tres chicas estallaron en carcajadas, mientras Selena seguía sumida en sus pensamientos.
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La Dama Dragón miraba a su alrededor con curiosidad. - ¿Y esto es una casa….? - Hagrid la observaba pasmado y Black bostezaba sonoramente recargado contra una pared. - Se parece más a una torre de vigilancia.
La nueva cabaña de Hagrid era más grande que la anterior, tenía dos pisos y una buhardilla, los techos eran muy altos debido a la altura del semigigante. - Me alegro de que le guste señorita. Es un honor tenerla de invitada. - Miró sonriente al animago. - Y a ti Sirius. - Este contestó con un gruñido y un fruncir de ceño.
La chica se dirigió a la chimenea y miró el fuego. - ¿Dormiremos todos aquí? - Preguntó convencida de que aquello era la sala común del castillo.
Hagrid sonrió. - Ah, no. Claro que no. - Dijo alegremente. - Las habitaciones están arriba, tiene una habitación de huéspedes para usted. Black dormirá conmigo.
El mago Abrió los ojos y saltó de golpe. - ¿Yo? ¿Contigo?
-No esperarías dormir con la señorita. Eso no sería correcto. - Soltó indignado. - Tengo un sofá cama en mi cuarto estupendo.
-¿Y yo para que querría dormir con esta marimachoooo? - Bramó el otro, no le importaba el sofá, pero los ronquidos de Hagrid tenían fama épica, y conociéndolo se pasaría la noche contándole batallitas. - "Decididamente algún desgraciado me ha mandado alguna maldición de gafe." – Pensó dando otro gruñido. -"Y el murciélago grasiento tiene todos los puntos."
Hagrid lo miró indignado. – No deberías hablar así a una señorita, Sirius.
Black torció la boca y rodó los ojos en un gesto de patente burla. – Cuando la conozcas veras que ESO, no es ni mucho menos una señorita.
Zasss
Los ojos de Hagrid se ensancharon, Balck se quedó blanco y poco a poco bajo la vista a su entrepierna, justo debajo de "su amigo", en el espacio entre sus piernas, un afilado puñal se había clavado en la pared. Su mandíbula tembló ligeramente, alzó la vista de golpe y sus ojos se enfrentaron con los dos fuegos verdes. Ni siquiera había visto el movimiento cuando lo lanzó.
-Aprenderás a respetarme, chucho. – La chica avanzó dos zancadas hacia él, hasta quedar frente a frente, a centímetros del cuerpo del mago, los dos se sostuvieron la mirada, ella con una mezcla de sarcasmo y desprecio, el con frialdad absoluta. - Por las buenas… – La chica deslizó su dedo por el pecho del animago, sus blancos dientes brillaron en una sonrisa amenazadora. Un escalofrió recorrió a Sirius al pensar que ella continuaría su recorrido hacia abajo, y eso parecía, contuvo su respiración. Justo cuando llegaba a la zona en cuestión rompió levemente el contacto, y su mano aferró la empuñadura de la daga, le dio un tirón seco y la retiró, no sin antes parear su filo por toda la entrepierna del animago. - …O por las malas…
Chasqueando la lengua, y con el puñal girando entre sus dedos se dio la vuelta, haciendo que su rizada melena chocara contra el mago y se separó de él. Black soltó el aire y aun blanco, se giró hacia Hagrid que estaba con la boca abierta. No atinaba articular palabra.
-¿Quieres un whisky de fuego? – Musitó el semigigante.
El otro apenas parpadeó mirando como la chica volvía a la chimenea moviendo provocativamente las caderas. Se volvió a él. – Va ser que si…- Se rascó la barba. -…Pero doble, vale.
El semigigante asintió y se fue a buscar la botella y unos vasos. Black volvió a mirar a la chica que se agachaba dándole la espalda, mientras removía las ascuas con un atizador, dándole una privilegiada vista de su trasero. El animago frunció el ceño y dio otro gruñido. - "Maldita zorra. Te estás burlando de mí, me las pagaras, tarde o temprano. No sabes quién es Sirius Black. Y por las barbas de Merlín que acabare dándote la azotaina que te mereces."
-Parece que van a ser unos días muyyy moviditos. – Comentó el gigante tendiéndole un vaso bien lleno del líquido ambarino.
-No sabes cuánto. – Rumió el otro apurándolo de un trago y tendiéndoselo para que lo llenara de nuevo, mientras su vista seguía clavada en el magnífico trasero de la chica.
