-IV-
El castillo de Hogwarts poseía un jardín hermoso, sus rosales y girasoles cortados con extremo cuidado, sus botones abiertos y de cara siempre al sol. El pasto corto en varios tonos de verde, en medio, un sendero que guiaba a un pequeño pozo que estaba cubierto de una enredadera y dentro, hermosos tulipanes amarillos y blancos.
Tranquilidad. Eso sentía al caminar, observó que había un pequeño bosque al final del camino, decidió que lo vería después; Remus caminaba a su lado.
-¿y cual era la emergencia?- inició el príncipe. Su acompañante comenzó a recordar cuando Lady Hermione les acompañó a sus habitaciones, asignándoles a cada uno su habitación cuando uno de los sirvientes llegó corriendo, indicándole que el rey le llamaba urgente en la habitación del príncipe Ronald y pensando que podría necesitar ayuda se fue junto a ella.
-La princesa estaba herida-
-¿Qué le pasó?- preguntó el joven sin quitar su vista del sendero.
-parece que intentó montar un caballo y la tiró- el moreno le miró elevando una ceja.
-¡solo eso me faltaba!- dijo exasperado – ¡ni siquiera sabe montar!-
-no creo que sea eso Harry, ¿recuerdas que Lady Hermione dijo que ella sale de caza?- Remus comenzó a meditar la situación. Y Harry no pudo evitar un leve gruñido -¿y eso por que fue?- preguntó el castaño
-no me agrada la relación de ese Silver con ella- y miró molesto al concejero –no quiero ser el hazme reír de nadie Remus-
-¿piensas que hay algo entre ellos?-
-es posible- y continuó –pondré a Sir Finnigan a averiguar todo lo que se pueda de ese tal Silver- el castaño siguió meditando, habían cosas de la conversación en el cuarto de la princesa que no le cuadraban. – ¿Qué piensas?-
-pues creo que deberías darte la oportunidad de conocerlos mejor antes de juzgar-
-no me refiero a eso, estas muy distraído desde que salimos al jardín-
-pues… es sobre la herida de la princesa- meditó el concejero –según el rey y el príncipe, ella se lastimó cuando intentó montar su caballo herido en el establo -
-eso explica la reacción del animal- dijo el joven serio
-si, pero….- siguió, el príncipe le miró intrigado y con la mirada le incitó a continuar –si ella hubiera caído del caballo en el establo, su ropa estaría sucia o rasgada- Harry encogió el ceño –pero lo único que tenia el vestido era la sangre, ni siquiera estaba sucio, ni cortado donde estaba su herida y sus zapatos ni siquiera tenían una paja pegada, estaban intactos-
-¿que piensas que le paso realmente?-
-no lo se, pero para hacerse esa herida…- en ese momento Harry desvió la mirada hacia una de las ventanas y pudo ver la silueta de una mujer de cabellos rojos que miraba hacia donde ellos estaban y después entró.
-bueno, parece que tenemos un misterio por resolver-
-creo que "tienes un misterio a resolver" yo vuelvo mañana a Gryffindor-
-Gracias Remus, tu apoyo me inspira- dijo el príncipe irónico, se dio la vuelta y volvió al castillo; ¿en que demonios lo había metido su padre?
****
El castillo estaba adornado y preparado para recibir al príncipe y su concejero en la cena de bienvenida, el comedor real poseía múltiples antorchas que iluminaban el lugar, flores y guirnaldas adornaban las paredes que brillaban de múltiples colores, El fraile Longbottom había construido una rampa que le permitiría al príncipe bajar las gradas del salón y participar de la cena en la otra habitación.
-Neville ¿estás seguro que esto funcionará?- dijo el príncipe que se encontraba en lo alto de la escalera observando la pendiente por la que tendría que bajar su silla. Estaba nervioso y miraba asustado al fraile.
-¡Claro que funcionará!- dijo el monje ajustando la rampa a las escaleras para evitar que se moviera cuando la silla bajará -¿o quieres intentar a pie?-
-si me lo preguntas enserio, yo…-
-no hay error- dijo el monje. –Ya verás-
****
Se cambio de ropa lentamente, no se sentía muy cómodo, el lugar era hermoso, pero frío, se colocó el traje rojo que utilizaba en fechas festivas en Gryffindor, no trató de acomodar su cabello que de todos modos era imposible, tomó la jarra de agua que tenia a un lado y tomó una copa, si Sirius estuviera con él, le diría que hacer en estos momentos, pero ¿Por qué estaba nervioso? Era solo una celebración más, nada de que preocuparse, "¿será por que conocerás a la que será tu esposa?" -dos voces iniciaban en su mente una discusión- "pero solo es un arreglo", "aun así será tu esposa", "no pensé que fuera así", "¿y que más esperabas? en nuestra posición siempre hay arreglos", "quería que fuera diferente", "eres un príncipe, ya eres diferente", "sabes perfectamente a lo que me refiero", "no comencemos con cursilerías", "Amar a la persona con la que pasaras el resto de tu vida no es una cursilería". Los golpes en la puerta lo sacaron de su disonancia.
-Harry ¿ya estas listo?- Remus asomó su cabeza.
-adelántate, yo llego en un momento- contestó arreglándose el cinturón de la espada.
-¿estas seguro?-
-si- y le dio la espalda al concejero, que salio hacia el comedor. Harry apoyó sus manos sobre su mesa, -y así comienza el resto de mi vida…- y se colocó las botas.
***
Estaba retrasada, aun no estaba lista y no podía darle otro disgusto a su padre después de lo ocurrido en la tarde. Se prometió a si misma comportarse como una princesa, bueno… por lo menos lo intentaría, era la única mujer de tres hermanos, ¿Cómo podría ser tan sutil, si estaba rodeada de hombres? Su madre murió al nacer y desde entonces habían pasado muchas personas intentando cuidarla, pero no duraban mucho, solo una había tenido la suficiente paciencia para cuidarle, pero ya no estaba a su lado. La joven siempre fue muy independiente, prefería estar con sus hermanos, especialmente con Ron, siempre la trató como su igual, le enseñó muchas de las cosas que solo eran exclusivas para los hombres de la familia: el manejo del arco y flecha, la lucha cuerpo a cuerpo, la espada… amaba su espada..., sacudió su cabeza, -ya no más… -
-¿Princesa?- Lavander entró a la habitación mientras ella cepillaba su cabello –la cena está por servirse, pensé que ya estaba abajo- Ginny se asustó, se puso en pie y observó que el cielo comenzaba a cambiar y pronto oscurecería.
-solo esto me faltaba, llegaré tarde- se terminó de colocar sus zapatillas y comenzó a correr por el pasillo. Tomaría un atajo, talvez así no llegaría tan retrazada
***
¡Genial! Estaba perdido. El castillo era muy grande y no recordaba como llegar, encontró unas escaleras que descendían, talvez era por ahí… y continúo.
***
-Sabes Neville, ¿no estoy muy seguro de hacer esto?- dijo el pelirrojo.
-vamos Ronald- continuó el monje y se acercó a su oreja – acaso no hueles lo deliciosa que esta la cena- En ese momento Ron sintió el olor de las chuletas gratinadas y del pan recién horneado, se le hacía agua la boca, tenía hambre, la comida le llamaba, debía atender… se armo de valor, lo haría, se había decidido –Neville, hazte a un lado, voy a bajar esa rampa- las escaleras estaban a la mitad del salón, Ron retrocedió para tomar impulso y sin pensarlo más se lanzó.
***
Por fin había llegado, bueno casi, pero ya estaba en la sala de baile, cerca del comedor, cruzaría una puerta y listo, avanzó en el instante que vio como una silla rodante bajaba por una especie de rampa, donde debían estar las escaleras, en ese instante una joven salía de una puerta corriendo, la silla rodante la atropellaría…
***
¡Ya!, estaba ahí, solo una puerta más y llegaría al comedor, cuando un grito…
-¡Ginny…!- Ron bajaba en su silla por una rampa en las gradas y venia directamente a ella. Pensó en retroceder, pero alguien la había lanzado al suelo nuevamente, la segunda vez en ese día, el impulso la hizo rodar y se quejó al lastimarse la herida al golpear el suelo, pero el dolor quedo a un lado en el momento que sus ojos se clavaron en los del joven de cabello negro que estaba sobre ella.
Esos ojos… la miró detenidamente, esos hermosos ojos azules; se dejó perder en ellos, su nariz pequeña y fina, tenia pecas que solo eran perceptibles al tenerla tan cerca, sus labios rosados le tentaban a acariciarlos con la yema de sus dedos...
-¡Príncipe!- el grito de Neville obligó a los jóvenes a perder el contacto de sus miradas, el se puso en pie ayudándole, la pelirroja tenia sus ojos fijos en su hermano que no podía detener la silla por el impulso al bajar.
Ella observó a su alrededor al igual que el príncipe. – ¡El estandarte!- gritó ella, él entendió rápidamente, desenvainó su espada y cortó el lienzo de tela que cayó al suelo, el tomo un extremo y ella el otro, la silla de Ron dio un giro y se fue directamente a ellos, Ron cerró los ojos esperando chocar con la tela, pero… la princesa Luna salía por otra de las puertas pensativa y despistada.
-¡Luna!- el grito de Ginny la hizo levantar su cabeza, Ron abrió sus ojos, la atropellaría, debía hacer algo, apoyó su pie bueno al suelo para friccionar, pero fue tan brusco el movimiento para detenerse que salio disparado de la silla, abrió sus brazos y atrapó a Luna en ellos, trató de girar para que ella no recibiera el golpe, Harry y Ginny se prepararon para resistir el impacto de su hermano en el estandarte y… ¡PAFFF!, los dos soltaron la tela y se acercaron para ver a los príncipes, Neville quitó la rampa y bajó corriendo por las escaleras.
-¿Ronald?- Luna golpeaba suavemente la mejilla del Pelirrojo quien lentamente abrió sus ojos. Y miró su cuerpo, luego dirigió su mirada a la rubia de ojos grises.
-¿estas bien?- ella le sonrío y asintió. Los demás se acercaron, preocupados. A causa del alboroto, El Rey, Remus y Hermione entraron corriendo al salón que estaba hecho un desastre, Neville terminó de llegar frente a ellos muy acalorado y asustado.
-¿Estas bien?- preguntó al pelirrojo que sutilmente colocaba a Luna a su lado. Hermione corrió hacia Ron para revisar su pierna, vio que milagrosamente el vendaje no se había movido, estudió la escena y comprendió lo que había pasado.
-Y me imagino que esta idea fue tuya Longbottom- fulminó la castaña al monje que apenado había bajado la cabeza.
-calma Lady Hermione- comenzó Ron –estoy bien ¿verdad?- ella le dirigió una mirada asesina –a demás ¡fue divertido!- y dirigió su mirada traviesa a Neville -¿Cuándo lo hacemos otra vez?- Una carcajada salida del príncipe de Gryffindor se escuchó, a la que pronto se unió Ginny, seguida del mismo Ron, Luna, Neville y el Rey. Remus se acercó a Harry sonriente y lo tomó de los hombros.
-Tenia mucho tiempo de no verte reír de esa manera- Harry le miró sonriente, y se acercó al príncipe para ayudar a Neville a ponerlo nuevamente en la silla. Remus se giró hacia la entrada al comedor, Albus se encontraba ahí sonriente. Remus le dirigió una pequeña inclinación de agradecimiento que el anciano correspondió.
Ron ya colocado en su silla era empujada por Hermione y hablaba animadamente con Neville.
-¡vamos Neville! ¿Cuándo lo hacemos nuevamente?- Hermione les miraba furiosa.
-como se les ocurre semejante cosa, fueron unos irresponsables- dijo molesta a los dos, Luna iba a su lado riendo –pudiste haberte hecho mucho daño…- los adultos iban tras de ellos, Ginny movió la cabeza lado a lado sonriendo, Ron y Hermione nunca dejarían de discutir, tomó uno de los lados del estandarte para hacerlo a un lado, Harry se acercó para ayudarle, inmediatamente llegaron dos sirvientes y lo hicieron por ellos. Harry suspiró y tomó la iniciativa.
-Soy Harry de Gryffindor- inclinándose y tomando la mano de la pelirroja para besarla sin despegar sus ojos de los de ella; quien se ruborizó un poco y sonrió.
-Encantada Príncipe Harry, soy Ginevra, princesa de Hogwarts- e inclinó su cabeza en forma de saludo y le hizo una pequeña reverencia, tomando su vestido y agachándose un poco.
-¿Me permite escoltarla al comedor?- dijo el príncipe ofreciendo su brazo. Ella lo tomó y sonrió.
-es un placer mi señor- y juntos entraron al comedor, para dar inicio a la turbada cena de esa noche.
***
La cena transcurría con normalidad, Luna reía con las ocurrencias de Ron, mientras Hermione continuaba reprendiendo a Neville por su imprudencia. Remus, Albus y el rey hablaban sobre los avances de la alianza y las estrategias para proteger a los reinos, Harry que se encontraba frente a Ginny, se mantenía en silencio, solo contestando en monosílabos cuando su concejero le hacia participe de la conversación.
-Habrá que mantener en alerta los zonas fronterizas- decía el rey –Le pediré a Silver que lleve el mensaje al rey de Slytherin- el cubierto de Ginny cayó ruidosamente sobre su plato, llamando la atención del grupo.
-Lo siento padre, pero Silver se marchó hace unas horas- buscó el peor momento para mirar a Harry que realizó una mirada de desaprobación, cosa que Ginny notó inmediatamente. -¿le molesta algo príncipe?- dijo la pelirroja seria. Los demás se tensionaron por el tono que había utilizado Ginny. El príncipe se tomó su tiempo para contestar, tomó su servilleta, se limpió y miró a la joven.
-en absoluto- dijo serio sin apartar la mirada de ella. –Solo que considero que un caballero que aparece y desaparece de esa manera, lo consideraría sospechoso-
-¡¿sospechoso?!- dijo la princesa más fuerte. Ignorando el carraspeo que su padre le hacia para llamar su atención –Según su alteza, ¿sospechoso de que sería ese caballero?- dijo de manera irónica, tono, que el príncipe no paso por alto.
-de espionaje o traición- dijo el príncipe sin elevar la voz y fulminando a la princesa con la mirada, ella le dirigió una igual. Todos los presentes en la mesa seguían la conversación como un juego de ping pon.
-¡Silver jamás sería un espía!- y la princesa golpeó con sus puños la mesa, su hermano puso una de sus manos sobre el puño de ella y le hablo dulcemente.
-Cálmate Ginevra- ella le miró –todos sabemos que Silver no podría hacer eso- y le sonrió, ella comenzó a calmarse. Respiró profundo, se sentía apenada, había perdido el control. Tomó la servilleta, terminó de limpiarse y se puso de pie
-disculpen, pero no me siento bien esta noche y quisiera ir a descansar- miró a los presentes, Hermione comprendió que debía estar con ella -¡buenas noches!- y se retiró de la mesa. Hermione se apuró también.
-quisiera me disculpen, pero iré a revisar su herida- se puso en pie –Buenas noches- y se retiró tras Ginny.
Un incomodo silencio se tornó en la mesa, hasta que la princesa Luna muy seria, tomó su copa y la elevó a la altura de sus ojos.
-¿Tendrá esencia de duende gruñón el vino?- Ron agradeció y sonrió la ingeniosidad de ella, él tomó una de sus manos y la beso. Todos los demás sonrieron.
-no su alteza, pero agradezco la preocupación por nuestras bebidas- elevó su copa, brindo con ella y se la tomó de un trago. Luego miró hacia Harry sonriente.
-quisiera disculparas a mi hermana por su actitud de esta noche- Harry le miró e inclino su cabeza en signo de aceptación. El rey continúo.
-Silver es un caballero querido para nuestra familia- dijo amablemente –verás, hace unos meses en la batalla contra el ejercito de Riddle en Slythering él, junto a Zabini salvaron la vida de Ron- Harry le devolvió la mirada al príncipe pelirrojo que asintió.
-Silver es para nosotros como un hermano- dijo Ronald.
-¿estas seguro?- preguntó en un susurro al pelirrojo
-como que me llamo Ronald Weasley, Príncipe de Hogwarts-
-creo que le debo una disculpa a la princesa- dijo Harry a todos los presentes. Y se puso de pie.
-con todo respeto príncipe- inició Neville hablando hacia Harry –le recomendaría que lo hiciera mañana, ella estará más calmada- decidió seguir el consejo y comenzó a pensar la manera para disculparse con una princesa temperamental.
