-VI-
Después de la noticia del príncipe Harry, el monje Longbottom junto al consejero del rey iniciaron la elaboración del documento que deberían firmar los reyes y que Albus llevaría a Gryffindor para la firma; Harry lucía muy feliz, cada vez que alguien le encontraba en el castillo, les dedicaba una amable sonrisa, pronto se ganó la simpatía de los súbditos de Hogwarts. La princesa Luna se había encontrado con él en las puertas del castillo un par de veces y siempre le hizo reír cambiando su rostro triste. Luna esperaba cada mañana y tarde a los mensajeros; se comentaba en el reino sobre la ansiedad de la rubia por una carta que nunca llegaba, todos le habían preguntado, pero ella siempre guardaba silencio, Ron pidió que le dieran su espacio, cuando ella estuviera preparada diría lo que pasaba. Con el tiempo la amistad de Ron, Luna y Harry crecía.
-Harry es un buen hombre- decía Ron que estaba en su habitación siendo atendido por la castaña y el fraile, Ginny les observaba sentada desde la cama de su hermano. Ese día sería quitado el vendaje de la pierna del príncipe.
-yo pienso lo mismo- dijo el fraile sosteniendo los vendajes que Hermione soltaba.
-ya veo del lado de quien están- dijo la pelirroja
-del tuyo por su puesto- dijo Hermione, la pelirroja rió –pero te terminarás casando con él-
La pelirroja se quedo quieta mirando hacia los terrenos – ¿no han escuchado todo mi plan para desesperar al príncipe?-
-de inicio a fin- dijo su hermano y los otros dos asintieron.
-¿entonces, no les entiendo?-
-el príncipe te gusta Ginevra- dijo Hermione, sin mirar a la joven terminando de quitar el ultimo vendaje y tablilla de la pierna. Ginny se quedo sin habla y el rubor subió a su rostro -¡ya está!- la pierna derecha de Ron se veía un poco más delgada que la otra, pero su hueso había vuelto a su lugar y la herida estaba cerrada –me parece bien-
-¡Harry no me gusta!- se defendió la pelirroja, todos le devolvieron la mirada y Ron soltó una carcajada.
-eso ni tu te la crees- dijo su hermano –los dos se gustan, así que deja de negarlo; te conozco muy bien hermanita- dijo señalándola con el dedo índice. Ginny se puso de pie tan roja como su cabello con el ceño encogido y mirada asesina.
-¡ustedes son imposibles!- y salio del cuarto azotando la puerta. Los que quedaron en la habitación se miraron entre ellos y los tres hablaron al mismo tiempo.
-Le gusta-
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Después de la discusión con sus amigos, Ginny no quería verlos por un buen rato, solo a ellos se les ocurría semejante idea, ¿ella enamorada?, ¡no! Bueno… ellos no dijeron que estaba enamorada, solo que le gustaba, mmm… pues… no estaba tan mal, pero… ella no tenia tiempo para eso, nunca había tenido tiempo, siempre había otras cosas mas importantes: su entrenamiento secreto, las batallas a las que asistía de manera clandestina, hacer el trabajo de diplomática, etc. Su padre estaba muy anciano, ella y Ron habían tomado las tareas de dialogo para que se unieran a la alianza, pero después de la último encuentro en Slytherin, Ron volvió herido y Ginny decaída, el rey pensó que era la preocupación por su hermano, cosa que era cierto, pero no del todo, casi pierde a su hermano por su culpa, ¿cuantas veces Blaise se lo había dicho? Pero ella necia y orgullosa… y su error casi les cuesta la vida.
Se había retirado a los establos, su caballo Zafiro ya se había recuperado, se acercó a él, era un bellísimo animal color café, un pura raza árabe, cuerpo aerodinámico, extremidades finas, ojos grandes, expresivos y de mirada inteligente. Tomó uno de los cepillos que se encontraban en una de las repisas y comenzó a limpiarlo, mientras delicadamente acariciaba su cabeza.
-¿Cómo estás pequeño?- decía acariciando el hocico del animal que gustoso recibía las caricias de la joven, mientras le daba su respectivo cuidado, se agachó para revisar la pata de su caballo –la herida cerró bien- y sonrió -¿te apetece dar un paseo?-
-por mi encantado- Harry la observaba sonriente desde la puerta del establo apoyado en el marco, Ginny, asomó su cabeza por entre las patas del animal, el movimiento al cepillar a zafiro, había desordenado su cabello rojo fuego y una parte la tenia sobre la cara, su caballo se hizo hacia atrás dejando a una princesa sentada en un banquito, despeinada; se había quedado como estatua, reaccionó después de un momento, se puso en pie, quitó el cabello que tenia en el rostro y lo paso tras su oreja, le dio una mirada fugaz a su caballo "traidor" la había dejado al descubierto, se ruborizó un poco y se arreglaba su vestido.
Ella se miraba encantadora, Harry la miraba sonriente, con su cabello desordenado y le encanto el gesto de pasarlo tras la oreja, su vestido del color de sus ojos, el sonrosado en sus mejillas la hacia ver muy tierna.
-¿Qué hace aquí?- preguntó ella.
-aceptando su invitación a cabalgar- dijo el príncipe acercándose a su caballo, era un andaluz negro y comenzó a ensillarlo -¿o esperaba que su caballo le contestara?- y le sonrió.
-no, pero…- dijo ella apenada –esta bien- y se dio la vuelta, busco la silla de zafiro y comenzó a ensillarlo, cuando los dos caballos estaban listos, él se acercó a ella para ayudarle a montar, pero al darse la vuelta, ella ya se había subido a su caballo de manera elegante, se había sentado a horcadas, arreglo su vestido y erguida sobre el animal; el sonrió y se subió a su caballo. Salieron trotando de los establos hasta los terrenos y abrieron las puertas del reino para que salieran.
Comenzaron cabalgar en silencio, ella disfrutaba del paisaje, él la observaba, era muy buena jinete, buena postura en la silla, sus rodillas presionando el lomo del animal para mantener el equilibrio y un control extraordinario.
-¿desde hace cuanto sabe montar?- dijo el, regresando la vista al frente.
-ocho años-
-¿su padre le permitió aprender a tan corta edad?- dijo sorprendido mirándola.
-no- y le sonrió –se dio cuenta hace unos meses- y regresó su mirada al frente pero ya no era alegre sino melancólica. El le miró de manera interrogante, ella continuó –cuando hirieron a Ronald, vine al castillo por Hermione…- bajo su mirada, aun se sentía culpable –…para llevarla a Slytherin, él se molestó, pero como era una emergencia me dejo partir con ella- se había quedado en silencio, el intentó nuevamente continuar.
-¿Quién le enseño a montar?-
-mis hermanos- y sonrió –cuando Ron comenzó con su enseñanza, yo intente montar también, mis hermanos Charles y William nos enseñaron a los dos, pero a mi a escondidas de mi padre-
-¿tiene hermanos mayores?- dijo el príncipe sorprendido
-si, Charles es sacerdote y William se caso con una oriental, le gustaba viajar mucho, hace tres años fue a China, se enamoró y se caso con la hija de un capitán- le sonrió y continuó –ahora él es uno de los capitanes del ejercito, renuncio a su derecho a la corona para quedarse allá-
-por eso Ronald es el heredero-
-si- continuaron de manera tranquila por los terrenos, el tiempo comenzaba a cambiar, algunas hojas comenzaban a caer de los árboles, hacia un poco de viento que les movía su cabello y continuaron por una pequeña vereda, Ginevra iba un poco mas a delante de él, con el golpe de los cascos de los caballos, movieron algunas piedras y por una de ella una serpiente cruzó frente a Zafiro que al verla se asustó, elevó sus patas delanteras, ella se aferro a él.
-¡calma pequeño!- pero el caballo se puso nervioso y comenzó a galopar como loco, ella haló las cuerdas de las correas con fuerza para detenerlo pero zafiro no se detuvo y corrió mas rápido; Harry apuró su caballo, le llevaba una gran ventaja, pero tenia que alcanzarla.
-¡Ginny!- gritó. Ella para evitar caerse del caballo, se había aferrado al cuello de zafiro, intentaba calmar al animal susurrándole al oído, escucho la voz de Harry que le llamaba, temía llamar a Harry por que su grito podía asustar mas a zafiro, pronto los dos caballos estaban lado a lado, ella miró a Harry que le extendía una mano, ella extendió la suya con la correa en la mano para que el la tomara -¡dame tu mano Ginevra!- ella soltó la correa y extendió su mano, el la tomó fuertemente y se acercó más, hasta que pudo tomarla por la cintura –¡desengánchate!- le gritó, ella sacó su pie derecho del estribo y él la haló hacia su caballo, ella pasó sus dos brazos aferrándose a su cuello quedando frente a él y escondiendo su rostro en su pecho y esperando que el caballo bajara la velocidad.
Poco a poco el caballo disminuyó la marcha, ella giró su rostro para ver a zafiro que aun galopaba como loco y sin rumbo -¿se encuentra bien?- la voz de él se escuchaba preocupada, Ginny no respondió, él le tomó con una de sus manos el rostro y lo levantó hacia él, ella se quedó viendo sus ojos fijamente, estaban serios, ella se ruborizó nuevamente y giró su rostro.
-si- luego miró a su alrededor para ver en la posición en la que estaba, sentada frente a él en su caballo, sus manos en su cuello y las manos de él la aferraban firmemente de la cintura, ella sin mirarlo soltó sus manos y esperaba que el la soltará pero no lo hacia. -¿disculpa? ¿Puedes?- ella le miró y señaló los brazos de él. Pero él estaba inmóvil, repentinamente la abrazó fuerte, cosa que le desconcertó –estoy bien- dijo ella débilmente, se separó de él y de un saltó se bajó del caballo; él hizo lo mismo.
-discúlpame, yo no…- dijo apenado –es que me preocupé y…- ella se acercó a él y le tomó sus manos, se miraba tan tierno cuando se sonrojaba.
-gracias- él sonrió.
-este… creo que deberíamos ir por tu caballo- desvió su rostro para que ella no viera lo rojo de sus mejillas.
-no te preocupes, regresará al castillo cuando se haya calmado- él bajó su vista y vio que uno de los brazos de la princesa sangraba.
-¡estas herida!- ella bajó su vista a su brazo del que salía sangre, una herida poco profunda, seguramente el roce con alguna rama de un árbol se lo había hecho.
-ahh, no te preocupes no es nada- dijo ella, él sacó un pañuelo y lo colocó sobre el brazo para que dejará de sangrar, haciendo un pequeño nudo al terminar -gracias-
-creo que debemos volver al castillo, está oscureciendo y se preocuparan- el tomó las riendas del caballo, iba a subirse a él. Ella le tomó del brazo.
-¿podemos irnos a pie?- el sonrió, con una de sus manos tomó las riendas y con la otra tomó su mano y comenzaron a caminar de regreso al castillo.
En todo el trayecto de regreso hablaron sobre sus caballos, como Harry en su cumpleaños numero diecisiete le habían regalado a "Sombra" (el nombre de su caballo) que junto a Sirius habían entrenado, él se quedó un momento en silencio, ella apretó mas fuerte su mano, él le miró y ella le sonrió para darle animo, continuaron de esa manera hasta que llegaron al castillo, en el que pudieron observar el alboroto que había ya que las antorchas corrían de un lado a otro; ya era de noche cuando estaban en la puerta, el guarda gritó a sus compañeros que la princesa había regresado y las puertas se abrieron; cuando entraron al vestíbulo del castillo, Hermione corrió a encontrarles.
-¿Dónde estaban?- dijo reprendiéndoles y le lanzó una mirada asesina a Ginny –tu caballo regreso sin ti y pensamos que les había ocurrido algo terrible-
-Zafiro se asusto con una serpiente- dijo de manera apenada, Hermione entendió enseguida. Todos los que conocían el caballo sabían que le tenia miedo a las serpientes, Ron le había dicho en múltiples ocasiones que cambiara de animal y que mejor se quedara con "pegazo" ese era el nombre del caballo de Silver, mas confiable, menos asustadizo y temperamental; pero ella quería el caballo que William le había regalado.
-¿estas bien? ¿Te tiró?- dijo ella rápidamente y observó el vendaje improvisado del brazo – ¡estas herida!-
-estoy bien- dijo apartando el brazo que Hermione le había tomado –Harry me salvó- y le dirigió una sonrisa al príncipe, en ese momento Hermione se dio cuenta que ella venia de su mano y que aun no se habían soltado; decidió no interrumpirles ya que se habían quedado viéndose embobados uno al otro hasta que…
-¡Ginevra Weasley de Hogwarts!- Ron apareció por una de las escaleras, venía con un bastón y caminaba lentamente -¿Dónde estabas?- Hermione se acercó a Ginny y le hablo al oído.
-casi toma su caballo y va a buscarte, ya estaba organizando al ejercito para ir en tu búsqueda- y le sonrió, dirigiendo una mirada a la mano que aun tenia tomada con Harry, ella se dio cuenta y le soltó rápidamente, Ron bajaba por las gradas muy despacio, Harry frunció el ceño cuando ella lo soltó, ya se había acostumbrado a su tibia mano, pero al ver a Ron tan molesto pensó que era mejor no provocarlo.
-¡Cálmate Ron!- comenzó él –ella estaba conmigo - Ron frunció, si era posible, mas el ceño y Harry pensó que esa frase no era buena en ese momento. El pelirrojo se acercó amenazadoramente a Harry señalándole con su dedo índice.
-si le has tocado aunque sea un pelo a mi hermana, olvidaré que eres mi amigo- Harry se quedo serio enfrentándole.
-¡jamás haría algo para dañarla Ron!- los dos quedaron midiéndose con las miradas hasta que Ginny salio en su defensa.
-¡ya basta Ronald!- dijo poniéndose entre los dos y desafiando ahora a su hermano –zafiro se asustó por una serpiente y si no hubiera sido por el, tal vez me hubiera roto el cuello- Ron se separó un poco de su hermana y se puso un poco pálido, sabía como reaccionaba zafiro con las serpientes –a demás, ¿Cuándo te entrará en la cabeza que puedo cuidarme sola?- Ron no cedió y se puso aun mas rojo y molesto cuando ella le hizo esa pregunta, ¿acaso ella no entendía que el debía protegerla? Era su hermano mayor.
-¡Cuando recuerdes que nunca estas sola! ¿O quieres que te lo reviva?- y de manera inconciente señaló a su pierna, pero tratando que Harry no se diera cuenta. Grave error, al hacerlo Ginny cambio su cara de enojo por tristeza y sus ojos se llenaron de lágrimas, no pudo decir más, se aparto y camino rápidamente hacia las escaleras, se dio media vuelta…
-lo siento- lo dijo de manera suave y dolida desde el comienzo de las gradas, y comenzó a subir, Ron al verla se arrepintió de lo que acababa de hacer, se dejo llevar por el enojo y la había lastimado, su hermana en múltiples ocasiones le había pedido disculpas por lo de su herida y él siempre le había dicho que no era su culpa, le había costado sacarla de la tristeza y ahora el mismo la había culpado.
-¡Ginny!- gritó y trató de alcanzarla, Harry estaba confundido, no entendía la actitud de ella y menos la de Ron que intentaba alcanzarla, pero su pierna no le permitía ir más rápido -¡no quise… en verdad, lo siento!- cuando ella llegó al extremo de la escalera, se giró hacia su hermano que estaba al pie de las escaleras, en su rostro las lágrimas se reflejaban con la luz de las antorchas.
-buenas noches- dijo de manera un poco audible y se perdió entre la oscuridad de los pasillos. Hermione y Harry se acercaron a Ron, ella le miraba de forma desafiante y molesta.
-¿Cómo pudiste…?- dijo la castaña dirigiéndose al pelirrojo.
–yo… lo siento, lo dije sin pensar- dijo abatido, Harry intentó ir tras ella al igual que Ron, pero Hermione detuvo al moreno.
-es mejor que les dejemos solos- dijo, mientras observaba como Ronald subía de manera dificultosa por las escaleras detrás de Ginny –ellos necesitan hablar- y le dirigió una sonrisa al príncipe para tranquilizarlo.
-¿ella está bien? No entendí…- decía Harry confuso
-no te preocupes- y le sonrió nuevamente –todo a su tiempo- y los dos regresaron la vista hacia el lugar por el que Ron acababa de girar en busca de su hermana.
