HOLAAAAAAAA aquí vengo con otro capitulo, estoy en construcción del capitulo 10 pero en estas semanas estaré muy ocupada en cosas de mi trabajo, espero poder subir otro antes que empiece la tensión o tendrán que esperar de dos semanas a tres meses creo…. Espero avanzar rápido de verdad para no dejarles por mucho tiempo.

Paso a los agradecimientos, primero a Aryen y Parvati que han dejado sus comentarios e inquietudes sobre el fic, muchas gracias por su apoyo.

Segundo a todos/as los que leen y están en anonimato ya que como no dejan un review no se quienes son pero les agradezco por su compañía al leer este fic. Bueno a qui les dejo con el nuevo capitulo espero que les guste.

-IX-

Llevaba varios días trabajando, estaba un poco cansada, pero cuando se proponía algo no descansaba hasta conseguirlo; aunque con el rey rondando constantemente en el laboratorio, a veces le era muy difícil avanzar, le distraía y le era difícil concentrarse, ¿Por qué le costaba concentrarse?, no podía quererle, él era el rey y podía elegir a cualquiera ¿Por qué podría ser ella?, tenia a todas las duquesas y mujeres nobles a sus pies.

Unos meses atrás cuando le conoció, le agradó su inteligencia y la habilidad de la elaboración de pociones a base de plantas, tal cual ella también lo hacia, era astuto y no podía ignorar que también era muy atractivo, pero tenia mal genio, se exaltaba rápido, pero ¿cómo no serlo con el tipo de vida que le toco enfrentar? Él nunca estuvo de acuerdo con los negocios de su padre y menos su afinidad con Riddle, hacer cosas en contra de su voluntad, asesinar y atacar villas por saqueo no eran cosas que le enorgullecieran, cuando hablaba con él, ella escuchaba con atención su frustración y remordimientos de recuerdos que deseaba eliminar de sus sueños o pesadillas constantes.

Mientras cuidaba del príncipe Ronald, el rey Draco buscaba espacios para reunirse con ella, buscaba su compañía, a ella le gustaba también estar con él, recordaba con ternura el día en que el gentilmente tomo su mano por primera vez en un paseo en los terrenos de su castillo, cuando a la orilla de un pequeño riachuelo le dio su primer beso… los mejores momentos de su vida ¿Cómo esa ilusión acabo?, se forzaba a olvidar ese día, pero a la vez le ayudaba a recordar por que no podía caer nuevamente en sus redes. Recordar a la duquesa Parkinson entre sus brazos… era un doloroso recuerdo, apretaba sus puños y sus ojos se humedecían al recordar… pero ¡no más! Estaba ahí para trabajar, no por algo más y se lo había dejado claro, pero parecía que él tenia una facilidad asombrosa para olvidar lo que ella le repetía constantemente.

-¡buenos tardes mi dulce señora!- ella se sobresalto y casi deja caer la cucharilla con la que medía la sustancia que mezclaba, el monarca entró por la puerta del laboratorio llevando una bandeja con merienda.

-¿Dónde está Alicia?- preguntó, su dama de compañía era la que regularmente le llevaba algunos bocadillos en el día, ella se concentraba tanto en su trabajo que a veces olvidaba comer, quitó la vista de sus hermosos ojos grises; a veces tenia la impresión que la hipnotizaba con ellos, regreso a medir la sustancia y a vaciarla en otro recipiente.

-he decidido darle la tarde libre, al igual que a ti- dijo con una sonrisa en sus labios y dejando la bandeja en otra mesa.

-lo siento- dijo, sin dirigirle la mirada, mientras ella fijaba sus ojos en la reacción de la combinación de las sustancias que acababa de mezclar –pero debo terminar- ella no se dio cuenta, cuando él ya estaba cerca, tomó con un poco de rudeza el recipiente que ella tenia en sus manos y lo dejó sobre la mesa – ¿pero que…?- la levantó en brazos para alejarla del trabajo -¡bájame en este instante!-

-Cómo quieras- y la dejó caer, ella dio un grito y él la logró agarrar de uno de sus brazos antes que cayera completamente al suelo.

-¡eres un bruto, cavernícola, odioso…! – ella comenzó a golpearlo al pecho, él le agarró sus manos, sintió la fuerza que ejercía en ellos pero no para lastimarla.

-¿quieres calmarte?- dijo con una sonrisa de lado –no eres mi esclava, también debes descansar- y la arrastró hacia donde había dejado la comida y la sentó en un banco frente a él –llevas cuatro días sin descansar bien, así que tómate esto con un poco de calma y come- con una de sus manos empujo la bandeja de frutas frente a ella. Ella cruzó sus brazos al pecho y dirigió su mirada a un lado ignorando la comida que tenia enfrente, el suspiró desesperado e impaciente ¡que mujer mas orgullosa! -¡Hermione!- ella le miró de reojo – ¿puedo saber por que estas tan molesta conmigo?-

-¿sacarme de Gryffindor no te parece buen motivo? – dijo molesta y tomó una uva de la bandeja y comenzó a comérsela, el sonrió pero decidió no hacer ningún comentario con respecto a eso.

-no, me refiero…- y el se quedo un momento en silencio y puso su rostro un poco serio -¿Por qué te fuiste?- los dos conectaron sus miradas, ella tenia una fresa que comenzaba a triturar, él tomó la mano libre que ella tenía sobre la mesa pero sutilmente se soltó de su mano y bajó la mirada.

-¿Por qué me hace esto?- sintió que sus ojos se llenarían pronto de lágrimas y se puso de pie para salir del lugar, él le alcanzó y la tomó de la cintura, ella aun no levantaba su rostro, trato de contenerse lo mas que podía.

-¿Hermione?- dijo intrigado y con su mano elevo el rostro de ella. Vio como sus ojos se habían puesto llorosos y tristes.

-yo no…- le costaba hablar, respiro fuertemente un par de veces, tenía que serenarse –tu no puedes estar conmigo- trato de librarse de su abrazo, él no la soltó.

-¿Por qué no?- dijo con el ceño encogido.

-¡por favor!- dijo ella irónica -¿Por qué quieres estar conmigo si puedes tener a cualquiera?-

-yo no quiero a cualquiera- dijo un poco molesto, pero sus mejillas se habían coloreado de un leve rosa –yo te quiero a ti- y la abrazó con dulzura y hundiendo su rostro en su cabello, olía tan bien, le encantaba sentirla nuevamente con él.

-no- dijo ella casi sin aliento al sentirse atrapada entre sus brazos –tu no quieres estar conmigo, la duquesa Parkinson tiene lo que tu quieres- y se aparto de él, él le siguió con la mirada mientras ella se dirigía hacia la ventana, la abrió, deseaba sentir el aire en su rostro, era doloroso recordar ese día.

-¿a que te refieres?- dijo acercándose a ella.

-¡no juegues conmigo! no soy tonta, ya la elegiste a ella ¿Por qué me sigues torturando así?- no pudo contener mas sus lágrimas y salio corriendo del lugar, quería salir lo mas pronto de ahí, estar cerca de él le estaba dañando más de lo que pensaba, subió con rapidez los escalones hacia su habitación, tenia que irse ahora, no podía quedarse. Cuando ya estaba llegando al final de las gradas, él la alcanzó y la tomo por la espalda rodeando con uno de sus brazos su cintura. Colocó su cabeza en el hueco entre su cabeza y hombro y sus labios rozando su oído.

-yo no he elegido a la duquesa, te he elegido a ti- ella se quedo como piedra, ni siquiera se dio la vuelta para verle de frente, no soportaría ver sus ojos y descubrir que le mentían. –¿Hermione?- ella no le miró, siguió en el mismo lugar. –El día que te fuiste… ¿la viste a ella conmigo en el salón verdad?- ella no pudo contenerse y lloró con más fuerza, el la abrazó y le dio la vuelta para que le mirara. Los recuerdos de la duquesa abrazando al rey y besándose llegaron nuevamente a su mente, después que le había dicho que le quería a ella, las manos de esa mujer rodeando su cuello, besándole con pasión, ella era muy bonita, con prestigio, una de las mejores familias ¿Quién era ella comparada a esa mujer?, ¡nada!, nacida entre el pueblo y reconocida por el rey Arthur por sus natos conocimientos, ella no era de clase alta, como bien la duquesa se lo había dicho "¿Por qué te elegiría a ti, teniéndome a mi? El necesita a alguien con clase, no a una campesina sabelotodo" eso la hizo regresar a la tierra cuando ya volaba entre nubes por Draco. –Hermione, ella no significa nada para mi, por favor créeme-

-¿para que? Para que vuelvas a lastimarme cuando aparezca otra duquesa-

-¡escúchame por favor!- dijo frustrado y comenzando a molestarse, la soltó, ella le dirigió la mirada -¡no has oído lo que te he pasado diciendo todos estos días!, lo que te digo ahora…- bajo su mirada y se dio la vuelta para bajar las gradas nuevamente -¡vete cuando quieras!- y Salió, ella se quedo inmóvil, él había pasado diciéndole por días lo importante que era ella para él, que la quería, ¿Qué le había dicho en este mismo instante? ¿La había elegido a ella?

-"Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.1"- Hermione giró hacia la voz; del pasillo de la derecha, el consejero del rey bajaba. Severus inspiraba miedo, vestido siempre de negro, rostro serio y duro, cuerpo delgado y alto, cabello negro y liso hasta sus hombros –lady Hermione, hay cosas que se deben explicar y yo no soy la persona adecuada para decirlas- Hermione se quedó en silencio observando al hombre -¿Por qué no permite que solo le explique? Si después de eso usted decide irse, nadie la detendrá- Hermione frunció el seño –le doy mi palabra- ella suspiró y bajo nuevamente los escalones, pero ¿a donde se había metido ese terco rey? –En la orilla del riachuelo seria un buen lugar para iniciar- ella le sonrió.

-gracias-

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La tarde estaba cayendo, otro día moría y las esperadas noticias no llegaban, comenzaba a angustiarse, hacía varias semanas que había salido de Hufflepuff escoltada por los guardias de Hogwarts y aun nada… pronto cumpliría 17 años, la fecha le atormentaba como sentencia de muerte…

-¿Cuánto por tus pensamientos?- Luna se sobresaltó al escuchar al príncipe Ronald que se sentaba a su lado, le sonrió. Era tan bueno con ella, amable, caballeroso, le gustaba pasar tiempo con él y ella sentía que era reciproco, todos los días por las mañanas y las tardes se sentaba a su lado esperando junto a ella, él no preguntaba, solo le hacia compañía en su espera.

-Hola Ronald, ¿Cómo sigues?- él le miró, extendió sus piernas y las movió de un lado a otro.

-como nuevas, Hermione hizo un buen trabajo, pronto cabalgaré otra vez como antes y te llevaré conmigo- se apoyó en uno de los pilares del puesto de vigía donde ella había optado por esperar y le sonrió.

-tenemos que ir antes que los Glumbumble salgan de sus colmenas y nos arruinen la diversión- ella le sonrió con melancolía, Ron ya estaba acostumbrado a que la joven princesa hablara de las criaturas míticas de su reino, la verdad, le divertía el aire despreocupado de ella, excepto cuando se venia a ese lugar a esperar. Comenzaba a enfriar, el sol se estaba ocultando y el cielo se pintó de hermosos tonos rosas que contrastaban con algunas nubes algodonadas y los pocos espacios azules del cielo. -es hermoso- dijo ella contemplando el cielo, mientras involuntariamente se frotaba con sus manos los brazos. -si…- Ronald se había quitado su capa y la paso por sus hombros, acercándose mucho a ella, sus rostros quedaron a centímetros y no retiró su brazo de la espalda de ella, los hermosos ojos grises de la princesa se clavaron en los azul intensos de él, ella llevó una de sus manos para acariciar el rostro de Ron, él con su mano libre tomó la de ella presionando mas sus mejilla con el calor de su mano… -¡Su majestad!- los jóvenes se separaron asustados. Ron se puso en pie rápidamente para ver a uno de los guardias. -dime Creevey- Ron le tendió una mano a la princesa para ayudarle a levantarse. -su padre les busca a ambos para la cena y me ha mandado a buscarles- -muy bien, gracias Creevey- el caballero salio, Luna sonrió al príncipe y salio detrás de Creevey, ¿Qué le estaba pasando con Luna? Su hermoso cabello rubio se movía de un lado a otro frente a el, estuvo a punto de besar sus hermosos ojos grises. Mejor se calmaba, no quería llegar al castillo así o su hermana se daría cuenta. Iba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta que ya había llegado al comedor. -¡hasta que por fin llegas!- su hermana le habló cuando el pelirrojo se sentaba a su lado en el comedor. – ¿Te ocurre algo Ronald?- ella encogió el ceño. -¡no!- dijo nervioso -¿Qué podría pasarme?- y sus ojos se desviaron hacia la rubia que tomaba asiento junto a Harry y comenzaba una plática con él. Ginny se fijó y sonrió. -y dicen que soy yo la que no admito las cosas- se separo de su hermano con una enorme sonrisa en los labios y se movió del lugar para colocarse al lado de su padre, dejando a Ron sentado frente a la rubia.

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-¿Draco?- Hermione encontró al rey en la orilla del lago, como le había dicho Severus, estaba sentado en el suelo lanzando algunas piedras, ella se acercó lentamente, ni siquiera le miró cuando ella le llamó.

-pensé que ya te habías ido- ella suspiró y se acercó a él hasta sentarse a su lado.

-lamento lo que dije- ella miró hacia el lago, donde unos gansos blancos nadaban de un lado a otro –quisiera escuchar tu versión de la historia- los dos se miraron, sus rostros eran serios.

-¿hoy si escucharás?- dijo irónico.

-a eso he venido- dijo molesta –pero si no quieres, me voy- hizo el intento de levantarse de su lado, pero él le tomo del brazo.

-todo es un mal entendido- ella se sentó nuevamente a su lado –mi padre tenía planeado que yo me casara con la duquesa- y regreso su vista hacia el lago –ese día yo había mandado por ella para romper nuestro compromiso- Hermione abrió sus ojos como platos –pues… ella al verme lo primero que hizo fue besarme- Hermione desvió su rostro hacia el lago también –y si no me equivoco, eso fue lo que viste ¿verdad?- ella solo asintió –pero no te quedaste para escuchar que estaba rompiendo nuestro contrato de matrimonio- ella negó con su cabeza.

-pero ella…- Hermione continuó

-¿ella que?, ¿te dijo algo?- ahora el sorprendido era él.

-bueno, ella… yo… la vi cuando se retiraba, y…- que tonta había sido –no importa lo que dijo, si terminaste el compromiso, era obvia su molestia… ¡hay no!- y se tapo con sus dos manos su rostro.

-¿Qué? ¿Qué pasa?- Draco se acercó a ella asustado por su reacción, cuando él retiró las manos del rostro de ella, una enorme sonrisa surcaba su rostro.

-Draco, lo siento- ella abrazó al rey rodeando su cuello quien le correspondió.

-entonces ¿me perdonas lo que solo tu sabes que haya hecho?- ella rió en sus brazos.

-no has hecho nada, aquí la que tiene que pedir disculpas soy yo- él se puso de pie y la ayudo a levantarse – ¿me perdonas?- el no contestó, tomó entre sus manos el rostro de ella y la beso, ella correspondió. -creo que eso es un si- ella volvió a besarlo, sus mejillas se habían teñido de rosa, mientras el acariciaba su rostro y sus dedos se perdían en sus cabellos.

-será mejor que volvamos al castillo, antes que Severus mande a buscarnos-

-¿Por qué haría el eso?-

-ha resultado más sobre protector conmigo desque que mi padre murió- el la tomó de la mano para irse juntos hacia el castillo –a demás debemos terminar esos antídotos- Hermione sonrió.

-ya terminé-

-¿en serio?- ella sintió con su rostro.

-cuando llegaste esta tarde, estaba terminando de embotellar el último antídoto- ella encogió un poco el seño y se puso pensativa.

-¿Qué pasa?-

-¿crees que tu padre consiguió esos venenos de Riddle?-

-es una posibilidad, ¿por que?-

-si él tiene en grandes cantidades de esos venenos, estaremos en problemas. Los ingredientes para realizar cada antídoto poseen un ingrediente muy difícil de conseguir-

-¿ese es?-

-una gema bezoar aun en desarrollo-

-¿de donde la sacaste?-

-estoy comenzando a experimentar con algunas plantas acuáticas. Entre los pescadores de los muelles de Gryffindor, tienen el mito que la gema bezoar aun en desarrollo es una cura infalible para casi todo- ella se encogió de hombros –así que decidí criarlos y experimentar en ellos-

-¿es el ingrediente principal?-

-si, en Hogwarts solo poseo tres mas, pero en unos meses se convertirán en gemas y ya no serán útiles- los dos habían llegado al vestíbulo del castillo –los únicos antídotos en este momento los posees tu y solo son un frasco para cada uno, debes ser muy cuidadoso- comenzaron a subir las gradas hasta llegar a la puerta del salón –en mis apuntes tengo las características para reconocer el envenenamiento de cada uno y cual de los antídotos es el correcto, haré una copia o Neville la hará y te la mandaré- Draco abrió la puerta del salón.

-pero…- inicio el, no quería que se fuera.

-¡Su majestad!- los dos jóvenes dirigieron la mirada hacia dentro del salón, donde una hermosa mujer de cabellos negros y ojos verdes esperaba al rey, Hermione y el la reconocieron de inmediato, la duquesa Parkinson –¿Lady Hermione?, no esperaba verla por estas tierras- la castaña se tensó y soltó la mano de la que venía con Draco.

-no se preocupe duquesa, estoy por retirarme- Draco le dirigió una mirada seria a Hermione, pero ella le dedico una sonrisa para tranquilizarlo y le hablo en voz baja –lo se, no te preocupes. Pero debo volver- y salio del salón dejando al rey con la duquesa, no quería estar en los zapatos de la pobre mujer, por la mirada que tenía el rey, no iba a ser una plática serena.

1 Proverbio italiano, no tengo ni idea de la fecha o época de este proverbio pero me pareció adecuado para este momento.