HOLA AMIGOS Y AMIGAS AQUI ESTÁ UN NUEVO CAPITULO, LAMENTO LA TARDANZA, PERO HE CORREGIDO Y AGREGADO ALGUNAS COSAS EN LOS 9 CAPITULOS ANTERIORES, ASI QUE LES RECOMIENDO PUEDAN VERLOS ANTES.
QUIERO AGRADECER A MI NOVIO YA QUE EL ESCRIBIO ESTE CAPITULO, SOY MUY PACIFISTA Y NO SE ME DABAN BIEN ESCRIBIR BATALLAS ASI QUE EL LO HIZO POR MI, SOLO LE DI UNOS TOQUES PARA QUE SE ADAPTARA BIEN A LA HISTORIA Y UBICAR MEJOR A LOS PERSONAJES, ASI QUE ESTE CAPITULO FUE HECHO CON APOYO DE ÉL, GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO Y NOS VEMOS EN UN PRIMO CAP.
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- ¿Están todos en sus puestos?
El hombre que había hablado se dio la vuelta, quitando su vista del fuego que salía de una chimenea en una casa rustica y acogedora. Miró fijamente y con superioridad al hombre que tenia como subordinado, esperando su respuesta. Este se sentía intimidado en la presencia del dirigente de guerra. Hace unos minutos atrás se había reído del grupo de fuertes mercenarios que se orinaban en los pantalones por no ser uno de ellos quien llevara las noticias a su Señor.
- Estoy esperando- resonó en el cuarto oscuro y frío. El tono no sonaba molesto o furioso, pero el subordinado no sabía distinguirlo
-Señor, los hombres de dos batallones están dispuestos. Pero dicen que no se moverán hasta saber de su pago.
- ¿Siguen inconformes?- volvió a preguntar, pero esta vez la voz tenia algo de cinismo.
- Creo que si mi señor. No puedo saberlo con certeza.
- Nunca se sabe algo con certeza absoluta- dijo con el mismo tono del comienzo, mientras giraba de nuevo al fuego -Vas y tomarás el mando de los dos batallones- ordenó su jefe sin subir el tono y girar para verlo- harás lo que sea necesario para moverlos de sus sitios antes del amanecer. Sino, todos, incluido tu, serán los que alimentaran a los gusanos ¿fui lo suficientemente claro para ti?
- Si Señor- respondió el nuevo mercenario agachando su cabeza a manera de saludo y saliendo de la estancia.
Una vez fuera, pudo respirar tranquilo. Tenía poco tiempo de haber entrado al servicio de Riddle. Como él, y muchos antes de él, tenía como oficio ser "segadores de vidas a buen precio". Eran odiados en cualquier lugar a donde ofrecían sus servicios, a pesar que los reyes de estas tierras los requerían para luchar entre si por terrenos que en algún momento se olvidarían.
El ya estaba cansado de vagar, hasta que llego a sus oídos que alguien estaba haciendo una revolución en Nortgands, las Tierras del Norte. Varios tipos de todos lados, guiados por el rumor, fueron en búsqueda de este Señor de la Guerra. Y cuando por fin lo tuvieron al frente se llevaron una decepción. Era alto, si, pero no tenia el cuerpo de un gran guerrero. No tenía los músculos de Azaroth, su amigo y compañero en tres batallas antes de que lo decapitaran. Y estaba limpio y afeitado. Parecía ser más un noble de castillo que un señor guerrero que pretendía tomar todo por la fuerza y armar una revolución. Pero cuando hablo por primera vez su discurso removió algo en su corazón. Habló de tierras para todos y no para unos cuantos. Prometió libertades que jamás imaginó. Solo debían obedecer al pie de la letra sus ordenes, que no todos lograrían ver el objetivo realizado, pero si lo hacían el futuro de todos se veía claro y esperanzador. Se subió a uno de los barcos y partió a alistarse en las Huestes de Riddle.
Ni bien llego a la pequeña bahía fue bajado y equipado. Phobos, su caballo, rugió cuando alguien, que no era su dueño, quiso llevárselo y el mercenario tuvo que desenvainar su espada. La contienda fue corta y el cuerpo sin vida del tipo cayó al suelo, Phobos termino de destrozar con sus coses el cráneo del ladrón que había intentado llevarlo lejos de su dueño.
Mientras montaba, pudo enterarse que esa bahía era territorio Hufflepuff. Que parte del camino donde transitaban se había hecho en un par de días para ir hacia el reino próximo de Slytherin, combatirían junto a ellos para someter una villa de Hufflepuff. Todos se movían de prisa y los capitanes impartían ordenes de que no debían ser vistos, que el ataque iba a ser sorpresa y de noche.
Cuando llegaron al campamento el asedio ya había comenzado. Y también vio lo más amenazante que pudo haberse visto. Tres maquinas lanzando pesadas bolas de brea inflamadas dentro de los muros de la Ciudad amurallada. Las tres se movían al unísono y con precisión mortal. Pudo ver que las tropas de adelante llevaban los blasones de la casa Real de Hufflepuff. Y los capitanes llevaban el uniforme del Reino.
Cuando la puerta de la ciudad cayó fue tiempo de ganarse su salario. El Señor había ordenado que las mujeres jóvenes y las niñas fueran perdonadas, pero el resto podía ser asesinado. Y eso hizo, como se le había ordenado. En unas horas una ciudad floreciente y prospera fue arrasada y al levantarse el sol solo quedaban de pie algunas casas importantes. Algunos ciudadanos escaparon apoyados por la noche y llevaron las nuevas al castillo.
El príncipe Draco no estaba de acuerdo con la decisión del Rey y la unión con Riddle. Pero cogió su armadura, y fue a la cabeza de su gente, guiándolos a más enfrentamientos que jamás tuvieron que haber sucedido.
El mercenario pudo sentir en los campos otra vez el sabor de la batalla. El aire rozando sus mejillas mientras cabalgaba a Phobos. Escuchar solo el sonido de su espada cruzar el aire, cortándolo, yendo hasta el cuerpo de su enemigo. Ver volar las flechas y escuchar el llanto de los heridos antes que la muerte los encuentre a ellos. Desenvainar su otra espada y seguir cazando enemigos, cuidar su flanco y el de Phobos al mismo tiempo. Continuaron la conquista de varias villas, hasta que el anciano rey de Slytherin murió, se dice que fue muerte natural, pero entre el circulo cercano de Riddle, se sabe que lo asesinó él con sus propias manos mientras su hijo estaba en batalla; intentaron emboscar al joven príncipe para darle muerte; era una de las ordenes. Pero recibieron un revés, cuando las tropas de Hufflepuff con algunos hombres de Hogwarts atacaron a los hombres de Riddle para proteger al príncipe.
Y entre ellos lo vio. Estaba este tipo a quien seguían, sin caballo, solo, caminando entre todos y portando una espada extraña. Esta espada no era gruesa como la suya, se asemejaba más a un cuchillo demasiado largo que a una espada hecha y derecha como la que blandía en su mano. Cada tipo que venía a enfrentarlo era muerto por un solo movimiento de su espada. No se detenía a rechazar el embiste, sino que simplemente lo eludía y en el mismo movimiento clavaba con precisión su espada. Sus enemigos caían sin vida dejando que sus sangres regaran los campos que hasta ese día nunca habían bebido del líquido rojo para saciar su sed. El mercenario espoleo a Phobos y fue tras ellos. Pero observo que habían cercado a uno, al blanco de esa misión, "el tío gordo" como solía llamar Carus a un tipo que valía mucho. Pero a lo lejos pudo ver como los refuerzos de éste se acercaban para sacarlo del apuro. Aun así no pudieron impedir que Riddle se enfrentara con dureza a él.
Riddle peleaba con gracia y un estilo que el mercenario nunca había visto antes, mas parecía que jugara contra él. Cuando los refuerzos del tipo llegaron, Riddle decidió acabarlo; su espada pudo meterse en una de las junturas de la armadura y se clavo en las carnes; Cuando se disponía a decapitarlo llegaron los refuerzos para ayudarlo. Uno en especial cubrió la retirada, el mismo caballero de la extraña espada, que montado en su caballo, transportaba al príncipe. Sus flechas cruzaban el aire y se clavaban en el pecho de sus enemigos con una frialdad única. Pudo ver como una flecha fue lanzada contra el caballero, pero se partió en dos con un movimiento de su espada.
Cuando las tropas de Slytherin vieron que su príncipe era sacado del campo de batalla comenzaron a decaer sus fuerzas. Fueron presas fáciles y pronto se retiraron, dejando a los mercenarios como dueños de lo que quedaba de la ciudad amurallada de Lucius.
La batalla había sido un éxito para los planes de Señor Riddle. Dejó que sus hombres descansaran y que se apoderaran de lo que quedaba de la ciudad y de sus mujeres; incluso dejó a uno de sus generales a cargo de la ciudad. Una ciudad como Lucius, fuertemente amurallada no se podía dejar sin el cuidado de un gobernador.
Al día siguiente la calma había llegado a la ciudad tomada. Cuando nuestro mercenario abrió el ojo fue en busca de Phobos. El caballo necesitaba correr todos los días y ya se les habían hecho costumbre a estos solitarios amigos. Dirigió a Phobos hacia los campos y se fue de largo, hasta llegar al bosque, allí se encontró a Riddle impartiendo órdenes al nuevo gobernador sobre los árboles a talar. Y por la expresión que el mercenario pudo observar, a la comitiva de Riddle le tenían un respeto o miedo único.
Pero la tranquilidad de las Huestes duro un día más. Riddle ordenó que las tropas se movieran adentrándose en los territorios. Y así llegaron a un par de villas que se rindieron sin pelea alguna. Riddle llego a un pacto entre ellos y no los toco. Pero eran villas con buenas tierras y la cosecha de este año había sido abundante. Él no tomó toda la cosecha, sino que se sentó a conversar con el alcalde o el tipo a cargo de estas villas y llegaron a un acuerdo en que los dos salían ganando. Riddle no arrasaría las villas y los aldeanos les daban las excedencias más un porcentaje mínimo de las cosechas. Así de ese modo el pueblo podía pasar el invierno, si bien ajustados, pero pasarlo con tranquilidad. Para Riddle era un buen arreglo. Cuando se necesite mantener y labrar los nuevos territorios podía usar a estos hombres que se alegraron saber que podrían ver una vez más la luz del día.
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El ejército de Hufflepuff con algunos de Hogwarts salvaron al príncipe Draco y asumieron la derrota mientras el ejército se reestructuraba. Los hombres de Hogwarts venían en camino, el capitán y la tropa de Slytherin se unieron a su príncipe, ahora el rey sin corona, hasta que recuperara su castillo y tomara posesión de él.
Draco fue informado del asesinato de su padre, por el único miembro del concejo que logró escapar apoyado por algunos guardias. Éstos fueron los que informaron al ejército de Hufflepuff y Hogwarts de la traición que harían al príncipe en la batalla y para que le salvaran. El joven no demostró ninguna expresión de dolor al saber la noticia y soportó sin queja alguna la recuperación de las heridas recibidas por Riddle. Cuando el ejercito estuvo completo fue el momento de contraatacar, los hombres habían recibido entrenamiento exhaustivo y elegido otro capitán para apoyar a Blase en la batalla.
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Otro nuevo enfrentamiento tuvo lugar en las tierras de Slytherin, la meta era ganar, no abría marcha atrás hasta cumplir el objetivo, iban avanzando y recuperando el terreno; los hombres se enfrentaron fuertemente a los de Riddle, el mercenario luchaba con la furia y habilidad de siempre y entonces lo volvió a ver. Ese caballero montado en su caballo, manejaba la espada con soberbia, pero había algo particular que le llamaba la atención. Uno de su equipo grito "Silver" y el caballero giro para recibir un golpe en el pecho pero la armadura resistió el golpe y Silver pudo acabar con su enemigo.
El mercenario se lleno de emoción y se lanzo en caza de Silver. En camino a su destino se bajó esa horrorosa mascara que había robado del propio Castillo de Hogwarts. La mascara se asemejaba al posible rostro de un demonio que haya pisado la tierra alguna vez y que solo usaba cuando encontraba a alguien digno que enfrentar y seria esa mascara tenebrosa lo ultimo que vean los ojos del enemigo.
Cuando llego al encuentro con Silver, este se sobresalto al ver esa mascara. Aquello permitió que el mercenario lanzara un ataque que tiraría de su caballo al caballero. Cayó de espaldas pero giro rápidamente al ver la espada del tipo cruzar el aire con dirección a él. Ni bien el caballero se levantaba el mercenario ya estaba frente él blandiendo su espada. El ataque fue rechazado con dureza por Silver, y aquello le hizo gracia al mercenario, aprovecho en patear al caballero para poder bajarse de Phobos y estar frente a frente en un duelo especial. Sus espadas chocaron varias veces, pero Silver comenzaba a cansarse y el mercenario comenzó a darse cuenta que algo andaba mal con este hombre, debía ser bastante joven al juzgar por los mandobles que hacia con su espada. Sus ataques ya no tenían la misma fuerza que al inicio de la lucha. El mercenario pudo acercarse lo suficiente a Silver para asestar un golpe que volvió a tirarlo al suelo.
Entonces el mercenario vio aquellos ojos que le parecían tan familiares, aparecieron en el momento que la visera del caballero se abrió. Bajó un momento su espada y entonces tuvo que girar pues escucho un alarido dirigiéndose a él acompañado de pisadas rápidas de un caballo. El mercenario cogió su espada con dos manos y calculó el momento en el que ya estaría su distancia a golpe de espada y giro con todas sus fuerzas. Pero la espada del mercenario no iba contra este nuevo caballero, sino hacia el caballo, de hecho a una de las patas del caballo, la cual se separo del cuerpo y provoco que lanzara por los aires a su dueño. El caballero cayó aparatosamente y quedo boca abajo sin moverse. El mercenario se acerco a él con pasos apurados, deseaba matarlo por meterse en una pelea a la que nadie le invitó.
Ronald se sentía asfixiado, le dolía todo el cuerpo, en especial la pierna. Aun así pudo quitarse el casco, sabía que era una locura desprotegerse de esa manera, pero le costaba respirar. De pronto sintió como un pie lo empujaba, sintió su cuerpo girar para que su cara quedara mirando al cielo azul. Y entonces vio la imagen más aterradora que haya visto, un hombre con una espada manchada de sangre, portando una armadura gastada y esa mascara de guerra horrible y tenebrosa. Pudo sentir el pie del mercenario en su pecho, sintió el peso del mercenario asfixiándolo y entonces dejo de sentir todo lo anterior. Solo un dolor comenzaba a destacar por encima de todos, hasta que se convirtió en el único dolor que sentía. La maldita espada del mercenario había traspasado su armadura y la malla de protección y se había alojado en su pecho. El grito de dolor se escucho por todo el campo y el grito desgarrado de alguien ahogo el grito del caballero. El mercenario giro y pudo ver a Silver que se disponía a atacarlo, entonces retiro con fuerza su espada del cuerpo del caballero caído y pudo parar el ataque que se le venia. Pero entonces sintió un golpe, un golpe en su rostro, Silver había hecho el ataque de su espada con una sola mano, y no con las dos como estuvo haciendo minutos antes que los interrumpieran. La otra mano, libre, se había cerrado en un puño y había tomado por sorpresa al mercenario. Pero luego repuesto de la sorpresa inicial Silver fue presa fácil para el mercenario. De un movimiento la espada, Silver cayó al suelo y el mercenario devolvió el favor. Su puño envuelto en hierro golpeo el casco de Silver, atontándolo, luego otro golpe en el casco hizo que el joven hincara sus rodillas al suelo. Y luego el pie del mercenario yendo directo a su pecho, para tumbarlo nuevamente al piso. Silver ya veía la muerte segura, cuando de pronto el mercenario estaba arrodillado a su lado, levanto la visera del casco de Silver y le susurro
-Vete y entierra a tu hermano
El grito de Silver pudo ser oído y de hecho así fue. El mercenario ya se había levantado cuando apareció un Capitán de Slytherin saliendo al rescate de los jóvenes. Volvió a luchar contra este capitán, pero la lucha fue corta, ya no estaba interesado en quedarse mas tiempo allí y el capitán tampoco tenía tiempo que perder. El príncipe Ronald estaba gravemente herido y Silver estaba molido a golpes. Así que no siguió al mercenario cuando apareció sus caballo y monto en él, perdiéndose en el campo de batalla.
Después de la derrotar a Riddle, El príncipe Draco se convirtió en el rey de Slytherin. Los terrenos eran custodiados, pero no se percataron de una sombra que se encontraba en las tierras de batalla. El mercenario volvió al lugar donde había peleado con Silver y pudo ver rastro de sangre. No sabia con certeza si eran del Príncipe Ronald o de su caballo, pero aquello le molesto mucho. La lucha era de Slytherin, ¿Por qué un miembro de la Casa Real Gryffindor peleaba bajo el estandarte verde y plata? O mejor ¿Por qué aceptar a una mujer como miembro de tropa? Esos ojos los reconocería en cualquier parte. Había estado mirándolos por doce años desde que nació y su abuela estuvo a su cuidado hasta que se fueron del Reino, llevando la mascara consigo. No comprendía muy bien porque Lady Ginevra vestía de armadura, ni que hacia en una batalla. Se lleno de furia al pensar que su abuela había perdido el tiempo en criar a Ginny como toda una princesa si al final iba a comportarse como un hombre y salir a pelear. Cuando vio volar al príncipe Ronald tuvo la certeza que Silver era ella. La furia que sentía de verla aquí, peleando contra él fue lo que impulso a clavar su espada en el príncipe Ronald. El había permitido que Ginevra peleara, había permitido que esa mocosa impulsiva peleara en un campo de batalla, de ponerla en peligro. Sabía que el príncipe sobreviviría a su espada. El lugar donde se la clavo no comprometía mucho la salud del pelirrojo, pero fue su advertencia para ella. Por eso se acerco y con todo el odio que sentía en ese momento pudo decir lo que dijo. Hacerle creer a Lady Ginevra por un par de horas que su hermano había muerto, ella debía comprender que ser un caballero no es tan romántico como las novelas que le contaba Nana, su abuela, por las noches. Pero él ya había escogido un bando, y le pagaban por ello. Volvió a montar a Phobos y se dirigió al campamento…
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-¿Qué dijo ese Señorito de Guerra? ¿Va a aumentar nuestro pago?
El mercenario había llegado al lugar donde descasaban los dos batallones. En el fuego estaban reunidos los dos capitanes y los hombres de confianza de cada uno. Seis en total. Pero también una centena de hombres, impacientes por lo que este mercenario fuera a decir.
-Le explique lo que deseaban, pero Riddle no quiere aumentar su pretensión, que ustedes aceptaron pelear por un pago y que por ese pago va a hacerse.
Los capitanes comenzaron a injuriarlo, pero el mercenario estaba tranquilo. Tal vez se deba a que Nana era mas ruda que todos ellos juntos, un par de gritos que hacia temblar al mismo Rey Arthur. Dejo que los hombres hablaran y luego agrego.
-También me dijo que su pago era justo, que sean los capitanes quienes arreglen el modo de pago a sus hombres, o si no, todos acabaremos muertos para cuando amanezca.
- ¿Acabaremos? ¿Tu incluido? ¡Entonces debías haber hablado a favor de nuestro arreglo!- grito uno de los hombres de confianza.
- De hecho, yo pienso igual que Riddle. Me dio la libertad de arreglar este asunto. O redistribuyen mejor las tierras con sus hombres o sino…
- ¿O sino que?- respondió un capitán
Para el mercenario fue notorio que estos seis tipos habían llevado sus manos a sus espadas, pero no se habían dado cuenta que mientras hablaba el mercenario ya tenia la suya desenvainada. Cuando este capitán termino de hablar la espada del mercenario ya se había dirigido contra su cuerpo. Los cinco restantes se lanzaron contra él, pero el lugar donde iban a pelear era estrecho así que el mercenario los mato uno a uno, sin piedad, incluso cuando dos de ellos se quisieron rendir, al ver que los dos capitanes yacían muertos. Ninguno de los hombres de tropa levanto una protesta por ellos.
-¿Ahora alguien sabe de cuanto era el pago ofrecido? Pregunto el mercenario pasando por encima de los muertos mirando fijamente a las tropas.
- ¿Tu ahora estas a cargo?- Pregunto uno de los hombres
- Si, de los dos batallones, que se unirán en uno. Vamos a repartir el pago de manera justa, yo no deseo mucho, solo una tierra que sea mía.- respondió mientras limpiaba su espada.
-¿Reparto equitativo?- pregunto otro hombre más interesado de lo que acababa de oír.
- Si nos es posible si. Mira que las próximas batallas harán que la gente muera, así que los sobrevivientes tendrán una mayor porción, ¿comprenden ahora porque Riddle no quiso aumentar su pago?
- ¿Y tu quien eres? ¿Cómo se llama el nuevo capitán del batallón?
- Yo soy Juris Salazar, y ustedes desde ahora serán conocidos como Dementores, sembraremos el terror y tormento cuando sea el momento oportuno, no antes y no después. Ahora a sus puestos, que Riddle desea tomar este puerto cuanto antes.
