-XI-
-¡NO!- el grito de la princesa Ginevra llego hasta los pasillos del castillo, era de madruga, los guardias que estaban de ronda corrieron alertados hacia la habitación de la pelirroja.
-Alteza, ¿se encuentra bien?- Sir Collin había llegado primero a la puerta de la princesa, a él se unieron tres guardias más y los distribuyó: uno hacia la terraza, que colindaba con el balcón de la joven, otro hacia las escaleras y el último lo mandó por el príncipe Ronald.
-Si- La pelirroja se había despertado ante la pesadilla de los recuerdos pasados en su última batalla.
-¡Ginny! ¿Estas bien?- Ronald había llegado a la puerta de su hermana –abre por favor- la pelirroja se puso la bata y se limpió los rastros de lagrimas de sus ojos y abrió la puerta. Ella inmediatamente abrazó a su hermano y continuó llorando -¿pero qué?-
-Fue solo una pesadilla- Ronald suspiró aliviado, dejó su espada a un lado de la puerta y pidió a los guardias que regresaran a sus puestos. La abrazó y juntos caminaron nuevamente hacia la cama de la joven, dejó que llorara junto a su pecho hasta que poco a poco se calmó.
-¿la misma pesadilla?- preguntó el joven limpiando la última lágrima de la mejilla de su hermana.
-si- se sentía tan apenada, hacía meses que ya no soñaba sobre la batalla en Slytherin –pero…-
-¿Qué?- dijo el joven mirando el rostro de su hermana, su nariz estaba muy roja al igual que sus ojos, pero su expresión era seria y pensativa.
-esta vez, recordé detalles que había olvidado-
-¿Cómo cual?-
-el hombre de la mascara que nos atacó-
-solo un loco podría usar esas cosas-
-estoy segura que he visto esa mascara antes-
-¿si? ¿Dónde?-
-no lo se Ron, pero lo averiguare- la joven se puso de pie y caminó hacia la librera que tenia en su cuarto, el Pelirrojo la tomó del brazo.
-Ginny, trata de dormir, es de madrugada- y dio un largo bostezo. Ella sonrió
-será mejor que tú vuelvas a la cama- y suspiró –se me quitó el sueño-
-está bien- Ron le dio un beso en la frente y salió de la habitación de su hermana esperando que se calmara y pronto recuperara el sueño.
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-hija, ¿te sientes bien?- se encontraban en el desayuno, el rey Arthur observaba a su hija preocupado al ver las ojeras oscuras bajo sus ojos, ella le devolvió una sonrisa y asintió. Los que se encontraban en la mesa observaron a la princesa intrigados por la pregunta del rey.
-no te preocupes…- se sintió apenada al sentir todas las miradas en ella –no dormí muy bien ayer- el rey se miraba preocupado por la joven, ella puso su mano sobre la de su padre y continuó –me quedé leyendo un libro y no me di cuenta hasta que era muy tarde- sonrió, el rey le devolvió la sonrisa más tranquilo.
-estaba pensando…-
-uyyy, eso es bueno Ronald- dijo su hermana con voz de sorpresa y burla, todos los que estaban presentes rieron junto a la pelirroja.
-Gracias Ginevra- dijo el joven serio, pero aun así continuó –¿Qué les parece si hacemos un día de campo?- Los ojos de Ginny se alegraron.
-¡si, es una buena idea Ron!- y se giró a su padre -¿podemos?-
-no se- dijo el rey pensativo –las cosas no están muy bien Ginny, los hombres de Riddle se han infiltrado en algunas villas y no es muy seguro-
-no te preocupes padre- dijo el pelirrojo –Harry y yo estaremos con ella y Luna, podemos llevarnos a Neville y algunos guardias si te sientes mas seguro- el rey medito un poco y al final cedió.
Los jóvenes prepararon todo para su día de campo, desde que la guerra entre Riddle se desató, habían dejado su costumbre familiar de salir y descansar. El rey se quedó en el castillo, esperaba por Albus que regresaría ese día y esperaba las noticias que le traería desde Gryffindor y de algunos pueblos de los alrededores.
Los príncipes decidieron que las jóvenes fueran en carruaje, la princesa Luna no montaba muy bien, así que Ginny tuvo que acompañarla mientras ellos junto a la guardia iban a su alrededor. La pelirroja no se quejó para no hacer sentir mal a la rubia, Neville iba con ellas, ya que no había caballo que soportara el peso del monje, iba explicándole a la Luna como volar una cometa (papalote, piscucha, etc. No se como le llamaran en sus países).
Llegaron a un hermoso prado que poseía una colina perfecta desde donde Neville volaba ya su cometa.
-parece divertido- dijo la rubia observando al monje desde la sombra de un árbol en donde habían puesto una manta grande para colocar la comida y donde se habían sentado a descansar.
-lo es, ¿quieres probar?- Ron se puso de pie y tomó otra de las cometas que Neville traía y le tendió una mano a la rubia para ayudarla a levantarse, los dos se fueron cerca de donde estaba el monje para poner al vuelo la otra cometa.
-Luna se ve muy feliz- comentó Harry a Ginny, se habían quedado los dos a la sombra del árbol observando a sus amigos.
-Si- dijo la pelirroja –desde que llego a Hogwarts no deja de ponerse triste cada vez que amanece y anochece-
-¿siempre?-
-si- la pelirroja miraba a su amiga reírse mientras Ron se ponía los lazos de la cometa en sus manos. –En el castillo se han soltado múltiples rumores sobre lo que ella espera cada día-
-¿así?-
-si- y le devolvió la mirada a Harry –unos dicen que espera una correspondencia de un amor oculto o que espera a que él venga por ella- y dio una media sonrisa.
-¿y que crees que sea?-
-no lo se, ella nunca ha querido mencionar nada y hemos respetado su silencio. Creemos que cuando ella se sienta en confianza de decirnos lo que le pasa, podremos ayudarla-
-¿crees que este en problemas?-
-quien sabe- dijo la joven elevando sus hombros –pero la verdad espero que el rumor del "amor secreto" no sea cierto-
-yo también- dijo el ojiverde regresando la vista hacia el frente donde los otros elevaban las cometas.
-¿ya te diste cuenta?-
-¿Qué a tu hermano le gusta la princesa Luna?- Ginny sonriente asintió –creo que el único que no se ha dado cuenta es él mismo-
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-bien, sostenlo con fuerza, pero no mucho. Debes dejar que el hilo corra y dejar que se eleve- decía Ronald colocando los hilos de la cometa en las manos de Luna, su piel esa suave y cálida, en el momento en el que sus miradas se encontraron se ruborizaron al mismo tiempo y miraron hacia diferente lugar cada uno.
-¿esta bien así?-
-si- los dos miraron hacia el cielo en el que su cometa se elevaba, la de Neville se encontraba a unos metros de la de ellos.
-tengan cuidado- dijo el monje –el pasto esta resbaladizo de ese lado-
-Gracias Neville, lo tendremos en cuenta- el pelirrojo sonrió hacia el monje, una ráfaga de airé soplo fuertemente en la colina donde se encontraban volando sus cometas, la de Neville se soltó de sus manos y salió volando, el monje corrió tras ella.
-¡dale más cuerda Luna!-
-eso hago, pero el hilo está por acabarse- el hilo se acabo, Luna dio un pequeño saltó para recuperar la punta, pero al hacerlo se resbalo, Ron la sostuvo pero también el patino en el monte y los dos cayeron colina abajo.
Al llegar a la base, los dos rieron por el accidente y por lo sucios que habían quedado al llenarse de tierra.
-¿estas bien?- dijo el pelirrojo quitando algunas hojas del cabello de la rubia.
-si y ¿tu?- la rubia limpiaba algunos rastros de tierra de la nariz del joven.
-Si- sus miradas se conectaron nuevamente, se acercaron hasta casi sentir el aliento del otro –Luna yo…- sus labios casi se rozaban…
-Luna, Ron ¿están bien?- Harry y Ginny corrieron hacia donde la pareja había caído, pero se arrepintieron al ver que habían interrumpido y que los jóvenes se separaban rápidamente.
-ehh si, no te preocupes- contestó el pelirrojo ayudando a la rubia a ponerse de pie. –creo que es mejor que volvamos, está enfriando-
-si- contestó la rubia y caminó rápidamente hacia el carruaje, Ron, Ginny y Harry vieron a la rubia alejarse con su cara sonrosada.
-será mejor que busquen a Neville para irnos, Luna y yo levantaremos todo- y la pelirroja se alejó. Ron dio un largo suspiro.
-¿y eso por que fue?-
-por nada Harry, vamos busquemos a Neville- y caminó hacia la colina en busca del monje.
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Por una de las puertas que de los jardines da al salón del rey, los cuatro jóvenes entraban después de su divertido día de campo, todos reían ante las ocurrencias del príncipe Ron. Al cruzar el umbral la voz del rey hizo a los cuatro dejar de reír.
-Princesa Luna- dijo el monarca muy serio –tienes una visita- la joven rubia encogió su seño y miro hacia el respaldo de la silla que se encontraba frente al rey, no podía reconocer de quien se trataba; hasta que el invitado se puso de pie.
Desde el momento en que el largo cabello castaño del hombre asomó sobre la silla, la princesa se aferro al brazo de Ron quien pudo sentir que temblaba y susurraba "no, no es posible".
-buenas tardes mi señora Luna- dijo el joven haciendo una leve reverencia. El joven de tez blanca, ojos verdes y gélidos, una sonrisa maligna que adornaba su rostro, que a pesar de ser atractivo, los ojos y risa dejaban ver a una persona despiadada.
-¡Duque!- dijo la rubia evidentemente asustada, Todos observaban detenidamente la escena.
-Luna- comenzó el rey –El duque de Ruthless ha traído ante mi este documento- y movió entre sus manos dos pergaminos. La princesa se soltó de Ron y caminó hacia el rey – ¿es cierto lo que está escrito en el?- la princesa le miró con tristeza y asintió.
-Padre ¿Qué sucede?- preguntó Ginevra curiosa por la visita del Duque y la reacción de Luna.
-La princesa Luna está prometida en matrimonio con el Duque de Ruthless- Luna le dirigió una mirada asustada al rey, Harry miró a Ron que se había puesto pálido, dio un respiro fuerte y profundo mirando a Luna, que con la cabeza agachada miró hacia donde Ron se encontraba, el pudo notar que la princesa tenia sus ojos llorosos.
-Pero…- comenzó Harry -¿Qué contiene ese documento?- y el duque se adelantó.
-Los padres de la princesa Luna realizaron un contrato de compromiso con mis padres para que nos casáramos y dado que su cumpleaños será en una semana, he venido por ella- y se acercó a Luna a quien acarició uno de los brazos de la joven mirándola con lujuria, ella se asustó al sentir la mano de él y quiso apartarse, pero él la sostuvo con rudeza del brazo, logrando que ella diera un débil gemido y una lagrima salió de su ojo derecho -¡¿A dónde crees que vas?!- le dijo con furia a la rubia que le miró con miedo y negó con su cabeza, Ron no soportó y se acercó a ellos.
-Esa no es manera de tratar a una mujer- dijo con furia mirando al duque.
-yo haré con ella lo que se me venga en gana, es mi prometida- dijo el duque.
-pero está en mi reino- dijo el Rey Arthur molesto poniéndose de pie –y aquí, no acepto ese tipo de trato- el hombre la soltó bruscamente y Ginny abrazó a su amiga que lloraba en sus hombros mientras la pelirroja miraba con odio al duque, el hombre vio a la pelirroja y le devolvió una sonrisa coqueta y de superioridad; cosa que no paso desapercibida para Harry, que se puso frente a ella y enfrentando al duque con la mirada.
-si no le molesta su majestad, me gustaría ir a descansar- dijo el duque al rey, este hizo una señal a uno de los sirvientes que guiaron al hombre a una de las habitaciones del castillo. Cuando salió de la vista de todos, Ginny fue la primera en reaccionar.
-¡¿se quedará aquí?!- dijo molesta mientras trataba de tranquilizar a la joven. El rey asintió y observó nuevamente los papeles y se acercó a Luna.
-pequeña ¿Por qué no nos habías comentado nada de esto?- Dijo dulcemente a la joven que poco a poco se calmaba. Pero Ron contestó por ella.
-¿no es obvio?- dijo molesto –ni siquiera somos dignos de su confianza- y la miró con enojo, mientras la rubia negaba con su cabeza y entre los dos se miraban, el dolido y ella con tristeza. El se acercó lentamente mirándola fijamente -¡¿entonces por que?!- le levantó la voz a la rubia que se asustó nuevamente, se deshizo de los brazos de Ginny y salió corriendo hacia los jardines del palacio. La pelirroja miró a su hermano con furia.
-¡Tonto! Me voy con ella- y miró a su padre que asintió y corrió tras la rubia.
-Ron, será mejor que te calmes- dijo Harry acercándose al príncipe y le puso una mano en su hombro.
-No puedo soportar que alguien me mienta de esa manera- dijo molesto.
-Ella no le ha mentido a nadie- dijo el rey –ella tendría sus razones para omitirnos esta información- añadió sacudiendo los papeles.
-después de lo que he visto con ese duque, hasta yo hubiera omitido que existía- dijo Harry mirando las escaleras por las que había desaparecido el hombre y le sonrió a Ron. El pelirrojo suspiró.
-también estoy cansado…- dijo serio -me voy a dormir, buenas noches- y salió rápidamente por las escaleras quedándose Harry, el rey y Albus que se había mantenido en silencio observando toda la escena, se acercó a los otros dos hombres.
-su majestad, ¿podría mostrarme esos papeles?- y se los tendió a su concejero, quien los estudió detenidamente.
-es obvio que Luna no desea casarse con él- dijo Harry –si el documento tiene una cláusula que permita que ella se case con otra persona de mayor rango puede librarse de él-
-lamentablemente esta no la posee- dijo el concejero
-parece que los padres de Luna si siguieron las tradiciones- reflexiono Harry.
-sin embargo…- dijo el concejero –aquí hay algo que me parece raro…- y siguió meditando viendo los dos pergaminos -¿me permite estudiarlos detenidamente?- preguntó al rey, quien asintió. El concejero salió inmediatamente del lugar.
-su majestad ¿Cuánto tiempo tenemos para liberar a Luna de ese hombre?- preguntó Harry.
-me temo que muy poco- suspiro el anciano rey –Luna cumple años en una semana, si el duque decide llevársela mañana no podré impedirlo-
-pero aun está bajo su custodia-
-si, pero el es su prometido. Deben casarse en Ravenclaw e inmediatamente la coronación-
-el viaje a Ravenclaw dura un día completo- dijo el joven reflexionando –no podemos dejarla partir sola con él- y siguió meditando en silencio –tengo una idea, pero debo consultarlo con Ginny antes- e hizo el intentó de salir, pero el rey lo detuvo.
-será mejor que esperes un momento- dijo sosteniendo el brazo del joven príncipe –creo que ellas necesitan privacidad-
-si- Harry estuvo de acuerdo con el rey y esperaría a que Ginny volviera al castillo.
