-XIII-
Llegaron al anochecer a Ravenclaw, los escuderos corrieron a recibirles para atender los caballos, los esperaba, Luna se sorprendió al ver al concejo en la entrada.
-bienvenidos, bienvenida majestad- un hombre de rostro noble y cabello blanco por las canas recibió a los príncipes.
-Hola Marco- Luna correspondió el saludo -quiero que mis invitados sean tratados con la mejor de las atenciones, son los príncipes de Hogwarts Ronald y Ginevra y el príncipe de Gryffindor Harry- el hombre llamado Marco llamó a los sirvientes -y con el duque…-
-no se preocupe mi señora, ocupare mis antiguas habitaciones- se puso al lado de la joven dándole una caricia en la mejilla con el dorso de su mano, Luna cerro sus ojos y movió su rostro, el hombre rió y caminó directamente hacia las gradas internándose en el castillo. A Luna se le llenaron sus ojos de lágrimas y respiró con fuerza intentando calmarse.
-su alteza…- dijo Marco al verla tan afectada -lo lamento- y agachó su rostro con impotencia.
-¡Luna!- una mujer mayor se acercó corriendo hacia la princesa, la rubia la abrazó y se controló para no sollozar y así, tratar de consolar a la mujer que lloraba en sus brazos.
-Tranquila Isabel, estoy bien- y le esbozo una sonrisa a la anciana sin que la alegría llegara a sus ojos. Los príncipes se habían quedado n la entrada del castillo viendo la escena, parecía que en el lugar reinaba la desesperanza. Ginny admiró la fortaleza de Luna; en el trayecto hacia Ravenclaw cuando regresaron al coche después de su descanso, ella estaba serena y ausente, no volvió a decir nada hasta ese momento.
-lamento mucho esto- dijo el hombre llamado Marco a los príncipes -me imagino que están muy cansados del viaje, los sirvientes les guiaran a cada uno a sus habitaciones-
-Mi niña, estas cansada- afirmó Isabel viendo y acariciando las oscuras ojeras de la rubia con uno de sus dedos suaves y rugosos.
-no estoy cansada Isabel-
-¿aun no hay noticias de Hufflepuff?- dijo Harry a Marco
-no- dijo el hombre con pesar -nuestro miembro del concejo que salió con Luna no se ha comunicado aun, no tenemos noticias desde que la princesa fuera llevada a Hogwarts, creemos que pudo pasarle algo-
-por que no me extraña- dijo el ojiverde
-¿es usted el regente?- preguntó Ron a Marco.
-si- contestó el hombre y Ron sacó un pergamino de su bolsillo que le entregó -pero Luna ya está aquí, así que ella dirige ahora-
-Mi padre le envía esto a usted- el hombre abrió el pergamino y a medida avanzaba en la lectura su rostro se relajó.
-podemos ganar más tiempo con esto-
-¿a que te refieres Marco?- preguntó Isabel que mantenía a la rubia en su abrazo.
-El Rey Arthur ha ordenado que el obispo de Godric sea quien case a la princesa, tardará de tres a cuatro días en llegar con él, eso nos da un poco más de tiempo, así evitamos que ese desalmado quiera casarse mañana-
-¡papá irá por Charles!- dijo emocionada la pelirroja mirando a su hermano y prometido.
-¿tu hermano es el obispo de Godric?- dijo Harry mirando a su prometida que asintió con una sonrisa en su rostro.
-Isabel, acompaña a mis amigos a sus habitaciones- pidió Luna a su nana, su mirada aun era ausente de emociones, le dirigió una mirada seria a Marco para dirigirse a él -quisiera encontrarme con el concejo en este momento-
-¿a esta hora alteza?-
-ya están aquí, parece que nos esperaban- y se encogió de hombros -a demás hay muchas cosas que deben quedar listas para esa boda- su mirada aun era indiferente y seria, sus tres amigos comenzaron a preocuparse por la actitud que la joven estaba adoptando, nunca la habían visto comportarse de esa manera en los meses que llevaba viviendo con ellos en Hogwarts.
-Luna ¿estas bien?- preguntó la pelirroja acercándose a su amiga, ante la pregunta, ella sonrió irónicamente y movió su cabeza de lado a lado.
-voy a casarme Ginny ¿Cómo crees que debo sentirme?- elevó su mano hacia el hombro de la pelirroja y le acarició amablemente cambiando su sonrisa a una melancólica -tienes suerte- giró y comenzó a caminar hacia el extremo derecho de la sala hacia una puerta de madera deteniéndose frente a ella de espalda a todos -espero al concejo en media hora Marco- abrió la puerta y salió de la vista de todos. Isabel y Marco suspiraron con pesar.
-no otra vez- dijo la anciana sin quitar la vista por la puerta donde la rubia se había retirado.
-¿Qué pasa?- dijo el ojiverde y el pelirrojo no podía ignorar más la situación y mirando con alarma a la nana.
-no la habíamos visto así desde que sus padres murieron- contestó con tristeza la mujer.
-será mejor que avise al concejo de la reunión- hizo una reverencia a los jóvenes -que descansen- y comenzó a retirarse.
-¡Marco!- Ginny habló al anciano -quisiera estar con Luna en la reunión ¿es posible?-
-ella preside el consejo ahora; si ella lo autoriza no hay problema- le dedicó una amable sonrisa y salió.
-¿te importaría que te acompañe Ginny?- dijo el ojiverde.
-no, vamos a buscarla- la pelirroja se acercó a la nana de Luna quien los guió hacia el salón donde el concejo se reuniría, Ron iba en silencio, ni Harry y su prometida hablaron, sabían que para él y la rubia esta situación era difícil, el pelirrojo estaba mal por lo que le esperaba a Luna; su hermana lo conocía bien, bajo esa expresión de indiferencia había dolor, sabía que él amaba a la ojigris y ella le correspondía ¿Cómo evitarle ese sufrimiento a los dos?
Luna se encontraba apoyada en la ventana del salón, el viento que soplaba le alborotaba el cabello, cerró sus ojos para sentir como la brisa acariciaba sus mejillas, escuchó la puerta abrirse y se giró. Sus tres amigos entraron por ella.
-Luna, si no te molesta, quisiéramos acompañarte en la reunión ¿nos lo permites?- la rubia sonrió ¿se podía pedir mejores amigos? Ella asintió y les ofreció las sillas que estaban a su alrededor, los miembros del concejo comenzaron a llenar el salón, cuando casi todas las sillas junto a la enorme mesa ovalada estaban llenas, los murmullos crecieron ante la expectativa de la urgencia de la reunión. Marco se puso en pie para pedir silencio y le cedió la palabra a la joven.
-gracias por venir, seré breve- puso sus manos entrelazadas sobre la mesa y con la mirada firme observó uno a uno a todos los presentes, solo había una silla vacía y era la que correspondía al que le acompañó a Hufflepuff, suspiró al verla y continuó -he permitido que los príncipes de Hogwarts y Gryffindor estén aquí por que creo que es importante por su seguridad- los tres jóvenes miraron a la rubia sorprendidos encogiendo el ceño, ella no les miró y siguió -¿Cómo sabían que vendríamos hoy?- los miembros del consejo se miraron unos a otros, un hombre pequeño que estaba al extremo final izquierdo habló.
-el mensajero del duque llegó ayer por la mañana informando sobre su llegada y…- se quedó en silencio temeroso, Luna no le obligó a hablar, miró a su lado derecho y fijó la vista en un hombre moreno y de cuerpo fornido -¿Cuándo llegó su guardia?-
-ayer por la noche- Harry y Ron se miraron sorprendidos, ellos no se habían percatado de los campamentos al pasar, Ginny estaba pensativa con una mano en su mentón, tocó a Luna y le susurró a su oído, a lo que la rubia asintió. La pelirroja se dirigió al mismo hombre.
-no solo esta la guardia ¿verdad?- el hombre asintió, ella cerró sus ojos y dio una maldición por lo bajo
-¿Ginevra?- el ojiverde miró a su prometida preocupado al ver su expresión - no son los hombres del duque Harry-
-Alteza- otro hombre joven y mirada seria se dirigió a la rubia -la princesa Ginevra tiene razón, hay hombres entre ellos que nunca había visto-
-debemos ser cautelosos- dijo el ojiverde -esto se venia planeando desde antes y el conde no esta solo-
-Sir Ackerley- el hombre moreno y cuerpo fornido de antes le dirigió la mirada -quiero que sus seis mejores hombres sean asignados a la seguridad de mis tres invitados- el hombre asintió -gracias, será mejor que todos vayan a descansar-
-¿alteza?- Marco se dirigió a la rubia -debo informarle sobre los detalles de la boda- la rubia elevó una ceja.
-¿Cómo cuales?- dijo aun seria.
-las invitaciones fueron traídas por el escudero del duque y solo falta poner fecha y su sello real…- la rubia miró el anillo que llevaba en su dedo medio de la mano derecha, era un águila con sus alas extendidas y las garras preparadas como para agarrar su presa. Ella asintió y el anciano continuó -las telas para su vestido fueron traídas desde Slytherin hoy por la mañana, los mejores sastres y costureras fueron contratados para iniciar mañana por la mañana- la rubia suspiró y volvió a asentir -pueden irse a descansar, Marco trae las invitaciones y las sellaré en este momento para que salgan mañana- los miembros del concejo comenzaron a salir del lugar y Ron clavo su mirada en la rubia quien se la sostuvo.
-¿Cuál es la prisa?- dijo el pelirrojo mirándola, ella no cambio su expresión ausente.
-aunque el Rey Arthur venga en cuatro días no detendrá la fecha de mi cumpleaños y hasta que no comprobemos que los papeles del duque son falsos los preparativos de la boda deben seguirse realizando- Ron le dirigió una mirada triste -no puedo dejar que el se de cuenta que tramamos algo y a demás, si nuestros planes fracasan el contrato debe cumplirse en siete días- Ginny y Harry contemplaban a la pareja, Luna se rindió con la mirada del pelirrojo y se alejó de los tres jóvenes acercándose al anciano que tenía en sus manos los pergaminos.
-¿altezas?- los tres jóvenes giraron hacia la puerta donde Isabel les esperaba -les acompañaré a sus habitaciones- los tres salieron del salón, con Ron al final que salía con la cabeza gacha.
-parece una desconocida la que está en el salón- soltó Harry.
-solo tiene miedo- dijo el pelirrojo desde atrás, todos le miraron y la nana asintió.
-ella solo trata de esconder eso y dolor para no afectar a los demás- dijo la anciana.
-debemos encontrar la manera de liberarla de ese compromiso- dijo la pelirroja.
-lo haremos Ginny, solo esperemos que nuestro plan de sus frutos antes de siete días- dijo el ojiverde tomando la mano de la princesa, ella le correspondió con una sonrisa y recordó las palabras que su amiga le había dicho antes "tienes suerte" era verdad, ella pudo elegir y sabía que su prometido podría hacerla feliz, sin querer la pelirroja comenzó a darse cuenta que se estaba enamorando de él y ahora para ella Harry era tan importante que no podría vivir sin ver cada día sus hermosos ojos verdes.
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Cuando se teme algo y se ansía por todos los medios que el tiempo pase lento y alargar el momento, todo gira al revés. La semana pasaba mas rápido de lo que se imaginó, todo el castillo estaba volcado a los preparativos de la condenada boda, bueno, Luna si se sentía condena a un destino que no eligió ni pidió.
Los mensajeros llegaron dos días después con las respuestas de todos los invitados que asistirían a la boda y coronación de los nuevos gobernantes de Ravenclaw, el conde parecía encontrarse a sus anchas, sus hombres eran igual de despiadados como él. Ron y Harry tuvieron que detener varios enfrentamientos entre sus hombres con los del duque y necesitaron de mucho de su autocontrol para no caer en las provocaciones que él les lanzaba continuamente; aun no había noticias de Neville y Hermione, eso los ponía más nerviosos.
El rey Arthur llegó cuatro días después junto al obispo, los príncipes esperaban a su padre en la entrada, Luna y el duque fueron a recibirles como los anfitriones, después de saludarles, Ginny corrió hacia los brazos de su hermano y se lanzó a su cuello como lo hacia cuando era pequeña, el rometido de la rubia encogió el ceño al ver eso, no era lo apropiado para saludar a un obispo.
-¡que gusto verte!- dijo emocionada, pareció recordar que eso no era lo oportuno y le hizo una leve reverencia besando la mano del hombre. Era del tamaño de Ron pero mucho más ancho, su rostro empezaba a surcarse con algunas arrugas, una pequeña pero espesa barba cubría parte de su cara y sus ojos eran de color café, como los del rey.
-para mí también pequeña- Charles no dejo de sonreírle desde que le vio correr hacia él, la tomó por los hombros y la abrazó con fuerza dándole un beso en su cabello -déjame verte bien- y le tomó una de sus manos y la hizo girar, ella sonrió, su hermano siempre hacia eso desde que era una niña y como cuando le enseñó a bailar -estas hermosa Ginevra- luego dirigió su mirada a su hermano, en el momento que lo vio supo que algo andaba mal con él, su rostro se torno serio -¿Ronald?- el se acercó, le hizo una reverencia, beso también su mano dirigiéndole una sonrisa -tu y yo tenemos que hablar- y le correspondió la sonrisa guiñándole un ojo.
El rey Arthur se acercó a sus hijos y llamó con su mano a Harry que se acercó a la familia.
-quiero que conozcas a Harry de Gryffindor, el prometido de Ginny- la pelirroja se sonrojó y miró de reojo a su hermano que le dirigió una mirada igual a ella. El ojiverde saludo de la misma manera como lo habían hecho los demás, pero el obispo tomó la mano rápidamente y no le soltó.
-¿así que tu eres el que se casará con Ginny?- Harry sintió la fuerza del obispo en la de él, pero no creyó prudente hacer lo mismo y asintió ante la pregunta de su próximo cuñado. - ¿Te trata bien?- preguntó dirigiéndose a su hermana, ella se sonrojó y le dirigió una mirada asesina.
-suéltalo Charlie- fue la orden de la pelirroja, el obispo sonrió enseñando todos sus dientes y soltó al ojiverde.
-bien, parece príncipe Harry que pronto seremos familia- Harry se sonrojó igual que su prometida lo que causo la risa de los otros dos hombres Weasley.
Después de la breve pausa en el recibimiento, Harry comentó al obispo lo descubierto sobre el contrato matrimonial de Luna y como tratarían de impedirlo, pero desde que ellos estaban en ese castillo parecía que la tensión reinaba en cada rincón. La rubia casi no pasaba con ellos y Ginny la acompañaba en todo lo que hacía, el moreno se sentía incomodo ya que había descubierto al duque varias veces viendo a su pelirroja de manera lasciva, cosa que le molestaba, pero se controlaba ya que también debía controlar a Ron.
Quedaban dos días para la boda y aun no tenían noticias de sus delegados en Hufflepuff, los padres de Harry, los gobernantes de los reinos cercanos y miembros de la alianza llegarían el siguiente día por la noche para la boda.
Ron parecía cada vez más nervioso y se le escapaba de vez en cuando a su guardia asignada para su protección; él podía cuidarse, decidió caminar cerca de los establos para estar solo un momento, pero escuchó un grito que lo alertó, sacó su espada y se acercó despacio detrás del establo, una mujer estaba tirada en el suelo, un hombre al que no pudo identificar estaba frente a ella; el extraño levantó un lazo y se disponía a golpear a la mujer, el pelirrojo no lo pensó dos veces, salió de su escondite y agarró con fuerza la mano del hombre, lo reconoció y su furia fue mas grande.
-¡esa no es manera de tratar a una mujer duque!- su manó apretó con ímpetu el brazo del hombre, que intentaba liberarse del agarre del pelirrojo.
-¡yo trato a la servidumbre como me de la gana!- y se liberó enfrentándose con la mirada al príncipe quien se acercó a la mujer para ayudarle a ponerse en pié.
-¿se encuentra bien?- la mujer asintió -entre al castillo- la mujer salió corriendo del lugar, los dos hombres se quedaron solos. -¡escúchame bien duque de pacotilla, si dañas a una persona más te arrepentirás malnacido!- el hombre se cruzó de brazos y sonrió irónicamente.
-en menos de cuarenta y ocho horas yo seré el rey y haré lo que a mi me de la gana y con quien quiera- intentó irse, pero el pelirrojo le obstruyó el camino.
-si le pones una mano encima a Luna, te arrepentirás toda tu vida ¡te lo juro!- el hombre rió a carcajadas, Ron comenzó a respirar alterándose.
-ten por seguro que no solo pondré "mi mano" sobre "mi" esposa- Ron agarró con furia la ropa del hombre y lo golpeó contra el muro que tenía a su espalda mirándolo de manera asesina.
-¡Ron!- Harry llegó corriendo al lado de su amigo seguido de algunos guardias, Sir Finnigan y él separaron al pelirrojo del duque que cayó al suelo, se levantó rápidamente y se sacudió sus ropas con enojo.
-¡después de la coronación, los quiero a todos fuera del castillo!- y se fue a grandes zancadas del lugar.
-¡voy a matar a ese desgraciado!- gritó Ron molesto y liberándose del agarre de Harry y el caballero.
-no te ensucies las manos por ese cobarde-
-le hará daño Harry- el ojiverde no dijo nada y la frustración del pelirrojo creció, se alejó de él y tomó uno de los caballos, necesitaba un momento, no podía permitir esa boda, solo le quedaba menos de dos días y Hermione no aparecía, ni el concejero; ¿fallaría el plan de Harry? Probablemente así sería, entonces ¿Qué podría hacer? No podía llevarse a Luna antes de la boda, ella debía casarse con él para acceder al trono, entonces esperaría hasta que se casara y fuera coronada, después lo mataría, seguramente seguido a eso él sería apresado y condenado a muerte, era la ley; pero eso era mejor a permitir que ella sufriera al lado de él.
Había tomado su decisión, lo mataría después de la coronación, esperaría el mejor momento para hacerlo. Sabía que causaría dolor en su familia… se recuperarían, pobre Ginny ahora no quedarían mas herederos al trono y a ella con Harry les tocaría esa responsabilidad.
Parecía que la supuesta maldición de los herederos de Hogwarts era cierta… suspiró, pero si Ginny llegaba al trono la maldición se rompería, hablaba de los herederos, nunca mencionó a la última heredera. Debió comentar eso con ella; solo el anciano rey y sus hijos conocían de ella, Ron estaba consiente que nunca llegaría al trono, pero jamás pensó que sería por una condena de muerte… pero valía la pena.
