-XIV-
La noche antes de la boda los invitados habían comenzaron a llegar, Severus, el consejero de Slytherin, comunicó que Draco llegaría hasta la boda, ya que tenía un inconveniente que resolver antes de llegar a Ravenclaw, por lo que solo esperaban a los padres de Harry.
Un carruaje con los estandartes de Gryffindor se acercó, venía la mitad del ejercito con ellos, el ojiverde se extrañó, algo no estaba bien; su padre debería estar demasiado ansioso o nervioso para que se trajera a medio ejercito con él. Todos sabían que el rey James era sumamente protector con su esposa, pero eso… era una exageración.
El mismo salió al encuentro de sus padres, el rey fue el primero en salir y abrazó a su hijo alegre de verlo nuevamente.
-Remus tenía razón- dijo –vuelves a reír, te ves muy bien hijo- Harry le devolvió la sonrisa a su padre.
-déjame verlo James- habló su madre desde dentro del carruaje, James se separó de su hijo y ayudó a su esposa a bajar, los ojos del ojiverde se abrieron de par en par, ahora entendía la sobreprotección de su padre.
-¿madre? Estás…- la reina le dedicó una enorme sonrisa a su hijo y con la mano que tenia libre acarició su pequeño estomago.
-estoy embarazada… pronto tendrás un hermano o hermana- y se separó de su esposo para abrazar a su hijo, Harry le correspondió el abrazo y sonrió ante la alegría de su madre… ¡vaya! Sería hermano mayor, sus padres se veían radiantes.
-ahora comprendo por que viene medio ejercito contigo- riendo de la cara seria que había puesto su padre.
-también me parece que tu padre exagera mi amor- madre e hijo se rieron de la cara del rey.
-bueno ¿Dónde esta tu prometida Harry?- dijo James. La familia de Ginny junto a Luna estaban en la entrada del castillo, habían preferido dejarle espacio a los Gryffindor. El duque había manifestado su cansancio y se había marchado a su habitación. El ojiverde guió a sus padres frente a la familia.
-¡Bienvenidos!- Luna les recibió con una sonrisa –siéntanse como en su casa, sus habitaciones están preparadas-
-gracias Luna- dijo la reina observando detenidamente a la rubia, sintió pena al verla sonreír ya que su rostro no demostraba ser el de una novia feliz y la miró con ternura para acariciar su cara –eres tan hermosa como tu madre- ella asintió agradecida, los reyes saludaron después a Arthur que estaba a la par de la rubia. Ginny se había quedado de última en la fila de bienvenida; el rey de Gryffindor era idéntico a Harry menos en los ojos, eran los de su madre, se ruborizó al ver que los dos se acercaban a ella seguidos de su hijo, Harry se puso a la par de la pelirroja y le tomó su mano.
-ella es Ginevra Weasley de Hogwarts, mi prometida- los monarcas la vieron detenidamente, Ginny se inclinó y se sintió intimidada ante la mirada que ellos le daban, Harry sonreía. La madre del ojiverde la abrazó con fuerza.
-gracias, mi hijo vuelve a ser feliz y en gran parte se que es por ti- la pelirroja le devolvió la sonrisa y James se acercó a ella para abrazarla también.
-será un honor que seas parte de la familia- miró a su hijo que reía y le susurró –es muy hermosa, felicidades-
Después de las formalidades acompañaron a los invitados para ubicarlos en sus habitaciones, el silencio y la oscuridad reinaban en todos los pasillos del castillo, Ron no podía conciliar el sueño pensando en su plan, su hermano había intentado por todos los medios animarle y preguntarle sobre su comportamiento, pero no lo logró, decidió que nadie se enteraría de su propósito hasta que fuera demasiado tarde, no quería que nadie se interpusiera ante su misión. Se puso en pie y salió de su habitación con cautela, sus guardias se habían quedado dormidos frente a la puerta, no podía culparlos, casi no habían dormido desde que llegaron a Ravenclaw por cuidar de él.
Cruzó las puertas del castillo hacia el patio de uno de los costados, tal vez un poco de aire le haría sentirse más tranquilo, se quedó quieto observando la luna llena, iluminaba todo el lugar, tan amarilla como el color del cabello de la ojigris… ni siquiera tubo fuerzas para acercarse a ella en las últimas horas que le quedaban, no volvería a verla después de que matara al duque, miró hacia el castillo todas las luces estaban apagadas, pero repentinamente una luz en una de las torres se encendió, llamó la atención del pelirrojo, esperó con atención al mirar una sombra que se acercaba al borde de la entrada de la torre, la identificó de inmediato, como si la hubiera llamado con el pensamiento, pero se horrorizó al verla que se subía al borde y se quedó ahí de pie sobre el muro de la torre observando la luna como él hace unos instantes, ¿pero que pensaba hacer…? ¡No! Ella no debía morir… y corrió hacia el castillo, comenzó a subir las escaleras que le llevaría a la torre, no llamó a nadie, no quería que se asustara con el alboroto de gente tras ella.
No intentó ser discreto mientras subía las escaleras, era mejor que ella se diera cuenta y no se asustara… pero si eso la obligaba a lanzarse… abrió la puerta y la vio aun de pie en la orilla del muro, estaba descalza, vestía de celeste, su hermoso cabello rubio estaba suelto, le llegaba hasta su cintura y el viento jugaba con el.
-¿Luna?- el pelirrojo se fue acercando poco a poco.
-hola Ronald ¿no puedes dormir?- ¿pero que pregunta era esa?
-¿Qué haces? por que no bajas de ahí por favor- el pelirrojo quedó a su lado, ella aun no le miraba y una sonrisa se dibujó en su rostro, si no estuviera aterrado de verla en ese muro, diría que la visión era hermosa. -¿Por qué no hablamos?-
-¿Qué quieres hablar Ronald?-
-no lo hagas Luna, ven, baja de ahí- ella continuó con la sonrisa en sus labios y le miró por primera vez.
-no soy tan valiente para saltar Ron, soy una cobarde, no puedo abandonar a mi gente a manos de ese desalmado-
-eso no es cobardía Luna, por favor baja. Es peligroso que estés ahí-
-no hasta que haga lo que vine hacer- Ron encogió el ceño, ella sacó de su cinto una daga de plata, el pelirrojo tomó su brazo con delicadeza alejando la daga de su cuerpo.
-no lo hagas, baja de ahí- ella volvió a sonreír, se veía tan hermosa. La rubia buscó con su mano libre una pequeña bolsa de piel blanca y se la mostró. El frunció el ceño y la miró con precaución.
-no voy hacerme daño, confía en mí- no muy convencido, soltó su mano lentamente y la observó. Con la daga de plata rasgó la bolsa de piel; de esta salieron muchos pétalos de rosa con un delicioso aroma y con el viento fueron esparcidos por el cielo.
-¿qué haces?-
-es una ofrenda para los Gernumblis, es para que nos traigan la felicidad Ron- el observó como el viento jugaba con los pétalos y los hacia bailar de un lado a otro, ella le miró nuevamente, el extendió su mano para ayudarle a bajar, aceptó su mano y bajó. Cuando estaba segura junto a él, la abrazó con fuerza, ella le correspondió.
-no vuelvas a hacerlo-
-¿Qué cosa?-
-asustarme de esa manera- el acarició con una de sus manos su larga cabellera y con la otra delineó su rostro, era tan suave, sus hermosos ojos grises resaltaban a la luz de la luna, sus labios rosados… sin pensarlo se acercó a ellos… deseaba rosarlos… aunque sea una vez… la besó.
Ella no puso ninguna resistencia y se dejó llevar, fue lentamente explorando sus labios hasta que obtuvo su permiso y entreabrió su boca, poco a poco fue volviéndose más intenso, sus manos acariciaban la espalda, brazos y cuello, ella jugueteaba con su cabello y presionaba su cabeza hacia ella para evitar que el contacto se rompiera. Sus caricias fueron más intensas, las manos de la rubia acariciaron el pecho de su amado y él llevó su mano hacia la cintura y caderas bajando lentamente…
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
-¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes?-
-Por que este es un fic que no permite estas escenas- (apuesto a que habían olvidado que esta historia era narrado) –a demás, que ¿no eras tu el que tenía prisa?-
-no me pongas excusas y no me cambies el tema, quiero que continúes-
La narradora comienza a meditar.
-tengo una idea, pero te la comentaré al final del capitulo, ahora déjame terminar ¿si?-
-Ok-
0—0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0
Algunas estrellas aun se observaban en el cielo, desde la torre, podían observar el resplandor del sol que luchaba por salir en el oriente, era la primera y la única vez que estarían juntos; Ron acariciaba con suavidad la espalda desnuda de la rubia, ella estaba apoyada en su pecho, un suspiró fuerte y hondo salió de ella.
-comienza a amanecer- el pelirrojo busco con sus manos la bata azul de la rubia para cubrirla y se sentaron uno junto al otro –debo volver a mi habitación, Isabel llegará pronto y se preocupará si no me encuentra- los jóvenes se vistieron despacio y en silencio. Cuando ella tomó el aldaba de la puerta para salir de la torre. Ron la abrazó con fuerza de espaldas y le susurro "te amo" en su oído, ella comenzó a llorar, se dio la vuelta para verlo y besarlo, sus lágrimas no dejaban de salir de sus ojos. Al acariciar el rostro de su amado comprobó que sus mejillas también estaban húmedas, con sus manos temblorosas limpió con suavidad el recorrido de las lágrimas que el pelirrojo derramaba por ella, besó sus mejillas con cariño y se liberó de sus brazos.
-no dejaré que te haga daño Luna-
-tranquilo amor, estaré bien- acarició su cara por ultima vez, él presionó la manó de ella sobre su mejilla para sentirla, la tomó entre sus dos manos y la beso nuevamente. –Te amo- salió renunciando al pelirrojo en la torre. La noche, la luna y las estrellas, habían sido las únicas testigas de los dos amantes.
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-
La catedral de Ravenclaw estaba llena, Harry y Ginny estaban inquietos, su plan había fracasado, Ron estaba ausente, su vista al frente en algún punto del altar, los sollozos del llanto de Isabel no ayudaban a calmar a los jóvenes. Los invitados lucían sus hermosos trajes dignos para la boda.
El duque se encontraba al frente victorioso con su vestimenta de azul y bordados de plata, Ron fijó los ojos en él, lo miraba con odio, solo esperaba el momento…
Las trompetas reales sonaron y los invitados se pusieron de pie, el obispo de Godric subió al altar vestido con una túnica roja, distintivo de la fiesta, pero para su hermano era el símbolo del martirio que se iniciaría con esa boda; Charles observó a un lado de las bancas y la mirada de sus hermanos le preocupó Ginny nerviosa… pero a Ron nunca lo había visto de esa manera, sus ojos despedían odio hacia el Duque, Harry gruñía por lo bajo y miraba de reojo a Ron, no podía descuidarse con él, estaba muy extraño, sabia que era difícil para él y estaba extrañamente paciente, pero sabía que algo rondaba por su cabeza, tenia una fuerza y determinación en su mirada desde que lo vio durante el desayuno.
Cuando el obispo caminó al centro del altar, sonaron nuevamente otras trompetas, el rey Arthur y Luna se encontraba en la entrada de la catedral con sus brazos entrelazados. Se miraba hermosa con el largo vestido blanco, le tallaba su cintura y pecho resaltando su hermosa figura; su vestido era de cuello alto y manga larga, una pequeña corona de plata con piedras azules adornaba su cabeza y en su cabello suelto resaltaban pequeñas flores blancas y azules. Pero su rostro era serio y frío, recorrió junto al rey el pasillo del centro de la catedral…
Llegaron frente al altar, el rey Arthur le dio la mano de la princesa al duque, que con una sonrisa de lado le despidió, Luna no lo miró, a nadie en realidad, caminó directo al altar sin mirar a sus costados, no quería ver a Ron, si lo hacía temía detenerse en ese momento y abandonar la iglesia, no podía hacerle eso a su gente, debía ser fuerte por ellos. En el momento que el duque tomó su mano la acercó mas a él, ella se soltó y se inclinó para que la boda diera inicio, miraba las flores que tenia entre sus manos, eran unas rosas blancas, acarició un pétalo recordando su noche anterior... sus labios en los suyos, sus manos acariciándola con ternura… un golpecito en su mano la sacó de sus recuerdos, el obispo le interrogó con la mirada, ella miró hacia sus lados y nuevamente al obispo.
-te he preguntado si deseas tomar al Duque de Cournells en matrimonio- la rubia abrió su boca y el primer rasgo de duda cruzó por su rostro, miró fijamente al obispo, su mirada era dulce y comprensiva, la misma mirada que Ron le había dado una tarde en el castillo de Hogwarts…
-yo…- el duque le miró con furia y presionó con su mano la de ella, quien dio un pequeño gemido y lo miró -si- contestó ante la mirada desafiante del hombre, presionó con su dedo pulgar e índice sus ojos, no podía ponerse a llorar, no en este momento, debía ser fuerte… el había colocado su anillo, ella tomó el anillo para colocárselo a él...
-¡Alto!- todos los invitados, los novios y el obispo dirigieron su mirada a la entrada de la catedral, en ella un caballero con su armadura sucia y como si recién llegara de un combate entraba ayudado por Remus, el consejero de Gryffindor, Luna se puso de pie y sonrió.
-¡Tonks!- su alegría regreso a su rostro, el duque no dejo que se moviera del altar y dejó que el hombre se acercara.
-¿Cómo te atreves a hacer escándalos en nuestra boda?-
-tengo la evidencia para comprobar, que el contrato matrimonial con el que el duque de Cournells se presentó ante el rey Xenophilius y el rey Arthur es falso- el caballero se quitó su yelmo revelando una hermosa cabellera larga color caoba, ojos rasgados color negro y unos finos labios… los rumores y expresiones de alivio de algunos comenzaron a extenderse en el lugar. El duque dio una sonora carcajada mirando despectivamente a la mujer, ante el asombro de los presentes.
-¿así, y cuál es?- parecía que la mujer estaba mal herida, Remus se miraba asombrado y casi la sostuvo totalmente cuando ella sacó de una bolsa de cuero unos pergaminos, el obispo los tomó entre sus manos y revisó la inscripción en el.
-¿rey Arthur?- llamó el obispo a su padre -el monarca se acercó a su hijo y revisaron los documentos, en el que claramente estaba la clausula que podía liberar a la princesa de casarse con el duque.
-y ¿Cómo compruebas que es legal?- dijo el duque a la miembro del concejo, quien le devolvió una mirada asesina.
-¡eso lo puedo comprobar yo!- todos dirigieron su mirada nuevamente a la puerta de la catedral, Hermione y Neville entraban por ella pero no estaban solos, un pequeño y anciano monje caminaba junto a ellos hasta el altar, Hermione continuó –quiero presentarte a Fray Owen Cauldwell, el fue quien escribió los contratos matrimoniales de la princesa y el duque – el rostro del duque comenzó a ponerse rojo de la ira y dirigía miradas asesinas a todos.
-Lady Hermione- llamó el obispo, ella le miró -¿Fray Cauldwell puede testificar?- la castaña se mordió su labio inferior, signo que algo estaba mal.
-el es mudo señor obispo y…- ¡menuda ironía! Harry y Ginny se estaban impacientando, Ron se mantenía atentó a las declaraciones -…por la edad… empieza a tener problemas de audición y visión- el conde volvió a sonreír.
-por lo que no puede declarar, así que es su palabra contra la mía- dijo el duque. Hermione dejó al Fraile y se acercó a Tonks para revisar sus heridas.
-¡yo se quien puede hablar!- nuevamente los rostros de todos se movieron hacia la entrada de la iglesia, en ella entraba el Rey de Slytherin acompañado de Sir Blase que traía encadenado a un hombre de aspecto haraposo.
-¿y ese quien es?- preguntó el duque.
-¿no lo conoces?- dijo irónico Draco –el es Mundungus Fletcher el mejor falsificador de documentos de mi reino- el hombre pareció temblar y encogerse al verse observado por todos -el confesó muy amablemente haber falsificado ese documento, ¿no es así Mundungus?-
-si… si señor- la voz del hombre era pastosa.
-si lo que dice este hombre es cierto Duque, me temo que tendré que arrestarlo por falsificación, uso indebido de documentos legales y conspiración de la corona de Ravenclaw- la voz del rey Arthur sonó fuerte y autoritaria, dos de los caballeros de Gryffindor tomaron al hombre y lo apresaron, el se resistió con todas sus fuerzas.
-¡aun así, el plazo para que la princesa se case es hoy o perderá la corona!-
-no la perderá- el pelirrojo se adelantó y se fue frente a su padre inclinándose –Su majestad, le pido formalmente me permita tomar la mano de la princesa Luna en matrimonio- para los jóvenes eso no fue una sorpresa, pero para el rey y el obispo fue un balde de agua fría; los dos se miraron con temor y luego dirigieron su mirada a Ginny, ella les miró también y la inquietud de ellos la puso nerviosa… en ese momento entendió la gravedad del asunto, no seria jamás reina de Gryffindor…
-¿padre?- el pelirrojo esperó inquieto ante el silencio del rey que aun mantenía la vista en su hija y ella se había quedado congelada de pie junto a Harry. La pelirroja vio a Ronald, el entendió su temor y le sonrió para darle ánimo. El obispo continuó.
-Ronald Weasley, ¿aceptas abdicar a la corona de Hogwarts para tomar la de Ravenclaw cuando Luna Lovegood se convierta en tu esposa?- el pelirrojo tomó la mano de la rubia y asintió. El monarca y su hijo mayor suspiraron resignados aceptando la solicitud de Ron y comenzando nuevamente la ceremonia que los convertiría en los nuevos monarcas.
0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-0-00-
LO SE… LO SE…. NO ME TIREN TOMATES, PERO TENÍA QUE DEJARLO AQUÍ YA QUE SINO, NO PODRIA DETENERME CON LO QUE VIENE Y EL CAPITULO ME HABRIA LLEVADO MUUUUUUCHOOOOOO SE QUE ES LO QUE QUIEREN LEER PERO…. MEJOR LOS DEJO CON LA INCOGNITA.
BUENO A LO OTRO, PIENSO PONER A VOTACIÓN ALGO: SI QUIEREN LEER LA NOCHE EN LA TORRE ENTRE RON Y LUNA O NO. DEPENDERÁ DE USTEDES. MI FAN N°1 LLAMESE MI NOVIO, QUIERE QUE LO HAGA, PEROOOO PREFIERO QUE USTEDES LO DECIDAN YA QUE NO ES PARA MENORES ASÍ QUE LO PUBLICARÉ APARTE (BUENO, SI ES QUE GANA LA VOTACIÓN)
GRACIAS POR LEER, LOS QUIERO MUCHO.
CON K-RIÑO CELTAPOTTER
