-XV-

El callejón estaba oscuro, unos extraños seguían sigilosamente la sombra que se escurría entre las casas tratando de esquivar y despistar a quienes iban tras de ella. Su misión era de suma importancia, por lo que caer no era una opción, se defendería hasta la muerte si fuera necesario, pero no se rendiría, no ahora que se encontraba tan cerca, tendría que deshacerse de quienes le perseguían, al igual como lo había hecho ya con unos cuantos, ¿acaso tendría otra opción? Desenvainó cuidadosamente la espada, preparándose a dar el primer golpe, no les daría tiempo a que le atacaran. Esperó en silencio en la entrada del viejo molino escondida entre las sombras, los rayos de la luna, que se acercaba a ser llena, se filtraban por algunos de los espacios sin techo… el sonido de varias pisadas se acercaban más a su escondite.

-¿estás seguro que se metió aquí?- la voz en susurro de una mujer se escucho en las sombras.

-si- la voz de su acompañante también era un susurro, sería fácil de acabar con ellos, un hombre y una mujer; por el timbre de sus voces se escuchaban asustados; un punto más a favor de quien esperaba pacientemente que terminaran de cruzar el umbral del molino, sostuvo con fuerza su espada mientras los pasos de los extraños se acercaban…

-¡¿HOLA?!- ¡pero que mujer más imprudente! Pensó, eso no era una buena técnica para atacar con sorpresa -¡¿SIR TONKS?!- sus manos se aflojaron un poco de la empuñadura ¿Sir Tonks? Solo una persona la llamaría así, pero no debía fiarse, si sabían su nombre tenía que saber algo más.

-¿SIR TONKS? LUNA NOS ENVÍA A BUSCARLE- eso podría saberlo cualquiera que supiera quien era ella. La mujer suspiró

-¡no Neville! ¿Cuál era la frase?- hubo un silencio tenso, en ese momento mantenía su espada firme en espera de la señal que delataría si eran amigos o enemigos. -Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres- los rostros de los desconocidos fueron visibles, una mujer de cabello castaño y enmarañado acompañada de un fraile gordo. Entre las sombras en un completo silencio se materializo el desconocido al lado del fraile colocando el filo de la espada sobre su garganta….

-¿Quiénes son ustedes? Y ¿Dónde está Luna?-…

Parece que Tonks no se las puso muy fácil ¿verdad? –Respondió Ginny ante el relato que Hermione comentaba sobre Tonks- me alegro que la hayan encontrado, llegaron a tiempo.

-Si el rey Draco no hubiera encontrado al falsificador, de nada hubieran servido nuestros esfuerzos-

-fue buena idea contar con él- las dos amigas paseaban por uno de los jardines de Ravenclaw lejos del bullicio de las celebraciones para poder ponerse al día.

-No solo eso, también mucha suerte- dijo Hermione suspirando aliviada –si Remus no hubiera encontrado a Tonks en el camino y ayudarla con los hombres de Ridle que la atacaban…- la castaña se estremeció –la idea de separarnos fue de ella, dijo que el duque no era tonto y que estaría preparado ante cualquier sorpresa y si que tubo razón, la peor parte se la llevo ella-

-Si- a Hermione le sorprendió la voz ausente de su amiga -¿Ginny? ¿Qué pasa?-

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-¡La maldición se ha roto padre!- dijo el joven rey de Ravenclaw

-No lo creo Ronald- continuó el rey de Hogwarts –Grindewald, maldijo a mis herederos para que nunca llegaran al trono; a pesar que Dumbledore le derrotó hace muchos años, eso no cambia las cosas. Eras muy joven para recordarlo-

-recuerdo muy bien cuando Dumbledore regreso victorioso después de matarle y recuerdo a la Gitana que te dijo que "en verdad tus herederos no llegaran al trono, pero que aun había esperanza" Años después nació Ginny- el anciano rey suspiro desesperado.

-Ronald, silencio- El obispo de Godric se puso en medio de los dos reyes –basta de tanta discusión, saben que no concuerdo con maldiciones y cosas de esas, si esto realmente existe, debemos confiar en que nada de lo dicho pasará. Ginevra es la última heredera, por lo que debemos cuidar de ella hasta que llegue al trono-

-Ginny sabe cuidarse muy bien, a demás, Harry no permitirá que le pase nada- dijo Ronald de manera despreocupada, el obispo encogió su ceño y miró serio a su hermano.

-¿a que te refieres a que Ginny sabe cuidarse bien?- el joven pelirrojo abrió sus ojos con sorpresa, los otros dos le miraron intrigados, pero el joven rey no podía romper su promesa hacia su hermana.

-pues… que ella… ustedes la han visto- dijo dándose la vuelta caminando hacia uno de los ventanales para que no le vieran su rostro –tiene carácter fuerte, es muy inteligente, un poco testaruda pero sabe cuidarse bien- el anciano rey sonrió al reconocer las características de su única hija, pero el obispo conocía muy bien a su hermano, lo confrontaría después para evitarle angustias a su anciano padre.

-Regresaré a Hogwarts- el monarca se puso en pie –debo hablar con Dumbledore y pediré que busquen a la gitana, no arriesgaré a mi única hija. Mandaré por Ginny con una guardia cuando las fiestas de tu boda terminen- unos golpes en la puerta distrajeron a los tres hombres de su conversación, al abrirse un poco, una cabellera roja y larga asomó por la puerta, el rostro de la sonriente princesa asomó por el.

-lamento interrumpir, pero la novia está inquieta por la ausencia de su esposo- la joven borró la sonrisa de sus labios al ver el rostro serio de su familia -¿sucede algo?-

-¡nada pequeña!- dijo Ronald tomando del brazo a su hermana y saliendo –Vamos, acompáñame junto a mi esposa- mientras caminaban por los pasillos la joven interrogó con la mirada a su hermano.

-¿Qué?-

-¿Qué sucede Ronald?-

-nada pequeña, solo que fue muy sorpresivo para ellos mi boda, así que te imaginarás sus dudas- ella le miró no muy convencida por su respuesta pero era mejor dejarlo así. –Ginevra, ¿puedes hacerme un favor?-

-depende- su hermano suspiró y se detuvo antes de doblar la esquina que lo llevaría al salón donde la fiesta continuaba

–se que ya no deseas pelear más…- la joven bajó la mirada –tranquila, lo que quiero decirte es que acepto tu renuncia y ya no te presionaré más, de hecho ya no quiero que vuelvas a tomar ni una espada y arco y… el favor que quiero pedirte…-

-es…- dijo la joven intrigada por el cambio repentino de su hermano.

-quiero que Silver desaparezca, no quiero que cabalgue más- la impresión y sorpresa de la pelirroja quedó reflejada en su rostro.

-¿Por qué?-

-tú has decidido no tomar más la espada, así que no tiene caso que Silver exista por que no irá más a ningún lado-

-pero…-

-pero nada Ginevra, yo ya no estaré más en Hogwarts para cubrirte, así que será mejor que Silver ya no aparezca- besó la frente de su hermana y se unió a las celebraciones de su boda, dejando a una pelirroja pensativa en el pasillo.

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-¿Alteza?- la joven pelirroja se sobresaltó

-¿Qué?- dijo asustada

-¿estas bien?- repitió la castaña con el ceño encogido observando cuidadosamente a la joven, que suspiró.

-si, no te preocupes. Solo pensaba en las razones de mi padre para marcharse tan pronto de Ravenclaw-

-¿Cómo…? ¿El rey se ha ido?- la pelirroja asintió

–Escuché que necesitaba encontrarse con Dumbledore y se fue con Charles-la pelirroja sonrió –no me hagas caso Hermione ¿me cuentas como te fue en Slythering?- la castaña se ruborizó –parece que te fue bien- ella asintió

-El…-

-¡Princesa Ginevra!- las dos jóvenes giraron su rostro al ver al joven caballero de la guardia de Hogwarts que se acercaba a ellas.

-¿Sir Collin?- el joven se inclinó frente a ella.

-Tengo órdenes del rey para ser su guardia personal hasta que estemos nuevamente en Hogwarts- las jóvenes se miraron con curiosidad ante al noticia.

-pero…-

-discúlpeme su alteza, pero la orden me la dio directamente el rey, su padre, no quisiera desobedecerle y…- el caballero se puso incomodo un momento antes de continuar

-¿Qué pasa Collin?- preguntó lady Hermione animándole a continuar.

-… mi ordenes son no separarme de usted ningún minuto- la pelirroja abrió sus ojos como platos y la molestia recorrió su rostro hasta que explotó.

-¡¿QUE?!- lo sabía, Collin sabía que la princesa se molestaría, pero era una orden, esperó paciente hasta que la furia de la joven se descargaba en decir cosas, como que no la consideraban capaz y terminó en que hablaría seriamente con su padre al llegar.

-sabía que conocía muy bien esa voz, se lo dije príncipe Harry, que su prometida estaba por aquí- el rey Draco iba acompañado de Harry y algunos guardias.

-¿estas bien?- pregunto el ojiverde a su prometida al verla tan alterada.

-si- dijo la alterada joven –solo que me molesta la falta de privacidad que tendré con Collin pegado a mis talones- el caballero se movió incomodo ante la mirada de todos en él.

-lo siento, pero es orden directa del rey y…-

-no se preocupe Sir Collin, no es su culpa- respondió la pelirroja y le devolvió la mirada a su prometido -¿me buscabas?-

-si, tu hermano quiere que entres al castillo, comienza a oscurecer y me mandó por ti- la joven se molestó más, pero debía controlar su enojo, ¿Qué acaso nadie sabia que podía cuidarse sola? Le dio una mirada asesina a Draco que sonreía al verla molesta, entre los presentes solo él y Hermione conocían su secreto por lo que se imaginaban la frustración de la joven al verse indefensa ante los ojos de los demás.

-entremos, antes que a Ron se le ocurra venir por mi en persona- y con su enojó se dirigió primero hacia el castillo seguido de Collin, los demás quedaron serios en el jardín, se miraron unos a otros y sin decir más la siguieron.

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Se había despedido de su hijo en una de las intersecciones del camino, ser obispo también incluía muchas responsabilidades y debía cumplirlas, al igual que él.

No iba muy feliz por la compañía que poseía en el carruaje, pero era mejor tener vigilado de cerca al Duque, un guardia real iba junto a ellos y así evitar que escapara o que le hiciera daño, el duque poseía información importante, necesitaban interrogarlo y en Hogwarts era el mejor lugar, Albus podría desenmarañar todas sus palabra y saber lo que el traidor ocultaba.

La noche había caído, el duque le miraba y por el reflejo de luz de algunas antorchas se veía su sonrisa irónica…

-¿Qué le parece tan gracioso duque?-

-me gustaría ver su rostro el día que Riddle se haga con su reino-

-¡Jamás!-

-eso ya lo veremos- y su sonrisa se ensanchó más. Entre las sombras que creaban los arboles, algunos animales nocturnos hacían sus reclamos al darles la luz de las antorchas, los búhos hacían sus sonidos, el batir de algunas alas, el chillido de algunos murciélagos y a lo lejos el aullido de algunos lobos… los sonidos eran siniestros en el camino, faltaban unas horas más para llegar a Hogwarts, el rey se sintió inquieto… mejor hubiera viajado de día, pero era primordial salir de Ravenclaw con el traidor…

-Asustado- preguntó insolentemente al rey, quien solo le dirigió una mirada asesina y regreso su vista hacia la oscuridad del bosque. La noche estaba intranquila… ¿por que? como respuesta a la pregunta que el rey se hizo, se escucharon algunos gritos de algunos hombres.

Varios caballeros cayeron abatidos por flechas que surgían entre las copas de los arboles, los demás se pusieron alertas y en posición de combate para defenderse del enemigo; la lucha inició. El rey miraba como las sombras combatían unas con otras, era difícil con la oscuridad visualizar si eran sus hombres o los enemigos los que caían, el guardia que se encontraba dentro de su carruaje, se encontraba tranquilo evaluando la situación, pero inmediatamente se puso de pie.

-¿Dónde vas?- preguntó el asustado rey.

-no se preocupe majestad, no es por usted- y sin decir más golpeo al anciano rey y cayó tendido en el suelo del carruaje con un hilo de sangre que corría por su cabeza.

El caballero se quitó el yelmo dejando ver su cabellera oscura y sus ojos inexpresivos. El duque le reconoció enseguida.

-eres un idiota Juris, le has dejado con vida. Quítame estas amarras y salgamos de aquí- el duque colocó sus manos frente a Juris para que cortase las amarras con su espada, El capitán de los Dementores miró al duque y le dedico una mirada asesina.

-no he venido a salvarte…- y sonrió ante la cara de sorpresa y miedo del noble y sin más elevó su espada y decapito al duque. Sacó el cuerpo del carruaje y lo arrojó a un lado de él.

-¡Ya está hecho!- gritó, un caballo salió entre la oscuridad y llego a su lado, se subió con agilidad, colocó la cabeza del duque en una bolsa que amarro a su caballo, su amo necesitaba la prueba de su trabajo. El aturdido rey logro entreabrir sus ojos en el momento que el supuesto caballero de Hogwarts se colocaba una mascara aterradora y se alejaba con sus hombres; el anciano perdió la conciencia. La mitad de la guardia del rey había muerto y de la mitad que quedaba estaba herida. Sir Thomas tomó el liderazgo en ese momento.

-¡Sir Dennis!- el caballero más joven de la tropa se acercó, tenia un brazo herido y una herida poco profunda en el rostro.

-si señor-

-Regresa a Ravenclaw, informa de lo sucedido y del asesinato del duque…- luego observó como otros dos caballeros sacaban al rey.

-y trae a Lady Hermione, llévate mi caballo, no está herido y es el más rápido-

-Si señor- montó en él y salió a toda velocidad hacia Ravenclaw.

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