HOLA, LAMENTO LA TARDANZA, NO HABIA PODIDO VENIR A PUBLICAR EL CAPITULO LA SEMANA PASADA, ASI QUE AQUI SE LOS DEJO, EL QUE SIGUE TAMBIEN YA ESTÁ TERMINADO, ASI QUE ESPERO PUBLICAR EL PROXIMO DOMINGO, ESPERO SUS REVIEWS.

XVII

Tenía una prometida muy temperamental, eso lo sabía, pero ella debía entender que estaban en guerra y que necesitaba protegerla, se había convertido en la razón de su vida y no estaba dispuesto a perderla.

Estaba intrigado, ¿Qué quería mostrarle? ya había estado antes en el salón de entrenamientos, habían entrenado con Ron varias veces, el lugar poseía un hermoso museo de armas de todos los antepasados de Hogwarts.

Llegó a el, la puerta estaba entre abierta y las antorchas encendidas, asomó su cabeza esperando verla.

-¿mi señora?- viendo a cada lado del salón.

-desde hace siglos, mis antepasados han entrenado aquí- Harry entró al salón y buscó de donde salía la voz de la pelirroja, ella apareció detrás de una pequeña cortina vestida con un pantalón de manta blanco holgado en sus piernas y una camisa de la misma tela, le quedaba ajustado de su pecho y ancho en su cintura… era ropa de entrenamiento, era casi imposible verla, era como si estuviera casi desnuda ¿Dónde estaba su ropa? Pero se miraba ¿sexi? A pesar de esa ropa que no reflejaba la silueta de su cuerpo se miraba hermosa, mientras ella se hacía una cola con todo su cabello.

-¿Por qué estas…?- y le señaló la ropa que ella vestía, no le contestó y comenzó a pasearse entre las antiguas armaduras y armas.

-es curioso- dijo intrigada –no ha nacido una mujer en mi familia desde hace años, soy la primera en más de un siglo- Harry se acercó a ella, que con el seño encogido, observaba la armadura que había sido del rey Arthur –siempre he estado rodeada de comodidad y cuidados por ser la única mujer en la realeza desde que mi madre murió- ella rio de manera amarga y miró a Harry por primera vez -¿tienes idea de lo que es vivir con cuatro hombres como tu única familia?- el solo negó, no quería interrumpirla, estaba intrigado, ¿a donde quería llegar su pelirroja con todo esto? a demás, ella sabía que el no tenía hermanos, bueno venía uno en camino, pero no estaría con el para saber lo que era, vivía con su padre y madre... no entendía bien el punto de la joven.

-siempre rodeada de todos, menos de ellos- Harry abrió sus ojos comprendiendo, ella siempre se sintió sola, apartada del mundo de los hombres –…vivían diciéndome que todo lo que hacían era para protegerme, que nunca debería temer, por que ellos estarían siempre a mi lado- suspiró –siempre temí que ellos pudieran hacerse daño por mi culpa, son lo más importante para mi, son "mi familia"- acarició a Harry en su hombro indicándole que la siguiera –Charles fue el primero en partir, era aun muy pequeña y no lo recuerdo bien, pero cada cierto tiempo llegaba a casa, hasta que se hizo sacerdote y habían otras obligaciones- acarició una armadura que poseía el emblema de Hogwarts; la que había sido de Charles, ella se deslizó hacia las siguientes y se colocó en medio de dos armaduras, Harry supuso que eran las de William y Ronald.

-William se encargó del entrenamiento de Ron, me encantaba escaparme de mi nana y espiarlos mientras entrenaban, me resultaba fascinante…- sus ojos brillaron al anhelar ese tiempo y miró al príncipe – Harry, estoy cansada de decir que no necesito que nadie me cuide y nadie me escucha- el la miró intrigado –se que te dije que me casaría contigo, pero no estoy dispuesta a casarme con alguien que no me escucha-

-pero…-

-no he terminado- se puso frente a él mirándolo seriamente –se que lo haces "por mi seguridad" pero ya que nadie parece escucharme, ni tu tampoco…- Harry frunció el seño, parecía entre molesto e intrigado -… estoy dispuesta a demostrarte que me puedo cuidar y que no soy una princesa desvalida- Ginny se acercó hacia una urna de cristal y sacó de ella una espada extraña, era delgada y no parecía muy resistente para soportar los golpes –toma tu arma Harry- y se puso en posición de ataque, él no se movió y su rostro reflejaba una molestia contenida.

-no- y se cruzo de brazos frente a la pelirroja –me niego a luchar contigo-

-si no peleas conmigo, es por que no sientes ningún respeto por mi reino, ni por mi; entonces, no tienes ya nada que hacer en este castillo- y bajó levemente su arma, Harry descruzo sus brazos. Esto estaba llegando demasiado lejos y su enojo estaba subiendo más, se acercó a la pelirroja y la tomó por los hombros.

-pero que tonterías dices- ella se soltó bruscamente de él y continuo.

-si tu ganas, dejaré que me pongas un escolta y obedeceré en lo que me pidas, lo prometo- dijo ella mirando fijamente al moreno. El estaba impactado viendo a la joven, comenzó a caminar a su alrededor como un cazador, la pelirroja no se movió y siguió con la mirada al príncipe.

-¿Qué pasará si tu ganas?- ella suspiró, se paró frente a el obligándolo a detenerse para que la mirara fijamente como ella lo hacía.

-la boda se cancela- Harry se sobresaltó y la miró indignado, parecía que todo el tiempo que habían pasado juntos lo estaba echando a la basura tan fácilmente.

-¡¿QUÉ?!- el elevó la voz, su enojo exploto, ella no se intimidó por el y le gritó.

-¡¿CÓMO CUIDARAS DE MI, SI SOY MEJOR QUE TU?!- tenía sentido, pero Harry ya no razonaba a causa del enojo.

-¡ESTAS LOCA!- Harry se dirigió hacia la puerta del salón para salir

-¡SI SALES POR ESA PUERTA, TE IRÁS INMEDIATAMENTE DEL CASTILLO Y PARA SIEMPRE!- él se detuvo en el pomo de la puerta y lo apretó con fuerza, no podía pelear con una mujer, las cosas no estaban hechas así, ¿en que loco mundo estaba? Harry soltó el pomo de la puerta al ver que alguien más iba a entrar, se hizo a un lado preparando su arma para ver al visitante y por ella entró sir Blase. Que se acercó al príncipe.

-¿a que le teme príncipe Harry?- el ojiverde frunció el seño molesto.

-no te metas en esto Blase- y trató de apartar al caballero para salir, ya que bloqueaba la puerta.

-¿acaso ella no vale la pena?- Harry le miró, ella valía toda la pena del mundo, pero entrar a ese juego no era su plan para demostrarle que la quería. Cerró sus ojos molesto y respiro profundamente para calmarse, ágilmente desenfundó su espada y la atacó.

Ella intercepto el ataque rápidamente y le sonrió, mientras él la miraba con sorpresa en sus ojos, se separaron y ahora fue ella quien atacó. El sonido del golpe de las espadas se escuchaban con ecos sordos en el salón, el se dio cuenta que no bromeaba, era muy buena y rápida, tenía reflejos desarrollados y una flexibilidad increíble. Peleaba con fuerza, concentrada en su atacante, se preguntaba ¿Dónde había aprendido a pelear así?

Sir Blase los observaba fijamente, ella no había perdido técnica mientras había renunciado a pelear, ¿si no hubiera dejado de practicar por más de un año…? Estaba sorprendido, vio que al principio el príncipe no ataco con fuerza, pero a medida ella ganaba terreno, tuvo que comenzar a pelear con seriedad y concentración.

Las palabras de la joven aun hacían ruido en la cabeza de Harry, no podía perder, no debía hacerlo y tenía que admitir que era buena, no se descuidaba, se enfocaba bien en el siguiente golpe, el movimiento de piernas acompañado de la fuerza, ella tropezó pero se levantó ágilmente sin dejar de ver al oponente, (como se levantan los que practican artes marciales al caer de espaldas) era increíble.

-¿Cómo aprendiste eso?- su curiosidad no le permitió continuar callado, ella sonrió.

-William es capitán en un reino del oriente ¿recuerdas?- el se sorprendió, así que él la había entrenado, pero… también había partido, quien más había sido… Ronald, por su puesto… ella se agachó golpeando a Harry en los tobillos y haciéndolo caer, giró y se levantó rápido evitando el golpe de espada. Era fuerte, pero esto debía terminar rápido. Estaba ocupando toda su energía en cada ataque, estaba cansado, pero podía observar que ella también, logró hacerle un pequeño corte en su brazo.

-¡lo siento!- dijo el príncipe al ver la sangre correr por la tela blanca, ella no perdió la guardia y lo atacó quedando las dos espadas cruzadas y su cabeza muy cerca de la de el.

-¿Por qué te disculpas? Es una lucha ¿recuerdas?- y se separó hiriendo el pecho del joven, el corte era superficial, ella se preocupó, pero debía seguir peleando, él aprovecho su instante de duda, golpeo con todas sus fuerzas la espada de la pelirroja desarmándola, giró y puso la punta de su espada en su cuello y el pie en la espada de ella. Ella hizo un puchero molesta y suspiro aceptando la derrota.

-tenemos ganador- dijo Blase desde el rincón en el que había observado la batalla, los príncipes se miraron fijamente por un buen rato, Harry frunció más su seño, guardo su espada y se dio la vuelta hasta dirigirse a la puerta para salir, se detuvo en el marco y sin girarse a verla hablo.

-no deseo hablar en ente momento sobre esto, yo…- agarraba con furia el marco de la puerta, se detuvo en plena oración y salió del salón. Ella se quedó paralizada viéndolo salir, sentía la necesidad de ir tras él, quería explicarle… ¿Qué estaría pensando?, pero se quedó ahí, su orgullo no se lo permitía, ella no corría tras nadie… Blase se acercó a ella levantándole la espada y entregándosela.

-peleaste muy bien-

-gracias- ella tomó el arma colocándola en su urna de cristal, corto un trozo de tela de su camisa, la amarro a su herida y salió.

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El rey se estaba recuperando a medida los días avanzaban, el invierno se acercaba, las cosechas y reservas alimenticias de todo el reino ya estaban recolectadas y listas para esperar caer la nieve. El monarca aun no salía de su habitación y Ginny estaba siempre junto a el, ayudaba a darle de comer, el rey no lo necesitaba, pero sabía que su hija huía de algo.

En el comedor real, lady Hermione, Albus y Neville observaban en silencio al príncipe, estaba siempre pensativo y con tristeza en la mirada, ellos se dieron cuenta del incidente en el salón de entrenamientos y ahora los príncipes se evitaban, nunca estaban juntos en el mismo lugar, siempre uno salía al ver llegar al otro, no salían de los formales saludos e inclinaciones "mi señor" "mi señora" y salían sin verse siquiera a los ojos. La situación estaba poniendo nerviosos a todos ¿seria siempre así?

Ginny salió de la habitación de su padre con los trastes de su reciente comida, dos guardias estaban siempre apostados en la entrada, Harry no había puesto a nadie a seguirle, eso la tenía incomoda, ya que el había ganado y el acuerdo era que ella acataría lo que él deseara. Se dirigía en silencio hacia las cocinas, Hermione le esperaba en la entrada ¿Qué pasaba? Ella le quitó de sus manos la bandeja y llamó a una de las mujeres para dárselos –quiero hablar contigo- y se fueron a la biblioteca.

-¿Qué pasa?- preguntó la pelirroja

-yo soy la que debería preguntar ¿Qué les pasa?- la pelirroja decidió evadir

-¿a quien?- la castaña rodó sus ojos

-¿a ti y a Harry?- ella frunció el seño y se dirigió a la puerta para salir

-no se a que te refieres, el está muy bien y yo también- Hermione se interpuso en la entrada y no la dejó salir. -¿Qué quieres?-

-¿Qué es lo que te pasa?-

-no quiero hablar sobre eso Hermione, no te incumbe- la castaña sonrió

-¿a quien le corresponde entonces?- la pelirroja dejó ver por primera vez su angustia.

-a nadie- y quiso salir

-nadie esta en el jardín, tal vez…- Ginny observó por la ventana a Harry sentado en un banco a la sombra de una gran ceiba.

-¿y si no quiere escucharme?- dijo retorciendo sus manos

-¿Por qué no lo intentas?- le tomó las manos para darle animo –los dos se la están pasando mal…-

-no es cierto- y se soltó de ella

-¡deja de fingir Ginny!- dijo molesta la castaña, la pelirroja salió de la biblioteca y bajó las gradas corriendo, algo le aprisionaba el pecho y su corazón estaba acelerado ¿Por qué?, ¿Por qué se sentía así? llegó al jardín, ¿Por qué demonios había llegado ahí?, quiso regresar pero el le miró fijamente y luego bajó la mirada… eso la lastimó, decidió acercarse, sus pasos fueron lentos, sus piernas temblaban y su corazón se aceleraba más ¿por que?, le gritaba mentalmente a su cuerpo. ¿Por qué me haces esto?

-¿mi señor?- él le miró, estaba nerviosa, podía verlo, se retorcía las manos, su mirada era triste…

-¿mi señora?- y se puso en pie

-¿puedes decirme Ginny por favor?- el asintió -¿puedo hablar contigo?- el se acercó a ella y le ofreció el brazo para caminar, la mano de ella temblaba ligeramente cuando le agarró. Caminaron en silencio por un momento.

-lo siento- ella habló primero deteniéndose frente a una sombra hecha por unas enredaderas en forma de arco –a veces me cuesta mucho controlar mi temperamento y no…- habló rápido y las palabras se atropellaban al salir

-yo también lo siento- y le sonrió –no estoy acostumbrado a que las princesas me reten a pelear- ella también le devolvió la sonrisa.

-ahhhh, eso… pues… es que me molesta tanto que no me escuchen, decirles que me puedo cuidar y…-

-lo se…- le interrumpió el –por eso también te pido perdón, pensé que habías comprendido mis disculpas al no mandar a Seamus a cuidarte-

-¿a si?- el asintió sonriendo

-pensaba que te había ofendido de tal manera que no pensabas dirigirme la palabra nunca-

-quería hablarte, pero no sabía como comenzar- los dos rieron de lo tontos que habían sido al alejarse uno de otro.

-te extrañé- dijo el abrazándola con ternura

-y yo a ti- se quedaron así por mucho tiempo…

-hazte a un lado, déjame ver- una voz suave en susurro protestaba desde una de las ventanas de la torre de la biblioteca, en la que Hermione y Neville veían la escena

-¡calla!- le dijo Hermione –nos descubrirán si sigues gritando-

Observaron el abrazo que los jóvenes se daban…

-ahhhh no es hermoso- dijo el fraile…

-¡calla Neville!- los dos observaron como la pareja se separaba un poco y sus rostros se juntaban –¡Oh por Dios! No puedes ver esto Neville- y la castaña le tapo los ojos al monje que comenzaba a luchar y protestar por lo que se estaba perdiendo, mientras en el jardín…

Sus rostros se acercaron, se moría por probar sus labios rosados, rosó con su nariz su cálida mejilla depositando tiernos besos y bajando hasta acercarse a los labios de la joven… sus labios se juntaron, era un beso tierno y suave, ella llevó sus manos hacia el cuello de él para acercarlo mas a ella, el llevó sus manos hacia su cintura para acercarla más y profundizar ese beso, sus labios sabían a miel, el extraño olor a flores inundaba su sentidos "la amaba", amaba su aroma, sus labios, su cabello, su rostro blanco como la porcelana, sus hermosos ojos azules, la amaba y quería quedarse con ella para siempre…

Sabía a menta, sus labios sabían a menta, su cabello era suave al tacto sentía aroma a pino, que inundaba el lugar, era placentero sentir sus labios suaves y su labio inferior carnoso… sabía a gloria, quería quedarse toda la vida probándolos… ella lo amaba y quería quedarse junto a el, una corriente eléctrica corrió por su espalda al sentir el rose y caricia de sus manos en su cintura, necesitaba respirar, su cabeza comenzaba a darle vueltas…

Poco a poco se separaron y se vieron fijamente sonriendo, era su primer beso, el la tomo de la cintura y giró con ella feliz, que reía ante la locura del príncipe.

-¡quiero casarme contigo pronto!- ella dejó de sonreír y él se detuvo dejándola nuevamente en el suelo -¿pasa algo?-

-necesito hablar contigo con respecto a eso- soltó a la pelirroja y se detuvo a escucharla…

-¿Cómo pudiste hacerme esto?- Neville reclamaba molesto a Hermione por no haberle dejado ver el primer beso entre los príncipes

-por que no puedes- el frunció el seño

-¿y tu si?-

-calla, algo ha pasado- los dos observaban por la ventana la seriedad que habían adoptado los jóvenes -¿Qué le estará diciendo Ginny?-

-Harry esta… ¿molesto?- preguntó Neville viendo al príncipe que se había apoyado a la raíz más gruesa del arco con el seño encogido y sus brazos cruzados.

-ahora parece nervioso- dijo Hermione al verlo caminar lentamente de un lado a otro del arco con una de sus manos en el mentón y separándolo de vez en cuando para decirle algo a la pelirroja que asentía o negaba continuamente.

-¡mira!- dijo Neville señalando hacia afuera –se alejan, ¿a donde irán?-

-no se, pero parecía que discutían algo serio ¿verdad?- los dos se separaron de la ventana y caminaron por uno de los pasillos de la biblioteca cavilando lo que habían visto.

-necesito inventar algo para oír a distancia-

-¡Neville!- grito la castaña –como se te ocurre, no ves que hay conversaciones que deben ser privadas-

-¿Cómo la de hace un momento? Te morías de ganas por saber que pasaba ahí ¿a que si?- la castaña se preparaba a arremeter contra el fraile, pero una voz les distrajo.

-¡con que aquí estaban!- los dos saltaron al verse sorprendidos y vieron a Harry junto a Ginny en la biblioteca acercándose a ellos. Los rostros de los jóvenes eran serios.

-necesitamos hablar con los dos- continuo Harry y los rostros de los sorprendidos fueron cambiando constantemente de emociones al escuchar lo que los príncipes necesitaban proponerles.