XVIII
El invierno casi había llegado a su fin, la primavera se acercaba, aun el tiempo era frío, pero era soportable salir a cabalgar, la caravana de gitanos viajaba siempre de un pueblo a otro ajeno a las guerras que entre los reinos tenían, vivían libres sin servir a nadie. Seguían solo sus propias reglas y en cada feria de pueblo ponían sus toldos donde vendían artículos que comerciaban, tiraban las cartas, etc. Eran pacíficos, pero todos sabían que era mejor no meterse con uno de ellos, ya que eran un clan muy unido.
Uno de esos días, la caravana se encontraba acampando en las afueras de Hufflepuff, la noche había llegado y su fuego se extendía por lo alto, algunos hombres tocaban algunos instrumentos y las mujeres danzaban alrededor del fuego, el ambiente era alegre, todos bebían y reían; el grito de una de las mujeres alertó a los gitanos, la música se detuvo y buscaron el origen de aquella interrupción, la mujer corrió hacia el fuego, su rostro aceituna mostraba horror…
-¡extraños armados!- dijo, en el instante varios hombres a caballo y armados se dirigieron al centro, un hombre de extraña mascara se adelantó.
-¿Quién es el jefe?- todos los gitanos se pusieron en pie sacando sus armas.
-no queremos problemas, extraño-
-¿Quién es el jefe?- todos guardaron silencio –uno a uno morirán si no me dicen quien es el jefe- más hombres a pie y a caballo rodearon a la caravana de gitanos, les superaban en cantidad…
-¿Quién quiere verme?- todos miraron hacia uno de los carruajes, la puerta se había abierto y la silueta de una mujer se reflejo; Juris se relamía de felicidad ¿se podría tener mejor suerte?
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Hogwarts era hermoso en primavera, las flores de múltiples colores adornaban los jardines, los arboles estaban retoñando al igual que los botones de otras flores y plantas.
Hermione evaluaba múltiples plantas medicinales, mientras Neville trataba de probar una maquina para ayudar a recolectar frutas sin dañar el árbol, subirse en el y evitar accidentes. Ginny se encontraba en la biblioteca y reía al ver a Hermione reñir a Neville por que una manzana había caído en su cabeza cuando el fraile probaba su nuevo invento, que había fallado, cayendo el fruto sobre la castaña.
Respiraban un ambiente de paz, hacía mucho tiempo que habían cesado los ataques en las villas de los cinco reinos, no había llegado ninguna noticia que pudiera alarmar. Harry llegaba en ese momento al castillo después de ir donde el herrero, habían aprovechado la aparente calma para dar una afinada a todas las armas, que ya estaban en optimas condiciones y los caballos con herraduras nuevas.
El ojiverde sospechaba que Riddle había aprovechado el invierno, así que el no pensaba quedarse de brazos cruzados. Saludó a su pelirroja desde abajo, ella le correspondió el saludo y se apartó de la ventana. El se bajó de su caballo y salió al encuentro de Ginny a la entrada del castillo.
-¿todo listo?- preguntó la pelirroja besando al príncipe.
-todo preparado- la tomó de la mano y entraron –estamos capacitados para cualquier emergencia, todo está muy calmado y me hace sospechar- el rey se encontraba en el salón real conversando con Albus, ambos sonrieron al ver a la pareja entrar.
-¡feliz día de primavera!- saludo Albus a los jóvenes lanzando hermosas tiras de colores junto con algunos pétalos, ambos rieron.
-¿de donde sacaste eso Albus?- el anciano rio.
-de un fraile que sigue intentando inventar algo para las frutas y dejo olvidado esto- todos rieron.
-los preparativos de la cena de primavera ya están listos- dijo el rey
-los aldeanos han decorado sus casas, es una tradición muy bonita majestad- dijo el príncipe
-idea de mi esposa- dijo el anciano rey, Ginny se acercó a él y le abrazó.
-es un maravilloso día padre-
Mientras el día avanzaba, la celebración en el castillo iniciaba, los aldeanos prepararon las competencias y preparaban el gran banquete en los jardines, todos estaban invitados.
En la competencia de arco y flecha, muchos se habían inscrito, entre ellos: Neville, Harry y todos sus hombres; era la principal competencia, este año contaba con más participantes y el ganador se coronaba como el campeón de la fiesta de primavera. Los contendientes fueron disminuyendo hasta quedar cinco, entre ellos se encontraba Harry, Seamus, Jhon (el herrero del pueblo), un joven llamado Justin y Collin.
Justin hablaba con Jhon emocionado por querer ganar la competencia.
-¿Qué pasa con el ganador?- preguntó Seamus a Collin, Harry escuchaba a los emocionados competidores.
-compite con el ganador de la primavera pasada-
-¿Quién fue el ganador?- preguntó el príncipe, Collin le sonrió.
-la princesa Ginevra- Seamus miró a Harry con sorpresa en la mirada, Ginny hablaba con su padre emocionada desde la mesa, cuando vio que Harry la veía, le saludo con la mano sonriéndole.
-seguro que el finalista del año pasado le dejo ganar- dijo Seamus, Collin frunció el seño y se puso frente a el y molesto le respondió.
-¡jamás dejaría ganar a la princesa por caballerosidad!- Harry y Seamus se sorprendieron más aun –ella se daría cuenta y se sentiría ofendida, ella participa en este encuentro desde que tenía doce años y ha ganado los últimos dos-
-¿así?- dijo el príncipe, observando a su pelirroja –que gane el mejor caballeros- dijo estrechando la mano de todos los competidores.
La competencia entre los cinco hombres comenzó, el primero que quedó descalificado fue Justin, seguido de Seamus y Jhon; solo quedaban Harry y Collin quienes se enfrentaron dignamente, sus tiros siempre daban en el blanco y empataban; para definir a el ganador, ocuparon uno de los inventos de Neville, un blanco en movimiento, habían varios círculos de tiro que estaban puestos en una rueda que giraba como la polea de un pozo, quedando Harry como ganador al dar en tres de los cinco círculos y dos de ellos al dar en el blanco.
Todos los presentes aplaudieron al ganador, Ginny le sonreía desde la mesa real y aplaudía con fuerza. El trovador anunció a Harry como ganador, ya que la princesa desistía en participar este año. Harry sonrió a la pelirroja y se acercó a ella.
-¿quieres hacer el honor de competir conmigo?- ella le sonrió, no quería hacerlo, ya se había enfrentado a él como Silver y temía que se diera cuenta.
-yo preferiría… no hacerlo- dijo de manera cariñosa al ojiverde.
-vamos hija, me encantaría verte nuevamente- dijo el rey animándola a participar, la gente del pueblo se unió a los aplausos de animo para que ella compitiera con el príncipe. Sus mejillas se pusieron rosadas, a Harry le fascinaban cuando ella se sonrojaba, le traía hermosos recuerdos al verlos.
Su padre la tomó de la mano y la animo a salir para competir, Neville apareció con un carcaj y el arco para dárselos susurrándole un "buena suerte", ella le pidió a Hermione ayuda, pero ella le sonreía y aplaudía como los demás. ¿Qué haría ahora?
Los blancos comenzaron a girar, Harry lanzó primero dando en uno cerca del blanco, era su turno, rogaba al cielo por algo que no le permitiera tirar… su ruego fue escuchado; se escuchó una trompeta y un jinete con el emblema de Hufflepuff entró cabalgando con prisa, se bajó y se inclino ante el rey dándole un pergamino enrollado.
-mi rey solicita su apoyo, en honor a la alianza del fénix- dijo inclinado el joven –la batalla con el ejercito de Riddle se dará en nuestras tierras, las tropas comienzan a movilizarse- el rostro de el rey se puso pálido, Ginny corrió hacia su padre y tomó el pergamino de sus manos y lo leyó, al terminar miró a Harry con temor.
-el ejercito de Hogwarts debe prepararse para la batalla. Los reyes de los otros tres reinos ya van de camino hacia Hufflepuff- ella le paso el pergamino a Harry que leyó con atención la nota escrita por el rey Cedric y miró a su pelirroja que en ese momento le devolvía una mirada inexpresiva y sus ojos luchando por evitar el llanto.
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La brisa fresca acariciaba el rostro de los futuros viajeros, cada uno revisaba su equipaje, las sillas de los caballos ya estaban en su sitio y los que se quedaban en el castillo miraban a los hombres con tristeza.
Ginevra intentaba ser fuerte, no quería que Harry se sintiera atrapado entre la decisión de quedarse o partir; ella sabía que solo bastaba una sola palabra, más bien dos y el se quedaría sin dudarlo, pero no podía ser egoísta, no era solo su seguridad por la que partía, era para asegurar la libertad de los cinco reinos. No era la única que sufría, evaluó el rostro de su padre, estaba segura que sus ojos ancianos y tristes volaban al pensar en Ron que saldría desde Ravenclaw y que se encontraría con Harry, James y Draco en la encrucijada que los llevaría hacia Hufflepuff.
Veía en el rostro de las mujeres de su reino, la desolación al despedirse de sus esposos, el llanto, el dolor en los ojos de los niños y niñas al no saber si volverían a ver a sus padres, esposos y hermanos…
Era pesada la tristeza al decir adiós… mientras observaba a su amado terminar de preparar a Sombra, sus recuerdos la llevaban a la noche anterior…
Ella estaba apoyada en el marco de la ventana de su habitación, lloraba sola por la partida de su amado, no quería que él la viera de esa manera, así que había aprovechado que el estaba ocupado en los preparativos.
La puerta se abrió de manera sigilosa, evitando que ella se diera cuenta que alguien entraba por ella.
-¿Mi señora?- ella se asustó al verse sorprendida por la persona a quien quería evitar en ese momento, de manera rápida se secó las lagrimas de su rostro y esbozo una leve sonrisa. El se acercó a ella y al ver sus ojos con lagrimas contenidas y su pequeña nariz pintada de rojo por el rose de su pañuelo, cortó la distancia de dos pasos y la abrazó con fuerza, ella no pudo contenerse y continuo llorando abrazándolo con la misma fuerza que él lo hacía.
-Mi señor, yo…-
-tranquila- acariciaba su espalda intentando calmarla, ella poco a poco fue recuperándose. El olor de su cabello rojo fuego despedía un tierno aroma a flores que embriagaba la mente de Harry, el trató de grabar en su mente el olor de su amada, no sabía por cuanto tiempo estarían separados.
Ella poco a poco fue elevando sus temblorosas manos hacia el rostro de su amado, acariciando cada parte de él, sus ojos se cruzaron y una mirada profunda se dio entre ellos, ella se alzó en sus puntillas para besarlo y el recibió con gusto el tierno beso, ella se abrazó a él con mas fuerza y profundizando el beso que poco a poco se fue tornando mas violento…
Quiero sentir por ultima vez, esa profunda emoción en mi ser
Quiero vivir y retener el último instante de amor que me des
Y aun que solo quede tu recuerdo, quedará tu risa y tu voz
Y aun que solo quede tu recuerdo, mantendrá latiendo este amor.
Las caricias también aumentaron, ella comenzó a desatar el cinto del arma de Harry y lo lanzó a un lado de la habitación y poco a poco soltó la laza que hacia de cierre en su camisa dejando al descubierto su pecho, y comenzó a darle pequeños y tiernos besos en el.
Quiero clavar en mi corazón, el dulce aroma de tu respiración
No encenderé otra ilusión, mi vida será una canción en tu honor
Y aun que solo quede tu recuerdo, quedará tu risa y tu voz
Y aun que solo quede tu recuerdo, mantendrá latiendo este amor.
La sensación de sentir sus tibios labios en su pecho encendió el placer en él, comenzó a desatar poco a poco su vestido depositando delicados besos en su cuello, mientras sus manos la despojaban de la seda color cielo, ella también quitó del cuerpo de él la tela que la separaba de su amplio pecho, sus ojos nuevamente se encontraron y cerraron la distancia con un nuevo beso apasionado, el comenzó a soltar y quitar la poca ropa que quedaba en ella; la pelirroja tomó el pantalón de el y lo deslizó por sus piernas para despojarle, comenzó a llenar de tiernos besos sus muslos y subiendo poco a poco hasta llegar a su pecho…
Por eso… vuelve, cuando puedas vuelve, vuelve
Yo te juro que te esperare, guardaré mi vida en un rincón
Vuelve, no permitiré que el tiempo, le haga daño a nuestro gran amor
Lo mantendrá vivo mi corazón…
El acarició con sus dedos los pechos de ella, deteniéndose en el botón que sobresalía en ellos, continuaba besando su cuello, ella recibía sus caricias… lentamente la fue guiando hacia el lecho, la recostó en el y sus dedos soltaron su cabello para extenderlo, sus besos llenaron todo su cuerpo y sus caricias se profundizaron, su mano se deslizo en su bajo vientre soltando ella un gemido de placer; ella lo acercó hasta que sus pechos se juntaron y sus labios se encontraron ahogando los gemidos de placer de ambos…
Y aun que solo quede tu recuerdo, quedará tu risa y tu voz
Y aun que solo quede tu recuerdo, mantendrá latiendo este amor.
Vuelve, cuando puedas vuelve, vuelve
Yo te juro que te esperare, guardaré mi vida en un rincón
Vuelve…
El recuerdo de la noche anterior y otras noches lo mantendría guardado en su corazón, el se acercó a ella después de dejar listo su caballo. El emblema de Hogwarts estaba colocado en su pecho, todos los caballeros y soldados ya estaban listos esperando su señal para partir. La tomó de la mano y juntos se fueron al lado del rey.
-adiós su majestad- y se inclinó frente a él, el anciano rey lo levantó y lo abrazó.
-adiós hijo mío- los ojos del anciano se volvieron llorosos –Dios te proteja, les de la victoria y te traiga con nosotros pronto-
-así será mi rey- se despidió de lady Hermione, Albus y Neville. Se fue con su amada junto a sombra, se abrazaron y besaron de manera urgente y apasionada.
-te amo Ginevra- dijo el príncipe al oído de ella, ella se abrazó a el con mas fuerza
–Yo también te amo Harry-
-te prometo que volveré- se dieron un último beso y el montó. Uno de los hombres de la guardia toco un cuerno, la señal de partida, y cabalgaron hasta las afueras del castillo, Harry se giró en su caballo gritándole a su amada un -Volveré-
Cuando se perdió de su vista, ella corrió hacia el interior del castillo, Hermione gritó su nombre yendo tras ella, pero no le escucho, subió a toda prisa por una de las torres, su torre; al llegar, miraba como el ejercito salía hacia la guerra, a la cabeza iba su amado y el dolor no pudo contenerse más y lloró, él le había hecho la promesa de volver, tenía que volver… al perderse de su visión se deslizó por el muro y se encogió abrazando las piernas con sus brazos, llorando la partida de su amado, de su Harry.
Vuelve, no permitiré que el tiempo, le haga daño a nuestro gran amor
Lo mantendrá vivo mi corazón… (Ese corazón, este corazón)
Vuelve, cuando puedas vuelve, vuelve (vuelve)
Yo te juro que te esperare, guardaré mi vida en un rincón (por ti, por ti)
Vuelve, no permitiré que el tiempo (no, no, no), le haga daño a nuestro gran amor
Lo mantendrá vivo mi corazón…
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Hola, ¿les gustó? Espero que si, me gusto mucho escribirlo, la canción que está ahí es de Alux Nahual y se llama… ¿adivinen? … si se llama Vuelve; un día la puse para oírla y lo primero que vino a mi mente fue la partida del ejército, así que… creo que es tiempo de comentarles que comienzan los capítulos finales; gracias por seguir leyendo y espero sus reviews.
Les quiere Celtapotter
